Hola a todos, primero que nada gracias a lo que me enviaron reviews y a los que leen mi historia. Este capítulo lo hice más largo ya que puede que demore en actualizar.

Los personajes de hetalia no son míos todos son de Hidekaz Himaruyan, solo los OC me pertenecen.

CAPITULO 3: REUNIÓN, RECUERDOS Y DECISIONES.

Canadá estaba aburrido; se había levantado temprano para llegar a tiempo a la reunión mundial en casa de su hermano, Estados Unidos, pero como ocurría siempre había pasado inadvertido. Si hasta lo confundían con un fantasma, pero ya estaba acostumbrado y además así no lo molestaban, bueno solo cuando lo confundían con Alfred, pero en general estaba tranquilo.

Hasta que llegaba a su casa.

Ahí el caos era peor que el que hacían los países en las reuniones; y es que si varios países adultos originaban un completo desastre, un montón de niños pequeños lo originaban aún más.

Llevaba varios años cuidando a los hijos de los otros países; había comenzado en Francia considerando que Francis le gustaba seducir mujeres, era casi seguro que hubiese embarazado a alguna.

Y fue ahí donde encontró a Jeanne, luego encontró a William y así sucesivamente.

-"espero que termine esto pronto" – pensó, había estado una semana en Nueva York y no quería imaginar el desastre que habría en la casa.

Miró alrededor de la sala.

Feliciano dormía, Francia e Inglaterra nuevamente estaba peleando mientras los anima estados unidos, Rusia miraba a todos de una forma escalofriante.

-"se parece a Dimitri" – pensó al mirar al ruso

Japón solo se mantenía al margen de todo y Alemania trataba de poner orden.

- SILENCIO – gritó el alemán, el silencio inundó la sala – siempre es lo mismo, no llegamos a nada, de ahora en adelante cada uno expondrá su tema con una duración máxima de 8 minutos y las preguntas solo se harán al final.

El timbre que anunciaba el fin de la reunión sonó.

Alemania suspiró, otra reunión perdida.

- otra reunión perdida por su culpa – regañó a los demás países – la siguiente reunión será – tomó unos papeles – dentro de dos semanas en Canadá.

Matthew levantó la vista, no se esperaba esto.

- ¿en mi- mi casa? – balbuceó haciendo saltar a los países que estaban a su lado.

- eh si – respondió Alemania, leyendo rápidamente los papeles en sus manos para saber donde estaba Canadá

- hace tiempo que no voy a la casa de mon petit Canada – dijo Francia bebiendo un poco de su copa de vino - recuerdo que sus ciudades era hermosas, sin duda fue mi influencia.

- eso es lo que crees frog – intervino Inglaterra – yo fui el que más influyó en Canadá.

- no es cierto, fui yo

- fui yo

- yo

- yo

- yo

-yo

- BASTA – gritó Alemania golpeando la mesa, despertando a Italia y parando la pelea – esta reunión termina aquí y nos vemos en dos semanas en Canadá – se levantó y tomando a Italia de la mano, estando medio dormido, salió de la sala.

Japón murmuró una disculpa y salió.

- nos vemos camarada Matvey – dijo Rusia mientras se iba tarareando una canción y jugando con su grifo.

- yo ya me voy – susurró Canadá saliendo rápidamente de la sala y no deteniéndose hasta que estaba en el avión rumbo a Canadá.

Comenzó a inquietarse con respecto a la próxima reunión, hace tiempo que no se hacía en su casa y ahora tendría a 7 naciones ahí, pero eso no era lo peor, esta vez sería difícil evitar que se enterasen de los niños.

La última reunión en su casa fue hace bastante tiempo; en ese entonces solo cuidaba de diez niños y había sido fácil ocultarlos, solo los llevo a otra ciudad mientras duraba la reunión, pero esta vez era diferente, esta vez eran 39 niños, de los cuales solo 9 tenían más de 12 años, esta vez sí que necesitaría un milagro para ocultarlos.

O tal vez ya era hora de que las demás naciones supieran de ella, bueno, no era su decisión, si no la de los niños, pero ellos, o al menos los mayores, no querían nada con sus padres y él no podía culparlos.

Algunos no había tenido una buena infancia y otros si bien no la tuvieron tampoco, eran muy niños cuando se fueron a vivir con él y no recordaban sus malas experiencias. La mayoría de los niños que cuidaba estaban con él desde pequeños, desde que tenían menos de cinco años, incluso con algunos estuvo en el momento de su nacimiento, pero a otros los había llevado con él cuando ya eran más grandes como Jeanne que tenía catorce cuando la encontró, al igual que William y también estaban Damla y John quienes tenían doce y diez años respectivamente cuando llegaron a vivir con él.

Ellos si se acordaban de sus malas experiencias, le había tomado mucho tiempo que superaran sus traumas; Jeanne era muy reservada y no le gustaba hablar con las personas, solo con él hablaba de vez en cuando, eso cambió cuando encontró a Jules, él tenía tres años en ese entonces y vivía en un orfanato, cuando Jeanne lo vio, comenzó a cambiar, reía un poco más y se esmeró en ser una buena hermana.

A William lo había encontrado por la misma época que Jeanne, él era la representación de Londres, pero no había sacado mucho de Arthur solo sus ojos y las cejas, ya que sus rasgos y cabello eran de su madre, en cambio Jeanne se parecía bastante a Francis.

A diferencia de Jeanne que hablaba poco, William no hablaba para nada, la madre de William había muerto cuando nació y su padrastro lo crió, pero el hombre al enterarse que no era su hijo comenzó a golpearlo.

Canadá sintió un escalofrío al recordar la primera vez que vio a William, estaba inconsciente junto a un río, tenía un brazo roto, un ojo negro y el labio partido. Junto con Jeanne lo llevaron al hotel en que se hospedaban y curó sus heridas.

Cuando despertó, trató de explicarle lo mismo que a Jeanne, pero él solo se estremecía y sollozaba.

Flash back

- tranquilo, por favor no llores – Canadá trataba infructuosamente de calmar al chico, quien continuaba sollozando.

Jeanne miraba estática la escena ante ella, si bien su madre no la quería, ella nunca la había golpeado, solo se limitaba a ignorarla, pero este chico…

- Matthew ¿tienes el mapa de Londres? – le preguntó mientras miraba fijamente al chico.

-si – sacó un trozo de papel, similar al que le había mostrado a ella – pero él no deja que lo toque – Matthew había tratado de que tocara el papel, pero el chico simplemente se estremecía y se apartaba.

Jeanne se acercó y comenzó a acariciar el cabello castaño del chico, los sollozos continuaron, pero poco a poco comenzaron a disminuir, ella solo le acariciaba el pelo, hasta que él dejó de sollozar y solo miraba a la chica.

- hola soy Jeanne – dijo suavemente, él asintió como modo de saludo - ¿Cuál es tu nombre?

No respondió solo bajo la mirada.

- ¿puedes hacer algo por mi? – dijo suavemente la francesa al momento de tomar el papel, el chico la miró con desconfianza – solo quiero que toques el papel con tu mano, solo apoyar la palma, te prometo que no te hará daño.

Él la miró extrañado, miro a Matthew quien le sonrió y volvió a mirar a Jeanne. Lentamente fue colocando su mano en el papel y cuando la hubo colocado totalmente sus ojos se abrieron desmesuradamente, sin dudo estaba viendo las imágenes, al momento siguiente dejó caer el papel.

- tranquilo – dijo Jeanne – ¿viste muchas imágenes, cierto? – él asintió aún sorprendido – esa fue la ciudad de Londres – la miró consternado – la razón por la que puedes ver la ciudad a través de un papel es porque tú eres ella.

- ¿cómo? – susurró muy bajito, pero lo suficiente para que Jeanne lo oyera.

- ¿sabes de las representaciones humanas de naciones? – el asintió – tu padre es Inglaterra.

Él no podía creerle, no podía ser cierto, era…

- es por eso que puedes ver la ciudad a través del mapa – comenzó – por eso es que a veces tienes esos cambios de humor tan extraños o esas pesadillas sobre batallas.

Ahora la miraba con incredulidad.

- ¿me crees ahora?

Bajó la vista y se quedó unos segundos en silencio, luego la levantó y asintió.

- queremos ofrecerte un lugar donde vivir – habló Canadá por primera vez – yo soy una nación, Canadá, pero puedes llamarme Matthew – asintió – me gustaría que vinieses con nosotros.

- si vienes con nosotros no tendrás que preocuparte por nada más – dijo Jeanne – nadie te hará daño, nuestro hermano Matthew nos va a cuidar.

- ¿hermano? – murmuró

- si – sonrió el canadiense – yo fui criado por Francia e Inglaterra, y ustedes al ser hijos de ellos los convierte en mis hermanos – el niño lo miró como evaluando la situación - ¿Qué decides?

- iré – susurró.

Jeanne y Matthew se miraron con una sonrisa. Londres murmuró algo.

- ¿Qué? – preguntó Canadá

- William, mi nombre es William

Fin del flash back

Desde entonces las cosas habían mejorado, William era una persona totalmente diferente, ayudaba a cuidar a los demás niños y se encargaba de buscar a otros. Él junto con Jeanne le ayudaban bastante.

Cuando se dirigía a su casa desde el aeropuerto comenzó a pensar nuevamente en la próxima reunión, no era algo para tomar a la ligera ya que el secreto de los niños podría revelarse y dada la hostilidad que algunos presentaban hacia sus padres, las cosas podrían ser más complicadas de lo que parecen.

- "lo mejor será que hable con ellos" – pensó Matthew al llegar a la puerta de su casa.

- YA LLEGUÉ – gritó al entrar. De un segundo a otro una avalancha de niños lo arrojó al suelo.

- ya niños, déjenme levantarme – pidió mientras con dificultad se levantaba - ¿no deberían estar dormidos?

- Jeanne nos dejó esperarte, si después nos íbamos de inmediato a dormir – dijo una niña de cabello rojo, Scarlett.

- sí, eso dije- Jeanne había entrado con una bata de dormir – así que todos a la cama.

Los niños entre quejas y risas se fueron a sus habitaciones luego de despedirse de Matthew.

- Jeanne –la chica lo miro – sé que es tarde pero necesito hablar de algo urgente – se aseguró que los más pequeño no oyeran – ven a mi estudio con William, Damla y John.

- d`accord – dijo ella y salió rápidamente a buscar a los otros.

Canadá se dirigió a su estudio y una vez ahí se desparramó en su asiento, esto era tan complicado, a veces se sentía con una necesidad imperiosa de contarle a todo el mundo de las ciudades, pero cuando esa idea surgía recordaba a los que habían sufrido como Jeanne o William y rápidamente esa idea se iba de su mente, pero ahora, dudaba que el secreto pudieses ocultarse por mucho más tiempo.

- estamos aquí – dijo Jeanne entrando al estudio junto con los otros tres, todos en bata.

- hola tío – dijo John - ¿paso algo?

- siéntense – se limitó a decir. Una vez sentados comenzó a hablar – como sabrán hoy hubo una reunión del g8 – asintieron – al término de la reunión se dijo que la próxima reunión sería en dos semanas aquí.

- ¿QUÉ? – gritaron.

- pero matthew ¿Cómo es posible? – dijo Jeanne levantándose - ¿no puedes cambiar la fecha o el lugar?

- eso no se puede – dijo con tono de disculpa – los llame precisamente para que habláramos de esto, ustedes son los mayores.

- si sé pero… - Jeanne mordió su labio inferior – yo…

- aun podríamos ocultarlo – intervino William – la reunión será aquí, pero podríamos llevar a los niños a las diferentes de casas que tienes en Canadá.

- no funcionará – dijo Damla – esas casas son para máximo unas cinco personas, y hay demasiados niños pequeños, para cuidarlos por separado.

- y si simplemente nos quedamos aquí – mencionó John.

- nos van a descubrir – dijo Jeanne

- el problema sería si las naciones vienen a la casa – volvió a hablar John mirando a su tío – si el tío Matt los distrae con otras actividades no tendríamos porque temer.

- si podría funcionar – murmuró William - ¿pero si no?

- bueno –comenzó Damla – ya sería hora de que supiesen la verdad.

- NO – gritaron Jeanne y William

- NO QUIERO QUE FRANCIA SEPA DE MÍ – gritó Jeanne apretando los puños – NO QUIERO VERLO, NO QUIE-

- no grites – dijo Matthew mirando a Jeanne, él era tranquilo pero de vez en cuando debía afirmar su autoridad – Damla – la niña levantó la vista - ¿tu quieres decir la verdad?

- si – William iba a hablar pero una mirada de Matthew lo hizo callar.

- ¿Por qué?

- sé que William y Jeanne no lo quieren ver ni que sepan de nosotros, pero – dudo un momento, sin embargo decidió continuar – yo también estoy resentida con mi padre, pero en todo este tiempo solo me he amargado a mi misma – tomo aire – tampoco quiero revelar el secreto, pero de tener que hacerlo creo que sería bueno de cierta manera.

- ¿Cómo puedes decir que sería bueno? – Siseó Jeanne - ¿quieres que tu padre venga y finjan ser una familia feliz?

- no – dijo – solo que este resentimiento que hemos tenido por tanto tiempo solo nos afecta a nosotros, ellos continúan su vida como si nada, pero si se enterasen de cómo nos sentimos con respecto a ellos las cosas cambiarían.

- o puede que no – dijo John – puede que les de lo mismo, creo que lo mejor es evitar que se enteren por ahora, pero en el futuro cuando alguno de nuestros hermanos hubiesen crecido podríamos decidir en conjunto, solo somos cuatro los mayores.

Hubo un silencio ante lo dicho por John.

A Matthew a veces se le olvidaba que ese joven era hijo de su hermano, claro a veces era una copia de Alfred en cuanto a meterse en problemas, pero otras se comportaba como un adulto e incluso parecía más maduro que su padre.

A John lo había encontrado cuando tenía diez años. Alfred le había comentado de una relación con una mujer, pero luego se había aburrido así que termino con ella; cuando Matthew se enteró el fue de inmediato a Washington y trató de buscar al niño por el mismo método con el que encontró a Jeanne y William.

Por el mapa y el cabello.

Flash back

Matthew estaba aburrido, Arthur lo había llevado a Londres para alejarlos de toda la influencia francesa que había obtenido de Francis y que mejor que llevarlo a Londres.

La casa de Arthur era pequeña pero cómoda, como Arthur estaba casi todo el día afuera, Matthew comenzó a aburrirse por lo que decidió investigar. La casa constaba de dos pisos más el ático; en el primer piso de hallaba la cocina, sala de estar, comedor y el estudio de Arthur, al cual tenía prohibido entrar; en el segundo piso estaban las habitaciones, que eran en total tres con un baño cada una, además de un baño para visitas; y finalmente estaba el ático.

Canadá por lo general no era un persona curiosa, pero estaba tan aburrido que decidió imitar un poco a su hermano y fue en busca de problemas.

Como el estudio de Arthur estaba cerrado no pudo entrar, la habitaciones no tenían nada interesante, creía que tal vez Arthur tuviese algo oculto, como las imágenes de de Arthur cuando niño que Francis tenía escondida en su habitación, pero nada.

Solo quedaba el ático.

Subió al ático y al entrar se encontró con un montón de basura, polvo y cosas viejas; comenzó a mirar alrededor para ver si había algo que valiese la pena, entre varios trajes viejos, artefactos antiguos y libros empolvados, hubo algo que llamó su atención.

En una esquina del ático algo brillaba, Matthew se dirigió hacia allá esquivando las cajas y cosas, al llegar encontró una llave antigua.

Escuchó ruidos abajo y rápidamente volvió al segundo piso, a Inglaterra no le gustaría saber que anduvo husmeando en sus cosas.

- ¿Dónde estaba? – preguntó el anglosajón - ¿no estuviste en mi estudio, cierto?

- claro que no – agacho la cabeza para mostrarse incómodo – estaba durmiendo

- lo siento – se disculpó – olvidaba que no eres Alfred, él no habría perdido oportunidad para revisar todo.

Matthew se ruborizó, casi lo descubren.

- ¿puedo ir al patio de atrás? – preguntó – hay muchos árboles y me recuerdan a mi casa y…

- tranquilo, tranquilo – dijo Arthur creyendo que Matthew comenzaría a llorar – puedes ir, pero vuelve para la hora del té.

- si

Canadá salió hacia el patio trasero. Era muy amplio, con varios árboles e incluso Inglaterra le había instalado un columpio, por petición de Alfred, así que Canadá se sentó en el columpio y comenzó a jugar con la llave que había encontrado, ahora que la veía bien era muy antigua y tenía piedras incrustadas.

-"podría ocuparla de adorno" – pensó.

Se bajó del columpio y comenzó a caminar entre los árboles, cogió algunas flores para colocarlas en el florero de la habitación que ocupaba; cuando se arrodillaba para sacar una rosa que se hallaba bajo un árbol, se dio cuenta que el árbol tenía un agujero y dentro de este había algo.

Con cuidado metió la mano y sacó una especie de caja envuelta en una tela vieja, la sacó y comenzó a inspeccionarla, retirando la tela encontró un libro con una cerradura, trató de abrirlo, pero fue imposible, en eso tomó la llave que había encontrado en el ático para ver si le hacía y cuál fue su sorpresa al ver que cabía perfectamente.

El corazón de Matthew comenzó a latir rápidamente, miro hacia todos lados para ver si alguien lo había visto, cuando se cercioro de que estaba solo escondió el libro detrás de las flores que llevaba y de inmediato fue a la casa.

- ¿Marvin estas bien? – preguntó Inglaterra al ver llegar a Canadá todo sonrojado y respirando agitadamente.

- es Matthew – murmuró, Arthur no se acordaba de su nombre ni siquiera estando solo con él – quería colocar estas flores en la habitación.

- eh si lo siento –dijo rápidamente Inglaterra para luego volver a su estudio.

Matthew suspiró y corrió a la habitación en la que dormía, cerró con llave la puerta y se sentó en la cama para leer el libro.

- "tal vez debería decirle a Arthur" – pensó, pero luego desestimó la idea – "no, yo me encontré este libro y además Arthur me lo quitaría y no me dejaría verlo".

Con cuidado abrió la cerradura del libro y comenzó a leerlo.

Fin del flash back

Canadá sonrió al recordar ese día, sin saberlo todo había cambiado; aquel libro fue escrito por Britannia, la madre de Arthur, en ese libro se relataba un gran número de leyendas, así como hechizos y pociones; se había quedado fascinado con el libro, en especial cuando hablaba del origen de las ciudades.

Flash back

Canadá había evitado sacar el libro en la casa de Arthur, solo para ojearlo en las noches cuando estuvieses seguro de que el inglés estaría dormido; pero cuando hubo llegado a Canadá y Arthur se había despedido para ir a ver a Alfred, había podido leer el libro.

Ya llevaba la mitad cuando un párrafo llamó su atención:

"la aparición de una personificación no está explicada, hay varias leyendas y mitos que explican su origen, sin embargo el motivo exacto es aun un misterio, a medida que pasan los tiempos y la tierra va cambiando así mismo ocurre con las personificaciones, algunas desaparecen, otras simplemente duermen y luego vuelven a resurgir como otras, he sabido de algunas personificaciones que son reemplazadas por otra o por varias, como se que será mi destino, al igual que el antiguo Egipto que ya ha encontrado a quien la reemplazará.

Sin embargo, en uno de mis viajes me encontré con algo que superaba mis expectativas, diversas leyendas y una gran investigación me llevó a confirmar algo.

Si bien, las personificaciones entre sí no pueden concebir un hijo, nada impide que una nación masculina conciba un hijo con una humana, a una nación femenina le es imposible concebir un hijo con un humano varón, esto es debido a que una personificación femenina así como una masculina debe cargar con todos los problemas que su territorio representa por lo que un embarazo no sería viable, esto lo confirme con algunas personificaciones femeninas que habrían abortado producto de esto, además está el hecho de que sería un blanco fácil que podría traer aparejada su extinción. Durante mi investigación no conocí a ninguna personificación que pudiese llevar a término un embarazo.

Como señalé anteriormente un hijo concebido entre una personificación de sexo masculino con una humana si es posible, ya que la humana no coloca tanta tensión en la criatura como lo haría una personificación femenina, sin embargo esto no está exento de dificultades; usualmente la madre no vive luego del parto y de hacerlo su mente se ve afectada, esto ocurre debido a que la criatura es una representación de una parte del territorio que representa su padre; en mis viajes me encontré con una mujer que me narró su aventura con una personificación, ella fue seducida por Cartago y concibió un niño, sin embargo durante su embarazo sufrió de fuertes dolores de cabeza, drásticos cambios de humor y horribles pesadillas, al punto de que aborrecía su embarazo; cuando su hijo nació ella no pudo quererlo, lo culpaba de todos sus males y terminó arrojándolo al río. Mientras me narraba la historia en ningún momento mostró signos de culpa, era como si aquel niño no era más que una molestia; después de que ella termino su historia decidí marcharme de aquel lugar y mientras me iba algunos lugareños me mencionaron que aquella mujer estaba loca, hablaba sola y a veces se arrojaba al suelo y comenzaba a gritar.

Hubo una sola vez en que me encontré con una de estas criaturas que sobrevivió, en mis viajes por aquellas tierras calurosas donde las personas poseían piel oscura me encontré con este joven, me dijo que su madre había muerto en su nacimiento y fue criado por su tribu; mencionó que desde niño tenía sueños de batallas y de lugares que nunca había visitado, cuando me describió los lugares me di cuenta que tenía ante mí un niño hijo de una representación.

No estuve mucho tiempo con él, pero quede satisfecha con lo que aprendí:

- una nación masculina puede concebir un hijo con una humana, sin embargo esta ya sea morirá en el parto producto del estrés de llevar la representación de un territorio en su vientre, sin mencionar el hecho de que los cambios que experimente el territorio cuya representación la este gestante repercutirán en su persona; si la madre no muere en el parto, su mente queda dañada, usualmente se vuelven hostiles hacia sus propios hijos convirtiéndose en un peligro para ellos.

- los hijos de las representaciones, viven cuanto dure su territorio; el primer hijo de una representación, va a representar la capital, ellos crecen hasta la edad de 14 años, luego dependiendo si la ciudad prospera alcanza la edad de 18 años, esta transición puede variar, de un años a décadas.

- hay que considerar también que estos hijos no son tan fuertes como las representaciones, una fiebre no los va a matar pero si debilitar, sin embargo si son heridos de forma letal morirán irremediablemente. Si muere este hijo, el próximo hijo de su padre le reemplazara como representación.

Durante años estudie la naturaleza de estos hijos y llegue a la conclusión que debían ser ubicados, estos niños o crecían solos o maltratados, en el caso de que viviesen. Comencé a idear una manera para ubicarlos, las hadas y otras criaturas me ayudaron y luego de diez años de estudios y errores encontré la manera.

Es una mezcla entre magia y una poción, solo una representación que tuviese magia podría realizarla. En un pergamino, tabla o tela habría que trazar un mapa del territorio cuya representación ha engendrado un hijo, se debe verter la poción que procederé a explicar más adelante junto con un cabello de la representación, en el mapa aparecerá una aureola roja señalando el lugar de ubicación.

Si aquella poción mezclada con el cabello es llevada por quien busca a ese hijo, sentirá una especie de tirón que le señalará la ubicación exacta del niño.

Espero que la persona que lea esto proteja a aquellos niños."

Canadá había quedado en shock con todo lo leído; desde que tenía conciencia de si mismo se había cuestionado cual era su fin en el mundo, no quería causar daño ni destruir a los demás y ahora, ahora podía hacer algo bueno, podría buscar esos niños y cuidarlos. Su papa Francia siempre le había hablado de las mujeres con que estaba, tal vez alguna habría quedado embarazada y su hermano o hermana estaba solo.

Y además, ¿Por qué no?, podría incluso tener a sus propios hijos, eso sí, no podría elegir a cualquier mujer, pero bueno, aun había tiempo y por ahora quería encontrar a aquellos niños.

Una felicidad lo embargo ¡ya nunca más estaría solo!

Fin del flash back.

El mapa y el cabello

De esa forma halló a John; fue alrededor de 1870 cuando lo encontró, el niño vivía en un orfanato en Washington. El lugar era bastante deprimente, paredes grises y más niños de los que podían mantener.

A diferencia de Jeanne y William, John era bastante alegre, le recordó enormemente a Alfred, a decir verdad era su copia, con la excepción de que su cabello era negro; la dueña del orfanato mencionó que John llegó ahí durante el invierno, su madre había muerto en el parto y no había familiares que pudiesen cuidarlo. Basto con decir que era hermano de su padre y venía a recogerlo, no hicieron muchas preguntas ya que sería una boca menos que alimentar.

John se adaptó rápidamente a la vida en Canadá, era enérgico y daba alegría a la casa; sin embargo a veces John, en especial cuando tenía fiebre, comenzaba a mencionar lo solo que se sentía a veces, lo triste que estaba al saber que fue la causa de la muerte de su madre y que su padre no supiese de él.

Ahora años más tarde John seguía igual, mostrándose enérgico, pero de vez en cuando lo invadía esa melancolía.

Finalmente estaba Damla, ella había sido un caso especial. La había encontrado alrededor de un mes después de John. Ese día había ido al pueblo a comprar comida cuando una niña chocó con él, por su vestuario dedujo que era una inmigrante y en eso ella lo miró a los ojos; ahí se dio cuenta que ella no era humana, al mirar sus ojos se le vino a la mente una ciudad que nunca había visto, fue la misma sensación que tenía al mirar los ojos de Jeanne, William y John. Esta niña era hija de una nación, no era una nación porque lo sabría, se reconocen entre sí.

Ella le había dicho que venía con una caravana, pero había sido expulsada por creer que estaba poseída así que estaba completamente sola. Matthew decidió llevarla mientras le explicaba su naturaleza. Inesperadamente ella tenía una idea, por lo visto en su pueblo había una mujer que era una especie de bruja que le había contado quien era.

Con la llegada de Damla, Matthew se había dado cuenta que estaba cometiendo un error, solo se había preocupado de los hijos de Francia, Inglaterra y Estados unidos ya que eran de cierta manera, su familia, pero ¿Qué había de las otras naciones?

Con Damla las cosas siguieron su curso, ella era tranquila y ayudaba bastante con la casa, no se parecía mucho a Turquía, solo sus ojos avellana; tenía el cabello largo y rubio, siempre sujeto con una trenza y la piel blanca.

Con la llegada de Damla y aprovechándose de su invisibilidad se dedicó a recolectar cabellos de todas las naciones que pudiese y de ahí se dedicaba a buscar a los posibles hijos que tuviesen, de esa manera se aseguraría de que menos niños sufrieran.

Y asi había conseguido su casa repleta de niños.

- estoy de acuerdo con la idea de John – dijo Matthew, quien se había quedado vagando en los recuerdos – pero les reitero que es su decisión.

- si Tío/Matthew – respondieron al unísono y levantándose – buenas noches.

- buenas noches chicos

Matthew suspiró, esperaba que la reunión fuera tranquila y nada se supiese por ahora; miró hacia la ventana y una tormenta se estaba formando.

- "algo me dice que esto no saldrá como lo esperamos" – pensó.

Y este es el capítulo, es más largo que los otros y trate de explicar lo mejor posible todo, si algo falto o tienen dudas, mándenme un review y con gusto les responderé.

Se aceptan todo tipo de críticas (sin ofensas)

Gracias a todos los que están leyendo.

Un abrazo, Angie =)