Encajando piezas.

Esta noche he vivido algo que no reconozco
y se encuentra divido en algo
entre mi amor y su odio.

Hinata Hyuga era la enfermera preferida de todos los pacientes del Hospital Central, dulce, amable, empática y bella. Sus turnos oscilaban entre pediatría y geriatría, pues ahí es donde más necesitaban su suave trato con los pacientes, y allí era adorada por todos.

La joven enfermera caminaba esta vez por los pasillos del departamento de pediatría, tan solo le quedaba un paciente más y se iría a almorzar.

Un niño esperaba junto a su madre la hora para vacunarse. Hinata llamó al pequeño por su apellido, de inmediato la madre se puso de pie y el pequeño niño se escondió tras sus piernas. La enfermera se acercó suavemente y se agachó para quedar a la altura del infante.

-No debes tener miedo –dijo Hinata con una suave y encantadora voz.

-No quiero que me duela –respondió el niño lloriqueando. Su madre hizo ademán de regañarlo pero Hinata la detuvo.

-Te dolerá pero tienes que ser valiente –explicó la joven –luego de esta vacuna no te enfermarás.

-¡No me importa!

-¿Y faltarás a tus clases? –lo persuadió la chica con voz aterciopelada–Si te enfermas no podrás salir a jugar con tus amigos.

Una expresión de comprensión cruzó por el rostro del niño, se sorbió los mocos y asintió con la cabeza para proceder al acto de vacunación.

Así era como Hinata se había ganado el nombre de enfermera estrella en pediatría, su empatía y facilidad para persuadir a los niños y revertir sus llantos y pataletas la habían puesto ahí, por otro lado su amabilidad y capacidad para escuchar la habían hecho la enfermera preferida de los pacientes ancianos que asistían al hospital.

-o-

A la hora de almuerzo había quedado de comer con Sakura, otra enfermera del hospital que tenía fama de ser un poco cascarrabias pero muy eficiente, es por eso que hacía su mayoría de turnos en emergencias.

La chica de cabello rosa suspiró apenas se posicionaron en la mesa de la cafetería, estiró sus brazos y pidió disculpas por la falta de educación.

-Estoy agotada, me he encontrado con tantas cosas raras hoy en emergencias, por ejemplo…

-Sa-sakura-chan, estamos comiendo –la interrumpió Hinata.

Sakura rió y le dio la razón a su amiga. Luego dirigió su atención al parche de gaza que adornaba el lado izquierdo de la cabeza de la chica. Sakura lo examinó preocupada.

-¿Qué te dijo el medico sobre eso? –inquirió, luego lo pensó y añadió -¿Haz ido con Neji-san, cierto?

Hinata negó con la cabeza.

-Neji-niisan tiene mucho trabajo como para que lo vaya a molestar solo por un golpe en la cabeza, el medico que me atendió dijo que no pasaba de una contusión leve, que debía preocuparme si tenía nauseas o pérdida de la noción del tiempo y-y cosas así.

Sakura asintió. Continuaron comiendo en silencio, un silencio bastante inusual entre las dos, que solo se hacía presente cuando alguna tenía un problema con un chico.

-¿Pasó algo con Naruto-kun? –preguntó al fin Sakura.

Hinata dio un respingo y no se atrevió a mirarla a los ojos, pues realmente su amiga podía leer las respuestas en su perlada mirada.

-Él-él me ha pedido un tiempo –contesto finalmente, con un nudo en la garganta.

La Haruno abrió la boca formando un perfecto circulo con sus labios, intentó decir algo pero no se le ocurrió nada. Desde que conocía a Hinata ella estaba con Naruto, y eran, según ella, la pareja más perfecta que conocía, una pareja digna de envidia, él la amaba y sacaba lo mejor de Hinata, no podía entender entonces qué cojones pasaba ahí.

-¡¿Tiene a otra?! –casi grito.

Hinata negó fervientemente gesticulando con sus manos con exageración, luego clavó su mirada cabizbaja en su plato de arroz. Unas lágrimas brotaron de sus ojos y resbalaron por sus suaves mejillas.

-Hinata….

-Fu-e-fue mi-mi culpa –apenas murmuró.

Flashback.

La luz del sol entró de lleno en la habitación e interrumpió el pesado sueño de Hinata. Se dio vueltas entre las sábanas intentando evadir los molestos rayos del sol que impactaban directamente sus ojos.

No estaba en su habitación, se dio cuenta cuando finalmente abrió los ojos. Tragó saliva y se incorporó en la habitación, no le era del todo desconocida, de hecho, era bastante conocida a pesar de no ser la suya.

La habitación de Naruto.

Se incorporó sobre la cama para ordenar todos sus pensamientos e intentar recordar por qué se encontraba ahí. Bajó la vista encontrándose con sus pechos desnudos, rápidamente se cubrió con las sábanas, al parecer solo tenía puestas sus pantaletas, eso significaba que la noche anterior Naruto y ella… ¿Pero cómo? Hinata no recordaba nada.

Se frotó la sien con el dedo índice de su mano izquierda, le dolía mucho la cabeza y tenía mucha sed. Esos eran los síntomas de una resaca, lo sabía como enfermera, ya que ella jamás lo había vivido en carne propia… ella no bebía.

Algo extraño había ocurrido la noche anterior… ¿Será que Naruto la había emborrachado para poder acostarse con ella? No, Naruto no era así.

Buscó una bata en el ropero de su novio, se cubrió con ella y fue a la cocina para buscar un preciado vaso de agua.

No veía a Naruto por ningún lado, tampoco estaba en la cocina. Se bebió dos vasos de agua de un solo trago y cautelosamente siguió buscando a Naruto, no estaba ni en la habitación ni en el living, estaría entonces en el baño.

Hinata suspiró y dio media vuelta para dirigirse a la habitación, pero pronto dio un respingo al ver que el rubio se encontraba apoyado en el marco de la puerta del dormitorio ¿Cómo es que había aparecido de la nada?

-Na-naruto-kun me-me-has dado un susto –tartamudeo Hinata con el corazón desbocado.

Su novio solo le dirigió una mirada de pocos amigos, se veía muy extraño con esa expresión tan seria, pensó Hinata, él que casi siempre estaba risueño y animoso esta vez parecía enojado y algo más… Decepcionado quizás.

Hinata no entendía nada, sabía que algo no andaba bien pero no lograba recordar que había pasado anoche y algo le decía que la expresión de seriedad de Naruto tenía que ver con la noche anterior.

-Bue-buenos días Naruto-kun –decidió decir después de un largo silencio.

-Anoche querías que hiciéramos el amor –dijo al fin Naruto. Hinata se estremeció, entonces si tenía que ver con eso, se sentía indignada y… -Pero me negué pues creo que un hombre de verdad no se aprovecha de que su novia esté ebria para acostarse con ella.

Hinata sintió como la culpa la invadía, había pensado mal de Naruto, siendo que él la había recibido en su casa completamente ebria. Por Dios, Hinata, qué hiciste anoche, pensó.

-Jamás te había visto en ese estado –volvió a hablar el rubio –estaba totalmente sorprendido, de veras. Me sentí más sorprendido cuando querías que hiciéramos el amor, un poco confundido pues primero me sentí feliz y luego recordé que una persona ebria no tiene el control de sus actos.

Naruto-kun… yo no recuerdo nada…

Es normal Hinata, no te negaré que yo también he estado ebrio, de veras –sonrió un poco recordando sus días de adolescente –pero no me esperaba eso de ti… no te juzgo pues no soy nadie para hacerlo.

Hinata tragó saliva ¿Qué pasaba por su cabeza cuando decidió irse a beber? La jaqueca se incrementaba junto con sus ganas de ponerse a llorar por la vergüenza, ahí mismo.

Llegaste con un chico –soltó de pronto Naruto.

Los ojos de Hinata se abrieron de par en par ¿Ella estuvo con otro chico? Abrió la boca para decir algo pero nada salió, no tenía nada que decir pues lo que decía Naruto era probablemente cierto, después de todo ella estaba ebria.

Me siento un poco herido –continuó el rubio –pues llevamos un año y he respetado tus valores sobre no querer tener relaciones sexuales aún, porque te amo, de veras… jamás me hubiese esperado que lo hicieras con cualquier hombre y encima ebria yo…

¡Naruto-kun! –soltó indignada la joven. –Yo no he estado con ese hombre, no me ofendas de esa forma –grito casi, haciendo que el chico se sorprendiera.

Hinata no sabía si era verdad, no recordaba nada sobre el hombre del cual Naruto hablaba, pero estaba un 99,9% segura de que jamás le haría algo así a su novio, ella también lo amaba.

Lo siento Hinata, no era mi intención ofenderte –se disculpó –De todas formas… siento que no te conozco, creo que sería mejor que nos tomáramos un tiempo, ya sabes, para pensar…

Fin flashback

Si Sakura hubiese sido una caricatura, probablemente su mandíbula hubiese azotado el piso de la cafetería, luego hubiese tenido que acomodarla de nuevo en su cráneo con sus propias manos.

–¿Tú estabas ebria? –fue lo único que pudo decir la joven.

–Por favor Sa-sakura-chan, no me lo recalques, ni yo misma sé co-omo sucedió eso –lloriqueo Hinata.

–Ya veo –meditó Sakura, apoyo su barbilla en su barbilla en la palma de su mano en ademán pensativo. Dirigió la mirada a su amiga –¿Quién es aquel chico del que Naruto habló?

El color pálido del rostro de Hinata pronto se convirtió en un rosado incluso más intenso que el color del cabello de su amiga.

–No tengo ni le menor idea –sentenció, alcanzando el color rojo.

Efectivamente Hinata no recordaba nada, luego del incidente con Naruto se había escusado en el trabajo por lo de su golpe en la cabeza. Luego de haber llegado a su propio departamento dedicó todo el día a intentar recordar como había llegado a hacer lo que hizo –valga la redundancia –pero su memoria no la ayudaba en nada. Buscó en Facebook alguna foto que la delatara pero tampoco encontró nada, incluso le pregunto a sus amigos más cercanos si se habían visto el día anterior, todos habían respondido –aunque un tanto confundidos –que no.

–Creo que perdiste la memoria por lo de tu golpe en la cabeza –acotó Sakura.

Hinata se tocó la contusión de forma pensativa, había sido el viernes pasado –estaban en martes –mientras intentaba bañar a su perro, se había resbalado con el piso húmedo del baño mientras corría tras su querida "locky", y se había golpeado la cabeza con la esquina de la bañera. Ahí había estado inconsciente hasta que Naruto había entrado forzando la puerta al darse cuenta de que su novia no respondía.

–Improbable –respondió Hinata –El doctor dijo que era una herida muy leve.

–Eso es porque no te revisó Neji-san –insistió su amiga.

–La única razón de que no recuerde nada es que me-e-meemborraché hasta perder el sentido común, nada más.

–Quizás te abdujeron los aliens.

–Sakura-chan…

Las dos se miraron y rieron.

-o-

Había una pelea en el Hospital, al parecer unos exámenes de ADN decían que el hombre -que se encontraba en ese momento golpeando al laboratorista –no era el padre del niño que su joven acompañante llevaba en brazos. Cuando la pareja había leído los resultados de los exámenes la chica convenció a su pareja de que los resultados estaban erróneos, que todo había sido culpa del laboratorista que había analizado las muestras, acto seguido el hombre había buscado al joven analista clínico para golpearlo por aquella "conspiración en contra de su felicidad".

Todos los enfermeros se habían interpuesto entre su compañero de trabajo y el hombre, sin embargo todos habían salido lesionados pues el hombre era más alto y corpulento que todos ellos.

–Vaya idiotas –comentó Karin.

–¿Alguna vez Suigetsu te ha pedido pruebas de paternidad? –bromeó Sasuke –porque presiento que terminaría así, solo que todos golpearían a Suigetsu, ya sabes.

Karin le dirigió una mirada mortecina, su amigo podía ser muy sarcástico y cínico, y ella no era de apreciar mucho ese tipo de humor. Sin embargo era uno de sus mejores amigos, y ya que Suigetsu no podía acompañarla ese día para su ecografía, le había pedido a Sasuke que fuera con ella.

–¿Y tú cuando asentarás cabeza, Sasuke? –inquirió la pelirroja, a sabiendas de que eso le molestaría mucho a su amigo.

Y así fue, Sasuke levantó una ceja molestó, chasqueó la lengua y dirigió su mirada a los grandes ventanales de la sala de espera del hospital.

–Ni siquiera he resolvido mi vida, traer una mujer y un hijo a mi vida sería un caos –respondió serio. –No sé como tú y Suigetsu han formado una familia tan jóvenes.

–No se necesita dudar de si es muy pronto o no para asentarse cuando sabes que realmente funcionará con esa persona –respondió Karin en tono soñador.

Sasuke la miró divertido y soltó una breve carcajada.

–Que cursi, estás viendo demasiadas telenovelas.

La pelea seguía en la sala de espera del Hospital Central, ahora se habían unido algunos pacientes para ayudar a los enfermeros y paramédicos ya caídos en el intento. El enorme hombre repetía una y otra vez que los exámenes debían repetirse y que demandaría al Hospital por calumnias, perjuicios, entre otras.

Karin suspiró y se estiró en su asiento, su abdomen ya empezaba a notarse bajo su vestimenta, lo acarició con ternura.

–Recomiendo que se llame Sasuke junior, así será tan guapo como su tío.

Una conocida voz femenina interrumpió la discusión sobre el nombre del futuro bebe de Karin. Sasuke giró de seco al reconocer aquella voz, sin duda era la voz de la extraña chica que había conocido en el bar, sin embargo al ver a la mujer de pie ahí, pensó que se equivocaba.

–Debido al incidente que está ocurriendo ahora mismo, yo realizaré la ecografía, los encargados están… bueno, heridos –avisó la dulce enfermera dirigiendo una mirada de reproche a la pelea que aún se desenvolvía cerca de ellos.

–Por mí está bien mientras me atiendan –dijo Karin levantándose de su asiento con leve dificultad.

–Síganme por favor.

–¿Hinata? –soltó Sasuke aún confundido.

De pronto cayó en cuenta de todo, estaba seguro de que se trataba de la mujer que había conocido en el bar hace muy poco. La razón de su confusión era comprensible, pues la enfermera que les habló se veía completamente distinta en todo, exceptuando los suaves rasgos de su rostro y su largo cabello azabache, él lo recordaba a la perfección. La dulce enfermera hablaba con voz suave y calmada, su uniforme era holgado y ocultaba sus pronunciadas curvas, su cabello estaba recogido en una coleta y no llevaba más maquillaje que un sutil labial rosado pálido, a pesar de esas diferencias, se trataba de ella, era evidente.

Hinata se volteo confundida, miró al joven que la había llamado, podía tratarse de que hubiese leído su nombre bordado en su uniforme, claro…

–Tú eres Hinata Hyuga –volvió a decir el hombre.

–Si, soy yo señor –respondió Hinata aún sin saber el sentido de esa conversación –¿Lo puedo ayudar en algo más?

–No tienes por qué actuar tan profesional, Hyuga.

–¿D-i-disculpe? –tartamudeó Hinata, empezaba a ponerse nerviosa, ya había tenido anteriormente pacientes un tanto acosadores.

El joven frunció el seño, un tanto molesto, después de haberse mostrado en su peor estado frente a él ¿se comportaba así?, después de que él la acompañó a su departamento para protegerla ¿Así era como le respondía?

–¿Acaso no me recuerdas? –preguntó sarcástico Uchiha.

Hinata lo miró de pies a cabeza, era un joven alto y en forma, de piel blanca, cabello negro y ojos oscuros y penetrantes, era guapo, si, jamás había conocido un hombre tan bien parecido… y eso era, jamás lo había visto antes ¿o si?

De pronto un rayo de comprensión aterrizó en la cabeza de Hinata, si él la conocía y ella no, eso quería decir que… Rayos, no.


Hola, aquí traigo el cap 2 para las personas que leen el fic, muchas gracias por darles una oportunidad, espero que sigan leyendolo y me comenten sus impresiones, es muy importante para mí que me den su opinión así puedo avanzar correctamente.

Espero que la actualización no las decepciones.

Saludos and bless 3