Disclaimer: DGM es de Hoshino Katsura, la mujer que desea bañarse con las lágrimas de sus fans al subir tanta cosa dolorosa en su Instagram
Advertencias: Las de siempre, POV de todos y mucho rollo
Sin más, disfruten el capítulo
Capítulo 11
Cosas importantes
...
Respiró hondo y se dejó llenar por el gas vital, experimentando así el sentimiento de saberse vivo aún. Se sentía bien, demasiado bien. Francamente no recordaba cuándo fue la última vez que la paz y la calma se apoderaron de su ser, o quizás sí, pero prefería ignorar el hecho para conservar la magia del momento. Cerró los ojos y simuló que apreciaba con detalle cómo el oxigeno recorría cada rincón de su cuerpo a través de sus venas, también intentó recordar las razones por las cuales se había encontrado tan afligido durante algún tiempo; mas los motivos no lo alcanzaban, suspiró con algo de desgano aunque no era el momento para preocuparse por algo como eso.
Su mirada comenzó a recorrer el pastizal en donde se encontraba y se dio cuenta que él no era la única persona en aquel sereno y majestuoso lugar. En su rostro se dibujó una sonrisa, una radiante y sincera sonrisa. Decidió cerrar sus platinas orbes para permitirse disfrutar las caricias brindadas por la cálida briza del paisaje sobre su nívea piel y el jugueteo de las mismas corrientes de aire con su peculiar cabellera al tiempo que esperaba la llegada del otro individuo; sin embargo, la figura se acercaba con demasiada parsimonia, así que él decidió reducir la distancia aunque no es como que tuviera prisa, pero necesitaba encontrarse con esa presencia, la cual le hacía sentirse absurdamente tranquilo y seguro.
El momento de su inminente encuentro por fin se dio y esto despertó un agradable sentimiento en su pecho, acción reflejada en el ensanchamiento de su sonrisa y al parecer el otro ente compartía la sensación, pues una mueca de comprensión y calidez se esbozaba en su rostro. Repentinamente aquella figura comenzó a borrar la escasa distancia todavía existente para crear un abrazo, lo cual le hizo soltar un respingo porque esa acción no era propia de él; no se opuso en lo más mínimo al contacto y sencillamente lo correspondió.
Se separaron lentamente y las miradas de ambos se encontraron, la tranquilidad y serenidad del plateado con la fiereza e insolencia del dorado diciéndose a través de esa acción tan insignificante lo que costaría demasiado trabajo expresar con palabras. Instantes después aquella persona con la misma pinta que él le dio la espalda sin mayores miramientos y comenzó a alejarse, con pasos bastante flojos que no perdían la elegancia característica de él, hasta perderse en el horizonte. Su rostro ahora mostraba una sonrisa triste, pues sabía que jamás le volvería a ver aunque el aquel sentimiento reconfortante de tranquilidad, seguridad, paz, calma parecía no querer desvanecerse. Tuvo la necesidad de agitar su mano en forma de despedida a pesar de saber perfectamente que su otro yo, Nea, no se daría media vuelta para apreciar su gesto improvisado. Se dejó envolver y llevar una vez más por la perfección de aquel pastizal. Realmente se sentía demasiado bien estar ahí, solo esperaba que la ocasión de abandonarlo jamás llegara.
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La carencia de follaje en diversos árboles indicaba que el otoño estaba en su máximo esplendor. Las ingenuas hojas que aún se aferraban inútilmente a las ramas de los mismos cedían lentamente ante su inminente destino, aumentando así la incorpórea capa marrón que adornaba el suelo del lugar.
Movió nerviosamente su pierna al tiempo que zumbaba en sus oídos el latido tan irregular de su corazón y es que a pesar de la situación, se encontraba feliz. El momento por el que tanto rogó a ese destino que lo hubo abandonado, llegó. Debía admitir que no supo exactamente cómo reaccionar cuando vio a Moyashi abrir los ojos; quizá besarlo hubiera sido la mejor opción en vez de salir corriendo en busca de Dos Puntos, lo más seguro es que no se encontraba mentalmente preparado para encarar a Moyashi y por eso actuó como actuó. Y ahora estaba ahí, parado como idiota afuera de la conocida puerta de la enfermería esperando que alguno de esos infelices se dignaran hacerle saber la suerte del peliblanco mientras era consumido por la ansiedad y esos estúpidos sentimientos. Bufó con molestia.
Miraba con crecida curiosidad a su amigo, entre todos los posibles escenarios nunca creyó que salir corriendo sería lo que haría. Ya tenía material para fastidiar al asiático ahora, pero eso no era lo más importante en esos instantes. El momento crítico había llegado, Moyashi había despertado y la pregunta más importante ahora se cernía sobre su mejor amigo ¿qué hacer? Lo vio sonreír de manera irónica y no pudo evitar dibujar el mismo gesto en sus facciones, parecía que estaba de más preguntar lo que haría ahora, después de un mes de una serie de monólogos internos y crisis emocionales cada cinco minutos, la respuesta sencillamente emergió de aquel profundo y lodoso estanque llamado Yû Kanda con un poco de ayuda. Deberían de poner mucho de su parte e invertir un esfuerzo sobre humano para impedir que una tragedia tomara lugar de nueva cuenta. Necesitaban cuidar ahora del frágil Moyashi, no querían verlo sufrir más por una serie de infortunados acontecimientos que se dieron sin una buena razón.
Se acercó sin más a su amigo y posó una de sus manos en el hombro para señalarle que él estría ahí, con él, siempre que su mente lo permitirá para apoyarlo y ayudarlo a ser feliz. Kanda rodó los ojos, pero no deshizo el contacto. Era una buena señal sin duda alguna. Entonces, a lo lejos comenzaron a escucharse unos pasos provenientes del pasillo de colores pastel, se alejó un poco para no incomodar al asiático mientras éste erguía una de sus poses orgullosas que indicaban que todo iba de maravilla
–Buenas tardes, Kanda –era Dos Puntos quien apareció por la puerta y su ojo crítico no pasó desapercibido el hecho de que el alemán arrastró las palabras. ¿Malas noticias quizá?
–Quiero ver a Moyashi, Dos Puntos –esgrimió sin gracia alguna yendo directo al grano. Eso solo demostraba que estaba demasiado estresado y desesperado
–Te agradecerías que lo llames por su nombre, Kanda. Y me temo decirte que hoy es imposible que lo veas, ahora mismo está descansando. Vayamos a mi consultorio –oh, ¿tan pronto el trato de amigos pidiéndose favores había terminado? Debía admitirlo, el rubio era un tipo bastante astuto. Era de lo más natural del mundo deshacerse de las piezas que ya no eran útiles aunque. ¿Pero si estaba actuando así… Sacudió la cabeza, debía de mantener los buenos pensamientos tal y como Yû lo estaba haciendo
Los tres emprendieron su camino en un silencio bastante incómodo. Desde atrás observaba lo impaciente que estaba Kanda realmente, apretando sus brazos con fuerza para evitar cometer un improperio, pero siendo tan discreto como solo él podía serlo. Dejó salir un largo suspiro, estaba completamente seguro de la venida de tiempos difíciles una vez más. El lenguaje corporal de Dos Puntos le dio más información de la que el rubio se atrevió a comunicar y al parecer Yû lo notó también, o quizá sus deducciones las estaba absorbiendo la propia conciencia del japonés. No quería creerlo, mas parecía realmente que el destino se empeñaba prolijamente por echarle a perder la existencia a su mejor amigo. Sin darse cuenta, ya había atravesado la puerta del consultorio de Dos Puntos.
–Otra vez estamos de esta manera, Kanda –sintió la voz del tipo bastante fingida, su mirada esmeralda no pasó desapercibida ningún gesto del rubio
–Tsk, ve al grano y deja de hacerte el graciosito –Kanda estaba haciendo un buen esfuerzo para controlarse
–Como desees –su máscara de amabilidad no pudo más y se desquebrajo, dejando ver sus verdaderas intensiones. Su amigo solo mantuvo su careta altanera –¿Recuerdas cuando dije que no se sabía a ciencia cierta la condición de la mente de Walker al despertar? Sencillamente ocurrió lo peor que temíamos. Las pruebas preliminares realizadas hasta hace un rato arrojan que Walker padece de un caso de amnesia retrógrada, eso quiere decir que sus recuerdos pasados están afectados, ¿hasta qué punto? No lo sé. Las pruebas de mañana lo dirán, pero en este tipo de amnesia, los recuerdos más recientes son los que se dañan –Link había hecho un énfasis especial en la última frase, casi se carcajeaba ante la sutileza del alemán y la mueca del rostro de su amigo. Al parecer alguien estaba intentando transmitir algo
–¿Estás amenazándome o qué, Dos Puntos? –la mano de Yû terminó golpeando el escritorio como un aviso, el rubio a estas alturas debía saber que era mejor soltarle las cosas tal y como son a su amigo
–Te agradecería que me llames por mi nombre, Kanda. Y yo no haría algo tan poco elegante como eso, solo te advierto –el japonés sencillamente lo fulminó con la mirada y deshizo el movimiento. Debería darle una gran felicitación por su progreso al contenerse y mantener la calma
–Tsk, por supuesto, ya que me usaste para hacer que despertara Moyashi, me mandas a la mierda. Solo ten bien en cuenta lo que le sucede al enano cuando… –la voz del de mirada cobriza interrumpió la intervención de Yû, dejándolo con las palabras en la boca
–¿Qué tal si él no te recuerda?, así ya no habría motivos para que te le acerques ¿no lo crees? –voilà, un golpe bajo y por fin notó una reacción por parte del japonés. Aunque todo el discurso de dos puntos no tenía buena pinta. Algo debía de andar mal para que el psiquiatra que imploró por su ayuda, se dejó golpear por Kanda, les dio información confidencial y se arriesgo por ese par actuara como un bastardo ahora. Inocencia era el verdadero bastardo
–No me importa. No has contestado a mi pregunta, ¿cuándo puedo ver a Moyashi? –logró conservar la compostura y a respondió con estilo. La sonrisa de derrota formada en el rostro del alemán le hizo reforzar el pensamiento de que Inocencia era el culpable
–Probablemente mañana, si logro infiltrarte antes de la revisión de Walker. Una vez que los estudios terminen, las cosas cambiaran. Lo sabes, ¿verdad? –lo sabía, Howard no era un ser despiadado, su humanidad estaba siendo reprimida por órdenes superiores
–Claro que lo sé, Dos Puntos. Entonces, ¿éste es el final de tu petición? –una manera digna de dejar zancadas las cosas, para evitarle problemas al rubio
–Sí, ya no podré hacer más por ti. Me pondré en contacto con Tiedoll para avisarte la hora y los detalles –el tono amargo en su voz le hizo sentir más pena por el alemán que por la situación de su amigo
–Como sea y te lo advierto, ya no me alejarán de Moyashi. Cargaré con las consecuencias que el jodido destino quiera imponer. No puedo abandonarlo de nuevo –ese mes ambos decidieron decidido que ya era hora de proteger las cosas importantes
–Haz lo que quieras, pero recuerda muy bien que lo que nos importa a los dos es el bienestar de Walker –esa mirada de comprensión que le dedico a su amigo solo conformó que estaban haciendo lo correcto
–¿Algo más que tengas que decir? –esperaba que Dos Puntos pudiera entender que esa era la manera de Kanda de dar las gracias
–Nada de lo que diga ahora tendrá sentido, así que ya puedes irte –las palabras sencillamente les llegaron, pues ya habían emprendido el camino a la salida
–Yu has estado muy tranquilo con Dos Puntos
–Che, ¿querías que me pusiera como imbécil a lamentarme por algo que está fuera de mi alcance?
–No tenías que ser tan grosero y… ¿por qué parece que nos dirigimos a la enfermería?
–¿Tú por qué crees, idiota?
–Ya decía yo que estabas muy tranquilo
–Tsk, cállate
El recorrido fue más corto de lo normal, quizá se debió a sus enormes zancadas provocadas por su estado de ansia. No, no le afectaba lo que dijera Dos Puntos. Él creía firmemente que ese enano lo recordaba ¿por qué? Una simple corazonada, además resultaría demasiado irónico que todo transcurriera de esa manera. Ambos ya habían sufrido y pagado lo que debían. Era su momento de ser felices. Soltó una carcajada burlesca ante toda esa mierda que realmente le agradaba y por un momento consideró la fatídica posibilidad. Negó una y otra vez hasta convencerse a sí mismo de que todo iría bien, pero su determinación se fue al carajo en cuanto estuvo frente a aquella monótona puerta que tan bien conocía. Unas palmaditas en la espalda le incentivaron a continuar y sin más giró la manija de la puerta.
El olor a antisépticos comenzó a picarle la nariz, quizá se estaba volviendo alérgico al aroma desprendido por esas sustancias aunque agradecía que ya no fueran tan potentes como hace unas cuantas horas. Su mirada terminó donde inevitablemente debía recaer: en la camilla de la habitación. Comenzó su andar con algo de lentitud, dirigiéndose al mueble de reposo, no lo negaría, con cierta esperanza. Estando lo suficientemente cerca, notó que la bolsa de dangos que había llevado ese día se encontraba ahora en la basura. Genial, su manera certera para acercarse a Moyashi se había perdido y bufó con molestia, pero su desencanto se esfumó en cuanto sus oscuros orbes se toparon con el cuerpo del albino.
Su rostro lucía tal y como lució durante las semanas pasadas; esta ocasión su cuerpo se encontraba libre de las intravenosas y catéteres que daban un aspecto trágico al joven, lo único que conservaba eran los electrodos midiendo los latidos de su corazón. Parecía que dormía, el suave vaivén de su pecho con cada inhalación y exhalación lo hacían lucir demasiado frágil. No pudo evitarlo y se acomodó en el mueble, seguidamente dirigió su mano al rostro níveo del inglés y comenzó a acariciarlo con una delicadeza impropia de su actual yo. Sonrió para sí.
¿Qué era eso? Alguien le estaba tocando el rostro, era una caricia bastante agradable y cálida, el problema es que lo sacó de su reconfortante sueño. Repentinamente el contacto se detuvo, ahora tendría que abrir los ojos y soportar de nueva cuenta a todos esos tipos que antes lo fastidiaron con preguntas y toqueteos incómodos, muy incómodos. Se resignó, apretó los ojos y comenzó a abrirlos con lentitud, no quería volver a ser tan cruelmente deslumbrado como la primera vez, incluso parecía que no había visto luz alguna hace mucho tiempo. Parpadeó seguidas veces hasta que estuvo completamente acostumbrado. Lo primero enfocado por su visión fue a una chica quien lo apreciaba intensamente, la mirada parecía perforar su cuerpo y eso le hizo estremecerse. Esa oscura mirada le resultó cautivadora y aunque era la primera vez que veía a la chica, se sentía en un ambiente familiar y le gustó. Repentinamente la chica se abalanzó sobre él, envolviéndolo con sus poderosos brazos en un cálido abrazo. ¿Poderosos brazos? Se quedó razonando un buen rato ese detalle y permitió a la extraña chica continuar con aquello. En cuanto el contacto terminó, pudo darse cuenta que la chica era un chico y no había sido su culpa el confundirlo pues sus facciones eran demasiado afeminadas, sin contar su cabello, aun así era atractivo. Decidió que era momento de articular una frase, pero formular la oración le costó más trabajo de lo que debería, su garganta se sentía seca y también parecía que no había utilizado sus cuerdas bucales en un largo tiempo
–Perdón por ser tan grosero al mostrarte tan preocupado por mí, pero ¿quién eres?
Se quedó apreciando al imbécil ese, se contuvo de besarlo porque probablemente sería un poco precipitado para Moyashi, acababa de despertar de un coma de casi dos meses y no deseaba confundirlo, mejor optó por ese estúpido acto tan cursi, pero que sencillamente lo llenó. Observó como el albino lo miraba extrañado mientras ladeaba la cabeza y se preparaba para hablar. Hubiera dado lo que fuera por haber evitado que esas palabras alcanzaran sus oídos. Esa efímera felicidad fue una revenada porquería, una vil y cruel ilusión. Incrédulo, sí, incrédulo ante la realidad que lo golpeaba una vez más, se atrevió a replicar
–¿Cómo qué quién soy, Moyashi? Vale, entiendo que no he sido muy bueno contigo, pero no gastes ese tipo de bromas –usó una oración larga, demasiado larga para su gusto. La mirada del ojigris mostrando aflicción y pena le dolió más de lo que hubiera querido
–Realmente lo siento, yo no sería capaz de jugar una broma de tan mal gusto, pero es que en serio no sé quién eres. Puedo deducir que somos conocidos, pero sencillamente no te recuerdo –expresó con pesar, esa situación era demasiado confusa, empezando por el sexo del chico. Ahora que caía en cuenta, algo no andaba bien con su cabeza, además, se suponía que lo dejarían descansar hasta el día siguiente y al parecer solo habían transcurrido unas cuantas horas desde la molesta revisión o lo que sea que fuera –Oye, ¿qué es Moyashi? –fue lo más inteligente que pudo decir ante la serie de extraños acontecimientos. Y para su desagrado, la persona que lo despertó transformó su amable rostro en una mueca fría e implacable. Se asustó y una molesta sensación en su pecho lo abordó.
No hubo respuesta por su parte, sencillamente no podía decir nada ante el estúpido y acertado diagnóstico del alemán imbécil. El silencio se adueñó del ambiente, convirtiéndose en un elemento tortuoso pues solo hacía que aquellas palabras se repitieran una y otra vez. Estaba demasiado abrumado.
–Algo que no necesitas saber, Allen –pronunciar ese nombre lo quebró. Joder, estaba seguro que había formado una de esas muecas que tanto odiaba
Escuchar su nombre siendo pronunciado de esa manera le causó un terrible sentimiento de desesperación y un nudo en su garganta se formó. Maldición, no había motivo alguno para que eso sucediera, no tenía que sentirse así, no quería sentirse así y menos por la culpa de un desconocido ¿Quién carajos era ese sujeto para obligarlo a comportarse así?
–Si crees que no es importante que lo sepa, está bien, pero, de veras, te agradecería mucho si me dieces quién eres –estaba demasiado ansioso, solo esperaba poder ocultar perfectamente lo que estaba pasado por su cabeza y lo que estaba pasando consigo mismo. Además, ese sujeto hasta ahora estaba catalogado por un acosador de su parte, encima de interrumpir su descanso prometido, le hizo dudar de su capacidad para apreciar el sexo de una persona y para colmo, estaba invadiendo su espacio personal, sin mencionar lo más importante, estaba jugando con su cabeza
–Es mejor que lo dejemos así. Además, se dice que si eres incapaz de recordar a algo, ese algo sencillamente no era importante –la mirada que le dedicó el extraño lo hizo estremecerse y el nudo en su garganta solo empeoró ¿qué demonios le quería decir con eso? ¿Quería decir que solamente era un compañero de clases o algo así? Y entonces mientras apreciaba a ese incordio de persona alejarse con pasos rápidos, cayó en cuenta que llevaba la misma ropa que él. Dudó por un instante si debía retenerlo para sacarle su nombre a la fuerza, pero cuando quiso reaccionar la puerta ya había sido cerrada de manera calmada. Se abrazó con fuerza las piernas y comenzó a sollozar ante la incertidumbre que lo estaba ahogando en esos instantes. Estúpido sujeto.
–Yû –la situación se había salido completamente de control. Podía percibir claramente como la mente de su mejor amigo no podía pensar nada claro
–Déjame solo, imbécil. Joder, esto me pasa por hacerle caso a mis estúpidas alucinaciones ¿ellas qué van a saber del mundo de verdad? –tenía que ser una broma, la voz del asiático se escuchaba quebrada. Sabía que su amigo solo hablaba así para tratar de mitigar los sentimientos que lo abrumaban, pero aun así le dolía. Accedería a la petición del joven, la mente de Kanda le acababa de asignar una tarea que no sería fácil de resolver
–De acuerdo, solamente no comentas tonterías. Todavía tenemos una oportunidad mañana –debía hacer que la determinación del imbécil pelinegro se encendiera una vez más
–No me jodas. Todo está perdido –y esa sonrisa de resignación le causó verdadero pánico. Sin algo que pudiera hacer, observó el desganado andar de Kanda hasta perderlo de vista al dar vuelta en un pasillo.
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–Buenos días, Walker. ¿Cómo te sientes? –el rubio lo había despertado, parecía que era un sujeto bastante estricto y cumplidor de sus palabras. Realmente llegó al inicio del día
–Buenos días, y me duele la cabeza –se quedó meditando si sería buena idea comentarle sobre la visita del acosador, pero al no saber su nombre lo dejó ser –muy poco a decir verdad
–Estimo que estás molestias desaparecerán a lo largo del día. Ahora debo presentarme, ayer no tuve la oportunidad debido al revuelo que causó tu despertar. Mi nombre es Howard Link y soy la persona que se encargará de cuidar de ti. Hasta ahora, ¿alguna pregunta? –el rubio parecía una persona bastante agradable, comparada con el acosador
–Sí. ¿A qué se refiere exactamente con mi despertar? ¿Estoy en un hospital? ¿Por qué? –artículo con dificultad aún. Desde la visita del tipo afeminado había encontrado varias cosas que no tenían sentido
–Tienes que tomarlo con calma, ¿de acuerdo? Si veo que mis palabras te están causando problemas, me callaré y te dejaré tranquilo –el doctor le estaba mostrando una cara tan amable que le causó desconfianza
–Está bien –ahora sí tenía motivos para sentirse preocupado
–Sobre tu despertar, estuviste en coma por casi dos meses. Estás en un hospital, pero no en uno general. No te puedo responder el porqué aún –le había dado información algo vaga y no podía profundizar más
–¿Coma de dos meses? ¿Un hospital que no es general? –intentaba recordar lo sucedido, de veras que lo intentaba, pero su cerebro no cooperaba
–Walker –el aludido dirigió su atención a él –no te fuerces demasiado, las respuestas llegarán a ti tarde o temprano. Disculpa si te molesta, pero tengo que hacer unas preguntas parecidas a las de ayer para decirte qué tienes ¿de acuerdo? –el chico lo miraba con confianza y asintió, dioses, ¿cómo explicarle que por su culpa estaba así? –¿Cuál es tu nombre completo?
–Allen Walker
–¿Puedes decirme cuántos años tienes?
–Diecisiete. Mi cumpleaños es el 24 de diciembre
–Ya veo –al parecer eran tres años los que se habían borrado de la memoria del albino –¿Qué me puedes decir de ti? –Mana está muerto, murió cuando tenía diez años. Marian me llevó a un orfanato y ahí me hice amigo de Road, después de eso, Adam me adoptó. Él me compró un piano y ME pasaba horas tocando en la habitación de música hasta que decidí entrar a El Arca para convertirme en un músico profesional… Se acerca otro año sin Mana, ¿por qué estoy sonriendo de esa manera? Road, ¿por qué me ve aterrorizada? –su respiración se volvió irregular, el aire sencillamente no alcanzaba a sus pulmones. Llevó sus manos a la cabeza y la apretó en un intento desesperado por menguar el dolor de la misma –Yo, yo, yo, yo no tengo diecisiete años ¿verdad? –lágrimas comenzaron a fluir de sus orbes
–Walker, Walker. Mírame e intenta calmarte –tuvo que tomarlo de los hombros para hacerlo reaccionar –Has hecho un buen trabajo al tratar de recordar
–No tengo diecisiete años, ¿verdad? El calendario dice que estamos en el 20XX. Tengo 20 ¿no? –comenzó a jugar con sus manos y se dedicó a mirar a la nada a pesar de tener a Howard al frente
–Tranquilo, Walker. Sí, tienes 20 años y estás confundido porque tienes amnesia, en tu caso es una amnesia retrógrada que afectó los últimos tres años de tu vida. Y parece ser una temporal –le sonrió sinceramente para hacerlo sentir seguro, pero Allen seguía sin verlo
–¿Temporal? –respondió con un susurro quedo
–Efectivamente, tus recuerdos están siendo suprimidos por alguna razón. Podrás recuperarlos siempre y cuando puedas superar ese algo que te obliga a suprimirlos –odiaba tener que desarrollar el papel que el hospital le imponía. Se había prometido ayudar a Walker después de aquello
–Bueno, lo importante es que puedo recuperarlos, ¿no? –de nueva cuanta respondió con un timbre quedo
–Eso depende de ti Walker, ten en cuenta que están siendo bloqueados por alguna razón. La mente es un ente curioso, muchas veces utiliza esta especie de mecanismo para evitar sufrimiento innecesario, así que no te preocupes mucho por eso. Si tus recuerdos son algo importante, llegarán tarde o temprano –se preguntaba por cuánto tiempo podría soportar ser una marioneta
–Eso no suena muy alentador, doctor Howard
–Llámame solo Howard
–¿Dolerá recuperarlos?
–¿Cómo dices?
–Mi memoria, ¿dolerá recuperarla?
–Ya te lo dije, Walker. Dependerá de los recuerdos que quieras recuperar, siendo sincero, podría afectarte demasiado
–Suenas como si no quisieras que lo hiciera
–Inocencia solo quiere lo mejor para sus pacientes, yo hago lo que está en mi poder para lograrlo
–¿Inocencia?
–El nombre del hospital. Te dejaré descansar por ahora. Más tarde vendrá otro grupo de doctores para asegurarnos que no haya algún otro tipo de daño en ti
–Supongo que no hay nada que pueda hacer para evitarlo
–Necesitamos asegurarnos que todo lo demás esté bien. Y por cierto, en un rato tendrás visitas. Si te sientes incomodo, no dudes en llamar para que lo saquemos
–¿Visitas? ¿También olvidé a mis amigos?
–No es como que aquí tuvieras muchos amigos. Realmente no quisiera que viniera, pero es algo que le debo. Incluso puede ayudar a recordar algo –un escalofrío recorrió su espalda porque la única imagen que vino a su mente al pronunciar esas palabras fue la del acosador del día anterior
–Está bien, Howard
–Me retiro entonces
–Una última cosa. Ya lo habías dicho, pero ¿realmente es cierto lo que me dijiste? ¿Que si las cosas importantes no pueden ser recordadas, no eran verdaderamente importantes?
–Supongo, de lo contrario se hubieran aferrado para permanecer. En fin, si necesitas algo, no dudes en llamar.
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Caminaba relajadamente por los pasillos mientras su miraba se desplazaba de un lado al otro pues estaba tratando de encontrar a cierto individuo. Estaba de muy buen humor, ojalá y Yu aceptara desayunar con él, tenía muchas ganas de comer con su querido paciente. Giró en un pasillo y vio al asiático dirigiéndose al comedor y lo siguió, así podría cumplir su capricho. Lo dejó ordenar y sentarse, después el se acercó a la ventanilla de Jeryy y ordenó algo ligero. Kanda no lo había notado y eso solo podía significar una cosa. Sonrió sinceramente y cuando su orden estuvo lista, se acomodó a un lado del pelinegro
–Buenos días, Yû. Que increíble coincidencia encontrarnos aquí, ¿no lo crees?
–No me llames así, anciano y de seguro lo planeaste todo
–¿Tan poco crees en las coincidencias? Tenía que hacer algo ya que no me habías visitado
–¿En serio me estás preguntando eso? Tsk
–Mi error, Yû, mi error. Pero, bueno ¿qué me puedes decir de Allen?
–¿Cómo que qué te puedo decir? Yo solo lo vi despertar y los idiotas no me dejaron verlo ayer
–Pero eso no fue un impedimento, ¿o sí?
–Tsk, quisiera saber cómo te enteras de todo… El idiota no me recuerda, por lo demás, lucía bien
–Link me visitó hace un rato y me habló de Allen, me dijo que puedes visitar a Allen
–Al parecer Moyashi no le habló de mí
–Probablemente, Kanda. Y dime, ¿qué piensas hacer? Si cortas tus lazos con él ahora evitaras una tragedia. Él no te recuerda, eso quiere decir que puedes salvarlo y salvarte a ti también
–Sería lo mejor, ¿verdad? Es como si mis plegarias por fin hubieran sido escuchadas. Él se libra de mí y yo me libro de él. Eso siempre fue lo mejor para los dos, ¿no, viejo? Estar separados, nunca habernos conocido y evitar así cualquier estupidez
–Kanda
–¡Y una mierda! Ya estoy demasiado jodido. Ese imbécil se encargó de mandar a la mierda mi vida de penitencia por lo que le hice a Alma y me hizo reconsiderar que todavía puedo ser feliz. Quiero regresarle el favor. Ni crea que solo porque no me recuerda se va a librar de mí
–Entonces ve con mucho cuidado, Yû. Link me dijo que Allen no recuerda lo que pasó en su vida en los últimos tres años y que si quieres evitar problemas, salgas de su habitación antes de las dos
–De acuerdo, viejo.
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¿Cuánto tiempo llevaban en esa posición? Sus brazos comenzaban a entumirse. El imbécil ese desde que anunció su llegada lo miró con una especie de odio perjurado y ofensa en su mirada, mostrando reproche, desde su cómoda cama con los brazos cruzados, justo como él. Chasqueó la lengua con evidente fastidio, el moyashi no articulaba palabra alguna y sentía que él no tenía permiso para iniciar la conversación. Si no fuera porque estaba tratando de ganarse al idiota, ya le hubiera dicho hasta de lo que se iba a morir. No, no, no ya no aguantaba más ese silencio asfixiante y la presencia del otro que nada más no los llevaba a ningún lado. Estaba harto, bien se podían ir sus intentos de conquistarlo a la mierda, de cualquier manera nunca fue su estilo. Colocó sus brazos en el descanso de la silla y tomó impulso para levantarse cuando recordó que ese día antes de venir, también había pasado por la orden de mitarashi dango. Solamente tomó la bolsa de papel y la arrojó a la cama. Ya era cuestión de Moyashi si se los comía o no
–Para ti –lo dijo de manera queda y no esperó ninguna especie de respuesta, solo se dio la media vuelta y se encaminó a la salida
La implacable mueca de Allen se transformó en cuanto el sujeto le dio la espalda, pues su atención se centró completamente en la bolsa marrón que ahora se ubicaba sobre su cama. Algo desconfiado la alcanzó y un dulce aroma inundó sus fosas nasales, eso olor tan dulce... Dejándose llevar por la curiosidad, abrió la bolsa y sacó el contenido de la misma. Una amplia sonrisa de felicidad se dibujó en sus facciones al tiempo que comenzaba a salivar y es que no era para menos, la bolsa tenía dango y no solo eran dango ¡eran mitarashi dango! Sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse por la felicidad que le provocó ese regalo. Más por instinto que por voluntad, levantó la mirada y apreció que el acosador ya estaba en la puerta, girando la perilla, listo para irse. Sabía que no era muy buena idea, pero sus modales le obligaban a agradecer
–Tú, acosador, espera. No, no te vayas –le costó decir esas palabras y mientras hablaba concentró su atención en la ventana de la habitación. Sintió la penetrante mirada del sujeto sobre sí
–¿Me llamaste acosador, Moya-Allen? –había decidido que no lo llamaría Moyashi hasta que recuperara sus recuerdos, pasaba algo parecido a Nea, no podía reconocer del todo a ese sujeto como el Moyashi. Regresó sobre sus pasos y se quedó delante de la cama
–Te llamaría por tu nombre si lo supiera y bueno, eres un acosador. Ayer te metiste en mi habitación sin permiso y además… eso no importa –se reprimió porque estuvo a punto de decir una tontería
–Tsk, Kanda Yû. Soy Kanda Yû, pero ni se te ocurra llamarme Yû –no había sido un buen inicio, pero ya era algo
–Ya lo sabes, pero necesito presentarme dado que, en teoría, es la primera vez que nos encontramos en forma. Soy Allen Walker –encaró al sujeto y extendió su mano para finalizar la presentación
–Sigues siendo igual de idiota –rodó los ojos y aceptó el apretón de manos
–¿Crees que esa es la manera de hablarle a un convaleciente? –le habló retador y ejerció un poco de fuerza innecesaria en el agarre
–Che –masculló porque el canoso tenía razón, deshaciendo el apretón lo más educadamente posible que su ser se lo permitió
–Che no es una respuesta, señor acosador –dibujó una sonrisa maliciosa en sus facciones, sin saber exactamente qué esperar
–Ya sabes mi nombre, deja de llamarme así –llevó su mano al puente de su nariz, Moyashi estaba insoportable ese día. No debió darse la vuelta cuando lo llamó
–Ah, sí, lo siento, no sé por qué me comporté así contigo. Yo solo quería darte las gracias por el dango, es mi favorito –sonrió lo mejor que pudo, pero estaba seguro que solo mostraba un patético intento por sonreír pues la nostalgia traída por los dangos comenzaba a surtir efecto
–Tsk, no es nada y eso ya lo sé –observó con cierto pánico el cambio de humor del "convaleciente" y habló quitándole importancia al asunto
–¿Puedo preguntarte algo? –su mirada se nubló, apretó la bolsa café sin mucho cuidado en un intento por distraerse
–Sí, pero no aseguro responderlo –no e estaba gustando el rumbo que tomó la reunión. Parecía que por un momento estaba con Nea y después con Allen, pero no se daba el cambio completo, solo una combinación
–Desde ayer que me visitaste algo no me ha dejado estar tranquilo. El doctor Howard no me quiere decir mucho porque supuestamente es mejor que no recuerde ciertas cosas y yo no quiero estar así, olvidando cosas importantes… Son dos preguntas las que tengo que hacerte ¿dónde estoy exactamente y qué eres tú para mí? –terminó apretando sus manos y dio un respingo al escuchar a lo lejos el sonido de una puerta de abriéndose con con brusquedad y el ruido de pasos apresurados
–Solo tendré tiempo de contestarte una, Allen. Estás en la enfermería del pabellón B del hospital psiquiátrico Inocencia –apenas hubo terminado, varios doctores agitados y un par de cuidadores irrumpieron en la habitación. No sabía si el albino estaba sorprendido por el hecho de saberse en un hospital psiquiátrico o por la repentina intromisión del personal
–¿Qué hace usted aquí, paciente Kanda Yû? El letrero de la puerta dice que solo puede acceder el personal autorizado –hace algún tiempo no se topaba con ese tipo
–Supongo que la costumbre de visitar a este sujeto todos los días además nadie me avisó que no podía verlo –vio como el doctor jefe no podía esgrimir algún argumento en su contra y sonrió socarronamente
–Como sea, necesitamos realizar unas pruebas al paciente Walker. Le pido que abandone la estancia –hasta ahí hubo llegado, no fue lo que planeó, pero tampoco estuvo tan mal
Dirigió una mirada al inglés para encontrar alguna especie de excusa que lo ayudara a quedarse, mas solo se encontró con Moyashi apretando fuertemente su cabeza al tiempo que las lágrimas se resbalaban por sus mejillas y murmuraba oraciones indescifrables. Los cuidadores lo sacaron bruscamente mientras los doctores se acercaban a Allen para atenderlo. Y solo entonces pensó en la posibilidad de darle la razón a Dos Puntos al ver a Moyashi en esa condición.
Notas de la desparecida autora -A-
Como siempre y antes que nada, mis disculpas por los errores que de seguro se encontraron
Y la segunda disculpa obligada que ustedes ya conocen... Una disculpa por tardarme tres meses y medio en actualizar... Lo único que diré a mi favor es que la Universidad se pasó de cruel conmigo este semestre
Me tarde todo el día en terminar esta cosa y aun así no estoy conforme con los resultados~
Bien, pasando al contenido del capítulo, fue más lento de lo que quería, tenía pensado avanzar más y llegar a una escena cursi que desparrame miel sobre hojuelas, pero no pude, tuve que cortarlo aquí porque ya era demasiado largo 5,811 palabras son muchas x.x Además siento que no avancé mucho. Si todo sale como lo planeado, para el siguiente capítulo la relación entre este par estará a un paso de ser formal y el paso que deben superar los dos es el pasado de Kanda -muajajaja(?)-
Creo que no hay mucho que explicar, todo es entendible: Kanda anda como ente en el purgatorio que nada más no termina de sufrir para intentar ser feliz -y lo gracioso es que las cosas se pondrán peores-, Allen anda perdido en el tiempo-espacio lidiando con sus propios demonios, Link hace lo que tiene que hacer, Tiedoll sigue siendo amor y Lavi, bueno, solo es él xD
Queridos lectores, un millón de gracias por seguir dedicándole un poco de su tiempo a esta historia que nada más no avanza -W- Se los he dicho con anterioridad y lo reafirmo ahora, no voy a dejar botada esta historia, significa mucho para mí. Así que tendrán su final, en un futuro lejano pero lo tendrán. Sigo estando abierta a recibir sus reviews con criticas constructivas, jitomatazos, amenazas por demorarme en actualizar...
Nikona: Leer tu review después de cada actualización me hace feliz ;w; Gracias por tomarte el tiempo de hacerlo. Y bueno, Kanda es un bruto impulsivo, entiéndelo un poquito ¿vale? aunque Link se lo merecía :v Yo no soy injusta con los personajes... -a quién engaño, es emocionante hacerlos sufrir un poquito xD- Gracias por tus palabras, me esforzaré más para mejorar mi redacción /o/ Y saludos hasta Chile, querida~
Sin más que pueda decirles, me despido y les mando un enorme abrazo virtual c(''c)
Hasta la próxima actualización
Maboroshi
Pd. 1 En estos días subiré un one-shot de este par que salió, como de costumbre, de mi desesperación al hacer mis deberes. Solo tengo que revisarlo y ya -W-
Pd. 2 Les recuerdo que ya tengo cuenta de Twitter donde pueden enterarse de los chismes de mis historias y actualizaciones, así como dejarme sus amenazas. El link está en mi perfil
Pd. 3 ¿Alguien más está sufriendo horrores con las actualizaciones que Hoshino ha hecho en Instagram por el cumpleaños de Kanda? Entre tantas cosas que pudo haber subido nos está atacando con el pasado de Kanda y sus días en la Rama Asiática TwT Esa mujer es la personificación del mal (?)
