Advertencia: el siguiente Drabble puede provocar diabetes y/o cualquier enfermedad relaciona con lo dulce(? xD

Agradezco a: CaroCenCC y Xany de verdad chicas sus comentarios me animan mucho! :3


5.-

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Una risa resonó por toda la casa, alegre, sencilla y esplendorosa; iluminando el ambiente y embriagando los sentidos.

En su habitación, Rin jugaba con su pequeño Kaito; meciéndolo y cargándolo como si fuera un avión. El pequeño, aparentemente se la estaba pasando bomba. Después de un rato, Rin dejo al niño en su cama mientras le decía que ya era suficiente.

Al instante el pequeño de dos años comenzó a quejarse, pidiendo en balbuceos volver a ser cargado. Rin suspiro, cansado. Pero luego de unos cuantos pucheros tomo al nene de nuevo entre sus brazos y comenzó a mecerlo al son de las risotadas del menor.

Haru junto a la ventana los miraba con una mezcla de amor y resignación, Rin nunca aprendería a dejar de consentir a su hijo. Y, siendo sincero consigo mismo esperaba que fuera así.

La risa de su hijo mezclada con la de su esposo, demasiado cerca de él, lo saco de sus pensamientos; encontrándose a un Kaito sonriente justo enfrente suyo.

–¡Pa!... ¡pa! – el pequeño inflo los cachetes, mirándolo inocentemente expectante –Pa…

Kaito inclino ligeramente la cabeza, Haru miro a Rin sin entender.

–Haru… ¿hablas con los peces cuando vamos al acuario pero no puedes entender a tu hijo? – La voz del pelirrojo sonaba divertida.

–Yo no hablo con los peces

–Quiere un beso… – explico Matsuoka, un tanto avergonzado, aparto la mirada, pero su sonrisa se ensancho cuando noto el brillo en los ojos azules –Vamos

Haru le acaricio la cabeza de su pequeño, era tan pelinegro como él, pero sus ojos brillaban con un azul más pálido que los suyos, casi gris. "Como un cielo nublado" había dicho Rin, en el instante que los miro. Le sonrió y le estampo un beso en su mejilla.

El pequeño sonrió aún más, y Haru lo tomo en brazos con una idea en mente.

Sin pensarlo mucho, acerco a Kaito al rostro de Rin, el pelinegro menor aprovecho la oportunidad y le estampo un beso a su padre.

Matsuoka lo miro sorprendido, luego entendió y cargo al niño con ternura, le beso en la mejilla y lo acerco a Haru; su hijo, que también había entendido la dinámica, le paso el beso a su papá.

La actividad se repitió algunas veces más, hasta que el pequeño Kaito soltó la carcajada más fuerte del día, evidentemente contento por la atención recibida de por parte de sus padres.


Bea~