Hola chicos ¿Qué tal? Bueno aquí les traigo el segundo capítulo de esta historia, no olviden dar su comentario o sugerencia, espero lo disfruten 3

CAMBIO DE BANDO

Capítulo 2

"Todo comienza Parte 1"

Por otro lado Astrid se encontraba ya en la mansión, en su cuarto y hablando por celular con su amiga Tilda como ella la llamaba.

– ¿Me enviaste el traje que te pedí? – le pregunto Astrid.

Si…con todo lo demás, seguro no tarda en llegar – contestó Tilda no muy animada.

– Gracias…no sé cómo pagártelo – comentó la rubia alegremente.

Te parece ¡¿No haciendo esta locura?! – gritó molesta.

– Tilda…ya hablamos de esto – comenzó a decir Astrid – Y no daré marcha atrás – dijo seriamente.

Haz pensado en que si Ferbus te descubre sería capaz de… – dijo antes de ser interrumpida.

– Pero no lo hará… recuerda que soy una Hofferson y por alguna razón esto de las doble vidas se nos da muy bien, además lo hago por varias personas incluyéndote – comentó Astrid

Pufff… bien y cuéntame… ¿Qué tal te fue en la inauguración del museo que vas a robar? – preguntó tratando de cambiar de tema.

Astrid suspiró hondo dejándose caer a la cama – Fatal… los periodistas no dejaban de hacer preguntas y para colmo la que tenía que mentir con carita inocente era yo – respondió la rubia molesta consigo misma – Y para colmo Ferbus trato de tocar mi broche cuando estábamos de camino para haya – habló molesta.

Maldito buitre, como se le ocurre poner sus sucias garras en tu broche, sabiendo cuanto significa para ti – comentó enojada.

– Lo se… es uno de los pocos recuerdo que conservo de mamá… – unas cuantas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos azul claro, mientras buscaba con su mano aquel objeto – ¿Y mi broche? – dijo Astrid desesperada al no encontrarlo.

¡¿Astrid qué pasa?! – Pregunto su amiga preocupada.

– Mi broche… no está… lo perdí – le contestó comenzando a buscar en su cuarto.

¿Lo perdiste? – volvió a preguntar.

La preocupación de la rubia creacia cada vez más, a medida que buscaba entre sus cosas – Te llamo después Tilda, tengo que encontrarlo – fue lo último que dijo antes de colgar la llamada.

De inmediato salió corriendo de su habitación y se dirigió hacia el primer piso.

– Lucero – llamo la rubia a una de las sirvientas de la mansión.

– Si Señorita Hofferson – contestó una joven de 19 años de edad de cabello negro.

– ¿Has visto mi broche? – preguntó desesperada.

– Claro que no señorita Hofferson, usted se lo puso para ir a la inauguración esta mañana –respondió recordando lo ocurrido – ¿Qué pasó? –

– Aihhhh no… – exclamó Astrid al borde de la desesperación – Lo perdí… – le dijo cubriéndose los ojos.

– Ohhh cielos… lo siento mucho señorita – comentó Lucero consolándola.

– Descuida… no es tu culpa – murmuro descubriendo sus ojos, tratando de tranquilizarse – Por cierto mi padre no está, ya puedes llamarme por mi nombre – dijo Astrid sonriendo.

– Me alegro… pero aun así no quiero perder mi trabajo – comentó Lucero seriamente, recibiendo una mirada divertida de la rubia – Bueno… ¿necesitas algo Astrid? – preguntó.

– Ehhm… ¿recuerdas te pedí que recogieras un paquete? – respondió Astrid muy interesada.

– Si, fui por él hace unas horas – habló tranquilamente – Te lo llevaré a tu habitación ahora mismo ¿Deseas alguna otra cosa? – preguntó Lucero amablemente.

– No, eso es todo – le dijo Astrid algo triste retirándose a su habitación.

– Muy bien y… te llevaré un té, te hará sentir mucho mejor – dijo Lucero sonriendo.

– Gracias Lucero, en verdad eres una buena amiga – comentó Astrid devolviéndole la sonrisa, antes de que la pelinegra se retirará a la cocina por el paquete, mientras la rubia esperaba en la habitación.

Minutos después Astrid recibió su paquete junto con el té, luego se despidió de su amiga con una sonrisa antes de cerrar la puerta.

– Bien…ahora a seguir con el show – susurró para sí misma – Solo faltan 3 horas para las 12 de la noche… mejor voy a comer algo para estar con el estómago lleno – dijo la rubia guardando muy bien el paquete en su habitación y saliendo al comedor de la mansión.

Al llegar allá se encontró con Ferbus quien ya había vuelto de la inauguración, la oji-azul solo suspiró y se sentó en una silla para comenzar a comer.

– Contrate guardias para el nuevo museo – comentó Ferbus tratando de iniciar una conversación con su hija.

– Ahh que bien – contestó Astrid nada interesada en el tema.

– Hija… ¿porque te portas así conmigo? – preguntó Ferbus en un tono falso de tristeza.

– No sé de qué hablas – contestó Astrid sin verlo – Soy lo que tú quieres ¿no?... una gran actriz y mentirosa, la hija que todo narco quiere tener, siéntete afortunado padre – le respondió con enojo.

– Sabes que no tengo otra opción, Astrid – dijo Ferbus muy seriamente – Si salgo de esto moriremos como Diana, además tenemos lo que todos quieren en esta vida – dijo tranquilamente riéndose.

– ¡No vuelva a mencionar a mi madre, ¿oíste?! – gritó la chica con rabia, definitivamente Ferbus había tocado un nervio al hablar así de su madre – Y Esto… ¡esto no es vivir! – continuó – Nos la pasamos viajando por todos lados, me han intentado secuestrar más de 20 veces… Y la muerte de mi madre ¡fue tu culpa! – gritó golpeando su mano contra la mesa, antes de salir corriendo del comedor.

– ¡Astrid! – llamó su padre, pero fue ignorado por su hija mientras azotaba la puerta – Esta niña…debería olvidar ya a su madre, después de todo será como yo algún día – susurró sonriente.

Astrid por su parte se encontraba ya en su habitación, derramando unas cuantas lágrimas sobre su cama.

– Maldito buitre… no sabes cuánto te detesto – susurró para sí misma entre lloros ocultando su rostro en una almohada – Mamá… – tomó un portarretratos donde conservaba la imagen de su madre – Algún día estarás orgullosa de mi – una pequeña lágrima cayó en el marco – Lo prometo – susurró secándose las lágrimas y limpiando el cuadro.

Dejo el portarretratos en una mesita y miró el reloj. Aun le quedaban 2 horas para las 12, así que decidió descansar un poco antes de comenzar con su plan.

(POV ASTRID)

Cuando fueron las 11:30 PM, desperté gracias a una alarma silenciosa que tenía en mi cuarto, me levanta rápida pero silenciosamente de la cama y tome una linterna, no quería encender las luces para no levantar sospechas.

Tome mi paquete y lo abrí sacando un traje negro que me quedaba a la perfección, usualmente lo usaba en mis entrenamientos a escondidas de mi padre, pero esta vez lo usaría para robar su museo. No tuve mucho tiempo para verlo detenidamente pero al parecer Brutacio lo había mandado a arreglar y ahora era antibalas. Sonreí al descubrir eso, algo menos de que preocuparme.

Luego saque unas botas, que a muchos les parecería incomodo caminar, pero yo ya sabía usarlas y no me causaban problema alguno; y guantes del mismo color para evitar dejar huellas. Una vez termine de vestirme me sujete el cabezo en una trenza que caía al lado izquierdo de mi hombro, me puse una máscara que cubria la parte superior de mi rostro, desde mi naríz y por ultimo tome un labial rojo que había entre mis cosas y pinte mis labios, nunca lo usaba pero en esta ocasión era necesario para evitar que me reconocieran.

Ya estaba lista. Solo me puse un cinturón que venía en el paquete, traía muchos artefactos incluyendo soga, cortador de vidrios, bolas de humo, última tecnología en robos, entre otras cosas ¿Cómo habría conseguido Tacio todo esto?. Bueno ya no importaba eso.

Salí sigilosamente por la ventana de mi habitación que se encontraba en el tercer piso "Que bueno que no le temo a las alturas" pensé mirando hacia abajo. Trepaba muy bien desde niña por lo que logré salir de la mansión muy fácil, ahora con rumbo al nuevo museo.

(FIN POV ASTRID)

En el museo ya eran las 12:00 PM. Hipo, Emilio y los otros guardias se encontraban vigilando la entrada del museo.

– Esto me aburre… – dijo Emilio aburrido.

– Igual a mí, pero Ferbus nos contrató para esto – explicó Hipo nada animado.

– Creo que el narcotráfico sería menos aburrido – murmuró sarcástico.

– Si… hasta que te maten y tiren tu cuerpo al mar – dijo el castaño siguiéndole el juego.

– Pero soy muy joven y hermoso para morir, además prefiero que me entieren a que me lancen al agua salada – se defendió cruzándose de brazos.

– Jeje descuida no creo que lo hagan – habló Hipo mirándolo – Recuerda que está prohibido tirar desperdicios al mar y no creo que un tiburón quiera comerte –

– Exacto – recordó lo que su amigo había dicho – ¡Oye! Eso fue grosero – dijo mirando a Hipo quien solo sonreía – Jum… y… ¿cuánto nos pagará? – preguntó Emilio curioso.

– No lo sé, ni me importa – contestó el oji-verde enojado.

– ¿Qué te ocurre?... parece que ni te interesa trabajar cosa que es natural ya que lo hacemos para un narco– dijo Emilio viéndolo y recordando por quien fueron contratados – Pe- pero mira el lado bueno – habló animado – Podrás ver a su hija – dijo sonriendo de forma divertida.

Ta da… ¿Les gustó? Espero que sí y esto ha sido todo por hoy, pero no se preocupen que nos estaremos leyendo este lunes 10/08/15, más temprano jeje. Les agradezco por sus reviews, si lo admito me tarde muchísimo… pero más vale regresar tarde que nunca xD jeje y esta vez no los volveré a dejar. Pasen un lindo fin de semana, que nos estaremos leyendo este lunes, besitos y abrazos, los amo 3 bye ;)