Capítulo 3: QUERUBINES ACCIDENTADOS

Jack observaba el globo en el taller de Norte. El lugar se sentía más vacío y silencioso que nunca debido a la ausencia de todos los yetis que habían sido enviados a misiones de búsqueda. Norte Se encontraba en una reunión con Madre Tierra y Sandy intentaba encontrar cualquier pista que les llevará a Sombra, o al nuevo espíritu por todo el mundo.

Por su lado Bunny y Hada trabajaban duro en convencer a los demás espíritus de las estaciones para que le ayudará. Octavia, aunque se negaba a tratar con Jack, se mostraba colaboradora, pero Juniper y Helios… eran un hueso duro de roer.

Con todos los guardianes ocupados alguien tenía que vigilar el taller, que también era la sede de los guardianes... A Jack le parecía una tarea tediosa y aburrida y le daba la sensación de que no estaba ayudando nada.

Una semana. Había pasado una semana des del ataque en la guarida del tiempo y Padre Tiempo aun restaba inconsciente. Y en esta semana el espíritu del invierno no había dejado de pensar en la chica

Debería estar ahí fuera buscando a Sombra. Buscándola a ella…

Justo cuando estaba más ensimismado en sus pensamientos algo golpeó con la puerta de vidrio del balón de aquella sala.

BAAM!

Jack casi salta del susto y tras un segundo de confusión voló disparado al balcón.

Sentada sobre las frías baldosas de piedra una chica intentaba apartar su ondulada melena blanca de su cara.

-¡Aahg, maldito cabello! Siempre me tapas la vista- murmuró sin notar la presencia del guardián.

- ¿E- estás bien?- inquirió Jack no sabiendo cómo reaccionar ante la desconocida.

La chica se paralizó mirándolo con los ojos lilas de par en par entre los rebeldes mechones. De un salto se puso en pie y sacudió los copos de nieve de su pequeño vestido de seda magenta claro y la coraza de piel gris oscuro.

- Si, si no te preocupes estoy acostumbrada este tipo de accidentes, jeje. El vuelo no es mi punto fuerte - respondió hablando a tal velocidad que el chico tuvo que concentrarse para entenderla.

- Oh, genial, me alegro de que estés bien. Y ahora... Te importaría decirme quién eres?

- Eh? Oh! Si por supuesto, que maleducado por mi parte, presentarse sin avisar en la guarida de los guardianes y...- Detuvo su rápido monólogo al ver la expresión del guardián como respuesta al nervioso hablar de la muchacha. Ella sonrió incómodamente- Perdón, suelo irme por las ramas... Mi nombre es Genevieve Noir, querubín del escuadrón 23-B de Cupido- Genevieve hizo un extraño gesto de estilo militar con los brazos extendidos y Jack pudo ver que, lo que al principio le había parecido un a especie de manto, eran un par de alas que le brotaban de la parte de dentro de los brazos. Como las alas de un murciélago pero formadas con plumas blancas.

- Bien Genevieve. Yo soy...

- ¡Jack Frost!- le interrumpió- Guardián de la Diversión. Lo se. Soy una gran admiradora- después de decir esto último sus mejillas tomaron un tono extremadamente rosado.

Jack esbozó una sonrisa orgullosa- Y bien, ¿que te trae por aquí?

La postura de Genevieve cambio de un balanceo nervioso a una quietud seria - Necesito que vengas conmigo urgentemente.

Jack se sorprendió por el giro de la conversación- ¿Tengo que ser precisamente yo? Me han encomendado vigilar el taller y...

- Ahora mismo eres el único guardián localizable. Es muy importante se trata de... ella.

Algo saltó en el interior de Jack. Sabía perfectamente a quién se refería.

Un pensamiento fugaz pasó por su cabeza. Y si la acompañara? Al fin y al cabo era crucial para todos que la encontraran. Pero Norte le había dicho que...

¡Eres Jack Frost! - pensó - ¿Desde cuando haces caso de lo que te dicen?

Una sonrisa maliciosa acompañó a su pensamiento.

- Tú marcas el camino.