Agradezco a: June JK y himiko por sus reviews :3
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Nagisa había convencido a todos de dormir en la casa de Haruka, para desgracia de este.
Se suponía que sería una velada agradable, Nagisa incluso había llevado una botella de sake, la tarde estaría llena de risas y diversión entre amigos. Se suponía.
Rei no había podido llegar, en su mensaje, enviado a Nagisa, informaba de manera demasiado formal que, debido a una repentina gripe, se encontraba indispuesto.
No paso demasiado para que un preocupado Nagisa se disculpara torpemente y corriera a cuidarlo; no sin antes obligarlos a prometer que se terminarían la botella.
Después, y como si fuera una treta del destino solo para incomodar a Rin, Makoto informo que sus padres no se encontraban en casa, por lo tanto, tenía que regresar a cuidar a sus hiperactivos hermanos.
Rin y Haru lo observaron marchar sin mucho ánimo. Conscientes de que sobre sus cabezas recaía la responsabilidad de acabarse el sake.
Y ahí estaban, solos.
Los eternos rivales, completamente libres de hacer lo que ellos quisieran, lejos de miradas indiscretas.
Ambos se miraron a los ojos, fue como si se leyeran la mente, y un segundo después, se encontraban inmersos en una ardua competencia de quien podría beber más sake.
La competencia fue gloriosa, ninguno avergonzó a sus ancestros.
Sin embargo, cuando la botella llego a su fin, no había ganador. Se las ingeniaron para comprar más alcohol. Simplemente era impensable quedar empatados, no esta vez.
Ya entrada bien la madrugada, ambos cayeron al suelo, entre bromas estúpidas acerca de las caballas, pétalos de cerezos, y piscinas.
La competencia quedo olvidada mientras se trasladaban a la habitación del moreno, en la cual ya estaba arreglado un futon para Rin. Nanase podrá ser demasiado impertinente a veces, pero nunca un mal anfitrión.
Ya en sus respectivas camas, las bromas continuaron.
–Tus dientes dan miedo… por eso no tienes novia.
–Lo dice el que casi muere… para impresionar a una chica, hip, eso sí es escalofriante.
–Yo no… no quería impresionar a Aki…– la notable nostalgia en la voz llamo la atención de Rin, quien se acercó gateando al colchón de Haru, este al notarlo también se aproximó.
–Pues que bien, darle… darle un susto mortal a una niña no es lo mejor para conseguir un beso.
–Apuesto a que tener dientes de loco tampoco.
–¡Oye! ¡Pues aunque. – La mitad de su réplica muera al notarse a centímetros del moreno, traga saliva sonoramente y mira a otra parte. –No son de loco…
–Ya… - Nanase también se ve afectado por la cercanía, pero a diferencia de Matsuoka, continua mirándolo fijamente. No sabía porque, pero los ojos carmín se le hacían lo más bonito y exótico que había visto antes. –Seguramente lastimas a las chicas…
Matsuoka pareció quedarse sin habla, tal vez su alcoholizado cerebro le impedía entender bien las palabras, o las acciones.
En un acto que parecía demasiado natural, como si toda la vida llevara haciéndolo, acerco su rostro al contrario, y lo beso, este no se apartó. Perecía natural devolvérselo.
Al cabo de unos segundos, Rin se apartó, no sin antes morder suavemente el labio inferior de Haru y hacerlo suspirar un poco, para demostrar su punto.
–No te lastime…– afirmo, sonriendo con suficiencia.
–No cuenta… no soy una chica.
–Tienes nombre de una.
–Claro Rin-rin…
–¡Oye!... – sonrió malvadamente. –Haru-chan…
La discusión se prolongó, pero era normal, si no continuaran no serían ellos; solo esperaban que el alcohol no les tomara factura en la mañana.
