Fluttershy se tomó la libertad, en las horas anteriores a la aglomeración pactada , para pulir unos cuantos detalles en su imagen como pintar sus uñas, poner un poco de rímel en sus pestañas y peinarse como siempre le había gustado: cabello lacio acomodado hacia la derecha que se enchinaba en las puntas.
Estaba impecable y estaba terminando de planchar unos jeans sin agujeros y entubados, con mariposas rosas discretas estampadas en la bolsa trasera derecha de este.
Llevaba ya puesta la ropa interior y su blusa rosa pálido muy tierno y moderno.
Era una chica esbelta, abdomen plano y cintura notoria pero que carecia de busto y trasero, a pesar de esto, tenía lo suficiente de ambos para lucir cualquier conjunto.
Pasados dos minutos, Fluttershy ya estaba en la puerta de su casa, perfectamente arreglada y vestida, con el pequeño atuendo para mascota en su bolso café, junto con su cartera y otras cosas.
Fluttershy suspiró. Los nervios la carcomían como el óxido al metal en un día lluvioso. Sus suaves manos sudaban un poco, pero no temblaban.
Jaló un poco las mangas de su blusa y las apretó con sus manos. Es estaba emocionada por salir por segunda vez con Dash en el mismo día, pero aterrorizada por la idea de cometer algún error que desfavoreciera la imagen que RD había construido de ella durante la tarde pasada y, en concreto, durante toda su vida.
Abrió entonces la puerta, pintada a mano de color rojo, una ansiosa Fluttershy con una sonrisa de mejilla a mejilla que de vez en cuando se desvanecía un poco para dejar salir un suspiro que quitaba un poco de presión a la chica cada vez que aparecía.
Caminó por quince minutos hacia el centro de Ponyville, lugar donde en una de las calles se encontraba la veterinaria.
Al llegar, se dio cuenta que le restaban veintiocho minutos para que Rainbow Dash llegara, aunque presentía que ella arribaría unos minutos después, tal vez quince, porque no era una persona puntual en la mayoría de las ocasiones, así que se dirigió a un paso torpe a una cafetería que se encontraba justo enfrente de la veterinaria.
Se sentó en las afueras del local, en una mesa redodna de plástico café, con una sombrilla verde cuyo tuvo se encontraba en medio de la mesa.
Esperó a que la atendieran y pidió, con la pena haciendo nudos en su lengua, un frapuccino de caramelo mediano y una galleta de chispas de chocolate, claro, por favor.
Pasados cuatro minutos, le trajeron la orden, cuya cuota fue pagada de enseguida.
Durante los cuatro minutos antecedentes a la llegada de su pedido, reflexionó en silencio los eventos que habían tomado lugar en aquel prado unas horas atrás y lo que había sentido, las horas que tuvo para arreglarse no habían bastado y presentía que ni una eternidad seria suficiente para que lograra asimilar el cambio brusco que su personalidad había dado por unos minutos, desorientada por el amor que había reprimido a Dash y que por fin salía a flote junto con la aceptación de este.
Estaba confundida, pero ahora no era por creer o no en las posibilidades que su imaginación creaba sobre su relación, si no por preguntas como "¿Cómo amo o no a Rainbow?" "¿Qué es lo qué más me gusta de ella y por qué?" "¿Qué debo de hacer al respecto de mis sentimientos por ella?" eran preguntas simples con respuestas complicadas para una chica cuya mente estaba nublada por nubes dulces de amor.
Daba un par de sorbos a su café y una mordida medianamente grande a su galleta cada vez que buscaba a Rainbow Dash por los sitios aledaños a aquella parte del centro de la ciudad.
Repetía el ritual cada minuto, por lo que su galleta desapareció en el transcurso de 5 minutos.
Se había movido mucho y, por la deslumbrante manera en la que se preparó para salir en aquella ocación, había llamado la atención de un grupo de jóvenes que estaban sentados en bola -lanzando miradas no muy disimuladas (incluso acosadoras) a Fluttershy, entre comentarios que alagaban de una manera zoes y vulgar las cualidades físicas de la joven adulta- en la mesa que estaba a la izquierda de la chica que podía hablar con los animales.
Ella no se percató, pero mientras buscaba a Rainbow entre las multitudes que pasaban por las calles de enfrente al local, un joven alto, formido y delgado que poseía una cabellera rizada y rubia, se acercaba con un paso confiado en si mismo y en las costosas prendas que llevaba encima.
Cuando Fluttershy notó finalmente al joven, era demasiado tarde para actuar y evadir el momento.
El joven cogió la silla que estaba enfrente de Fluttershy y se sentó rápidamente con una sonrisa de mejilla a mejilla que aumentaba con cada pulgada que descendía y dijo, al ver a una joven de ojos preciosos que en aquel instante estaba completamente abiertos, sorprendidos por la situación:
"Hola, guapa" con una tonalidad confiansud sumamente rebuscada.
Fluttershy hizo caso omiso al saludo, pues le resultaba una experiencia sumamente desagradable el hacer nuevos amigos, ya que era el tipo de persona que solo confía en los demás si estos les dan una prueba certera de amistad y sobre todo de confianza, lo que desencadena en periodos donde la pena pasa de ser un asunto temporal a un estado en el que vive por lo que parece un periodo de tiempo tan largo como un año luz.
"Dije hola" insistió el joven, de manera fanfarrona.
Una vez más, Fluttershy se resistía rotundamente a si quiera mirar al tipo. Estaba ya con los ojos cerrados y apretando los dientes, con la cabeza desviada, divergente a la mirada fija y con cierto grado perturbadora del joven que recién había tomado la cintura de ella.
—Por favor, n-n-no quiero so-sonar grosesera pero- giró aún más su cabeza, de tal manera que, quien parecía ser un adulto aún más joven que ella, solo podía ver el cabello de Fluttershy y la curva coqueta que las puntas de su cabello rosado tenían -pero por-por favor, vete. Vete, por favor—
—No me iré, mírame— cogió sin mucha delicadeza el rostro de Fluttershy por su mandíbula y lo dirigió en dirección al suyo, poniéndolo de nueva cuenta enfrente de el, permitiéndole ver sus ojos cerrados.
—Por favor— Fluttershy quebró.
Intentó no derramar ni una lágrima y llorar a secas, debido a que no quería hacer correr por su rostro el rímel con el que con tanto amor por Rainbow Dash había retocado sus pestañas, le había quedado maravilloso y luchó entonces por no soltar la mínima gota de agua de sus ojos.
Ya llena de presión y tensión por las circunstancias, Fluttershy tomó la mano que sostenía su mandíbula y la hizo a un lado, logrando posicionarse de nueva cuenta en la forma que le permitía evadir al sujeto por completo.
—Ya veo— dijo aún fanfarroneando el detestable tipo sin tacto -no me conoces- terminó por recargarse en el respaldo de la silla verde adornada con lineas entre cruzadas.
—¡Por su puesto que no!—"gritó" atemorizada y pudibunda.
—Bueno, soy Charles Hills, hijo del dueño de este local y de la franquicia en general— sonrió por un solo lado al recargar sus codos sobre la mesa y acercándose a ma cara escondida de Fluttershy.
Los sollozos de Fluttershy a penas le permitieron escuchar lo que Hills Jr. había dicho, en cualquier caso, a ella no le importaba. Solo quería zafarse de esa a como diera lugar.
De repente, pasados unos segundos de incómodo silencio, a Fluttershy se le ocurrió decir algo.
"Tengo una cita"
Charles Hills se volvió a acomodar en su silla, sonriente (de manera pícara) ahora de ambos lados.
—Entiendo—
—Me alegro, ahora déjame en paz, te lo imploro—
El diálogo había capturado la atención de gente curiosa que estaba a los alrededores.
Ahora había una desventaja más para Fluttershy.
Los sollozos de Fluttershy seguían sonando en todo el centro y quienes los habían notado, miraban atentamente a Charles, espetando un movimiento, como si tuvieran la más remota idea de lo que estaba sucediendo.
La mueca siniestra de Charles había cambiado por una mirada enojada y despreciante a quienes observaban.
Se puso de pie, acomodó la silla que ocupó en su lugar respectivo y se acercó a la espalda de Fluttershy, poniendo una palma sobre ella, tratando de dar una imagen caballerosa al público y le dijo al oído:
"Fue un placer, nos veremos luego, señorita"
El sujeto sobó en círculos la espalda de Fluttershy e intentó bajar su mano hasta su cintura, cuando...
"¡Fluttershy!" gritó alguien a media cuadra de la cafetería.
Era Rainbow Dash, quien corría presurosa al lugar donde había divisado en las lejanías a su tímida amiga.
Fluttershy escuchó la exclamación de Rainbow Dash a lo lejos y se puso de pie quitando con ese movimiento la mano curiosa de Charles y haciéndolo a un lado mientras ella se dirigía a la entrada de el lugar que daba a la calle , esperando a Rainbow quien cada vez estaba más cerca.
Finalmente, Rainbow Dash frenó súbitamente frente a una alamarmada Fluttershy, justo en la puerta del establecimiento, cuyo sector donde había estado Fluttershy estaba al aire libre.
—Fluttershy - Dash había notado que ella estaba llorando, aún sin lagrimar — ¿te encuentras bien?—
—No, Rain-Rainbow- se cubrió los ojos con sus manos que a su vez estaban recubiertas por la blusa de tela suave que llevaba puesta.
—¿Qué ha sucedido?— la tomó por los hombros-
—Alguien me ha hablado. Un tal Charles Hills—
—Vamos, Fluttershy. Hacer nuevos amigos no es tan malo y debes acostumbrarte a ello—
—¡No! No es por eso— explicó impacientemente Fluttershy— Me ha intentado tomar por la cintura y me trató mal. Tengo miedo de que me haga algo, Dashie, vámonos—
Rainbow Dash percibió que Fluttershy le había dicho Dashie, algo que era más común en Pinkie Pie que en cualquier otra persona, lo cuál le pareció extraño, sin embargo, había un asunto más grande que tratar.
—Ese imbécil— dijo frunciendo el ceño y transformando su puño derecho en un puño —Seguro es aquel pijo de por allá... Se las verá conmigo—
—¡No, Rainbow!— intentó coger a Rainbow por la sudadera azul celeste que llevaba, errando.
Rainbow Dash se acercaba furiosa a Charles Hills, llamando la atención de cuantas personas había.
A ella, en diferencia absoluta a Fluttershy, le importaba poco o nada lo que las demás personas hicieran cuando ella realizara lo que debía realizar.
Charles ya se dirigía de vuelta a su mesa, cuando la veloz amiga de Fluttershy le cortó el paso, poniéndose enfrente de el.
—Ey, rubia estúpida— empujó a Hills Jr con gran fuerza—deja en paz a Fluttershy acosador—
—Vaya vaya, ¿eres tú de quién habla ella?—
Rainbow no tenia idea de lo que hablaba y no le importó, en realidad.
—Vayamos al grano, pedazo de basura— empujó, más leve, a Charles.
—No tengo ni uno, vayamos al tuyo— soltó el chiste más malo de toda la historia contemporánea de los chistes malos de Equestria.
—Tienes uno y está escondido, como marica, entre tus piernas— Los amigos de Charles se rieron disimuladamente.
—Ruda, eh. No eres una buena partidaria para ella. Soy mejor yo, la trato como se merece—
—Más bien como quieres. Además, bo tengo idea a que te refiered con "buena partidaria"— arremedó Rainbow con voz de tonta, sosteniendo un acento pijo, simulando el de Hills.
—Si, claro—
La arrogancia del sujeto había agotado la pasiensia de Rainbow y, a penas Charles términó de pronunciar la última letra, Rainbow arremetió con un buen puñetazo en la cara, dejándolo inconsciente durante varios segundos hasta que sus amigos, preocupados, saltaron de sus sillas y fueron al auxilio de su amigo ricachon.
"Desquiciada" le llamaron sus amigos y el propio Charles a Rainbow, mientras ella se acercaba por el único café en la mesa en la que su amiga estaba sentada, con el nombre su ésta escrito con plumón indeleble, para tomar el envase y llevárselo a Fluttershy, no sin antes probar la bebida.
—Buenos gustos, Fluttershy— dijo Rainbow Dash a Fluttershy después de darle un sorbo al vaso de su amiga para enseguida extender el brazo y entregarle el pequeño bote con café a su mejor amiga.
—Gra-gracias— el hecho de que su café había sido tocado por los labios de Rainbow Dash, la enloqueció.
—Y bien, entonces es la primera vez que tienes contacto con ese imbécil— Rainbow se sentó enfrente de Fluttershy.
—Sí—
—Ay Fluttershy, deberás algún día aprender a defenderte sola, tu vergüenza es un gran obstáculo—
Fluttershy se apenó, irónicamente, por el comentario sin intención precisa de Rainbow Dash.
—Yo...— tomó su café con ambas manos (que estaban cubiertas por las estiradas mangas de la blusa de Fluttershy) y se cubrió los labios con el.
—Tú...— Dash levantó una ceja como gesto de intriga.
—En realidad... Amh...— Fluttershy se desparramó un poco en la silla y se encogió de hombros — él es el obstáculo.
A Rainbow Dash le pareció inesperado el comentario y comenzó a reírse a carcajadas.
Escuchar la risa de Dashie era el equivalente vespertino a despertar con el coro de mil aves cantando en la ventana de Fluttershy, aquel peculiar sonido reconfortó a Fluttershy, quien se sentó de nueva cuenta correctamente en su lugar y puso el café sobre la mesa, ahora postrando sus codos sobre la misma mesa y, a su vez, acomodando su cabeza en sus palmas extendidas, contemplando a RD con gran devoción y entrega, buscando el rincón más profundo de Rainbow, donde encontrará un botón mágico que instantáneamente enamorara a Rainbow.
Por millonésima vez en el día, estaba fantaseando con su mejor amiga, pero, en pro del amor, ya no lo encontraba fuera de lugar.
Cuando Rainbow Dash terminó de reír, se secó una lágrima que había salido de su ojo izquierdo tras tremendo periodo de risa, para que posteriormente notara la manera en la que su amiga la estaba mirando.
Al principio creyó que Fluttershy estaba viendo a alguien más, por lo que, volteandose, intentó encontrar a quien RD atribuía la mirada pérdida de la tímida Fluttershy, obviamente, sin éxito.
Extrañada, Rainbow se puso de pie. Comenzaba a definir su teoría final sobre lo que la mente de Fluttershy flotaba pérfidamente.
—Flutterhy— dijo con un tono animado, claramente fingido, porque estaba ahora más extrañada que nunca.
—Sisi— Fluttershy puso los pies sobre la tierra, después de navegar en el reflejo de los ojos de Rainbow e imaginar los más bellos poemas inspirados en una relación con ella que añoraba con todo su ser.
—Vayamos a la veterinaria antes de que anochesca, ¿va?— sus manos sudaban.
—Oh, cla-claro— aprobó sonrojada.
Y así fue. Los pocos pasos que tenían que dar hacia la veterinaria, los dieron en silencio, ambas evadiendo la mirada de la otra.
Rainbow era tres o cuatro centímetros más alta que Fluttershy, por lo que, al caminar, se creaba un contraste espléndido con su amiga. Una pareja hecha y derecha, aunque sin consolidar... Aún.
Antes de entrar en la veterinaria, notaron que unas nubes se aproximaban junto con la noche, por lo que debían darse ahora el doble de prisa.
Envuelta en curiosidad, Rainbow decidió decirle a Fluttershy (antes de ingresar al local), extrañada por el hecho anterior que involucraba a Charles Hills, lo siguiente:
"Fluttershy, el pijo ese ha mencionado algo como 'tu cita' o algo así. ¿A qué se refería exactamente con 'cita'? ¿Le has dicho algo antes de que yo llegara?"
El corazón de Fluttershy se detuvo por unos instantes antes de bombear sangre tan rápido como el correr de Dash.
Entró en shock, un estado donde no podía el evitar temblar, cerrar los ojos constantmente y evadir cualquier especie de contacto con Rainbow Dash.
No quería responder la pregunta, la respuesta podría no agradable a Rainbow y su relación amoroaa podría acabar incluso antes de haber empezado.
Decidió solamente limitarse a decir "amh" mientras finalmente entraban por la puerta del local.
Quizá la respuesta es fácil y de poca relevancia, pero para Fluttershy no lo era. Y tenía miedo de que para Rainbow tampoco lo fuera. Sin embargo, no quería mentirle tampoco, porque de saberse la verdad, la tomaría por mentirosa.
Fluttershy estaba en jaque.
