Finalmente, en la habitación de Fluttershy, vieron la ropa húmeda que estaba en el suelo.
-¿Qué es eso?-dijo la tímida joven con cara de temor- Ouh- se rió Flutterhy- ¡sólo es tu ropa!-
-Sisi- Rainbow tomó por el hombro a Fluttershy y de dirigieron a inspeccionar la ropa más de cerca.
-Ahora que lo recuerdo, dejaste tu brassiere abajo- dijo Fluttershy volteando a ver a su enamorada, siebtiendo mariposas en el estómago por el brazo que tenía sobre su hombro. Se sentía como si fueran algo más.
-Ahí está bien- medio balbuceó Rainbow Dash con los ojos cerrados y una sonrisa dibujada een su rostro. Podría estar borracha, pero las bromas ni así se le olvidaban.
-Rainbow- finalmente, Flutterhy notó lo que Dash queria- ¿es eso tu ropa interior?-
-Sip- volteó a ver a Rainbow Dash, sonriente, pero con un rostro más sexy, pretencioso, a la expectativa de una reacción adecuada para atacar y hacer lo que en un momento de ebriedad y de descontrol se haría con tales circunstancias.
-Entonces... ¿No tienes ropa interior?- Flutterhy se sonrojó y sintió recorreras mariposas de su estómago hacia su pelvis, de ida y vuelta, como si estuvieran migrando se invierno a verano.
-Si, tengo...- se bajó rápidamente los pantalones y se elejó un par de centímetro de su amiga, para que esta pudiera contemplar lo que se venía por delante- ¡ESTO!- desveló que el hilo dental de Fluttershy, puesto en su pelvis.
Fluttershy abrió los ojos enormemente, se sonrojó y puso su mano en su nuca, sonrió y rió tímidamente.
-¿La encontraste?- estaba muy enamorada y lo suficientemente borracha como para disfrutar la imagen de las piernas depiladas de Rainbow y lo más cercano a la zona íntima de Rainbow.
-¡Claro! Soy Rainbow Dash. Pero la pregunta es: ¿para qué usas eso, Flutterhy? ¿Acaso seduces a alguien con esto?- dio una vuelta muy sexy para que viera Flutterhy las redondas y fuertes abundantes nalgas de Rainbow Dash.
Fluttershy sentía su cara arder, tal vez por pena, tal vez por placer, tal vez por los dos. Lo cierto es que Fluttershy gozó el ver las pompas de su amiga que tanto fueron buscadas por muchos en la secundaria.
-Pues e-es para los vestidos- rió incómoda, acercándose a la cama y destendiendola, luchando con todas sus fuerzas para mantener el control.
-Jajaja, claro, Flutterhy. Siempre has sido coqueta- dijo una amigable Rainbow Dash, subiéndose los pantalones y acercándose a la cama.
-No en realidad- rió Fluttershy, terminando de destenderla.
Rainbow Dash se lanzó indiferente al lado derecho de la cama, donde dormía siempre.
Rainbow Dash suspiró y puso ambas manos sobre su cabeza, esperando a que Fluttershy se acostara a su izquierda, cosa que no sucedió.
-¿Qué pasa, Flutterhy? ¡Acuéstate!-
-Oh, Dashie. Yo dormiré en el sofá, la cama es para los invitados y...-
-Tú eres mi invitada ahora, te invito a mi cama-
-Pero yo... Sólo agarraré una cobija y dormiré abajo-
Rainbow Dash, con la impaciencia que el alcohol le había brindado, jaló a Fluttershy hacia la cama, cayendo ella sobre esta.
-Bu-bueno. Ya que insistes. Gracias, Rainbow Dash- se sonrojó Fluttershy, estaba acostada con la chica de sus sueños, con quien más amaba, con quien estaba dispuesta a pasar el último de sus dias, abrazar por el resto de su vida. Con quien le encantaría vivir su último minuto.
-Gracias a ti, Flutterhy- Rainbow había entrado en la fase en la que los borrachos comienzan a decir cosas sentimentales- por darme tanto, y perdón por parte tan poco-
-Me has dado mucho, Rainbow Dash, aunque no te des cuenta- se acomodó en su cama, en la almohada izquierda, dandole la espalda a la pared, para poder ver a Rainbow, y a su vez, como esta veía el techo- Siempre, desde que nos conocimos, lo has hecho. Y quiero agradecerte yo a ti por eso. He aprendido mucho de ti, pero me falta aprender las cosas más maravillosas que tienes-
-Oh, para, Flutterhy. Vas a hacerme llorar- en un sólo movimiento, Rainbow Dash jaló los cobertores, las cubrió a ambas y se acomodó para ver frente a frente a su amiga.
Fluttershy apagó todas las luces de la habitación con un interruptor que estaba al lado de su mesita de noche.
La oscuridad, el alcohol en su sangre, la cercanía con Rainbow Dash, los momentos que durante el día había vivido, los sueños que había tenido, eran tan docis extra de valor para que Fluttershy hiciera algo que deseaba con cada una de las células de su cuerpo, sientiendo tanto, amando tanto, queriendo tanto, estaba decidida a hacer algo que sería la cúspide de la entrega de amor de Fluttershy a su amiga, la declaración definitiva y mayor de amor.
La tímida chica dejó de ser tímida por unos instantes, se dejó llevar por el momento y, desde el lugar de su corazón destinado exclusivamente para Rainbow, salieron las palabras de una boca con aliento seductor, deseoso y apasionado:
"Te haré llorar. Pero no con palabras. Si no conesto".
Fluttershy se acercó rápidamente a los labios de Rainbow Dash. No quería esperar a que ella diera el primer paso, no quería esperar hasta que por medio de indirectas captara el amor que tenía guardado en su interior hacai ya mucho tiempo atrás. Quería besar a Rainbow Dash de una vez por todas. Sentir sus carnosos labios, no enormes, si no perfectos, con los suyos, humedesiendose mutuamente, saboreando con cada movimiento los sentimientos callados de la otra, visualizando en su mente la más apasionada de las escenas, sintiendo en su alrededor las ancias de comerse la una a la otra con besos, de jamás acabar ese instante, de olvidarse de las diferencias en sus personalidades para pasar a ser una sola persona, una sola mujer, conectadas pos sus labios, unidas por lo que en ese momento sentían, por lo que querían y por lo que vendría.
Y lo había conseguido, había logrado que Rainbow Dash aceptara el beso, moviendo sus labios como si estos danzaran con los de Fluttershy al son del silencio y sus suspieros rompiendo el soneto de este.
Sus suspieros y el sonido de sus labios húmedos chocar gentilmente era lo único que se escuchaba en una noche vieja en la cual había dejado de llover minutos atrás, en una noche bohemia y romántica donde las nubes resguardaban la brillantes que una luna iluminada por el sol reflejaba, dejando pasar sólo los rayos de luz justos para que Rainbow y Fluttershy en ese momento, cuando se atrevían a abrir los ojos, vieran la cara de la otra, disfrutando el beso como si los labios de su compañía estuvieran bañados en un dulce jarabe.
Pasados 2 minutos de ensueño, ambas se despegaron y comenzaron a abrir lentamente los ojos, viendo las pupilas dilatadas de la otra, el iris brillante ante la sensación asombrosa de amar a alguien sentir su cuerpo y su calor en el propio.
Se limitaron a sonreír, quizá era el alcohol el que les impedía hacerlo, pero lo cierto es que ninguna pensó en lo que vendría después de esa noche, ninguna pensó si sería incómodo si quiera verse frente a frente, simplemente pensaron en lo bien que se había sentido ese beso y cuantos más se darían en lo que resta de la noche.
-Fluttershy, ¿me amas? Me lo llevo preguntando todo el día - preguntó Rainbow Dash, cautivada por el sentimiento que saboreó en los labios de Fluttershy.
-Te amo, Rainbow, te amo. Que no quede duda de eso, por favor. Al menos por esta noche- respondió Flutterhy a Rainbow Dash, mientras quitaba de su rostro un mechón de pelo rojo que interrumpía el enamorado mirar de Fluttershy.
Rainbow no respondió.
En cambio, se acercó más a Fluttershy.
La abrazó por la cintura, montó su pierna izquierda sobre las de Fluttershy y comenzó a besarla, está vez con los ojos abiertos, quería ver como el rostro de Fluttershy cambiaba al sentir la magia de sus labios moviéndose en los de ella.
Quedó maravillada. La expresión facial de Fluttershy era perfecta. Placer, amor, satisfacción y felicidad expresadas en una sola sonrisa semi dibujada que de vez en cuando sucumbía ante el placer, sus ojos cerrados y la perfección de sus pestañas enchiladas sobre estos.
"Es hermosa" pensó. Rainbow cerró los ojos y continuó besando a Fluttershy, impregnando el olor de sus labios en el de ella, y el de ella en los suyos.
Conforme los dijitos del reloj aumentaban también lo hacía la intensidad y velocidad del beso.
Llegó un punto donde hubo por unos segundos confusión y descoordinación de las dos jóvenes, pero se compuso y se retomo el ritmo muy pronto.
La velocidad a la que Rainbow besaba a Fluttershy era proporcional a la velocidad a la que latía el corazón de Fluttershy, quien esperaba explotar pronto en satisfacción y amor, volverse loca entre el frenesí de sabores de la boca de Rainbow. Estaba cumpliendo su sueño, pero ni su sueño se sentía tan bien besar a Rainbow como se estaba sintiendo en su realidad.
Rainbow siempre ha sido un poco más pervertida que todas sus amigas y esto se vería reflejado en el beso que sostenía con Flutterhy cuando deslizó por los costados de ella sus manos, con delicadeza, como si estuviera pasando sus manos por la rosa más bella y delicada.
El gesto hizo reaccionar casi instantáneamente a Fluttershy, quien envolvió con sus hombros el cuello de Rainbow Dash.
Rainbow Dash sabía claramente lo que debía hacer.
Cogió ambas nalgas de Fluttershy con delicadeza, pues ella era muy sensible, característica que se vio reflejada cuando Fluttershy, víctima de ub a excitación en aumento, soltó un gemido que excitó consecuentemente a Rainbow Dash, quien apresuró más el beso.
-¿Puedo?- preguntó con una temblorosa voz Rainbow Dash a Fluttershy.
-Soy tuya, hazme senetir como tal-
Entonces, Rainbow Dash bajó los pantalones a Fluttershy, la chica cauta de la pasión que ayudó a quitárselos, sentía un calor creciente adentro y fuera de las sábanas.
Rainbow Dash quería sentir lo mismo, entonces se bajó el pantalón de igual manera y lo tiró por la parte de enfrente de la cama.
Ambas quedaron en ropa interior, sus pezones se encontraban erectos por dos razones: el viento y la excitación creciente que los besos causaban.
Se acercaron hasta que estaba completamente unidas, todas las partes de su cuerpo posibles estaban teniendo contacto, incluyendo sus propios pezones y pelvis.
Fluttershy jamás había experimentado algo así en su vida, era virgen y se tocaba muy, muy rara vez dese que tenía 14, no era algo común en ella sentir placer, no gustaba ni hablar de ello muy seguido ni expresar sus deseos. Le daba pena, de la manera más inocente y sincera posible.
Era curiosa, si, pero no atrevida.
Sin embargo, aquella noche se sucitaba un evento sin precedentes. Una ligeramente ebria Flutterhy quería sentir placer.
Quizá era el estado etílico en el que se encontraba, pero estaba dispuesta a entregar su cuerpo a su aún más pérdida amiga.
Cabe aclarar que el placer que ella estaba buscando iba más allá de estipulaciones y orgasmos, el placer más grande que podría exprimir de la semidesnudes de Rainbow esa noche era el estar unida carnalmente a ella, en la misma habitación, en el mismo lugar de el inmenso mundo donde vivían, juntas, más que juntas. Calentando cada poro de su cuerpo con el aliento ajeno, llenando de poesía el momento erotico que tenían, añadiendo una cantidad enorme de su amor creciente al acto pasional.
Más que un vacío momento de locura, Flutterhy se encontraba deseosa de un evento de amor apasionado y desgreñado.
No pensó por un momento lo que en la cabeza de Rainbow Dash pasaba, no quería saber nada. Sólo quería sentirlo, disfrutarlo y estallar en gozo.
Por supuesto, en la mente de Rainbow Dash no había mucho que indagar.
Ya tenía experiencia con noches únicas e irrepetibles donde la meta era sentir placer, sin preámbulos o entretiempos amorosos. Dentro de la parte consiente de su mente flotaba la pregunta: "¿Fluttershy está haciendo esto?" acompañada por el cuestionamiento "¿Solo está caliente, acaso?"
Afortunada o desafortunadamente (según a qué filósofo se le pregunte), estas dudas eran ahogadas y sofocadas por el calor intenso de sus cuerpos y los fluidos de Flutterhy, quien estaba entregando su mejor idea de como se ama con el cuerpo en silencio y en compañía directa.
Continuaron besándose, pero, Rainbow, como si de un viejo pervertido (ebrio, claro) se tratase, cogió sin delicadeza uno de los cenos descubiertos en la laguna de frágiles células del cuerpo de su amiga, lo apretó con fuerza.
Fluttershy intuitivamente gimió con fuerza, aún con sus labios pegados a los de Dashie.
-Perdón- se disculpó con una voz que denotaba excitación, la veloz amiga de Flutterhy.
-No pidas perdón- abrió Flutterhy los ojos, sólo para ver como Rainbow los abría lentamente, con sus pestañas rizadas y peinadas- me gustó.
Apretó de vuelta uno de los cenos de Rainbow Dash, con menor fuerza ya que ella no podía permitirse llegar a ese grado de brusqueza, simplemente su personalidad no lo permitía, no se sentía cómoda haciendo sentir dolor. Aunque en realidad... Ese dolor se sentía diferente. Quizá las circunstancias lo hicieron menos doloroso, quizás simplemente no dolió, pero algo poderososñ, llamado amor, había hecho que se sintiera bien.
Rainbow Dash abrió los ojos como platos, contemplando la mirada insinuadora de Flutterhy mientras en su mente pensaba "¿Qué mierda? ¿Sadomasoquizmo? Ésta noche no tiene sentido".
No lo entendió y la dejó aturdida y reflexiva, mientras continuaba por impulso sobando y jugando con el pecho de Flutterhy.
Las preguntas en su mente se volvían cada vez más incómodas, estaba comenzando a recuperar conciencia de lo que estaba sucediendo en aquella cama húmeda.
Cuando estuvo a punto de dejar de disfrutarlo, Flutterhy tomó su mano y la puso entre sus piernas, sin soltar en ningún momento la de Rainbow.
Ya con un poco de convencía, lo estaba disfrutando.
No había sido el alcohol, había sido ella quien excitó a ese punto a Fluttershy, ella y sólo ella, en una sobriedad emocional.
Aún estaba confundida sobre que sentir, así que dejó que Fluttershy se desenvolviera y le diera argumentos a la mente de Rainbow Dash para sentir algo.
Fluttershy acomodó la mano de Rainbow en su entre pierna y, como si fuera la dueña del cuerpo de Dash, colocó su propia mano en la entre pierna de quien tanto amaba.
Con su mano libre, tomó la cada de Rainbow Dash con un amor profundo, sincero y dulce, como el primero de su vida, sólo que este tipo de amor llevaba añejado en su corazón, en un lugar seco y aislado, varios años.
La acarició, le sonrió con los ojos llenos de brillo y al borde de las lágrimas, le dio dos besos cortos en los labios y dijo:
"Eres hermosa, Rainbow Dash. Te adoro, te admiro. Soy tuya, hazme sentir como tal "
"Cielos, eso fue profundo. Iré profundo" pensó una cautivada Dash.
Las palabras y la armonía con las que la había dicho Flutterhy, la habían hecho sentir algo en su interior que hace mucho no sentía, no estaba segura de lo que era, pero lo había sentido. Aún con eso, no concretaba que le gustaba lo que sentía.
Fluttershy estaba confiada en la idea de que Rainbow Dash estaba en un mundo de fantasía con cascadas de abundante alcohol, pero no era exactamente así. El actuar de Rainbow estaba ebrio, pero su pensar comenzaba a ser más sobrio.
Rainbow Dash sacó su último impulzo sexual de la noche y con la fuerza que este le dio, sobó en círculos el clítoris de Fluttershy, delicadamente, lento.
Sobó su vagina en círculos grandes, como a ella le gustaría que le hicieran. Sentía en sus dedos la humedad de Fluttershy, la suavidad de su vagina.
La sensación de tocar por primera vez una vagina ajena, era algo que estaba causándole mucho placer y excitación, que se vieron reflejados en la velocidad que cambio bruscamente con la que sobaba a su amiga.
Fluttershy gemía en voz baja, tiernamente, como lo hacía al hablar, en un tono indefenso y adorable.
El matiz de la escena, erótica y tierna, era único y ambas lo sabían, lo sentían, más que nada.
Comenzó entonces Flutterhy a imitar los movimientos que los dedos de Rainbow hacían. Como era más quinestesica que Rainbow, controlaba a la perfección y de manera independiente todos sus dedos, una ventaja enorme, ya que mientras tocaba a Rainbow, sus cinco dedos hacían un movimiento distinto, abarcando cada zona de la parte íntima de Rainbow Dash.
Los gemidos de Rainbow Dash eran más sonoros, fuertes y salvajes.
Era una escena de placer asombrosa, que se extendió por varios minutos, intercalando las posiciones de sus manos, a veces cogiendo alguna de las nalgas de su compañera o sobando tiernamente los pezones de esta, mordiéndolos, incluso, con los labios y rodeando la circunferencia de estos con la lengua, humedesiendolos como sus vaginas lo estaban.
Finalmente, como era de esperarse, ambas llegaron al orgasmo, impresionantemente, aal mismo tiempo.
La humedad se hizo mayor, en un último suspiró de excitación, acompañado por un gemido que era el eco de lo que sus órganos reproductores estaban sintiendo.
Cayeron rendidas, cada una en su lado de la Dash.
Suspiraron de placer, sonriendo.
Fluttershy se giró únicamente la cabeza para ver a Rainbow Dash, en su cama, cansada y complacida.
Ella estaba más bien agradecida por el glorioso momento que había pasado con su enamorada. Se encogió de piernas, recargó su espalda en la cabezera de la cama y comenzó a acariciar la cabeza de Rainbow Dash aún con una sonrisa enorme y los ojos brillosos.
Más tarde que pronto, notó que Rainbow Dash estaba dormida, con sus manos sosteniendo su cabeza, con una sonrisa petrificada en su rostro.
La contempló, con amor, por unos instantes, para luego acomodarse al lado de Rainbow Dash, abrazarla con un brazo, besar su frente y decirle al oído con una voz tierna y apagada por el cansancio:
"Gracias, Rainbow. Dulces sueños"
A partir de ese momento, Flutterhy no creyó que ningun sueño, ninguna cosa en este mundo, sería más hermosa y dulce que el momento que acababa de vivir.
