Una pequeña campana situada en el marco de la puerta, había sonado cuando las dos amigas entraron en la tienda.

"¡Hola, chicas!" recibía una salerosa voz a la dupla al entrar en el local. Era la inconfundible voz de la señorita Cureall, la veterinaria del pueblo y la dueña del local.

Inmediatamente, en un intento delirante de Fluttershy para salir de la incómoda situación en la que Rainbow la había colocado, dio varios pasos hacia el mostrador principal del local, donde estaba situada la caja registradora y la misma señora Careall, alejándose de Rainbow, quién hizo una mueca de desaprobación, ya que estaba deseosa de la respuesta.

-¡Ho-hola, S-s-señorita Cureall! Disculpe, una pregunta amorosa... Quiero decir, veloz... Si, veloz... Creo- dijo acelerada y sudando Fluttershy, quién quería acabar inmediatamente con el pendiente para poder ir a su casa y, como siempre, gritar cuando esté completamente sola, únicamente acompañada de Ángel, su conejo.

La veterinaria Cureall rió al no comprender los apuros de Fluttershy.

Mientras ella terminaba de reír, Rainbow Dash se acercó velozmente al mostrador, se puso justo al lado de Fluttershy, recargó ambos codos en el vidrio y, recargándose en Fluttershy, dijo con una voz que le sobraba desesperación:

-Vamos, Fluttershy. Dime, ¿Si?- miró atentamente a Fluttershy y le hizo "puntos"

-No, yo no...- miró a Rainbow, evadiendo caer en el encanto de sus ojos (por enésima vez en el día).

La señorita Cureall dejó de reír, luego que, al echar un vistazo por uno de los paños del local, se percatara de la tormenta que se avecinada y supuso que eso era lo que tenía tan apresurada a Fluttershy.

-Wow, tremendo aguazero se aproxima... Démonos prisa, ¿a qué se debe su visita?- dijo apresurada, pero jamás perdió ni un sólo segundo su tono alegre y enfático a las palabras.

-Bien... He-hemos, quiero decir, he... Venido a buscar a un perro grande al cuál ponerle este atuendo- rebuscó a la velocidad de la luz en su bolso y sacó, en tiempo récord, el atuendo de diseño exclusivo, incluso único y costumizado.

-Claro, Claro a ver... Vengan, por aquí - la señorita Cureall las encaminó hacia las jaulas donde tenían a los canes.

Fluttershy fue inmediatamente tras ella, mientras que la desesperada Rainbow seguía a Fluttershy, emparejándose con ella hombro a hombro, preguntándole de nuevo:

"¿Mé dirás?"

A lo que la sudorosa Fluttershy contestò apresurada "Cl-cl-claro"

La paciencia de Rainbow llegó al suelo.

"¡PUES ENTONCES SUELTA LA SOPA!" pensó en su cabeza, pero sabía que un grito así podría hacer llorar a Fluttershy, así que se contuvo.

-De acuerdo, Fluttershy. No tengo la duda... Está bien, perfecto, iré a ver a las tortugas por allá- Rainbow tramaba algo y Fluttershy, nerviosa y enfocada en su misión, no lo notó.

-Están por allá, Rainbow - señaló la doctora una pecera distante.

-Gracias- dijo sonriente Dash.

-Bien, doc- prosiguió una más relajada Fluttershy- veamos.

Probaron el atuendo a varios perros que encajaban con la burda descripción de Rarity, a todos ellos les quedó perfecto el atuendo.

Era un hecho, Rarity había creado el conjunto perfecto para cualquier raza de perro, grande, por su puesto.

La perfecta comunicación que tenía Fluttershy con los animales agilizó tanto el trabajo, que sólo demoraron 5 minutos en terminarlo.

-Bueno, señorita Cureall, muchas gracias, de verdad- agradeció mirando a la doctora, enfrente aún de las jaulas.

-No hay de qué, Fluttershy. Es un placer ayudarte-

Rainbow escuchó la despedida y, sonriendo maliciosamente, soltó una tortuga con la cual estaba jugando a las aventuras, se dio media vuelta y salió disparada hacia Fluttershy, quien tomó del hombro.

-Sisi, gracias doc. Ahora, buenas noches, tenemos una tormenta de que huir, muchas gracias adiós -

-¿No quiéren un paraguas?- dijo la señorita Cureall sonriente.

-Si, por fa... - Fluttershy intentó aceptar la oferta, sin embargo se vio interrumpida por un empujón en la espalda, por parte de Rainbow.

-No, es muy amable, gracias, adiós- dijo "amablemente" una apresurada Rainbow Dash, empujando a Fluttershy con todas suss fuerzas hacia la salida.

Fluttershy ponía resistencia que fue inutil ante la brutal fuerza de Dash, ya que en cuestión de segundos estaban ya en la puerta, hicieron sonar la campanita y salieron.

Rainbow Dash sostuvo a Fluttershy para que esta no huyera.

-Fluttershy, tienes que decirme. En serio-

Jaque mate a Fluttershy hizo Rainbow Dash. Ahora no podía hacer nada más que decir la verdad para poder ser libre de las manos de RD y la firmesa de esta.

Fluttershy estaba a punto de decir la verdad, cuando las primeras gotas comenzaron a caer. El sonido de las personas corriendo para cubrirse de la lluvia se combinaba con los primeros tímidos sonidos del asfalto mojado sonar con cada paso que la gente daba.

Fluttershy pensaba la manera más adecuada para responder la pregunta conforme el caos de la gente se aminoraba. Las mariposas en su estómago se desvanecían con la mirada sería de Rainbow, pero resurgían cuando Fluttershy podía percatar el olor que su cuerpo desprendía. Era sensacional, único de la persona única que Fluttershy amaba.

Cada vez que lograba conectar dos o tres palabras en su mente para formular la oración final, Fluttershy daba borrón y cuenta nueva a esos avances al imaginarse escenas como pareja de Rainbow Dash.

El amor había conquistado su cuerpo más, sin embargo, este moriría si no daba una respuesta inmediata, así que, consiente de esto y en un acto de verdadero amor, se armó de valor y mormulló lo primero que pudo, para salvar su relación con Dashie.

-Le dije que tenía una cita- lo dijo contemplando el asfalto en sus pies. Lo mormuró con una voz baja, que se vio opacada ligeramente por las pisadas de la gente y las gotas cocjar contra los techos de los comercios y el suelo mismo.

Rainbow había escuchado, pero quería reafirmar que lo había captado bien, ya que la respuesta era fuera de lo común, algo nuevo pero no inesperado, algo que dejó a Rainbow aún más intrigada.

-¿Disculpa?-

Fluttershy miró a Rainbow Dash con dificultad, mordiéndose los labios para no quebrar en llanto y, en un acto que raya en lo heroico, repitió la respuesta.

Aliviada -de alguna manera- Fluttershy comenzó a llorar por lo que había hecho, cubriéndose el rostro y impidiendo que sus lágrimas se viera y amplificando sus sollozos.

Existía un efecto curioso cuando Fluttershy lloraba. Ese efecto, cada vez que se sucitaba, trastornaba el ambiente en uno más deprimente y melancólico, pero, además, ablandaban los corazones de quienes estuvieran a la redonda con un sentimiento de compasión puro.

Ese efecto estaba presente en aquel momento, bajo las nubes, compitiendo con las gotas de lluvia y siendo pareja del viento que soplaba. Tan voluptuosa era su presencia, que Rainbow no pudo hacer nada más que dejar de impedir la huida de Fluttershy. Por el contrario, colocó sus manos sobre los hombros de ella y los sobó, quitando un poco de agua de ellos, en símbolo de compasión.

-Vamos, Fluttershy. No fue la gran cosa, solo lo dijiste para salirte de esa, estuvo bien-

-No, no lo estuvo. Él se puso en contra tuya y todo por mi mentira, perdoname, perdoname Rainbow- miró a Rainbow Dash, aunque aún cubriéndose la boca y la parte inferior de la nariz.

-Repito, no pasa nada. Está bien, sólo déjalo ir. De todo está bien-

-¿En serio? ¿Lo crees así? - preguntó la más esperanzada Fluttershy en la historia, cubriéndose ya solamente la boca.

-¡Por su puesto, Fluttershy - la lluvia se acentuó e incluso, algunos relámpagos comenzaron a verse - pero sabes, si quieres podemos retomar el tema en tu casa, en tu seca, cómoda y caliente casa-

-Claro, haberlo dicho antes, vamos - dijo muriendo de frío Fluttershy.

Ambas amigas partieron a correr a máxima velocidad, como en la mañana, pizando charcos agrandados, evitando resbalarse y saltando de susto cada vez que un trueno sonaba sin que ellas percibieran el relámpago.

Después de una corrida exhaustiva y cuanto menos épica, llegaron a la casa de Fluttershy, bien claro queda, empapadas de pies a cabeza.

Al estar enfrente de la puerta, ambas voltearon hacia al cielo para darse cuenta que la lluvia a penas llegaba al lugar donde se encontraban.

-Creo que pasaré aquí un largo tiempo - dijo Rainbow Dash, apenada consiente de lo que había ocurrido en el transcurrir del día.

-Si- asintió Fluttershy tímida, pero emocionada porque, gracias a las incontables gotas que chocaban con las hojas de los árboles, tendía un tiempo pleno para convivir con RD.

Ambas secaron sus pies en el tapete de la entrada y posteriormente, Fluttershy sacó la llave de su casa de su bolsillo y abrió la puerta, dejando pasar a Rainbow Dash primero en un signo de hospitalidad.

Cuando ambas estaban ya dentro de el inmueble, Fluttershy cerró la puerta e invitó a Rainbow a tomar asiento.

-¡Gracias, Fluttershy! Eres muy amable-

-No hay de qué Rainbow Dash, siempre será esta también tu casa. A final de cuentas, para eso estamos las amigas- dijo Fluttershy dirigiéndose a la cocina.

Estar en casa le daba una minúscula pisca extra de confianza a Fluttershy, por lo que podía ahora (al menos) pensar un poco mejor los movimientos o palabras que dirigiría hacia Rainbow Dash y planificar así una estrategia para satisfacer un deseo común entre los enamorados: tener cierta ilusión de correspondencia.

-¿Te ofrezco agua, Rainbow Dash? - dijo Fluttershy animada a su enamorada.

-¿Tienes soda, Fluttershy? Muero por una Coca-Cola-

-Si, claro-

-Gracias-

Fluttershy sirvió dos vasos, uno con Coca-Cola y el otro con agua simple, para ella.

Llevó ambos vasos cuidadosamente hasta la sala de su casa, donde Rainbow Dash permanecía un tanto incómoda.

-Oh, vamos, Dashie- de nuevo Fluttershy había llamado de esa manera a Rainbow.

-¿Qué sucede, Fluttershy?- preguntó ingenua RD a Fluttershy, quien se sentaba junto a ella, pero no en el mismo mueble.

-¡Ponte cómoda!-

Rainbow Dash se lo pensó un poco, pero, fiel a su personalidad despreocupada y única, se puso cómoda, desplomándose en el sofá hasta queda acostada en uno se los costados del mueble.

-Eso es- dijo complacida Flutterhy- aquí tienes- le sonrió tiernamente, con un brillo característico del amor sincero que por Rainbow ardía en ella.

-Gracias, Flutterhy-

-No hay de qué, Rainbow-

Ambas bebieron un sorbo de su vaso, para después, postrarlo sobre la mesa central.

Fluttershy permanecía en una postura semi-rigida con la espalda recargada en su sillón, viendo al rededor de su casa, intentando un todas sus fuerzas no ver a la chica que estaba recostada en su sofá.

Permaneció en silencio varios segundos, como también lo hacía Rainbow Dash, quien, mientras se relajaba en el sofá de su amiga, iba digiriendo y superando poco a poco lo que antes había pasado con Flutterhy.

Al fin, una de las dos rompió el silencio que estaba asfixiando a Fluttershy en incomodidad (de nueva cuenta).

-¿Cuándo crees que pare la lluvia?- preguntó Rainbow Dash a Fluttershy, volteándola a ver con su cabeza orientada al revés.

Para Fluttershy, era algo que causaba turbiedad en su mente, pues creía que de esa manera sus ojos se veían cien veces más hermosos.

-Yo espero que no mucho. Cerca de aquí se hacen charcos grandes cuando llueve así de fuerte- dijo pérdida entre los ojos de la hermosa Rainbow Dash, de cabello corto, y la lluvia, tal vez no ensordecedora, pero si estrepitosa.

Rainbow a penas había logrado escuchar lo que dijo Fluttershy así que, para no responder de manera inadecuada a lo que dijo, se limitó a contestar con una sonrisa a Fluttershy.

La sonrisa no tenía otra intensión más que ser un gesto de amabilidad, pero para Fluttershy significaba más que una fila de dientes que se dejaban entre ver en un par de coloridos y carnosos labios, era bien un sentimiento captado por su cuerpo entero pero que sólo su coroazón lograba comorender.

Fluttershy había vuelto a caer en el efecto bello del amor que tenía por su amiga. Pero no le importaba ya, al menos en ese momento. Estaba en su casa y Rainbow seguro no notaría nada al estar tan cómoda en el cómodo sofá verde.

En su afán de conseguir la ilusión de correspondencia por parte de Rainbow, Flutterhy le propuso a Rainbow que ella subiría y buscaría una pijama para su misma persona y otra para ella, para que así ambas pudieran estar, cálidas y con un millón de litros menos de agua encima.

La idea le agradó a Rainbow, pero ella se ofreció a subir y buscar por su propia cuenta las pijamas, puesto a que consideraba que durante el día Flutterhy le había sido muy amable y quería devolverle las atenciones.

Fluttershy accedió.

-Vuelvo de inmediato- Rainbow fue hacia las escaleras y las subió corriendo.

-Las pijamas están en el tercer armario de izquierda a derecha, en el último cajón- grito -aparentemente- Flutterhy.

-Si, organizatodo- dijo riendo Rainbow Dash.

Fluttershy rió de vuelta.

Mientras Rainbow buscaba las pijamas, Fluttershy hizo un par de cosas raras, de esas cosas que haces cuando tienes un amor alocado por alguien, como por ejemplo, se acomodó el cabello. Pero no sólo eso, si no cosas de la talla como que volteó a la lugar donde Rainbow estuvo y sonrió, imaginando que mientras ella la veía estando de cabeza, Fluttershy acariciaba su rostro y cabello de una manera gentil. También, cruzó por su mente que hubiera pasado si ella en ese mismo instante la hubiera besado... Si el simple hecho de pensarlo la puso colorada (sin embargo, sonriente y mordiéndose un labio) no podía predecir que hubiera pasado con su estado anímico si de verdad lo hubiera hecho.

Mientras tanto, en su habitación, Rainbow Dash abrió el closet e inspeccionó el lugar que Fluttershy le había indicado.

Encontró rápidamente las pijamas, sacó el par que necesitaba y cerró el cajón, pero no el closet.

La pícara jovencita quería husmear los demás cajones.

Abrió tres más cajones más de los cinco que había abierto ya.

En ellos, no había encontrado nada más que ropa casual, calcetines, ropa vieja que Fluttershy usaba con varios propósitos y blusas deportivas.

Sin embargo, ella sabía lo que había en el cajón restante, el de hasta arriba, así que, con una sonrisa traviesa, lo abrió.

En ese cajón Flutterhy guardaba organizadamente su ropa interior.

Rainbow Dash notó que en su mayoría tenía panties, uno que otro calzón hipster, varios tipo bikinis y tres o cuatro boy shorts.

Le pareció aburrido, pero curioso el hecho de ver los diseños que tenían estampados. En su mayoría eran pequeñas siluetas de animalitos minimalistas, rayas, puntos u otros diseños simples. De vez en cuando se topaba con estampados más atrevidos, de animalprint o flores sugestivas, pero estos eran escasos. En su mayoría, Flutterhy tenía ropa interior "tierna".

En el fondo del cajón, estaban sus brassieres. Eran medianos, justos de tamaño. De igual manera, de diseños muy sobrios y tiernos, de colores suaves.

"Qué aburrido" pensó. Pero, cuando metió la mano entre las prendas, encontró algo debajo de todos los calzones, doblados en cuatro o más partes.

Eran dos prendas, suaves, pero que no podía ver. Las tomó y las sacó de entre tantos panties con diseños de conejos.

Eran dos tangas, una normal y otra, impresionantemente, de hilo dental.

Rainbow no sostuvo las ganas de reír, era bastante extraño encontrar eso dentro del cajón de una chica tan dulce como Flutterhy.

Las desdobló y las contempló riendo, en silencio.

Se le ocurrió una tal vez no tan grandiosa idea: ponerse la tanga de hilo dental y la pijama de que su amiga le prestaría y después decirle que lo ha hecho.

Quizá estaría violando una regla de bromas que reza "No le harás ninguna broma a Fluttershy, por más inofensiva que parezca", pero consideró que esa broma sería un caso más en la lista de acepciones a la regla.

Con una velocidad característica, se cambio de pijama y de ropa interior. Pasó de jeans rotos de las rodilals y una playera 3/4, a una pijama dulce y afelpada... Y una tanga de hilo dental, apretada, sexy y reafirmante de glúteos.

Se río de nueva cuenta por lo gracioso que imaginaba la reacción de Flutterhy.

Dejó su ropa en el suelo y cogió la pijama que le llevaría a Fluttershy y descendió rápidamente las escaleras.

Al llegar a la sala, le dio la pijama a Fluttershy, quien agradeció sonrojada al ver como se veía su amiga usando una de sus pijamas preferidas.

Decidió evitarse la pena de que su amiga la viera en ropa interior y se metió al medio baño que estaban en la llanta baja de su casa, para cambiarse.

Rainbow Dash se reía muda. La tanga le hacia cosquillas pero a la vez, moría por desvelar la broma.

Simultáneamente, Flutterhy se desnudaba casi completamente en su baño. Detestaba dormir con brassiere, así que se lo quitaba para usar pijama. Se puso, ya con sus pezones descubiertos, la blusa de la pijama y el pantalón correspondiente, para después salir a volver a ver a su amiga, quien notó que Fluttershy llevaba en su mano la ropa mojada, además de un brassiere.

-Fluttershy, ¿duermes sin brassiere?- dijo sonriente Rainbow Dash.

-S-si. Se me hace cómodo- respondió a la embarazosa pregunta de una manera impresionantemente honesta.

-¡Somos dos!- dijo Rainbow extendiendo su mano para un "chócalas".

Fluttershy rió y la chocó con ella.

-Pero, Rainbow, tu llevas puesto brassiere- cuestionó, después de ver indiscretamente los voluptuosos cenos de Rainbow.

-Ah. Cierto. Pero es porque no voy a quedarme a dormir aquí-

-Claro, disculpa- había visto los cenos de su amiga en vano... Pero le dio igual, le agradó ver esas dos obras de arte.

-Bueno... La lluvia simplemente no se detiene... Es como si alguien la hubiera programadoprogramado- analizó Dash.

-Si jajajaja- rió tiernamente Flutterhy, anciosa por saber el veredicto final de Dashie.

-Y ya no veo el sol... ¿Me podría quedar a dormir, Flutterhy?- preguntó Rainbow.

-¡Por su puesto! Será genial, como en los viejos tiempos-

-Claro jajajaja buenos tiempos aquellos-

Rieron ambasrecordando el tiempo en el que, como niñas, se reían por toda la noche haciendo pijamadas.

-Bueno, entonces creo que no hay problema con que me quité el brassiere- Dash comenzó a desabrochar su brassiere sonriente.

-Nono, con confian...-Fluttershy contempló el brassiere caer por la blusa y los pechos de Dash rebotar- za- concluyó tragando saliva.

Rainbow Dash notó lo que hizo Flutterhy y se sonrojó. La señorita que sospecha a estaba enamorada de ella, había gozado una escena un tanto erótica enfrente de ella.

Por alguna razón, a Rainbow le gustó la reacción que causó en Fluttershy.

Un paso acertado para que se desembocara algo más pasional.

Fluttershy controló sus hormonas que por lo regular están dormidas. Para distraer su mente y no arremeter con besos y roses contra Rainbow, dijo:

"Platícame, que fue de tu vida amorosa" comenzando así una plática larga sobre como Rainbow había fracasado en ese aspecto, principalmente por su culpa.

La conversación se tornó interesante, ya que ambas compartían comentarios o experiencias jamás contadas que abrían la relación entre las dos amigas hacia un enfoque de mayor confianza mutua.

Pasaron horas platicando, comienzo snacks que Fluttershy preparaba de vez en cuando, tomando refresco y agua e, incluso, varias de copas de vino que aflojaron un poco más la lengua, dando paso a comentarios más atrevidos.

Fluttershy no acostumbraba a tomar mucho, pero tenía alcohol por si querían hacer una reunión las 6 amigas más carismáticas de Ponyville.

Quizá rebasó su límite por una o dos copas, lo que causó que estuviera algo borracha, muy poco, pero si. Lo suficiente para eliminar su pena típica. A lo que se le suma que Rainbow había tomado un poco más que ella y estaba borracha.

Ya dadas las 12:45 de la noche y ya habiendo cenado las dos amigas, decidieron subir a la habitación de Fluttershy a dormir.

Se lavaron los dientes entre risas y bromas, ambas quedando a veces pérdidas en silencio o en sonrisas.

Las amigas estaban teniendo diversión como cuando eran sólo niñas, sólo que ahora una de ellas estaba enamorada de la otra.