¡Hola! :D

He tardado un chiki más en actualizar pero se debió a una fuerza mayor *gotita de sudor* Pero estoy de vuelta con la historia y agradecida por sus comentarios :D En verdad me han hecho muy feliz y ayudado enormemente en la culminación de éste capítulo.

Y para iniciar el fic, hay que destacar que el gran concierto de The Warrior Wolf se da en este capítulo y como saben, algunas canciones son covers cuyas letras ya se encuentran a lo largo de estas páginas:

Sólo si desean saber y seguir las canciones que aparecerán a continuación, están aquí.

/Sólo algunos temas llevan letra, el resto hace mención de los nombres pero se los pondré aquí de todas maneras/

* Domino – Kiss.

* 1996 – Marilyn Manson (Versión de Halestorm)

* Slave to the grind – Skid Row.

* Crazy Train – Ozzy Osbourne (Versión de Bullet for my Valentine)

* Enter Sandman – Metallica.

* Hallowed be thy Name – Iron Maiden (Versión de Machine Head)

* Far Away – Nickelback

Y bueno, esto ha sido el repertorio de éste capítulo para esta noche de nuestra sensual banda, en el próximo se darán los temas "inéditos" -claro que ya existen, solo lo hago sonar cool para que ellos canten xD- :D Espero que disfruten el fic como yo disfruté en escribirlo :3


Guía Narrativa:

― Diálogo.

«Pensamiento»

"Énfasis"

Letra de canciones

La tenue iluminación daba un aspecto tan increíble al ambiente dentro del bar, dejando que las luces de neón que provenían de la barra de bebidas con los especiales, resonaran visualmente. De un momento a otro, aquellas luces no fueron las únicas pues se les unió los reflectores que descansaban en las repisas de hierro sobre el escenario, visualizando los instrumentos que ya se encontraban esperando a sus respectivos dueños.

Los parlantes ubicados estratégicamente para que, desde la entrada hasta la última esquina del lugar ser oído a Jamiroquai con Alright, ambientando el lugar. Las personas comenzaban a llegar, ubicándose en las mesas y siendo atendidas por los meseros cuyo movimiento aún no era frenético. Las puertas del local se abrían cada tanto, dando la bienvenida a más personas. En poco tiempo, ya fueron llenando los espacios vacíos en las sillas y cuando el reloj dio las nueve, se podía ver el establecimiento lleno.

Ruki sonrió al ver llegar a Tai, indicándole la mesa que les tenía reservado, frente mismo al escenario. El castaño asintió y caminó hacia donde se encontraba, seguido por su hermana y otras personas más que Ruki no reconocía.

― Tardaron, ―dijo cuando ya estaban cerca. –casi tomaron sus asientos.

― Pero tengo la suerte de tenerte como amiga. –Dijo divertido Tai a lo que Ruki bufó divertida. Luego sus ojos se posaron en los acompañantes del moreno a quien él fue presentando. –Ya conoces a Kari, ―dijo a lo que su hermana saludó a Ruki con mucha familiaridad. –ellas son amigas nuestras. –Tanto Mimi como Yolei saludaron efusivamente como las caracterizaba a lo que Ruki asintió como muestra de saludo e hizo un ademán para que tomaran asiento.

La mesa circular entornaba un sillon circular de cuero negro de base en caoba lisa, bastante larga como para que cupiesen todos ellos y aun habia lugar para dos personas mas. Tai, una vez sentado, se dirigió nuevamente a Ruki quien se estaba marchando, deteniéndose al sentir que le tocó el brazo.

― ¿Matt ya está aquí?

― Así es, están detrás del escenario. –indicó señalando el lugar con el pulgar sobre el hombro. ―Pronto subirán. ―Kari, que se encontraba a un lado de su hermano, habló a Ruki.

― ¿Y qué hay de Tk? ¿No vino con él? –Ruki negó con la cabeza.

― No. Matt había dicho que tuvo un inconveniente y por eso no pudo llegar. –Kari se encogió de hombros al oír eso y sonrió agradeciendo a Ruki, quien se marchó.

No le pareció extraño ver aquella reacción en Hikari, ―una tenue desilusión en su semblante que pareció ser solo un espejismo― pues había sido él quien le había dado la invitación pensó Mimi. Pero había algo que a su sexto sentido parecía no querer pasar por alto.

Y efectivamente se trataba de la Hikari que les hacía compañía esa noche. La sencilla imagen que mostraba todos los días en el colegio o estando en su casa ―camisetas holgadas con frases graciosas y shorts cómodos― parecía ser sólo una idea errónea para alguien quien no conocía a la castaña. Esa noche, había sorprendido a los presentes en esa mesa cuando la vieron.

Y por supuesto, no sólo se trataba de la blusa celeste de tirantes finos o la falda de jean que le llegaba cinco dedos por encima de la rodilla, enseñando sus adorables y finas piernas de una tez mucho más clara de la que compartía con su hermano mayor. Ni siquiera se trataba de las sandalias blancas que la hacían lucir alta y esbelta lo que parecía no ir dentro de la definición que muchos tenían de la Yagami.

Era ella. Se la miraba completamente diferente. Un ligero maquillaje resaltaba sus ojos cafés y sus labios en un tono rosa con apariencia a cerezas.

Decir que Mimi estaba asombrada era poco y debía de felicitar a Yolei por el asesoramiento que brindó a su querida amiga en cuanto a maquillaje se tratara, aunque al igual que la Tachikawa, Miyako era ignorante de la fuerza mayor que influyó a Yagami Hikari para dar ese paso que no parecía primordial en ella.

― S…Sólo quería verme diferente. –Había dicho de manera tímida mirando el suelo mientras se llevaba un mechón de cabello tras su oreja.

Y debía de decir que digerir aquella información para su hermano mayor fue todo un trabajo. Tai podría ser bastante divertido y bromista, pero cuando el asunto involucraba a su hermana menor era un total ortodoxo.

Se pasó todo el camino hablando de la pureza y la importancia de llegar virgen al matrimonio. Aunque claro, esa recomendación pasaba por machista y acomodado por la boca del moreno pues él no esperó el matrimonio para ligarse a varias chicas a lo que sus diecisiete años correspondía. «Haz lo digo, no lo que hago» había sido la excusa de Tai cuando Kari le recriminó tal hecho.

Viendo a Hikari así esa noche le hacía preguntarse muchas cosas y de seguro no era la única que se preguntaba lo mismo. Yolei llamó su atención, sentada junto a ella.

― ¡Qué lugar más increíble! ¡Lo amo! –Su voz fuerte por el entusiasmo y producto de la música elevada, ganó un asentimiento por parte de su amiga.

― ¡Totalmente! –Iba a preguntarle en dónde estaba Ken, pues había sido él quien había invitado a su amiga a aquel lugar, pero fue interrumpida cuando Welcome to my life iba por su segundo coro para luego descender el volumen de la música.


Yamato colocó el amplificador a la guitarra eléctrica que disponía, con la cual tocaría el primer tiempo del show. Su atención parecía dispersa y eso le molestaba. Siempre solía estar sereno y con la mente concentrada, pero sea lo que sea ―llámenlo ansiedad, nervios o impotencia misma― no se sentía él mismo en esos momentos.

― ¿Y Tk no vendrá?

Matt ni se molestó en mirar a Koichi desde el otro lado del escenario. Hacer mención de su hermano menor en esos momentos, enardecía su mente. Dio unas puntadas a las cuerdas y oyó que los parlantes las reproducían con eficacia.

― No. No podrá. –Fue su simple respuesta casi exhalando sus palabras en un suspiro cansino, y aunque no estaba mintiendo, no se sinceraba del todo.

Después de ese ligero cruce de palabras con su madre, se dio una ducha fría, lo suficiente como para hacerle calmar los nervios crispados. Si bien odiaba discutir con ella, odiaba más que anduviese detrás suyo como si de un niño se tratara. Faltaba poco para cumplir la mayoría de edad, no podía seguir tratándolo como el niño a quien nunca tuvo presente.

Detuvo el accionar de sus pasos una vez estuvo en su habitación. Sus ojos se entrecerraron. Es cierto, ella aún veía al niño que dejó de lado hace años.

Apretó con suma fuerza sus puños y su mandíbula se contrajo. Recordar aquellas cicatrices de la infancia sólo lo hacían desear estar lejos de ella. Y recordarlo a él. Su padre.

Meneó la cabeza, como deseando apartar aquellos pensamientos de él y buscó su ropa para comenzar a vestirse. Esa noche era una de las más importantes, no dejaría ni que su madre o el fantasma de su padre lo arruinasen. Esto era lo que él deseaba y anhelaba, y podría ser que ese día las cosas cambiasen. Sonrió ligeramente.

En cuanto sus pantalones de mezclilla negros y rotos en las rodillas, junto a su playera blanca con la los labios enseñando la lengua, el característico símbolo de los Rolling Stones, estuvieron prestos en su cuerpo, se colocó sus zapatos deportivos negros y con una rápida mirada en el espejo del baño, se pasó los dedos por el cabello.

Caminó por el pasillo y halló a Tk en el umbral que daba hacia la sala, esperándolo con una mirada seria, algo extraño en su sonriente hermano menor. Yamato le hizo un ademán con la cabeza, indicándole que tenían que ir yendo al bar para prepararse. En cambio, Takeru desvió la mirada al suelo con pena.

― Creo que me quedaré, Hermano –Yamato detuvo sus pasos y lo miró como si no hubiese comprendido lo que acababa de decir y en parte era cierto. –Mamá esta algo cansada y me gustaría hacerle compañía, así que yo lo…

― Ni lo digas. –Cortó de inmediato y su hermano levantó sus ojos hacia él, dolido por el tono de voz que había usado. –Si quieres quédate. No me esperen.

― Espera, Hermano, yo… ―Trató de hacerle saber a su hermano que no lo hacía por reprimenda a su comportamiento con su madre, pero Yamato cruzó a su lado como si éste se haya vuelto invisible e inaudible.

Cerró la puerta con tacto, aunque muy dentro de él deseaba haber despedido con un portazo.

Sabía que no estaba siendo justo con Tk, pero no podía evitar sentirse traicionado. Natsuko sería su madre también, pero no podía sentirse como hijo suyo. No con aquella cicatriz aún latente en él.

Matt dejó lo que estaba haciendo cuando las luces fueron descendiendo. Se volvió hacia sus compañeros que no estaban muy lejos de él. Luego sus ojos fueron hacia Ruki que había llegado a ellos junto a Takato.

― Muchachos, ―inició Ruki pasando la mirada sobre cada uno de los cuatro integrantes, quienes la miraban serios, incluso Kazu con sus baquetas en su mano derecha. –Borton ya está aquí. Dentro de cinco, entran. –Sonrió ligeramente. –Buena suerte.

― Hagan su mejor esfuerzo. –Añadió Takato con una sonrisa sincera.

― Gracias. –Respondió Matt respondiendo a la sonrisa de sus amigos, quienes se marcharon seguidamente.

Yamato se volvió a sus compañeros y todos se aproximaron hasta estar cerca, se tendieron la mano como muestra de buena fe y buena suerte.

― ¡Dejen de ser tan serios, por favor! –Había dicho Kazu abrazando de un lado a Yamato y del otro a Koichi. –Tenemos que renovar la cávala de buena suerte. –Miro a Koji. –Ey, tú. Ven y abrazamos, maldita sea.

El de pañoleta ―ahora negra con las iniciales 'KSE' sobre el cráneo con las alas a cada lado en color blanco, el símbolo de Killswitch Engage.― solo carraspeó de mala gana y se acercó a los otros tres y así hacer una ronda con los brazos sobre los hombros de los que tenía al lado.

Agradecía que el local de Takato tuviese la delicadeza de dar un poco de privacidad a los grupos que tocaban allí, pues se hallaban detrás del escenario y lo que lo separaban de él era un cortinado negro pesado que intentaba aplacar cualquier tipo de distracción, tanto visual como sonora, a los que actuaban en el local.

― Muy bien… Ahora invoquemos al Padrino… ―Siguió Kazu con los ojos cerrados como si estuviese en algún tipo de ritual. ―¡Oh, Ozzy…!

― ¿No sería mejor nombrar a Iommi? –Cuestionó Koji encogido de hombros. –Él es el padre después de todo.

― De todas maneras, no tocamos solo Heavy Metal, Kazu. –Sonrió divertido Koichi.

― No creyentes.

― Ya, ya, Kazu. –Matt negó con la cabeza ante las disparatadas que el Shiota se especializaba en decir. Miró a sus demás compañeros. –Sólo hagamos que Michael J. Borton sienta que firmar contrato con The Warrior Wolf será la mejor decisión que pudiese haber tomado.

― ¡Amén!

Subieron al escenario con la discreción que la oscuridad les permitía, yendo cada uno a ubicarse junto a su instrumento, ―a excepción de Yamato y Koji que ya tenían por ellos su guitarra y bajo respectivamente― preparándose para iniciar con fuerza.

Matt visualizó el público aún sumido en penumbras, las tenues luces hacían su trabajo, sin dejar que el caminar fuese un problema para las personas pero prohibiendo que el escenario fuese visualizado con facilidad por el público mientras la banda subía.

Mientras se acomodaba la guitarra enfrente suyo observaba las mesas más próximas al escenario y vio a Ruki hablando con los que conformaban la mesa del lado derecho. Sentado allí se encontraba el que podría ser Michael J. Borton, ya que Ruki le había hablado de él y entre fotografías conocidas, lo asoció. Era un hombre alto ―aún sentado se notaba que quizás tendría un metro noventa―, de tez clara, cabello rubio y con el típico corte que acostumbraban a llevar los hombres recatados, pastores o ex―militares. Vestía lo que parecía ser una camisa brillosa aún bajo la penumbra y encima de ella, iba un saco de jean de aspecto costoso.

El hombre iba acompañado por una mujer joven de cabello pelirrojo y enrulado que caía sobre su hombro derecho, también observando a Ruki y sonriéndole. Aparentaba poseer la edad relativa que el hombre al igual que su apariencia bien cuidada. Vestía un corsé negro con encajes rojos que iban a juego con su melena y labios rojizos.

Y además de la pareja había dos jóvenes con ellos, suponiendo que se trataran de sus hijos, ambos de cabello rubio aunque uno de ellos, ―el más alto entre ellos― llevaba el cabello ondulado y un poco largo; a su derecha, el otro muchacho más bajo tenía el cabello corto y liso, ambos con sus teléfonos blackberry en mano, tecleando absortos de lo que les rodeaba.

«Yankis...» pensó.

Su atención fue puesta en el alboroto visual que una mano agitándose en el público ―tres mesas después de la que ocupaba Borton, también frente al escenario― le permitió. Prefirió ignorar las infantilerías de Taichi para llamar su atención con un bufido fastidiado. El castaño estaba sentado junto a su hermana quien le había codeado para que dejara de llamar la atención de aquella manera. A veces compadecía a la niña, tener un hermano como Taichi habría de ser duro.

Iba a seguir con sus pensamientos fugaces cuando se fijó en las otras dos muchachas ―quienes no se habían percatado que los miembros del grupo ya estaban en el escenario oscurecido― sentadas al otro lado de Tai. Matt sonrió al reconocer a la castaña de cabello ondulado.


La atención de Mimi ―como la de los presentes en el bar― se dirigió hacia el escenario. La iluminación bajó casi por completo para que la obscuridad reinara en la plataforma, pudiendo verse como algunas figuras subían y se ubicaban en ella. Mimi no le dio importancia y siguió hablando con Yolei agradecida de que el volumen de la música se redujese. Odiaba elevar la voz, al menos cuando no era necesario.

Y de pronto, en los parlantes se oyó una ligera punteada en la guitarra y seguido a ella, una voz pronunciando…

Now lemme tell ya my story. I got a man―sized predicament. And it's a big one, goes like this… Yeah.

En cuanto finalizó sus palabras, la batería empezó a acompañarlo al mismo tiempo en que las luces de los reflectores se alzaron con ferocidad en tonos rojos, bailoteando por el escenario, se encendieron en un rápido movimiento, al igual que el resto de la instrumentación detrás de ellas. Aún sin dar al público una muestra clara de los que ya se encontraban sobre la plataforma, los silbidos y alaridos comenzaron a oirse.

Aquel juego de luces era atrapante, incluso para alguien tan sofisticada como lo era Mimi. El color rojo inundó el escenario, enseñando las figuras que se encontraban encima de él.

Había detenido su charla para virar su mirada al escenario cuando aquel inicio sensacional capto su atención, sorprendida de aquella manera tan llamativa de empezar para ser una banda amateur, como le había dicho Kari que era la banda del hermano de su amigo, pero al hacerlo sus ojos se abrieron como platos.

Agradecía estar sentada pues de no haberlo estado, estaba segura que daría un traspié por la sorpresa y caería al suelo al ver al quién encabezaba el grupo.

Never had confession, never had a home. Never had no worry, until I met Domino.

El cabello rubio cayéndole sobre el rostro, con los labios pegados al micrófono como si estuviese seduciéndolo con su voz y la guitarra negra con detalles en azul ―aunque bajo el efecto de las luces, parecería ser violeta― rugiendo bajo su púa, sólo era una muestra de que la suerte, o no existía o la odiaba.

No podía apartar la mirada de él ni mucho menos disimular lo sorprendida que estaba de verlo allí. Pero no solamente era eso, era él. Todo en él la dejó anonadada.

Ain't the virgin Mary

Love her I confess.

Got my hesitation,

'Cause she kisses like the kiss of death.

Conocía aquella canción, aunque pareciese raro viniendo de un oído muy crítico en cuanto a música se trataba. No repudiaba el hard cord, ni mucho menos a Kiss pero prefería oír música un poco más… Sobrevalorada. El pop era bueno, pero no se excedía con el comercialismo mismo.

Loves lots of money

Back's against the wall

Call me "Sugar Daddy"

She knows she's got me by the balls.

They call her Domino. "So fine".

― Nada mal, ¿eh? –La voz de Tai la hizo pegar un pequeño respingo y mirarlo con los ojos abiertos. Él le sonreía para luego pasar su vista al escenario. –Es el amigo de quien te había hablado.

― ¡No me lo creo! ¡Eres amigo de Ishida―san! –Fue Yolei quien habló fuerte y claro, haciendo que Mimi la mirase extrañada. Aún no podía caer en cuenta de que el mundo era tan pequeño y su suerte terriblemente mala.

― ¿Cómo que "eres amigo de Ishida―san"? ¡Ese idiota no sería nada sin mí! –Rezongó Tai de mala gana a lo que Kari le dio palmaditas en su hombro.

Got a reputation

Haven't got a hope.

It's a stichy situation,

If she aint's old enough to vote

Mimi volvió su vista a Tai.

― ¿C―Cómo es que se llamaba?

― Oh, te refieres a Matt. ―Dijo Kari mirando a sus amigas. ―Su nombre es Ishida Yamato, pero se lo conoce como Matt. –Vio a Kari sonreír. –Es un experto en dar un buen espectáculo.

― Suele iniciar con melodías audaces ―Dijo ahora Tai mirando a Mimi. ―y acaba con… Bueno, ―Echó una risita que no pasó desapercibida por las presentes. –digamos que "un buen broche de oro".

Loves to play with fire

Loves to hurt so good

Loves to keep me burnin'

'Cause she's a bad habit

Bad habit

Bad habit that's good, good, good

They call her Domino, Domino, Domino.

Tenían razón en cuanto a arrancar el show o a llamar la atención del público. Siempre un tema como Domino era bien recibido para enardecer a la gente.

Ya podía verlo. Todos, en cuanto reconocieron la canción, se habían empecinado en silbar emocionados por tal inicio. «Un experto, ¿eh?» Se cruzó de brazos frente a su pecho, mirándolo con una ceja enarcada. Tenía que admitirlo, el chico tenía mucho qué ofrecer. «Rubio, complexión atlética, ojos azules… Claro, ¿cómo no triunfar cuando tienes todas las características que la gente busca en un sex symbol?»

Y entonces, se dio cuenta que aquel prototipo de "Vocalista Perfecto" estaba mirando directa y específicamente hacia ella. Sus ojos se encontraron y por un momento, ella pareció palidecer aunque de pronto, sintió a su corazón bombear con tanta fuerza. Temía que aquel sonido acelerado fuese a oírse en todo el local. Se abofeteó mentalmente, no tenía que perder el control de esa manera. Estaba siendo demasiado permisiva con aquel sujeto.

Un solo de guitarra resonó en los parlantes, todas las miradas estaba puestas en la figura del rubio dueño de aquellos dedos ágiles que subían y bajaban con ímpetu por las cuerdas, como si éstas bailotearan con solo acariciarlas. El último puente se asomó al igual que el rostro de Yamato Ishida elevándose para finalizar sus salvajes notas. Dio un cabezazo hacia atrás, dejando que su cabellera rubia se meciese con el impulso y las luces dejaran al desnudo su rostro con ligeras gotas de sudor.

Every Damn time I walk through that door, it's the same damn thing. That bitch bends over, and I forget my name… Ow!

No podía apartar la vista de él. Su rostro enseñaba una ligereza total, como si lo que estuviese haciendo fuese una obra de arte que lo elevara por los cielos. Lo veía ahí parado, entornando su cuerpo hacia la guitarra sostenida por los colgantes que pasaba por su cuello y parte de la espalda, como si fuese un delicioso manjar que no pudiese dejar de probar.

Se lo veía tan pleno… Tan libre… Tan…

― ¿Quieres una servilleta o prefieres juntar la baba en un vaso?

Mimi parpadeó como si acabaran de despertarla de un sueño profundo. Se giró a ver como Tai la miraba con una ceja enarcada y una clara sonrisa pícara en los labios. Estaba atrapada.

― ¿Q―Qué dices? No seas estúpido –Apresuró a decir. Sentía su rostro arder y eso la abochornaba aún más. Se cruzó de brazos y desvió su vista al platillo de porcelana en cuenco, había aún dos choricitos al vino flotando en la salsa borgoña.

― ¡Oh, claro! ¡Qué tonto de mi parte! –Se dijo Tai golpeándose la frente. –Miras así a todos los artistas que tienes enfrente. Eso es muy amable de tu parte, Mimi. –Recibió una palmada en venganza por parte de la chica y un notorio puchero en reprimenda. Él levantó las manos de forma pacífica. –Tranquila, no digo que esté mal. –Pasó una de sus manos por los hombros de su amiga, atrayéndola hacia él. –Solo que se me hace gracioso verte tan callada mientras miras el espectáculo. Me alegro de haberte traído.

Ella no sabía si darle otro golpe por su insolencia o sonreír por lo encantador que podía llegar a ser Taichi cuando se lo proponía. Intentó mantener firme su ceño fruncido pero tardó en echarlo por la borda, suspirando y mirándolo con agotamiento.

― No hables.

― No eres la única, ―había dicho Tai aun hablando del estado de hipnotismo que The Warrior Wolf provocaba en las chicas. ―que está babeando por él… La banda, digo. –Se corrigió enseguida, acto que se ganó otro golpecito por parte de Mimi.

Tai rió entre dientes y señaló a su amiga Yolei. Mimi se giró a verla disimuladamente y también quiso reír al ver como ésta no quitaba la vista del escenario. Entretenida, se giró a ver instintivamente a Kari, quien también parecía hipnotizada por el show que tenía enfrente suyo. Es más, la chica parecía ajena a sus acciones ya que por inercia ―y sin despegar la vista de enfrente― tomó uno de los choricitos con el escarbadientes que llevaba incrustado en su cuerpo y se lo llevó a la boca.

La canción había culminado y los aplausos se oyeron un poco antes de que los platillos diesen un recorrido hasta el culmen definitivo. Mimi no tardó en unirse a los aplausos al igual que los demás en su mesa, aunque para gracia de ella, sus amigas parecían haber sido bajadas desde lo alto de una nube.

Tai sonrió divertido y le dedicó una mirada cómplice a lo que ella no pudo hacer más que corresponderle. Regresó su atención hacia el escenario.

Matt se llevó la guitarra a la espalda, logrando acercarse al micrófono, sosteniéndolo entre sus manos. Tenía practicidad y sabía lo que hacía. Era obvio que no se trataba de la primera vez cantando para un público numeroso como aquel.

― ¡Buenas noches, Matsuda's! –Saludó al bar entero con energía. Los presentes respondieron con vítores y gritos enérgicos que hicieron relucir una sonrisa en los miembros de la banda. –Los saluda The Warrior Wolf y esto fue Domino, para todos ustedes. –Exhaló un suspiro. La falta de aire se le notaba incluso se podía ver su pecho subir y bajar con frenetismo. ―Por ser una noche especial, les haremos escuchar algunas canciones inéditas luego de honrar a varios temas exitosos como lo fue éste, pero esto –Dijo señalando el escenario con ambos dedos índices, refiriéndose a los cover que se acostumbraban a tocar. ―solo es una pequeña probada del salvajismo… ¡Vayamos por más!

Otra tanda de griteríos unánimes que ampliaron su sonrisa. Se giró hacia la banda pronunciando algo y luego regresó la vista al público. Tanto el bajista como el tecladista se alejaron de sus puestos para ir hacia tras bambalinas. El muchacho de la banda se despojó de su bajo para pasárselo a su compañero y él tomaba una guitarra negra en mano, haciéndose pasar la correa por encima del cuello.

Así, ambos miembros volvieron a listarse y con un asentimiento de cabeza, Matt volvió a tomar partido con el inicio de la música. Sus dedos se arrastraron por las cuerdas, generando un rugir casi llanto de ellas para ser acompañado por los toms en sincronización y el bombo marcando el tiempo con el bajo detrás y la segunda guitarra acentuando fuerza en su rugido. La voz de Yamato se oyó entonces.

Light a candle for the sinners… ―Pronunció muy cerca del micrófono, susurrándolo tan solo con aquella sensualidad que parecía ser algo tan natural en él. –set the world on ¡fire! –Alzó el rugido de su voz y las voceadas tras él.

Las palmas no esperaron en alzarse con fuerza, todos conocían como iba el 1996 de Marilyn Manson, siguiéndole con la letra, cantándola con él.

Mimi observaba a su alrededor. Era obvio que ella no oía nada de eso, decir que sí era mentira pero en lugar de sentirse fuera de lugar en esos momentos, la voz de Yamato ―un conjuro maligno que se introducía por sus sentidos―, la atrapaban por completo.

Anti―choice and anti―girl

I am the anti―flag unfurled

Anti―white and anti―man

I got the anti―future plan

Sin duda tenía razón. Era todo un espectáculo aquel. Ese insolente de Ishida podía ser un idiota, pero era un idiota que sabía cantar y dar un verdadero show.

Anti―fascist, Anti―mod

I am the anti―music god

Anti―sober, anti―whore

Never be enough of anti―more

Aunque tampoco podía desmeritar al resto de los muchachos ―sin mencionar que todos, al igual de talentosos, eran atractivos― que tenía enfrente. Tai le había estado nombrando a cada uno de los integrantes que conformaban el grupo.

― El del bajo es Minamoto Koji, ―Le había dicho Tai mientras señalaba disimuladamente al en segundo de secundaria.

Por el lado izquierdo de Matt se encontraba Koji, un muchacho con la misma altura del rubio, llevaba el cabello negro y largo, sujetada en una coleta baja que se mecía como su cabeza subía y bajaba al compás de sus punteadas, lo que llamaba la atención en él era la banda negra con una calavera blanca en la cabeza y aquel aire obscuro que emitía.

I can't believe in the things

That doesn't believe in me

Now it's your turn

To see what I hate about me

― El del teclado es su hermano gemelo, Kimura Koichi –siguió Tai.

Anti―people, now you've gone too far

Here's your Antichrist Superstar

Aunque la luz hiciese falta en aquel lugar para observar con detenimiento los detalles en su rostro, Mimi podia apreciar cierta semejanza con el amo del bajo.

El chico del teclado ―un muchacho de cabello oscuro igual que su hermano, pero un poco largo y suelto, cayendole hasta por encima de los hombros y algunos mechones aderiendose a sus mejillas o cuello por el sudor― se hallaba al otro lado de Matt pero sin encontrarse tan al frente como su hermano Koji se hallaba. A diferencia de el, Koichi no expresaba esa peligrosidad sensual que su hermano parecia blandir por los poros, sino que lo envolvía cierto aire bohemio reservado, que expresaba mucho más haciendo arte que con palabras.

― Y mi favorito, ―habia dicho Tai enseñando al baterista. ―Shiota Hirokazu. El tambien va en segundo.

En la parte trasera del esceario se hallaba el revoltijo de movimientos que daba forma y fuerza al resto de la instrumentacion. Se trataba de un chico alto, ―quizá la misma estatura de Taichi habria dicho Mimi pero no estaba segura― de cabello castaño peinado hacia atras, haciendo que resultase como puas llamativas como lo era toda su persona. Veia al muchacho cantar los versos de la cancion, con una gran sonrisa y viviendo la musica con cada parte del cuerpo. Parecia gracioso, se habia dicho Mimi, de esos chicos que conquistan a una por su gracia y simpatía.

Anti―money, anti―hate

Anti―things I fucked and ate

Anti―cop and anti―fun

Here is my anti―president gun

Sin duda, era un contraste atractivo para todo tipo de chicas. No le sorprenderia saber que ya tuviesen un club de fan.

Anti―Satan, anti―black

The anti―world is on my back

Anti―gay and anti―dope

I am the faggot anti―pope

Se giró a ver si habían más personas ―mujeres― embelesadas por el atrapante grupo de jóvenes. Y no mentía al decir que todos, tanto hombres como mujeres estaban expectantes del grupo enfrente, vitoreando la grandiosa presentación que les era ofrecida.

Recorría la vista por detrás de ella con una sonrisa disimulada en el rostro, la luz no ayudaba en dar detalles a sus ojos pero logró reconocer las figuras de algunas personas que se encontraban en mesas cercanas a ella.

I can't believe in the things

That don't believe in me

Now it's your turn to see what I hate about me

Su atención se dirigió a una muchacha pelirroja que estaba en pié sosteniendo una cámara filmadora entre sus manos. Su cabello le llegaba hasta por debajo de los hombros con las puntas elevadas hacia arriba, vestía una playera negra sin mangas y ajustada que dejaba ver su ombligo con un destello brillante. «Perforaciones. Sexy» dijo para sus adentro con seriedad. Llevaba puestos unos pantalones ajustados y rotos, con unos zapatos de taco alto negros.

La poca luz no le daba muchos detalles, pero parecía realmente atractiva. Aquella joven se encontraba a unas mesas de distancia, filmando la actuación del grupo con una sonrisa en el rostro. «Fan club» se dijo a si misma.

Anti―people, now you've gone too far

Here's your Antichrist Superstar

Anti―people, now you've gone too far

Here's your Antichrist Superstar

La siguió estudiando y vio que en la mesa en donde se hallaba, estaba Ruki, la muchacha que los había situado en ese lugar al llegar al bar, también se encontraban otras personas que no conocía: un joven de lentes, alto y cabello oscuro hablaba animadamente con una chica rubia de cabello largo y rubio ―parecía ser menor al de lentes― «quizá tengan la misma edad de Kari» y junto a ellos estaba un muchacho castaño de cabello corto.

This is where your faith ends

Parecían ser conocidos de algunos de los miembros, pero al ver la forma en que la pelirroja de cabello un tanto corto observaba el escenario, cayó en cuenta que había más que familiaridad allí.

Otro juego de guitarras resonando con potencia y rapidez a un compás que la batería y el bajo se encargaban de marcar. Las personas iban ascendiendo sus gritos hasta convertirse en versos que Mimi vio en los labios de aquella muchacha, pronunciando con sabida emoción.

Nothing, nothing's safe!

Nothing, nothing's safe!

Nothing, nothing's safe!

Nothing, nothing's safe!

― ¿A quién miras? –Tai se giró para ver en la dirección que observaba Mimi y como si hubiese visto un fantasma, el moreno abrió los ojos como platos.

Anti―peace, anti―life

Anti―husband, anti―wife

Anti―song and anti―me

I don't deserve a chance to be

Aquella reacción no pasó desapercibida por parte de Mimi.

― ¿Qué ocurre? ¿Conoces a alguien de esa mesa? –Tai se giró nuevamente hacia el frente, su vista se posó en el escenario pero parecía que veía a través de él. ― ¿Tai?

― N―No es nada. –Aseguró sin mirarla pero sonriendo. Aquella simpatía y gracia característica en él desapareció como arena que se lleva el viento.

Era obvio que Tai vio algo o alguien que lo devastó por completo. Él nunca actuó así. Aquel semblante. No, Tai no era así. Dio un último vistazo y regresó su vista al escenario.


Voceó con energía cuando finalizó 1996 impedida de aplaudir ya que llevaba la cámara entre las manos. No fue la única en blandir su voz, haciendo resonar todo el local cuando los rasgueados de las guitarras se unieron para finalizar con la distorsión que le proporcionaban sus dueños y sus amplificadores.

Sora de vez en cuando quitó un ojo de la pantalla de la videocámara para observar el escenario directo al vocalista y su esplendorosa actuación. Luego sus ojos se dirigieron hacia la otra mesa que se encontraba un poco enfrente a la suya. Sonrió.

El hombre que se encontraba allí aplaudía también y no despegaba la vista del escenario, incluso cuando la mujer que lo acompañaba le habló al oído él no se mostró interesado en dirigirle mirada alguna. Estaba demasiado ocupado visualizando el espectáculo.

«Ya mordió el anzuelo» Se dijo a sí misma con entusiasmo. Aquel hombre era el dueño de la firma discográfica que Yamato y la banda deseaba capturar, Serenity Records. Era obvio que estaba encantado con la presentación así que sólo hacía falta que acabara la presentación y oír su obvia respuesta.

― Ey, Sora –oyó a Joe hablándole a lo que puso en pausa la filmación y tomó asiento. Se llevó su cerveza a los labios mientras miraba a su mayor.

Sólo Sora y Joe se encontraban sentados en esos momentos sobre el sillón circular. Ruki había ido al baño según había dicho, Takato fue a ayudar en la barra de bebidas con sus padres y Zoe, pues ella había mencionado algo de 'mala señal' y se marchó de allí refunfuñando.

― ¿conoces a aquella chica? Ha estado volteándose a mirarnos hace un momento en contadas veces. –Enseñó con su mirada a la mesa mientras Sora la buscaba con la suya.

La joven a la que Joe se refería estaba de espaldas en esos momentos enseñándoles solo su melena larga y con ciertas ondas oscuras por la falta de luz. Podía apreciar desde donde estaba que sus hombros se movían con diversión, riendo de algo que el muchacho a su lado estaba diciendo. El joven se acercó al oído de la castaña y pareció decir algo para luego mirarla de perfil. Con aquello, Sora fue consciente de que reconocía al muchacho castaño de cabellos alborotados que no muy lejos se encontraba de ellos.

Algo pareció hacer erupción en ella cuando se dio cuenta que hablaba tan íntimamente con aquella muchacha. Hace sólo unos segundos le resultó indiferente tal acción, pero cuando reconoció aquella tez morena, aquella sonrisa adorable y esos ojos brillantes y oscuros… Parecería que una película mental fue rodando tras sus párpados. Parpadeó casi con malestar al caer en cuenta que hacía más de dos años que no lo había visto.

Un hilo se le formó en el estómago y bajó con parsimonia su lata de cerveza sobre la mesa frente a ella, sin despegar la vista de él. Joe seguía hablando pero sintió que Sora no le seguía, así que se giró a mirarla, sorprendiéndose de hallarla helada.

― ¿Sora?

La muchacha pegó un respingo cuando su superior le dio pequeños golpecitos en el hombro, llamando su atención. Ella lo miró un momento en silencio y luego ―cuando pareció darse cuenta de su propia actitud― desvió la mirada a su regazo y se acomodó un mechón de cabello tras la oreja de manera inconsciente y tímida.

― A ella no, pero… Pero el chico junto a ella…Es Tai. –Afirmó con la certeza que afloraba en su pecho y en un hilo de voz que ni ella parecía reconocer su propia voz.

― ¿Tai? ¿Lo dices en serio? –Al oírle mencionar el nombre de su amigo de infancia a quien ya no veía más, disparó su mirada de vuelta al muchacho y esperó a que sus propios recuerdos sobre Taichi le hicieran reconocer al moreno. Joe pareció sorprendido pero no de la manera en que Sora estaba. ― ¡Vaya! ¿Quién lo diría? No sabía que vendría hoy.

Sora abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar sin saber qué decir. En eso, la rubia melena de Zoe se aproximó a ellos, dejándose caer teatralmente sobre el sillón junto a Joe. El muchacho sonrió apenado al ver el rostro de su amiga.

― ¿Sucedió algo?

― Si y algo muy malo. –Atinó a decir la quinceañera cruzándose de brazos. ―Es viernes.

Joe y Sora enarcaron una ceja sin comprender el punto de la muchacha a lo que ella rodó lo ojos.

― Es viernes y los viernes el maestro de historia nos llena de deberes para investigar. –Suspiró cansinamente.

― Pero Tk te tocó como compañero, ―indicó Sora mirando a su amiga con maternal paciencia a lo que ella asintió. –él es un chico muy responsable.

― Sólo si hay alguien detrás de él diciéndole qué hacer. –Respondió. Zoe sacó su teléfono de su cartera color lavanda y abrió la tapa del mismo para verificar que aún la señal seguía sin conectarse a él. –He estado tratando de dar con él toda la noche para vernos mañana y hacer el trabajo, pero parece ser que el destino me odia.

― Sólo contáctalo mañana por la mañana. –Alentó Joe tratando de calmar a la joven.

― Supongo que no tengo opción. –Se encogió de hombros. Miró a ambos amigos suyos. ― ¿Qué hacían mientras no estaba?

Joe le había explicado sobre el amigo a quien habían visto en la mesa cercana a ellos y de que ni Sora o él veía desde hace tiempo. Zoe asentía distraídamente a lo que iba diciendo su amigo, pero su vista bajaba cada tanto a la pantalla de su teléfono para verificar que la señal se dignara en aparecer.

― Deberías ir a hablar con él, ¿no crees? –Dijo Zoe sin mirar o dirigirse a nadie en particular. Sora se encogió de hombros.

«No lo he visto desde hace tiempo.» Se dijo mentalmente la pelirroja, pero entonces, la voz de Joe se asomó con su típico tono de sensatez.

― ¿No sería mejor esperar a que el intermedio se dé?

― Es verdad también eso. –Alentó Zoe.

Sora se mantuvo en silencio durante todo lo que había durado Slave to the grind.


Movió de un lado a otro el arroz con sus palillos, como si de esa manera el aptito pudiese hacer acto de presencia en su estómago. Nada. De manera aburrida, Takeru apoyaba su mejilla sobre su mano mientras miraba su platillo de arroz a medio comer. Por más que lo mirara, la comida seguía sin desaparecer.

Deseaba echar el suspiro contenido que había estado resguardando en su pecho, pero tampoco deseaba ser maleducado como para hacerlo en la mesa. Levantó un poco sus ojos celestes para hallar a su madre con las mismas ganas de comer que él tenía. Natsuko, para variar sí movía sus palillos en la dirección correcta, del plato a su boca, a diferencia de su hijo que prefería juguetear con el arroz a ver si así un portal dimensional se lo llevaba.

El comedor del departamento Takeishi se encontraba sumido en un molesto silencio que no solía ser tan denso como lo era en esos momentos. Su madre podía llegar a ser una gran conversadora si se lo proponía para ahuyentar aquel ambiente, pero ni ella o Tk parecía importarle en lo más mínimo.

El reloj de la sala, gracias al silencio, sonaba con claridad hasta donde ambos se hallaban y era el único sonido que profería con continuidad. Bajó la mirada hasta su bolsillo y con su mano, dejó entrever la pantalla de su teléfono y ver que eran las once de la noche.

«Mi hermano ha de estar en pleno concierto» Se lamentó mentalmente. En verdad sentía mucho el no estar con él apoyándolo en esa noche tan importante para la banda, pero poniendo en una balanza interna, su madre llevaba las de ganar. Yamato estaba siendo ciertamente injusto con ella y eso molestaba a Tk. Amaba a su hermano y que lo perdone el cielo, pero en una ligera pizca de felicidad asomó en el corazón del pequeño rubio cuando supo que su hermano mayor vendría a vivir con ellos cuando su padre falleció.

Volvió a guardar el teléfono y mirar a su madre con compasión. Con la luz tenue del comedor, las arrugas de la mujer hacían énfasis en su rostro y aparentaban más edad, arrugas que hace seis meses parecían no existir. Suspiró sin más.

― No tenías por qué quedarte conmigo. –Tk dirigió su mirada a su madre aunque ésta seguía mirando su plato. –Tu hermano se enojará contigo.

Una pequeña sonrisa triste se formuló en los labios de Takeru, comprendiendo a la mujer. Negó con la cabeza como si su madre lo estuviera viendo.

― No te preocupes. Deseaba quedarme contigo. –Por primera vez, Natsuko lo miró y una sonrisa triste afloró en su rostro. Odiaba ver de esa manera a su madre. Si pudiese hacer algo para cambiar las cosas… No dudaría.

― ¿Crees que soy dura con Yamato?

Tk parpadeó con sorpresa, como si no halla comprendido lo que su madre acabó de decir. Los orbes de su madre lo escrutaban con nostalgia. Sufría, se dijo.

― Yo… ―Inició tras un momento de silencio. En verdad no sabía qué decirle a su madre. Alentarla, por supuesto pero aún cuando le dijera "claro que no, eres la mejor madre del mundo" su madre sabría que no era verdad, por algo Yamato no actuaba como si lo fuese. –Creo que aún es muy pronto para mi hermano.

Su madre le sostuvo la mirada por un momento y luego asintió, bajando la mirada de vuelta a su plato. Comió el resto de arroz que había en el tazón y el curry con cerdo en el otro. Tk la observaba en silencio cuando se limpiaba la comisura de sus labios con la servilleta y luego se ponía de pié para lavar los platos.

Era verdad. Seis meses no era el tiempo suficiente para que alguien se recuperara de la pérdida de un ser amado como lo era un padre. Ni siquiera los años podían subsanar el dolor de la ausencia que esa persona dejaba tras marcharse. Su hermano, precisamente Tk, no podía recriminarle mucho pues creció con la obligación de cuidar de él cuando aún sus padres discutían e incluso cuando los trámites del divorcio se desarrollaban. Luego Yamato había crecido junto a un hombre con la desilusión y amargura que el desamor provocaba. Ambos dependían uno del otro, Hiroaki de Yamato y Yamato de Hiroaki. Por más de que las demostraciones de cariño no formasen parte de su rutina, ambos se necesitaban el uno al otro. Y eso se volvió un arma de doble filo cuando la muerte se llevó a su padre.

Apretó con fuerza sus puños, palillo en mano. Quería comprender a su hermano y en verdad trataba, pero tampoco podía dejar pasar su actitud para con su madre. Ella es la única familia ―aparte de él mismo― con que Yamato contaba y parecía no admitir aquel detalle en su vida.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando el timbre de su departamento sonó. Su madre hizo un ademán de ir a atender, pero Tk la detuvo con una mirada sonriente. Se levantó y caminó hacia la sala, para abrir la puerta y hallar a su mejor amigo Daisuke en el umbral. No disimuló su sorpresa por verlo allí y a esa hora.

Llevaba una chaqueta abrigada azul con detalles en llamas, la misma que utilizaba cuando el tiempo se tornaba fresco. No era de extrañarse, pues cuando abrió la puerta se topó con una briza nocturna bastante fría.

― Hola, cuando me habías dicho que no ibas al concierto de Matt me vine para aquí a hacerte compañía. No eres nadie sin mí, después de todo. –Takeru sonrió con el comentario de su amigo y se hizo a un lado para dejarlo pasar.

― Aparecer a las once de la noche con tal excusa solo me dice que tu Jun acaparó el televisor para ver los episodios de american next top model.

Al hacer mención de tal detalle sólo hizo que Daisuke arrugara el rostro con molestia y caminara con familiaridad hacia la sala del lugar luego de haberse deshecho de sus zapatos a la entrada de la morada Takeichi. Se desplomó en el sofá beige y exhaló un suspiro hastiado, extendiendo ambos brazos por la cabecera del mueble.

― Es la nueva temporada… ¡Por favor! –Levantó los ojos con aire teatral y mecía las manos en el aire. –Como si Brianna se mereciese ganar la anterior temporada. Perdí mi fe en la humanidad, Tk.

El rubio rió por lo bajo. Varias veces había descubierto a Daisuke viendo los episodios que ―en un principio y según bajo efectos de su hermana― sólo lo veía por el hecho de tratarse de mujeres realmente hermosas. Aunque tenía que admitir que el chico fue llevando aquel gusto superfluo a algo un poco más profundo. Se sentó en el sillón largo y encendió el televisor.

― Ey, además de eso –Inició Daisuke sin despegar la vista de la pantalla. ― ¿no te ha llegado algún correo de Wallace? –Tk dirigió su vista sorprendida hacia su amigo a lo que éste continuó. –Me había escrito para avisarme de que estaría unos días por Odaiba.

― ¡¿Vendrá desde Colorado?! –Había dicho el rubio enseñando su total sorpresa.

Daisuke asintió aunque parecería que Tk exageraba un poco para criterio suyo. Pero el rubio estaba en lo cierto, la última vez que había visto a Wallace fue cuando el chico había hecho un semestre de intercambio cultural en el colegio a donde Daisuke y Takeru habían asistido el año pasado antes de que ambos se mudaran al Instituto Superior de Odaiba.

Su amigo Wallace provenía de una familia pudiente de Colorado, Estados Unidos y en un principio le fue difícil adaptarse a aquel cambio tan drástico de ambiente que había dado. Todo parecía superarlo, incluso las chicas que iban a verlo, él las rechazaba casi corriendo de ellas sin poder proferir muchas palabras en japonés que no fuesen "Lo siento" o "Tengo que irme". Palabras justas que utilizaba como coartadas.

Fue en una ocasión cuando Takeru lo vio comiendo solo en la hora del almuerzo ubicado en las escalinatas del polideportivo de la escuela. Le había causado pena y recordó cuando él también había iniciado de esa manera, aunque claro en su caso era peor porque no sólo se largaba a lugares solitarios, sino que se ponía a llorar.

Recordaba que había cesado una llovizna y el suelo se hallaba húmedo y frío, por lo que ―al acercarse hasta Wallace― le tendió su abrigo para que se sentaran sobre el cemento de la escalinata húmeda. El rubio parecía desconfiar un momento de él y luego aceptar con timidez su solidaridad. De ahí, Tk había logrado sacarle algunas palabras hasta que la conversación fue un poco más fluida.

Daisuke se había aproximado a ellos posteriormente, correteando por el patio hacia su dirección, cosa que pareció preocupar a Wallace.

― ¿No es peligroso? –Había preguntado el rubio a su acompañante.

Takeru miró curioso a Wallace y luego a Daisuke, sin comprender.

― ¿Daisuke? No, es un buen chico.

― No me refería a… ―Pero antes de acabar de hablar, oyeron el sonoro estruendo que un cuerpo da cuando se estrella contra el suelo.

Ambos chicos se pusieron de pié al ver a Daisuke tirado en el suelo y se corrieron hacia él sin darse cuenta de que estaban cometiendo la misma insensatez que el primero y acabaron por tropezarse y caer sobre el Motomiya. Sólo bastó un segundo para que el Wallace sea el primero en reír sonoramente.

Tanto Daisuke como Takeru se miraron sorprendidos y rieron con el extranjero. Aquel fue el inicio de la amistad que mantuvieron con Wallace en lo que respectó su estadía en Japón e incluso posteriormente, ya que su contacto se mantuvo presente vía internet.

― Me ha dicho –inició Daisuke con una amplia sonrisa. –que su tío tiene asuntos aquí en Japón y como allá están de vacaciones, decidió venir a pasar tiempo con sus tíos y su primo. –Explicó.

Takeru reaccionó al instante golpeándose ambas manos contra sus rodillas y una amplia sonrisa se asomaba en su rostro.

― ¡Deberíamos escribirle! ¿Le has dicho algo más?

Daisuke negó con la cabeza.

― Hace un momento me había escrito y quedé en que hablaría contigo para encontrarnos.

― ¡No se diga más! ¿Qué tienes que hacer mañana, Daisuke?

― Además de hacer la tarea de matemática y estudiar historia… ―Takeru levantó una ceja con burla a lo que el moreno se cruzó de brazos. – ¿Qué? Podría estar ocupado con eso. –Sonrió. –Enciende la computadora.

Takeru asintió sonriente. Aquel malestar anterior se esfumó por completo en cuanto Daisuke vino con aquella noticia. Después de mucho, se reencontrarían con un viejo amigo y eso era algo por lo cual celebrar.

El Takeichi se puso de pié para ir a buscar la notebook de su hermano en su habitación, para cuando Daisuke le había dicho desde donde estaba.

― ¡Mañana tengo una cita con Kari así que no me lo arruines!

― Así que la pequeña Kari, ¿eh? –Daisuke palideció al oír la voz de Natsuko saliendo del umbral de la cocina con una pequeña sonrisa disimulada.

El Motomiya se irguió enseguida para saludar a la mujer con una reverencia de cabeza.

― S…Señora Takeichi, no sabía que ya estaba en casa. –Mintió el joven a lo que la mujer negó con la cabeza.

― Por supuesto, Daisuke. Acostumbro a trabajar hasta las once de la noche. –El de cabello alborotado se sonrojó al ver cómo había metido la pata y contuvo el aire un momento cuando Tk se asomó nuevamente a la sala.

Daisuke nunca estuvo tan agradecido con verlo allí y eso notó el rubio riendo entre dientes.

― Así que "una cita" es la nueva forma de llamar a los trabajos de investigación de historia. –Dijo Natsuko volviendo a la cocina.

Takeru no pudo resguardar la carcajada por ver a su amigo recorrer los mil y un tonos de rojos en su rostro.

― Podemos llevar a Kari también al encuentro con Wallace. –Mencionó Takeru sin despegar la vista de la pantalla a lo que Daisuke negó frenéticamente con los brazos.

― Ni hablar, viejo. –Takeru lo miró con una ceja enarcada y una sonrisa divertida en el rostro. –No me mires así. ¡¿Sabes a lo que nos arriesgamos al llevarla?! –Takeru negó con cabeza.

― ¿"Nos" arriesgamos?

― Te lo resumiré… ¡Norteamericano! Hello… Hablamos de la misma tierra de donde proviene Brad Pitt, Leonardo Di Caprio u Orlando Bloom…

Tk rió entre dientes.

― Para empezar, Orlando no es americano. –Acotó el rubio revisando su e―mail y dándose cuenta que Wallace sí le había dejado un correo avisándole que estaría en Odaiba por unas semanas. Luego levantó los ojos hacia Daisuke y dijo. –Además… Estamos hablando de Wallace. No representará ningún obstáculo para ti.

Daisuke enarcó una ceja de forma dubitativa para luego encogerse de hombros y echarse sobre el sofá tras un suspiro largo y teatral.

― Que Dios te oiga, Tk.


Transcurrió el tiempo, con él ya iban como siete increíbles covers que dejaban extasiadas a las personas y éstas, deseaban aún más. La banda tenía una instrumentación de no creerse y las voces ―tanto del vocalista como la de los coros acompañantes― excepcionales, daban el efecto oscuro que su propio nombre podía llegar a transmitir.

Se había fijado que todos los miembros de la banda iban vistiendo una camiseta de mangas o sin ellas, distintos modelos y serigrafías, pero todas en negro. Todos excepto a la voz principal que llevaba una remera blanca, contrastando increíblemente con el resto de los integrantes.

Era eso lo que quería llegar a transmitir, era obvio. El líder de la manada.

El intermedio se accionó cuando finalizaron una excepcional versión de Hallowed be thy Name de Iron Maiden, llevándose con la última nota una sarta de aplausos descontrolados y animados que relució en el rostro de los integrantes una sincera sonrisa de satisfacción.

Be yourself de Audioslave sonó en los parlantes para no dejar un ápice de silencio aburrido en el bar, luego de que Matt haya pedido unos minutos en el micrófono y descender del escenario siguiendo a sus demás compañeros que ya estaban detrás del escenario. Una vez abajo, había visto al mismo chico castaño de cabello corto y mirada infantil yendo hacia ellos y tendiéndoles a cada uno una botella de agua fresca embotellada, la cual cada uno se la estaba llevando a la boca.

Mimi se sintió tonta de estar tan al pendiente de lo que hacían, como si esperara encontrar algo. ¿Acaso esperaba cruzar miradas nuevamente con Yamato? Bufó de manera absurda cruzando una pierna sobre la otra bajo la mesa. Era obvio que no. Desvió los ojos hacia otro punto, centrando su atención en Yolei, quien hablaba animadamente con Kari sobre que a la peliviolácea le habían obsequiado por navidad un set completo de karaoke y que deseaba estrenarla.

Mimi blandió los ojos con fastidio de no verse incluída en la conversación, cuando tenía se encontraba casi en medio de ambas chicas. Miró a Tai y extrañamente, el chico se encontraba callado. Lo miró mejor, era extraño verlo así pero haciendo memoria, ya llevaba callado mucho tiempo, desde que…

Mimi comprendió y se giró a ver a la mesa de la pelirroja de piel tostada. ¿Acaso ella era el motivo por el cual su amigo se había apagado totalmente? Frunció el ceño con molestia y como si Murphy se estuviese burlando de ella, la muchacha ―que hablaba animadamente con el atractivo joven de lentes― dirigió también su atención hasta Mimi.

La castaña palideció por completo y regresó su vista al frente. Sus hombros se tensaron ante la sola idea de verse descubierta observándola. Quizá sólo fue su imaginación. Después de todo, se trataba de un lugar con poca luz. Aquello animó a Mimi para verificar que sus intentos por tranquilizarse, sean veraces y giró un poco su vista.

Sudó frío. La pelirroja ya se encontraba caminando hacia su mesa. «¡Tienes que estar bromeando!» se dijo al tiempo en que volteaba su rostro a toda velocidad que temía lastimarse el cuello en el acto. Tai notó su agresivo movimiento.

― ¿Ocurre algo?

― ¿Ocurrir? ¿Qué podría ocurrir? No ocurre nada de nada, nadita. –Y allí estaba la clara muestra de su nerviosismo. Hablaba como si su boca fuese una ametralladora que lanzaran palabras por segundo sin respirar.

Tai la conocía y sabía ese pequeño defecto al querer fingir que todo iba bien, pero cuando iba a hincar en el tema, una mano se posó en su hombro. Tai giró su rostro en redondo cuando llamaron su atención, pero fue como si de un momento a otro, le hayan desplazado de todo el aire que contenía en sus pulmones.

― ¿Acaso pensabas saludar siquiera, Taichi? –La voz de la pelirroja era dulce y grácil al hablar, pensó Mimi, como cuando su madre se dirigía a ella fingiendo reprimenda aunque sin dejar de lado ese tono acaramelado.

― ¡Sora! –Su reacción de sorpresa era tan cierto como decir que Mimi no se ponía relleno en los sostenes para aparentar un poco más de "volumen". Ella pudo leer en su amigo una incomodidad casi palpable.

Tai se puso de pié para saludar a la muchacha, pero ella ya se había adelantado y lo abrazó con fuerza y añoranza. Mimi pudo ver su rostro descansando en el hombro de su amigo y por más que los celos de amiga quisiesen decir lo contrario, podía notar cuanto anhelo había en su expresión al tener tal contacto.

Y en cuanto a Tai, su cuerpo en un principio parecía una estaca plantada en pleno arado, pero luego sus brazos se fueron fundiendo en la figura curvilínea de Sora, como si supiese cómo adecuarse a ella. Vio cómo los hombros de Tai se relajaron con aquel contacto que parecería durar mil años y aún seguirían sin estar satisfechos el uno del otro.

Yolei y Kari detuvieron su plática y observaron a la pareja con reacciones distintas. Yolei observaba sorprendida para luego codear a Mimi, aunque mucho caso ella no le hizo. Y en cuanto a Kari se refiere, pues…

― ¡Sora!

El abrazo casi necesitado que se habían dado Sora y Tai fue abruptamente interrumpido por la inocente Kari, que no había notado aquella atmósfera casi teñida en rosa y música empalagosa de fondo.

Kari se lanzó a abrazar a la pelirroja, casi echándola hacia atrás, sacando de ella una ligera carcajada. Tai enmudeció con ella.

― Han pasado solo dos años y ¡mírate! –Sora se alejó de Kari, sin soltar sus manos de las muñecas de la menor. ― ¡Estas tan hermosa que ni te reconocí! Creí que alguna de ustedes era novia de Tai. –Al hacer mención de ello, Tai pareció recobrar el sentido.

Tanto Kari como Tai se miraron asqueados por tal ocurrencia.

― Es obvio que la belleza de los Yagami puede resultar atrapante, pero ni lo menciones de nuevo, Sora.

― ¡Es verdad! Tai es mejor como hermano que otra cosa. –Sacó la lengua a su hermano cuando éste le dedicó una mirada furibunda.

― ¿Quiénes son sus amigas? –Preguntó mirando a Mimi y a Yolei con una sonrisa que Mimi no pudo identificar muy bien a qué iba.

― Ambas son amigas y compañeras del Instituto, ―indicó Tai con una mano. Mimi se sentía ciertamente amenazada por la repentina llegada de aquella mujer. Era muy hermosa, aquel tono en el cabello iba tan armónico con su tez trigueña. Pero no solo se trataba de algo superficial, sino en el efecto causado en Tai. –Tachikawa Mimi e Inoue Miyako.

― Mucho gusto, ―saludó Sora con un ligero cabeceo de respeto. –soy Takenouchi Sora. Amiga de estos dos desde que éramos pequeños. –Sonrió a ambas.

No se le hizo difícil imaginarse a Tai o a Kari en pañales, había visto ya muchas fotos que Yuuko, la madre de ambos, orgullosamente enseñaba a lo largo y ancho de su sala, colgando por las paredes.

Y entonces, aquella presentación le hizo rememorar a Mimi la ocasión en que Tai y ella, ambos acostados en la terraza del departamento del castaño, se hallaban mirando las nubes pasar una tarde de vacaciones hace un año más o menos. Fue cuando ambos habían jugado verdad o reto y cuando el turno tocó a Mimi, había preguntado a Tai si alguna vez se había enamorado.

El muchacho pareció incomodarse ante tal pregunta para diversión de su amiga, quien apartó la mirada del cielo para enfocarla en Tai. Aunque aquella diversión se convirtió en un semblante atento y curioso al ver la seriedad en el de su acompañante. Muy pocas veces había visto de esa manera al Yagami, o quizá se trataba a que muy pocas cosas le hacían mostrarse afectado, cosas que su carácter impetuoso y vivaz no podía abarcar.

― Si… ―Había dicho sin despegar la mirada del cielo, pero parecería que veía más allá de él. Entrecerró un poco los ojos con aire ausente.

Mimi estaba tan sorprendida por aquel cambio en la actitud infantil de su amigo, que no pudo reprimir su curiosidad.

― ¿Se lo has hecho saber? –Tai pareció salir de su ensoñación y la miró parpadeante. –A la chica de la cual estás enamorado, me refiero.

Apartó su mirada y se reincorporó, sentándose y mirando el suelo.

― No. No tuve el valor –dijo y una sonrisa dolida apareció en su rostro que consternó a Mimi. También ella se sentó en el suelo, mirándolo. ―. Es extraño que diga eso, ¿no? –Hizo una pausa. –Me di cuenta de ello muy tarde. Ella… Es una amiga de la infancia, crecí con ella prácticamente. No había caído en cuenta de lo que sentía por ella hasta que… Se fue.

Mimi parpadeó comprendiéndolo. Levantó la mirada hacia Sora, quien hablaba con Kari y Tai sobre muchas cosas triviales que en verdad a ella no le interesaba. Lo que motivó su interés era la forma en que Tai la miraba, con aquellos ojos brillantes que parecían ser producidos por Sora y esa sonrisa tonta en los labios.

«Así que es ella». Se dijo con la mirada seria. Se giró y entornó los ojos hacia el frente.

― Es muy bonita –Oyó decir a Miyako pero eso solo hizo que la sangre hirviese en Mimi. Se cruzó de brazos y pasó como que no la había oído. Yolei vio aquella mueca de disgusto en el rostro de su amiga y la preocupó. ― ¿Meems…?

― Lamento llegar tarde. –Una nueva voz se oyó cerca de ellas, llamando la atención de la mesa entera.

― ¡Ken! –Chilló entre sorprendida y emocionada Yolei al verlo allí con su sonrisa apenada. –Creí que no llegabas.

― Tuve un pequeño contratiempos con el vehículo de mi padre. –Sonrió a Mimi y a los demás como saludándolos a lo que ellos le respondieron de igual manera. Luego su atención pasó hacia la de lentes. – ¿Me has esperado mucho? En verdad lo siento.

― Descuida –Yolei hizo un gesto con la mano como quitándole importancia y luego le señaló la silla junto a ella. –Siéntate. ¿Quieres tomar algo?

Y allí se embarcaba otra pareja. Mimi bufó por lo bajo. Era la única que se encontraba sin hablar con nadie. Por un lado estaba tanto Sora como los hermanos Yagami y del otro, la empalagosa Yolei y Ken. «Genial». Rodó los ojos.

Y entonces, el movimiento en el escenario llamó la atención de Mimi. Los integrantes de la banda regresaban al escenario para alivio de la castaña, conformando la misma ubicación que tuvieron al inicio de la velada ―Koichi en los teclados y Koji con el bajo―. Ahora ya podría entretenerse con algo que no sean las atmósferas en rosa pastel que tenía junto a ella y precisamente no le generaba ternura.

Yamato se aproximó al micrófono, una vez la correa de su guitarra estuvo acomodada en él. La música en los parlantes fue descendiendo el nivel para que su voz resonara en ellos.

― Retomemos con algo más romántico –su sonrisa fue iluminada por las luces en tonos celestes de los reflectores pendientes de hacerlo lucir tan increíblemente atractivo. Aunque claro, ella no iba a admitirlo, pero era consciente de que mucho esfuerzo no tenía que poner en ello.

Sus dedos punteaban en notas conocidas, con tanta dulzura que parecía estar acariciando la piel de alguna mujer que él demostraba amar. Su cabeza subía y bajaba ligeramente con cada compás delicado, el cual fue acompañado por el bajo y el ligero acompañamiento del teclado.

Celestial.

This time, this place. Misused, mistakes. Too long, too late. Who was I to make you wait…

Mimi deseaba arrojar el vaso de vidrio que tenía en la mesa y con el fragmento cortarse las muñecas. ¿Acaso se estaba burlando de ella? Miró a un costado se encontraba una sonriente Yolei quien intercambiaba miradas poco disimuladas con Ken. Y a su costado, se encontraba Tai junto a Sora, tratando de ocultar el hecho que las palabras de Far Away lo describiera totalmente.

¿Y ella? ¿Acaso tenía que buscarse algún borracho solitario con quien tomarse de las manos para estar a juego en ese momento? Chasqueó la lengua contra el paladar y su mirada se dirigió hacia al escenario. Y como si en verdad todo aquella sarta de cursilerías fuese tejida para hacerla carraspear, Yamato le dirigió una mirada disimulada cargada de diversión y una sonrisa sátira que de seguro muchas ignorarían por estar suspirándole.

― Idiota.

Se puso de pié de mala gana, caminando entre los espacios libres a causa de la gran cantidad de personas y la poca luz que le hacía mantener la mirada gacha, observando su camino para no tropezar.

Visualizó a lo que la iluminación opaca le ofrecía, entornando los ojos con insistencia para ver cómo las parejas se besuqueaban o tomaban de las manos. Toda una escena propia de una canción tan hermosa como lo era la de Nickelback pero ella en esos momentos, veía todo ―literalmente― negro.

― Mimi, espera. –La voz de Hikari la hizo detenerse y volverse en redondo para verla avanzar hacia ella, disculpándose con algunas personas para poder caminar. Llegó hasta su amiga. ― ¿Tomarás algo? Déjame acompañarte. –Se volvió hacia la mesa de la ambas habían salido casi corriendo. Sonrió. –No soy tonta. Es obvio que para esta canción desean estar solos.

Mimi dirigió sus ojos hacia donde Kari miraba para comprobar que se refería a las parejas que se habían formado, ya con Sora sentada en el lugar que le correspondía a Mimi. Echó un suspiro cansino y avanzó seguida por Kari.

Llegó hasta la barra y cuando vio que el barman estaba libre de pedidos por parte de los que se apoyaban sobre la mesada larga y alta, llamó su atención con su mano.

― ¿Señorita?

― Deme una copa de mojito, por favor. –Miró a Kari, pero ésta negó la invitación a beber alcohol. –Dos copas mejor.

― Enseguida.

Cuando el hombre se dispuso a preparar su trago, ella no se molestó en volver la vista hacia el escenario, no deseaba tener a aquel idiota dentro de su campo de visión. Ya bastante tenía con romper la regla de beber alcohol. A sus padres no les gustaba la idea de que vaya por ahí bebiendo en lugares públicos, pero no se le daba otra mejor idea para aplacar el mal sabor que se le había producido en el instante en que pisó aquel bar.

― ¡Mimi! –Le regañó Kari.

Mimi se encontraba viéndose las uñas de manera indiferente, apreciando el esmalte rosa viejo que se había colocado la noche anterior antes de dormir, sin prestar atención al llamado de atención por parte de su menor.

― Oh, ni siquiera lo vas tomar. He pedido dos para bebérmelos ambos. –Sonrió divertida. –Tú sostendrás una copa mientras bebo y luego me la tenderás.

Kari se encogió de hombros. Mimi solía hacer eso muy a menudo, era amante de los tragos y en muchas ocasiones habían hecho pijamadas en donde ella fue la barman de la noche. A diferencia de ella, Hikari no bebía, primero porque no tenía la edad adecuada cosa que a Mimi no parecía importarle incluso ahora que llevaba el rol de Presidenta estudiantil. Y segundo, porque… Bueno, nunca lo había probado.

― Entonces… ¿A qué sabe el mojito? –Preguntó Hikari con un ligero sonrojo que hizo sonreír a Mimi.

― Depende –inició Mimi a lo que Kari la miró por el rabillo del ojo. ― ¿Tk tiene que ver en esto?

Las mejillas de su pequeña amiga se encendieron violentamente, incluso con la poca luz fue consciente de aquel cambio en su semblante y de que ahora, Kari estaba tensa, se lo notaba en la forma tiesa de los hombros.

― ¿Q…Qué? Mimi, yo no…

― Oh, cariño –Mimi meció su mano de arriba a abajo delante de Kari, como restándole importancia. –dejémonos de esto, ¿quieres? –Miró a la menor con mirada felina. –Sé sincera. Somos amigas.

La Yagami se mordió el labio con indecisión mientras miraba a la mayor. Echó un suspiro cansino y luego bajó la mirada de manera vencida a lo que Mimi echó una sonrisa enérgica y aplaudió emocionada. Hikari la detuvo para que dejara de llamar la atención, como si las personas se giraran a verlas.

― ¿Cuándo te habías dado cuenta de eso? –Preguntó de inmediato Mimi sin borrar la sonrisa del rostro. Kari parecía aún indecisa pero contagiada por la sonrisa de Mimi, ella aflojó su semblante.

― Pues… No hace mucho. –Se acomodó un mechón castaño tras la oreja. Se sentía tan extraña hablando de eso, pues sería la primera vez.

Hikari no era de las que cuenta a sus amigas sus enamoramientos o armaba toda una novela de su propia vida, narrándose como la protagonista. Ella era muy reservada, quizá porque nunca había sentido la necesidad de expresarse de esa manera con nadie y cuando se tiene un hermano mayor varón pues no daba apertura a muchas oportunidades.

― Es por eso que te has arreglado tanto para hoy, ¿no? –Dijo Mimi a lo que Kari asintió. –Descuida, te ayudaré en todo lo que…

― No. –Cortó de inmediato Kari, llamando la atención de Mimi, quien enseguida iba a regañarle por haberle rechazado de esa manera abrupta, pero la más pequeña se adelantó a decir. –Agradezco tu intención, Mimi, pero… ―Sonrió con tristeza, encogiéndose de hombros. Era la sonrisa de una chica decepcionada, se dijo Mimi, cuando sabía que no iba a ningún lado por más que sus piernas se cansaran de correr. –Tk no me ve de esa manera y dudo que lo haga. Esto –dijo señalándose a sí misma por el atuendo que llevaba. –sólo me estoy mintiendo a mí misma.

Mimi la observó en silencio. Comprendió su sentir y en parte no podía negárselo. Takeru podía ser tan atractivo como infantil, en el sentido que parecería que él no vería a Kari como una mujer… Sino como la niña a quien conoció cuando pequeño y de quien es mejor amiga.

― Pero… ―empezó Mimi aunque su amiga no la miraba. –Quizá aún no se vio amenazado. –Y fue entonces cuando los ojos de Hikari se dirigieron hacia Mimi, quien sonrió al ver aquella reacción en la menor.


Desde el escenario, él cantaba y se deleitaba con la canción. Era una canción tan cursi pero adoraba cantarla y mientras mecía sus dedos por las cuerdas, parecería que todo era perfecto.

Parecía casi todo perfecto, se dijo.

Inconscientemente, mientras observaba al público, sus ojos se dirigían hacia ella una y otra vez. No podía dejar de observarla, de estudiarla aun con la mente ocupada en recordar las canciones él no podía dejar de verla allí.

En contadas ocasiones compartieron miradas y mentía al decir que eso le provocaba una sonrisa divertida. Verla allí, mirándolo como si quisiese golpearlo pero no podía negar que ella disfrutaba de su música. La había visto menear la cabeza y mecer una de las piernas que cruzaba a la otra bajo la mesa al compás de la música.

Cuando había visto a Sora acercarse a Tai, aún desde la distancia que se encontraba él pudo ver cómo su amigo reaccionó a la presencia de la pelirroja. Y el tener a Far Away entre el repertorio de aquella noche parecía algo intencional, viendo a su amigo allí con Sora. No solo ellos, todos a lo largo y ancho del local se hallaban en un ambiente romántico con su respectiva pareja.

Y entonces la vio con el ceño fruncido y supo que en esos momentos quería matarlo. Estaba sola entre tanto "amor" escrito en el aire que no pudo reprimir una sonrisa autosuficiente que fue respondida por ella con su huida de la mesa hacia la barra.

Y allí se hallaba ahora con Kari, hablando de algo que parecía envolverlas y alejarlas de la realidad. Verla seria era nuevo, sin ningún semblante de enojo o ira, sino uno neutro que indicaba la seriedad del asunto que involucraba a la menor de los Yagami.

Viró su mirada al público cuando el segundo coro se alzó y todo el mundo cantó con él. Sonrió ante aquella muestra de fidelidad a la letra que invocaba y a la pasión con que la cantaban.

That I love you

I have loved you all along

And I miss you

Been far away for far too long

I keep dreaming you'll be with me

And you'll never go

Stop breathing if I don't see you anymore

Y cuando regresó a verla a ella, esperó encontrarla aún con aquel rostro un tanto afligido pero inocente, en compañía de la hermana de su mejor amigo. En lugar de eso, la vio sola en la barra con la mirada en las copas de bebidas frente a ella, aunque sólo en una había aún contenido.

Aún sentada de manera erguida, leyó por la forma en que traía los hombros, la tensión que había en ella. Quizá aún se encontrara molesta por estar oyendo esa balada romántica cuando no tenía con quien acaramelarse como Tai o su amiga la de lentes.

Pero entonces, vio una figura acercarse a ella y hablarle con demasiada familiaridad al oído haciendo que la chica pegara un respingo por la sorpresa.

I wanted

I wanted you to stay

'Cause I needed

I need to hear you say…

Y en ese momento la instrumentación sonó sin su voz. Él se había ensimismado en la imagen de Mimi sonriendo a aquel sujeto y abrazándolo con tanta familiaridad que sentía sus ojos picándole.

Oyó cómo Koji le chitaba a un lado y en el momento justo para hacerlo reaccionar y retomar el coro sin que pareciese un descuido suyo.

That I love you

I have loved you all along

And I forgive you

For being away for far too long

Apartó la vista de ella y del chico para volver al frente. Cerró los ojos para concentrarse y retomar el ritmo, cuando se dio cuenta que incluso su pulso se había acelerado por un momento, cuando perdió el rumbo de su mente.

So keep breathing

'Cause I'm not leaving you anymore

Believe it

Hold on to me and never let me go


Kari se había bebido una de las copas casi al instante en que el barman las colocó frente a ellas. El sabor era exquisito, refrescante y una ola de calor la envolvió por completo.

― No deberías de tomar tan… ―Se quedó viendo asombrada como Kari bebió hasta la última gota de la copa, que aunque no fuese demasiado profunda, el mojito resultaba una bebida fuerte para alguien con la poca experiencia que Kari cargaba consigo.

Cuando depositó la copa sobre la barra, su cabeza dio un ligero meneo de un lado a otro y tosió el golpe que el alcohol le había producido en aquel sorbo violento. Vio a Mimi observarle y sonrió.

La castaña se encogió de hombros al ver que su amiga se había emborrachado de una. ¿Cómo se lo explicaría a Tai? Pues tenía tiempo para ingeniárselas.

― Necesito ir… Al baño, si… Baño. –Dijo Kari poniéndose de pié pero sus rodillas flaquearon un momento por el hormigueo que sentía.

Mimi casi saltó para sostenerla.

― ¡De ninguna manera irás sola, Kari! Te acompañaré.

― N…No es necesario. –Intervino deprisa la castaña separándose abruptamente de su amiga y la miró. –E…Estoy… Perfectamente. ¡Si Tk estuviese aquí… D…De seguro me apoyaría!

― Pero Kari…

― Estoy bien, tranquila. –Dijo la castaña y se enderezó mejor y comenzó a caminar pero Mimi no la dejaría ir en ese estado.

― Vamos, te llevaré al baño. –Y ante las protestas de la castaña, Mimi accedió. –Sólo te llevaré hasta allá, tú te regresas sola, ¿de acuerdo?

La de cabello corto y liso asintió torpemente mientras era arrastrada por su amiga entre la multitud que las apretujaba con incomodidad. Sus pasos se dirigieron hacia el lado izquierdo de la barra en donde se enseñaba con luces de neón la palabra "Baños" y en cada puerta, el símbolo de los respectivos sexos.

Mimi entró junto con Kari al baño y la metió en un cubículo. En verdad iba a esperarla afuera pero la menor insistió en que se marchara. A regañadientes, así lo hizo Mimi y fue a sentarse nuevamente frente a la barra. Observó con pesar la copa vacía de Hikari.

Bajó sus manos sobre la barra y sin desearlo, la canción ululaba en su mente, cantándola también ella, moviendo sus labios disimuladamente al pronunciarlas. Era inevitable, era una canción hermosa y Yamato tampoco la cantaba mal. Lo maldijo por cuadragésima vez.

― Es una canción un poco deprimente si te hayas sola, cantándola.

Mimi se giró con los hombros tensos a causa del atrevimiento de aquel comentario y un sonrojo en las mejillas, aunque aquello no interesaba si estaban con poca luz que pudiese delatarla. En cuanto sus ojos dieron con el dueño de aquel inapropiado comentario, se abrieron como platos al reconocerlo.

Cabello rubio y ondulado, como los que llevaban las esculturas de ángeles. Ojos calmos y celestes, tan brillantes que parecía verse reflejada en ellos. Su tersa piel blanca hablaba de una nacionalidad ajena a la que ella poseía y entonces sonrió con pena.

― Michael…

― Oh, aún me recuerdas. –Dijo secándose una gota de sudor ficticia, simulando alivio. ―Tenía el ligero temor de pasar un bochorno si venía hasta aquí y no me reconocías. ―Ella relajó los hombros y le dedicó una risa torpe que fue acaparada por el abrazo que blandió el rubio en ella. –Me alivias enormemente, Meems.

― Meems, ―rió por lo bajo correspondiendo el abrazo mientras recordaba que fue él quien le había puesto aquel apodo. ―¿hace cuánto que no nos veíamos?

Michael se separó de ella y llevándose una mano al mentón de manera pensativa, acotó.

― Creo que harán como siete años desde entonces. –las manos bien cuidadas del joven se hallaban sobre los hombros de Mimi y luego fueron acariciándole sus brazos al observarla. ―¡Vaya, en verdad se nota el cambio! Aún con esta poca luz, puedo ver lo hermosa que luces. –Ella se sonrojó por el comentario y casi por instinto que por necesidad, se llevó un mechón de cabello castaño tras la oreja. Estaba claro que el joven llevaba sangre americana por su desenvolvimiento característico.

― Tú tampoco estás nada mal, Michael. –Atinó a decir y no mentía. Había crecido y el joven de quizá diecéis o diecisiete años plantado frente a ella era increíblemente atractivo, con aquella belleza angelical que podría dejar sin aire a cualquier chica.

Michael hizo un gesto para que le trajese la misma bebida que tenía Mimi y tras un momento, el barman se aproximó hasta ellos.

― Señor, su bebida. –El barman la despertó de su ensoñación mental y casi pegó un respingo al oírlo. Mimi vio que el hombre le había traído otras dos copas, una que tomó en mano Michael y otra que le ofrecía a ella.

― Gracias, pero ya tengo el mío. –Dijo señalando la copa aún con mojito en su contenido que había pedido hace un momento.

― Yo invito. –Miró al hombre pasándole un billete de 100 yenes, guiñó un ojo a Mimi. –Considéralo como brindis por el reencuentro.

Ella lo miraba sonriente y se le había olvidado el malestar, la amargura… Se había olvidado de Ishida Yamato.

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.

N/A:

¡Bieeen! Ya aparece la escena que todos esperábamos para que el MiMato se diese :D Michael aparece y la tensión con él.

Ah y sorpresas en el próximo capítulo para los fans del Takari :DDD Y por supuesto, MUUUCHO Mimato :3

¿Cómo les ha parecido el TaiTora? ¿Qué tal estuvo el concierto? ¿Y los celos de Matt? ¡Dejen un comentario con sus opiniones, soy toda oídos… Bueno, ojos :3

Y agradezco nuevamente a quienes me comentaron en el capítulo anterior. ¡Me han hecho inmensamente feliz! Aquí sus respuestas:

Ali0516: Holaaa :D ¡Me alegra tanto que te haya gustado! Si, trataré de actualizar lo más pronto posible. Por supuesto, el Michi y Sorato sólo ayudan para iniciar nuestro amado Mimato, pero aquí se encuentra otra piedra en el camino de Matt. Y la relación entre Takeru y Hikari parecerá un tanto difícil, pero descuida, se la pondremos bien difícil ;) ¡Ah y no sabes la alegría que me dio que me sugierieras a Wallace! Gracias a ti, los celos estarán bien recibidos al igual que la tensión de nuestra pareja :D Gracias! *reverencia* Si tienes alguna otra gran idea, no te reprimas, coméntalas :D ¡Gracias por tu comentario y el agregarme a favoritos! Nos seguiremos leyendo ;3

Adrit126: ¡Hola, hola! Muchísimas gracias por dejar tu comentario, me has alegrado el día al igual que el saber que te ha gustado la historia :D Sii, una manera diferente de conocerse, en donde ya se gustarodiaron entre ambos xD Descuida, ya apareció nuestro querido Michael y de seguro pone tensa la situación entre nuestros protagonistas :D Nos seguiremos leyendo, bye!~

Clau: ¡Muchas gracias por tu comentario! Me emociona que te enganches a ella, sigue comentando qué te pareció este capítulo :D Que pases bien y saludos!

Izzieblake: Holaaa :D descuida, cuando puedas :3 Gracias por tener presente a esta historia *llora* ¡Ah, me emociona que te guste tanto mi manera de escribir! Si, a mí también me pasa eso cuando el autor escribe bien, uno se transporta con tanta facilidad en la historia :D Jajaja Lo lamentooo, a mí también me dolió tener que matarlo, pero verás que no será en vano ;n; Ay sii, muchos personajes usaré que normalmente no suelen hacer acto de presencia, claro que serán secundarios pero ayudarán a dar más profundidad a la historia :D Ash, ese Yamato con sus porte sexy *3* me lo como todo incluso cuando lo escribo xD en el siguiente capítulo, les sorprenderá e.e eeeh! Es verdad, Natsuko la está pasando muy mal teniendo la viva imagen de Hiroaki en su casa :c ¡Muchas gracias por tu apoyo, nos leeremos!~

Criiisi: HoHolaaa :D Gracias por dejar tu comentario :3 Sii, esa Mimi que no consiguió hablar ni por nada, con ese Matt que se la pone difícil y la hace carraspear de lo lindo :D Así es, mi querida amiga, el TaiTora está bien presente en la historia :3 esto solo fue el inicio de una bonita historia de amor entre ellos jajaja Descuida, somos dos distraída, a mí también me pasa muy de seguido eso hee e.e Siii, lamento mucho haber matado a Hiroaki, pero como le dije a Izzie en el comentario de arriba, su muerte no será en vano *voz dramática* Es verdad, Sora la está pasando mal pero ahora que apareció Tai… Hum, ¿qué será que ocurrirá? xD Así mismo es, yo adoro ese tipo de viernes por la noche *choca los cinco* Espero que te haya gustado el capítulo de hoy y espero un comentario tuyo nuevamente, querida. Muchas gracias nuevamente y nos seguiremos leyendo :D

Lyly: ¡No sabes la alegría que me dio leer "haces que mi amor por el mimato vuelva" Casi me has hecho llorar. En verdad agradezco un montón tu comentario y espero seguir contribuyendo a tu amor por él, porque para eso estamos :3 Un abrazo y nos leeremos~

Eri―sshi: Holaaa :D Me encanta ya de entrada eso, me gusta que sean exigentes porque es así como uno se hace un buen escritor, gracias a lectores como tú. En verdad me dejó muy feliz leer tu comentario y saber que te ha gustado tanto la historia como mi forma de escribir, porque hay veces que no gustan en conjunto a uno. Así mismo, concuerdo contigo, la longitud de los capítulos es tan importante como atrapante y yo que soy una charlatana a la hora escribir, pues se me da bien ese detalle *gotita de sudor* Jajaja Sii, yo también amo a esa niña caprichosa de la primera temporada y descuida, es la que regirá en esta historia :D Y por supuesto, no puede faltar la sensualidad innata de nuestro querido Ishida *baba* Entiendo, pero uno leyendo aprende mucho más también, te digo porque estas vacaciones me he comido libros y libros buenísimos que creo, influyeron para que esta historia tenga profundidad –cosa que en las que había escrito antes, no lograba concretar―. Por supuesto, la mayoría de los capítulos deseo sean largos y tendidos, gracias por esa recomendación, la seguiré manteniendo en cuenta para el siguiente capítulo. También está eso, deseo darle tanta participación a las parejas principales, pero sin dejar de enfocarnos en lo que nos interesa realmente :D Me gustaría hablar contigo sobre ese tema, tengo presente un contratiempos que me impediría actualizar con frecuencia pero dentro de un tiempo y sobre el beta reader, porque no lo tengo y soy consciente de ese falto de concordancias en el capítulo que me di cuenta luego de subir, cuando le di una hojeada y no sabes lo avergonzada que estoy por ello ;n; Para nada, querida, me encanta que me hayas acercado estos comentarios porque soy súper útiles y los tendré bien presentes :DDD Espero que te haya gustado el capítulo de hoy y nos leeremos próximamente :D Bye~