Recuerdo
"Lovi... ¿Te acuerdas de cuando te dije que te amaba?"
"Hehe, bueno, supongo que ya ha pasado mucho desde aquel momento...pero yo aún puedo verlo en mi mente, una y otra vez."
"Cuando nos conocimos, fue todo tan complicado. Tú nunca querías hablar con nadie, te encontraba solo constantemente. Mucha gente decía cosas horribles de ti. Alguien raro y solitario, incluso mala persona. ¡Qué cosa más ridícula! ¿Tú siendo malo? Me llamaron loco tantas veces por no percibir aquellas cosas en ti...y ver quien eras en realidad, me hizo ser más feliz. Nadie más lo podría saber. Todo lo que veía era único. Con el tiempo descubrí que entre insultos y quejas, nada de lo que decías podía ser real, incluso después de saberlo todavía querías evitarme...creo que no funcionó después de todo, ¿verdad?"
"Todo me gustaba de ti, Lovino. Tu forma de tocarte el cabello cuando estás nervioso. Cómo tus mejillas se suben al reírte a carcajadas, y se vuelven rojas muy deprisa. Cuando sonreías mientras te echabas la siesta. Verte cantar a escondidas, y que me pillaras riendo. Poder escuchar el sonido de tu respiración dormido en mi pecho...todo cuanto podía ver de ti, sentía como si fueran regalos que ni te das cuentas que lo son para mí. Lo seguirán siendo todos y cada uno."
"Podría repetir hasta el día que muriera, la tarde en la que te confesé mis sentimientos. Estaba creyendo que moriría ahí mismo y mi corazón no lo soportaría...pero, oírte decir ese "yo también te quiero" hizo que me lanzase a abrazarte con todas mis fuerzas. Ojalá lo recordaras. Ojalá volvieras a recordar nuestro último beso después de pedirte matrimonio...
"...Ojalá...pudieses recordar mi rostro. Mi voz...Lovi...si tan solo, lograras recordarlo"
Los aplausos y alaridos de alegría se escuchaban alejados y huecos a oídos del español.
Sus ojos observaban a su amado unirse ante Dios con un beso, a su hermosa y joven esposa, ambos entre risas repletas de felicidad. De todas las reacciones que podría sentir, Antonio creyó perder toma emoción en su interior durante unos instantes. Aquel dolor no era lo que alguien esperaría sentir jamás. Tan solo...fue incapaz de alzar la voz, y lo que de verdad estaba gritando en un llanto no era sino su propio corazón, suplicando por volver hacia atrás. Revivir todo lo que ahora cada recuerdo solamente vivía en uno de ellos.
Una sonrisa vacia que contemplaba en lágrimas silenciosas cómo la persona que más amaba, nunca más recordaría quién era. Lovino solo recordaría a la dulce enfermera que le trató en el hospital después del accidente. Sus familiares aparecían algunas veces, pero una persona cada día venía a visitarle, y la vez que le preguntó quién diablos era, simplemente logró una única respuesta:
"Soy Antonio, un amigo"
