PERDÓN PERDÓN PERDON

Se que me demoré bastante con esta capítulo, pero es que justo cuando recién había publicado el anterior, comenzó el período de exámenes de la universidad así que solo escribía de a dos páginas por semana.

Por suerte no me fue mal en la universidad pero terminé muy agotada así que luego de los exámenes descansé, pero luego me vino un bloqueo en que básicamente no tenía idea de cómo continuar el fic.

Y hoy a las 2 de la mañana me vino la inspiración para terminar el capítulo, así que aquí esta.

Quiero agradecer los review que me enviaron y también la paciencia que han tenido para esperar la continuación .

Como sabrán Hetalia no es mío, solo los OC me pertenecen.

CAPÍTULO 6: SITUACIONES INCÓMODAS

Ludwig quedó prácticamente con la boca abierta al ver al pequeño que había entrado, su cabello, sus ojos ¡hasta la risa!; era un clon de su hermano.

Se estremeció

- mon dieu – susurró el francés - ¿no me digas que él es hijo de…?

- sí – Canadá sonrió – es hijo de Gilbert.

- JA, mi grandioso Papá es la grandiosa nación de Prusia.

Otro estremecimiento de Alemania. Apenas soportaba a su hermano y ahora aparecía una copia de él. Realmente alguien lo odiaba.

- vee, que lindo, ¿Cuántos años tienes?

- tengo diez – sonrió - ¿y qué países son?

- mon petit yo soy el país del amor, Francia

- vee, soy Italia Veneciano

- soy Inglaterra

- jajjaa yo soy Estados Unidos y soy el héroe

- soy Rusia da, ¿quieres ser uno con Rusia, da?

Todos, incluso Dominik se estremecieron.

- mi nombre es Japón, encantado de conocerte

- yo soy Alemania

Una chispa de interés apareció en los ojos del niño - ¿de verdad eres Alemania? – Ludwig asintió – eso quiere decir que eres mi tío ¿cierto?

- eh, si, supongo – murmuró

- HURRA, siempre quise un tío, algunos de mis amigos llaman a Mattie tío, pero yo no, porque no es mi tío, pero ahora si tengo un tío – miró a Matt - ¿puede venir a jugar conmigo?

- no, será después del almuerzo - respondió

- pero si yo ya almorcé

- pero ellos no – le sonrió – después podrás jugar con él, así que ahora ve y ordena tu cuarto.

- bien – hizo un mohín – adiós a todos – miró a Alemania – adiós tío.

Sonriendo de una manera traviesa se retiró.

- el almuerzo está listo – anunció Matthew.

- ¿comeremos solos? – Preguntó Arthur – digo, ¿los- los niños ya comieron?

- sí, bueno nos turnamos para comer – explicó – los niños comen a las 1:00 y los mayores a las 2:30.

- así que ¿almorzaremos con los chicos mas grandes?

- sí

Los países se levantaron de sus asientos nerviosos, solo habían visto y hablado con algunos niños pequeños y Damla, pero ahora iban a ver a los mayores y les inquietaba la animosidad que podrían mostrar hacia ellos.

- ¿no les incomodaremos? – inquirió Alemania, si bien Damla había sido un poco cortante, era alguien con quien no había una relación directa, no quería pensar en cómo se sentiría si su hijo le odiase.

- no – sonrió suavemente – les avise a los chicos y ellos deciden si comer con nosotros o más tarde.

Matthew los hizo pasar al comedor.

El comedor era bastante sencillo, las paredes adornados con unos pocos cuadros, una alfombra cubriendo el piso y sobre esta una mesa grande rectangular con un mantel crema encima con platos, vasos y utensilios.

- por favor, tomen asiento donde gusten

Comenzaron a sentarse en sus lugares, quedando Matthew en la cabecera de mesa, a su izquierda Alfred, Francis, Feliciano y Ludwig; a la derecha del canadiense estaba Iván, Kiku y Arthur.

Cuando ya se hubieron sentado, dos mujeres de alrededor de cuarenta años y vestidas con traje de sirvienta comenzaron a llegar la comida. Había estofado, pollo e incluso pasta.

En ese momento la puerta se abrió.

Damla había entrado en compañía de otra joven. Era un poco más baja que la turca, tenía el cabello rubio platino y completamente rizado y los ojos violeta, llevaba un vestido sencillo hasta la rodilla de color rosa y un chaleco blanco.

- buenas tardes – saludó la joven – soy Darleen

- oh pero que belle femme

- vee, es muy linda

- hello i am the hero

- buenas tardes da, ¿quieres ser una con Rusia?

- ¿Qué ciudad es usted señorita? – preguntó el inglés

- soy Ottawa

- mon dieu ¿eso quiere decir que era la hija de mon petit Canadá?

- oui – dijo ella tomando asiento junto a Arthur y Damla en el asiento siguiente – y ¿les a gustado la casa?

- oui, mon petit tiene un excelente gusto

- ¿Cuántos años tienes? – preguntó Alemania

- quince

La puerta nuevamente se abrió y entró una pareja.

La chica era rubia y tenía el cabello sujeto en una coleta alta; vestía unos jeans con una camiseta de la mujer maravilla

Mientras que el chico tenía al igual que la chica ojos azules intensos, el cabello negro con un distintivo mechón, llevaba unos jeans oscuros con una camiseta de Batman.

- hola ¿Cómo están? – Saludo la chica alegremente a todas las naciones – soy Jennifer y soy la ciudad de Nueva York.

Alfred parecía un pez fuera del agua, la chica en verdad se parecía a él y Arthur se estremeció ante un Alfred en versión femenina.

- tío Matt, Jeanne dijo que no almorzará porque le duele la cabeza y Jules le hará compañía – dijo Jennifer sentándose junto a Ludwig.

- hola – dijo Arthur al chico que se había sentado junto a Jennifer - ¿Cuál es tu nombre?

- John – murmuró

- vamos Johnny no seas tímido – le animó Jennifer – preséntate como corresponde.

John le lanzó una mirada gélida a su hermana

- como dije me llamo John y soy la representación de Washington

- así que otro niño de cerdo capitalista, da

- que linda familia vee

Ante lo dicho por Italia, Jennifer dirigió su vista a Alfred.

- así que tú eres Estados Unidos – sonrió ampliamente – mi tío Matt, me dijo que eras mi papá, espero que nos llevemos bien, me gustan los superhéroes y las películas de acción, no me gusta la comida picante y levantarme temprano; ¿Por qué vinieron hoy? ¿Se van a quedar a dormir? ¿de qué era la reunión de hoy?, quiero ir a Disney, ¿podemos ir a Disney? – todo lo dijo de un suspiro.

- ¿WHAT? – Arthur no había captado ni la mitad de lo que la chica había dicho

- creo que deberíamos comenzar a comer – dijo Matt.

- ¿no esperaremos a alguien más? – preguntó el alemán ya que aún quedaban lugares desocupados en la mesa

- a algunos les gusta llegar tarde – respondió mientras comenzaba a servirse – siempre se hace bastante comida así que no habrá problema.

Comenzaron a servirse el resto.

- ¿ustedes van a la escuela? – el inglés se dirigía a los chicos en general - ¿o tienen profesores particulares.

- vamos a la escuela hasta que tenemos catorce – respondió Darleen – luego como el crecimiento se estanca, mi papá contrata profesores.

La puerta del comedor nuevamente se abrió.

Uno era un joven alto con el cabello rubio claro y alborotado, llevaba unos jeans y una camisa negra. La otra persona era una niña que se escondía detrás del joven, tenía el cabello pelirrojo y llamativos ojos azules y el tercer joven no aparentaba más de trece años; tenía el cabello castaño tomado en una coleta y ojos verdes tras unos lentes de sol.

- buenos días a todos – dijo el castaño tomando asiento en la mesa junto a los otros chicos – esto es sin duda una reunión interesante.

- vee, ¿Quién eres tú?

- me llamo Diego y represento a Madrid.

- yo me llamo Frans – el rubio sonrió de forma traviesa – represento Copenhague

Conociendo a Dinamarca no era una sorpresa

- ¿y tu mon petit? – preguntó el francés a la niña que tenía la cabeza gacha.

La niña no respondió.

- ella es muy tímida – dijo Darleen con tono de disculpa – vamos pequeña preséntate

Seguía en silencio

- ella usualmente es así con las personas que no conoce – señaló Matthew – pero cuando entra en confianza es muy divertida.

La comida continuó entre varias charlas.

- ¿Qué exactamente hacen en las reuniones mundiales? – preguntó Darleen a Arthur

- discutimos problemas mundiales, como calentamiento global o la hambruna

- ¿y llegan a alguna solución?

- pues… - se ruborizó – son problemas my graves, su solución es difícil.

- es decir, no llegan a nada – se rió – no se preocupe, entiendo que algunos temas con complejos y que algunas naciones – dirigió una mirada a Alfred que se reía por algún chiste de Jennifer – no se toman muy enserio las reuniones.

- eres bastante madura para tu edad

- soy de las mayores, muchos de los niños de aquí no tienen hermanos mayores o son hijos únicos, trato de ser una hermana para ellos.

Inglaterra asintió

- hey abuela Inglaterra – llamó Jenny – dicen que su comida es un asco ¿es verdad?

- NO SOY TU ABUELA – fulminó a Alfred - ¿Por qué demonios dices eso bloody git?

- pero iggy si no fui yo

- es cierto no fue él – dijo la americana – pero tío Matthew dice que su papá fue el abuelo Francia así que tú debes ser la abuela.

Arthur quedó atónito ante el razonamiento.

- no soy su abuela – siseó – y mi comida no es asquerosa

Una risita se oyó.

La pequeña niña pelirroja tenía la vista levantada y se reía ante lo dicho.

- ahora que estas más alegre ¿Por qué no te presentas? – le sugirió Damla.

- ho- hola – dijo ella ruborizándose ante la atención que recibía – me llamo Francine, tengo doce años y represento a Aquitania.

Francis casi se atragantó, con cuidado miró a la niña; sus ojos y sus rasgos le recordaban a él, pero su cabello debió haber sido de su madre. Se sintió incómodo al darse cuenta que no sabía quién era la madre de la niña.

- ¿sabes quienes son ellos? – le preguntó la Turca señalando a las naciones

- sí – susurró – son países como Mattie.

- ¿sabes sus nombres?

- no de todos – respondió ruborizándose más todavía – sé que el señor rubio con lentes es Estados Unidos.

- jajaaja, soy famoso, me reconocen en todas partes

- deja hablar a la niña imbécil

- también sé qué él – señaló a Italia – es Italia del norte y se llama Feliciano.

- vee, la signorina me conoce

- sí, he visto fotografías de usted señor

- ¿Dónde?

- las tiene Nicola

- ¿Quién es Nicola?

- ella es…

- Francine – la llamó Matthew, la niña miró al canadiense y guardó silencio

Un silencio incómodo surgió en la mesa.

- ¿Quién quiere postre? – dijo Jennifer levantándose.

En otro lugar de la casa…

Jeanne estaba acostada en su cama, no había querido salir, se sentía furiosa, triste, asustada. Cuando Damla le había dicho que vendrían los del G8 había estallado, ¿Por qué Matthew les hacia esto?

Si hubiesen sido otros, no habría tenido problema, podría aguantar la presencia de Estados Unidos, de Japón, Alemania e incluso Rusia, pero no Francia, no él o Inglaterra. Con Francia el motivo era más que obvio y con Inglaterra… digamos que aún no le perdonaba por haber abandonado a William.

- ¿quieres que te traiga algo Jeanne?

- no gracias

Jules se había quedado con ella, a diferencia de ella que no quería saber de su padre, Jules no le importaba, le era indiferente o al menos de eso trataba de convencerse.

- quiero que se vayan – murmuró – no quiero que estén aquí, quiero que todo vuelva a ser como antes.

- tarde o temprano iba a ocurrir

- ¿Por qué ahora? – Susurró – todos estábamos bien mientras nadie supiera de nosotros.

- sabes algunos querían conocer a sus padres

- lo sé, pero son niños, ellos no saben lo que quieren – se sentó en la cama – Matthew ha sido nuestro padre y estamos bien con él.

- sí, pero no es nuestro padre.

- ¿Cómo puedes decir eso? – se levantó de golpe fulminando a su hermano que estaba sentado en una silla – deberías estar agradecido con Matthew, él nos crió, nos cuidó e incluso el te trajo, hubieras muerto si no hubiese sido por él.

- lo sé – se levantó quedando a la altura de su hermana – y le estoy agradecido, sé que nos cuidó como si fuésemos sus hijos, pero no lo somos y él lo sabe – suspiró – no somos países, no sabemos como piensan o lo que sienten, así que no puedo juzgar sus acciones.

- Matthew también es un país – replicó

- sí, es un país, pero nuevo – se sentó nuevamente en la silla – Francia, Inglaterra o Japón llevan mucho más tiempo, más de mil años que están acá, así que por eso no lo juzgaré hasta saberlo todo.

Jeanne se sentó nuevamente en su cama.

- de todos modos no quiero hablar con él

- Matthew no te obligará

- tampoco quiero que nuestros hermanos lo vean

- Matthew quiere que lo conozcan

- ¿QUÉ? – se levantó nuevamente de golpe – no, no lo permitiré

- él piensa que es bueno que lo conozca

- ¿Por qué? – Siseó – son muy niños, Claude es sólo un bebé y Antoine ni siquiera habla bien.

- Jeanne mírame – tomó el rostro de su hermana – dices que Matthew fue como un padre para nosotros – ella asintió – confía en su juicio entonces.

Ella guardó silencio

- voy a comer el postre – dijo levantándose caminando hacia la salida – sé que estás dolida y enfadada, pero que en los problemas que tengas con nuestro padre, trata de no involucrar a nuestros hermanos.

Y salió

Jeanne frunció el ceño, Jules no entendía lo que pasaba, él no había tenido una vida dura como ella, claro su madre tampoco lo quería pero solo había estado con ella unos meses hasta que Matthew fue a buscarlo.

Él no había sufrido catorce años, a pesar de que fue hace tiempo aún recordaba todo y no dejaba de culpar a su padre por toda su desgracia.

En el comedor…

- mon petit, esto está delicioso – comentó el francés mientras probaba el trozo de tarta

- sí, a las niñas les gusta preparar el postre

- ¿Quién preparó esta tarta?

- yo abuela Arthur – dijo Jenny – pero también me ayudaron mis primas.

- no soy tu abuela – siseó

- abuela, abuela, abuela

- SHUT UP

Canadá observaba todo con una suave sonrisa. No había sido tan terrible el encuentro, al menos con estos chicos. A decir verdad el problema mayor sería con William y Jeanne, más con Jeanne ya que ella era una persona… complicada.

Mientras que William estaba asustado, Jeanne estaba furiosa.

- Canadá – san ¿estos jóvenes son los único mayores?, es decir ¿hay otros chicos que tengan más de doce años?

- sí, pero están indispuestos.

Japón guardó un momento de silencio

- va a ser difícil ¿cierto Canadá – san?

- eso depende – jugueteó con un trozo de tarta que aún quedaba en su plato – algunos solo tienen niños pequeño, por lo que creo sería más fácil pero es más la responsabilidad y por otro lado están los que tienen hijos mayores, que comprenden un poco la situación pero todo depende, algunos como Jennifer no tienen problemas con estar cerca de su padre pero hay otros, como dije en la reunión, que son más reacios a reunirse con ellos.

- entiendo

- pero creo que al final lograran hacer las paces, no son malos chicos solo necesitan tiempo.

- mi hijo es pequeño ¿cierto?, no debe tener más de cinco

- así es, ¿Cómo lo sabes?

- solo ha habido una chica con la que salí, así que…

- ya veo, en ese caso debo corregirlo

- ¿en qué?

- es una chica

- si usted me permitiese, es decir, me gustaría…

- ¿quiere verla?

- si

- después del postre arreglaremos el encuentro ¿le parece?

- gracias Matthew –san

La puerta se abrió de golpe

- buenas tardes, espero que aún quede postre

En la entrada había una versión más joven de Francia, con el cabello un poco más claro y corto que el francés. Tenía una expresión indiferente pero curiosa.

- aún queda – Diego soltó una risita – que bueno que te unas a nosotros Jules.

Francia se estremeció ante la mirada un tanto fría que le dirigió.

- hola a todos – saludó sentándose en la mesa y cogiendo un postre – me llamo Jules y represento a Centro.

- creí que no ibas a bajar – dijo Matthew ignorando la mirada de shock de Francia - ¿Jeanne se siente mejor?

- si – comió un bocado de la tarta – pero va a quedarse en su habitación.

- ¿Qué le pasó a Jeanne?

- no se sentía bien, pequeña – le respondió a su hermana

- TÍO MATT

La puerta se abrió y entró Brad, solo que esta vez no tenía un pijama sino un traje deportivo azul.

- tío Matt, Dominik me quitó mi camión y lo escondió – empezó a hacer puchero – y no me quiere decir dónde está.

Canadá suspiró

- dile a Dominik que venga.

Brad salió corriendo.

- estos niños que siempre pelean…

- parece que dan mucho trabajo bro jajajaja

- ni te imaginas

Jules observaba a las naciones.

Cuando se enteró de que iban a ir a la casa si bien se había molestado, en general le era indiferente, pero una cosa era pensarlo y otra hacerlo.

Porque la indiferencia que estaba dispuesto a mostrar se esfumo al momento en que vio a Francia.

Cuando era niño no le había importado mucho, Matthew le había dicho que su padre era una nación y que era muy ocupado, motivo por el cual no estaba con él.

Al principio le creyó, pero cuando cumplió doce comenzó a cuestionarse más a fondo.

¿Por qué Matthew si estaba con sus hijos? ¿Por qué su padre nunca lo venía a ver?

Y luego vino la verdad sobre su madre.

Si bien, sabía que su madre ya sea murió o estaba mal de la cabeza, esperaba que hubiese sido alguien agradable cuando estaba viva o sana. Así que enterarse que era una prostituta y que lo había vendido en treinta dólares, no era agradable.

Pero era el pasado, ahora tenía una buena vida y pensaba que no tenía nada en contra de su padre. Claro lo había abandonado, o mejor dicho, no tenía idea de él, pero su vida no era mala; tenía a sus hermanos, los otros chicos y a Matthew.

Pero ahora.

Ahora estaba compartiendo la mesa con él, en un principio no sintió nada, para él solo era un extraño, pero mientras comía su tarta una molestia en su pecho creció.

Una cosa era pensar en su padre de una manera lejana, como alguien a quien nunca había visto, no lo resentía como Jeanne ya que su vida no había sido dura, para él era simplemente alguien más.

Hasta que lo tuvo enfrente

En un primer momento sus sentimientos se mantuvieron como antes, indiferentes, pero a medida que pasaba el tiempo diversos recuerdos inundaron su mente.

Lo solo que se sentía al ver a los otros niños llamar papá.

Lo triste al saber que su padre no sabía de él.

Lo enojado cuando oía a Jeanne llorar.

Trató de clamarse, no quería hacer un escándalo frente a tantas personas.

Matthew notó las expresiones de Jules, sabía que se estaba conteniendo, pero no podía hacer mucho; había tratado de hablar con él desde hace un tiempo pero el niño no quería. Le decía que todo estaba bien, que no debía preocuparse, pero ¿Cómo no hacerlo?, Jules era una versión pequeña de Francia y a veces extrañaba el tiempo que había pasado como colonia del galo.

- tío Matt – Brad había vuelto – Dominik dijo que no vendría y no me quiere decir dónde está mi camión.

- de acuerdo – se levantó – con permiso, vuelvo en un momento.

En cuanto Matthew se fue, las charlas continuaron; Jenny parloteaba sin parar con Alfred, John hablaba con Damla, Frans bromeaba con Diego, Darleen conversaba con Arthur y KIku mientras que Francine hablaba en francés con un nervioso Francis.

- coman rápido y lárguense de una buena vez

Un silencio invadió la mesa y todos dirigieron su mirada a Jules que mantenía un rostro serio.

- eso es muy descortés – lo reprendió Darleen – discúlpate

- no – se levantó – no sé lo que pretenden, pero ya es hora que termine

- ¿de qué estás hablando?

- quiero que se vayan y no vuelvan nunca más

- Jules, este no es el momento – John se había levantado – si no quieres estar aquí ve a tu cuarto

- no me da la gana

- estas siendo muy desagradable

- no te metas en esto Jennifer, tu no entiendes nada

- entiendo todo lo que pasa, pero si tanto te incomoda, te puedes largar

- NO – golpeo la mesa – me he aguantado mucho tiempo y no me vas a hacer callar ahora

- Jules deja este show y vete – Damla estaba enfadada, no les gustaban los escándalos – si tienes algún problema con alguien de aquí, trátalo en privado.

- ¿Cómo voy a tratarlo en privado?, si este sujeto – señalo a Francia – nunca dio señales de vida, no sabía de nadie de aquí y ahora llega como si nada – miro a las demás naciones – todos llegan como si nada, como si no hubieran hecho nada malo.

- Jules, no involucres a mi padre en esto – Jennifer se levantó y se acercó a Jules quien también se había levantado – los problemas con tu padre, resuélvelos con él.

- ahora es tu padre – miró a Alfred de una manera burlona – no es más que un idiota.

- NO LE DIGAS ASÍ

- YO LE DIGO COMO SE ME DA LA GANA

- ES MI PADRE Y NO TE PERMITO QUE LE HABLES DE ESA MANERA

- AHORA ES TU PADRE – se calmó unos segundos - ¿Dónde ha estado toda tu vida? ¿Dónde estaba cuando eras niñas?

- él estaba ocupado

- por favor – se burló – Matthew también estaba ocupado y tenía tiempo para sus hijos e incluso para nosotros.

- él no sabía de mí

- porque durmió con tu madre y luego se fue – volvió a mirar a los países – como todos ellos.

- no metas a mi madre en esto le advirtió

- ¿Por qué los defiendes tanto?

- porque son mis padres

- ¿tus padres? – se rió de manera sarcástica – por favor, tu padre es un idiota come hamburguesas que se cree héroe y tu madre…

- no te atrevas – siseó

- si es que se le puede llamar madre – continuó - ¿Qué clase de madre abandona en una caja de cartón a su hija recién nacida en invierno?

Silencio

Los presentes miraron a Jennifer quien tenía los labios apretados y una expresión de rabia en su rostro.

- puedo que mi madre me haya abandonado – comenzó – pero al menos no era una prostituta drogadicta que vendió a su hijo en treinta dólares.

Jules apretó los puños

- eres una…

- JULES, JENNIFER BASTA

En la entrada había un joven de cabello castaño ondulado, se veía mayor que el resto de los chicos. Llevaba jeans oscuros con una camiseta cuello alto de color negro y una chaqueta azul oscuro.

- él empezó

- no importa quien haya empezado – dijo entrecerrando sus ojos verdes – la cuestión es que estaban peleando – se acercó a ellos – Jules ve a tu habitación

- pero…

- dije que fueras

El francés golpeando duramente el piso con sus zancadas se retiró del comedor

- Jennifer tienes que mantener la calma, eres una dama no un bárbaro

- lo siento

- disculpen por este episodio bochornoso – dijo mirando a los visitantes, bueno, a todos menos a Inglaterra – les prometo que no volverá a suceder.

- no te preocupes jajja

- disculpe joven – dijo Japón – pero ¿Quién es usted?

- me llamo William – se presentó – y represento a Londres.

Las miradas de los países se dirigieron a Arthur, quien se ruborizó y miró a su hijo más detenidamente.

Se parecía un poco a él, no tanto como Jules con Francia o Brad con Alfred, pero no había duda que era su hijo, tenía sus ojos y sus cejas; sus rasgos eran más suaves que los de él y su cabello era totalmente diferente.

Matthew eligió ese momento para entrar.

- hola, perdón por haberme ausentado, ¿ocurrió algo en mi ausencia?

Y aquí está el capítulo. Ojala les haya gustado, este capítulo fue difícil primero que nada por los motivos que expuse arriba y también porque lo escribí de a poco, muy de a poco y a veces tenía una idea pero dejaba de escribir y de pronto venía otra idea así que unir todo costó.

Como siempre, espero sus opiniones, sugerencias, críticas o preguntas.

Así que sin miedo dejen su comentario

Para que Brad encuentre su camión =)

Hasta el próximo capítulo

Angi =)