Aquí está el tercer capítulo de este fanfic, espero que os guste. Siento tardar en actualizar pero es que entre los estudios y las reuniones familiares no tengo tiempo casi para nada, aunque siempre busco un hueco para continuar la historia ^_^
Sí, sé que este capítulo lo he cortado en una situación crítica, pero en el siguiente no haré lo mismo, sorry.
Quizás suba mañana el cuarto capítulo ya que estoy inspirada y voy a continuar ahora escribiendo. Por cierto, intentaré empezar el fanfic de Jori hoy, a ver si puedo subir el primer capítulo pronto :3
Bueno, me voy y os dejo leer, hasta el próximo capítulo :)
Ni los persojanes de Hora de aventuras ni la serie me pertenecen y blah blah blah.
Marceline's POV.
Le dije a Bonnibel que me encanta, estúpido subconsciente traidor, aunque parece que a ella no le molestó, es más, creo que le gustó porque se sonrojó ante ese comentario.
"Boba…" Me respondió Bonnie sonrojada mientras se sentaba a mi lado y empezábamos a almorzar.
Yo intenté cambiar de tema y empecé a preguntarle qué tal le había ido en la universidad ese día.
"Bueno… Y, ¿cómo te ha ido en la universidad hoy?" Pregunté yo mientras me comía los espaguetis.
"Pues la verdad es que hoy ha sido un día tranquilo, sólo he tenido 2 clases y de las fáciles". Respondió ella y después bebió de su vaso de agua.
"Eso es genial, ¿te han dicho ya algo sobre la beca?" Me alegraba mucho por Bonnie, estaba estudiando algo de ciencias, de esas cosas que le gustan a ella y la verdad es que se la veía muy contenta con las clases.
"La verdad es que hoy me llegué y me dijeron que mañana me mandarían un correo diciendo si me la han concedido o no… Espero que sí, porque si no, no sé cómo pagaré el siguiente año de la carrera". Respondió ella muy preocupada, Bonnie siempre se preocupaba mucho por estas cosas y solía desvalorarse mucho, cosa que no me gustaba nada, porque ella vale demasiado.
"¿Sabes?, yo creo que si no te la conceden es que están locos o son idiotas, porque no he visto chica que se la merezca más que tú, de verdad… Si no te la conceden se las tendrán que ver conmigo". Dije yo muy directa y convencida. Bonnie sonrió al escuchar mi comentario… Dios, su sonrisa me encanta.
"Marceline, siempre tan directa e impulsiva". Respondió Bonnie mientras recogía los platos y los ponía en el fregadero.
"Lo sé, por cierto, ¿quieres que veamos una peli o algo?". Le respondí yo y se me escapó una sonrisilla.
"Claro, pero sólo una, porque si no llegaremos tarde a la fiesta de Lumpy". Me dijo Bonnie mientras se sentaba en el sofá y me hacía un gesto para que me sentara a su lado.
"¿La fiesta de Lumpy?" Dije yo mientras me sentaba en el sofá y la miraba con cara rara.
"Sí, nos lo dijo la semana pasada, ¿es que no lo recuerdas?" Soltó Bonnie mientras me miraba con cara de extrañada.
"Si te soy sincera no me acordaba, llevo unos días bastante despistada". Le respondí yo mientras me apartaba el flequillo de la cara.
"¿Unos días?, siempre has sido despistada, Marceline". Me contestó Bonnie mientras me dedicaba una de esas sonrisas dulces que no solía dedicarle a todo el mundo.
"Tienes razón…" Respondí mirando hacia el suelo y con una media sonrisa.
Pusimos una película de miedo, sí fue elección mía ya que no me gustaban mucho esas películas moñas que ponía Bonnibel, la verdad, yo diría que sólo las veía para estar con ella.
La película empezó y tan sólo salir la primera gota de sangre, Bonnie ya estaba enterrando su cara en mi hombro, yo sentía un cosquilleo que no era normal, pero no me disgustaba, al contrario, me encantaba.
Nos pasamos toda la película así, y yo no paraba de mirar a Bonnie, la cual se encontraba acurrucándose en mi hombro cada vez que algo le daba miedo, es decir, en cada escena.
Me detuve un segundo a analizar lo que sentía, porque ese cosquilleo no era normal y sinceramente, de lo único que tenía ganas era de besarla, no sé si era por el momento o simplemente por la situación en la que estábamos. Lo único que sabía era que quería besarla.
La estaba mirando fijamente cuando ella levantó su cabeza y me miró a los ojos, entonces habló.
"¿Te pasa algo Marcy?, normalmente siempre te estás riendo cuando me asusto y dices que todo es muy falso y que no da miedo…" Dijo ella mientas me miraba, de repente salió una escena violenta y volvió a enterrar su cabeza en mi hombro mientras soltaba un gritito.
"No… Nada, es sólo que estás muy mona cuando te asustas, nunca me había fijado…" Le respondí yo sin pensar de nuevo. Maldito subconsciente impulsivo.
Bonnie lo único que hizo fue sonrojarse y mirarme sin saber bien qué decir. Yo la estaba mirando a los ojos fijamente, desvié un momento mi mirada a sus labios, esos labios tan suaves y atrayentes… La volví a mirar a los ojos como pidiéndole permiso para poder besarla, ella no dijo nada, tan sólo miro mis labios también y esa fue la señal.
Me acerqué a ella poco a poco, ya estaba a centímetros de sus suculentos labios hasta que sonó mi teléfono y me sacó de mis pensamientos.
Yo miré mi móvil enfadada por haberme fastidiado el momento y Bonnie simplemente estaba roja como un tomate, se incorporó en el sofá y se apartó un mechón de la cara mientras cogía el mando del vídeo y paraba la película.
Miré la pantalla de mi móvil y era mi hermano, cómo no. Yo miraba la pantalla con rabia y un poco de vergüenza por toda esta situación.
"¿Qui…Quién es?" Preguntó Bonnie tímida.
"Es mi hermano, voy a contestar". Le respondí yo.
Me levanté del sofá y me eché a un lado.
"¿Marcy?, ¿estás ahí?" Preguntaba mi hermano.
"Sí, ¿qué quieres tío?" Le pregunté yo con desgana.
"Bueno, miss simpatía, sólo te llamaba para recordarte que hoy tocamos en la fiesta de Lumpy y que deberías tener la canción acabada…" Dijo él con tono irónico al principio y tono de hermano mayor al final.
"Joder…" Dije yo en susurro al recordar que no tenía la canción acabada.
"Vaya, me parece por ese susurro que no la tienes, ¿no?" Preguntó mi hermano de nuevo con el tono irónico.
"Sólo tengo la mitad de la canción o cosa así…" Dije yo cabizbaja decepcionada conmigo misma.
"Tienes hasta las 20:00 pm para terminarla hermanita, confío en ti. Hasta dentro de unas horas". Dijo Marshall con un tono de preocupación y entonces colgó.
Miré mi reloj y marcaba las 17:00 pm, es decir, que tenía unas 3 horas para acabarla.
