¡Hoooola! Tanto tiempo u.u lamento tanto esta tardanza, no pensé que me tomaría tanto el actualizar, pero se me encimaron los exámenes y trabajos con la uni que no pude dedicarle tiempo a la escritura D: lo lamento de verdad!

¿Cómo han estado? Los extrañaba u.u Pero ya volví y con un nuevo capítulo :D Espero que lo disfruten y experimenten mil y un emociones a lo largo de él xD

Me despido, dejándoles los títulos de las canciones que aparecerán en el capítulo de hoy :D

Cómo ya saben, la canción "Always" de Killswitch Engage, versión original.

I'll follow you – Shinedown (Un hermoso tema y su video es aaash! *3*)

Take my life – Halestorme (no podia faltar mi grupo favorito xD)

Can't stop – Rolling Stones (Un tema incríblee, se los recomiendo!)

Y nuevamente, A song for you de Amy Winehouse, con letra incluida, no como el anterior capítulo xD

Qué tengan una buena lectura :D

Guía Narrativa:

― Diálogo.

«Pensamiento»

"Énfasis"

Letra de canciones.

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Subió los pies con cierta pereza sobre los escalones que daban a la puerta lisa de madera frente a él. Levantó su mano convertido en un puño pero antes de que sus nudillos se interceptaran contra el material macizo, dudó un momento, sosteniendo su puño en el aire. Se encogió de hombros. Siempre que acudía a aquella casa todas las mañanas para buscar a su gemelo e ir juntos al colegio, sentía que estaba llamando a una morada completamente ajena a él.

«También es tu familia» Se recordó, pero por más palabras que cruzase su mente, su pecho se contraía. Golpeó finalmente la puerta con tres golpes cortos pero con resonante fuerza. Se volvió sobre sus talones y miró la calle que antes daba la espalda.

Era un vecindario tranquilo y pacífico, aún más a esas horas de la mañana. Sólo podía oírse el movimiento que ejercía el viento contra las hojas de los árboles y el cantar repentino de algunas aves apoyadas entre ramas o el cablerio público. Sus ojos fueron de copa en copa de árboles, dándose cuenta que la mayoría de los macizos troncos pertenecían al tradicional cerezo japonés. No era de extrañarse ver aún la maleza verdosa, sin ningún indicio de flores, pero el aroma que desprendían podía sentirse a pesar de ello. Estaba terminando febrero y abril estaba avecinándose rápidamente, época del año en que las flores de cerezo concedían a las personas observarlas por un tiempo efímero.

Recordaba a su abuela contándole la historia de los cerezos por las noches para hacerlo dormir. Recordarlo en ese momento, sólo hizo que el hueco en la boca del estómago se ampliara. Entonces, oyó la puerta rechinar detrás de él al abrirse, se volvió para encontrar el rostro de su madre con rastros somnolientos que revelaron que no estaba del todo despierta. Trató de reprimir una sonrisa divertida.

― Oh, Koji. –dijo ella con su tono dulce y aniñado que la caracterizaba, esbozando una sonrisa tierna en los labios, causando cierta presión en el pecho del adolescente. ─ ¿Vienes a buscar a Koichi?

― Así es. Perdona si te desperté. –Ella negó frotándose el párpado con una mano. Se hizo a un lado. –Pasa. ¿Quieres tomar algo? –Koji negó con la cabeza, mientras dudaba en entrar o no en aquella casa. Sabía que era su madre, pero aún no podía acostumbrarse a ello. Hace tan sólo tres años vivía bajo la idea de ser hijo único, cuya madre, por razones desconocidas, no conocía.

Tomoko percibió la duda en su hijo y su sonrisa se fue desvaneciendo un poco. Tampoco era sencillo para ella hacer de cuenta que nada había cambiado, que ella y Kousei separaron a sus hijos cuando aún eran muy pequeños y los hicieron crecer como si de hijos únicos se trataran.

Con Tomoko a un lado, Koji fue consciente de dos arreglos florales descansando sobre una mesita no muy lejos de la entrada.

El azabache frunció levemente el ceño al reconocer la razón de éstas; y al parecer, su madre se dio cuenta de aquel cambio en la expresión de su hijo.

― ¿Te gustan? Los jazmines me lo ha regalado Yagami Yuuko. Creo que sus hijos van al mismo instituto que tú y Koichi. Te he mencionado que ambas eramos compañeras en el colegio, ¿no? ―Comentó observando las flores blancas que contrastaban entre las hojas verdes.

Un nudo en el estomago se formó, al recordar que el cumpleaños de su madre había sido el día anterior. Reconoció la tarjeta de felicitaciones que poseía el otro arreglo de flores, bajo la firma de Minamoto Kousei.

― Tu padre me lo envió... ―dijo Tomoko, reconociendo la confusión en los ojos de su hijo.

Koji miro a su madre pero ella mantenia una mirada lejana dirigida a las flores. Hace casi diecisiete años que sus padres se habían separado y las distancias entre ambos, había repercutido en su hermano y en él. En el poco tiempo que había conocido a su madre, ella casi no hablaba de su padre; si se hacia mención, era algo tenue y enseguida cambiaba de tema. Oirla decir algo sobre él era algo nuevo.

― No sabía que te había regalado algo.

― Todos los años lo hace. ―reconoció ella, bajando su mirada y limpiando su rostro con su mano.

«Ayer fue su cumpleaños... ¿Cómo es que mi padre no me había dicho nada sobre sus regalos?» ―Se preguntó internamente. Tenía la mirada gacha y sus manos en los bolsillos de su pantalón. Su madre no lo notó, pero el muchacho tenía las mejillas sonrojadas y apretaba con fuerza sus manos dentro de sus bolsillos.

Tomoko volvió su atención hacia él con una sonrisa tierna.

― ¿Cómo va todo? –dijo, tratando de hacer pasar el minúsculo espacio de silencio, antes de que éste se volviera incómodo. ─ ¿El colegio? ¿La banda?

― Supongo que mejor al primer año. –confesó, tratando de lucir menos tenso. Le resultaba difícil ocultar el desapego con su madre, pero intentaba hacer su mejor esfuerzo, aunque había aún algo allí en su pecho que le hacía sentirse… ajeno.

― Oí de Koichi que Historia está dándole dolor de cabeza. –La sonrisa divertida en su madre hizo que el muchacho relajara un poco más los hombros. Le gustaba su sonrisa, era una mujer muy hermosa, con aquella tez envidiablemente blanca y el contraste que causaba su cabellera negra enmarcándole el rostro. Antes de que pudiese decir algo, los ojos de Tomoko brillaron con cierta urgencia, como si acabara de recordar algo y su semblante cambió al de una niña que estaba a punto de cometer una travesura. –Hey, dime algo. Pero sé sincero conmigo. –Koji asintió. –He notado a Koichi un tanto… diferente. No es nada preocupante, pero tengo la ligera sospecha que podría estar pensando mucho en alguien. ¿Sabes si hay alguna compañera que le guste?

Koji no disimuló su confusión. ¿Koichi enamorado? No es que fuese algo imposible, de hecho, su hermano era mucho más sensible qué él y se daba mejor con las mujeres. La idea de no haberlo notado "diferente" –según su madre─ era lo que llamaba su atención. Después de todo y a pesar de que sólo llevaran tres años conociéndose, la confianza entre ambos era innegable. Se lo hubiera dicho.

― Si lo está, lo ha ocultado muy bien. –comentó Koji. –No recuerdo haberlo visto diferente estos días. –dijo tratando de encontrar algo que le dijera lo contrario. La decepción de Tomoko se vio cuando se encogió de hombros en forma rendida. Así que se apresuró a añadir. –Pero te lo haré saber en caso que me entere de algo.

Los ojos de su madre se iluminaron y asintió.

― Gracias. –Los pasos de Koichi se hicieron sentir cuando éste correteaba de la cocina a la sala, en busca de sus cosas. Tomoko se giró para ver a su hijo atándose los cordones de sus zapatos mientras llevaba una tostada en la boca a medio comer. –Cariño, apúrate. No hagas llegar tarde a tu hermano. –Koichi masculló palabras inentendibles a causa de la tostada en la boca. Su madre rio y miró a Koji. –Y si necesitas hablar con alguien de algo… ─Las mejillas de Tomoko se enrojecieron levemente. –Sabes que puedes contar con tu madre, Koji.

Le tomó un momento digerir sus palabras. Aquella opresión en el pecho no hizo más que acrecentarse dentro y tuvo todas las intenciones de darle la espalda y comenzar a caminar lejos, sin interesarle si Koichi se quedaba atrás o no. Pero claro que no lo hizo. Reprimió esa molesta sensación y asintió sin decir nada más, ni siquiera mostrando una sonrisa, por más falsa que fuese.

Koichi apareció entonces, besó a Tomoko en la mejilla y se abrió paso hacia la calle, siendo seguido por Koji. Ambos iniciaron su caminata hacia el colegio como siempre, llevando el tema de la banda a colación y de temas nuevos. Koichi mencionaba acerca de haber empezado a escribir una canción para que se añadiera al "Nuevo estilo" de The Warrior Wolf.

― ¿Cuál será nuestro "Nuevo estilo"? – añadió Minamoto mientras Koichi se encogía de hombros.

― No lo sé… Pero creo que será dejar de lado tanta apariencia oscurita, ¿no?

― No somos una banda melancólica, Koichi. – dijo su gemelo. –Nuestras canciones no hablan de eso.

― Sí, están cargadas de rabia y resentimiento, como una bomba de tiempo con acordes. –Koji lo pensó un momento y era una buena descripción. –Piénsalo. Quizás es lo que Borton quiso decirnos.

Minamoto lo pensó un momento y recordó que Matt había escrito también una nueva canción.

― ¿Tienes la letra contigo? –

― Así es, pero me gustaría darle unas cuantas terminaciones antes de que otra persona lo lea. –observó fruncir el ceño a su gemelo y levantó las manos a modo de disculpa. –No lo tomes a mal, sólo quiero perfeccionarlo.

Cuando iba a hablar, sintió como un peso de más, se cernía sobre sus hombros y vio como Koichi se inclinaba hacia delante al igual que él. Las carcajadas de Kazu inundaron las calles pero pronto fueron aplacadas por la mano de Koji, cuya palma se estrelló contra la nariz del moreno para echarlo hacia atrás y librarse de su peso.

― ¡Hombre, ¿Cuándo será el día en que te levantes con buen humor?! –Se quejó Hirokazu sobándose la nariz sonrojada por la agresión.

― ¡¿Cuándo dejarás de aparecerte por detrás de las personas, maldita sea?! –explotó el peliazul.

― ¡Llámalo "Destreza ninja" y trata de no envidiarme tanto, es un poco vergonzoso, Koji! –Kazu tomó a Koichi con su brazo, rodeándole el cuello comenzando a caminar, mientras Koji rodaba sus ojos. Siguieron caminando hacia el colegio hablando de una barbaridad de cosas que parecería ridículo de tratar en tan corto tiempo.

Lo primero que hacían los tres al llegar, era pasarse por el salón de música, donde solían empezar el día hablando de la banda u otros temas, pero siempre rodeados del ambiente que amaban. Aunque entrar a aquella sala sin la presencia de Matt era un tanto desalentador para los miembros del club de música.

Pero cuando iba camino a tomar el pomo de la puerta del salón, el sonido de una melodía al son de una guitarra eléctrica, detuvo a Koichi de maniobrar el pomo. Miró a sus espaldas y corroboró la sorpresa en los otros dos miembros, pero no pasó ni un segundo más para que Hirokazu apartara a Koichi de enfrente y abriera la puerta de un portazo, llevándose la sorpresa inesperada al encontrar la figura de Yamato sentado despreocupadamente en una de las sillas con respaldo, tocando su guitarra. El rubio levantó la mirada con cierto sobresalto al ver la forma en que la puerta se abrió y echó un suspiro frustrado al ver que se trataba de sus compañeros.

― Demonios, Kazu. ¿Quieres matarme de un infarto?

― ¡Yamato, hijo de…! –Kazu se abalanzó sobre Matt y se enganchó a su cuello como un niño. El rubio reaccionó tarde como para poder apartarlo y la incomodidad era palpable en él.

― ¡Hey, hey! ¡Sin tocar! –Espetó el rubio apartando a estirones a su amigo, intentando mantener su semblante duro, pero tentado a sonreír por la efusividad del castaño.

Koichi y Koji se unieron enseguida, siendo el primero quien se acercó a Yamato para sonreírle abiertamente y preguntarle acerca de su retorno al colegio antes de lo previsto. Koji iba en camino para acercarse pero al oír la pregunta de su hermano, sus pies se detuvieron. De pronto tenía la imagen de Mimi en la cabeza y de su encuentro poco agradable del día anterior. Apretó los puños a cada lado de su cuerpo.

― Es una larga historia –fueron sus simples palabras. Koji lo miró extrañado y entrevió que la expresión en el rostro de Matt no deseaba entrar en muchos detalles. –pero la vieja Oda revocó mi castigo, así que aquí me tienen.

La mirada de Koichi se encontró con la de su gemelo, también pensando lo mismo que él. Claro que el semblante del Kimura enseñaba cierta pena. Koji desvió sus ojos de los de su hermano para prestar atención a Yamato y Kazu que hablaban entre ellos ahora.

Si hay algo que aprendí es que nunca esperes nada de nadie. Y por lo que veo hago bien en mantener la regla contigo.

Recordó las palabras que le había dedicado a Mimi el día anterior y aunque no se arrepentía de habérselo dicho, sentía que quizá desvaloró un poco la buena voluntad de la chica.

― Tierra llamando a Koji. –Kazu agitó su mano frente al rostro del azabache. –Hey, viejo, tienes que dejar de perderte en tus pensamientos. Siento que estoy tratando con un autista.

― Eres un idiota sin remedio.

Matt sonrió disimuladamente al comportamiento característico de sus compañeros de banda por lo que volvió su atención a su guitarra. Koichi se dirigió hasta donde descansaba su bajo y lo sacó de su forro, mirando a Yamato.

― ¿Qué estabas tocando antes de que entráramos?

― Tengo una nueva canción. –Respondió posicionando los dedos sobre el puente y formulando el acorde de Re Mayor, comenzó a dar punteadas que luego se volvieron un arpegio lento pero cargado de cierta presencia que les llamó la atención.

La segunda guitarra y el baterista se unieron al sentarse cerca de Yamato, oyendo como la melodía calaba dentro. Una balada cálida y fuerte que enseguida les hizo acompañar con el reflejo de sus pies al compás o el tamborileo de sus dedos.

Koji miró a Matt concentrado en las notas que acariciaba sobre el puente de la guitarra. El rubio llevaba un semblante cansado, quizás no fue una buena noche, se dijo, pero había algo más. Como si tocar aquello le provocase una sensación de pesar.


Sora revolvió con sus palillos el arroz de su tazón sin apetito alguno. A penas había probado su desayuno y no tenía ganas de nada, más que volver a la cama, ya que su sueño tampoco fue uno de los mejores. Chasqueó la lengua contra el paladar la razón de su mal humor.

― ¿Sora? –Sin muchas ganas, la pelirroja levantó la mirada hacia su madre quien tenía un semblante preocupado. ─ ¿Por qué no comes?

― No tengo hambre. –Dijo cortante.

Toshiko bajó los ojos a su platillo y por un momento también se le fueron las ganas de comer. Hacía tiempo que no discutía con Sora y ya se había hecho costumbre aquella armonía que por un momento creyó que no volvería a tener desde que se habían mudado a Tokio.

Por supuesto que estaba en todo su derecho para estar enfadada con su hija y le resultaba ridículo que Sora quisiera invertir los papeles.

― Si piensas continuar con esa actitud, será mejor que te vayas ya al colegio. No toleraré tus berrinches.

― ¿Berrinches? –Repitió ella enderezándose en su silla. ─¿Llamas berrinche al hecho de que me has humillado delante de Tai?

― ¿Yo te humille o lo has hecho tú sola dejando que la lengua de ese chico entrara en tu garganta?

Sora no disimuló su descontento y se puso de pie golpeando con las manos la mesa.

― Ese chico, por si no lo recuerdas, se llama Tai y es mi amigo, mamá. –Ella enarcó una ceja, logrando que Sora acentuara aún más su ceño fruncido. ─ ¡Ni siquiera sé porque me molesto en discutir con alguien como tú!

― ¡¿Alguien como yo?! –Toshiko se puso de pie pero sin perder la compostura. –Recuerdas con quién estás hablando, Sora. Soy tu madre, te doblo la edad y créeme que sé de lo que te estoy hablando. Ese chico sólo busca una cosa de ti…

― ¡Mamá, no…!

― ¡Ya lo consiguió una vez, ¿Le piensas dar otra oportunidad para ultrajarte?! –Sora tenía los ojos vidriosos por la rabia y la tristeza. Sabía que su madre tenía razón, lo sabía, pero no podía aceptarlo. Toshiko vio las lágrimas queriendo caer de los ojos de Sora y se encogió de hombros. –Crees que no sé lo que sientes en estos momentos, pero te equivocas. –Sora bajó la mirada. –Yo también me equivoqué en confiar en un hombre que al fin y al cabo… Bueno, no le importaba.

Ya no tenía fuerzas para protestar ni fundamentos para hacerlo. Hasta hace un día, creía que ella aún le importaba a Tai, que aún había algo de esa amistad infantil que ella seguía conservando en su interior con tanto recelo. Pero después de lo que ayer sucedió, de las palabras que le dedicó Taichi… Ya no sabía. No sabía ni siquiera por qué le daba tantas vueltas al asunto. Su madre tenía razones para no poner un apice de confianza en el genero masculino y la comprendia, aunque no estaba lista para aceptar incluir a Tai en la categoria de 'bastardos'.

Antes de que las primeras lágrimas cayeran por sus mejillas, Sora movió sus piernas fuera de la cocina dirigiéndose a su habitación. Tomó su mochila y se la colgó por el hombro. Salió de su cuarto y fue disparada a la salida de su casa sin decir ni una palabra más a su madre. Lo único que deseaba era echar a correr hasta el colegio, hacer que el esfuerzo físico calmara la tempestad que azotaba en su interior. Siendo miembro del club de soccer femenino en su anterior y actual colegio, el correr siempre habia estado en su rutina, sin mencionar que era una de las formas que tenia poner sus ideas en orden.

Decir que se sentía como una basura era poco. Ya no sabía qué pensar de Tai, la confusión sólo acrecentaba el nivel de vergüenza que sentía hacia sí misma. Y aún recordaba como salió corriendo detrás de él, enseñándole su interior y recibiendo a cambio un total y rotundo rechazo.

Sacó su teléfono del bolsillo de su mochila y buscó entre las llamadas recientes el número de su prima. Cuando vio el nombre de Ruki en la pantalla, la marcó. La voz neutra de la Makino se oyó tras tres pitidos de la línea.

― ¿Sora? ¿Ocurre algo?

― ¿Puedo quedarme esta noche en tu casa? –La somnolencia que enseñaba la menor se despejó al instante en que Sora disparó sus palabras entrecortadas por la corrida al colegio.

― Por supuesto. –Dudó un momento en preguntar. ─¿Sucedió algo malo con tu madre?

Sora estuvo tentada a contarle a Ruki en esos momentos, de romper en llanto como una adolescente conflictiva y enrabiarse con el mundo, pero no lo hizo. Ella era más que eso, lo sabía. Sólo se permitía un momento de debilidad y no lo concedería en plena calle y por teléfono.

― Buscare algo de ropa despues del colegio e iré a tu casa. ¿Tienen ensayo los muchachos?

― No, puedes venir. –dijo su prima a lo que la pelirroja agradeció y culminó la llamada.

Necesitaba una tarde con su prima, despejar su mente y alejar sus fantasmas por lo menos por un momento. Sabía que huir de los problemas sólo los hacía lucir más grandes, pero necesitaba un respiro para pensar con claridad y no había una mejor forma de hacerlo que con Ruki a cuestas. Ella era sin duda la voz de su conciencia.


Mimi repasó las letras escritas en el folleto que tenía entre las manos, mientras fruncía el ceño, un claro gesto que poseía la chica tratando de traer a ella la concentración que no poseía. Levantó sus orbes castaños por sobre el marco de los lentes que traía, visualizando a Yuriko hablando sobre algo relacionado con el club de estudio.

Volvió a enfocar su atención sobre el papel frente a ella y releyó el título: "Club de Estudio". Por lo poco que había leído en el folleto, se trataba del índice de desarrollo estudiantil que llevaban los estudiantes, pero no podía concentrarse en ninguna palabra y menos en lo que decía en esos momentos su compañera morena.

─…necesitamos hacer algo al respecto. –Finalizó para así sentarse nuevamente sobre la silla que la respaldaba. Todos enfocaron su mirada en Mimi y ella no cayó en cuenta de ello hasta que sintió el codo de Yolei golpeándole disimuladamente.

─ Eh… ─dijo y miró a su mejor amiga, quien le señalaba con su pulgar a los compañeros reunidos en aquella sala. –Está bien. –Fue todo lo que dijo y la sala quedó vagando en un silencio demasiado macizo como para cortarlo con un cuchillo.

─ Eso quiere decir, tomemos un receso de diez y regresamos. –Intervino inmediatamente Miyako, logrando que la incomodidad de la sala se desvaneciese y fueran saliendo de la sala.

Mimi tragó saliva acomodándose los lentes. Sabía lo que venía a continuación.

En cuanto la sala estuvo vacía, con excepción de las dos jóvenes. La castaña se sacó los lentes finalmente.

─ Meems, ¿Me puedes decir en donde tienes la cabeza? –Inició Yolei con una voz calma y comprensiva.

─ Lo lamento, Yols. No sé qué me pasa, trato de concentrarme pero… ─Miró a su amiga y ésta la miraba con una ceja enarcada. No caía en su excusa. –S…Sólo no tuve un buen sueño. –Seguía mirándola así. ¿Es que acaso era tan fácil de leer la mentira en ella? –No ocurre nada malo, sólo… Sólo estoy un poco cansada.

La pelimorada cambió su expresión por una sonrisa comprensiva y tomó las manos de su amiga.

─ Escucha, sé que ahora estás con muchas cosas en la cabeza. Tu nuevo cargo, los clubes que te ponen encima todo y ese terrible incendio… Bueno, es normal. El médico mismo no estaba de acuerdo con que regresaras al colegio tan pronto. No es fácil asimilar ese tipo de cosas. –Mimi miró a Yolei con un semblante relajado y agradecido, aunque no estaba del todo cómoda, porque sabía que esas cosas no eran las razones sobre su desconcentración. Tenía que ser sincera con ella. Su amiga se lo merecía.

─ Yols, eres tan buenas amiga. –Inició mirando las manos de su amiga sobre las propias. –Pero tengo que serte sincera. –la joven de anteojos cambió su expresión tranquila por una de confusión. No la culpaba, estaba sonando muy dramática.

Al pensar en la causa de sus pensamientos arremolinados, una sonrisa iluminada surgió en sus labios. –Se trata de un chico y yo…

─ ¡Ah, Meems! –Gritó eufórica. ─¡Haberlo dicho antes, mujer! ¡Lo supe desde el momento en que vi a tu amigo norteamericano! –Tachikawa parpadeó un momento y negó con la cabeza, llamando la atención de la peliviolacea, cuyo rostro cambió por uno sorprendido. ─ ¡No me digas que se trata de Taichi!

─ ¡N…No! –respondió sonrojándose ante la idea. ¿Cómo podría siquiera imaginárselo? –Tai es como un hermano mayor y lo sabes. –Su amiga asintió.

─ ¿Entonces…? –La expresión ansiosa en Inoue aumentó la sonrisa en Mimi. Ya podía oír a su amiga chillar al enterarse, así que tomó todo el aire que pudo y soltó sus palabras.

─ Ishida Yamato.

Por un momento, la castaña podría jurar que sus oídos se taparon a causa del silencio que reinó entre ambas y comenzó a sudar frío, esperando ver la reacción en su amiga. Por su parte, Miyako la miró sin comprender.

─ ¿Perdón? Dime que solamente escuché mal… ─Mimi alejó sus manos de las de su amiga con cierto miedo. –Dime que no dijiste…

─ ¿Ishida? P…Pues sí, sí lo dije. –Miyako cerró los ojos y dio un suspiro, como si acabara de expulsar todo el aire de sus pulmones. ─ ¿A qué viene ese suspiro?

Yolei miró a su amiga y esperó un momento para hablar, pensando en sus palabras.

─ Meems, estaba a punto de creer que sólo me estabas tomando el pelo, pero creo que lo dices muy enserio.

─ Pues sí. ¿Quieres explicarme tu reacción?

─ Él no es para ti. –Antes de que Mimi dijera nada, continuó hablando. ─ ¿Tienes idea de lo que tus padres dirán al respecto? ¿O lo que las personas van a decir de ti por el simple hecho de que estás cerca de él?

─ ¡No lo conocen!

─ ¡¿Y crees que tú sí?! –preguntó con sarcasmo, casi riendo. ─ ¡¿Sabes cómo es conocido entre las chicas?! –la castaña no respondió, sólo desvió su mirada ceñuda al suelo. –Tiene fama de solo jugar con las mujeres, pasar el rato y créeme que no necesito de chismes para saber que Ishida y la palabra "compromiso" no van de la mano.

Mimi no pudo soportar las palabras de su amiga, hablando de Matt valiéndose sólo de suposiciones superficiales y palabrearías de terceros.

─ ¡Él no es así, ayer él...!

─ ¿Ayer? –Saltó Miyako con sorpresa, haciendo que la otra joven tensara los hombros. ―¿Acaso te encontraste con él?

─ Así es. Fui a verlo tras conseguir que la directora le quitara su castigo y lograr que Michael hable con su padre para darles otra audición.

─ Genial, Meems. Sabes que fue lo correcto limpiar su nombre. No es tan patán como parece, pero él no parece el chico ideal para ti. Entiendo que te sientes en deuda con él, pero él no es…

─ ¡Deja de hablar como si lo conocieras! ¡Él no es lo que todos piensan, el jamás me haría daño, Yols! –Ella estaba completamente segura de que así era, que Yamato no la lastimaría. Él no pudo haber fingido todo lo que ayer le había dicho, cómo se comportó con ella, como la miraba.

─ Oh, no... ─Dijo la Inoue llevándose una mano a los labios, como tratando de reprimir su boca entreabierta por la sorpresa de comprobar lo que temía. ─Dime que no se besaron… ─Mimi se encogió de hombros mientras el sonrojo iba tomando partido sobre sus mejillas. Desvió la mirada a otro punto, ya incapaz de mirar a Yolei con la emoción que sentía en un principio. ─No lo puedo creer… ―Miyako se llevó las manos por la frente, deslizándolas hasta que su piel conoció el inicio de sus cabellos. –Tú no eres así, Mimi.

La aludida se levanto, incapaz de continuar escuchándola.

─ Por lo que veo, tampoco me conoces y no espero que me comprendas. –Tenía claras intenciones de marcharse, de alejarse de Yolei pero ella también se puso de pie y la tomó de la muñeca.

─ ¡Él sólo quiere conseguir una cosa de ti y no quiero ver cómo se lo entregas sin poner resistencia!

Mimi se soltó del agarre de la peliviolácea y la escrutó con la mirada. Miyako se sorprendió al encontrar aquel semblante tan molesto en la castaña, pero no retrocedió, ella iba a hacer que su amiga entrara en razón, así tuviera que pegar gritos por todo el colegio.

─ Te haré una simple pregunta, Meems, basándonos en que "conoces" a ese sujeto. –Yolei enfatizó con los dedos la palabra conocer, logrando que Mimi acentuara su ceño fruncido. ― ¿En qué supones que te convierte el que te haya besado? ¿Qué representas para él?

Mimi no mostró ningún ápice de vacilación ante la pregunta que le lanzó su amiga, su rostro se mantuvo con la misma máscara ceñuda que portó desde que se había levantado. Pero en el interior, aquella pregunta hizo eco dentro de su pecho. «¿Qué era para él?» Ella no lo veía besando a cualquier chica, pero sin embargo la duda de cómo responder a eso comenzó a generar en ella un hueco en la boca del estómago.

─ ¿Y bien? –Insistió ante el silencio de la castaña, mirándola mientras se cruzaba de brazos.

─ ¿Crees que estás en la mejor posición para hacerme esa pregunta? –Soltó Mimi, aliviándose al ver cómo Miyako frunció su ceño. ―¿Por qué no le preguntas a Ken qué eres para él? ¿O es que después de tanto tiempo besuqueándose prefiere mantenerte como amiga?

─ ¡Eso es totalmente lo contrario, Mimi y lo sabes! –Explotó Yolei, elevando la voz por primera vez.

─ ¡¿Dónde es diferente, Miyako?!

─ ¡Ken no es un problemático que disfruta viéndole la cara a chicas ingenuas! –Gritó con rabia.

Mimi estudió el rostro de su amiga y viendo lo sulfurada que estaba, enserió su rostro e ignorando lo último que dijo, añadió.

─ Pero, ¿Si es de los que espera pacientemente a que el camino esté libre para avanzar? Qué noble hermano. –Los ojos de Miyako se abrieron desmesuradamente ante la mención indirecta que había hecho Mimi y enseguida éstos se humedecieron.

No dijo nada más, sólo cruzó junto a la castaña chocando su hombro hasta llegar a la salida y deslizar la puerta del salón. La Inoue acentuó su ceño fruncido al ver a todos sus compañeros de junta tras la puerta con cara pasmada por la sorpresa de ser descubiertos, pero prefirió ignorarlos y abrirse paso entre ellos para salir corriendo de allí. Todos la miraron marchar.

Entonces, Toshiro habló bajito, dirigiéndose a sus compañeros.

─ ¿Entonces se cancela la reunión?

─ En absoluto, Sanada. –El de lentes así como el resto de los presentes, pegó un respingo por la sorpresa de oír la voz de Mimi. Ella se situó nuevamente sobre su asiento y tomó los papeles que tenía sobre su pupitre. –Continuemos con la reunión. –Su voz sonaba firme y autoritaria como antes. Viendo que ninguno se movió del umbral de la puerta, levantó una ceja. ―¿Qué están esperando?

Como si de un interruptor se tratara, todos se apresuraron a entrar al salón, casi empujándose entre ellos hasta alistarse en sus asientos, tomaron sus notas y esperaron pacientemente a que la presidenta diera la orden. Mimi miró a Yuriko.

─ Himekawa, repasa lo último antes del receso. –La morena asintió, se puso de pie y comenzó a hablar.

─ E…Eh, sí. ―aclaró su garganta. –Se hizo una evaluación con respecto al desempeño escolar de todos los alumnos y se apreció un descenso en ciertas áreas unánimes entre la mayoria de los niveles superiores. –Viendo la interrogativa en el semblante de Mimi, ella continuó hablando. –Principalmente el área de Historia. Aunque viendo el tipo de didáctica utilizada, no amerita mucho proceso para los alumnos y eso evita que los alumnos puedan mantener un promedio aceptable.

─ Comprendo. –Miró al resto de los comensales. ―¿Alguien quiere aportar una opinión al respecto?

La sala se quedó momentáneamente en silencio, dejando que las miradas se dispararan unas contra otras, esperando que alguien dijera algo. Y fue cuando una mano se levantó, llamando la atención de Mimi.

─ ¿Si…―Mimi leyó el apellido de la joven estudiante escrito en la placa sobre el escritorio que le correspondía.―Orimoto? –La chica se puso de pié al tiempo en que Yuriko se sentaba.

─ Es verdad que la falta de desempeño sobre la didáctica utilizada podría significar un tropiezo con esta materia. Entonces, deberíamos enfocarnos en buscar una solución general para con todos los niveles dentro de la institución.

─ ¿Tienes una sugerencia? –La rubia sonrió con afirmación.


Yamato caminaba a grandes zancadas por los pasillos del Instituto, con las manos en sus bolsillos y la mirada concentrada en el trayecto de sus pies. Tenía un maldito nudo en la boca y eso sólo hacía que su humor empeorara conforme avanzaba. En la cabeza le daba vuelta y vuelta las palabras de aquella chica "Tiene fama de solo jugar con las mujeres, pasar el rato y créeme que no necesito de chismes para saber que Ishida y la palabra "compromiso" no van de la mano." Sonrió con sarcasmo. ¡Y es que él se había hecho del título gracias a las pocas y cortas relaciones que tuvo!

Sabía que el juzgarse entre mujeres era algo normal y decretar a una "zorra" era sencillo, siempre acababan por señalar a una cuyas acciones la precedieran. Pero cuando un chico se metía con esa misma zorra y bajo la condición de tener un relacionamiento meramente superficial y de conveniencia acordada, ésta acababa llorando ¿Quién era el culpable? Por supuesto que el chico. ¿Por qué? Pues vaya a saber Dios, pero siempre que una chica lloraba, la Sociedad de protección Femenina tenía que dar caza al chico que la hizo llorar sin escuchar de razones.

Estaba claro que la mayoría de sus tratos con el sexo opuesto era para pasar un buen rato, sin compromisos o ataduras. Sólo diversión momentánea. Pero era malditamente la costumbre de esas mismas chicas esperar algo más de él, como si ellas fueran las que lo hicieran "cambiar", ser la chica ideal que lo sacaran del fango. Siempre que él leía esa mirada en las chicas con quienes salía, no tenía más remedio que despedirlas en forma rápida, evitando dramas, pleitos y lágrimas por sobretodo. ¿Es qué ya nadie quería divertirse?

Y es gracias a ellas, sus berrinches y sus lenguas afiladas soltando pestes sobre él, es que se había ganado el título de "Abusador de inocentes". Como si se tratara de algún violador serial que iba por la vida intentando meterse en las bragas de puritanas. Sora no era el caso, por supuesto; su corta relación con ella fue un momento de debilidad de ambos, pero de algo estaba seguro: él no quería lastimarla, razón por la cual no pasó de besos y caricias con ella.

En lo que respectaba a Mimi… Dejó escapar una risa. ¿Pero por qué se molestaba con aquella chica? Miyako convencería a Mimi de que él era un mal partido para ella y al final ella se alejaría de él. No tendría que mover un dedo en absoluto para evitar que la cercanía que había estado logrando ella con él, se disolviera y por fin él regresaría a la normalidad.

La sonrisa se fue borrando de su rostro. Por más que se lo repitiera en la mente, menos le gustaba la idea de que Mimi se alejara de él. Se restregó el rostro con ambas manos con exasperación. Odiaba esa pelea interna que se había hecho costumbre desde que besó a la castaña en aquel estacionamiento. La simple mención hacía que su sangre fluyera con más fuerza.

Yamato se había pasado casi toda la noche pensando en la castaña y en todo lo que había sucedido aquella noche, en la forma en que ella había desnudado sus miedos y barreras ante él y en la manera en que ella iba derribando sin el menor atisbo de remordimiento las suyas. Él estaba cambiando en muchos sentidos y eso le asustaba. Lo único que podía pensar era en su padre, en su matrimonio fracasado, en su miserable vida hasta antes de morir y… Su estómago se revolvió. Él no deseaba eso. No quería repetir los pasos de su padre y acabar con el corazón roto como lo acabó él.

Tanto Matt como Mimi eran personas rotas, disfuncionales e incompatibles. Era un hecho. No podían pasar ni tres segundos antes de acabar peleando, así que la decisión era sencilla. Tenía que quitársela de la cabeza, pero más importante, tenía que hacer que ella se alejara de él y hacerle un favor.

Había esperado el receso del almuerzo para hablar con ella. La fue a buscar en su aula pero no había sino unas pocas personas. Ingresó a su aula de todas maneras y les preguntó por Tachikawa.

─ En estos momentos ha de estar en la sala del consejo estudiantil. –Respondió uno de los muchachos allí reunidos.

Matt asintió y salió de la clase para ir en busca del salón donde los miembros del Consejo del colegio se reunían cada tanto. En cuanto llegó al nivel donde se hallaba la clase, vio a lo lejos como algunos alumnos salían del cuarto y tras cerrar la puerta, iban caminando por el pasillo para bajar los escalones.

Yamato avanzó sin mirarlos hasta que una de las chicas lo llamó. Se volvió a verla y reconoció a Zoe, una de las compañeras de Takeru. Ella se acercó a él para saludarlo e hizo que todo el grupo se detuviera a esperarla.

─ ¿Buscabas a alguien? –Preguntó la rubia.

─ Así es. ¿Has visto a Tachikawa? –Inquirió, recibiendo un asentimiento con la cabeza por parte de la Orimoto.

─ Está dentro con…

¡¿Y crees que tú sí?! –Se oyó la voz alterada de Miyako desde el interior de la sala, interrumpiendo las palabras de Izumi. La rubia miró con confusión a los demás reunidos y Matt no esperó para ir hacia la sala en donde se suponía estaban Mimi y Miyako. ―¡¿Sabes cómo es conocido entre las chicas?! Tiene fama de solo jugar con las mujeres, pasar el rato y créeme que no necesito de chismes para saber que Ishida y la palabra "compromiso" no van de la mano.

Yamato se detuvo frente al a puerta con la mano a punto de deslizarla a un costado cuando oyó su nombre siendo pronunciado por Yolei. Estaban hablando de él y de su dichosa fama de mujeriego sinvergüenza. Miró a su costado y los demás acababan de unirse a él para oír la riña entre las mujeres, pero esperaba que no hayan logrado oír que aquella situacion lo tomase a él como protagonista.

¡Él no es así, ayer él...!

Genial, Meems. Sabes que fue lo correcto limpiar su nombre. No es tan patán como parece, pero él no parece el chico ideal para ti. Entiendo que te sientes en deuda con él, pero él no es…

¡Deja de hablar como si lo conocieras!

Iba a deslizar la puerta, pero Izumi lo detuvo. Él la miró y ella le hizo un gesto con el dedo para que no interfiera.

Dime que no se besaron…

─ ¿Qué dijo? –Preguntó un chico que estaba detrás de Yamato en un susurro.

─ Parece que la presidenta besó a alguien ayer. –Respondió una de las chicas que aprisionaba su oído contra la puerta. Al tiempo en que dijo eso, los demás dejaron escapar un murmullo de sorpresa que hizo a Yamato rodar los ojos.

─ Cállense, maldita sea.

No lo puedo creer… Tú no eres así, Mimi.

Por lo que veo, tampoco me conoces y no espero que me comprendas.

¡Él sólo quiere conseguir una cosa de ti y no quiero ver cómo se lo entregas sin poner resistencia!

El rubio cerró los ojos y dejó escapar un suspiro cansino que se ganó un golpe por parte de Izumi en el estómago. Él chillo por el dolor, pero sólo recibió un chito por parte de los presentes. Estaba claro que tenía la peor reputación de todas.

─ Harás que nos descubran, Ishida.

Matt sabía que estar escuchando sólo empeoraría la situación, pero también quería saber qué más dirían. El que estén hablando de él lo comprometía a la situación, ¿no? Estaba en todo su derecho de escuchar.

Te haré una simple pregunta, Meems, basándonos en que "conoces" a ese sujeto. –Todos guardaron silencio para oír la voz de Yolei. ―¿En qué supones que te convierte el que te haya besado? ¿Qué representas para él?

─ Demonios… Esa sí que es difícil. –Susurró un chico de lentes cuya cabeza estaba por debajo de Izumi.

─ La presidenta está tardando en responder… ―Susurró otra chica.

─ Supongo que ya saben la respuesta. –Dijo ahora Matt con la garganta seca. ¿Qué era ella para él? Odiaba cuando las chicas se lo preguntaban al término de cada encuentro casual. Pero en esos momentos, esa preguntaba comenzaba a torturarlo porque no sabía cómo responder. Con las demás sería sencillo: "Me ayudas a matar el tiempo" pero con Mimi… No lo sabía y responder a esa pregunta lo hacía sentirse inseguro.

Se removió entre las personas para abrirse paso entre ellos y alejarse de allí. Ya tuvo suficiente al escuchar aquello. Estaba claro que no sólo Tai lo veía como una amenaza para Mimi, también lo hacía su amiga y no podía ser una simple coincidencia. Él no era para la castaña, lo sabía pero decirse eso a sí mismo era un tanto hiriente.

«Ni que estuvieses considerando otra cosa» Se dijo mentalmente. Él no buscaba una relación, estaba feliz con tirarse a chicas fáciles cada vez que necesitaba despejarse la mente. No deseaba nada estable, él no sentaría cabeza ni por ella ni por nadie más.

Por fin llegó a la sala de música y cruzó el umbral de la puerta casi tropezándose al ver que las figuras de sus compañeros de banda no eran las únicas presentes en el salón. Habían algunas estudiantes sentadas aleatoriamente a lo largo y ancho del salón, escuchando el instrumental de una de las canciones de la banda por cortesía de Kazu, Koji y Koichi.

En cuanto lo vieron llegar, Kazu le disparó una sonrisa cómplice que bien conocía, una que solía utilizar cuando quería tirarse a una chica. Repasó la imagen que tenía a continuación y comprendió la situación. Se encogió de hombros y avanzó hacia sus compañeros; las chicas comenzaban a susurrarse cosas entre ellas mientras lo veían tomar su guitarra y tomar asiento cerca de Koji.

─ ¿Quieres explicarme qué hay con el harem?

─ Todo es gracias a ti. –respondió Koji rodando los ojos. Matt lo miró sin comprender a lo que él continuó. –Tu gran hazaña el otro día salvando a Tachikawa y luego tu suspensión… Nos has dado más fama por el simple hecho de ser el "Honorable buscapleitos".

─ ¿Honorable buscapleitos? –dijo con una sonrisa divertida. La melodía finalizó con un redoble de platillos por parte de Kazu, algo que no incluía la versión original, sino más bien se trató de un agregado para enfatizar su presencia ante el público femenino. – Entonces ¿Qué sería Kazu?

─ Supongo que el idiota sin remedio.

─ Tienes razón. –Sonrió y miró a Kazu. ―¿Ya terminaste de impresionarlas?

─ ¿Impresionar? Pff… No me subestimes. –Miró a las jóvenes estudiantes, guiñándoles un ojo y sacando risitas por parte de éstas. –Es un talento natural. –Se levanto y caminó hacia Matt y Koji. –Eres un maldito amuleto de la suerte, Yamato. Te besaría pero trato de mantener una buena imagen frente a las chicas.

─ Mantén tus arranques de homosexualidad a una distancia prudente de mi trasero, Kazu. –dijo el rubio fingiendo seriedad, pero una sonrisa divertida deseaba aflorar en su rostro. ―¿Disfrutas de la atención?

─ Hombre, si hubiese sabido que tendríamos una mina de chicas a nuestros pies por el hecho de haber esparcido una imagen de héroe rebelde, hace tiempo incendiaba el colegio y salvaba a un perrito. –Koji y Matt lo miraron con una ceja enarcada. ―¿Qué? Las chicas aman a los perritos.

Matt bufó y entornó la mirada hacia las jóvenes, quienes en ese momento, tenían puesta toda su atención en Koichi tras el teclado, hablándole y sonriéndole con picardía, logrando que el azabache se sonrojara pero no perdiera la oportunidad de mostrarse interesante.

─ No sólo los perritos. –comento Yamato señalando con su mentón la dirección en la que el Kimura se encontraba. Los otros dos miembros viraron sus ojos hacia él. –Supongo que nuestro querido Koichi será el primero en tirarse a una de ellas.

Koji se mantuvo en silencio un momento estudiando la situación y luego miró a Matt.

─ ¿Crees que le guste alguna de ellas?

─ ¿Celoso? ¿Ahora quieres darle fama a la banda por medio del "twincest"[1]? –preguntó Kazu divertido hasta que lo pensó mejor. –Hey, eso no está mal. Si hay algo que adoran las chicas aún más que los perritos es eso. –Miró a Koji. –¡Ve a besar a tu hermano!

Tanto Matt como Koji miraron a Kazu con cierto asco, logrando que el azabache se encogiese de hombros.

─ No me refería a eso, idiota. Tomoko… Emh… Mi madre –Se corrigió. –me había dicho que Koichi podría estar enamorado.

Kazu y Matt miraron sorprendidos a Koji y luego pasaron sus ojos hasta el tecladista de la banda, quien sonreía a una de las chicas sin disimulo. Cuando notaron cómo ellas reaccionaban a la sonrisa angelical del chico, no les quedó dudas.

─ Podría ser la castaña. –Dijo Matt.

─ ¿Estás loco? Mira a la morena. Sin duda es ella. –Intervino Kazu.

─ Creí que era la pelirroja.

─ ¿De qué hablas, Koji? –Volvió a decir Kazu. –Demonios… Todas babean por él. Es un tanto humillante que el menor nos lleve la delantera. –Volteó a ver al Minamoto. –Pero creo que podemos darle un empujoncito, ¿no?

─ No creo que… ―Antes de que Matt terminara de decir las cosas, Kazu ya se encontraba caminando en dirección a Koichi llamando la atención de las chicas y del mencionado. ―¿Cómo están, señoritas? ¿Les apetece escuchar cómo nuestro querido Kimura―san les deleita con una balada romántica?

─ ¿Kazu? –Koichi lo miró con el ceño fruncido, claramente incómodo por la intervención del castaño. Éste sólo le guiñó el ojo.

─ ¡Oh, eso sería estupendo, Kimura―san! –Alegó una de las chicas, siendo la decisión unánime del resto de jóvenes.

Koichi miró a Kazu con el ceño aún fruncido y luego suavizó su expresión para regresar sus dedos a las teclas a iniciar una melodía lenta y suave, cargada de melancolía dolosa que se transmitía en el rostro de Koichi conforme iba tocando.

Yamato compartió una mirada con Koji, ambos compartiendo la misma idea: Koichi sí estaba enamorado y no parecía estar pasándolo de la mejor manera.

Las chicas suspiraron a cada cambio de acordes que iba expresando notas graves y melancólicas. Matt se puso de pie y caminó hacia donde se encontraban todos reunidos.

─ Es una excelente melodía, Koichi. –El chico levantó sus ojos hasta el vocalista y sonrió con simpleza. ―¿Tienes letra? –Asintió y se alejó del teclado para ir por su mochila, rebuscando dentro de ésta un papel todo arrugado que bien Koji pudo reconocer como la letra que le había mencionado su gemelo esa misma mañana en la ida al colegio.

─ Te la iba a mostrar esta mañana, pero aún faltaba darle algunos retoques. –Dijo Koichi encogiéndose de hombros tendiéndole la letra a Yamato. El rubio sonrió y se lo devolvió.

─ No tengo idea de cómo es, así que haznos un favor y cántala tú. –Miró a las chicas que estaban expectantes de la conversación. –De seguro tu club de fans quieren oír tu voz. –Las chicas asintieron emocionadas, causando que Koichi se sonrojara pero no se opusiera.

Entonces el azabache se situó nuevamente tras el teclado y apoyó los dedos sobre el teclado, comenzando a tocar aquella melodía triste, siendo la introducción antes de que sus labios se separaran y comenzara a cantar.

If I could find assurance to leave you behind

I know my better half would fade

And all my doubt is a staircase for you

Opened out of this space

The first step is the one you believe in

The second one might be profound.

Sabía que Koji se daba bien con las canciones, era buen cantante además de guitarrista y bajista, su voz grave y ronca ayudaba a complementar aquel aire solitario que su imagen misma le otorgaba. Pero ahora descubría que Koichi poseía una voz increíble, similar a la de su hermano pero menos ronca y mas dulce.

I'll follow you down through the eye of the storm

Don't worry I'll keep you warm.

I'll follow you down while we're passing through space

I don't care if we fall from grace

I'll follow you down

Los miembros de la banda compartieron una mirada cómplice en cuanto al desempeño del Kimura. Era una letra maravillosa, versos románticos que estaban lejos de ser empalagosos, poseían la autenticidad que caracterizaba a The Warrior Wolf.

You can have the money and the world

The angels and the pearls

Even trademark the color blue

Just like the tower we never built

In the shadow of all the guilt

When the other hand was pointed at you

Yeah the first step is the one you believe in

The second one might be profound.

Matt cayó en cuenta que anteriormente, ninguno de los temas compuestos por ellos tenían versos dedicados al amor. Todo iba dirigido a temas relacionados con la rabia y sobreponerse a los problemas en forma vengativa. Recordó la canción que él mismo había compuesto y comparó con la de Koichi… Al parecer, ya no era necesario decir que se esforzaron demasiado en un cambio notorio para gustar a Borton y su oído musical. Ya había un cambio en la banda y éste de seguro comenzaría a hacerse cada vez más fuerte.

I'll follow you down through the eye of the storm

Don't worry I'll keep you warm.

I'll follow you down while we're passing through space

I don't care if we fall from grace

I'll follow you...

If I could find assurance to leave you behind

I know my better half would fade

I'll follow you down.


Mimi fue la última en dejar el salón de junta, siendo la responsable de poner bajo llave la sala. Cuando estaba recogiendo sus cosas y metiéndolas dentro de su bolsón, el símbolo de Louis Vutton centellaba en un llavero que pendía de la cartera, el mismo que Yolei le había obsequiado cuando regreso de su viaje a Paris el verano pasado.

Sus dedos acariciaron la curvatura de la insignia en oro, pensando en su amiga. Era la primera vez que discutían de esa manera, con tanta intensidad y tras dejar que la rabia pasara, empezó a latir el dolor de la pena. Fueron palabras hirientes las que le dirigió a Miyako, pero no podía dejar de pesar en todo lo que ella había dicho sobre Matt. Era injusto.

Yolei no conocía más que la fachada superficial que él enseñaba. No le daba derecho para haber dicho todas esas cosas. Él jamás se aprovecharía de ella, porque la noche anterior él le había enseñado parte de su interior, una que no estaba acostumbrado a mostrar a nadie. Sabía cómo se sentía porque ella también ocultaba muchas cosas de los demás. Quizás por temor o quizás por desconfianza, no lo sabía, pero era algo que compartía con él.

Suspiro. No se había dado cuenta de cuantas cosas resguardaba para sí misma hasta ayer. Decía que Tai y Yolei eran sus mejores amigos, quienes la conocían a fondo, pero no tenía la confianza suficiente para contarles tantas cosas de ella que se avergonzaba de sí misma, aunque tampoco iba a hacer nada para cambiarlo. Le gustaba guardarse sus debilidades sólo para ella, ya que bastante tiempo estuvo a la sombra de las mismas.

Las personas no veían otra cosa que debilidad y fragilidad en ella, pero eso había quedado atrás. Cuando puso un pie en el Instituto de Odaiba sabía que las cosas iban a cambiar, ya no la mirarían con pena o lastima. Ahora ella era observada con admiración e incluso temor y eso le gustaba, le gustaba aspirar a cosas grandes, cosas importantes al igual que sus padres. "La grandeza es una de las pocas cosas que uno consigue a lo largo de su vida" eran las palabras de su padre y tenía razón.

Muchas personas nacen con belleza, inteligencia o ciertas habilidades, pero la grandeza era algo que se cultivaba día a día para recibir sus frutos posteriormente. Aún tenía fija su meta, pero había algo que descubrió de sí misma estando con Yamato en aquel vehículo…

― Presidenta Tachikawa –Mimi, al oír como la llamaban se volteó para encontrarse con la misma joven que propuso una solución para la problemática del club de estudio: Orimoto Izumi.

― Oh, Orimoto. –Sonrió. ―¿En qué puedo ayudarte?

La rubia estaba en el umbral de la puerta, a pesar de haber sido una de las primeras en retirarse cuando la sesión fue levantada, por lo que Mimi supuso ella habría regresado al haberse olvidado algo. Zoe avanzó hacia el interior.

― Olvidé mencionarle que Ishida Yamato había venido a buscarla hace un buen rato. –ante su mención, Mimi no disimuló su sorpresa y para qué negar que la pequeña sonrisa en sus labios enseñaba la dicha de saber que él la estaba buscando. –Estaba ocupada hablando con Inoue así que decidió marcharse. –Dijo sonrojándose al recordar que tanto ella como los demás miembros del consejo estaban escuchando a escondidas la "conversación" entre la presidenta y su mano derecha. –Creí que querría saberlo.

― Te lo agradezco. –dijo Mimi sin ocultar ya la sonrisa en sus labios. Tomó sus cosas y colgó la correa de su bolsón al hombro para caminar hacia la puerta. Zoe salió primera para ser seguida por Mimi, quien puso el seguro a la puerta, verificando que esté bien cerrada. La castaña volteó a ver a Izumi quien estaba iniciando sus pasos por el pasillo, dejando que su larga cabellera rubia recogida en una coleta alta se meciera contra su espalda. –Y, Orimoto… ―la aludida se volteó a verla, entonces Mimi se aproximó hasta ella. –No lo digo muy de seguido, pero creo que fue una buena idea la propuesta que has dado para el club de estudio.

Zoe sonrió ampliamente, clara señal de que no esperaba tal cumplido por parte de la presidenta del colegio.

― Gracias, Presidenta. Siempre he pensado que la mejor manera de solucionar problemas de estudio es con trabajos que ayuden a la comprensión y no sólo libros aburridos. –Mimi rio por el comentario de la rubia, porque ella era una de las tantas personas que odiaba estar anclada a un libro cuyas líneas sólo la hiciesen bostezar antes que otra cosa.

― Ya el club de estudio se encargará de hacer un análisis sobre tu propuesta y me acercarán su decisión para delegar en el consenso. –Hizo un gesto con la mano para darse a entender que se marchaba, pero entonces, Zoe la retuvo nuevamente.

― Presidenta, tengo algunas ideas para proponerle sobre eso. –Mimi la miró curiosa y eso dio luz verde a Izumi para continuar. –Creo que una de las mejores formas para combatir aquella baja en el desempeño estudiantil es combinar las áreas con un sistema más didáctico que ayude a pasar el semestre a las personas. –Viendo el interés de Mimi, continuaron caminando hablando sobre el tema.

La castaña tenía que admitir que la rubia tenía una gama de ideas increíbles sobre métodos de estudio y trabajos que podrían ayudar al desenvolvimiento de los estudiantes, pero lo que llamó más la atención fue lo último que mencionó.

―…Y viendo que el Hanami[2] se avecina, al igual que el aniversario del Instituto, se podria hacer algo diferente a lo que se viene haciendo desde hace tiempo, ¿No lo cree?

Mimi asintio ante sus palabras, reconociendo que era un buen punto. La Directora ha de querer dar enfasis al anibersario de 70 anhos que lleva vigente el colegio.

― No está nada mal tu propuesta, de hecho, me gusta. –Asintió Mimi con la idea clara en la mente. Sonrió a Zoe. ―¿Sabes qué? Deberías proponer a la mesa directiva. ¿Que club estas liderando Orimoto?

― Zoe. –Dijo la rubia con una radiante sonrisa. –Puede llamarme Zoe y en realidad ninguno. ―Mimi no disimulo su sorpresa a lo que Zoe se sonrojo apenada, apresurandose a responder. ―Solo estoy reemplazando a la verdadera presidenta del club de teatro.

― Entonces quieres decir que figuras como integrante de ese club, ¿No?

― En realidad... ―Por la forma insegura y apenada en que lo habia dicho, la curiosidad de Mimi fue creciendo. ―Figuro como miembro del club de costura, aunque participo activamente en el de Teatro, Cocina y Lenguaje.

La castaña no disimulo su sorpresa y se planto a mirarla con total confusion. Zoe se rasco la nuca cin pena, alegando.

― M...Me gusta estar ocupada. ―Sonrió a lo que Mimi cambio su semblante por uno divertido.

― Vaya... Sin duda eres una persona muy activa. Me agradas, Zoe. ―Le guiñó el ojo. –Fuera de la sesión, puedes llámarme Mimi. –Miró su reloj y se alejó de la rubia. –Nos veremos mañana.

La ojimiel bajó los escalones que llevaba al siguiente nivel, dirigiéndose a la sala de música, ya que las tres estaban por sonar y deseaba saber por qué Yamato fue a buscarla. Aceleró sus pasos conforme iba descendiendo, entusiasmada.

En cuanto llegó al pasillo del salón de música, vio como la puerta de éste se abría y dejaba a la vista a dos azabaches con una semejanza abrumadora, pero con ciertas diferencias en su mirar. Por un momento, Mimi detuvo sus pasos cuando reconoció a Koji y enseguida el recuerdo de sus acusaciones le provocó un escalofrío. Ese chico era reservado a tal punto que uno no sabría qué estaba pasando por su mente y eso era algo inquietante.

Cuando los orbes oscuros del Minamoto percibieron su presencia, ella recobró la compostura y retomó su caminata, sin intenciones de mostrarse intimidada ante él. El chico dejó de prestarle atención a su gemelo que parecía hablarle de algo importante, que cuando se dio cuenta que la mirada de Koji dejó de estar sobre él, volteó a ver en la dirección en que éste estaba observando.

Mimi, estando a unos pocos metros de ellos levantó la mano levemente haciendo un ademán de saludo que solamente fue correspondido por el Kimura con una sonrisa gentil, pero Koji no se inmutó en su saludo. «Idiota» pensó Mimi con molestia tentada a inflar los cachetes y hacer un puchero, pero se contuvo y pasó junto a ellos para ir en dirección al salón.

― Tachikawa, –La voz de Koji detuvo los pasos de la castaña pero no se volteó a verlo. –espera. –Ella cerró los ojos y dejó escapar el aire de sus pulmones con cansancio; estaba de buen humor y no quería que eso cambiara, pero tampoco podía ignorar simplemente al muchacho, así que se volteó a verlo con una sonrisa fingida que parecía tan natural en ella. Años de experiencia.

― ¿Si, Minamoto?

Mimi tuvo que contener las ganas de mostrarse sorprendida al ver las mejillas sonrojadas del bajista del grupo, quien miraba el suelo en busca de algo o quizás sólo rehuía de la mirada citrina. El chico avanzó hasta ella y aunque tuvo la intención de retroceder, no lo hizo.

― Escucha, ayer yo… ―Hizo una pausa mientras pensaba en sus palabras. –No pienso disculparme por las cosas que dije. –Mimi parpadeó incrédula por un momento y luego vio a Koichi golpearse la frente por la testarudez de su gemelo.

― Vaya, ahora sé quién es mi favorito. –Soltó Mimi despectivamente, realmente molesta por la actitud de Koji. –Si me disculpas, tengo que…

― Aún no termino. –Cortó el chico, haciendo que la castaña se cruzara de brazos y comenzara a golpear el suelo con su pie en forma ansiosa. –No me disculparé porque sigo pensando lo mismo, por más que hayas conseguido que Yamato regresara al colegio. –El chico dejó escapar aire y miró a Mimi, un poco más recompuesto. –Pero te lo agradezco.

La muchacha dejó a un lado su semblante molesto, suplantándolo por uno cargado de sorpresa. No pensó que Koji le agradeciese. La chica apretó los brazos cruzados contra su pecho y bajó la mirada con una pequeña sonrisa en los labios.

― Eres un buen amigo, Minamoto. –Soltó la castaña, levantando la mirada al azabache. El chico la miró intensamente, digiriendo las palabras de la chica. –Yamato tiene suerte de tenerte a su lado. –Soltó lo último en un tono más leve, que sólo el muchacho pudo oír, mostrándose un poco sorprendido por sus palabras.

Mimi le dio la espalda finalmente y cuando iba a caminar para dirigirse al interior del salón, vio a Matt saliendo de éste con una pequeña sonrisa en los labios. Mimi se detuvo en donde estaba relajando los hombros al verlo sonreír, pero entonces vio a otras tres cabezas saliendo detrás de él, eran tres estudiantes de tercer año hablando animadamente con el rubio mientras una de ellas se anclaba al brazo izquierdo del muchacho.

― ¿Las esperamos para el siguiente ensayo? –Era la voz del baterista saliendo último de la sala y cerrando la puerta de éste detrás de él.

― ¡Por supuesto! –Contestó una de las chicas.

― No nos perderíamos por nada del mundo. –Respondió la que estaba sujetando el brazo de Matt.

El rubio no cayó en la presencia de Mimi hasta que levantó la vista y se topó con su figura. Por un momento, le pareció percibir en el semblante del chico cierta sorpresa inoportuna al verla allí, pero al ver cómo su sonrisa no dejaba su rostro, se dijo que quizá sólo fue imaginación suya.

― Presidenta Tachikawa –habló el rubio con cinismo en su voz. ―¿A qué debemos su presencia en nuestro modesto hogar?

Mimi frunció el ceño con extrañeza. Él jamás se había dirigido a ella de esa manera, con una voz cargada de burla e indiferencia. Por la forma en que los otros miembros de la banda guardaron un silencio sepulcral y el ambiente se puso tenso, se dio cuenta que no era imaginación suya aquel trato de Matt hacia ella. La joven pasó sus ojos del rostro de él al agarre que éste mantenía con la otra estudiante. Una opresión en el pecho la golpeó.

― Me había dicho Orimoto que fuiste a buscarme cuando estaba de reunión con el consejo. –dijo ella en forma dura, con voz y mirada impenetrable, levantando nuevamente una barrera invisible pero maciza delante de ella.

― Oh, es cierto. –Dijo el rubio –No se preocupe, no era nada importante. ―Comenzó a avanzar seguido por el resto de chicas y Kazu. –Si quiere presenciar alguno de los ensayos, debería llegar un poco más temprano. –agregó cuando cruzó junto a ella.

Las chicas la saludaron al pasar, pero Mimi no miraba otro punto que no sea a la nada, abstraída de la realidad por la forma en que Yamato le estaba hablando. ¿Qué demonios estaba sucediendo? ¿Se perdió de algo? Reaccionó un poco tarde y volteó a ver cómo iban alejándose de a poco. Estuvo tentada a gritarle, a exigirle una explicación por el trato que tuvo con ella pero entonces vio la silueta de Tai ingresando por el pasillo, buscándola con la mirada.

El chico saludó a los de la banda con un simple agitar de su mano para cruzar junto a ellos y acercarse a ella con su radiante sonrisa que siempre parecía aligerar todo a su paso, excepto en ese momento.

― Te vengo a secuestrar. –Dijo Tai recuperando el aliento. Mimi tardó un momento en situarse en la realidad y caer en cuenta que el chico llevaba el cabello húmedo y el aroma a jabón que desprendía su piel le daba una clara señal que acababa de salir de los vestuarios del equipo de fútbol tras la práctica.

― ¿Secuestrar? –preguntó ella entornando los ojos por donde Matt se había marchado, pero sorprendiéndose al ver que el rubio estaba plantado a la lejanía, observándolos. Cuando fue consciente que Mimi encontró su mirada, él sonrió de costado y dejó la sala.

―…por eso estoy aquí. –Terminó Taichi pero Mimi sin haber comprendido lo que dijo desde un principio. La castaña lo miró confundida. –Tienes que saber que nadie deja plantado a un Yagami y vive para contarlo. –Le guiñó el ojo a lo que la castaña sonrió.

― Lo sé, te lo debo. –respondió ella. ―¿Cuál es tu plan de secuestro?

Tai rodeó a Tachikawa por sus hombros con un brazo y comenzaron a caminar por el pasillo para retirarse de aquel lugar.

― Primero que nada: el Médiage[3], los estrenos de ésta semana son increíbles, Meems. Bien, después te invito a comer algo y luego al Joypolis[4], hace ya un tiempo que no voy a ese lugar. –Mimi lo miró con una ceja enarcada y una clara sonrisa en los labios a lo que Tai se encogió de hombros rendido. –Está bien, fui hace dos semanas pero de todas maneras SEGA nos ruega que vayamos, Mimi. –Los ojos de Taichi brillaban con entusiasmo.

― Demonios, Tai. ¿Cómo decirte no con esa mirada? –Bromeó la chica a lo que el chico sacó a relucir su mejor sonrisa.

― Soy un encanto, lo sé. –Mimi rodó los ojos.

― Pero sólo iremos allí si me llevas al Palette Town[5]. –Tai se llevó un dedo al mentón en forma pensativa.

― Está bien. –Sonrió y Mimi aplaudió emocionada, adoraba ir al "Virginia's Bar". Siempre que deseaba salir y cantar toda la noche, aquel lugar era el ideal. ―¿Quieres invitar a Yols? –El rostro de Mimi, que estaba cargado de entusiasmo cambió notoriamente llamando la atención de Tai. ―¿Ocurrió algo con ella?

― Una discusión. –Soltó luego de un suspiro. Tai acarició su hombro con comprensión. –Pero de seguro se le pasará el enojo. –Miró a Tai con una sonrisa. –Además es nuestra tarde, Señor Yagami.

― Usted lo ha dicho, Señora Tachikawa. –Mimi le propinó un codazo en las costillas a Taichi por haberla llamado 'señora', sacando en él una sonora carcajada.


Ken caminó hacia donde estaba sentada Yolei en la sala privada que correspondía a Osamu, la contempló por un momento antes de cerrar la puerta tras de él, haciendo que el sonido llamara la atención de la peliviolácea, ella sonrió al recién llegado quien le tendió un vaso con agua.

― Gracias. –Dijo Miyako al tiempo en que se llevaba el vaso a los labios.

El Ichijouji se sentó junto a ella en el sofá negro dentro de la sala, dejando que el silencio de voces se instalara, haciendo que sólo el pitido de las máquinas que estaban conectadas al cuerpo inconsciente de Osamu fuesen las que reinaran la habitación.

― No tienes que venir todos los días –Inició Ken sin mirarla. –Todo un día en el Instituto y luego vienes a pasar la tarde aquí… Yols, no—

― No empieces, Ken. –Interrumpió Yolei mirando al azabache. Él la contempló en silencio y acercó su rostro al de ella, besando sus labios.

― Significa mucho que estés aquí, pero no quiero que te desgastes. –Pronunció al separarse de ella. Miyako acarició la mejilla de Ken con su mano libre y su pulgar acabó por recorrer los labios del muchacho.

― Quiero estar donde tú estés, Ken. –El azabache sonrió ligeramente y se acercó para besar la frente de Yolei. Ella se recostó en él, colocando su cabeza sobre el hombro del chico, mientras éste acariciaba su largo cabello.

Ambos observaban a Osamu delante, invadido por tantos cables y por tanto blanco a su alrededor. Parecería que sólo estaba durmiendo, que en cualquier momento abriría los ojos y se uniría a ellos. Ken entrecerró los ojos.

― Los médicos no quieren ilusionarnos sobre su situación –inició. –pero hay algo que me dice que él despertará. –Miyako se aferró aún más a él. –No se trata sólo de una esperanza vana, ni de palabras al aire… Siento que él está intentando despertar y lo acabará haciendo.

Yolei no dijo nada, se mantuvo mirando la camilla delante de ellos, recordando a Osamu cuando estaba despierto, su sonrisa al hablarle y su tierna voz, sus cabellos oscuros… Lo extrañaba con tanta intensidad que en verdad quería creer en las palabras de Ken. Entonces recordó las palabras de Mimi y su ceño se frunció al cerrar los ojos con fuerza.

«¿Por qué no le preguntas a Ken qué eres para él? ¿O es que después de tanto tiempo besuqueándose prefiere mantenerte como amiga?»

«Pero ¿Si es de los que espera pacientemente a que el camino esté libre para avanzar? Qué noble hermano.»

Ken no era así, por supuesto. Ni siquiera sabía por qué estaba reconsiderando las palabras de Mimi, ya que es obvio que las dijo en un momento de rabia.

― Ken… ―pronunció Yolei llamando la atención del muchacho. Ella no lo miraba pero sentía los orbes del chico sobre ella. –Si Osamu despierta… ―Tragó saliva y se relamió los labios con inseguridad. –Nosotros… ―Sintió la mano de Ken apretarse con un poco más de fuerza sobre su hombro, comprendiendo su inquietud.

Ella se removió un poco para poder mirarlo a los ojos. Él sonrió con ternura al ver cómo los orbes de Yolei estaban humedeciéndose.

― Si Osamu despierta, mi felicidad no conocerá precedentes. –Dijo el Ichijouji. –Pero sólo estará completa si tú estás conmigo.

Yolei dejó escapar un sollozo y se lanzó al pecho de Ken para ahogarlo. Él al principio se sorprendió de su efusividad pero al sentir como las lágrimas de la joven iban humedeciendo su camisa, la abrazó con fuerza. Él también temía el juicio de su hermano, pero nada superaba el deseo de tenerlo de vuelta, de volver a estar a su lado como antes de aquel fatídico día.

― H…Hoy discutí con Mimi. –Dijo Yolei contra su pecho. El joven cerró los ojos y fue acariciando la espalda de la chica, tratando de tranquilizarla.

― ¿Por qué? –Esperó un momento para oír la respuesta de la peliviolácea.

― Se está enamorando de un chico que no le conviene… ―Se alejó del pecho de Ken y lo miró con los ojos enrojecidos y las mejillas mojadas por las lágrimas. –El chico sólo está jugando con ella pero ella está tan ciega que no se da cuenta.

― ¿Conoces al chico? –Preguntó Ken pasado un momento, luego de sacar un pañuelo de su bolsillo y dárselo. Yolei se secó el rostro para seguir hablando.

― Oí muchas cosas sobre él y sé que son verdad, él no demuestra seriedad cuando se trata de mujeres, Ken. Sé que sólo quiere pasar el rato con Meems.

― Pero ¿tú lo conoces bien? –Ella lo miró por un momento con el ceño fruncido.

― No necesito conocerlo a fondo para saber sus intenciones. –Respondió un tanto ofendida por la pregunta de Ken. El muchacho asintió.

― Creo que Mimi es lo bastante lista y madura para elegir sus batallas, Yols. –Ella estudió su rostro un momento, intentando comprender sus palabras. –Como dice el dicho "No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí eliges quién te lo hace". [6] –Miyako sonrió.

― Odio cuando usas frases de mis libros favoritos para llevarme la contraria. –Ken amplió su sonrisa y besó a Yolei en los labios. –Pero supongo que tienes razón. –Volvió a recostarse contra el pecho de Ken y dejó salir un suspiro de sus labios.


Hikari volvió a cambiar de canal en la TV con desgano, teniendo al aburrimiento plasmado en todo su ser. No había nada interesante en los benditos canales y eso empeoraba su humor. Inconscientemente miró la pantalla de su teléfono móvil y verificó la hora. Cinco menos cuarto.

Dio unos golpecitos al control remoto con su dedo, precisamente sobre el botón del canal, pensando si cambiar al canal 5 o no. La puerta del cuarto de Tai interrumpió sus pensamientos y verlo caminar hacia la sala mientras se doblaba las mangas de su camisa a cuadros hasta los hombros, llamó su atención.

― ¿Saldrás? –Preguntó Kari a su mayor intentando que su curiosidad no sea tan obvia; aunque con el exceso de diversión presente, sería un poco difícil de ocultarla, pensó.

― Sí, saldré con Mimi a ver una película. –Fue lo que dijo, yendo a la cocina esta vez, de seguro buscando algo rápido que meter a la boca. Tener una actividad física tan exigente como la que llevaba Tai sólo hacía que su apetito fuese el mismo que del triángulo de las bermudas. ―También iremos al Joypolis a jugar un poco, ―dijo con la boca claramente llena. Hizo una pequeña pausa para tragar y continuar hablando. ―a cambio la llevare al Palette Town.

― ¿Es una cita? –preguntó Kari tras un momento, sin poder evitar la alarma en su semblante ante la simple idea. La cabeza de Tai apareció contra el marco de la puerta que daba a la sala y la miró con una expresión divertida.

― Demonios, no. –Sonrió ante la expresión de su hermana. ―¿Enserio lo consideraste? Sabes que adoro a Mimi pero no de esa manera. –Kari sonrió y se puso de pie caminando hasta el mayor y le acomodó el cuello de su camisa. El chico tenía la costumbre que la solapa de sus camisas siempre estén desarregladas, sin percatarse de ello. Miró a su hermana arreglarle la camisa y luego le dio un pequeño cabezazo.

Hikari le frunció el ceño con fingido enojo y tras terminar de arreglarle la camisa, le propinó un puñetazo a su hombro, haciendo reír a su mayor.

― Estoy jodidamente orgulloso de tus ganchos, Hikari. –La abrazó por el hombro y comenzó a despeinar sus hebras castañas. –Sé que si me meto en problemas, tú saldrás a mi rescate.

― Oh, cállate. No te vendría mal una lección. –Tai le sacó la lengua divertido y ella se alejó de él riendo para volver al sofá. –Diviértete con Mimi.

Tai asintió y antes de salir por la puerta, miró a Hikari sentada en el sofá. Tenía un semblante apagado, a comparación de lo que acostumbraba. Los ojos de Tai pasaron de la llave del auto que tenía en una mano de nuevo a su hermana menor. No tardó mucho en regresar a donde estaba Kari y tirarse a su lado.

― ¿Te olvidaste de algo? –Preguntó Kari confundida por la permanencia de su mayor en su casa. Él la miró serio y eso provocó que la confusión de su hermana se transformara en preocupación. ―¿Qué ocurre?

― Dímelo tú. –Al notar la ceja enarcada de Hikari, él continuó. –Muchos rumores corren por el Instituto… ―Inició a lo que la castaña rodó los ojos y se levanto con violencia. –Hikari…

― ¡No estoy saliendo con Tk si es eso lo que has oído! –Su voz pocas veces solía elevarse. Ella nunca utilizaba ese tono con su hermano mayor, pero estaba cansada de que todos sacaran sus propias conclusiones.

― Yo sé que no. –Contestó Tai sin unirse al tono de su hermana; ella se volvió a mirarlo con los brazos cruzados sobre su pecho. –Lo único que deseaba saber qué esos chismosos no sean la razón de tu desánimo. ―Su hermana bajó la mirada. ―Sé que soy impulsivo y sobreprotector a veces –su hermana lo miró con una ceja enarcada a lo que él exhaló exasperado. ―, la mayor parte del tiempo. Pero te conozco y conozco a Tk. Sé que si hubiese algo entre ustedes, sería el primero en saberlo.

Ella asintió tras un momento de silencio, que hizo fruncir el ceño a su hermano.

― ¿Es ese chico? ¿El norteamericano?

Hikari apretó con fuerza sus brazos y se mordió la lengua. Si supiera que ni ella sabía cuál era la razón de su humor tan cambiante. Entre todas las personas que ella confiaba, Tai era uno de ellos pero habían cosas que sabía cómo reaccionaría, así que lo primero era consultar su círculo de amigas y llegar a un consenso sobre lo que debería hacer y si era apto para hacerle mención a Taichi.

Pero esas últimas semanas, no había podido hablar ni con Mimi o Yolei a causa de sus constantes actividades en el colegio. Hablar con Tk siempre ayudaba a despejarle la mente, pero en esos momentos se sentía incapaz de mirarlo a la cara tras el último suceso que protagonizaron frente a todo el Instituto. Y Tai… Pues era su hermano mayor, lo amaba y confiaba en él, pero si ella no sabía lo que estaba sucediendo, él menos, así que contar con un consejo suyo sería una pérdida de tiempo.

― Es sólo un amigo, Tai. –Dijo ella, a lo que su hermano asintió y se acercó para posar su mano sobre la cabeza de la chica.

― Está bien. Si dices que es un amigo, te creo. –Sonrió a su hermana cuando ésta lo miró. –Pero si trata de propasarse, no te sorprendas que al día siguiente despierte en la costa de Miami todo golpeado. –Ella rio y le empujó amistosamente. ―¿Qué? Ser el capitán del equipo de fútbol tiene sus ventajas. –Hizo una pausa para luego decir. ―¿Qué me dices de Tk?

― ¿Q…Qué hay con él? –Se apresuró a responder, sin entender por qué se estaba poniendo nerviosa. Su humor cambiaba con su simple mención y eso la ponía peor. Tai lo notó y sonrió.

― ¿Lo consideras tu amigo, no? –Ella tras un momento de pensarlo, asintió. ―¿No crees que se merece otra oportunidad? Todos cometemos errores, ¿no?

― Tai, es complicado. –Intervino ella de inmediato. –Es mi amigo, pero yo no…

― Sólo piénsalo. –Pronunció poniendo sus manos como si fuese una balanza. –Tantos años de amistad –dijo elevando una de sus palmas. –contra una equivocación cuya naturaleza tu hermano mayor no sabe nada y espera pacientemente a enterarse. –Concluyó elevando la otra mano. –Dime tú, cual pesa más.

Ella sonrió sólo para darle a entender que comprendió su punto, pero sin ganas reales de discutirlo con él.

― Vete ya, no hagas esperar a Mimi.

― Sólo di que no me quieres cerca. –Fingió estar herido, a lo que ella lo golpeó ligeramente contra la espalda cuando cruzó junto a él.

Cuando Tai salió del departamento, Hikari aún seguía parada en plena habitación mirando a la nada. Las palabras de su hermano resonaban en su cabeza y sabía que tenía razón pero había algo que le impedía perdonar al Takaishi.

Camino de vuelta al sillón del sofá, flexionó las piernas apretando sus muslos contra el pecho, abrazando sus rodillas y apoyó su mentón sobre ellas. Pasó un momento mirando a la nada y luego tomó su teléfono celular en las manos y abrió la sección de mensajes. Estaba a punto de colocar en el buscador la letra 'T' cuando un nuevo mensaje llegó a su bandeja.

"Hey, ¿tienes ganas de salir?"


Ruki vertió agua caliente en el recipiente de porcelana que tenía enfrente donde el polvillo de té descansaba; cuando el agua se cernió sobre él, la pelirroja fue batiendo el líquido con una varilla de bambú hasta darle una consistencia más verdosa. Tomó con cuidado la tetera y así derramó el líquido en dos tazas delante de ella.

Con cuidado, dirigió una de ellas frente a Sora sentada paralelamente a ella. La mayor sonrió ante la seriedad propia de su prima, pero aún más al ver la concentración que expresaba su rostro.

― No tienes que hacer todo el procedimiento de la ceremonia, Ruki. –Habló Sora con una sonrisa ligera. Su prima no respondió enseguida, sino que acunó su taza entre las manos y dando tres vueltas con la mano izquierda, bebió del utensilio degustando el amargo sabor del té.

― Ya se me ha hecho costumbre, no es que quiera impresionarte. –Bromeó sin un ápice de mofa en su rostro. Sora la conocía, por lo que era fácil deducir cuando estaba bromeando.

― Supongo que has aprendido el cha―no―yu[7] antes siquiera de aprender a caminar. –Ruki enseñó la insinuación de una sonrisa en los labios.

― Será mejor que tomes el té o se enfriará. –Sora asintió con diversión para beberse el líquido verdoso, arrugando su rostro ante el astringente sabor que se aventuró por su boca. –No pongas esa cara, no tenía té kukicha[8] así que te aguantas el sabor.

Sora bebió otro sorbo acostumbrándose al sabor amargo del té. Permanecieron en silencio entonces, cada una ensimismada en sus pensamientos hasta que Ruki volvió a hablar.

― Entonces… ¿Qué ocurrió con tu madre?

Sora dio otro sorbo y luego depositó la taza sobre la mesa sin dejar que sus manos se apartaran de su superficie cálida. Miró el interior de la taza y contempló su reflejo en el líquido verdoso que temblaba dentro del recipiente.

― Ayer… Tai llegó al negocio –Fue lo primero que dijo, sintió los ojos de su prima cernirse sobre ella con intensidad. La simple mencion del Yagami ponia en alerta a todo aquel que conocia la historia que ambos compartian; Ruki no era distinta, fue una de las pocas personas dentro de la familia quien supo comprender su situacion y no solo juzgarla. Confiaba en su joven prima, mas que en cualquier otra persona. ―Fue enviado por su madre para comprar un ramillete de flores, él no sabía que era el negocio de nuestra familia… ―Sonrió entonces sin darse cuenta. –Cuando me di cuenta, estábamos tan cerca y tuve el estúpido impulso de… Bueno, ya sabes. Tai es mi criptonita.

― Demonios, Sora. –Rezongó Ruki en un murmullo que se ganó una sonrisa triste por parte de la aludida. Sin darse cuenta, finas lágrimas caía por la mejilla de su prima y entonces se mordió la lengua. Sabía que no era nada fácil para ella estar frente al Yagami sin el impulso de sentirlo. ―¿Tu madre los descubrió? –Preguntó al atar los cabos sueltos. Finalmente, Sora asintió y Ruki cerró los ojos pensando en sus siguientes palabras.

― Nunca había visto a mi madre tan molesta… Desde aquella ocasión. Aunque, no sólo era ira lo que ví en sus ojos, Ruki –Dijo Sora acariciando la boca de la taza con su pulgar. –sino desesperación y miedo. Miedo a que vuelva a suceder lo mismo de hace dos año.

― Compréndela, Sora. ¿Cómo reaccionarías al saber que tu única hija acabó en la cama de un tipo al estar borracha? –Sora frunció el ceño sin poder contener su rabia. ―No me mires asi; sabes lo que circula por la mente de tu madre cuando de Tai se trata.

― ¡Precisamente eso, Ruki, se trataba de Taichi! Lo último que deseaba era hacerme daño... Ambos estábamos borrachos ―dijo con menos entusiasmo tanto en su voz como en su rostro. ― ninguno quiso que las cosas acabaran asi... ― Recuerdos de hace dos años mezclados con los ultimos sucesos se debatian en su mente y le daba vueltas a un asunto que necesita saldar. Nego con la cabeza y dijo. ―Bien, dentro de todo, agradezco perder la virginidad con él a haberlo hecho con cualquier otra persona… ―Ruki entrecerró los ojos con suspicacia. –Ahora tu no me mires así. No tienes que recriminarme por mis acciones; ya tuve bastante tiempo arrepintiéndome por haberme acostado con Tai aquella vez, pero no soluciono nada con ello. Ni mi madre al estar recriminándomelo.

― Puede que no pueda cambiar el pasado, pero al menos está tratando de proteger tu futuro. ¿Qué hubiese pasado si acabaras embarazada, Sora? ¿Sabes lo que representa un embarazo adolescente para nuestra sociedad? Ya bastante te señalaron por tu gran hazaña estando borracha…

― ¡Si quisiera que me recriminaran, me hubiese quedado en casa! –Explotó molesta Sora. Antes de que una de las dos dijera algo más, el timbre de la gran casa Makino sonó, llamando la atención de ambas.

Ruki se puso de pie y caminó hacia la puerta principal, observando por la mirilla a quien tocó el timbre. Enseguida, quitó el seguro a la puerta y la abrió, dejando que los recién llegados cruzaran el umbral de la puerta.

― ¡Ruki, cariño, ya llegué! –La voz de Kazu cargada de diversión fue la primera en oírse al entrar, consiguiendo que la muchacha rodara los ojos.

― ¿Pueden explicarme qué hacen aquí? –Preguntó la pelirroja.

― Queremos que nos des tu visto bueno. –Dijo ahora Koichi entrando tras Kazu, seguido por su gemelo y Matt; tanto los gemelos como el rubio, traían a cuestas sus instrumentos.

― Podrían haber avisado, ¿saben? No soy una holgazana como ustedes, cuarteto de inútiles. –Restregó Ruki cerrando la puerta cuando todos estuvieron dentro.

Ninguno de los cuatro prestó atención a su reprimenda, ya estaban acostumbrados al temperamento de su amiga, así que simplemente cruzaron la sala para encontrarse con Sora sentada a la mesa de té delante de ella. Ruki bufó molesta siguiendo el paso de sus amigos.

― Miren quién está aquí, ―dijo Kazu sentándose junto a Sora y rodeándola por los hombros con su brazo. –el Ying de Ruki. –Sora rio entre dientes por el comentario del castaño, recibiendo por parte de la Makino una mirada fulminante. ―¡Sora, protégeme!

― Aléjate de ella o se le pegará lo idiota. –Dijo Matt sentándose al otro lado de su amiga. ― ¿Cómo estás?

― Bien ¿y tú? –Matt notó el cansancio en el rostro de la pelirroja y supo de inmediato que estaba mintiendo. Frunció el ceño, haciendo que la chica se encogiera de hombros. –No puedo mentirte, ¿verdad?

― Lo dudo. –Sonrió ligeramente. Miró a Ruki. –Tenemos nuevas canciones y necesitamos que nos escuches y des tu opinión. Creo que hemos logrado un cambio… No es mucho, pero ya es algo.

La pelirroja los estudió un momento y luego miró a Sora. Ella comprendió su mirada así que se apresuró a decir.

― No te preocupes por mí. –Miró a los muchachos. –También deseo escucharlos.

Makino suspiró con frustración, así que les hizo una seña para que la siguieran a la gran sala de estudio, en donde solían practicar cuando los ensayos se desarrollaban en su casa. Todos se pusieron de pie y siguieron los pasos de Ruki hasta el estudio, reconociendo cada uno los amplificadores y consolas esperando a ser utilizadas.

Matt, Koichi y Koji se dirigieron para conectar sus guitarras y bajo respectivamente a las consolas, mientras Kazu se acomodaba tras la batería ya preparada al final de la sala; el castaño sacó de su mochila un par de baquetas negras y con un movimiento de manos, hizo sonar los dos toms y el tom de piso, finalizando con los platillos.

― ¡Si, nena, papá te extrañó, bebé!

― ¿De qué van las canciones? –Preguntó Sora sentándose cerca de la puerta, teniendo una vista completa de la sala. Kazu posó una mano sobre el corazón en forma dramática.

― De amor. –Rio burlescamente. –No sé qué está pasando con el grupo pero creo que deberíamos llamarnos "The Warrior Cupid".

― Vaya, eso es un giro inesperado. –Dijo Ruki tomando como referencia el tema de las canciones, algo que estaba lejos de pertenecer a las anteriores canciones de la banda. ―¿Cuántos temas tienen hasta ahora?

― Dos y medio. –Respondió Matt. –Estuve componiendo una melodía nueva. –Dijo al tiempo en que sus dedos se deslizaban por las cuerdas, haciendo sonar la melodía que mencionó. Era acelerada y con mucha fuerza, cosa que agradó a la sala entera. –Aún falta letra, pero tengo una vaga idea. Además, Kazu, ―dijo Matt sin mirarlo. –no sólo se trata de la letra, sino que el estilo de las composiciones se notan diferentes.

Ruki asintió, sentándose junto a su prima para así hacer una seña con la mano para que los muchachos inicien con la primera canción. Kazu hizo el conteo con las baquetas para que seguidamente los dedos de Matt rascaran las cuerdas y un gemido saliese de ellas, enseguida la segunda guitarra se unió y la batería la presidió.


Mimi se quitó los lentes de realidad virtual, peinándose el cabello cuidadosamente. Uno de los empleados de la atracción en 3D del que acababan de salir recogió los lentes, dando tiempo a Mimi para sacar de su bolsón su pequeño espejo de bolsillo y corroborar su imagen; cuando estuvo satisfecha con su reflejo, lo guardó de vuelta y observó al ovillo humano que era su querido mejor amigo.

― ¿Seguirás así toda la tarde, Taichi? –Preguntó con una sonrisa en los labios. El moreno había estado alardeando de sus dotes como jugador en la cámara 3D, retando a Mimi a un duelo en Sonic 'the hedgehog'[9], ya que era un juego "sencillo" hasta para una chica. Aquel comentario fue suficiente para que Mimi se pusiera seria y tomara partido de la expericencia recopilada con Yolei en cuanto a aquel juego.

― Creí que tomarías el rol de Amy… ―Lloriqueó Taichi desde el suelo. –Si hubieses escogido a Amy todo sería más sencillo.

Mimi rodó los ojos para acercarse a su amigo y entreverar las, de por sí, rebeldes hebras castañas. Tai levantó su mirada encontrándose con los grandes orbes color miel de su amiga.

― Todos saben que Tails es el mejor a la hora de la verdad, ya que tiene vidas infinitas, además del truco de reaparecer bajando con su colita helicóptero en caso que lo mates. –Le guiñó el ojo a lo que Tai hizo un puchero.

― ¿Desde cuando juegas este tipo de juegos? ¡¿Cómo no sabía ese detalle de Tails?! ¡Toda mi vida elegí a Sonic y acababa ganando! –Mimi se agachó junto a él y lo tomó por el brazo para ayudar a levantarlo; Tai no opuso resistencia pero seguía mirando con insistencia a su amiga, en busca de una respuesta.

― SEGA perteneció a la infancia de todo niño, si viene al caso. –Le dio palmaditas en las mejillas y comenzó a estironearselas en forma divertida, sacando un gruñido por parte del moreno. –Además, tienes la costumbre de elegir siempre al protagonista, Taichi.

― Soy tan cool como Sonic. No podía no elegirlo.

― Ya, ya, supéralo. Una chica te venció, ¿quieres tomar un helado? Yo invito. –Tai se enderezó junto a ella y apartó las manos de Mimi de su rostro mirándola con una sonrisa divertida.

― ¿También quieres relevarme de mi puesto como caballero? Oh, no, querida. –Jaló a Mimi hasta el primer puesto de helado que encontró y pidió dos conos con grandes bolas de helado de chocolate que degustaron enseguida. –Ahora me vengaré. –Mimi lo miró dubitativa mientras pero sin dejar de lamer su helado. –No te sorprendas si subes un kilo mañana por la mañana.

― ¡Ey! ¡Eso no es justo! –Explotó la chica cayendo en cuenta de las intenciones de su amigo, pero Tai no le dio tiempo para seguir quejándose, ya que echó a correr sin más. ―¡Regresa aquí, Yagami! ¡Ya me las pagarás, maldito! –No pudo contener la risa al verlo correr como un idiota por todo el parque. Por supuesto que ella no correría tras él, seguía siendo una dama y las damas no sudan… Salvo en educación física y cuando tu nota depende de ello.

Tras la carrera de una sola persona que el moreno dio, seguido de un tropezón más que vergonzoso, ganándose la burla de Mimi por más de dos horas, ambos se encontraban camino para Palette Town a pedido de Mimi.

― ¡Adoro esta canción! –Dijo Mimi llevando sus dedos al comando de la radio y elevarlo para hacer sonar por los parlantes del automóvil a Lorde cantando Royals. Tai la miró con una ceja enarcada mientras una sonrisa traviesa iba dibujándose en su rostro a medida que Mimi cantaba los versos de la neozelandesa. Al percibir los ojos de Tai, dijo. ―¿Qué? No me dirás que no te gusta Lorde, o ¿sí?

― Meems, no es ella lo que me divierte, sino el tipo de música que escuchas. –Volvió su vista al frente, pero estaba seguro que Mimi lo acuchillaba con la mirada, por lo que se apresuró a decir. –No lo tomes a mal, pero la mayoría de las canciones que escuchas me hace sentir dentro de un prostíbulo.

― ¡Hey! –Recriminó ella a lo que Tai sacó de su interior una sonora carcajada. –Sólo porque hayas escuchado You can be the boss no quiere decir que todas mis canciones sean así. –Se cruzó de brazos y volvió su vista al frente. –Además, el jazz, blues o soul de por sí tienen un aire sensual.

Tai soltó una mano del volante para rodear a Mimi con aquel brazo ya atraerla hacia él, besando la coronilla de la muchacha. Ella trataba de mantener un semblante molesto, pero sabía que Tai no le concedería mucho tiempo antes de hacerle cambiar sus labios alineados en forma contraída a una curva elevando la comisura de los mismos.

― ¡Mira al frente que nos acabarás matando! –Dijo entre risas mientras se separaba de él.

Cuando la canción acabó, enseguida la secundó Eyes on fire haciendo que tanto Mimi como Tai compartieran una mirada cómplice.

― No me mires a mí, es tu emisora favorita. –Dijo Mimi elevando los hombros divertida. Tai rodó los ojos.

― Demonios, ¿qué es esto? Pondrán caliente a medio Japón y aún ni son las siete de la noche. –Mimi no pudo aguantar la risa, sosteniéndose el estómago. Hacía tanto tiempo que no se reía de esa manera.

La chica se limpió las lágrimas de la comisura de sus ojos aún con una sonrisa en los labios. Tenía que admitirlo, le hacía falta una dosis bien cargada de su querido amigo.

― Gracias, Tai. –Dijo la castaña mirando a su amigo. El muchacho la miró fugazmente, dedicándole una sonrisa.

― Lo sé, lo sé. ¿Qué sería tu vida sin tu rayito de sol? –Mimi rodó los ojos.

― ¿Sabes? Olvídalo. Tú no puedes recibir halagos.

Unos diez minutos más sobre la carretera bastó para que en esos momentos el Yagami aparcara el auto dentro del estacionamiento del gran compendio de negocios nocturnos que desprendía un sinfín de luces y colores, iluminando todas las esquinas de las calles.

Mimi adoraba ir a aquel lugar, estaba tan cargado de vida y energía que la revitalizaba, sin mencionar que gracias a su credencial falsa podía meterse en todos los bares de aquel lugar. Sabía que no era legal, pero no pretendía perderse los mejores karaokes de Odaiba sólo por no tener aún 20 años y no pensaba esperar tres años para eso.

Tai cerró con llave el vehículo y comprobó el bloqueo general de las puertas, para así girarse hacia Mimi y tenderle su brazo, indicándole que se agarrara a él. Ella asintió altivamente y así lo hizo.

― ¿Está lista, Yamamoto Rie? –Dijo Tai con tono cómplice, nombrando el apellido falso de Mimi a lo que ella pone los ojos en blanco para responderle.

― Nací estando lista… ―Tai le hizo un gesto con la cabeza para que le siguiera el juego, a lo que Mimi exhaló cansinamente. –Watanabe Tora.

Con una sonrisa triunfal, Taichi avanzó hacia la entrada principal del gran recinto nocturno. Ya la música se venía escuchando desde unas cuadras antes de llegar, por lo que el golpe auditivo no fue tanto. La vista de las personas acudiendo a los negociosos, bares y karaokes variaba en una extensa gama, entre jóvenes adultos –como ellos– y adultos maduros –como lo que pretendían ser ellos–.

Cuando uno cumplía los dieciocho era ya costumbre ser asiduo a bares, discotecas y karaokes donde la mayoría de edad no era mucha exigencia, ya que no exponían muchas cosas no aptas para ese tipo de público y por ende, la situación podría tornarse… Aburrida y predecible.

Observó su reflejo cuando cruzaron por la enorme vidriera de un bar, que llamó la atención de Mimi, pues el estilo neoyorkino estaba rebosando en él con la fachada en vidrios opacos donde lo que más atraía eran las luces internas propicias de la buena ciudad de los años 90.

Detuvo sus pasos apreciando su figura en el vidrio oscuro. Un vestido ajustado al cuerpo color azul francés que le llegaba por el medio muslo y donde el escote no era muy pronunciado, pero de todas maneras hacía relucir sus modestas curvas con sensualidad. No llevaba mangas ni tirantes, un simple escote recto acompañado por una gargantilla negra, aretes a juego y brazaletes tintineantes en sus muñecas; su altura había aumentado gracias a sus tacones aguja de charol negro y su rostro lucía mucho más maduro gracias a las largas pestañas resaltadas, los labios rojos y las mejillas polvoreadas, aunque tenía que admitir que el mejor trabajo se lo llevaba el cabello alisado que caía como una cascada castaña que le llegaba hasta por debajo de la cintura.

― ¿Quieres entrar ahí? –Preguntó Tai guiado por el repentino reposo de Mimi. La chica cambió de dirección sus ojos hacia él.

Tai tampoco aparentaba los diecisiete años que traía encima, con aquella camisa a cuadros roja ceñía su atractivo cuerpo, enseñando los beneficios de ser el capitán del equipo de fútbol; unos pantalones de jean oscuros revestían sus piernas y llevaba puesto unos tenis blancos con el reluciente isotipo de swoosh también en rojo. Llevaba una cadenilla que descansaba sobre la piel expuesta de su pecho que permitía entrever la camisa desabotonada. Su cabello estaba revuelto y ligeramente húmedo, dándole un aire más maduro y sensual.

Mimi miró el local por encima de su hombro visualizando las palabras "Karaoke" y "mayor de edad" escritos por un cartel virtual. Sonrió.

― Karaoke neoyorkino, Watanabe. ¿Qué estás esperando?

Tai la tomó por el hombro con su brazo a Mimi y fueron avanzando hacia la entrada, él con una sonrisa radiante.

― Oh, adoro mi nombre.


El último verso de la canción que Koichi había compuesto se oyó con la ronca y sensual voz de Yamato por los parlantes, respaldado por los coros con Koji y Koichi, ésta vez el último tomando lugar tras el teclado eléctrico.

Tanto Ruki como Sora cabeceaban al compás de la canción que era una balada muy hermosa y cargada de sentimiento. Yamato seguía las líneas del pulso de Koichi en el papel frente a él, indicándole la letra de I'll follow you, nombre que le había puesto el rubio ya que el autor estaba indeciso.

Cuando la fuerza de la batería y las guitarras se redujeron al camino de los dedos del Kimura sobre el teclado, Yamato pronuncio el último verso de la canción, dando fin a la misma.

Enseguida las palmas de Sora sonaron acompasadas, dejando que todas las miradas se centraran en ella y produciendo en los miembros de la banda una sonrisa satisfecha. Matt sostuvo sus ojos sobre Sora y estudio su rostro. No se la veía como siempre, cargado de energía y jovialidad, parecía como si aquella vitalidad estuviese ligeramente empañada por algo que la mayoría ignoraría o no notaria; sin embargo, él lo hacía.

No se dio cuenta que Ruki estaba delante suyo hasta que su voz lo trajo a la realidad, mirándola ahora a ella.

― Como había dicho Matt... No solo en la temática de las canciones se nota un cambio, sino que en la esencia de las melodías. ― Su voz, cargada de profesionalismo y conocimiento propio de la nieta de una leyenda de la música, hacía que los muchachos la escucharan en forma atenta y en silencio, incluso Kazu que tenía las baquetas quietas y cruzándose tras su nuca, mientras este miraba atentamente a la pelirroja. ― Ambas enseñan un aire más melancólico y oscuro propio del grupo y a una primera observación diría que es lo único que mantiene del estilo de The Warrior Wolf... Pero también se siente cierta madurez que antes; ya no es el metal core que uno escucha con la finalidad de echar a romper todo lo que encuentra en una habitación; mantiene un código, por así decirlo, que hace que uno sienta cierta predictibilidad. Es lo único que encuentro como algo que debería mejorar... ― Esbozo una imperceptible sonrisa de costado. ― Pero supongo que es un buen comienzo.

Los jóvenes dejaron escapar sonrisas y suspiros con cierto alivio; si Ruki lo decía, tenían la seguridad de creer en sus palabras. Kazu asalto a las pelirrojas, abrazándolas a ambas al mismo tiempo, tomándolas por sorpresa, pero no paso mucho tiempo para que Hirokazu cayera al suelo sosteniéndose el estómago gracias al golpe limpio que la Makino le propino.

― Tú te lo buscaste, Kazu. ― Fue lo que dijo Koichi cuando este y su gemelo estaban levantándolo del suelo.

― Pierdes el tiempo y saliva con idiotas como el, hermano.

Matt pasó sus ojos de sus amigos a las dos pelirrojas que miraban la escena. Se acercó a la mayor entre ambas, llamando su atención.

― ¿Ocurrió algo, no? ― fue directo al grano. La chica parpadeo un par de veces para después sonreírle.

― No seas paranoico. No es nada malo, Matt. ― El rubio frunció su ceño y miro a Ruki de soslayo. Ella se encogió de hombros.

― No me mires a mí. Ya le dije todo lo que tenía que decir. ― Sora le envió una mirada desaprobatoria al ponerla en evidencia a lo que su prima soltó. ― No quieres oír de mi la verdad, quizás esperas que mienta para hacerte sentir mejor. ― Miro a Matt. ― O quizás, necesitas palabras de otra persona.

Sora miro también a Yamato. Ishida saco un suspiro de su interior y se quitó la correa de la guitarra para caminar hacia la envolvente de la misma, comenzó entonces a desconectar los cables al igual que los demás. Cuando termino miro a Sora sobre el hombro.

― Consigue un abrigo, puede que tengas frio solo con esa camiseta.

― ¿De que estas hablando, Matt? ― inquirió ella al acercarse hasta el para que el resto no escuchara sus palabras. Ya bastante tenía con la vergüenza que Ruki causo al exponerle frente a su amigo. ― No es nada, lo digo enserio.

― Y yo te digo que no sabes mentir. Tienes un aspecto horrible ― Sora abrió la boca indignada por el poco tacto que podría tener Matt en ocasiones. Él se encogió de hombros. ― Lo digo en el buen sentido. ― Viendo que su acotación no consiguió endulzar la situación, dijo. ― hey... También soy tu amigo. El que hayamos terminado no quiere decir que no puedas desahogarte conmigo. ― Una sonrisa de costado por su parte en compañía de sus palabras fueron las que tambalearon la decisión de Sora.

Ella lo miro por un largo rato para después suspirar rendida, ampliando la sonrisa en él.

― Buscare un abrigo.

― Buena chica. ― susurro divertido, ganándose una mirada ceñuda pero con fingido enojo de la Takenouchi.


― ¿Puedes repetirme qué estamos haciendo aquí? –Preguntó de mala gana Michael bajando del vehículo que alquilaban para transportarse. Se arregló la camisa que traía puesta y miró a su primo esperando su respuesta.

Wallace sonrió inocentemente a su primo a lo que Mike le frunció aún más el ceño. El menor rio por la rabieta que le estaba haciendo su tan maduro primo, por lo que sólo le dio unas palmaditas en el hombro al del cabello ondulado.

― Lo digo enserio, Wal. Sabes lo que opino de esa chica.

― Hey, sólo me dio una propaganda de un bar en Pallace Town. No es que fuésemos a toparnos con Reiko. Estás muy paranoico con respecto a ella. ¿Qué te hizo a parte de coquetearte? Ni que eso fuese algo malo. –Avanzó hacia la entrada del bar "NYNight" hasta que se detuvo junto a los guardias que cobraban entrada del lugar y verificaban la credencial de identidad de las personas.

― ¿Entrada normal o reservación? –Preguntó el hombre vestido con una playera negra y pantalones a juego con una mirada que no daba oportunidad para crearse una mentira mal fundamentada.

Wallace sonrió y le pasó su identidad falsa al hombre con toda la naturalidad del mundo.

― Entrada normal.

Mike también le tendió el suyo, indicándole que venían juntos. El hombre los estudió por un momento y verificó las credenciales corroborando su mayoría de edad. Les tendió de nuevo los plásticos y les quitó la correa que impedía el paso al interior del bar.

Cruzaron el umbral y las luces de neón inyectando energía a la oscuridad propicia del lugar era abrumadora. Estaban acostumbrados a entrar a lugares nocturnos como aquel, venían de un país donde la mayoría de los negocios se ganaban la vida por la noche y el tener una credencial falsa era la cosa más natural del mundo.

Recorrieron con la mirada el lugar hasta acostumbrarse a la poca iluminación de su interior, buscando alguna mesa libre. Mike admiró el escenario central y circular que poseía el recinto, algunos instrumentos estaban apoyados pero las luces iluminaban todo menos a la plataforma, manteniéndola en bajo un velo negro donde sus contornos eran lo poco que podía apreciar.

― ¿Habrá algún espectáculo? –Preguntó Mike a su primo caminando hacia unos lugares libres cerca de la barra.

― Si, te lo mencioné, ¿no? Una banda asidua del bar. Según Reiko son buenos. –Tomó asiento en las sillas altas contra la mesa de la barra.

― ¿Reiko? –Preguntó Mike con una ceja enarcada. ―¿Desde cuándo la llamas por su nombre? Sólo se vieron una vez.

― Lo sé. –Contestó. –Pero me pidió que la llamara por su nombre. Es muy agradable, Mike. No la juzgues.

― No la juzgo, pero la última palabra que usaría para con ella sería "agradable". –Wallace rio y negó con la cabeza. Se volvió al barman y pidió dos cervezas. –Ahora relájate, ¿quieres? Estás muy tenso.

Michael dejó escapar un sonoro suspiro de exasperación, aunque la alta música electrónica lo cubrió. El ambiente cumplía con su función de traer a Odaiba un ambiente neoyorkino, por un momento podría jurar estar allí. Su primo tenía razón, tenía que relajarse, pero de todas maneras había algo que se lo impedía.

― ¿Por qué no invitaste a Hikari? –Preguntó Mike.

― Se lo pregunté, pero dijo que no podría. Tenía muchos deberes. –Agradeció al barman que les acercó latas de cerveza bien frías y la bebió enseguida. ―¿Y tú? ¿Por qué no trajiste a Mimi?

El Borton dio un sorbo a su cerveza y luego se encogió de hombros con una sonrisa triste en su rostro. El menor, a pesar de la poca iluminación, no pasó desapercibido aquel detalle.

― Supongo que soy el único que aún vive en el pasado. Mimi no me mira como antes, ¿sabes? –Wallace lo miró un momento sin saber qué decir, así que continuó hablando su primo. –Antes podía jurar que ella estaba enamorada de mí y eso me valía, pero la última vez que salí con ella parecía tan lejana… La tenía frente a mí pero era como si su mente estuviese a kilómetros de allí.

― ¿Se lo has dicho? –Mike lo miró curioso. –A cómo te sientes, me refiero.

― ¿Qué caso tendría? No somos más que amigos, Wallace. –Sonrió. –Me lo dejó en claro cuando hablamos ayer. "Eres el mejor amigo, Mike"

― Ouch… ―Michael asintió dando otro sorbo a su cerveza. –¿Pero no has hecho nada para demostrarle lo contrario? –Al sentir la mirada confundida de su mayor, continuó. –Ya sabes, mostrarle que no sólo quieres ser su amigo. Conquistarla. –Se encogió de hombros al ver la negativa en Michael. –Hombre, no te quejes entonces. A veces eres demasiado bueno y nadie te recompensa.

― No voy a amordazarla y obligarla a sentir lo que yo siento por ella. –Wallace rodó los ojos.

― A veces pienso que soy el mayor entre los dos cuando de relaciones se trata.

― ¿Oh, enserio? ¿Y qué me dices sobre Hikari? ¿La has conquistado? –Wallace sonrió con autosuficiencia.

― ¿Conquistarla? Kari me ama. –Le guiñó el ojo.

― ¿Y estás tranquilo aún con Tk y Davis pegados a ella? –Wallace dio un sorbo a su cerveza y le hizo un gesto con la mano a su primo, desmeritando su aporte.

― No estoy preocupado, si a eso te refieres. Tk y Davis son unos buenos amigos, pero se mueven a paso de tortuga en éste ámbito, en especial Tk. La rabieta que hizo la otra vez frente a Kari sólo muestra su inmadurez frente a este tema, como un hermano menor encabronado porque su hermana tendrá una cita. –Michael lo miró no muy convencido. –Créeme, preocuparme por Tk y Kari sería esfuerzo en vano.

― Sabes que no nos quedaremos para siempre aquí, ¿no? –Recordó Mike a su primo. ―¿Qué le dirás a Hikari cuando tengas que marcharte?

― ¡Ey, ey, ey! Estás muy negativo esta noche, no quieras arruinar nuestra cita, primo. –Michael no se inmutó por el comentario de su menor intentando aminorar la tensión de su pregunta, y viendo que no iba a huir del interrogatorio de Mike, Wallace se encogió de hombros, tomó otro largo sorbo de su cerveza y dijo. –Bien, hay muchos romances a distancia, ¿no?

― ¡¿Eso es todo lo que dirás?! ¡¿Sólo un romance a distancia?! –Mike no disimuló el enojo y la decepción de oírlo decir eso. Wallace lo miró ceñudo, sin un ápice de gracia en su semblante.

― ¿Y qué esperas que le diga? ¿"Ven conmigo, escapemos juntos tras un sueño americano"?

― Sería lo más conveniente si quieres ir enserio con ella, Wall. –El menor entre los Borton rodó los ojos y dio otro sorbo a su cerveza acabando con ella. Le hizo un gesto al barman para que le diese otra.

― No busco tu aprobación ni te pido que me comprendas. Hikari me gusta mucho y como ninguna otra chica me gustó antes.

― ¿Antes de que Tk mostrara interés en ella? –Wallace lo miró con enojo pero Mike no se corrigió en sus palabras. –Te conozco y sé lo competitivo que eres, Wallace.

El barman le acercó una lata más de cerveza a ambos, pero ninguno se percató de ello. Wallace tenía la mandíbula tensa, intentando contener palabras que podría lamentar después, pero Mike no se molestaba en fingir lamentar soltar la verdad.

Las luces comenzaron a dar protagonismo al escenario circular que poseía el centro de NYNight, recibiendo la atención de todos los presentes al igual que los silbidos y griteríos propios de los que esperaban presenciar el espectáculo de la noche.

― Mejor cállate, ―dijo finalmente Wallace mirando al escenario. –quiero oír a la banda que tocará esta noche.

Mike no dijo nada más, bebió la última gota de su lata para así pasar a la que el barman dejó frente a él totalmente llena. Se giró también para apreciar como los miembros de la banda iban tomando lugar con sus respectivos instrumentos.

La luz aún no era muy fuerte, pero ya podía apreciar que la baterista y bajista eran mujeres, mientras dos muchachos ocupaban su rol como primera y segunda guitarra. Se preguntó quién entre los dos sería el vocalista, hasta que una quinta persona subió al escenario seguida por los gritos y silbidos aún más fuertes que antes.

Cuando la luz enfocó al último en subir, éste estaba dándole la espalda, por lo que estudió lo que tenía a la vista. Llevaba una chaqueta larga que cubría la mayor parte de sus piernas y una visible capucha. El que suponía sería el vocalista se giró entonces y corroboró lo que ya suponía: la capucha y la sombra de ésta en compañía con la poca luz impedían ver su identidad, pero fue fácil determinar que se trataba de una mujer al ver la playera ajustada a su pecho, ―enseñando así su ombligo perforado con un brillante arete plateado― unos shorts de jean rotos que le llegaban por el medio muslo; unas medias largas y a rayas la cubrían a partir de la rodilla para abajo y unas botas con corte militar terminaban el atuendo de "chica problemática" y si su idea era emocionar al público masculino, Michael tenía que admitir que estaba haciendo un buen trabajo.

La primera guitarra comenzó a rugir con furia y al cabo del cuarto compás, se unió la batería. La vocalista movía la cabeza conforme los golpes de los instrumentos y entonces tomó el micrófono entre las manos, acercando así sus labios para pronunciar.

I've written and erased your name a thousand ways in my book

I've tried to be unkind, maybe cause you to rewind

And take a good hard look

I ray to take stand, but it seems to never ends in this place

I'm gnawed down to bone, by the time I get alone

Do I even know my own face?

El movimiento de sus labios era arrastrado, sensual y casual, te perdías en ellos, al igual que en la voz misma de la muchacha. Era áspera, ronca y grave, sin un ápice de dulzura en ella, sino una abrumadora sensualidad. Entonces, al momento en que el la instrumentación volvió a lanzarse con fuerza para el coro, la capucha de la mujer cayó a sus espaldas, dejando que su cabello rojizo y corto se meciera con el movimiento de su cabeza.

You confuse me, and correct me

And it's fine, 'til someone takes my life

La boca de Mike casi se desencajó al ver aquel rostro conocido por él, mirando a la multitud con una sonrisa a cada palabra pronunciada. Las personas enloquecieron cuando su identidad fue visualizada y oyó a Wallace hablándole, pero no le prestó atención.

I've caught you in the act; I fought to bring you back to my eyes

I've left it all alone, saying: "someday you'll come home"

In my mind

The other side of the fence always seems to bend to your view

And I'm trying to hard so I'll just leave my card with you…

― Mike, lamento decirlo –el aludido sintió a su primo girarlo hacia él. Wallace mantenía una sonrisa amplia en su rostro. –pero creo que me enamoré de Reiko.

You confuse me, and correct me,

It's fine, 'til someone takes my life

And then you'll break me, and remake me

It's still fine, until you take my life

Mike no podía apartar la mirada de Kurosawa y se sentía ridículo al estar casi babeando por verla tomando todo sobre el escenario y sin el mayor esfuerzo, como si fuese lo más normal y simple que pueda hacer. Tenía a todos comiendo de su mano y delirando a más de un hombre con aquellos movimientos sensuales contra el pedestal del micrófono.

Get back, hey, hey, hey, hey

Oh get back!

Then you'll take it, and reshape it

Oh just tell me I'm fine, fine, FINE

You confuse me!

And correct me, you correct me

Until you take, you take, you take, you take

Then you break me

And remake me

Oh, tell me I'm fine, fine, fine

Until you take my life

Get Back!

Get back!

Aturdido, sin saber qué estaba sucediendo, Mike se observó a sí mismo levantándose y aplaudiendo al igual que el resto de los presentes. A él no le gustaba ese tipo de música, le parecía ruidoso, molesto y sin sentido… Pero en ese momento decir que no estaba excitado era una mentira y muy grande. Demonios que aquel grito desgarrador le puso los pelos de punta y su sangre fue bombeando tan rápido que creyó que su corazón saldría en cualquier momento de su pecho.

Escucharla era como estar en una montaña rusa y estaba deseando no bajar nunca.


El motor de su motocicleta rugía conforme se abrían paso a través de la avenida Akane, cruzando entre luces y vehículos por la acentuada tarde. El ocaso estaba llegando y con él, los negocios nocturnos comenzaban a despertarse.

Si bien sabía que para el mejor desahogo de frustración y dolencia lo era en el bar Akihiko, una taberna muy concurrida acunado en un ambiente euro medieval. Las puertas de madera bailaban de afuera para dentro con una barrida doble, enseñando luces medias que iluminaban el recinto, otorgándole un atractivo visual y temporal, con las paredes revocadas con un tapial antiguo, el suelo era un entarimado de madera oscura que rechinaba cada tanto pisadas firmes golpeteaban su superficie, y la música que provenían de los parlantes ocultos entre esquinas, intentaban permitir a quien estuviese allí la capacidad para transportarse a una Europa del siglo XV.

Yamato tomo lugar en una de las pocas mesas vacías de dos lugares. A pesar de que eran las siete de la noche, el bar ya estaba por abarcar la capacidad de lugares, dando paso a gente aglomerada al ras de la barra de bebidas, sentándose individualmente y dar rienda suelta a la bebida continua.

En cuanto tomaron asiento, una mesera se aproximó a ellos, luciendo un corsé que aumentaban los atributos de su cuerpo. Ambos conocían el sistema del lugar: la permanencia de personas era de responsabilidad madura, aunque no tenían mucha exigencia con el cumplimiento de los 20 años.

― ¡Matt, Sora! ― Dijo la mesera al reconocerlos. Era una morena atractiva de ojos verdes y cabello oscuro.

― Kiriko, ¿cómo estás? ― saludo la pelirroja.

― No los veía hace tiempo, ― la chica acuno su bandeja de acero bajo el brazo mientras reposaba el peso de su cuerpo sobre su pierna derecha. ― ¿sodas o cervezas?

Sora miró a Matt a lo que este se encogió de hombros, mirando de nuevo a Kiriko.

― Una cerveza para la dama. Yo estoy bien solo con una soda. ― fue lo que dijo Matt. Sora no lo miro, solo asintió ante el pedido de su amigo.

― ¿Una soda? ¿Lo dices enserio? ― comentó un tanto sorprendida, pero viendo la mirada que Sora le dirigió, no insistió más.

La chica se limitó a asentir y retirarse, volviéndolos a dejar solos. Yamato miraba a su alrededor, acostumbrándose a la iluminación un tanto escasa y al cumulo de personas dentro. Hacía meses que no venía a aquel lugar y para que negar que el sentimiento de nostalgia se deseaba inmiscuir ridículamente en él.

Sintió la mirada de Sora encima de él, consciente de su abstracción de la realidad. Se pasó una mano por el pelo, llevándoselo hacia atrás y así mirar a su amiga.

― Ya no bebo, lo sabes. Ahora... ¿Esperas que ponga una lámpara encima tuyo y comience un tipo de interrogatorio estilo policial o qué?

La chica sonrió ante la comparación así que acomodo mejor en el asiento, entrelazando sus dedos.

― Eres tu quien ha insistido en hacer de psiquiatra, deberías de preguntarme cosas ― Oyó a Matt bufar, así que ella lo empujo con una mano el hombro, riendo. ― ¡Hey, la mejor forma de desahogo para una chica son dos kilos entero de helado, una televisión y una maratón completa de Grey's Anathomy!

― Que niña. ―Sora le quito la lengua. ― Aquí tomaras para desahogarte como Dios manda. Así que no me vengas con mariconadas, Sora. ―Oyó a la pelirroja reír y sintió que ya estaba dando un paso con despejar su mente.

Pasó un momento de silencio entre ambos para que Sora ―jugando con sus manos en un tic nervioso que bien conocía su amigo― se dignara a hablar.

― Cuando regrese a Odaiba me dije... Me dije que todo sería como antes. Nada de momentos incomodos o rememorar el pasado. ―Levanto sus ojos a Matt. ―Pero al parecer me empecino en tragarme mis palabras y créeme que su sabor es horrible. ―sonrió pero no con gracia, sino con pena, como riéndose de sí misma. Bajo la mirada y sus flequillos taparon sus ojos.

La mesera que los atendió regreso con sus bebidas, interrumpiendo a Sora, pero no pareció molestarse, sino más bien lucia con cierto alivio de prolongar el tiempo. Matt abrió la lata de gaseosa sabor limón, levanto su lata y Sora lo miro.

― Por las promesas lanzadas al aire.

Sora estudio el rostro de Matt, encontrando en el también pena y frustración. Ella tomó la lata de Heineken, la abrió y la golpeo contra la soda de Matt. El chico enseguida se llevó la bebida a los labios, comenzando a beber. Sora encontró las palabras y soltó directamente.

― Ayer besé a Taichi.

La sorpresa de oir aquella declaracion se sintio como si hubiese recibido un puñetazo dirigido al estómago de Matt, el chico casi acabo escupiendo el líquido de su boca, atragantándose con él. Sora lo trato de auxiliar pero Matt la detuvo con su mano indicándole que estaba bien.

― ¿Que tan loca crees que estoy? ― pregunto ella fingiendo calma en su voz.

Matt la miro con las cejas enarcadas y una sonrisa en los labios.

― Te sorprenderías. ― dijo. ― Pero creo que eso lo veía venir. ―La Takenouchi lo miro con curiosa intensidad. El dejo escapar un suspiro rendido. ―Él fue la razón por la cual tu madre y tú se marcharon. Y la razón es lo suficientemente fuerte como para hacerte vacilar al tenerlo enfrente.

La pelirroja digirió sus palabras y asintió.

― Eres el primero que no se lanza a cuestionarme. ― Se encogió de hombros y Matt la noto menos tensa, bebiendo así su lata de cerveza.

― Hey, ¿Qué caso tiene remarcar lo que ya sabes? Es medio inútil, ¿no crees? ―Sora asintió. ―Además, a veces el impulso no es la mejor solución ni te ha de hacer sentir la mejor persona para tomar decisiones, pero... Al menos te ayuda a sacar tus propias conclusiones. ¿Que hizo Tai cuando lo besaste?

Sora miro atentamente su lata y luego se la dirigió casi con urgencia a los labios para dar un profundo trago.

― Me correspondió. ―Matt iba a decir algo más pero Sora continuo. ― Mi madre apareció entonces y... Ya te has de imaginar el resto.

Yamato conocía a la madre de Sora, una mujer tranquila y agradable, pero poniéndola en esa situación... Decir que no habrá reaccionado de la mejor manera era poco, ya que aquellos dos tenían una historia complicada.

Sora, a medida que iba relatando todo lo sucedido de principio a fin, un sin fin de latas de cerveza fueron desfilando de su mesa y a medida que avanzaban, la Takenouchi parecía retraerse de aquel sentimiento de vergüenza para oírla hablar con potencia y rabia.

― ¡¿...y que es eso de "No debiste haberlo hecho" o "Ya lo supere y seguí adelante"?! ¡¿Qué demonios quiere que supere, maldita sea?! ¡¿Que tomo mi virginidad?! ¡Yo soy la del himen roto[11] y ¿me pide que lo supere?! ― Yamato se atraganto con su séptima bebida ante las palabras a gritos que lanzaba Sora. Miro a su alrededor y comprobó que varias personas giraron a verla. Maldijo en su interior y tomó la iniciativa de arrebatarle su lata de cerveza de la mano, ganándose un reproche por parte de la chica.

― Ya tomaste suficiente. ― Echo los hombros hacia atrás, cansado. ― Escucha, te llevare a casa, ¿bien? Ya te has desahogado todo lo que necesitas... Y se lo has hecho saber al bar entero, así que iré al baño un segundo para así irnos.

― Pero, Matt...

― Nada de peros. ― cortó el chico con firmeza tanto en su voz como en su rostro. Se paro. ― No te muevas de aquí hasta que regrese, ¿de acuerdo? ― Sora asintió y entonces comenzó a caminar, aunque no dio ni tres pasos para regresar su atención de nuevo a la pelirroja. ― Y trata de no hacer nada estúpido, ¿sí?

Sora rodo los ojos exasperada.

― Solo ve a orinar, maldita sea.

Matt intento reprimir una sonrisa divertida. Una Sora ebria podría dejar de lado sus buenas costumbres y lenguaje, no muchas veces lo había presenciado pero las contadas ocasiones fueron muy divertidas. Claro que en ese momento, la palabra "divertida" estaba lejos del presentimiento que tenía.

Camino entre un mar de personas que se movían del bar a sus mesas o buscando un mejor lugar en todo el recinto para beber. Sus ojos buscaban encontrar a cierta mesera amiga suya y cuando la halló, de prisa fue junto a ella. La mujer estaba tomando una orden en una de las mesas próximas a los baños, así que la tomo del codo para llamar su atención.

― Kiriko, vigila a Sora mientras voy al baño. ― la chica iba a protestar, así que se apresuró a añadir. ― Solo un segundo, no tardare. Y trata que no utilice su teléfono para nada estúpido y que por favor no deje nuestro lugar.

La chica lo pensó un momento y acabo encogiéndose de hombros, causando una sonrisa en el rubio.

― Gracias. ― Y así se alejó de ella para ir al baño masculino.


Los silbidos y aplausos se iniciaron cuando la pista de I'll be there for you culminó. El hombre descendió del escenario tambaleándose a los costados, mientras levantaba las manos en son de victoria, como si su representación de Bon Jovi hubiese sido una copia exacta del original. Algunos del staff ayudaron para que pudiese completar el tramo de escalones que lo separaban del suelo sin estrellarse contra él gracias a su estado etílico.

Taichi y Mimi trataban de reprimir sus carcajadas mientras veían al hombre avanzar hacia su sitio con pasos temblorosos pero con una imborrable sonrisa en el rostro.

El repertorio de música sonó a continuación del final de aquella presentación con She will be loved para no permitir ni un momento de vacío musical, por más que las voces de las personas estaban lejos de dejar el lugar en silencio.

Mimi se llevó la cerveza a los labios y bebió unos sorbos para así mirar la pantalla digital que tenían más cerca, con el siguiente nombre a presentarse al escenario. Cuando leyó "Watanabe Tora" escrito en la pantalla lo pensó dos veces hasta que vio a Taichi levantándose de su sitio, cayó en cuenta entonces de que aquel era el nombre falso de Tai.

― No juegues, ¿en verdad cantarás? –Preguntó Mimi con diversión. El chico fingió un semblante ofendido.

― ¿Crees que no canto bien? –Ella enarcó una ceja mientras reía. –Cuando las mujeres vengan por mí, fingiré no conocerte.

― Sólo trata de no caer del escenario. –Bromeó ella empujándolo para que comience a caminar.

El chico le dedicó una última sonrisa para dirigirse al escenario, siendo seguido por aplausos animando al próximo en cantar. Taichi no se veía ni un poco intimidado al estar en aquel lugar, todo lo contrario, estaba disfrutando cada segundo de la atención recibida. Mimi conocía aquel complejo de superioridad que podría llegar a experimentar su querido amigo cuando se veía como el centro de atención.

Dio otro sorbo a su bebida cuando oyó la introducción de Don't Stop y casi botó todo el líquido que tenía en la boca. Su reacción no fue la única; en cuanto la melodía comenzó a sonar por los altavoces, todas las personas gritaban extasiadas al reconocer tal clásico de los Rolling Stones. Mimi rio al ver cómo Tai le guiñaba el ojo desde el escenario, elevando las manos sobre la cabeza, comenzando a aplaudir al compás de la canción. La chica no pudo evitar mirar curiosa como las personas en todo el bar lo siguieron, aplaudiendo igual que él.

Well, you bit my lip and drew first blood

And wore my cold, cold heart

And your wrote your name right on my back

Boy, your nails were sharp

Tai no había bebido ni una gota de alcohol por ser el responsable de manejar, pero podía jurar que el chico sobre el escenario no estaba del todo sobrio. El chico no tenía buena voz cantando, pero sabía cómo complacer a un público deseoso de espectáculo.

Don't sop

Honey, don't stop

Don't stop

Baby, don´t stop

Las personas no tardaron en seguirle la letra, conociendo a profundidad esa canción, gritando palabra por palabra siendo los coristas del Yagami. Muchos se habían puesto de pie –tambaleándose algunos– para imitar los movimientos de Tai que caracterizaban a Jagger.

Well I love your screams of passion

In the long hot summer night

But you pepper me with poison darts

And twisted in your knife

Don't stop

Honey don't stop

Don't stop

Baby don't stop

Taichi jugaba con el micrófono, moviéndose con él mientras cruzaba de punta a punta el escenario. Mimi no podía apartar sus ojos de su amigo ni aminorar la sonrisa en su rostro. Cuando Tai en verdad quería hacerla sonreír, no había impedimento que pudiese contra él.

Well the only thing I ask of you

Is to hand me back some pride

Don't you dump me on some dusty street?

And hang me out to dry

Don't stop

Honey don't stop

Baby don't stop

Baby don't stop

Honey

Cuando la canción terminó, Tai fue avasallado por aplausos, silbidos y vítores. El lugar estalló como nunca antes y eso Mimi pudo percatarse por el rostro de sorpresa y fascinación que portaban los miembros visibles del staff.

La castaña se levanto y abrazó a Taichi, quien le correspondió al instante, levantando con él una sarta de silbidos jocosos. Mimi se separó sonrojada pero sin quitar la sonrisa de su rostro, al igual que él. Volvieron a tomar asiento y la joven levantó su lata de cerveza hacia Tai.

― Por el show man que tengo por amigo.

― Amén. –dijo él chocando su lata de Cola contra la de Mimi.

La pantalla digital volvió a brillar, llamando la atención del público, en especial de Mimi. La castaña miró sorprendida al encontrar su nombre ficticio en la lista de cantantes y enseguida viró sus ojos hacia su amigo quien miraba a otro punto en forma inocente.

― No recuerdo haber pedido ninguna canción aún, Taichi. –Fue lo que dijo Mimi, arrastrando las palabras en forma amenazante. El moreno la miró y sonrió de oreja a oreja.

― Entonces es un alivio que ya lo haya hecho por ti. –Le guiñó un ojo. La chica volvió a mirar la pantalla, aún sin poder creer lo que había hecho su amigo. –Hey, ¿Desde cuándo eres tímida?

Taichi tenía razón, ella no era así. Sonrió con autosuficiencia mientras se ponía de pie. No es que no fuese a cantar esa noche, claro que lo haría, habían entrado a ese lugar con la clara idea de hacerlo, sólo que aún no se había mentalizado qué cantar. Un ligero escalofrío le recorrió su cuerpo y miró al Yagami.

― ¿Qué canción pediste?

Él sólo sonrió mientras le daba un sorbo a su gaseosa. Mimi iba a empezar a protestar, pero entonces vio como parpadeaba su nombre en la pantalla, indicándole que tenía que subir ya. Se encogió de hombros, rendida y fue hasta los escalones que daba a la amplia plataforma revestida en negro, que albergaba micrófonos.

Mimi se ubicó tras uno de ellos, el central, y miró a la multitud que tenía enfrente. No se había percatado que todos estaban aplaudiéndole como lo hacían cada vez que alguien debía subir a presentarse y aquello fue suficiente para infundir en ella confianza. Tomó el micrófono con ambas manos y entonces la melodía comenzó a sonar.

Cuando reconoció A song for you miró inmediatamente a Taichi, el moreno le levantó su lata de soda como deseándole suerte. Tenía que estar bromeando, se dijo. Aquella canción era una que no deseaba escuchar en esos momentos, aunque cuando el descender de notas del piano había culminado y los redobles sonaban, sabía que tenía que empezar a cantar.

Cerró los ojos y se dejó guiar por los versos que se sabía de memoria

I've been so many places in my life and time

I've sung a lot of songs, I've made some bad rhyme

I've acted out my life in stages

With ten thousand people watching But we're alone now and I'm singing this song for you

El público no enloqueció como con Taichi, la música no daba para eso, pero de todas maneras oírla cantar bastó para que la gran mayoría silbara asombrado por tremenda voz. Y era allí donde su presentación difería con la de su amigo: él no tenía una gran voz pero sabía dar un buen espectáculo; ella no sabía complacer al público, pero tenía una genuina y dulce voz. Se complementaban, por así decirlo.

I know your image of me is what I hope to be

I've treated you unkindly but can't you see

There's no one more important to me

So darlin', won't you please see through me?

Cause we're alone now and I'm singing this song for you

Trató de apartar de su mente las emociones que le transmitían esa canción, el rostro que deseaba implantar en su mente y el sabor amargo de la confusión que Ishida había dejado en sus labios. Hacer olvido de todo lo que lo involucraba a él, tratar de ser indiferente y sólo cantar los versos de una enamorada Amy Winehouse, pero aquella canción –como muchas– demandaban sentirse.

Inyectó en ella los recuerdos de Tai diciéndole que sus músicas le hacían sentir dentro de un prostíbulo y ya no pudo reprimir la sonrisa en su rostro. Intentó sólo pensar en su amigo, recordar los buenos momentos que siempre encontraba a su lado y dejarse llevar.

You taught me precious secrets of the truth withholding nothing

You came out in front, well baby I was hiding

But now I'm so much better with my words coming together

Listen to the melody cause my love is in there hiding

No se había dado cuenta pero ya no estaba sosteniendo el micrófono con las manos, éstas estaban moviéndose a sus lados, mientras sus caderas se mecían sensualmente. Oía aullar a los hombres por ella y entonces supo cómo debía sentir esa canción.

Sus manos recorrían lenta y deliciosamente el pedestal del micrófono de abajo hacia arriba, dirigiéndose entonces hacia sus hebras castañas, atravesándolas con sus dedos sin dejar de mover su cuerpo suculentamente.

I love you in a place where there's no space or time

I love you for my life

Cause you the boy next door and a friend of mine

And when my life is over Remember

When we were together And I was singing this song for you

Taichi podía inyectar adrenalina al público, pero ella tenía la gracia de ser una mujer atractiva, poseía sensualidad, sólo tenía que saber cómo jugar con ella. Una sonrisa traviesa se formó en su rostro cuando la canción iba por el final, viendo como los hombres se ponían de pie intentando llamar su atención, pero ella sólo estaba buscando a un par de ojos.

Su mejor amigo la miraba con un semblante incluso sorprendido, como si no pudiese creer que la chica a la que conocía como su querida amiga fuese la misma que estaba plantada allí arriba seduciendo a todo el lugar.

We were alone and I was singing this song for you

La canción terminó y los aplausos estallaron, sacando en Mimi una amplia sonrisa, cuando se dirigía hacia la escalera que daba al suelo. Vio a varios hombres acudir a ella para ayudarla a bajar, pero sólo una mano tomó la suya y tenía que estar agradecida que fuese Tai.

― Un poco más y tendría que empezar a repartir golpes por aquí.

― Sólo trata de que no nos descubran, tonto. –Reprendió ella con burla.

Ambos se dirigieron a su asiento y la atención del público pasó al siguiente nombre en la lista para presentarse. Mimi tomó la lata de cerveza con su mano y se la llevó a los labios, dándose cuenta que Tai seguía mirándola.

― ¿Quieres un autógrafo o algo? –El castaño rio y negó con la cabeza.

― Ojalá alguien haya grabado esa presentación. Tengo que hablar muy seriamente con tu padre, Mimi. –Ella le empujó ligeramente. –Hablando en serio. ¡Wow! Si no fueses mi amiga, yo…

― ¡Yagami! ¡¿Dónde demonios te escondes?!

La voz furiosa de una mujer se abrió paso entre la música de fondo, con la suficiente fuerza como para ser oída por todo el lugar. Todos giraron a ver de quién se trataba, centrando su mirada hacia la entrada del local en donde uno de los guardias trataba de impedir el paso a una mujer y que estaba poniéndosela difícil a los grandes mastodontes que cuidaban la entrada.

Tai se levantó lentamente con la confusión plasmada en su rostro, eso pudo decir Mimi al verlo. Ella entornaba la mirada de Taichi hacia la entrada y de regreso a él, intentando encontrar alguna explicación a la escena.

― ¿Qué ocurre? ¿La conoces? –preguntó ella volviendo a mirar a la mujer y fue a causa de la poca luz y la distancia que Mimi no pudo identificarla.

― Demonios… ―Farfulló para sí mismo sin apartar la mirada del frente. ―Sí, la conozco. –dijo el castaño llevándose las manos al rostro, restregándoselo. Apartó la mirada de la entrada para mirar a Mimi. Ver un semblante angustioso fue lo que llamó la atención en ella. ―Espérame un momento. ―comentó el muchacho y antes de dar tiempo para que Mimi protestara, este añadió. ―Solo un segundo, ¿sí?

Mimi estudio el rostro de Taichi y acabo asintiendo. El chico le sonrió con pena y avanzo hacia la entrada. Una urgencia por seguirlo la invadió y cuando el Yagami estuvo junto a los guardias, ella avanzo.

Tai aparto a uno de los grandes hombres vestidos con trajes negros sin prestar atención en nadie más que en Sora, delante de él, mirándolo con las mejillas sonrojadas, una tambaleante postura y los ojos que enseñaban cansancio.

― ¡Sora! ― la voz de Matt al final de la calle del local, hizo que ambos giraran a verlo correr hacia ellos al reconocer a la chica. Su pecho subía y bajaba con irregularidad, delatando su corrida en busca de la Takenouchi. ―Maldita sea, no se a quien matar primero, o a ti por dejar el bar o a Kiriko por no ponerte la suficiete atencion.

― Esto no podía esperar más. ―dijo la pelirroja volviendo a mirar a Taichi.

― ¿Que hacen aquí? ―preguntó el moreno, aunque su pregunta sonaba más a reclamo. Los orbes de Tai se posaron sobre Matt, el chico se encogió de hombros.

― No solo tú sales para despejar la mente, Taichi. ―respondió el rubio con desgano.

El castaño solo miró a Matt de soslayo, enseguida regreso su atención a Sora y percibió su aroma cargado de alcohol. Frunció el ceño y se acercó un poco más para percibir con mayor claridad su suposición. La muchacha se tambaleo hacia atrás, sorprendida por la repentina cercanía de Tai.

― Felicidades, Ishida. Esta ebria.

― A la mierda con tu instinto sobreprotector, Yagami. Ya es grande, ¿No crees? ―Ambas miradas se enfrentaron con fuerza, ninguno cediendo al otro. La tensión era palpable entre ambos desde la discusión anterior, pero Sora parecía no percatarse de ello.

― Taichi, maldición, mírame cuando te hablo.

Tai carraspeo indeciso, para después avanzar hacia la pelirroja, ignorado las protestas de la chica por no prestarle atención, la tomo por la muñeca y jalo de ella hacia delante, caminando hacia el otro extremo para poder hablar con privacidad.

― ¡Hey! ―Llamo Matt al verlo llevarse a Sora.

― Quédate con Mimi, no tardaré. ―respondió Tai mirándolo sobre el hombro.

Yamato parpadeo incrédulo para reaccionar seguramente, echando humos.

― ¡¿Quién demonios eres tú para darme ordenes?! ―Si Tai lo oyó, lo ignoro y eso puso aún más cabreado al Ishida. Se cruzó de brazos. ―Tch... Como si fuese alguna niñera.

― ¿Así que esa es tu nueva afición, ser el niñero de chicas indefensas y necesitadas?

Mimi, que había presenciado todo lo sucedido tras la puerta del bar, pensaba en volver a su lugar, ignorando el hecho que Matt estaba a tan solo una corta distancia de ella, pero al oírle decir aquello, fue suficiente para recordar el enojo que tenía contra él.

Al oír y reconocer esa voz detras suyo, Yamato intento reprimir una sonrisa sarcástica en el rostro. «Por supuesto» pensó con ironía. El enojo en la voz de la chica era un hecho, y aunque le gustase provocar a la chica, en ese momento lo único que deseaba era estar lejos de ella. Se volteo para verla, manteniendo un semblante indiferente en su rostro, pero al tener su imagen delante, un nudo se le formó en la garganta. No pudo sino mirarla de arriba a abajo, apreciando cada detalle de su cuerpo sin reparo alguno, preguntándose como Tai podía salir a la calle con aquella chica vistiendo de esa manera sin tener el impulso de arrancarle el vestido y devorarla lentamente.

Mimi se sonrojo ligeramente ante la mirada que Yamato le dedicaba, apreciando como sus ojos, conocidos orbes azules, ahora estaban tan oscuros como el mar por la noche. Frunció aún más el ceño para mantener su semblante inquebrantable, aunque la mirada del Ishida estaba rompiendo sus todas sus barreras.

― Te oyes un poco alterada. ¿Celosa? ―Matt no ocultó la satisfacción de ver el enojo de Mimi aflorar, dejando que su rostro se sonrojara un poco más.

Se cruzó de brazos molesta y rio con sequedad.

― ¿Celosa? Por favor, no seas idiota. ―La chica miro sobre su hombro y luego regresó sus ojos hacia él. ―No estoy celosa, pero si confundida. ―Comenzó a avanzar cruzando junto a él. Yamato la miro caminar. Ella se detuvo, consciente de que no la seguía así que se volvió a verlo. ― ¿Vienes? No quiero que alguien ande de curioso. –Hizo un ademán con la cabeza, refiriéndose a los guardias que estaban en la puerta.

Él lo pensó un momento y sonrió de costado para avanzar.


Sora se recostó contra la pared del bar en donde había encontrado a Taichi y respiró profundamente, tomando asiento en un banco vecino. El moreno la observaba de pie, esperando pacientemente a que le hablase sobre su gran hazaña de aquella noche. Sintiendo su mirada, Sora le dirigió una mirada ceñuda. Él rodó los ojos cansado de su actitud, molestando aún más a la pelirroja, quien trató de impulsarse para estarse de pie; sin embargo, sólo logró tambalearse. Tai la volvió a sentar en el banco sin mucha delicadeza a lo que ella, lo miró y dejó escapar.

― Eres un imbécil… ―Susurró Sora apenas pudiense enderezar.

El Yagami ni se molestó en prestarle mucha seriedad. Sabía que Sora no era muy buena bebedora, era sencillo que tirara la toalla cuando de alcohol se trataba; y sabía además que el carácter tranquilo, maternal y encantador que podía poseer la joven se perdía en aquel estado.

Maldecía a Ishida por permitir que Sora ingiriera un solo sorbo de alcohol, pero no podía hacer más que tranquilizarla para sacarla de aquel lugar. Conocía la faceta borracha de Sora y sabía que era capaz de un escándalo si él no oía lo que tenía para decirle.

El muchacho se limitó a dar suspiro cansino.

― Sí, sí, soy una escoria. Ahora dime, ¿Cómo diablos me encontraste? ¿Qué hacían tú y Matt aquí, de todas maneras? –Inquirió el muchacho cruzándose de brazos, estudiando las facciones de la muchacha.

― No quieras cambiarme de tema, Yagami. –Soltó ella, arrastrando las palabras y dejando escapar un hipido al finalizar cada oración. ―Ya mucho tiempo me has estado evitando y no consigues más que aumentar mi rabia. –Dio un hipido más para luego mirar su teléfono. –Llamé a Hikari estando en el bar, ella me había dicho en donde podía encontrarte. –Finalizó dando otro hipido.

Taichi se revolvió los cabellos para después comenzar a caminar de un lado a otro. ¿Por qué de repente Sora estaba tan molesta? ¿Acaso por su último encuentro o por todo el asunto de hace dos años?

― ¿Me vas a decir por qué me odias repentinamente? –Inquirió el castaño sin poder mirarla.

Sora, a diferencia de él, tenía los ojos puestos en la espalda de Tai, recordando las razones por las que bebió hasta el cansancio esa noche. Se puso de pie nuevamente y fue hasta él para tomarlo por el hombro y girarlo. Lo asaltó desprevenido, así que lo único que pudo hacer Tai fue sostener a Sora para evitar que ella los tumbara a ambos.

― ¡Sora…!

— ¡Estoy cansada que te pongas en el papel de la víctima! –Explotó ella intentando asentar golpes en el pecho del muchacho. Tai la miraba pasmado por sus acciones repentinas, tratando también de evitar sus puños cerrados. Valiendose de la torpeza de sus reflejos, el castaño tomó las muñecas de Sora para impedir que le siguiese golpeando. Ella trató de zafarse pero él impuso fuerza en sus agarres. ―¡Suéltame!

— ¡¿De qué demonios estás hablando?! ¡¿Victima?! –Sora se zafó de su fuerte agarre y se alejó de Tai para mirarlo con resentimiento.

— No finjas… Todo este tiempo has actuado como si al que han herido hayas sido sólo tú.

— ¿Por qué no me explicas entonces la tan divertida forma en que me has dado la espalda? –Preguntó el muchacho, acercándose a Sora, sin mitigar la rabia en su voz. ―¿O cómo no has sabido valorar los años de amistad que teníamos por una simple equivocación?

Sora abrió los ojos sorprendida ante las palabras de Taichi para después bajar la mirada. El muchacho negó con la cabeza, claramente molesto con la chica por haberse olvidado de la amistad que habían compartido anteriormente, pero la reacción de Sora no significaba arrepentimiento o nada semejante.

A pesar de su estado, la pelirroja fue lo suficientemente ágil como para levantar su palma y estrellarla con fuerza contra el rostro de un Taichi con la guardia baja. El muchacho tenía los ojos abiertos por la sorpresa y entonces, la ira creció aún más en él.

Yagami iba a responder con palabras hirientes a aquel golpe, realmente harto por haberse callado por tanto tiempo las cosas, fingir que nada había sucedido, fingir que no sentía nada al respecto; pero cuando abrió la boca para dejar escapar sus palabras, la imagen de Sora encogiéndose de hombros para comenzar a sollozar lo enmudeció. La chica se abrazó a sí misma mientras trataba de reprimir sus lágrimas. Finalmente, ocultó su rostro tras sus manos y sus hombros comenzaron a moverse irregularmente, secundado por hipidos que solo la hacia desesperarse mas.

— T…Tu no tienes idea de… De todo lo que tuve que pasar… Los prejuicios, las críticas que me hacían las personas cuando todo se supo… La forma en que se referían a mí o a mi madre… ―Las lágrimas cayeron sin contención alguna, enervándola aún más. ―¡Tú no sabes nada!

El castaño no dijo nada, estaba pasmado con tantas cosas a la vez que sólo podía mirar a Sora, ver cómo las lágrimas caían por su rostro sonrojado por la borrachera y por el sulfuro que traía encima. La muchacha se dejó caer sobre el banco y continuó llorando.

Tai tragó saliva y estuvo tentado a acercarse a Sora, pero le impedían las palabras que la pelirroja le dirigió por última vez. Podía recordar a la perfección cuan duro había sido todo para él, pero nunca se había puesto a pensar en lo que la chica sentía. Ella tenía razón, él no sabía nada.

— Sora, yo…

— No quiero oírte pedir disculpas, Taichi. –Dijo ella entonces, llamando la atención del moreno. Ella estaba secándose el rostro húmedo con las manos, intentando recomponer su imagen, pero sólo conseguía alterar su piel con la fricción de sus dedos. –Lamento haberte dejado de lado, lo lamento en verdad. Pero tenía miedo… Todo había sucedido tan rápido y casi no recordaba nada. Me sentía desorientada y abandonada que quizás no medí mis palabras, pero compréndeme, por favor…

Taichi se acercó a ella y se acuclilló delante. Sora dirigió sus orbes castaños casi rojizos, aquellos que lo volvían loco desde tan pequeño. Sacó de su bolsillo un pañuelo de tela y comenzó a secar su rostro con cuidado de no lastimarla. Ella cerró los ojos para darle más libertad sobre su piel; para cuando terminó, los volvió a abrir para mirarlo a los ojos detenidamente.

— Perdona… No me había puesto a pensar lo duro que fue también para ti… ―La pelirroja asintió y bajó la mirada.

– Supongo que tenías razón. Lo mejor será no volver a vernos.

El moreno abrió los ojos con sorpresa y buscó la mirada de la Takenouchi. Una sensación de desolación lo embargó, tan dolorosa como la de hace años.

— No quiero perderte; no de nuevo.

Sora lo miró y sonrió levemente para acercar sus dedos a los labios de Tai.

— Cruzamos la línea, Tai… No podemos volver a como éramos antes y lo sabes. –Taichi comenzaba a desesperarse; tomó a Sora de los hombros.

— Podemos, Sora. Sólo… Sólo… ―Por más que no lo quisiera admitir, la muchacha tenía razón. Ya era tarde para ambos, no podían dar marcha atrás a lo que había entre ellos.

— Ni siquiera sabes qué decir. –Suspiró. –Es lo mejor o acabaremos odiándonos, Taichi… Yo no podria hacerlo. –Él la miró a los ojos y acarició su rostro. Sabía que las palabras de la pelirroja eran ciertas, pero no podía sólo aceptarlo. Bajó la mirada. Las ganas de golpear algo lo inundiaron.

Sintió las manos de Sora sobre su rostro, provocando que la mirara. Él no puso resistencia a su orden y la observó en silencio, deleitándose con su belleza.

— Si me besaras ahora, juro que no volveré a buscarte… ―Yagami se maldijo enormemente. No sabía si sería capaz de renunciar a Sora de esa manera.

— Sora…

— Júrame lo mismo. Jura que no volveremos a vernos y seremos felices de esta manera. –Tai negó con la cabeza pero no se atrevió a decir nada más. –Taichi, júralo.

El moreno se mordió el labio con fuerza y acabó soltándose de Sora para ser quien la tomara y acercara a él, para besarla en forma demandante. La besó como si sus labios fuesen el último manantial que encontraría dentro de un vasto desierto. La pelirroja abrió su boca para dejar que Tai la besara con toda la libertad que, acabado aquel momento, no tendrían.

Sus lenguas se encontraron y se saborearon con tanta necesidad que les dolía. Era un beso de despedida de muchas cosas; de todo lo que estar juntos significaba. Una despedida a lo que fueron en el pasado y a lo que nunca volverían a ser en el futuro.

Ella entrelazó sus brazos tras el cuello del muchacho para atraerlo más a ella; Tai la apretó contra su cuerpo, sintiéndola con demasiada claridad, recorriéndola con cada caricia que sus manos impregnaban en sus curvas. La sintió suspirar contra sus labios y eso hizo aún más doloroso el dejarla partir. La quería para él y sólo para él por el resto de la vida que le quedaba.

El aire comenzó a faltarles, pero no deseaban separarse, porque eso significaba el fin de aquel último momento juntos que se permitieron. Sora fue quien deshizo el beso y arrimó su frente contra la de Tai para después abrazarlo con fuerza.

— Gracias. –susurró en su oído. Taichi la odiaba en esos momentos, pero aún más se odiaba por no poder hacer nada para remediar su situación.

— Te llevaré a casa. ―dijo el joven con pena. Sora asintió y permitió que Tai la ayudase a ponerse de pie.

Aventuró su mano sobre la cintura de Sora y esta acomodo su cabeza sobre el hombro de Tai. Comenzaron a caminar a paso lento, intentando que la Takenouchi no se tropezara con pasos largos y rapidos. Salieron de aquella calle para dirigirse al estacionamiento y buscar el vehículo de Taichi, sumidos en el silencio.

Al llegar hasta su auto, Tai quito el seguro a la puerta del acompañante y Sora se introdujo en la cabina, acomodándose en el asiento. El castaño rodeo el auto y abrió la puerta del conductor para encender la radio, oyendo como finalizaba With or without you de U2 Y la introducción de My Sacrifice sonó.

Sin poderlo preverlo, la mirada de ambos se encontro y una sonrisa complice fue lo que asalto sus rostros.

― Demonios... ―susurró Tai con una mirada triste dirigida al suelo.

― Fue el primer concierto al que fuimos... ―agregó Sora con el mismo aire nostalgico que el del moreno.

― Asi es... Fue el mejor concierto que recuerdo haber ido.

― Tambien yo... Creed y Red Hot ―sonrió― aquella ocasión fue única... Ni aun cuando salía con Matt recuerdo haberme divertido tanto como cuando...

La sonrisa de Taichi y su sentimiento de nostalgia acabo por desaparecer abruptamente al oir las palabras de Sora, tanto asi que no se contuvo para interrumpirla al sujetar su muñeca para llamar su atención.

― ¡¿Qué acabas de decir?!


Mimi caminaba acompasadamente, con tanta naturalidad sobre aquellos tacones aguja, meciendo su larga y, ahora, lisa cabellera, contra la espalda, al mismo ritmo que sus caderas lo hacían. El chico no recordaba que aquella castaña tuviese tantas curvas como podía apreciar en aquel vestido. Maldita sea, nunca la había visto más sensual y eso solo afectaba a su fuerza de voluntad para mantenerse alejado de ella.

La joven se giró abruptamente y Yamato casi se la lleva por delante por su repentino movimiento; retrocedió un poco, sin perder su típico porte despreocupado, con las manos en los bolsillos y el semblante serio. La chica, en cambio, se mostraba tensa y con cierta ansiedad que por más que quisiese ocultarlo con el cruce de sus brazos sobre el pecho, era esa misma posición la que la delataba.

― Entonces... ―Inició ella, dejando la palabra en el aire, dando oportunidad para que Ishida continuara, aunque este no escatimaba en seguirle el hilo.

― ¿Entonces? ―preguntó, intentando ganar tiempo para sí mismo.

― Demonios, Ishida... ―Dijo exasperada, llevándose una mano a la cabeza, usando sus dedos como peine para ahogar la frustración que sentía. ―No sé a qué estás jugando pero no me gusta. ―El rubio enarco una ceja enfatizando su confusión. ―Ayer, tu... ―Fue lo primero que se aventuró a decir y lo necesario para que Yamato cortara sus palabras con una sonrisa torcida.

― Oh, así que esa es la razón por la que estas tan malhumorada. ―Pronunció en tono bajo, como si solo se estuviese hablando a sí mismo. Su sonrisa incomodó a Mimi y la hizo vacilar de momento. ―Vaya, esto es incómodo...

― ¿Quieres acabar con todo esto de una vez? ―Soltó intentando dejar escapar la tensión en sus hombros. ―Dime por que fuiste a buscarme hoy para después actuar como un cínico delante de todos.

Yamato cambió la dirección de su mirada, sin atreverse a ocultar su sonrisa aun presente. Sin duda, el chico poseía una de las sonrisas más sensuales que Mimi haya podido apreciar, pero en ese momento lo último que le resultaba era atractivo. Había algo en su semblante que la hacía sentirse insegura.

― Creo que eres lo suficientemente lista como para reconocer la situación, Tachikawa.

Ella acentuó su ceño fruncido y tensó su mandíbula para responder.

― No, creo que no. ―Recordó las palabras de Yolei, su fuerte discusión y un nudo se formó en su estomago. No podían ser ciertas las palabras de Miyako; pensar en la posibilidad de aquello, la aterrorizaba. ―Yolei… Ella…

― Tienes una amiga sabia. –La interrumpió el chico, logrando que Mimi lo mirara sorprendida. Él reconoció su confusión, así que añadió. ―Si yo fuese tú, la escucharía.

― ¿C…Cómo…? –Detuvo sus palabras al caer en cuenta de que él sabía sobre lo que Miyako le había dicho. Era obvio, no había otra explicación para sus palabras. Fue entonces que reconocio los hechos y cayó en cuenta que el rubio las había escuchado cuando había ido a buscarla.

Mimi se deshizo del cruce de sus brazos para cerrar sus manos en puños a cada lado de ella, mirando con claro desafío al rubio.

― Pues no lo creo. ―dijo con firmeza a lo que Yamato enarco una ceja. Ella continuó entonces. ―No creo en sus palabras ni en los rumores sobre ti.

Lo vio entrecerrar los ojos con suspicacia, finalmente el chico se rascó la nuca, esbozando una sonrisa sarcástica, enojando aún más a la castaña.

― Si es así, te joderán toda la vida.

― ¡No creo en el monstruo del que hablan o del que pretendes ser ahora! ¡Ayer, tu...!

― ¡Ayer no significo absolutamente nada para mí! ―La interrumpió con fuerza, sorprendiéndola, casi haciéndola retroceder por la impresión. Matt la miró un momento y continuó hablando con un tono sombrío y amenazador que nunca antes había oído en el. ―No pretendas sacar una conclusión apresurada sobre alguien, podrían estar viéndote la cara de tonta. Te aseguro que te ahorraras malos momentos, como éste, por ejemplo.

― Hablabas con mucha naturalidad, como para estar fingiendo… ―Dijo la chica, pero su voz acabó casi quebrándose por el dolor que iba aflorando dentro de ella.

Yamato rio por lo bajo, negando en silencio. Mimi estaba comenzando a desesperarse, pero al ver como Matt iba avanzando hacia ella a grandes zancadas, ella comenzó a retroceder, pero no logró hacerlo por mucho tiempo; su trayecto acabó cuando sintió la maciza pared de hormigón de una tienda, ya cerrada, contra su espalda. Miró el lugar fugazmente para regresar su vista sobre el rubio y sorprenderse de su cercanía.

― Apártate, Yamato.

Él estaba prácticamente sobre ella, con las manos extendidas sobre la pared a cada lado de la cabeza de Mimi; los separaban apenas unos centímetros y sus alientos podrían chocar con facilidad.

― ¡Apártate!

― No soy el tipo que crees. No me conoces, apenas si puedes ver la punta del iceberg pero no sabes absolutamente nada de mí. ―Mimi intentaba mirar a otro punto, pensar en otra cosa para no dar libertad a las lágrimas que amenazaban con salir. Yamato se percató de la incomodidad de ella, por lo que sonrió de costado. ―A diferencia de muchos, yo no tengo remordimientos que afecten la poca conciencia que poseo. El mentir no es una labor difícil para mí; si armé aquel teatro, lo hice realmente porque odio ver llorar a las mujeres. Me desespera. ―Se acercó un poco más a ella, entrecerrando los ojos.

― N…No… ―Susurró la ojimiel cerrando los ojos fuertemente, mordiéndose la lengua para no llorar. –Aléjate… ―Dijo Mimi con voz quebrada, dirigiendo sus manos sobre el pecho del rubio, intentando alejarlo o por lo menos retenerlo. Él tomo su mentón, y acercó sus labios a su oído.

― Soy de esos bastardos con los que no debes cruzarte; canallas con que las madres asustan a sus hijas. No lo tomes como algo personal, en realidad, no me interesa tomar en serio a ninguna chica. Ayer fue divertido; besas bien para ser virgen. ―La castaña no lo soportó más y lo empujó con fuerza infundida por la rabia de oírle decir aquellas cosas. Yamato retrocedió al ser apartado por ella, sorprendido por la reacción de la muchacha, aunque lo que hizo enmudecer al chico fue ver que la joven, en cuyo rostro encontraba una sonrisa, un semblante sobrio o autosuficiente, en esos momentos lo miraba con los orbes húmedos y una clara expresión de odio.

― Si realmente fueses tan canalla como dices ser… ―Inició Mimi con voz temblorosa a causa de la conmoción. –no tratarías de "advertirme" sobre ti. –Yamato gruño con clara molestia a lo que Mimi sonrió autosuficiente. –Pero descuida, agradezco tu sinceridad…

Las palabras de la chica acabaron en el aire, interrumpidas por un gemido de sorpresa al ver como el puño de Taichi interceptó contra el rostro de Yamato, mandándolo hacia atrás.

― ¡Taichi! –Bramó sorprendida Tachikawa al ver como Yamato retrocedía por obra del puño del moreno.

― Te dije que te mantuvieras alejado de ella. ―La voz del castaño se alzó con amenaza. Mimi tenía las manos sobre su boca a causa de la sorpresa, pasando sus ojos de Matt a Tai. ―¿Estás bien, Meems?

― Maldita sea…―Murmuró el rubio tras escupir el exceso de sangre en la boca. ― ¿Qué demonios te ocurre, Idiota? No estaba haciendo nada con ella.

― ¿Acorralarla contra la pared no es nada?. ―Bufo irónicamente. ―Creo que tenemos conceptos diferentes sobre eso.

― ¿Q…Que demonios...? ¡Taichi, que demonios fue eso! ―Exploto Mimi, aun con la mirada atónita.

― Vamos, Yagami, explícale. También quiero saberlo. ―Tai acentuó su ceño sin apartar la mirada de Matt.

― ¿De qué están hablando? ―inquirió la castaña. Tai la miro entonces tras un momento de silencio y se acercó a ella para posar su mano sobre la mejilla de la chica. ― Taichi, ¿qué sucede contigo?

El castaño carraspeó un momento, revolviéndose el cabello con una mano, mientras pensaba en sus palabras. Podía sentir la mirada de ambos sobre él y eso lo ponía mucho más nervioso.

― Lo siento.―dijo él en un susurro que solo ella pudo escuchar, generando aún más preguntas dentro de sí misma, hasta que el moreno acerco su rostro y acortó la distancia entre ambos con sus labios, besándola.


[1]Twincest: Termino que abrevia las palabras "twins" e "incest" que sería la relación amorosa entre hermanos gemelos.

[2]Hanami: Celebración japonesa donde aprecian florecer a los árboles de cerezo, normalmente haciendo un picknic, disfrutando en familia o amigos.

[3]Médiage: Es una sala de cine con 13 salones

[4]Joypolis: Es un parque de diversiones dirigido por el creador de Sega.

[5]Palette Town: Es un complejo de atracciones que consiste desde juego de bolos, karaokes hasta otras atracciones más tecnológicas como...

[6]Frase dicha por Augustus Water, un personaje de ficción de la novela juvenil "the fault in ors stars" o "bajo la misma estrella" de John Green.

[7]Cha-no-yu: Celebración del té.

[8]Té Kukicha: Un tipo de té suave a comparación del resto que suelen poseer un sabor amargo o astringente.

[9]Sonic 'the hedgehog': o Sonic el erizo. Personaje de videojuegos y mascota creada por y para SEGA.

[10]La mayoría de edad en Japón se cumple con los 20 años. En mi país, por ejemplo es a los 18 xD

[11]En realidad, en la famosa 'primera vez' el himen no se rompe, sólo se estira y se "re-acomoda", por así decirlo, ya que se trata de una membrana delgada que cubre parte de la vagina.

Nota: Los lugares mencionados no existen realmente, sólo son lugares inventados. (:P)

Notas de la Autora:

O.O… Ya sé lo que están pensando… ¡¿En qué universo paralelo y alternativo Tai besa a Mimi?! Jajaja Pero descuiden, todo tiene una razón y un por qué… De seguro muchos ya se habrán dado cuenta la razón e.e

En fin… Lamento haberme tardado tanto de nuevo D: creí que iba a actualizar hace una semana atrás pero la Uni estuvo de tediosa y ajetreada DDD: horribleee! Además que ahora empezaré los exámenes así que denme nuevamente un tiempito para actualizar el siguiente u.u Lo lamento tanto…

Pero vayamos a las cosas felices (¿) jajaja ¡¿Cómo les resultó el capítulo de hoy?! ¡¿Les gustó?! Comenteeen! Amo cuando me dejan un lindo review que alegra a esta esclava de la Universidad xD

Finalizando, quiero agradecer como siempre a mi querida Beta, Eri :3 Gracias, lindura por ayudarme con esto! Y además, se suma a nuestro super equipo mi querida mano derecha para las ideas y consejos: Kai―chaan :3 Gracias por el chorro de buenas ideas que me ayudas a implementar :D

Y así vayamos directo con los reviews :DDD

Try to follow me: ¡Hola, hola! ¡Bienvenida a esta historia de amor, drama y muchas peleas! :D jajaja Awww me emocionaron tus palabras, muchas gracias por dejar tu comentario. Así es, una de las más hermosas cosas de este mundo es el Mimato y hay que propagarlo :D Oh, Dios… Yamato es único e irrepetible *3* se lo ama con todo el corazón xD Nuevamente gracias por tu comentario y nos seguiremos leyendo :P

Johy Garcia: Holaaa! Y por aquí con mucho calor :P conste que estamos en invierno xDDD Aaaaw, graciaaas. Si, la verdad que me tarde mucho más con el capítulo anterior. Que alegría que te haya gustado tanto. Jajaja Adoro poner en aprietos y papelones a Tk y Hikari :3 Son tan tiernos jajaja Oh, mucho drama con el Taiora y un stand by para ellos por ahora :/ Pero veamos como avanzan esos dos jajaja Sincericidio en verdad xDDD Y ahora con este nuevo papel que tomó Matt, veamos como se llevan ahora :o Daisuke es el personaje favorito del capítulo anterior jajaja dime quien se gano ahora su puesto con el nuevo capitulo :D Así es, hay mucho que estudiar u.u yo la misma cosa. Jajaja si lo matas, trata de ser suuuper cuidadosa, ya lo intente y… e.e Jajaja es mentira xD Bien, bien, nos leeremos pronto. Un besote y te cuidas!

IzzieBlake: ¡Oh, querida! ¡EL BESO PORNO CONTINUA! Jajajaja al menos para el Taiora xDDD Y siempre que lo describo, te me vienes a la mente jajaja ¡Que emoción que te haya gustado toda su escena! Sin duda fue muy tierni la manera en que se sinceraban y como Yamato quería calmarla… Ash, son tan tiernos *3* Si u.u eso es lo malo de actualizar tan tarde, a veces uno se olvida que sucedió antes y se tiende a perder D: Aaash, Koji todo maloso en el capitulo anterior y ahora con su rol de amigo fiel :3 Él es tremendamente tierno –tsundere― jajaja así es, no va como pareja para Meems pero sí esa relación odio―amistad que dices, y se irá desarrollando conforme avancen los capítulos :D El MICHI se acentuó muchísisisimo en este capítulo… ¡¿Qué tal te pareció?! :O Y pos ya sabes lo que sucedió entre ambos y por qué Toshiko mira mal a Taichi u.u Así mismo, él sólo ve a Mimi como una hermanita menor pero para alejar a Sora, dijo aquello e.e Jajajaj Mimi se cayó de inocente en ese capítulo, sin saber cómo se usa un bendito taxi xDDD jajaja y Daisuke que se ganó el premio a mejor personaje del capítulo! A ver como va su relación con Kari y Tk, pero aquí el verdadero problema sería Wallace :o lo que les espera xD La vida tan frívola de Mimi dando un giro de 360º al cenar con Yamato y su familia le sentó muy bien, quizás vaya cambiando más nuestra querida Tachikawa :') Ohhh, la relación entre Matt y Tai está que echa chispas :DDD y seguirá encendiéndose xD prometo muuuchos celos por parte de Matt :D Ohh, Dios… No se mucho de Japón, sólo me pasé buscando algunas referencias para darle un poquito más de realidad al fic… y me emociona saber que se haya visto tan real! TT0TT Cualquier ayuda que necesites, haré lo que pueda para serte útil ^/^U A mí también me encantó el volver, trataré de no tardar tanto pero no prometo nada D: empezaré los exámenes y aaash! Pero haré todo lo posible! Un besote y te me cuidas! Bye! 3

Mimato Bombon kou: Holaaa! Sii u.u lamento continuar con la costumbre de estacionarme en el tiempo y el espacio, sin actualizar nada D: la universidad me consume completamente! D: Pos claro que no! Adoro esta historia y las parejas que se desarrollan. Tardaré en actualizar pero no dejaré de lado esta fic :D Tai se cae de hermano mayor *0* es tan adorable! Ya quisiera saber cómo habrás reaccionado con la última escena :o jajaja Completamente! Pero ahora dio un cambio rotundo en su relación… D: pobre Mimi que anda sin saber qué espera Matt de ella. Así ees! Mimi es tan tierna y adorable, debajo de toda esa máscara de niña egocéntrica y mimada, tiene un lado tierno :3 Jajajaja y ahora, con Tai al tanto de la pequeña relación que tuvo Matt con Sora… No me sorprendería en verdad, que se tomaran de los puños xD Muchas gracias por tu comentario! Así es, la mejor noticia que trae ya el 2015 *0* Ya quiero ver lo grandecitos que han de estar nuestros chicos xD Un abrazo también para ti!

Faby Hola: Hola, Holaa! :D Sii, y ahora Tai haciendo eso con Mimi frente a las narices de Matt… ¡Arederá Roma! Jajajaja Michael aún es un extra, pero prometo mucho protagonismo para con él en los siguientes capítulos venideros :o Awww, muchísimas gracias por tus palabras y tu comentario! Me alegra que te guste tanto :D espero tu comentario próximo! Qué tengas una buenísima semana :DDD

Krayteona: Me llamas linda… *Blue se derrite* xDDD Todo genial, con mucho calor por ahora D: y tú? Cómo te va con las clases? Me fascina que te quedes sin palabras, eso es muy positivo… espero xD Tai tiene un complejo de hermana sobreprotectora sin precedentes xD no, miento… Komui Lee es el rey de los sobreprotectores jajajaja El beso con Sora fue tan increíble hasta que su madre los interrumpio y sacó patitas a la calle a Taichi :c cómo te pareció el Taiora de este nuevo capítulo? A mi me dio penita u.u… La escena en la casa de Matt y la del auto, posteriormente con lo de los celos de Tai… Creo que a todas nos emocionaron mucho ;w;/ Jajaja me alegra tanto que consideres a esta Mimi dentro de su verdadero papel :D y Matt es Matt, tan sexy como sólo él puede serlo jajaja Sí, la única diferencia está con su padre fallecido u.u… Así lo hare! Continuaré y actualizaré, aunque por ahora no con tanta frecuencia, pero mediados de diciembre, ya actualizaré con normalidad :DDD Te me cuidas! Un beso~

Natsume Takamina: Jajaja No te me mueras que tienes que seguir leyendo lo que sigue :D jajajaja te entiendo perfectamente! Cuando me encanta una escena, a veces no me doy cuenta y grito de felicidad entre las personas xDDD Koji es tan sexy y genial :3 jajajaja Hamor con H xD eso quiere decir que el sentimiento en el Taiora supera hasta las leyes de la gramática establecida! ¡TAIORA! *0*/ Naah, tranquila.. lo importante es que ahora comentas! Gracias por ello y espero otro comentario tuyo : Nos seguiremos leyendo, Kohai :3 (Es un honor que me consideres tu sempai x3)

Lukas 10: Holaa! Gracias por dejar tu comentario! Me emociona tanto que te encante esta historia! Lamento no actualizarlo tan constantemente, estoy muy apretada con la Uni, pero no dejaré de subir nuevos capítulos :D Espero otro comentario tuyo, nos leemos! :D

Katthy1: Cabe resaltar que adoré tu reacción xDDD Lamento mucho que te hayas quedado despierta hasta tan tarde D: aww, gracias enserio! Y sí, he sentido esa sensación un millar de veces y es la mejor sensación del mundo :DDD Como te ha parecido las acciones de Yamato y las de Mimi? Pues, es verdad, no andarán de la mano saltando por todo el edificio, como dices, pero ahora con este giro en su 'relación' (por llamarlo de alguna manera), un nuevo trayecto surgirá y a ver como avanzan estos dos :/ Jajajaja por supuesto que actualizaré varias veces antes que termine el año xDDD Sólo tenme paciencia xD jajaja La relación que forjará Mimi con el resto de la banda también irá evolucionando, en especial con Koji :3 que es tan aaaash! *3* Veamos, si se da eso que Matt la escuche cantar e.e, a ver como reacciona, qué piensa y demases! Umh… La verdadera madre de Mimi.. o.o interesante, ¿por qué no? e.e/ Ver a Matt celoso es todo un entreteniiento Xdd Te prometo muuuuucho entretenimiento :DDD Y buah, muchísimas gracias por tu encantador comentario! Me has hecho muy feliz porque has sido el review n° 50 :DDD *Aplausos* así que nos leeremos pronto! Un beso!~

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