Capítulo 2

Remontemos unos meses atrás, para ser precisos, cinco meses antes en el tiempo, cuando la tímida Fluttershy se cuestionaba "¿Es lo que quiero? O tan solo ¿es correcto?" mientras miraba su jardín avivado en colores por las flores y pequeños insectos que convivían en armonía.

El reloj rústico de pared en la habitación principal de su casa en medio de la pradera marcaba las 9:30 a.m.

La penosa chica de ojos cian claro, bellos y brillantes, deslumbrantes ante los ojos de cualquier ser vivo, pues transmitían un mensaje de modestia pura y sincera, había recién despertado de un sueño... Revelador.

Fluttershy se decía a si misma, en su tono tan tierno de voz:

"Vaya, que sueño. Bueno... En realidad eso ha dado varias vueltas a mi cabeza los últimos dos años. Llevo siendo su amiga desde que éramos a penas lo suficientemente grandes para caminar.

Ay no... Esto no puede ser. Ella es mi amiga, mi mejor amiga, mi Dahsie, mi amo... ¿Qué estoy diciendo? Ella es solo mi amiga y no podemos ser nada más. Aunque lo quisiera, a ella le gustan los hombres y a mi también. No, no, no, no, Fluttershy, ese fue un sueño sumamente descabellado, no tiene porque ser una realidad clara como sus ojos preciosos cuando ve a los Wonderbolts... ¡Caray! No se que hacer, tengo miedo"

El miedo que sentía Fluttershy no era solamente por la reacción de Rainbow Dash si se llegara a enterar de los sueños y pensamientos escondidos de su mejor amiga, si no que también estaba temerosa de la reacción de los demás, de como el mundo la trataría después de eso y de, principalmente, como se sentiría ella misma ante un cambio de orientación sexual. Le gustaban los hombres, incluso, intentó tener un novio cuando tenia 16, cosa que no salió muy bien y la dejó muy lastimada.

"Aquella vez cuando tenía 16 rompí con ese chico, me dejó destrozada. No quiero que algo así vuelva a pasar con ella. Aunque pensándolo bien, ella fue... La primera en preocuparse por mi... Y en golpear al tipo en el rostro y la primera EB sacarle un diente sin ser dentista"

Se rió un poco con ella misma, pero, algo más tierno, algo más especial y sentimental pasaba en sus manos.

Se estaban juntando lentamente, su inconsciente quería sentir que sería coger a Rainbow de las manos, sentir su piel, jugar con sus dedos como las parejas lo hacen, caminar juntos en rumbo a ninguna parte, más que a su futuro donde el amor florecería como ninguna otra flor en su jardín.

Era tan inoscente, no sabía nada de amor, pero comenzaba a descubrir lo que era y lo estaba haciendo pensando en su mejor amiga: Rainbow Dash.

Al notar que sus manos estaban unidas por mas se unos cuantos tendones y huesos -siendo el primerizo amor la fuerza mas grande que mantenía unidas- , se enrojecieron sus mejillas y desvió la mirada a otro lado donde su ángulo de visión no pudiera ver sus sueños.

Después de unos segundos roja, imaginando por pequeños lapsos de tiempo como sería ser la persona especial de Rainbow, separó sus manos con una sonrisa que ardía en su rostro de felicidad.

Era una mañana bella, el clima perfecto y la hora indicada para empezar un día con todas las ganas del planeta.

En primera instancia, Fluttershy se quitó su pijama de rayas colore verde y crema y se puso ropa cómoda para hacer jardinería y alimentar a los animales que tanto amaba.

Su día transcurrió con normalidad, Angel tan enojón y mandón como siempre, los animales tan gratos ante los cuidados de la especialista en animales y las flores tan vivas y coloridas como el arcoiris.

"Son como su cabello" dijo Fluttershy viendo unas plantas de diversos colores "¿Qué? ¿De nuevo? Fluttershy, necesitas ayuda" arrepentida dijo mientras se daba ligeros golpes en la frente.

A pesar de estar casi cien por ciento convencida que enamorarse de Rainbow Dash era una idea fatal e inaseotable, no tenia ningún argumento para sostenerlo.

Con los animales había aprendido que el amor es de las cosas más bellas que todos los seres vivos son capaces de dar, que el amor es ajeno a las reglas y a todas las normas de comportamiento establecidas por la naturaleza y las personas mismas, porque el amor no es algo que se pueda privar o imoedir, no es algo físico, no lo puedes meter en una jaula y privar de su libertad de volar como puedes hacrlo una mascota en cautiverio los canarios.

Y aunque logres forzar que se quede y atraparlo en una jaula con barrotes marrones por el óxido, siempre encontrará una manera de escaparse y buscar por cielo tierra y mar su verdadero destino, que es donde podrá ser libre de volar, pero siempre unido a alguien que lo quiere y cuida, alguien que corresponde con el amor con igual intensidad.

Los animales le habían hecho ver de una manera sutil que enamorarse no es algo malo para ninguna persona, al contrario.

Pero, a pesar de los millones de puntos a favor de su creciente amor por la chica veloz, no estaba convencida de lo que tenia que hacer.

Confesarle su amor no era una opción, tampoco lo era ocultarlo.

"Pero" dijo mientras se paraba luego de haber estado de cuclillas regando unas plantas "Tampoco puedo negarlo"

Sostuvo la regadera en ambas manos y lo pensó en silencio un poco.

Con una voz inaudible, soltó al viento las palabras "Tengo que aceptarlo".

Después de una hora, término sus labores matutinas y se dirigió a su hogar a bañarse.

Mientras enjuagaba su cabello y pensaba en el mismo tema que toda la última semana había cobrado fuerza, alguien llamó a la puerta.

"¿Será ella?" se preguntó ilusionada pero a la vez apenada pues ¡estaba desnuda y en la ducha! Se tardaría mucho en bajar y abrir la ouertaz tanto que la podría aburrir y ella partiría sin más.

"¡NO!"" gritó... O algo así. Su grito a penas igualaba el tono habitual de Applejack.

Rápidamente, quitó el shampoo de su cabello, puso una toalla en su cabeza y otra en su cuerpo.

Pero pensó que Rainbow no la podía ver en esas condiciones, así que fue corriendo hasta su cuarto y cogió la primera blusa, ropa interior y los primeros jeans que encontró y se los puso en un santiamén.

Estaba bajando las escaleras cuando recordó que aún tenía la toalla en la cabeza.

Fluttershy puso en su rostro una cara de preocupación y desesperación absoluta y cerró sus ojos por pena y comenzó a emitir un leve quejido agudo.

Volvieron a tocar en la puerta.

Sin pensarlo dos veces, se quitó la toalla de la cabeza y la aventó detrás de un mueble, donde Rainbow Dash no la pudiera ver.

Hizo unos últimos ajustes a su apariencia enfrente de la puerta y tocaron otra vez, ahora más insistente.

Fluttershy cerró y apretó sus ojos mientras abría la puerta a su mejor amiga, su quizá enamorada Rainbow...

"¿¡Rarity!?" dijo en su mente con desepción al ver a la fashionista enfrente de su cara y no a la corredora.

-Ho ho hola, Rarity- saludó amable Fluttershy, fingiendo una sonrisa con una expresión de incomodidad (por su apariencia) en su frente.

-Fluttershy, cariño. Buenos días- correspondió Rarity al saludo amable de su amiga mientras notaba su húmedo cabello y su improvisado look - Querida, necesitas arreglos- rió.

-Eh si. Jeje, lo notaste- una gota de agua caía por su rostro.

-¿Interrumpia algo?-

-¡Nada! Pasa, pasa- abrió entonces la puerta por completo y se colocó detrás de ella

-Gracias- dijo Rarity con su asentó tan refinado que la caracteriza mientras entraba con mucha, mucha clase a la casa acogedora de Fluttershy.

Fluttershy le sirvió té a Rarity y le pido que se sentara.

Así fue y cuando se sentó, notó la toalla que Fluttershy en un intento desesperado por verse impecable para Dash, quien no resultó ser quien golpeaba la puerta, lanzó.

-Querida, hay una toalla aquí. Creo que a Angel le urgía ir al baño -

Angel había escuchado eso y frunció el ceño.

-Amh, no, no, no- muy apenada negó Fluttershy - me me estaba bañando y bajé como pude y pues pues... Lo lamento.

-¡Haberlo dicho antes, querida! Te puedo esperar mientras te bañas- dio un sorbo a su té - en fin, sol he venido a pedirte un simple favor.

Rarity llevaba unas gafas que convinaban con una enorme bolsa roja, en la cual, parecía tener objetos de moda y de costurería.

-¿En serio? Muchas gracias- ella era tímida y seguía muy apenada.

Salió corriendo a las escaleras. De repente algo le tocó la espalda. Era Rarity, le llevaba la toalla que Fluttershy, por los nervios, había olvidado.

Ella lo agradeció y se fue a bañar, abochornada por la pena.

Se bañó con agua fría, pues estaba hirviendo de vergüenza.

Salió de bañarse, se arregló ahora perfectamente y se peinó.

Estaba hermosa.

Bajó las escaleras y habló con Rarity.

-Uy, que diferencia, Fluttershy-

-No es nada- se rió tiernamente.

-Bueno, a lo que vine- dijo poniendo su bolsa en sus piernas - ¿Podrías por favor probarle este atuendo a algún perro grande? Es para un cliente exigente que quiere vestir a su perro de tal manera wje concuerde con su traje- dijo Rarity mientras sacaba de su bolsa -la cual acomodó a un costado de ella- el atuendo para mascota.

-Amh- Fluttershy no sabía donde encontrar a un perro grande- Claro.

Pero sedió ante su incapacidad de decir que no a los favores que le pedían sus amigos, que nonimplicaran cosas que la asustaran, claro está.

-¡Excelente!- dio un último sorbo a su té y se puso de pie.

-Si, no hay de qué-

-Bueno, me tengo que ir, querida- se despidió de beso de Fluttershy.

-Si, adiós Rai... Rarity- no podía sacar a Dash de su mente.

-Jajaja, hasta luego-

Rarity salió de la casa de Fluttershy.

"Debo de pensarlo hoy" se dijo así misma mientras veía a Rarity alejarce.

De repente, cuando cerró la puerta y se sentó en el sillón más grande de la sala, notó que Rarity había olvidado su bolsa.

Fluttershy puso el vestido de animal en un perchero, para que no olvidara lo que tenía que hacer para complacer a Rarity.

Cogió la bolsa de Rariy y al tomar el pomo de la puerta, tocaron esta misma del otro lado "Jeje, ha notado que olvidó su bolsa"

Y, al girar el pomo de esta misma y empujarla dijo:

-Ten Rarity, se te olvidó -

-¿De qué hablas, Fluttershy? Soy Rainbow Dash- dijo la velocista de cabello multicolor.

-Ah...-

Fluttershy estaba agitada, no sabia que hacer. En su mente el tiempo estaba pasando diez mil veces mas lento.

Lo primero que cruzó por su mente además de contemplar el bello rostro de Dahsie era cerrar la puerta...

Y así fue. Le cerró la puerta en la cara a quien le comenzaba a gustar.

"¡RAINBOW!" gritó con todas sus fuerzas mientras cerraba los ojos y se ponía de espaldas a la puerta para que Dash no entrara.

-Ah... ¿Si?- dijo Dash del otro lado al escuchar el grutl de Fluttershy.

Fluttershy respiró un par de millones de veces antes de entreabrir la puerta y decir en voz baja y en un tono apenado:

"Hola".