Agradezco a: Jessie Kurosaki, Himiko-chan y Miranda5iv :3

Advertencia: RinHaru Fem (ambos son chicas)


17.-

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La ventana abierta del autobús ocasionaba que el rojo cabello de Rin se alborotara, la chica gruñía maldiciones contra el viento mientras trataba inútilmente de acomodar su roja melena; sentada a su lado, Haruka miraba al frente sin inmutarse por las quejas de su amiga o el hecho de que su flequillo fuera también víctima del viento.

–Demonios, – gruño una vez más, luego miro a su callada amiga. –Haruuu…

–No te prestare mi suéter para que cubras tu cabello.

–Uhm…- Matsuoka inflo los cachetes, definitivamente no era su día. –Para ti es fácil… con tu cabello largo… y lacio.

–Nadie te obligo a cortártelo tan pequeño, si ya no lo puedes atar es tu culpa.

–Pero Haruuu, no entiendes que as- ¡Ahh! –Una ráfaga de aire la tomo desprevenida, el alborotado cabello rojo logro taparle la vista, y los boletos que mantenía en su regazo salieron volando; aun con la vista bloqueada Rin se medió incorporo en un intento por detenerlos.

En ese momento un chico alto, de ojos turquesa que pasaba, los detuvo y se los extendió a la pelirroja, la cual sonrío como agradecimiento, sin embargo, Rin noto que el chico la mira con curiosidad y burla mal disimulada, entonces abrió los ojos con vergüenza al recordar el desastre que es su cabello.

–Eh… tu sabes, las ventanas son difíciles de cerrar,– las mejillas de la chica obtuvieron un leve rubor; el joven miro la ventana con curiosidad y se estiro para cerrarla, ocasionando en el proceso que Rin se sentara de nuevo y obtuviera una privilegiada vista de su musculoso brazo, y de paso, ganándose una mirada molesta de la pelinegra.

–¡Gracias! – soltó mientras se arreglaba el cabello.

–No hay de que

Sin más el chico camino a los asientos del fondo, Rin se quedó contando unos segundos para luego, con una expresión maravillada girarse a su ceñuda amiga.

–¡Era Sousuke-kun!... es solo un año mayor que nosotras… ¡Makoto y Nagisa no se lo creerán cuando lleguemos!

–Uhm…

–¡Es taaan ahh! ¡Mako-

–No creo que a Makoto le agrade que coquetees con el chico que le gusta.

–¿Ah? Yo solo fui cortes eso no significa… – miro el ceño fruncido de su amiga y cruzo los brazos.- Uhm, si tanto te molesta por Makoto no…

–No me importa.

Rin apretó los puños con frustración, ¿Qué le pasaba a Haruka? Suspiro, no quería pelear con ella, menos con por un chico, (aunque el chico estuviera demasiado guapo) No cuando a ella la única persona que le importaba de esa manera…

Miro de reojo a su compañera, su negro cabello seguía levemente desordenado en la parte del flequillo, miro sus manos y su mirada se desvió a los boletos, más concretamente a los números de serie que marcaban, una idea cruzo su mente.

–Sabes… Nagisa me contó un día que… si… los números de tu boleto suman veintiuno… le puedes pedir un beso a quien quieras. – el ceño de la pelinegra se frunció más, Rin trato de no poner demasiada atención. –Mira.

Sin dejar de sonreír le mostró el boleto, Haru sumo rápidamente en su mente y en efecto, daba veintiuno. Miro a la pelirroja con fingida indiferencia. –Si te apuras todavía puedes alcanzar a Yamazak-

Los labios de su amiga le impidieron continuar, fue un contacto breve, pues Matsuoka se separó enseguida al notar la falta de reacción de Nanase.

–Yo… yo ¡lo siento! – su rostro no podía estar más rojo. –De verdad… no se…

Fue el turno de Haruka de interrumpir el parloteo de Rin con un beso, si bien no tenía mucha idea que hacer se las arregló para mover sus labios sobre los de la pelirroja. Pero el acto se vio interrumpido cuando el autobús paro y algunos jóvenes de su edad comenzaron a bajar, Haru fue la primera en ponerse de pie, pues si tardaban era probable que el chófer las bajara hasta la siguiente parada. Una vez en tierra, ambas comenzaron a caminar rumbo a su salón.

Entre la multitud de alumnos llegando, nadie le prestó atención al par de jovencitas que con pequeñas sonrisas se tomaban de las manos.

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Bea~