Capitulo 3:

Día 120: 04/01/1985

Pasan aburridos los días últimamente, excepto por….

Akihiko llego temprano a la escuela, lo hacía para entrar a leer en la biblioteca hasta que las clases empezaran.

Solo por curiosidad, se puso a ver los libros de la biblioteca, aunque sabía que allí, no habría nada interesante. Mientras miraba desinteresadamente los aburridos títulos le pareció ver algo familiar, cabello castaño despeinado, sonrojo y un ceño fruncido…

-Hiroki-dijo el peli plateado acercándose a su amigo este se sorprendió por su presencia y reacciono nervioso ocultando el libro que estaba leyendo.

-Bakakihiko, tan temprano que raro-decía riendo nervioso, Akihiko lo miraba sospechoso, de repente Akihiko puso cara de sorpresa y exclamo-El Director se está besando con la vieja loca de la bibliotecaria!- apuntando hacia algún punto detrás de Hiroki, este muy curioso se dio la vuelta bruscamente.

-¡¿Dónde?!-exclamo, en eso Akihiko aprovecho para quitarle el libro que ocultaba celosamente, Hiroki reacciono tarde y trato inútilmente de quitárselo.

-dámelo! Es mío!- como Hiroki era más bajo que Akihiko, este solo tenía que levantar su brazo para poner el libro fuera del alcance del castaño. Hiroki tratando de volver a obtener su extraño tesoro salto alzando el brazo pero al hacerlo quedo muy cerca de Akihiko.

-porque lo escondes, debe ser algo muuuy vergonzoso-el castaño no sabía hacia dónde mirar mientras tenía a su amigo tan cerca, miraba sus ojos, miraba su cabello, su barbilla, sus labios…. Un momento, sus labios?! Porque? Y aparte ese tono de voz con que le estaba hablando, era muy hiptonizante, que le estaba pasando a Hiroki para pensar todo eso, si tan solo a su edad no viviera con tantas dudas al rozar un mundo más adulto. El peli plateado observo el libro, era evidentemente una disque novela de amor barata y muy predecible y no es que a el no le gustara el género romántico pero simplemente disfrutaba de una historia mas "realista" en comparación a lo que las adolecentes embobadas por un amor demasiado irreal solían leer.

-estás leyendo esta porquería?!- exclamo sin percatarse de lo fuerte que lo dijo, la bibliotecaria con su semblante de anciana cascarrabias no dudo en levantar el índice y producir el característico sonido de una llamada al silencio, los dos se encogieron un poco ante el regaño

-como decía-continuo Akihiko esta vez susurrando-estás leyendo esta tremenda vulgaridad, que te pasa amigo? Te golpeaste la cabeza o que- con un tono burlón, Hiroki lo miraba enojado pero sonrojado ante la verdad de esas palabras ¿Por qué él estaba leyendo una historia tan tonta? Y mas él! Que es un hombrecito, esas historias son para niñas!

-s...solo me dio curiosidad-sacándose una excusa de la manga –olvide el libro que estoy leyendo en casa y para no aburrirme agarre cualquiera, totalmente al azar- dijo con una expresión de indignación y con la cabeza volteada hacia el costado

-pues parece que o te dio mucha curiosidad o estabas muy aburrido porque ya tienes el señalador en la pagina 67-contraataco el otro, Hiroki ya se estaba quedando sin ideas y francamente en su estado actual de "confusión" solo termino por estallar muy torpemente

-PUES CREE LO QUE QUIERAS! Es mi vida y yo leo los libros que quiera, tonto!- la bibliotecaria procedía furiosa a darle un ultimátum al que estuviera armando tal griterío pero Hiroki ya había salido del lugar como alma que se lleva el diablo, Akihiko quedo confuso ante tal actitud, "era solo una broma, que amargado" pensó aunque luego, como pasaba últimamente, recordaba que su actitud ya era habitual desde cierto día en que realizo un raro desafío…

Paso el día de manera normal, podría decirse, exceptuando la actitud de enojo de Hiroki, pero Akihiko no le iba dar el gusto de rogarle que le perdone o decirle que su comportamiento fue demasiado infantil, según él no había hecho nada solo una simple y tonta broma, por lo tanto decidió ir solo a casa, para evitar la fatiga de la actitud de su amigo. Caminaba lento por las tranquilas calles, leyendo un pequeño libro pero sin descuidar mucho la vista de su camino, no quería tropezar y caer de manera poco agraciada como solía acostumbrar Hiroki….se sintió algo extraño, últimamente recordaba mucho más a su amigo.

Seguro solo era porque pasaban demasiado tiempo juntos concluyo sin darle muchas vueltas

Cuando estaba por entrar a su casa el señalador de su libro cayo de este y el viento lo arrastro algunos metros por el suelo, Akihiko persiguió su pequeño señalador pero este fue parado por un par de piecitos descalzos y algo sucios, un pequeño niño sentado en la entrada del vecino, el pequeño…. Misaki, creo pensó. El niño parecía perdido, no se percato de nada hasta que Akihiko levanto el señalador, su reacción fue un tanto temerosa ya que Misaki sabía que Akihiko no era un niño muy sociable y tenía siempre un semblante demasiado serio, el peli plateado pareció notarlo

-no pasa nada, solo quería mi señalador, adiós Misaki- dijo apresurado

-sabes mi nombre? Yo creí que no te importo- escucho levemente, Akihiko volteo, y ahí estaba alguien diferente al niño que corría gritando por todo el barrio, tenía una mirada triste en esos enormes ojos y una expresión tan seria que podría hacerle competencia al mismo Usami, eso le llamo demasiado la atención, algo en su interior le dijo "quédate".

-claro que lo sé, eres mi vecino-dijo no muy convencido cuando volvió a fijarse en los piecitos descalzos –oye, no deberías ir a lavarte, tus pies están sucios, si tienes alguna herida y está sucia se podría infectar

-¿Qué es infectar?-respondió mostrando cierto brillo conocido en sus ojos, Akihiko bacilo un poco pensando en cómo explicárselo más fácilmente

-es cuando…una herida se vuelve más dolorosa y fea- improviso sabiendo que no tenía mucho sentido lo que dijo sin embargo el pequeño asentía con la cabeza como si ahora supiera perfectamente a que se refería.

-pues, quiero lavarme, tengo mucha comezón pero mama y papa se están gritando y papa me dijo hace tiempo que cuando se gritaran esperara un rato afuera o entrara debajo de mis sabanas hasta que ya que no se griten- dijo con inocencia pero con mucha seriedad a la vez, el peli plateado ya no necesitaba saber más, simplemente otra pareja joven y conflictiva, tal vez el pobre Misaki fue lo que los adultos llaman un "embarazo no deseado", nada del otro mundo. Aun así Usami no supo que decirle exactamente, por un momento se le paso la idea, la muy loca idea de invitarlo a que se lave en su casa, al menos para sacarse un poco la mugre, pero ¿dejarlo pasar a SU casa? Aun así no había más solución aparente, no quería que el niño anduviera por ahí quejándose y llorando a gritos por alguna infección, cuando abrió la boca para dar su sutil invitación, el padre de Misaki apareció.

-oh, Akihiko-kun! Que gusto verte, y más aquí con Misaki, espero que no te este causando algún problema-dijo Takahiro con su amabilidad características, de pronto el ojiverde volvió totalmente a su estado mas infantil abrazando a su papa al verlo

-no solamente, me atajo el señalador que se me escapo con el viento, ya debo irme- dijo de nuevo apresurado

-no no, porque la prisa Akihiko-kun, ¿te gusta leer verdad? Yo tengo varios libros considerados raros, puedes verlos si quieres, creo que a Misaki le haría bien algo de tu compañía, eres un niño educado y muy culto para tu edad, tal vez podrías enseñarle algo de tu amor por los libros-dijo con alegría –además, no es por nada pero preparo unas ricas galletas, no te apetece probarlas?- cuanta amabilidad, totalmente innecesaria pensó Akihiko, pero, ¿Por qué? Esa amabilidad le estaba llamando tanto, ¿tal vez porque nunca tuvo un padre literalmente? ¿Tal vez porque nunca tuvo un buen hermano? Que es lo que estaba proyectando en esa amabilidad, no sabía que le pasaba ese día pero sus instintos le estaban llevando, lo llevaron a hablar con un niño al cual cree molesto por la tristeza casi invisible demostrada de manera tan pura, lo llevaron a aceptar la propuesta de Takahiro por lo llamativa que le resultaba esa amabilidad tan desmedida, lo llevaron a besar a su amigo y el estaba consciente de que a eso se debía su actitud, el lo sabía, estaba cambiando, de una forma que jamás espero.

Día 121: hoy mis instintos me llevaron a todas partes, a las tonterías de Hiroki, a la tristeza de Misaki y a la amabilidad del señor Takahiro, y creo que, mencionando lo último, esta amabilidad me gusta demasiado…. El señor Takahiro tiene algo que estoy buscando, lo sé.