Bueno, aquí está el quinto capítulo de este fic, espero que os guste, siento la tardanza, pero ya saben los estudios y demás. Dejad vuestros comentarios abajo que siempre ayudan mucho :D

El siguiente puede que lo suba hoy, ya que lo tengo más o menos por la mitad, hasta la próxima actualización, adiós ^_^


Marceline's POV.

Ahí estaba yo intentando decirle a mi hermano lo que sentía por Bonnie, sinceramente, no tenía ni idea de cómo empezar… Hasta que él habló.

"Bueno, ¿qué es lo que me ibas a contar, hermanita?" Me preguntó él tan tranquilo.

"Pues verás… No sé cómo empezar…" Decía yo ruborizada como una idiota.

"¿Tiene que ver con dinero?, ¿comida?, ¿Bonnie?, ¿aliens?, ¿unicornios? Espera, le ha pasado algo a mi moto, ¿es eso? Dime que no hermanita, porque como sea eso…" Respondió mi hermano para hacérmelo más fácil, pero se le estaba yendo la olla un poco.

"No le ha pasado nada a tu moto, ¿qué pasa?, ¿no te fías de mi o qué? Bueno, eso ahora da igual… Es sobre Bonnie." Contesté yo un poco indignada.

"No digas más. Te gusta, ¿verdad?" Dijo él poniéndose más serio e incorporándose en su asiento para poder mirarme mejor.

Yo me quedé petrificada, ¿cómo podía saberlo, tanto se me nota? Dios, jodido hermano que me conoce demasiado bien.

"Vaya, parece que he dado en el clavo, ¿no hermanita?" Dijo él riéndose.

"Encima no te rías, idiota. ¿Tanto se me nota" Le reproché yo mientras lo miraba con una mirada asesina y preguntaba curiosa.

"No creo que nadie se haya dado cuenta, si es eso lo que te preocupa, Marceline. Lo noté el otro día mientras estábamos los tres en vuestro piso… No sé, es la forma en la que la miras, el comportamiento… No sé, son cosas que se notan cuando ya conoces a una persona por tanto tiempo, y más si es tu propia hermana." Contestó él serio mientras me miraba a los ojos, jodido Marshall, siempre tan listo y profundo.

"El caso es que me gusta, y mucho además… También tengo que decirte otra cosa." Respondí yo nerviosa.

"Adelante, pelinegra, sin miedo." Contestó tajante.

"Hace unas horas casi nos besamos… Tú mismo nos interrumpiste…" Dije yo bastante ruborizada.

"¡No jodas, lo siento!" Dijo él sorprendido y a la vez arrepentido mientras se levantaba de su asiento un poco.

"Tío, cálmate… No sé, creo que fue lo mejor." Respondí cabizbaja.

"No digas tonterías, Marceline. Se nota que te gusta, ¿por qué iba a ser eso lo mejor" Contestó él un poco enfadado.

"No sé, puede que ella no sienta lo mismo y… pff. Me estoy comportando como una idiota, ¿verdad?" Pregunté yo ya un poco confusa por todo eso.

"Un poco, pero eso lo haces siempre… Pero no cambies de tema." Contestó él sonriendo intentando quitarle importancia al asunto.

"Imbécil." Dije yo riendo también.

"Verás hermanita, la pregunta es la siguiente: ¿se apartó ella cuando la intentaste besar?, y ¿te ha comentado algo respecto al tema?" Preguntó él curioso.

"No, también se estaba acercando hacia mí y no, tampoco ha hablado sobre eso." Respondí yo sin más.

"Vaya… Eso quiere decir que a lo mejor tú también le gustas a ella, colega." Contestó él alegre.

"¿Tú crees?" Pregunté yo un poco emocionada.

"¿Por qué no? Sois amigas desde que tenéis uso de razón, os conocéis muy bien, tenéis un trato especial entre vosotras y se nota desde lejos que os queréis mucho… No sé, pero a mí me suena a eso." Soltó él tan tranquilo razonando la situación.

"Entonces, ¿qué hago, Marshall?" Pregunté seria.

"Deberías hablar con ella sobre el tema, eso es lo que deberías de hacer." Respondió él levantándose de su asiento. "¿Quieres que vaya a por otra copa?" Me preguntó.

"Claro… te espero aquí." Respondí yo pensativa.

Marshall se fue a por otra copa mientras yo pensaba cómo iba a decírselo a Bonnie… Estaba allí sentada en ese patio pensativa hasta que una voz familiar me sacó de mis pensamientos.

"Vaya, por fin te encuentro." Dijo ella mientras ponía la mano en mi hombro.

Mierda, no puede ser… ¿Por qué no vuelves ya Marshall? –pensé yo para mí misma mientras ella se sentaba a mi lado.–

"¿No piensas hablarme Marcy?" Preguntó ella mientras fingía un puchero.

"Hey, Lauren." La saludé fríamente, no tenía ganas de hablar con ella ahora, la verdad.

"Vaya, parece que alguien está de mal humor hoy." Dijo ella mientras se sentaba al lado mía y me miraba fijamente.

"Ya… Oye, me han dicho que me estabas buscando y que querías hablar conmigo. Así que aquí estoy, ¿qué quieres decirme?" Contesté yo yendo directamente al grano, quería acabar esta conversación ya.

"Sí… Verás, quiero disculparme por mi comportamiento y por lo que hice." Dijo ella tajante y muy segura de lo que decía.

"¿Hablas enserio?" Pregunté yo incrédula, la verdad, no me lo esperaba para nada.

"Sí… Me comporté fatal contigo y ni siquiera te pedí disculpas por ello, así que ahora te lo digo: Lo siento mucho, Marceline, siento haberme comportado como una zorra." Respondió ella mirándome a los ojos.

"Vaya… No sé qué decir, Lauren… No me lo esperaba para nada." Contesté yo incrédula de lo que estaban oyendo mis oídos.

"Mira, no te pido que lo entiendas, ni siquiera que me perdones, sólo quería decírtelo… Para que lo supieras. Me arrepiento de lo que hice y quiero que seamos amigas." Dijo ella mientras me miraba y sonreía.

No podía dar crédito de lo que estaba presenciando, Lauren me estaba pidiendo disculpas, ¡a mí! Lo estaba flipando en colores, se la veía arrepentida, así que no sabía qué hacer.

"Bueno… Teniendo en cuenta que hace ya unos cuantos años de lo ocurrido y que te ves realmente arrepentida, supongo que podemos ser amigas de nuevo." Respondí yo no muy segura de lo que decía, pero intenté darle una oportunidad.

"¿De verdad? Muchas gracias Marceline, enserio. He cambiado, ya lo verás, no soy la misma que en el instituto." Dijo ella muy contenta.

Después de ese acontecimiento que no me esperaba para nada, estuvimos hablando y nos pusimos al día, era todo muy flipante, pero al fin y al cabo era agradable hablar con ella sin pelearnos. Me contó que tenía novio, llevaban un año saliendo y les iba muy bien, también me contó que estaba estudiando en la universidad para ser empresaria y que no le iba mal, estuvimos hablando bastante rato hasta que llegó una amiga suya que yo no conocía.

"Oh… Hey Lauren, por fin te encuentro." Dijo la chica castaña asomándose al patio. Ella aún no me había visto, así que entró tranquila.

"Lo siento Ariana, es que estaba charlando con Marceline." Respondió Lauren mientras hacía un gesto con la mano señalándome.

"Oh, no la había visto. Encantada, me llamo Ariana y te he visto tocar antes, me ha encantado la canción." Dijo la chica mientras me extendía la mano para presentarse y sonreía. Tenía un precioso hoyuelo en la mejilla derecha que la hacía ver jodidamente adorable.

"Encantada, soy Marceline y la verdad es que me alegro de que te gustase, me costó componerla." Respondí yo con una sonrisa tonta en la cara mientras la miraba.

"¿La compusiste tú?, ¡Wuo! Pues compones genial, ojalá pudiera escuchar más canciones tuyas." Dijo ella emocionada y sin dejar de sonreírme dulcemente.

"Gracias, pero no es para tanto… Pues, si quieres te puedes pasar con Lauren por el local que tenemos los chicos y yo, allí ensayamos y podrías escuchar alguna canción." Respondí yo con una sonrisa en la cara que no podía quitar.

"¡Eso sería genial!, te doy mi número y ya hablamos." Dijo ella cogiendo mi móvil y apuntándome su número.

Acto seguido se despidió de mí dándome un beso en la mejilla y se fue con Lauren, la cual me dijo adiós con la mano. No sabía muy bien que acababa de pasar, pero no le di importancia. Me cayó bien esa chica, y eso que sólo hablamos como cinco minutos… Pero ese no es el caso, yo debía de buscar a Bonnie para hablar con ella.

Fui a la habitación donde estaban todos y me encontré con Finn hablando con Flame muy juntitos y Jake dándose el lote con Lady, pero ni rastro de Bonnie. Salí al salón donde estaba todo el mundo, vi a Marshall susurrándole algo a una chica al oído y riéndose con ella, parece que esa es la causa por la que no me llevó la copa antes. Seguí mirando y vi a Lumpy bailando con unas chicas amigas nuestras, me acerqué y le pregunté por Bonnie.

"Hey, Lumpy." No obtuve respuesta, no me había escuchado, así que decidí pegar un grito. "¡Hey, Lumpy!" Grité estaba vez y se dio cuenta.

"Oh, hola Marcy, ¿cómo te lo estás pasando?" Preguntó ella mientras se apartaba el pelo hacia un lado.

"Ehm, genial Lumpy, pero me preguntaba si sabes dónde está Bonnie, tengo que decirle algo." Dije yo sin prestar mucha atención a Lumpy.

"Pues estaba hablando con alguien por allí." Respondió señalando a una zona que estaba cerca del sofá y las sillas, después continuó bailando.

"Genial, gracias Lumpy." Dije yo y me fui a buscarla.

La encontré sentada en un sofá hablando con un chico que me era bastante familiar, el chico le estaba susurrando algo al oído y ella se reía. Cuando vi esa escena se me formó un nudo en la garganta y empecé a temblar un poco… Tenía ganas de partirle la cara a alguien, pero me controlé, hasta que vi como ese chico se acercaba a Bonnie y le plantaba un beso en los labios, cosa que por lo visto a Bonnibel no le desagradó ya que le siguió el beso. Ahora sí que sí, tenía ganas de partirle la cara a alguien y no me podía controlar, me acerqué hacia donde estaban sentados pero entonces un chico se estrelló contra mí y me tiró su copa encima.

"Hey, ¿por qué no miras por dónde andas, pelinegra?" Me dijo el chico que me tiro la copa encima.

"El que debería de mirar por dónde diablos anda eres tú, gilipollas." Respondí yo sin pensar ni siquiera en lo que dije.

"Vaya, parece que la gatita tiene garras, ¿qué vas a hacer?, ¿arañarme la cara o hacerme cosquillas?" Dijo el imbécil del chico ese mientras miraba a sus amigos y todos se reían.

"¿Eso crees?, vaya idiota." Dije yo antes de darle un puñetazo en toda la cara y después otro en el estómago.

Sus amigos se quedaron alucinados y no les dio tiempo a sujetar a ese imbécil antes de que me diera a mí un puñetazo en la cara, sólo le dio tiempo a eso, ya que apareció Marshall por detrás de ese tío y del tortazo que le metió el chico calló al lado de sus amigos, los cuales lo cogieron y se lo llevaron a fuera. Marshall me sujetó y me llevó a una habitación a parte ya que todo el mundo de la fiesta estaba mirando lo ocurrido, incluidos Bonnie y su amiguito, todos lo habían visto y se habían quedado boquiabiertos. Marshall me sentó en una silla que había y se quedó mirándome un rato y decidió hablar.

"¿En qué diablos estabas pensando al pelearte con ese gilipollas?" Me preguntó el intentando aparentar calma aunque estaba bastante alterado por lo ocurrido.

"No estaba pensando, ese es el problema." Respondí yo sin más.

"¿Encima te comportas como si no importara?, ¡te han pegado un jodido puñetazo, Marceline!" Contestó él bastante alterado.

"¿Y qué pasa?, no es el fin del mundo, Marshall." Respondí yo también alterada.

"¿Qué cojones te pasa?, no estás pensando con claridad, no eres consciente de la situación." Dijo Marshall con ese tono de hermano mayor que siempre ponía cuando me echaba la bronca.

"He visto a Bonnie besándose con un chico, eso es lo que me pasa." Respondí yo apretando los dientes.

"¿Por eso te has metido en una pelea con un gilipollas?, ¡creí que sabías controlarte mejor, Marceline!" Gritó Marshall ya con los nervios a flor de piel.

Yo simplemente me quedé callada, no sabía qué responder. Él llevaba razón, debería de haberme controlado mejor pero es que no podía hacerlo, mi cuerpo actuó solo.

"Y encima mira…" Decía él mientras se acercaba a mí y me miraba la cara. "El ojo se te está poniendo morado y se te está hinchando, y la mano no se queda atrás, por lo visto le has dado bien a ese imbécil." Dijo mi hermano ya más relajado e intentando quitarle importancia al asunto. "Debería llevarte al médico." Concluyó finalmente.

"Déjalo Marshall, estoy bien." Dije yo sin prestar mucha atención a la situación.

"Eso dices ahora, pero verás dentro de un par de horas cuando el dolor empiece…" Soltó mi hermano con una risita en la cara.

"Bah, no creo que sea para tanto…" Respondí yo un poco confusa.

"Hazme caso, he tenido experiencias peores y es mejor que te mire un médico." Contestó él con el tonito de hermano mayor que tanto usaba.

"Está bien, pero ya me llevarás mañana." Solté yo tajante.

Antes de que Marshall pudiera abrir la boca para reprocharme algo, la puerta sonó y acto seguido se abrió. Eran todos nuestros colegas, incluida Bonnie que al parecer ya se había deshecho de ese chaval.

"¿Se puede?" Preguntó Jake algo preocupado por todo el asunto.

"Hemos venido a ver cómo está Marcy y eso." Aclaró Finn detrás de su hermano.

Yo simplemente miré a Marshall el cual me estaba mirando seriamente, acto seguido les indicó que podían pasar.

"¡Oh, por todos los bultos, Marceline!, ¡tienes la cara hecha un cuadro!" Se escuchó a Lumpy exclamar mientras entraba en la habitación y me miraba.

"Bah, tampoco es para tanto, habrá que ver al otro, ¿verdad Marcy?" Dijo Jake riendo mientras se sentaba a mi lado.

"Seguro que el otro está mucho peor, ¿eh?" Dijo Finn riéndose mientras se sentaba al lado de Jake.

"Eso está claro, chicos." Respondí yo por fin soltando una risita desde lo que había ocurrido.

Mientras tanto Bonnie se acercó a mí, se sentó a mi lado y me giró la cara hacia ella para poder ver mejor mi ojo, acto seguido me cogió la mano y le echó otro vistazo, siempre con mucho cuidado.

"¿Cómo lo ves Bonnie?, ¿crees que es peor de lo que parece?" Preguntó mi hermano que estaba apoyado en la pared.

"La verdad… Debería de ir al médico, sobre todo por esa mano… Puede que tenga un esguince o algo por el estilo." Respondió Bonnie mientras me miraba fijamente a los ojos. "¿Por qué lo hiciste, Marcy?" Me preguntó preocupada.

"Yo que sé…" Le respondí yo con una mirada fría mientras me levantaba y me acercaba a la puerta. "Me piro de aquí, ya nos veremos mañana, chicos… Supongo." Dije yo antes de salir por la puerta.

Mis amigos la verdad es que estaban preocupados por mí, y era normal, yo no me solía comportar así… Me fui de la fiesta y llegué a la puerta de nuestro bloque de pisos, la verdad es que no me apetecía pasar allí la noche, no con una Bonnie súper preocupada y llena de preguntas sobre el tema… Así que decidí ir a la casa de mis abuelos, era tarde, pero seguro que no les molestaba, pero por si acaso llamé a mi abuelo.

"¿Sí?, ¿quién es?" Preguntaba mi abuelo.

"Soy yo, abuelo, Marcy." Respondí yo.

"¡Oh, Marcy!, hacía tiempo que no hablábamos, ¿qué pasa?" Decía mi abuelo tan dulce y amable como siempre.

"Sé que es tarde abuelo, pero me preguntaba si me puedo pasar por tu casa ahora, es que ha pasado algo y no me apetece pasar la noche en casa con Bonnie…" Contesté yo sinceramente, con mi abuelo siempre era así.

"Por supuesto que puedes, te estaré esperando con una taza de chocolate caliente, querida. Hasta ahora." Respondió mi abuelo con un tono muy cálido.

"Gracias abuelo, hasta ahora." Dije yo y acto seguido colgué.