Hola a todos, quiero agradecer los reviews que me mandaron, estoy feliz de que les esté gustando el fic.
Como sabrán Hetalia no es mío, solo los OC me pertenecen.
CAPÍTULO 4: SECRETO REVELADO
Las dos semanas habían transcurrido y el día de la reunión había llegado. Canadá era un manojo de nervios, desde el día anterior anduvo irritable al igual que Jeanne, ya que todo debía salir perfecto si querían que la existencia de las ciudades se mantuviese oculta. Ya tenían un plan.
Jeanne, William, John y Damla se encargaría de controlar a los niños, era mejor que estuviesen todo el día en la casa, para que ninguno fuera visto por otro país; era un trabajo complicado ya que no solo habían niños, sino que también bebés por lo que el trabajo se doblaba.
Él se encargaría de las naciones, les había reservado un hotel para que no viniesen a su casa, además de armar un itinerario con actividades para distraerlos, esperaba que este plan funcionase.
Canadá se levantó temprano y se preparó para ir a la reunión, antes de irse repasó el plan nuevamente con los jóvenes y despidiéndose salió de la casa; como el edificio estaba en plena cuidad decidió ir en auto, usualmente tomaba taxi pero necesitaba estar pendiente si surgía alguna eventualidad, desactivó la alarma del auto y en ese momento Jeanne salió de la casa.
- Matthew – llamó, él se dio vuelta – te olvidabas de tu teléfono
- gracias Jeanne – le agradeció – nos vemos en la noche
- adiós
Matthew se subió a su auto y emprendió la marcha al edificio, sin saber que alguien se había colado en su auto.
El trayecto fue rápido, aún era temprano así que el flujo vehicular era bien escaso, quería llegar temprano para que todo estuviese en orden y no fuera un desastre como son usualmente las reuniones, al estacionar le pareció oír un ruido.
-"que extraño" – pensó – "tal vez mañana deba llevarlo al mecánico
Se bajó del auto y caminó al edificio.
El edificio era bastante grande, con diez pisos y cincuenta salas de reuniones. Como la reunión era en el quinto piso tomó el ascensor, al subir comenzó a pensar en todo lo que estaba en juego si el día no salía como lo esperaba.
Chequeó la hora, las 08:15, la reunión no era hasta las diez así que aún tenía tiempo para arreglar cualquier detalle que faltase. la sala se encontraba limpia, el servicio de aseo había hecho un buen trabajo, incluso había limpiado los vidrios y cambiado las cortinas.
La reunión iba a ser desde las 10:00 hasta las 12:00, luego habría un espacio para servirse aperitivos, volviéndose a retomar la reunión a las 12:30, a las 14:00 sería el almuerzo hasta las 16:00 y desde esa hora hasta las 19:00 concluiría la reunión. Aquel era el itinerario y esperaba de todo corazón que fuera exactamente así y que la reunión no tuviese que posponerse o extenderse para mañana.
Comenzó a organizar sus papeles; los minutos transcurrieron y sin darse cuenta la puerta se abrió.
- buenos días – dijo Canadá levantándose – bienvenido a mi casa.
- eh, si, buenos días – dijo Alemania entrando – gracias, Canadá ¿cierto?
- si
- vee – Italia había llegado – ciao Canadá
- bonjour Italia – saludó.
Las demás naciones comenzaron a llegar; primero Japón y luego Rusia entró sonriendo de manera infantil y sentándose al lado de Matthew. Rusia iba a comenzar a hablar con el canadiense cuando un griterío acalló su voz.
- déjame en paz frog – gruñó Arthur – sino, te maldeciré
- ohohoh, no me asustan tus fantasías
- NO SON FANTASÍAS.
- JAJAJAA – rió Alfred entrando – el héroe ha llegado
- shut up bloody git – gruñó Arthur
- Alfred – san hay que comenzar la reunión –dijo Japón
- de acuerdo japon- se levantó – yo, Alfred F. Jones doy por comenzada esta reunión en - se burló - Canadia.
- es Canadá – murmuró Matthew, odiaba esa broma de su hermano
- ¿Cuál es el primer tema? – intervino Alemania antes que Estados Unidos siguiese hablando
- calentamiento global – dijo matthew – eh, yo creo que deberíamos…
- COSNTRUIR UN ROBOT GIGANTE QUE SALVE AL MUNDO – gritó Alfred
- eso solo funcionará cuando los cerdos vuelen – se burló Inglaterra
- mon amour Angleterre ¿Por qué siempre buscas pelea? – Mencionó Francis mientras jugueteaba con un mechón de su cabello – deberías emularme a mí, tal vez así tengas una vida amorosa.
- YO TENGO UNA VIDA AMOROSA
- Angleterre – negó con la cabeza – tus hadas imaginarias no cuentan
- ella son reales – gruño
- pero Iggy si todos sabemos que son producto de tu imaginación – dijo Alfred masticando una hamburguesa.
Canadá sonrió ligeramente, nunca les había dicho que el también podía ver a las hadas de Arthur, es más, se llevaba bien con ellas, incluso le habían guardado el secreto de los niños.
La reunión continuó entre peleas y discusiones absurdas; Canadá trató de hablar pero cuando comenzaba, una discusión se iniciaba, así que prefirió simplemente mirar y burlarse en silencio; no es que disfrutara burlarse de las personas, pero estaba nervioso, tenso, ligeramente alterado y NECESITABA distraerse.
Mientras tanto…
Jeanne estaba cambiando pañales a su hermano más pequeño, Claude, solo tenía diez días pero era muy despierto; a pesar de todo, ella amaba a sus hermanos, aunque algunos como Jules fuera la copia exacta de Francia, pero igual los cuidaba y quería. Los otros niños también eran normalmente cuidados por sus hermanos mayores y si no tenían, en general se encargaba Matthew; ella con William, John y Damla quedaban de niñeros de los pequeños cuando Matthew no estaba.
Terminó de mudar al bebé y lo dejó en su cuna para ir por la leche
Mientras bajaba las escaleras, empezó a oír gritos de la cocina, así que aceleró y entró al lugar de golpe.
- ¿Qué este griterío?
En la cocina estaban William, John y una chica rubia, pelo liso, ojos azules y con una camiseta de la mujer maravilla.
- Brad no está – dijo ella con lágrimas en los ojos – fui a la habitación de mis hermanos y no estaba.
- ¿lo buscaste por toda la casa? – inquirió
- sí, lo busque – tomó aire – le pregunté a Damla y no sabe donde está
- ¿revisaron todos los lugares?
- todos – dijo William con semblante preocupado – Damla revisó el tercer piso, yo el segundo y John con Jennifer el primero.
- ¿los otros niños no vieron nada?
- les pregunté – dijo la chica – dijeron que no lo sintieron levantarse
- podría estar en cualquier parte – murmuró John – diablos, ¿Por qué justo este día?
- ¿Qué pasa este día? – preguntó Jennifer
Se miraron entre sí, no habían querido decirle a Jenny sobre la reunión; Jennifer era el estado de nueva york y a pesar de aparentar dieciséis años, no le habían contado sobre la reunión ya que Jennifer era demasiado parlanchina y se podía escapar algo.
- yo vi a Brad – dijo una voz desde la entrada
Era una niña de nueve años; tenía el cabello rubio, largo y rizado, sus ojos eran de un tono violeta y enmarcados con lentes, además llevaba un peluche de conejo en sus brazos.
- Madelaine – dijo Jeanne acercándose y arrodillándose para quedar a su altura - ¿Dónde está?
- cuando fui al baño – respondió Madelaine, la representación de Quebec – vi que papá se iba y que Brad lo seguía.
- ¿estás segura? – preguntó John preocupado por su hermano
- si – asintió – yo lo vi.
- ve a vestirte- dijo Jeanne- y si ves a Damla dile lo que nos dijiste
Madelaine asintió.
Jeanne, William y John corrieron hacia el garaje y lo que vieron les heló la sangre.
Donde había estado el auto de Matthew, estaba el camión de juguete de Brad.
- Oh no – gimió Jeanne
Brad se había ido en el auto de Matthew.
En la reunión…
Canadá ya se había relajado, se convenció de que nada podría salir mal y que no había ninguna razón para estar nervioso; chequeó la hora, aún faltaban diez minutos para el receso del medio día.
Como de costumbre la reunión no progreso; aunque Alemania había tratado de tomar el control, no duro mucho así que se dedicó a charlar con Japón y tratar de ignorar el desastre que era la sala.
- ¿camarada Matvey está tenso?
Matthew saltó en su asiento al oír a Rusia
- no – no, so – solo estaba pensando – murmuró
- ¿Matvey no quiere ser uno con Rusia, da?
- hey deja a Mattie en paz – dijo Alfred apuntando a Ivan con el dedo – no te acerques a mi hermano.
- no es de tu incumbencia asqueroso capitalista
Y otra pelea empezó; Alfred comenzó a lanzarle hamburguesas a Ivan, mientras este las esquivaba y se burlaba; Arthur comenzó a gritarle a Alfred y Francis comenzó a acosar a Feliciano ante la mirada molesta de Ludwig.
Canadá sintió una vibración en su pantalón.
- Jeanne ¿Qué pasa? – susurró, no quería que lo empezaran a acosar sobre quien llamaba
- Brad desapareció – gimió la francesa
- ¿QUÉ? – gritó el canadiense – PERO ¿CÓMO?
La sala había quedado en silencio, nunca nadie había escuchado gritar así a Canadá, usualmente solo eran susurros.
- no estaba en la casa, lo buscamos por todas partes – le contó – y luego Madelaine dijo que lo vio seguirte y…
- ¿Qué?
- encontramos su juguete en el garaje, así que creemos que él se fue contigo en el auto.
- ¿QUÉ? – Gritó, asiendo saltar a varias naciones que lo miraban atónitos – de acuerdo – se levantó y comenzó a caminar por la sala – voy a buscarlo, que ninguno salga, aun se pude arreglar esto.
-de acuerdo – dijo ella – adiós
- adiós
Matthew suspiró y se dio vuelta enfrentando a los demás países. Todos lo miraban de una manera expectante, las peleas habían parado así como cualquier sonido.
- ¿pasa algo? – preguntó extrañado.
- no – no mon petit – dijo Francia, sin apartar la vista del canadiense - ¿está todo bien?
- si – susurró – yo – estee, lo siento, pero debo retirarme unos momentos.
- eh, si sure Matt – dijo Alfred riéndose nervioso ante la actitud que había tenido su hermano - ¿necesitas ayuda?
- no Alfred, no te preocupes, yo…
Dos golpes en la puerta.
La sangre de Matthew se le fue del rostro y abrió los ojos desmesuradamente, comenzó a respirar agitadamente mientras poco a poco caminó hacia la puerta.
Dos golpes nuevamente
Se mordió el labio inferior al momento de comenzar a girar la manilla, una gota de sudor escurrió por su frente; con la mano temblando terminó de abrir la manilla.
- "por favor que no sea él, que no sea él" – rogó en su mente.
Y al abrirla se hallaba…
¿Una mujer?
- buenos días señor Matthew – dijo la joven – venía a entregarle estos papeles que envió el primer ministro.
- sí, gracias
Cerró la puerta y se dirigió a su lugar seguido por la mirada de las demás naciones que habían comenzado a murmurar.
- Angleterre, ¿no crees que mon petit Canadá, está extraño?
- aunque me duela, tengo que estar de acuerdo contigo
- vee, Canadá está raro
- puede que Canadá – san tenga problemas con su gobierno
- jajajaa, si Mattie tiene problemas, aquí está el héroe para resolverlos
- Matvey ha estado extraño
- si Canadá tiene problemas, pediría ayuda.
- puede que Alemania- san tenga razón
Matthew ignoraba al resto de la sala y ojeaba los papeles, su corazón ya no latía tan fuerte; puede que estuviese exagerando, que tal vez Brad esté con alguna de las secretarias, esperando que alguien lo recogiese o incluso que estaría escondido en la casa, si debe ser eso; no había razón para estar preocup…
- TÍO MATT
El tiempo, el aire, la rotación de la tierra, todo se detuvo para Matthew; empezó a respirar agitadamente, sintió un zumbido en sus oídos y comenzó a temblar. Lentamente, muy lentamente comenzó a girarse, rezando a cuantos Dioses y santos conociese, que solo fuese su imaginación, que solo era alguien que se perdió, que no estaba a punto de revelar todo.
Los países estaban nuevamente en shock
En la entrada había un mini Alfred.
Era idéntico a la nación estadounidense, tenía el cabello rubio con el distintivo mechón, los ojos de un azul intenso, incluso con los mismos lentes. Vestía un pijama de superman, un chaleco azul encima del pijama y pantuflas de oso.
- hola tío Matt – dijo entrando ante la mirada consternada de los países y del propio Canadá - ¿aquí es donde trabajas?
Canadá aún tenía la boca abierta
- ¿Quién eres tú? – se atrevió a preguntar Alemania
- hola soy Brad – sonrió - ¿Quién eres tú?
Antes que Alemania pudiese hablar, Canadá reaccionó y se levantó de golpe.
- suficiente – dijo con voz firme – vamos a tomar un receso – tomando de la mano a Brad se dirigió a la salida – nos vemos a las 12:30
Estaba a punto de cruzar la puerta, cuando estalló el alboroto
- WAIT – Gritó Alfred levantándose – Matthew, ¿Por qué ese niño se parece a mí?
- Mon amour ¿Qué está pasando?
- NO ESTÁ PASANDO NADA – gritó haciendo saltar a todos – lo siento, pero está reunión se suspende.
Iba nuevamente a salir cuando una mano se posa en el hombro.
- Canadá – san – miró a Japón – sé que usted está asustado, pero es mejor que libere todo lo que lleva adentro y nos cuente – Matthew iba a hablar, pero Kiku continuó – le prometemos que no lo juzgaremos y lo apoyaremos en lo que sea.
Canadá se mordió el labio inferior y miró a las demás naciones.
Kiku le sonreía suavemente, Alfred no dejaba de mirar a Brad con la boca abierta; Francis asentía ante lo dicho por Japón, Iván estaba curioso al igual que Italia, Alemania lo miraba penetrantemente y Arthur consternado.
Matthew miró a Brad.
El niño lo miraba preocupado, estaba a punto de llorar; nunca antes había gritado frente a alguno de los niños, claro, era firme con ellos pero nunca les levantó la voz.
- lo siento por gritarte – acarició el cabello del niño
Suspiró y se estremeció ante lo que venía, ya que no solo se enfrentaría a las naciones si no que también tendría que lidiar con Jeanne y los demás.
Cerró la puerta
Llevando de la mano al niño se dirigió de vuelta a la mesa ante la atenta mirada de los demás que no dejaban ya sea de mirarlo a él o al niño.
Se sentó y colocó a Brad en sus piernas a falta de sillas en la sala.
- pueden preguntar lo que deseen, pero hay cosas que no podré responder aquí sino en mi casa – miró al resto de la sala - ¿están de acuerdo?
Asintieron.
- Kiku – susurró Arthur – buen trabajo con lo que dijiste
- no es nada Arthur – san, estas situaciones son comunes en mis animes y mangas.
Canadá los miraba expectantes y abrazaba más al niño que estaba en su regazo.
- Matthew – comenzó Alfred - ¿Quién es este niño? Y ¿Por qué se aparece tanto a mí?
Silencio nuevamente. Canadá sonrió suavemente y miró al niño
- preséntate pequeño – el niño lo miró curioso, John siempre les dijo que debían guardar en secreto sus nombres y no decirlos a menos que Canadá o John les permitiese
- ¿puedo?
- sí, hazlo
- hola a todos, me llamo Brad y soy el estado de Minnesota.
Y el caos estalló
- ¿QUÉ?
Arthur se levantó
- ¿Cómo es que es un estado? – Fulminó con la mirada a Alfred - ¿tus estados tienen representación y no nos lo dijiste?
- hey, pero si yo no sabía – miró a su hermano – Mattie, ¿Cómo es que…?
- les contaré todo, pero antes – miró a Brad - voy a llamar a una de las secretarias, ella te dará galletas y jugo, espérame hasta que salga de la sala ¿OK?
Matthew llamó a una de las secretarias quien vino y se llevó al niño.
- Matthew – llamó Inglaterra - ¿Quién es ese niño realmente?
- él ya se los dijo – se limitó a decir – es Minnesota
- pero brother – Alfred estaba escandalizado - ¿Por qué yo no lo sabía? Es un estado, debí haber estado enterado.
- Matthew ¿Por qué ese estado te conoce? – para Arthur todo era extraño, se dirigió al resto de las naciones en la sala - ¿alguno sabía de esto?
- está claro que no Angleterre – respondió Francia – Mon petit, ¿Cómo es que sabías que ese niño era un estado?
- primero que nada – dijo – se llama Brad, antes que un estado es una persona y el vive conmigo.
- ¿Por qué? – Intervino Alemania – si es un estado de él – señaló a Alfred – lo más correcto es que viviese con él.
- si Matt, si es un estado mío yo debí haber sabido de él
- ¿Por qué Matvey sabía del estado del cerdo capitalista?
- la pregunta es ¿Por qué vive con él si es parte de Estados Unidos?
- Brad vive conmigo porque yo lo encontré
- ¿y por qué no le dijo a Alfred – san? – Canadá parpadeó – me refiero a cuando encontró al niño.
- creí que Alfred no lo quería.
- ¿WHAT?- el americano se escandalizó – es mi estado, claro que lo habría querido.
- no lo creo
- Matthew – Inglaterra usaba un tono de reproche – no le digas eso a Estados Unidos, será un git molesto y emancipado pero cuidaría de su estado.
- no, no lo haría – se estaba comenzando a molestar – de verdad yo pien-
- well, yo creo que debería irse conmigo, después de todo es mi estado.
- ¿qué? – susurró Canadá
- vee yo creo que Estados Unidos sería un buen papá
- es su estado, debería estar con él – una duda surgió para el alemán - ¿es el único estado del que sabe?
- ¿nacerán igual que las naciones, da?
Canadá se estaba cabreando
- JAJAJA seré el mejor papá y le enseñaré a ser un héroe
- vas a traumarlo idiot
- ¿me pregunto si habrán más?
Su límite estaba llegando
- habría que investigar si hay otros estados
- mon amour Angleterre , podríamos tener nosotros un niño
- SHUT UP BLOODY GIT
- por cierto Matt, ¿tengo otros estados?
Solo una más
- porque si es así me gustaría que los llevaras a mi casa
Ya no resistía
- y me también me gustaría cambiarle el nombre – sorbió de su gaseosa – podría llamarse Clark o Alfred jr.
- SUFICIENTE – gritó Canadá golpeando la mesa haciendo una grieta en ella - NADIE SE LLEVARÁ A BRAD, ÉL DECIDIRÁ CUANDO CREZCA CON QUIEN IRSE.
- pe-pero Bro – tartamudeo mirando la grieta en la mesa – él es mi estad-
- NO ME IMPORTA – apoyó las manos sobre la mesa – Alfred, él no te conoce, jamás te ha visto en su vida y no lo voy a exponer a una situación que lo abochornara – tomó aire para volver a tener calma – si quieres puedes verlo cuando quieras y cuando él sea mayor podrá ir a visitarte e incluso irse contigo si así lo desea, pero sólo cuando sea mayor.
- pienso que Canadá – san tiene un punto – habló Kiku – el niño es pequeño y no sabe de Alfred - san, pero – miró al canadiense con una expresión de disculpa – Alfred – san es Estados Unidos y bueno, el niño es su estado así que de cierta manera, podría llevarlo cuando quisiese.
Un silencio inundó el lugar; Japón dijo lo que la mayoría pensaba.
- ¿con que tiene más derecho, eh? – Canadá usó un tono suave y frío – dime Alfred – el aludido se estremeció - ¿recuerdas a Rose Smith?
- ¿Quién?
- Rose Smith – repitió – pelirroja, ojos café, era recepcionista en un hotel en Nueva York
- a ver… - trató de hacer memoria – no me acuerdo
- fue hace diez años
- pero Bro ¿Qué tiene que ver eso?, además fue hace mucho, no recuerdo ni siquiera lo que hablamos la última reunión
- ella fue la madre de Brad
- ¿CÓMO?
- Canadá explícate – dijo Ludwig consternado.
- Brad es hijo de Alfred – Arthur iba a hablar, pero lo calló el canadiense – hijo biológico
- ¿WHAT?
- Canadá – san, eso es imposible – dijo Kiku – las naciones no pueden tener hijos, de ser así ya lo sabríamos, habría ocurrido alguna vez.
- en efecto – respondió – las naciones no pueden tener hijos, pero con otras naciones – se sentó – eso no se aplica a las relaciones con humanos.
- ¿a qué te refieres? – preguntó Francis
- a que una nación si puede tener hijos con una humana
Los murmullos estallaron
- Matthew – dijo Ludwig – discúlpeme, pero eso no puede ser posible – miró un poco nervioso – de ser así lo sabríamos, quiero decir – miró a Francis – en todo este tiempo, alguna nación debió haber tenido un hijo.
- les voy a contar todo, desde el principio – las naciones asintieron y prestaron atención
- hace unos años yo tampoco creía que las naciones podían tener hijos, pero un día descubrí que si se podía, incluso encontré una forma de ubicarlos.
- ¿Cómo? – preguntó Alemania
- eso no se los puedo decir- iba a protestar – se los diré, pero no ahora – tomó aire – como les iba diciendo descubrí la manera de ubicarlos, como no estaba seguro de dónde empezar, decidí irme a lo seguro – miró a Francis – me fui a Francia.
- Matthew, quieres decir que este frog…
- una nación puede tener más de un hijo, el primer hijo de una nación representa a su capital y los que siguen representan, ya sea una provincia, estado, territorio o ciudades principales – bajó un poco la mirada – fui a Francia y encontré a la representación de París.
- ¿QUOI? – sé exaltó el galo – Matthieu, mon petit, me estás diciendo que…
- tienes una hija – el Francés estaba en shock – en realidad tienes seis
- el hermano Francia tiene bambinos, vee, eso quiere decir que soy tío
- sabía que eras una puta frog
- como decía – las naciones guardaron silencio – después de hallarla, me trasladé a Londres y ahí encontré a la representación de esa ciudad y-
- ¿what? – Alfred estaba incrédulo – ¿Iggy también?
- y así me decía inmoral y él también estaba disfrutando de los placeres de la vida.
- yo- yo – Arthur estaba rojo
- luego de encontrar a Londres – Canadá retomó su relato – regresé a Canadá, el tiempo pasó y fui hallando a más niños – se sorprendieron con la serenidad que lo decía, como si solo hablara de un tema simple – hasta tuve hijos propios.
- ¿Cuántas naciones tienen hijos? – preguntó Rusia
- quince o dieciséis – respondió – no estoy seguro, pero eso es hasta el momento
- pe- pero Matthew, ¿Por qué no nos lo dijiste antes?, podríamos haberte ayudado, quiero decir, son muchos niños y de haberlo sabido, nos habríamos ocupado de ellos, y…
- no Arthur, no se trata de eso – aquí venía la parte difícil – les voy a explicar. Una nación femenina no puede tener hijo por el hecho de que ser una nación implica muchas tensiones, sin contar con los desastres naturales o terrorismo, o incluso problemas económicos; eso causa que la nación si es que llegase a concebir, tendría un aborto involuntario – explicó – las mujeres que tuvieron hijos con naciones pudieron llevar a término sus embarazos, pero eso tuvo consecuencias.
- ¿Qué clase de consecuencias? – preguntó Alemania
- esas mujeres llevaban en su vientre a la representación de una ciudad, es decir, en su embarazo sentían lo que el bebé sentía, o sea, todo lo que una representación siente, los problemas internos, los naturales, etc. Y aquello hizo estragos en su mente – suspiró – como la mente humana es frágil todas las mujeres que dieron la luz a una representación o fallecían en el parto o quedaban dañadas mentalmente.
- ¿qué tipo de daño mental?
- las tensiones fueron tales que no quisieron a sus hijos.
- ¿Cómo es que no los quisieron? – Arthur estaba nervioso, no le gustaba hacia donde iba la conversación – ellas los…
- salvé a la mayoría
El horror se reflejó en la cara de los restantes miembros del G8. Como naciones habían sufrido bastante, pero siempre habían cuidado de las naciones más pequeñas, claro algunos habrían sido estrictos con sus colonias, pero nunca…
- ¿los mataron? – susurró Feliciano con lágrimas
- a algunos sí
- PERO ¿CÓMO? – Gritó Arthur - ¿POR QUÉ?, ERAN SUS MADRES Y…
- BUAAA POBRES PEQUEÑOS – lloró Italia abrazando a Alemania quien tenía la cabeza gacha.
- ¿Cuántos? – preguntó Rusia con seriedad
- he enterrado a veinte
- ¿quieres decir que esas mujeres o mueren en el parto o matan a sus hijos? – dijo Alfred
- no – lo miraron con extrañeza – no quise decir que los matan, no todas lo hicieron, pero, no fueron amables con ellos.
- ¿alguno de mis hijos sufrieron? – preguntó Francis
- no puedo responder eso – dijo Canadá – hay cosas que ellos les deben contar.
- ¿están aquí? – Alfred se levantó - ¿están en Canadá?
- sí – las naciones iban a comenzar a hablar, pero Matthew los detuvo – los llevaré a verlos, pero hay condiciones – miró a los demás - ¿están dispuestos a seguir estas condiciones?
- ¿Qué pasa si no las aceptamos? – inquirió Ludwig
- he criado a esos niños desde pequeños, yo los quiero muchos y ellos a mí – se quitó los lentes – yo haría lo que fuera por ellos y ellos por mí. Puedo esconderlos y esperar a que crezcan y estoy seguro de que no querrán que sus capitales, estados o ciudades se rebelen contra ustedes. Una guerra civil nunca es buena.
- ¿Qué? – Alfred se alteró – Matthew no puedes hacer eso, eso es-
- Alfred, no pretendo hacerlo –el americano se calmó un poco – no lo hice antes y no lo haré ahora.
- pero…
- a esos niños, los he criado, a algunos los vi nacer; lo que menos quiero es que sufran, las condiciones que les voy a dar son para evitar un daño mayor – se colocó nuevamente sus lentes – sé que a la larga ellos se irán con ustedes, pero deseo que cuando lo hagan sea porque quieren, no porque se les obliga –se levantó tomando su chaqueta – algunos han sufrido mucho y no confían en los extraños así que quiero que primero se den el trabajo de conocerlos y cuando les tengan confianza y así lo deseen, se vayan con ustedes.
Un silencio nuevamente inundó la habitación.
- ¿Qué clase de condiciones? – preguntó Arthur
- lo primero es que no quiero que a los más pequeños les hablen de sus madres; normalmente espero hasta que cumplan doce años para contarles porque no tienen madre; lo segundo, hay chicos que no están preparados para hablar con ustedes, no digo que todos, pero hay unos cuantos que van a negarse a hablar e incluso conocerlos, por lo que les pido que no los obliguen y les den tiempo – tomó aire- por cierto, si ustedes desean conocerlos y que ellos los conozcan, van a tener que estar presentes, no quiero que luego de conocerlos simplemente desaparezcan y se olviden de ellos.
Las naciones asintieron, eran condiciones razonables
- y por último no quiero diferencias – lo miraron extrañado – algunos de ustedes tienen más de un hijo, no quiero que hagan diferencias con sus hermanos, aunque estén muy tentados a hacerlo.
- nunca haríamos eso Bro – dijo Alfred
- solo es una condición – lanzó una mirada a Arthur, que lo hizo encogerse en su asiento.
- así que, ¿están de acuerdo?
Las potencias se miraron entre sí.
Alfred estaba confundido, usualmente se mostraba un poco idiota, pero no por nada era una de las potencias más poderosas del mundo; esta situación lo inquietaba, cuando vio a Brad se sorprendió bastante, se parecía mucho a él cuando niño y cuando supo que era su hijo, estaba feliz, le gustaban los niños y ahora tenía uno de él, pero después de lo que se enteró, tenía sus dudas.
¿Cómo enfrentaría esto?, si llevaba a un niño con él, tendría que lidiar con muchas cosas, no todo sería diversión, tendría que cuidarlo, enseñarle y disciplinarlo, pero ¿y si se equivocaba?. Cuando vio a Brad le pareció un niño tierno y lindo, pero eso era mérito de Matt, él lo había cuidado y si era un buen niño, era a causa de su hermano.
Ahora él, les permitía conocer a sus hijos y esperaba que cuando tuviese la oportunidad, hacer un buen trabajo como él lo hizo.
Arthur tenía sentimientos encontrados; por un lado estaba feliz, tenía un hijo y puede que más, a pesar de lo que decía la independencia de Alfred le afectó muchísimo y ahora casi por obra de magia, podía cuidar de una joven representación y esta sería su ciudad así que no se independizaría ni lo abandonaría; también se sentía enfadado, Canadá debió haberle dicho, él tenía experiencia criando jóvenes naciones, pudo haberlo ayudado e incluso él haber criado a su hijo o hijos, pero ¿habría hecho un buen trabajo?, claro, se convencía de que había criado bien a Alfred y a sus otras colonias pero, puede que hubiese hecho diferencia, no era lo mismo criar hijos ajenos que los suyos propios y no estaba seguro de haber podido criar un hijo de Francia sin pensar en su padre.; y junto a todo esto se sentía asustado, sabía que había fracasado en algunos aspectos con sus colonias, como el haber olvidado prácticamente a Canadá, y ahora le daban una segunda oportunidad y el miedo a fracasar nuevamente le atormentaba, pero era una segunda oportunidad y esperaba no cometer los mismos errores.
Japón o Kiku estaba inquieto, a diferencia de Alfred, él solo había dormido con una sola mujer en su vida, así que de tener un hijo sería de ella. Él la había querido, puede que no amado como corresponde, pero cuando terminó con ella le dolió y creyó que si se alejaba de la ciudad donde ella vivía, la recuperación tras la separación sería menos dolorosa para ella, que equivocado estaba. Ahora puede que se encuentre con ese niño ¿se parecerá a él o a su madre?
A pesar de todo estaba agradecido con Canadá-san, había visto como terminan algunos niños que crecen solos y la nación americana los había cuidado, el hijo de Alfred-san parecía un buen niño y esperaba que su hijo fuese así. Y evidentemente estaba asustado, por primera vez alguien dependería de él y rogaba a Kami hacer un buen trabajo.
Rusia no sabía que pensar; desde que se desintegró la unión soviética, se había sentido muy solo, claro estaban sus hermanas, pero no era lo mismo ya que cada una tenía un país al que representar. A veces visitaba a las naciones bálticas, pero le tenían tanto miedo apenas le hablaban.
Cuando Canadá habló de esas ciudades, una esperanza apareció; ahora no estaría solo, tenía al menos un hijo que podría cuidar y amar; claro, había maltratado a las naciones bálticas, pero nunca a sus hermanas y con su hijo pretendía que fuese así. Incluso podía tener más y su casa estaría llena nuevamente. Estaba Feliz de que fuese Matvey cuidara de su hijo y no era cerdo capitalista.
Ludwig sudaba enormemente, si Italia le causaba problemas, un niño será peor. Él no se acostaba con cualquiera y las pocas veces que había dormido con mujeres fue por causa de una borrachera y ahora se iba a enfrentar a las consecuencias de la borrachera.
Lo más cercano a un niño que había conocido era Italia, peor en el fondo sabía que Italia a pesar de todo si la situación fuese extrema, muy extrema, estaba la posibilidad de que se pudiese defender, pero un niño no; no sabía la edad que tenía podría ser un adolescente o un bebé, ¿y si era una chica?; esperaba que el niño o niña fuese más tranquilo que el italiano y ¿Qué pasa si el niño lo odiaba? Canadá dijo que algunos estaban resentidos; Ludwig se había que varios lo habían odiado a lo largo de la historia y estaba bien con eso, pero era muy diferente si era su propio hijo. Después de que todo esto pasase debía llamar a Gilber, el prusiano lo había cuidado cuando niño, algo debía saber.
Feliciano no era tan estúpido, claro era un poco cobarde, holgazán y le encantaba la pasta, pero era el nieto del imperio romano y a diferencia de lo que la mayoría creía había heredado algo de su abuelo.
El no era tan ligón como Francia, pero tampoco era virgen, había tenido aventuras pero nunca más de una noche y ahora de un momento a otros se enteraba que una de ellas le había dado un hijo.
El no lo quería admitir pero la idea de un hijo no le agradaba, ellos demandan atención y cualquier error que cometiera podía traer graves consecuencias, si por él fuera, dejaría a sus hijos con Canadá, la nación americana lo había cuidado bien, bastaba con ver al hijo de Estados Unidos y Matthew nunca incentivaría a una guerra civil, su hijo sería feliz. Pero ¿Qué pasaba si se quedaba con el niño?, debería ser mucho más cuidadoso y ya no podría comer tanta pasta, a un niño hay que alimentarlo bien, no solo de pasta y podría pedirle ayuda a Alemania, si eso sonaba mejor, podría criar a su hijo junto con Alemania y el suyo.
Francia tenía miedo, estaba muy asustado; desde que era una pequeño siempre había sabido que toda acción tiene consecuencias, había enfrentado tanto sus errores como aciertos y ahora se enfrentaba a algo que no sabía en qué categoría colocarlo. Se hacía llamar el país del amor, entregando amor a todo el que lo pidiese y al que no. Pero no había entregado amor, no al menos a aquellas mujeres que decía amar y ahora por hacerles creer que las amaba, Dios o cualquier otra divinidad lo estaba castigando.
Estaba seguro de que sus hijos lo odiaban, su fama le precedía así que si eran lo suficientemente mayores sabrían la clase de hombre que es y le reprocharían; si había algo que no soportaba era que le restregaran en su cara sus errores, el los conocían, no tenían porque reprochárselos, es por eso que fingía ignorar a Canadá, no quería que ese niño le reprochara el haberlo abandonado; y ahora ese niño había cuidado de sus hijos, que ironía, su hijo había hecho lo que a él le correspondía.
Y ahora se le ofrecía la oportunidad de redimirse, ya era suficiente, no podía cambiar el pasado pero podía hacer un mejor futuro, trataría de ser un buen padre para esos niños, el padre que debió haber sido para Matthew.
La decisión estaba tomada.
- aceptamos
Y aquí está el capítulo, me salió más largo que los demás pero necesitaba cortarlo aquí. Bueno como ven, las naciones ya saben el secreto; Canadá me salió un poco OC pero trate de ajustar su personalidad a la situación.
No sé si hacer parejas entre naciones ¿Qué me dicen?
Espero sus review y nos vemos en el próximo cap.
Angie =)
