Bueno, antes de nada he de explicaros que Marshall y yo vivimos con nuestros abuelos desde muy pequeños, ya que nuestra madre murió cuando yo tenía 6 años y Marshall tenía 8. Nuestro padre que es un empresario de prestigio pasó de nosotros y nuestros abuelos se hicieron cargo de nosotros. Nuestro abuelo se llama Simón, tiene el pelo larguito con barba y de color blanco, tiene gafas, es músico y por supuesto es el que nos metió en el mundo de la música a Marshall y a mí desde muy pequeños. Después está nuestra abuela, que se llama Betty; tiene el pelo por el hombro, de color moreno canoso, tiene gafas y ella es pintora. Desde que yo era muy pequeña ella solía llevarme a un lago que hay en nuestra ciudad, al cual nadie iba y allí nos sentábamos y nos poníamos a dibujar, ella es la culpable de que yo también dibuje ahora, aunque nunca llegaré a hacerlo como ella. Ellos viven en una casa que no está muy lejos de la nuestra, son vecinos de los padres de Finn y Jake y Bonnie…

Después de eso ya podréis comprender esto mejor. Llegue a su casa, llamé a la puerta y abrió mi abuela, la cual me recibió con un gran abrazo y un beso en la mejilla.

"¡Marcy!, hacía ya tiempo que no te pasabas por aquí" Decía mi abuela mientras me abrazaba.

"Lo siento abuela, es que últimamente he estado ocupada." Respondí yo correspondiéndole el abrazo.

"¡Por el amor de glob!, ¿qué te ha pasado?" Preguntó mi abuela alterada al verme la cara y la mano.

"He tenido una pelea en la fiesta de cumpleaños de una amiga, no te preocupes abuela." Dije yo y acto seguido solté un suspiro.

"Pasa a que te vea tu abuelo, a ver qué podemos hacer al respecto." Concluyó mi abuela.

Entré y mi abuelo estaba preparando las tazas de chocolate caliente, mi abuelo lo llamó y cuando se giró a verme puso cara de sorprendido.

"Marcy querida, ¿qué te ha pasado? Espero que la otra persona esté peor." Dijo mi abuelo para quitarle importancia al asunto.

"Es lo que te dije por teléfono, he tenido una pelea en la fiesta de cumpleaños de una amiga…" Respondí yo cabizbaja.

"Y… ¿vas a contarme por qué ocurrió todo eso ahora o voy a tener que esperar mucho?" Preguntó él mientras me miraba serio.

"Vamos a la azotea y te cuento, abuelo." Dije yo mientras le hacía un gesto para subiera las escaleras.

Subimos las escaleras, llegamos a la azotea en la cual nos sentamos en unas sillas, y entonces mi abuelo habló.

"¿Y bien, Marcy?" Preguntó él mirándome seriamente.

"En la fiesta vi algo que no me gustó para nada y simplemente mi ira se desató. Lo único que recuerdo es que un imbécil me tiró la copa encima y empezó a reírse de mí con sus amigos, después Marshall me separó de él y ya está." Solté yo mirando hacia el suelo.

"¿Algo que no te gustó?, ¿tiene esto que ver con celos, querida?" Preguntó mi abuelo dando en el clavo, se me olvidó mencionar que mi abuelo es muy listo y astuto.

"Sí..." Volví a responder yo mirando hacia el suelo.

"Marcy… Sabes que puedes contarme cualquier cosa, lo sabes perfectamente. ¿Tiene que ver con una chica?" Volvió a preguntar él dando en el clavo otra vez. Mi abuelo sabía que yo había salido con varias chicas y no le importaba, él me quería tal y como era y mientras fuera feliz lo demás le daba igual.

"¿Recuerdas a Bonnibel, abuelo?" Le pregunté yo, aunque sabía la respuesta.

"¿Cómo olvidarme de esa pequeña con el pelo rosa? Era tu mejor amiga de pequeña, siempre estabais juntas. Pero espera un momento, ¿es tu novia y no nos lo habías contado a tu abuela y a mí? Preguntó él haciéndose el sorprendido.

"No… No es mi novia. El caso es que hace un tiempo hasta ahora me empezó a gustar y justo cuando iba a decírselo, la vi besándose con un chaval que me suena mucho… Y fue entonces cuando pasó todo." Le conté yo a mi abuelo.

"Marcy… Deberías controlarte más, sé que esa situación es difícil y que haber visto a la chica que te gusta besándose con otro no es fácil… Pero no puedes meterte en peleas cada vez que estés celosa, querida." Respondió mi abuelo comprensivamente.

Entonces mi abuela llegó con los chocolates calientes, nos dio uno a cada uno y se sentó al lado nuestro y empezó a hablar.

"¿Te ha explicado ya Marceline por qué tiene la cara hecha un cuadro, querido?" Preguntó mi abuela curiosa.

Mi abuelo me echó una mirada y me guiñó el ojo.

"Pues verás, un idiota en una fiesta le tiró la copa encima y se empezó a burlar de ella, así que le tuvo que pegar." Respondió mi abuelo.

"¿Te tiró la copa y encima se burló de ti? Pues hiciste muy bien, querida." Me dijo mi abuela.

Después de eso estuvimos charlando hasta las 00:00 pm, porque mis abuelos ya estaban cansados, se fueron a dormir. Por cierto, el motivo por el cual mi abuelo no le contó a mi abuela lo de Bonnibel, es que ella estaba enferma últimamente y no le venían muy bien los sobresaltos… Así que mi abuelo no le contó lo más fuerte, aunque mi abuela también sabía que yo había salido con varias chicas y no le molestaba en absoluto.

Cuando mis abuelos se fueron yo bajé al salón y puse la televisión, cogí el móvil ya que me lo había dejado en la mesa y lo miré. Tenía diez llamadas perdidas y varios mensajes, así que decidí mirarlas. Cuatro llamadas eran de Marshall y las otras seis restantes eran de Bonnie, después miré los mensajes de los cuales dos eran de Marshall y otros dos de Bonnie… Por lo visto estaban preocupados por mí. Decidí llamar a mi hermano, ya que no tenía ganas de hablar con Bonnibel.

"Hey, por fin das señales de vida." Dijo mi hermano aliviado.

"Ya… Oye, estoy en la casa de los abuelos, así que estate tranquilo, mañana nos vemos." Respondí yo desganada.

"Genial, ¿sabes que Bonnibel está muy preocupada por ti?, lleva llamándote toda la noche." Preguntó mí hermano.

"Ya he visto las llamadas y los mensajes, pero no parecía muy preocupada por mi mientras se besaba con ese imbécil." Respondí yo en tono sarcástico.

"¿Sabes quién es ese idiota?, ¡es Ash!" Dijo mi hermano gritando.

"¿Ash?, ¿el mismo Ash del instituto?, ¡ya decía yo que me sonaba ese idiota!" Respondí yo alterada.

Ese tal Ash del que estamos hablando era un chico que quiso salir conmigo en el instituto, yo le di calabazas y fue detrás de Bonnibel durante todos los cursos, hasta que al parecer en la fiesta de Lumpy consiguió lo que quería.

"Bah, no te preocupes, seguro que Bonnie habría bebido y sólo se dejó llevar por el momento." Contestó mi hermano quitándole importancia al asunto.

"Ya… Me voy a dormir, que estoy cansada, mañana nos vemos, hermanito." Dije yo y acto seguido colgué.

Me fui a mi habitación la cual estaba tal y como la dejé antes de mudarme de la casa de mis abuelos. Mi abuela me había preparado la cama y me había dejado una nota en que ponía: "Espero que tengas unos sueños tan dulces como tú, querida. Que descanses." Esta mujer sabía cómo alegrarme el día, la quería muchísimo. Me quedé durmiendo al rato, aunque me costó un poco por el dolor de la mano.

Al día siguiente me despertó mi abuelo el cual me había traído el desayuno: un plato de tortitas y un zumo de naranja recién exprimido. No me cansaría nunca de esta casa. Desayuné con mis abuelos, estuvimos hablando y riéndonos, después me fui a duchar, cuando terminé bajé al salón y mi abuelo me estaba esperando.

"¿Qué pasa abuelo?" Le pregunté yo.

"Siéntate, Marcy, que te voy a curar esas heridas." Respondió él tranquilo con el botiquín en la mano.

Me estuvo vendando la mano y echándome crema en el ojo, la verdad es que todo esto me recordaba a cuando de pequeña me caía y me curaban los rasguños que me hacía. Mientras me curaba, me dio una charla sobre que debía controlarme más y que debía de hablar con Bonnibel de todas formas, y tenía razón, mi abuelo siempre tenía razón.

Después de que mi abuelo me vendase la mano y demás, fui con mi abuela al mercado para ayudarla a comprar los ingredientes para el almuerzo. Echaba de menos pasar tiempo con ellos, la verdad. Estuve hablando con ella de todo un poco y me contó que estaba haciendo un retrato de todos nosotros, de mi abuelo, de Marshall, de mí y de ella, lo quería hacer para tenerlo en el salón como recuerdo. Nunca me cansaré de decir que mi abuela es genial.

Me quedé a comer en su casa, cuando terminé fui a ver la tele al piso de arriba, mientras la veía mi móvil empezó a sonar. Era Bonnie. Decidí cogerlo.

"¿Marceline?, ¡por fin!, dime que estás bien, por favor." Decía una Bonnie muy preocupada.

"Bonnibel, tranquila, que estoy bien." Dije yo para tranquilizarla.

"Estaba muy preocupada, ¿por qué no contestaste mis llamadas?" Volvía a hablar una Bonnie muy preocupada.

"No me di cuenta de que me llamaste, no te preocupes más, ya voy para casa, allí hablamos de esto." Respondí yo manteniendo la calma.

"Está bien, te espero. Hasta ahora." Dijo Bonnie y yo colgué.

"La verdad es que parece la típica novia preocupada…" Decía mi abuelo el cual había escuchado nuestra conversación.

"¡Abuelo, no me des esos sustos!, ¿me estabas espiando?" Pregunté yo con una mano en el pecho por el susto que me había dado.

"Tranquila querida, sólo dio la casualidad de que pasaba por aquí y escuché vuestra conversación." Dijo alzando los hombros despreocupado.

"Ayer no paró de llamarme y la verdad la comprendo, le di una contestación muy fría y me fui sin más…" Contesté yo mirando hacia el suelo.

"Deberías ir ya a hablar con ella, querida." Dijo él con una mirada comprensiva.

"Sí, tienes razón abuelo, siempre la tienes." Le dije yo mientras le daba un beso en la mejilla e iba hacia el piso de abajo para despedirme de mi abuela.

Cuando me despedí de ellos me dirigí hacía mi piso, aparqué en la puerta y subí hasta la puerta, me quedé parada unos segundos pensando en qué le iba a decir a Bonnie, hasta que decidí abrir la puerta sin más. Cuando la abrí Bonnibel se abalanzó sobre mí y me abrazó, yo estaba anonadada.

"Eres una idiota Marceline, me tenías muy preocupada…" Dijo ella mientras seguía abrazándome.

"Yo… Lo… lo siento, Bonnie." Respondí yo mientras la abrazaba y analizaba la situación.

"¿Por qué te peleaste con ese chico?, ¿por qué te fuiste así de la fiesta y por qué no contestabas mis llamadas?" Soltó Bonnibel una lluvia de preguntas mientras se separaba de mí y me lanzaba una mirada asesina.

"No… No lo sé Bonnie, todo pasó muy rápido. Ese idiota me tiró la copa encima y después se burló de mí con sus amigos, así que yo le di un puñetazo. Después me fui a la casa de mis abuelos porque necesitaba despejarme y me olvidé del móvil por completo, lo siento."

Bonnie se quedó mirándome mientras analizaba lo que le había dicho con una mueca de enfado, después de acercó a mí y me puso la mano delicadamente en la mejilla, cerca del ojo morado que tenía, empezó a deslizar su pulgar con cuidado y desvió su mirada hacia mí.

"Deberías de controlarte mejor… Mira cómo te ha dejado el ojo ese idiota…" Decía Bonnie preocupada.

"Seguro que él está peor que yo…" Respondí yo con una leve sonrisa en la cara.

"No seas tonta…" Contestó ella mientras me volvía a abrazar. "No me des más esos sustos, estaba muy preocupada." Dijo finalizando el abrazo.

"De acuerdo…" Dije yo mientras me rascaba un poco la cabeza con la mano que me había vendado mi abuelo, que era la izquierda. Sí, soy zurda.

Bonnie se dio cuenta del vendaje y me miró con preocupación.

"Marcy… ¿Cómo vas a tocar y dibujar ahora?" Preguntó Bonnie mientras se acercaba y me cogía la mano vendada.

"Bonnibel no pasa nada, me tomaré una semana de descanso y listo, todo arreglado." Respondí yo sin darle importancia al asunto, aunque me dolía bastante la mano.

"Está bien, aunque es la izquierda así que lo tendrás complicado… Si necesitas ayuda en lo que sea me avisas, ¿vale?" Decía la pelirosa con su sonrisa dulce de siempre.

"Vale, pero no te preocupes tanto." Dije yo sentándome en el sofá y poniendo la tele.

Bonnie se sentó al lado mía, la verdad no me fijé ni en lo que estábamos viendo, porque cuando se sentó al lado mía me acordé de cuando casi nos besamos y me perdí en mis pensamientos mientras miraba a Bonnibel… Hasta que vi una mano pasar delante de mí hacia arriba y abajo intentando llamar mi atención, era la mano de Marshall. ¿Cuándo había llegado?, ¿tanto tiempo llevaba perdida en mis pensamientos o qué? –Pensé para mí misma mientras movía la cabeza en forma de negación para volver a la conversación–.

"Te estaba hablando y ni siquiera te has dado cuenta de que he llegado, hermanita." Dijo mi hermano con cara de extrañado.

"Lo siento, es que estaba pensando en mis cosas…" Respondí yo aún un poco desorientada.

"Ya veo… Te estaba preguntado cómo están los abuelos y todo eso, hermanita." Repitió mi hermano lo que me había dicho para que le contestase.

"Ah… Pues están bien, como siempre ya sabes… No hay nada nuevo." Contesté yo mirando a mi hermano el cual asentía.

"Genial… Por cierto, Bonnie, ¿quién era el tío con el que te estabas besando ayer en la fiesta? Es que me resultaba familiar." Preguntó mi hermano el cual ahora tenía la mirada clavada en la pelirosa, la cual se había puesto roja como un tomate al escuchar la pregunta tan directa que le hizo mi hermano. Yo simplemente me hice la tonta y esperé la respuesta de Bonnie.

"Pu… Pues era Ash." Respondió ella tímidamente y muy ruborizada.

"¿Ese idiota del instituto?" Pregunté yo haciéndome la sorprendida con cara de molestia.

Mi hermano se hacía el sorprendido mientras miraba con atención toda la conversación y la analizaba.

"Es que me lo encontré en la fiesta, se puso a hablar conmigo, bebimos unas copas y cuando me quise dar cuenta me estaba besando, eso es todo." Explicaba ella con bastante vergüenza.

"Entonces… ¿Hay algo entre vosotros?" Preguntó mi hermano muy serio y mirando fijamente a Bonnibel.

"¡Claro que no!, bueno él lleva detrás de mí desde que entré en la universidad, está hasta en algunas clases conmigo. Pero eso es todo." Contestó Bonnibel avergonzada aún.

"Está bien, está bien… No hace falta que me pegues, muchacha." Respondió mi hermano con un tono irónico de burla.

Yo me quedé callada, pensando para mí misma por qué Bonnie no me contó antes eso, era bastante extraño, ya que le pregunto todos los días cómo le ha ido en la universidad.

"Y tú qué señorita callada, ¿eh?" Se dirigía a mí Marshall.

"¿Yo qué?" Pregunté desconcertada ante la pregunta de mi hermano.

"¿Al final hablaste con Lauren o qué? Porque vino a disculparse con todos." Dijo él mientras me miraba fijamente.

"¿Qué hizo qué?" Pregunté yo incrédula.

"Pues vino a la habitación donde estábamos todos y nos pidió disculpas y nos contó cómo le iba ahora, ¿verdad Bonnie?" Dijo mi hermano esperando la respuesta de Bonnie.

"Así es, nos pidió disculpas." Concluyó ella.

"Eh… Bueno, estuvimos hablando y me dijo lo mismo que a vosotros. Se disculpó y yo le di una oportunidad para volver a ser amigas." Respondí yo sinceramente.

"¿Qué hiciste qué?" Preguntó Bonnibel casi gritando con una cara de asombro.

"Bueno, parecía arrepentida de verdad y como eso pasó hace mucho, no sé, le di una oportunidad. También le dije que si notaba algo raro dejaría de hablarle de inmediato". Respondí yo mirando a Bonnie con cara de extrañada por la reacción.

"A mí me parece bien." Dijo mi hermano de repente, el cual había estado callado observándonos a Bonnie y a mí.

"¿Ah sí?" Preguntamos Bonnibel y yo al unísono con cara de extrañadas.

"Sí, no era tan mala si quitas el último año de instituto, y como se ha disculpado me parece bien la decisión que has tomado, hermanita." Sentenció éste mientras se acercaba a Bonnie y a mí y nos despeinaba a ambas.

Bonnie no estaba muy convencida, tenía una expresión en su cara de desaprobación… Pero antes de que pudiera abrir la boca para decirle algo, lo hizo ella.

"Debo de ir a por unas cosas a la librería, después nos vemos chicos." Soltó ella antes de levantarse, coger el bolso e irse.

Marshall y yo nos miramos extrañados, era raro que Bonnie se fuera así, pero mi hermano no me dejó hablar del tema ya que se sentó rápidamente a mi lado y empezó a hablar él.