Capítulo 3

Cuando al fin Rainbow Dash y Fluttershy arribaron a la casa de ésta última, tomaron un pequeño suspiro, recuperaron aire y charlon.

-Bien hecho, Fluttershy. Eres veloz, ¿desde cuándo? Antes solo eras una chica torpe que a penas y podía caminar ¡jajaja!-

-Jeje yo solo...- no quería volver a hacer un comentario que buscaba ser un comentario "cordial" - también quería ha-hacer ejercicio-

En realidad, detestaba correr. Como mencionó Dash, hacia aquellos tiempos donde solo era una infante, a penas podía mantener un paso leve entorpecido y desastroso.

Sus compañeros de escuela se burlaban de eso, lo que causaba que Fluttershy llorara constantemente, escondida en el baño... Sentada.

—Solo que... Deberías considerar comprar ropa deportiva. Salir a correr en falda... Digamos que no es favorable— dijo referenciado a que había notado, con fugaces vistazos, la ropa interior rosa de Fluttershy.

La tímida joven, se puso del mismo color de sus pantaletas. Había captado el mensaje.

—Ah ah... Si es que yo... Bueno yo tenía...

Ya sabes amh...— soltó un gemido, de aquellos que salen de las gargantas antecediendo el llanto.

—No, Fluttershy... Se veían bien—Rainbow Dash, sin saberlo, pero si queriendo en su interior, correspondió al cumplido que unos minutos atrás su amiga le había hecho.

Las mejillas de ambas se ruborizaron.

Había sido un comentario impensado, pero vaya que atinado.

Fluttershy había sentido las mariposas de una manera diferente, de una manera más íntima.

—Gra-gracias, supongo .Que li-i-inda, Dash— jugó con un pequeño mechón de su cabello, distrayendo su menta para no explotar en una combinación de amor y alegria, pero también pena — Ven, toma asiento. ¿Quiéres a-agua o a-algo?— abrió la puerta de su casa que cuando se calló, había logrado dejar a medio-cerrar, cosa aceptable, era la única que vivía por allí y nadie podía robarle.

Se sentó, como se le fue indicado.

—Sip, por por fa-vor— la vergüenza se apoderaba del ambiente, mientras ambas entraban a la casa.

Le sirvió en un vaso de cristal la susodicha agua, que venía del río que corría cerca de casa de Fluttershy. Agua pura y cristalina de montaña.

Rainbow analizaba los nuevos cambios en la decoración de su amiga, había reorganizado algunos muebles y aumentado la cantidad de adornos sobre los estos y en las paredes. Le agradaba, se sentía en casa.

Mientas tanto, Fluttershy salió a hablar con los animales, una habilidad que había descubierto varios años atrás, que aprovechaba para todo tipo de favores y trabajos que los demás le pedían. Era una mujer sumamente generosa y era un punto a favor si ella quisiera conquistar a Dash, pues era de lo que ella carecía. La completaría, la llenaría.

Les preguntó si sabían dónde podían conseguir un perro grande, sin especificar raza, solo con la vaga descripción que Rarity le dio.

Ellos, en un lenguaje que solo Fluttershy comprendía, le dijeron que no tenían ni idea, jamás habían visto un perro en las cercanías de la casa de Fluttershy.

Ella entró luego entonces a su casa, siempre atenta a cada movimiento, a cada pestañeo que Rainbow daba.

Quería hacerla sentir bien, como ella lo estaba haciendo, probablemente de manera involuntaria.

—¿Qué dijeron, Fluttershy?— preguntó Dashie mientras arrojaba su vaso de agua vacío, atrapándolo cada vez que este caía.

—Amh ellos no han visto a un perro así—

—¿Tienes alguna idea de donde puedes sacar uno?—

—No en realidad—

—Mmh... ¡podríamos buscar en la veterinaria! Quiero decir... Podrías— Rainbow comenzaba a decir cosas que no quería, algo la estaba haciendo actuar conforme a Fluttershy lo hacia. Cosa rara, ella siempre era diferente a las demás.

Fluttershy se estremeció y de nuevo tenía dificultades para lugar palabras con sus pensamientos.

—¡Claro!— dijo con una enorme sonrisa dibujada en su bello rostro pequeño —Iremos... O irás... O como quieras—

—¡Iremos! Sisi, iremos amh claro, no tengo nada en contra—

—Es-está bien—

Para este punto, el par de amigas estaba de pie, dando pequeños pasos hacia el frente para estar más cerca cada vez una de la otra.

Había un incontrolable ardor en las mejillas de las dos, manos temblorosas, ojos bien abiertos y una tensión nerviosa por las ganas de saber que seguiría.

—Está bien, Ra-rainbow. Solo deja que amh me prepare y y nos vemos a las... 6 en el centro de Ponyville, enfrente de la veterinaria—

—Perfecto, Fluttershy— a pesar de la pena y que trataba de evadir la mirada que intentaba ser atenta de Fluttershy, Rainbow jamás borró de su rostro la sonrisa de seguridad que la caracteriza.

—Si, perfecto— sonrió Fluttershy, escondiéndose entre su cabello.

"Como tu, Rainbow Dash" pensó en silencio. No quería volver a decir algo fuera de lugar.

—Está bien— dijo Rainbow acercándose a la salida de la casa — nos vemos, entonces.

—Claro—

Un silencio incómodo dominó lo que hasta entonces había sido una acalorada conversación. Ambas estaban jugando con sus pies viendo al suelo, volteando se a ver la una a la otra cuando quienes estaba enfrente, no la veía a los ojos.

—Bueno— Rainbow acabó con el silencio —me voy. Nos vemos al rato, Fluttershy, fue un asombroso momento, choca cinco— levantó su mano esperando la respuesta de Fluttershy.

—Si, Rainbow — su temblorosa mano se levantó lentamente hasta juntarse con la de Rainbow.

En vez de chocarla, Fluttershy apretó la mano de Rainbow, con amor y gentileza.

Había soñado con ese momento, y se estaba volviendo verdad.

Y no cabe duda que en ese presiso momento, la verdad era mejor que cualquier sueño.

Ambas quedaron viendo con los ojos bien abiertos las manos, boquiabiertas, pendientes al siguiente movimiento de la otra.

Pero el momento era perfecto para romper con cualquier otro pensamiento que en sus mentes se atravesara por ese instante.

Solo se quedaron apresiando el movimiento.

Unos segundos pasaron para que, finalmente, Fluttershy soltara la mano de Rainbow Dash y la pusiera detrás de su espalda, junto con su mano izquierda. Se veía muy adorable con las manos atrás, escondodas, ellas sentían la pena que Fluttershy había olvidado por ese momento.

Rainbow solo sonrió.

Dio un par de pasos atrás y, sin dejar de ver a Fluttershy a cada paso que daba dijo "Nos vemos, Fluttershy"

"Adiós, Rainbow" se despidió cerrando la puerta lentamente, sonriente.

Sonrisa que se desvaneció a penas escuchó el sonido de la puerta cerrarse.

Lo mismo pasó con Dash, quien había siempre sonreído sin saber exactamente porque.

Mientras Dash se fue corriendo a su casa en las lejanías del condado, gritó y saltó de desesperación:

"¿¡QUÉ MIERDA ACABA DE PASAR!?"

Conforme a esto, Fluttershy gritaba " ¿¡QUÉ HICE!?" seguido de un grito agudo, hasta cierto punto dulce.

Muchas preguntas, respondidas. Otras... Comenzaban a surgir.

"¿Qué hago? Más bien... ¿Qué hice? Ay, debí preveer lo que haría, no puede ser... Ella... ¡Me gusta! Me gusta mucho y yy me hizo sentir bien. ¿Pero por qué lo hice? Llevé las cosas muy rápido, Dashie se notaba incómoda. Debo de arreglarlo esta noche. Ella... Ay. Ella. Se veía tan bien..." subía lentamente los peldaños de sus escaleras "Ella... ¡ME VIO LA ROPA INTERIOR!"

Corrió hacia su habitación, gritando en un tono agudo y se tiró sobre su cama.

"Pero..." se relajó y puso su cabeza sobre una almohada que recién habían jalado "le gustó... En primer lugar, ¿por qué me vio?" Comenzó a reírse a carcajadas... Sin razón aparente.

Su mente estaba confundida, llena de emociones. Pero, la predominante, era el amor, el amor por Rainbow que había logrado romper todas las cadenas que el corazón de Fluttershy le había puesto.

"Si... Me gusta. Es mi chica, mi Dashie" sonrojada estaba, hermosa esperanza, en el amor y en su Rainbow. "MI Dashie"

Se comenzó a desvestir, cada palabra que Dash había pronunciado, en la mente de Fluttershy rebotaba sin control, como cuando tiras una pelota pequeña en un espacio reducido.

Repentinamente, un pensamiento extraño cruzó de lado a lado su mente.

"¿Cómo habrá sido su ropa interior?"

Soltó una carcajada, era una pregunta pervertida. Le causaba gracia, pero se sentía apenada porque, diablos, estaba pensando en los calzoncillos de otra chica.

Sin embargo, había algo en ese pensamiento caliente que estaba haciendo que las mariposas que sentía desde que Rainbow llegó a su casa, bajaran hasta su pelvis.

Fluttershy se puso roja, jamás había sentido algo así y pensó "Supongo que... Que esto es estar excitada" sin idea de lo que significaba la palabra.

Entonces, la chica tímida y delicada se desabrochó su brassiere copa 32-B y se quitó las pantaletas rosadas que Rainbow Dash había visto por accidente o al menos eso creía Fluttershy.

Se vio entonces desnuda ante el espejo de su habitación.

Su cuerpo era verdaderamente perfecto para muchas personas. Era delgada, cintura delgada, caderas amplias, pechos considerables y trasero bien formado, además de tener un rostro luminoso y hermoso, que contrastaba con su tes algo blanca y cabello tenido de rosa debil.

Comenzó a pasear sus manos sobre su cuerpo, imaginando que eran las manos de Dash de quien la estaba tocando.

Sonreía con cada pulgada de su cuerpo que abarcaba y acariciaba, se sonrojaba al tocar ciertas partes de su cuerpo y reía imaginando las cosas sarcásticas que Rainbow diría mientras hace eso.

De repente, se detuvo a ver la parte de su cuerpo donde sentía, por alguna razón, mariposas: su pelvis.

Jamás se había auto satisfecho de esa manera, pero siempre había sentido curiosidad porque en algunas fiestas donde el alcohol aflojaba las lenguas de sus amigas habían mencionado el tema.

"No... No puedo" dijo mientras buscaba una toalla y quitaba las manos de su cuerpo.

A pesar de la curiosidad que invadía su cuerpo, Fluttershy no se veía muy dispuesta a tocarse, en ese momento lo que quería sentir era nuevamente las manos de Dashie, quería volver a sentir su corazón palpitar a toda velocidad y las cosquillas en su estómago al sentir la delicada piel de su amiga.

Se metió a bañar nuevamente, esta vez su mente estaba nublada por el amor que había despertado ese día por Dashie.

Solo quería escuchar música que interprementeen armonía perfecta, en 4-40, los sentimientos encontrados de Fluttershy.

Había aceptado que le gustaba y que de cierta manera la amaba, sin embargo, aún pensaba en la actitud de Rainbow ante la situación y el incidente de su comentario solo había complicado más el sacar conclusiones del asunto.

A pesar de esto, en su corazón, de una manera muy inoscente y primeriza, existía la esperanza de que Rainbow Dash correspondiera a su amor, prueba fe esto seria el alago hizo a Fluttershy, donde ella pudo sentir la pena que Dash sintió, puesto a que ella no suele decir ese tipo de cosas a absolutamente nadie.

"Rainbow" decía Fluttershy suspirando.

Mientras tanto, en la casa de Rainbow (justo en su cama) ella se preguntaba:

"¿¡Fluttershy!? ¿Le gusto a Fluttershy? Vanos, debe ser una broma" mientras tapaba su rostro de confusión con un cojín. Era curioso el hecho de que las dos estuvieran haciendo cosas similares, pensando en cosas parecidas.

"Veamos, Rainbow. Fluttershy actuó muy raro, si. Dijo cosas que Fluttershy por ser tan Fluttershy no sería capaz de decir, si. HIZO cosas que Fluttershy no haría, si. Pero... ¿Qué diablos hice yo? ¿Por qué yo le dije eso de sus calzones? ¿POR QUÉ DIABLOS LE VI LOS CALZONES A FLUTTERSHY? Solo quería ver su trasero... ¿¡Qué!? ¡Rainbow!" se golpeó en la frente, no sabia la razón por la cuál Fluttershy o ella misma se habían comportado así.

"Quizá es la primavera... ¿EN AGOSTO? Me dejé influenciar por Fluttershy, eso fue. Si yo le gusto a ella, ok, pero ella no me gusta a mi. Me gustan los hombres, dormidos y veloces con grandes músculos y pectorales, con quienes pueda hacer fuercitas. ¡A Fluttershy la partiría en mil pedazos al primer segundo jugando eso!"

No le agradaba para nada la idea de admitir que ella había hecho lo qur hizo por voluntad propia, principalmente, porque no fue enteramente por voluntad propia.

"Debo de hablar con ella, preguntarle sutilmente quién le gusta. ¡Claro! Rainbow Dash, eres una genio. Eso haré, mientras buscamos al perro" dijoncon los ojos cerrados y el mentón hacia arriba, en símbolo de orgullo.

"Pero antes, me debo de bañar. Vaya que corrimos mucho"

Se desvistió y dejo al desnudo su piel semi-apiñonada, dejando la ropa en el cansto de ropa sucia y alborotando su pelo arcoiris.

Mientras abría las llaves de la ducha, se veía al espejo y decía "¿cómo no gustarle?" dando una vuelta completa, viendo su gran trasero y sus pechos un poco pequeños.

Al ver las primeras pequeñas nubes de vapor originadas por el agua caliente de su ducha, se puso unas sandalias, colgó su toalla al lado de la rehaderat y dijo en voz algo alta:

"Demonios. No pude ver su trasero"

Se enrojeció.

"Seguro no es mejor que el mío" intentó salvar su comentario.