Capítulo 3

—Hola, Fluttershy— se escuchaba animada, energética y segura de si misma como siempre— Oye, venía a preguntarte si quisieras acompañarme a correr, es día de entrenar y me gusta este lugar— Dash volteó a su derecha viendo hacia la pradera que rodeaba la casa de Fluttershy.

Y como no le iba a gustar ese lugar y más ese día. El sol brillaba pero sin quemar, había una brisa muy agradable que acariciaba las hojas de los árboles, el rostro de las chicas.

—Ah— el corazón de la tímida amiga de Dash palpitaba más rápido que nunca, su cara ardía, sus manos que cogían la puerta para ocultarse con ella sudaban, sus piernas temblaban y su voz se entre cortaba — ¿Ahora?—

—Claro que ahora, Fluttershy. ¿O a caso no estás lista para tener una tarde asombrosa?—

Fluttershy analizó con la poca cordura y la miceria de razonamiento que en su mente perduraba. No estaba vestida como para correr, estaba arreglada para una tarde personal, sin maquillar ni nada de accesorios. Solo unas zapatillas rosadas, una falda verde larga y una blusa sin mangas amarillo claro.

Rainbow, en cambio, llevaba ropa deportiva oscura, unos leggins negros con franjas crin largas por todo el costado de sus piernas, una sudadera de igual diseño y una playera azul celeste, junto con unos tenis para correr azules.

—Amh amh... Claro, solo deja me...—

No pudo completar la frase porque Rainbow, desesperada y con muchísimas ganas de correr, tomó a Fluttershy de la mano, quién se enrojeció aún más al instante.

Estirando su pierna con mucho esmero mientras Dash la jalaba, intentó cerrar la puerta.

Cosa que acabó con Fluttershy cayendo de rodillas al suelo, raspandoce un poco la rodilla izquierda.

"Auch" dijo Fluttershy mientras se ponía de pie en sus temblorosas piernas delgadas.

Rainbow Dash le ofreció la mano para ayudar a levantarse.

—Ven aquí, torpe. Vendrá el atardecer y apenas estaremos llegando, apresúrate.— dijo Rainbow mientras Fluttershy, con las pupilas dilatadas puesto que estaba viendo a alguien que le gustaba, alzaba lentamente su mano y estiraba su brazo para poner su mano sobre la de de la chica deportiva.

Cuando se juntaron sus manos, tal y como Fluttershy imaginaba unas horas atrás, RD le dio un tirón hacia arriba para ponerla de pie.

—Gra...— no podía apartar la mano de la de Rainbow, su insonsiente no la dejaba, pero junto fuerzas y la soltó— Gracias Rainbow.

Se limpió ya de pie el polvo de sus rodillas y de su ropa.

—¡Vamos, sígueme!— le dijo Rainbow a su amiga mientras comenzaba a correr por un camino de tierra que se adentraba a la distancia en la pradera.

—O-okay!— a pesar de que ella era más lenta, corrió con la velocidad que sus deseos por ver el bello rostro de Rainbow frente a frente le brindaban.

Apretaron un poco el paso. Y luego, lo apresuraron aún más. Y así hasta llegar s una velocidad exorbitante.

La más tímida del sexteto de amigas de el condado de Ponyville corría detrás de Rainbow, admirando como el sol hacía lucir el cabello arcoiris de quien, según sus reacciones, le gustaba.

Corrieron, corrieron y corrieron por los verdes campos, esquivando uno que otro insecto y saltando charcos y baches.

Por momentos, ambas se sentían volando, sin barreras de velocidad, pero con un destino acordado mientras esquivaban rocas.

Fluttershy estaba angustiada, tenía miedo de tropezarse y hacerse daño de nuevo. Pero cada vez que pensaba en ello, tragaba saliba, recordandl que si seguía corriendo, en algún momento podría hablar con Rainbow a la perfección y darle a su cuerpo la dosis de "ella" que necesitaba.

Al cabo de 47 minutos corriendo, llegaron a un lugar, donde la maleza era tan grande, que al caer ambas chicas agotadas sobre el, se veían rodeadas y cubiertas de el alargado pasto.

Fluttershy respiraba con dificultad, estaba exhausta.

Rainbow soltó una carcajada.

—¿Te pasa algo, Fluttershy?— cuestionó Dash, abriendo el cierre de su chamarra y volteando a ver a su amiga, quien, para ella, había hecho un gran trabajo.

—No, no es nada— Fluttershy le devolvió la mirada.

Fluttershy estaba roja no solo por la pena, si no por el cansancio.

Ambas inhalaban y exhalaban rápidamente.

—Bueno, entonces déjame decirte: ¡Eso fue genial! Jamás pensé que fueras capaz de correr tan rápido como yo y soportar mi increíble paso—

—Pues ni-ni yo lo sabía— bajó la mirada a el nivel de cinturas de ambas, sus manos estaban a los lados y su mano izquierda estaba a escasos centímetros de la derecha de Rainbow.

—Jajaja, Fluttershy, ¡en serio deberíamos haber hecho esto antes!— dijo alegre RD, volteando a las nubes—

A pesar de que la joven de ojos anormalmente brillosos ya no la veía, Fluttershy continuó degustándose con la belleza de ella, había corrido mucho para poder ver su rostro sin riesgos de hacerse daño y lo estaba disfrutando, de verdad lo estaba haciendo.

Jamás había notado unos cuantos lunares que Rainbow tenía en su piel semi- apiñonada, ni la forma de sus orejas ni su nariz perfecta. Eran detalles que su consciencia le obligaba a ignorar, porque hacía varios años que la idea de enamorarse de ella había nacido. Desafortunadamente, en ese entonces vio razones para no continuar cautivada por los encantos y personalidad únicos de Rainbow.

Sin embargo, esta vez el amor estaba ganando.

Los pocos argumentos en contra de su amor, se debilitaban como un edificio viejo a punto de colapsar.

Dentro de ella, las mariposas que habían sido una vez reprimidas de su estómago estaban causando una verdadera revolución, no solo allí, sino en todo su cuerpo, de pies a cabeza.

Rainbow Dash notó que Fluttershy seguía mirándola con detenimiento, sonriente, pérdida en los colores %20 más brillantes con el sol de su cabello.

—¿Te encuentras bien? Has actuado muy extraño desde que estábamos en tu casa—

—Si bueno... — no sabía que responder, la pregunta le había puesto de nuevo los pies sobre la tierra — Tengo que encontrar para Rarity u-u-un perro grande.

—¿Por qué Rarity querría un perro grande? Fluttershy, ¿has estado tomando sidra?—

Rainbow estaba en todo su derecho de verse confundida, eso sonaba como una petición muy descabellada.

—Si, me ha dicho que es para un cliente exigente que quería que su traje convinara con algo que su perro llevara puesto— Fluttershy finalmente entró en razón de que estaba acosando a Dashie y la dejó de ver, girando su cabeza hacia el cielo. La sonrisa de su rostro se borró, lentamente y fue sustituída por una expresión que transmitía el sentimiento de "lo he arruinado".

—Eso suena tonto. Pero así son la gente del noreste, siempre tan refinados y específicos. Nosotros somos mejores, vivimos sin preocupaciones, en un pequeño pueblo. Con grandes amigos, pero sobre todo, con corredoras como yo... ¡Y como tú!—

Las mariposas dentro del estómago de Fluttershy paseaban por sus venas, rebotando de lado a lado. Ella le había hecho un cumplido y no por obligación.

—Jeje, gracias. Pero— se detuvo a pensar lo que diría. Aún no estaba cien por ciento completamente convencida de que estaba enamorada de Rainbow Dash, pero creyó que decirle algo lindo ayudaría a saber si arricorazón: por retomar su enamoramiento por ella valía la pena— tu eres mil... Mil veces mejor—

—Jajajaja, mucjss gracias, Fluttershy. Soy la mejor corredora de Equestria... Sin presumir o alardear, claro— se sintió algo culpable por sus palabras.

Se rieron un poco ambas y se relajaron después.

En medio del silencio, Fluttershy agregó en una voz tímida, una voz que no había salido de sus cuerdas bucales, si no era una voz cálida, de amor, proveniente de su corazón, palabras que fueron ideadas por su amor mismo, no por la razón, estas palabras, palanras con las que olvidó la pena, la vergüenza, todo:

"Y en todo lo demás también lo eres, Dashie"

Las mejillas de Rainbow y las de Fluttershy cobraron un tono rojizo al instante, simultáneamente.

Los ojos de Rainbow se abrieron por completo, como platos; pero al contrario, los de Fluttershy se cerrararon, anticipando el rechazo.

Rainbow Dash, en contra de todo pronóstico, se volteó a ver a Fluttershy y dijo apenada y alagada "Gracias, Fluttershy".

"De nada" contestó, confundida por lo que acababa de pasar, Fluttershy.

Amabas entraron en un corto periodo de reflexión, Fluttershy había roto con el guión de su personalidad al hacer un cumplido tan bello y elegante como ese.

Y a su vez, Rainbow Dash se había apenado por el comentario alagador de alguien y, como una gran plusvalía, había venido de la mas vieja de sus amigas.

Con cada palabra procesada por sus mmentes, se ponían más y más rojas y más y más nerviosas.

A pesar de todo, no se vieron de nuevo, incluso tomando en cuenta que Fluttershy quería seguir enamorándose del rostro de Rainbow (a pesar de que en su mente no lo aceptara).

Finalmente, después de nada más que el viento soplando y Rosando los oídos de ambas de las amigas por varios minutos, Rainbow se puso de pie.

Estaba aún confundida, le había impresionado completamente la actitud de su amiga, tan diferente al resto de los días.

"Si, ha tomado sidra de más", pensó, sabiendo que es de las pocas bebidas con alcohol que ingería.

—Bien, Fluttershy, vamos a buscar el perro grande que te ha dicho Rarity—

—Creo que un buen lugar para empezar es en mi casa, puedo preguntarle a los animales si saben donde hay uno— dijo Fluttershy tensa, tenía dudas de lo que podría haber pensado Rainbow Dash y eso no le agradaba.

—Excelente, vamos—

Y así fue.

Fueron corriendo de nueva cuenta el camino de vuelta a casa de Fluttershy, con energías recargada, riéndose de las circunstancias.

Aunque ninguna de las dos partes quisiera aceptarlo, de verdad estaban pasando un momento lindo cono algo que añoraba ser más que una amistad.

Rainbow Dash había captado el sentimiento en la oración de Fluttershy y la hizo pensar sobre porqué lo habría hecho y qué debería hacer ella al respecto.

El inconsciente de Fluttershy había logrado algo aquella vez, hacer que ella se mantuviera en la mente de quien comenzaba a aceptar en su totalidad que la amaba.

Esa tarde, en el ambiente había más que un olor a humedad y polvo arrastrado por el viento, habían mariposas en estómagos, cuestionamientos en mente y sentimientos despertados en sus corazones.

No solo habían volado con la gran velocidad alcanzada, si no que habían volado gracias a los sentimientos que las llevaron a las nubes, de manera voluntaria o no y que las mantuvo flotantes en un cielo de amor.

Las preguntas tenían respuestas, los sentimientos... ¿Correspondencia?