Heeey, ¿qué tal? espero que bien :D Yo... Bueno, estoy aún estudiando para las pruebas de acceso a la universidad, pero necesitaba un descanso y me puse a escribir, lo necesitaba, enserio. En fin, aquí está el cap 9 de este fic, espero que os guste. Ya sabéis, cualquier sugerencia, es bienvenida. Muchas gracias a todos los que dejáis vuestros reviews, son los que hacen que contenúe este fic. Y a los que sólo leen, muchas gracias por molestarse en leerlo, de verdad. Os dejo leer tranquilos, adiós. ^_^
Y ahí estaba yo, pensando en todo y a la vez en nada. Veía como mi abuela estaba durmiendo, la pobre debería de estar muy cansada después de todo. Yo no podía dormir así que decidí hacer algo de provecho y me puse a componer.
Como había dicho antes, estaba pensando en todo y a la vez en nada, si a eso le sumamos que estaba bastante sensible pues… Las palabras salían solas, a la media hora ya había escrito una nueva canción, la cual me gustaba bastante.
"Take a breath,
I'll pull myself together.
Just another step until I reach the door
you'll never know the way,
it tears me up inside to see you
I wish that I could tell you something to take it all away."
Empecé a leer la canción, pero no pude continuar ya que el sonido de mi móvil llamó mi atención. Resulta que tenía varios mensajes, uno de mi abuelo, otro de Marshall y para mi sorpresa uno de Bonnie.
Mi abuelo me escribió para ver cómo estaba la abuela y para decirme que mañana a primera hora estaría allí, mientras que Marshall me escribió para preguntarme cómo estaba y que si tenía pensado hablar con Hunson en algún momento porque él sí quería hablar conmigo, al parecer quería comentarme algo. Sinceramente no les presté mucha atención a esos mensajes ya que el que de verdad me interesaba era el de Bonnie, así que me puse a ello.
"Siento no poder estar allí contigo, Marcy. Lo haría si no tuviera mañana clase, pero de todas formas me gustaría que fuéramos a comer, ¿qué te parece?"
Un almuerzo con mi pelirosa favorita… La verdad es que no sanaba nada mal, además, necesitaba hablar con ella de una vez sobre lo que casi pasó entre nosotras... No iba a esperar más, tenía que hablar con ella. Le respondí al mensaje diciéndole que me parecía genial y decidí ir a dormir.
Me desperté ya que mi abuelo me tiró un vaso de agua por encima, cómo no, él siempre tan gracioso. Decidí ir a casa ya que tenía que ducharme y esas cosas, la noche durmiendo en ese sofá de la habitación de mi abuela me dejó la espalda fatal. Cuando llegué a casa me di una ducha y me eché en la cama un rato, aunque fui interrumpida por mi hermano, que estaba llamando a la puerta.
"Hey, Marshall." Dije yo con desgana abriendo la puerta.
"Hey, ¿no has visto mi mensaje o qué?" Me preguntó un poco enfadado mientras entraba y se sentaba en el sofá.
"¿El que me mandaste ayer? Lo leí, pero no tenía ganas de responder, la verdad." Le respondí yo cansada.
"Genial, gracias por ignorarme. Pero lo que yo te quería decir es que papá quiere hablar contigo y parece ser importante." Contestó él al principio con sarcasmo y después más serio.
"¿Sabes qué pasa? Que yo no tengo nada que hablar con él, ahora no. Tuvo su oportunidad hace años y resulta que la ignoró, cosa que haré yo con él." Dije tajante.
"Marceline, sé que harás lo que te dé la gana como siempre, pero yo creo que deberías hablar con él. Sólo por saber qué quiere." Intentó convencerme él.
"Marshall, no sigas. Todo esto me saca de mis casillas, no soporto verlo, no quiero verlo. No te prometo nada, pero haré lo que pueda." Dije yo un poco harta del tema.
"Está bien, está bien. Cambiemos de tema, ¿qué tal con Bonnie?" Preguntó él más ameno.
"Bu…Bueno, hemos quedado hoy para almorzar y tenía planeado hablar con ella sobre lo que casi pasó." Dije yo desviando un poco la mirada.
"¡Eso es genial, hermanita! Ya sabes, si necesitas algo, sólo llámame." Dijo él levantándose del sofá para dirigirse a la puerta. "Me tengo que ir, luego hablamos." Se acabó despidiendo.
Después de esa charla tan incómoda para mí, miré el reloj y vi que casi era la hora de almorzar y tenía que ir a por Bonnie a la universidad. Cogí la moto y me dirigí hacia allí, tuve que esperar unos minutos en la entrada hasta que saliera Bonnie, así que me puse a mirar el móvil, pero alguien me llamó. Adivinad quién era.
"¡Merceline!, ¿cómo estás?, ¡no nos vemos desde el instituto!" Dijo él emocionado y dándome un abrazo que casi me deja caer de la moto.
"Oh… Qué pasa, Ash. ¿Cómo va todo?" Respondí yo un poco desconcertada, no me esperaba verlo, la verdad.
"¡Genial!, ¿qué haces aquí?, ¿esperas a Bonnibel? Yo acabo de hablar con ella, estaba recogiendo algunas cosas, le quedará poco." Dijo él muy sonriente.
"Uhm… Sí, gracias. Hemos quedado para comer, ya sabes." Respondí yo un poco indiferente.
"Ya… Me alegro de verte, tengo que irme. Ya quedaremos, eh." Terminó por decir él muy sonriente y agitando la mano muy efusivamente.
Yo simplemente le hice un gesto con la cabeza y cuando me quise dar cuenta ya había llegado Bonnie, se subió en mi moto y nos fuimos a almorzar a un restaurante que está cerca de su universidad.
"Siento haberte hecho esperar." Dijo ella mientras nos sentábamos en la mesa.
"Bonnie, te lo dije antes, no me molesta esperarte." Dije yo sonriéndole.
"¿Por qué sonríes tanto?, ¿tengo algo en la cara?" Preguntó ella inocente.
"No… No sé, supongo que tenía ganas de verte." Respondí yo encogiéndome de hombros.
"Idiota…" Dijo ella mientras se apartaba un mechó de la cara, dejando ver que se había sonrojado un poco.
"Ya… ¿Sabes? Quería hablarte de algo…" Dije yo rascándome la nuca y mirando hacia otro lado.
"¡Yo también, te tengo que contar algo!" Dijo ella rápidamente.
"Ehm… Claro, empieza tú." Dijo yo sin darle mucha importancia.
"¿Recuerdas a Ash? ¡Me ha pedido salir!" Dijo ella ¿feliz? No sé cómo estaba ella en ese momento.
Yo me quedé callada, no sabía qué responder, había quedado con ella para hablar sobre nosotras y resulta que aquel idiota se me había adelantado, no sabía cómo me sentía en ese momento.
"¿Marcy?, ¿estás bien? Llevas un rato callada sin decir nada y mirando al vacío." Dijo Bonnie un poco preocupada.
"¿Qué? Ahm… Sí, es sólo que no me lo esperaba…" Dije yo saliendo de mi trance. "¿Y qué le dijiste?" Pregunté curiosa y temerosa a la vez.
"Bueno… Yo… Le dije que sí, que podríamos probar a ver qué tal." Contestó ella tímida.
"Oh… Eso es genial, me alegro… Supongo." Dije yo mientras podía sentir como mi corazón se partía en mil trocitos.
"Gracias, Marcy. ¿Qué querías decirme tú?" Preguntó ella curiosa.
"Yo… Ehm… No… No lo recuerdo, supongo que no tendría importancia." Respondí yo un tanto nerviosa y mirando hacia todos lados.
Bonnie no indagó más en el tema y seguimos con la comida, fue algo incómodo para mí ya que sólo podía pensar en lo gilipollas que había sido y no le estaba prestando mucha atención a Bonnibel. Ella estaba hablando y contándome qué tal le había ido en la universidad mientras que yo me dediqué a asentir como una idiota.
Al final la dejé en casa y yo me fui a dar una vuelta, necesitaba estar a solas.
Caminé por un buen rato hasta que llegué a un parque el cual estaba vacío, normal, era medio día y todo el mundo estaba en sus casas. Me senté en un banco que vi y una lágrima cayó por mi mejilla, genial, ahora iba a llorar.
Yo me aguanté el llanto, no quería llorar en la calle, aunque tampoco podría hacerlo en casa porque estaría Bonnibel y si me veía llorar me preguntaría qué me pasaba y no podía decirle que era por ella.
Decidí llamar a Marshall, pero no contestaba, seguro que estaba durmiendo. Me quedé mirando mis contactos durante unos segundos hasta que me salió la notificación de una llamada entrante, era mi abuelo. Yo me sequé las lágrimas, que aunque había hecho el esfuerzo de que no, habían caído por mí mejilla y decidí responder.
"¿Qué pasa abuelo?" Pregunté yo a modo de saludo, mi voz sonaba un poco ronca debido a los sollozos de antes.
"Querida, ¿te ocurre algo?" Preguntó con ese tono paternal de siempre.
"¿Qué?, ¿por qué lo preguntas?" Dije yo desconcertada, ¿cómo se había dado cuenta tan pronto?
"Es sólo que… Se te nota la voz como si hubieses llorado. ¿Por qué no te pasas por casa y hablamos?" Ofreció él amablemente.
Yo suspiré, mi abuelo me había pillado. "Está bien, abuelo. Llegaré en cinco minutos." Dije para luego colgar.
Cuando llegué a su casa, me estaba esperando en la puerta. Me saludó con un abrazo y me invitó a entrar. Saludé a la abuela, la cual se iba a descansar un rato a su habitación y el abuelo me dijo que fuéramos a la azotea para hablar mejor. Una vez allí nos sentamos en unas sillas y mi abuelo me miró fijamente.
"¿Sabes?, la última vez que hablamos aquí fue sobre Bonnibel. ¿Es ella el motivo por el cual estás así?" Fue directo al grano, es algo típico de mi abuelo cuando te ve mal.
Yo me quedé en blanco, ¿cómo podía saberlo tan fácilmente?, ¿tanto se me notaba? No sabía qué decirle.
"Supongo que ese silencio y esa cara que acabas de poner significan un sí…" Se respondió él sólo. "¿Me vas a contar qué ha pasado entre vosotras o vas a seguir mirando el vacío?" Preguntó mientras se encendía un cigarrillo.
"¡Abuelo!, ¿qué se supone que estás haciendo? ¡Habías dejado de fumar hace años!" Dije yo indignada, eso me había pillado por sorpresa.
"¡Lo siento, pero con todo esto de tu abuela me volvió el mono!" Respondió él rápidamente con las manos arriba en señal de rendición.
"Ya… Me imagino…" Dije yo cabizbaja, en realidad lo comprendía.
"Pero no me cambies de tema, querida. Dime qué te pasa." Insistió él.
Yo suspiré hondo, miré hacia otro lado y pensé en la mejor forma de decirlo, pero como no se me ocurría ninguna, simplemente solté lo que llevaba dentro.
"Lo que pasa abuelo es que soy una miedica y una gilipollas… Tenía miedo de decirle a Bonnie lo que sentía por ella y ahora está con otro… Soy una imbécil." Dije yo cabizbaja, intentando que las lágrimas no salieran.
Mi abuelo se quedó mirándome mientras le deba una calada a su cigarrillo. "¿Cuándo ha pasado eso?" Preguntó él después de soltar el humo del cigarrillo.
"Hoy mismo, antes de que yo fuera por ella para ir a comer… Justo hoy cuando le iba a decir todo lo que sentía…" Dije yo con una pequeña sonrisa irónica en la cara.
"Omnia vincit amor, et nos cedamus amori." Dijo él terminándose el cigarro. Sí, mi abuelo sabe latín.
"¿Qué?" Pregunté yo un tanto desconcertada.
"Es latín, querida. En español significa que el amor todo lo puede, démosle paso al amor." Dijo él muy serio.
Yo seguía con la misma cara de idiota que antes.
"Con eso te quiero decir que el que algo quiere algo le cuesta, no te rindas, verás como al final consigues otra oportunidad." Dijo él mientras se levantaba y se asomaba a ver el paisaje. "Y si te veo volver a llorar por este tema, que sepas que seré yo el que vaya a hablar con Bonnibel." Dijo con una pequeña sonrisa en la cara.
Después de esa charla, me despedí de él, de la abuela y me dirigí a la casa de Marshall. No me apetecía estar en casa con Bonnie, aún no.
Estuve en casa de mi hermano toda la tarde, hablé con él sobre el tema, me dijo que todo saldría bien, que no me preocupara y esas cosas. Después llegaron Finn y Jake, así que decidimos improvisar algo, echaba de menos estos momentos con los chicos.
Se hizo tarde y tanto Finn como Jake se fueron a su casa, yo estuve un rato más con mi hermano, estuvimos matando algunos zombies en la Xbox hasta que dieron la una de la mañana. Mi hermano tenía sueño así que me fui a casa, muy a mi pesar, pero me tuve que ir.
Estaba en la puerta buscando las llaves cuando escuché como hablaba un chico dentro, no lo podría creer, era Ash. Al parecer se estaban despidiendo, menos mal que ya se iba, sino no respondía de mis actos.
Cuando me quise dar cuenta el chico ya había abierto la puerta y yo hice como que estaba buscando las llaves para abrir, me hice la despistada.
"Vaya, pero si está aquí Marceline." Dijo el chico acercándose a mí y dándome una palmadita en la espalda. "Bonnie ya se estaba preocupando por ti." Dijo mientras se alejaba y se despedía con la mirada de Bonnie.
Yo simplemente lo miré con desprecio y me dirigí hacia adentro de camino a mi habitación, pero al parecer la pelirosa no me dejaría.
"Marceline, ¿dónde has estado durante todo el día? Me tenías preocupada." Dijo ella parada delante de mí cortándome el paso.
"Muy preocupada no habrás estado, ya tenías alguien que te entretuviera…" Dije yo en susurro mientras la apartaba y me dirigía mi habitación.
"¿Qué? Macy, qué te pasa, por qué me ignoras." Dijo ella mientras me cogía del brazo para que parase.
Yo me detuve en seco y la miré. "Bonnibel, no me pasa nada. Estoy cansada y no me apetece hablar." Fue lo único que le dije. Después entré en mi habitación y cerré la puerta.
Bonnie no dijo nada más, simplemente se fue a su habitación y se acostó, cosa que yo también hice.
Pasaron unas tres semanas en las que yo no había hablado para nada con Bonnibel desde aquel día. Ella lo había intentado, pero yo no la había dejado ya que le había dicho que estaba ocupada con cosas del grupo, lo cual era cierto, y que no podía hablar en ese momento. Me iba todos los días a la casa de mi hermano a dormir y para lo único que iba a mi casa era para coger ropa limpia y alguna que otra cosa.
Ella estaba ocupada con los exámenes de la universidad y saliendo con el estúpido de Ash, así que yo preferí quedarme al margen e intentar olvidarla.
Intenté quedarme al margen porque siempre que hablaba con ese estúpido acabábamos de pelea y Bonnie estaba triste, simplemente decidí quedarme al margen por ella. Claro, hasta hoy.
Marshall y yo decidimos ir a mi casa para grabar una canción con mi piano, sólo podíamos hacerlo mi casa ya que yo tenía todo lo necesario en mi habitación. Pero resulta que cuando entramos por la puerta lo primero que vi fue a ese idiota jugando con mi Xbox y la guitarra que me regaló mi abuelo en el suelo. MI XBOX Y MI GUITARRA.
Marshall y yo nos quedamos mirándolo. Yo noté cómo me subía un calor por el cuerpo hasta las mejillas e involuntariamente cerraba los puños como aquel día en la fiesta.
"¿Se puede saber qué cojones estás haciendo?" Le pregunté yo intentando no gritar, aunque fue un intento fallido.
"Hey, estaba aburrido y decidí jugar un poco." Dijo él con simpleza.
"¿Con mi Xbox? ¡A ti nunca te gustaron los videojuegos!" Dije yo intentando no perder el control.
"¿Y qué?, ¿no podía jugar un rato o qué?" Preguntó desafiante.
"Con mis cosas no." Respondí tajante mientras le quitaba el mando e iba a apagar la consola, pero me di cuenta de algo, me había borrado todas las partidas. "Me… Me has borrado TODAS las partidas… Las de Bioshock, las de Dead Island… TODAS." Dije ya perdiendo los nervios.
Mi hermano se percató de que había perdido los nervios, así que se acercó a nosotros para intentar tranquilizarme un poco. "Vamos Marceline, no pasa nada, ya te lo volverás a pasar…" Dijo él intentando calmarme.
"Eso es lo de menos, Marshall. Lo que no es normal es que toquetee mis cosas sin permiso y encima se ponga así de chulo." Dije yo harta de todo. "Vale que seas el estúpido novio de Bonnibel, pero mis cosas son mías y punto. Que por cierto, ¿dónde está?" Dije yo buscándola con la mirada.
"Se está preparando, vamos a salir dentro de un rato." Dijo él como si nada.
En ese mismo instante salió Bonnie de su habitación, preparada para salir a dar una vuelta, efectivamente.
"Chicos, ¿qué eran esas voces?" Preguntó ella preocupada.
"Nada, un malentendido sin importancia." Dijo mi hermano cogiéndome de la mano y apartándome del lado de Ash.
"Sí, sólo estaba jugando con la consola mientras esperaba que te arreglaras… Y a Marceline se le fue la olla." Aclaró Ash.
Yo no articulé palabra, me estaba empezando a cansar de esta tontería.
"Por cierto, toma esto." Dijo el chico dándole la guitarra que me había regalado mi abuelo cuando cumplí los doce años a mí hermano, fue mi primera guitarra.
Mi hermano la miró y tenía una cuerda rota y tenía marcas como si la hubiese pisado. "¿Qué hacías con esto y por qué está en tan mal estado?" Preguntó un poco enfadado.
Yo estaba cada vez más furiosa, ¿cómo se había atrevido a tocar mi guitarra? Si estaba en mi habitación, ¿por qué cojones había entrado?
"Oh, la vi y la quise probar… Pero no es una guitarra muy buena, es de pésima calidad para romperse tan deprisa." Dijo el chico con una sonrisa irónica en la cara.
"¿Qué?" Pregunté yo furiosa y gritando. "¡Ni siquiera sabes tocar, qué cojones haces con mi guitarra!" Dije yo con ganas de soltarle un puñetazo a ese idiota en la cara, pero mi hermano me tenía agarrada.
"Marceline, por favor, cálmate. Seguro que ha sido sin querer." Dijo Bonnie mirándome fijamente.
"Sí… Además el que haya elegido esa guitarra es un idiota, no tiene ni idea." Dijo el chico con aires de superioridad.
"¿Qué?" Dijo ahora mi hermano. "¿Estás diciendo que mi abuelo, el cual lleva siendo músico toda su vida, ahora no va a saber ni escoger una guitarra para su nieta?" Dijo indignado mientras miraba a ese idiota y a Bonnibel.
"Chicos por favor, calmaros." Dijo Bonnie de nuevo.
"Sí, eso es lo que digo. Hay personas que no tienen gusto." Terminó diciendo Ash.
"Genial." Mi hermano me miró, yo estaba con los puños cerrados y harta de ese idiota. En ese momento me soltó. "Te espero fuera, Marcy." Dijo mientras abría la puerta.
Yo iba a partirle la cara a ese idiota, ya me tenía harta… Pero vi la cara de Bonnibel, ella no se merecía este escándalo. Intenté tranquilizarme y me acerqué a ese idiota.
"Siempre te has creído mejor que yo, pero nunca me has llegado a la suela de los zapatos. Te partiría la cara, pero no pienso lastimar me mano con un imbécil como tú." Dije mirándole fijamente. Después miré a Bonnie. "No sé cómo puedes aguantar a ese idiota, por su culpa me pierdes a mí. No me vas a volver a ver por aquí." Dije yo finalmente para salir de ahí e ir con mi hermano.
Y esa, esa fue la gota que colmó el vaso. Ya no podía aguantar más.
