Los personajes de la serie Naruto pertenecen a Kishimoto.

Advertencia: leve OoC en Gaara.


Hijos.

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Ese pequeño girasol moviéndose
sigue sin poder decir adiós.

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Gaara se sentía dividido en dos, y esa era una de las peores situaciones que había vivido –superfluamente hablando –incluso peor que sus días de universidad junto a sus dos mejores amigos, Naruto y Hinata, cuando había tenido que reprimir, ignorar y finalmente suprimir sus sentimientos hacia su amiga al notar el interés amoroso que ella sentía hacia su otro amigo ¿Cómo podría arruinar una amistad así? Eran sus primeros amigos verdaderos, no pudo y por eso dejó que su amor se desvaneciera con el tiempo, justo a tiempo cuando, al salir de la universidad Hinata y Naruto habían comenzado a salir, sí, se demoraron mucho pero al final habían conseguido encontrar el amor, y todos seguían siendo buenos amigos.

Pero ahora ¡Ahora él tenía que salir con los dos por separado! Porque se habían peleado y ninguno se había dignado a contarle el motivo, lo evadían ¡incluso Hinata! Que siempre había confiado tanto en él.

Sabía de todas formas que todo tenía que ver con un tal Sasuke Uchiha, no supo como lo sabía Matsuri, pero la escuchó cotilleando con las demás enfermeras en el pasillo de pediatría, no le dijo nada pero le mandó una mirada reprobatoria que la silenció al instante.

Y como una ironía de la vida, unos minutos después, Hinata había bajado del auto de alguien más, de un hombre de cabello negro y ojos del mismo tono, ¡y no se acababa ahí! Ella venía vestida con la misma ropa que el día anterior e incluso ataviada de una cazadora que le llegaba por mas abajo que de la mitad del muslo, era una prenda de hombre claramente. Y Gaara siempre pensó que él no era prejuicioso ni chapado a la antigua, por mucho que sus amigos se lo dijeran, pero en ese instante comprendió que aquella escena no era del todo correcta, algo en su interior se lo decía, o al menos las telenovelas, que Matsuri le comentaba durante la hora de almuerzo, lo decían.

La peor parte había sido que ella ni siquiera había dado unas explicaciones coherentes, no es que le haya pedido explicaciones, ella misma se las dio, y fue algo así como "se me hizo muy tarde y en la mañana me dio una toalla limpia" Gaara frunció el seño ante eso, un tanto confundido, después la idea llegó más clara, resultaba que le había ido a pedir disculpas y, por una que otra cosa del destino, había terminado jugando videojuegos shooters y durmiendo en la casa del fulano Uchiha ¡Pero no pasó nada indebido! Eso Hinata lo juraba y perjuraba, con el rostro pálido y todo.

Gaara no sospechaba, pero se preguntaba de donde había salido todo esa iniciativa para presentarse en el apartamento de un hombre para darle las gracias, conocía a Hinata, a la pobre a veces le costaba hasta hablarle a los jóvenes que atendían McDonald, vamos, que era tímida.

Pero eso no importaba, ahora estaba ahí en Ichiraku, esperando por su amigo hiperactivo y deseaba, en serio, que la conversación no transcurriera sobre sus problemas de pareja, porque ahí pasaría todo el tiempo callado, callándose cualquier palabra que pudiese salir, de lo que le haya contado Hinata.

Más su suerte aquel día estaba de vacaciones en alguna playa paradisiaca y no ahí acompañándole.

—No la entiendo, de veras —ahí estaba, Naruto recibió su tazón de ramen con gesto brusco mientras hacia un puchero a la nada —¡De veras!

Gaara suspiró, ¿Qué debía decir? Ni siquiera estaba enterado del problema del todo.

—Creo que deberías tener una conversación más profunda con ella —bien, esas eran palabras neutras dentro del campo de batalla, muy bien —Actuaste sin pensar cuando le pediste un tiempo, si de verdad querías eso, ahora estarías tranquilo con tu decisión, pero claramente no era eso lo que deseas ¿No? —No supo de donde salieron esas palabras, de seguro era algún guión de la telenovela de Matsuri.

Pero Naruto lo miró con sus grandes ojos azules abiertos de par en par, con el rostro iluminado. Al menos las palabras habían surtido efecto, la tormenta pronto se apaciguaría y volverían a la normalidad, no tendría que volver a repetir líneas de una mala telenovela de media tarde y dividir su tiempo en estar con sus dos mejores amigos por separado.

—Pero Gaara… —el rostro de Naruto volvió a ensombrecerse —¿Quién rayos tiene votos de castidad en el siglo veintiuno?

He ahí el meollo del asunto, la quinta pata del gato, la madre del cordero, la gallina degollada y todos los animales de granja que queráis.

—Así que… ese es el problema —dijo con su tono de seriedad habitual —apuesto que ni siquiera se lo haz dicho.

—No... no he dicho que ese sea el problema —Naruto rodaba los ojos por todo el puesto de Ramen para evadir la mirada aguamarina de su amigo ¡joder! Odiaba cuando sus ojos parecían espejos que lo reflejaban y denotaban cualquier vil mentira que pudiese estar diciendo. —Solo fue un comentario…

—Hay muchas costumbres que no entendemos en este mundo, Naruto —la mirada de Gaara se dirigía al techo del local, serena —debemos intentar no caer en la ignorancia porque terminaríamos juzgando injustamente —volteó los ojos hacia Naruto que lo miraba con cara de aburrimiento —Deberías informarte mejor sobre lo que Hinata piensa sobre aquello y respetar su punto de vista, así mismo ella debería respetar el tuyo. Pero eso solo ocurrirá si conversan.

Está bien, lo aceptaba, había estado leyendo un par de novelas rosa que Matsuri le había prestado.

Naruto se limitó a mirarlo estupefacto ¿Desde cuando Gaara sacaba esos discursos? Es más ¿Qué sabía Gaara sobre el amor? Jamás había conocido a alguna novia de él.

—¿Estás diciéndome que no me doy la molestia de escuchar a Hinata-chan? —fue lo único que se le ocurrió, ya que ni siquiera había captado todas las palabras de la verborrea que había soltado su amigo.

Por otro lado, Gaara se sorprendió de lo bien que había captado el mensaje ¿Estaba acaso Naruto madurando?

Se encogió de hombros como toda respuesta.

—Hablaré con ella —sentenció el rubio dando un suspiro —pero no ahora porque el ramen se enfría.

Bueno, eso estaba bien para Gaara, por ahora.

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Aún con el recuerdo de lo rara que era aquella chica Hyuga, Sasuke salía de la ciudad para dirigirse al pequeño pueblo casi rural donde se había criado.

Le gustaba manejar por aquella carretera que estaba la mayoría de las veces casi desierta, tenía tiempo para admirar los campos de girasoles y pequeños ranchos a la orilla del camino.

El aire puro también era una ventaja de aquel lugar, le hacía sentirse más libre y olvidarse de la monotonía que se había convertido su vida en el último año, casi podía olvidar la chillona voz de su jefa insinuándosele o aquella nueva becada que le dejaba dulces en su escritorio cuando él no estaba ¡Que a él no le gustan los dulces, joder!

Cuando aparcó en el estacionamiento del pequeño Hospital del pueblo ya era alrededor del medio día, sin embargo el sol no hacía ni un esfuerzo por calentar el ambiente, el otoño había entrado de fondo y ya ni siquiera daría tardes cálidas. Maldijo en voz alta el haberle prestado su chaqueta de emergencia a Hinata, ahora él estaba vestido con apenas una camiseta negra de manga larga y eso no era suficiente para capear el frío viento otoñal.

En el Hospital un fuerte olor a anticepticos le golpeó en el rostro, como odiaba ese aroma. De camino a la habitación de su madre tuvo que detenerse un montón de veces cada vez que una enfermera le preguntaba si "podía ayudarle en algo", las primeras veces se limitaba a decir que "no" con voz neutral, pero a la octava vez su paciencia había sido mermada y estuvo a punto de gritarle, de no ser porque al fondo del pasillo vio aparecer a su hermano, quien llevaba un ramo de flores de una de sus manos, junto con esto la enfermera que flirteaba con él decidió que Itachi Uchiha era un mejor objetivo que Sasuke.

De todas formas fue rechazada por ambos hermanos.

—Niisan —le saludó, caminando a su lado.

—Vaya, haz salido de tu cueva —dijo Itachi divertido.

—Hmmp.

Caminaron hasta el final del pasillo hasta detenerse frente a una habitación, el mayor de los Uchihas tocó la puerta con suavidad, un segundo después una dulce voz femenina les indicaba que pasaran.

La madre de los hermanos Uchihas era una persona dulce y bondadosa, quizás demasiado entrometida en ciertos asuntos de la vida personal de sus hijos, cómo porqué Sasuke no tenía novia o porqué Itachi no se cortaba el cabello de una vez por todas porque ya era hora y tenía que verse más maduro. También atormentaba a Itachi para que al menos comiera un poco de carne y a Sasuke para que ¡por todos los cielos! Comiera algún vegetal que no fueran tomates.

Descansando sobre una cama de hospital, en medio de aquel mar blanco que era la habitación, estaba ella, su cabello largo y azabache se desparramaba sobre el camisón color verde agua, sus ojos eran gentiles y ya habían suaves líneas de expresión en la comisura de estos, también en la boca podía verse arrugas más pronunciadas que delataban que era una persona de mediana edad, aún así su gesto apacible y dulce le hacía verse hermosa a pesar de los años que tenía encima.

Los ojos de Mikoto Uchiha brillaron enternecidos al ver a sus dos hijos entrar por aquella puerta. Cada vez que los veía juntos no podía evitar recordar a aquellos pequeños que corrían por el jardín jugando a ser ninjas ¡y ahora eran todos unos hombres! Y muy atractivos por lo demás. Había tenido que responder un montón de veces a las enfermeras que se colaban a su habitación solo para preguntarle por los jóvenes que la iban a visitar todos los fines de semana.

—Buenos tarde Okaa-san —saludó Itachi con su siempre amable tono de voz —¿Cómo haz estado?

Sasuke se sentó en la silla que se encontraba justo al lado de la cama de su madre, desde allí le mandó una mirada de victoria a su hermano mayor. Era la única silla que había en la habitación.

—Ya sabes, he estado muy aburrida, ya quiero estar en casa.

—Sabes que debes permanecer en riguroso tratamiento, okaa-san —intervino Sasuke, más serio de lo normal.

—Mis avances se estancaron, el tratamiento no…

—No hablaremos de eso de nuevo —le interrumpió su hijo menor, apretando los puños con fuerza.

Mikoto e Itachi intercambiaron miradas significativas.

—He conseguido trabajo en una preparatoria—comentó el Uchiha mayor para cambiar de tema —la primera semana junté al menos tres kilos de manzanas.

Sasuke ahogó una risa.

Mikoto lo miró con ternura —¿Tu novia no se molesta por eso? —Itachi negó con la cabeza. A veces su hijo podía ser un tanto distraído cuando de pretendientes se trataba. Aún recordaba cuando las niñas aparecían buscando a Itachi y este las hacía pasar a la casa para que jugaran con Sasuke y él a los samuráis. A Sasuke no le hacía mucha gracia, pero siempre aceptaba de buena manera las decisiones de su hermano mayor.

Aunque últimamente…

—Tsk, haz tenido que conseguir dos empleos para vivir —comentó Sasuke —que mediocre debe ser el salario de maestro.

—Al menos mi jefa no intenta violarme.

—¡Sasuke! —intervino la mujer —El empleo de maestro es un trabajo digno —se volteó hacia su hijo mayor —e Itachi, nadie quiere violar a tu hermano.

Itachi pensó que el montón de enfermeras que pasaba cada dos minutos por fuera de la habitación, decía todo lo contrario.

Mikoto Uchiha suspiró. Quería volver a ver a aquellos dulces niños que se querían pasase lo que pasase, y no a aquellos niños grandes que discutían por cualquier tontería. No podía evitar sentirse mal al saber que el origen de las disputas de sus hijos era ella…

Itachi caminó hacia la ventana donde descansaba un florero en el alfeizar, acomodó con delicadeza las flores que había para poner las que él había llevado.

Sasuke lo miró entrecerrando los ojos, y para no ser menos rebuscó en su mochila el libro que le había llevado a su madre.

—Toma Kaa-san —le tendió el libro —leer ejercita la mente.

—Muchas gracias chicos —la mujer agradeció a ambos.

—¿Sabías que Sasuke está saliendo con una enfermera? —preguntó Itachi con malicia en la voz. Le dirigió una mirada divertida a su hermano menor, a quien se le había descompuesto el rostro.

¿Cómo joder Itachi sabía de Hinata? O sea, no es que fuera su novia ¡eso no! Pero era la única relación con alguien del sexo opuesto que alguien podría malinterpretar en aquel momento. Su madre había desistido de insinuarle asuntos referentes a Karin cuando ella y Suigetsu se casaron y luego de Karin el material de conocidas femeninas de su madre se había acabado y junto con ello los molestos comentarios de asentar cabeza como lo había hecho su hermano mayor.

—¡No me digas! —su madre se sentó emocionada en su cama —¿Cómo es? ¿Es linda? ¿Es de buena familia?

—Eso es una asquerosa mentira —gruñó Sasuke, inútilmente pues su madre seguía bombardeando preguntas referentes a la desconocida chica de Sasuke.

—Es enfermera —señaló Itachi, disfrutando de la cara de espanto de su hermano.

—¿Qu-é…? —musitó Sasuke —¡Eres un maldito psicópata! ¿Cómo lo sabes?

Itachi lo miró desconcertado… ¿En realidad había empezado a salir con aquella chica que lo había agregado a Facebook hace menos de dos semanas? ¿Sasuke?

—Aaaawww —exclamó su madre enternecida —Sasuke ¿Por qué no la trajiste? ¡Quiero conocerla!

—¡No! O sea… no hay novia ¡no! Hinata no es mi novia.

—¿Hinata? —ambos hermanos se miraron por un instante, ambos confundidos —¿Qué no era Sakura?

—¿Quién es Sakura?

—¡No lo puedo creer! Sasuke está saliendo con dos chicas al mismo tiempo —el panorama era aterrador para Mikoto.

—No soy un mujeriego como Itachi —exclamó furioso el Uchiha menor.

—No porque haya tenido tres novias más que tú soy un mujeriego —contraatacó Itachi.

—Hmmp —y con esa suerte de gruñido la discusión sobre la novia de Sasuke se acabó. Como siempre.

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Hinata sacó el cortavientos que yacía hecho una bola guardado en su casillero –como si eso lo hubiese podido hacer desaparecer del mapa –y lo estiró con delicadeza. Solo el ver aquella prenda de ropa le hacía sentirse mal consigo misma. Hace una semana se había quedado a dormir en el apartamento de Sasuke Uchiha ¡Que vergonzoso para una joven de familia como ella! Dormir en la casa de otro hombre que no fuese su novio, se alegraba tanto de que nadie se hubiese enterado, o al menos no Naruto, porque Gaara la había visto bajarse del automóvil del Uchiha y vestir aquel cortavientos de hombre ¡hombre que no era Naruto! Agradeció a Kami la alta confidencialidad de su amigo pelirrojo.

¿En qué demonios estaba pensando cuando decidió quedarse a dormir en el hogar de ese joven? Sus intenciones iniciales eran buenas en un principio, le agradecería haber cuidado de ella aquella fatídica noche y se disculparía por haber sido tan malagradecida con él en un principio. No supo cómo pero terminó durmiendo en aquel lugar ¡no con él por supuesto! Y a la mañana siguiente cuando despertó y se percató de que no se encontraba en su propia habitación, casi le da un ataque cardiaco. Sin embargo el joven Uchiha había sido amable, si así se podía definir a su actitud distante y silenciosa, ella había decidido también permanecer callada el resto del tiempo que estuvieron juntos.

Como aquella mañana despertó con un fuerte dolor de cabeza punzándole, Sasuke la había llevado al hospital y le había ofrecido su propia chaqueta para el frío.

Volvió a guardar la dichosa chaqueta en su casillero, le echó el seguro y apoyándose sobre los lockers suspiró pesadamente. No había sabido aún nada de Naruto, al principio pensó que su novio exageraba cuando habló de tomarse un tiempo y que volvería a lo mucho en una semana, no obstante ya llevaban casi un mes sin verse y su estado de animo estaba cada vez más decaído, su corazón se oprimía dolorosamente en su pecho y había reprimido las ganas de llorar más de una vez en todo ese tiempo.

—Naruto-kun…

Caminó hacía la salida trasera del Hospital, por ese día su turno había terminado a las cinco de la tarde, no andaba en su automóvil últimamente pues últimamente el conducir solo aumentaba sus dolores de cabeza, también había cambiado sus lentes de contacto por sus gafas en un intento por aminorar las migrañas.

Por inercia terminó en el estacionamiento del edificio, se detuvo un segundo al darse cuenta de que no tenía nada que hacer ahí y se golpeó mentalmente ¡Que distraída estaba últimamente!

Se sobó las sienes con ambas manos antes de emprender de nuevo su camino hacia la calle.

No obstante, como un rápido rayo color rojo burdeos, dejando una estela de viento al pasar, Kiba Inuzuka, el laboratorista que hace poco había sido golpeado en medio de la sala de espera, cruzó el estacionamiento hasta alcanzar a su amiga.

Y sin siquiera saludar, la tomó del brazo con brusquedad y la dio vuelta —¡Hinata-chan! Necesito tu automóvil de inmediato.

—Yo… Kiba-kun…yo no decidí no conducir el día de hoy —respondió confundida —¿Qué sucede?

—¡Mierda! —claramente eso no era una respuesta por parte del chico, se llevó ambas manos hacia su castaña cabellera y la despeinó con furia —¡El auto de Neji! ¡Pídele su coche a tu primo!

—Yo… no creo que sea buena idea…

Su amiga tenía razón ¡Joder! No quería vérselas de nuevo con Neji, la última vez que le hizo un pequeño rayón al coche del Hyuga se había desatado la tercera guerra mundial.

—Hinata estoy desesperado, Hana me llamó y… —el relato de Kiba se vio abruptamente interrumpido por la llegada de un hombre de aspecto amargado y odioso.

—Hyuga, vine por mi chaqueta —declaró el recién llegado.

Kiba vió como su amiga palidecía rápidamente, se mordió el labio inferior para intentar disimular el temblor de este ¿Qué rayos le pasaba a Hinata? A veces era tan rara…

—Uchiha-san —logró articular finalmente después de mirarlo con horror por al menos un minuto —¡Voy por su chaqueta! —Y sin más Hinata se perdió a toda velocidad entre los autos del lugar.

Los dos jóvenes permanecieron en un silencio incómodo por un rato. Sasuke permanecía inescrutable y con la mirada perdida en algún punto de la nada. Kiba se removía nervioso en su lugar ¡De verdad tenía una urgencia y ellos solo se preocupaban por una tonta chaqueta! Además la actitud de hacerse el cool de aquel sujeto lo estaba sacando de quicio.

—Hey tú —habló al fin —¿Eres amigo de Hinata?

Por toda respuesta de parte del Uchiha, Kiba recibió una mirada hostil. Estaba decidido a gritonearle que dejara esa actitud de mierda cuando reparó que el tipo traía las llaves de su auto en una mano ¡Era un auto lo que él necesitaba! No importaba que fuese del amiguito insoportable de Hinata.

—Escucha, estoy en una situación muy difícil —comenzó a tantear el terreno.

—Tsk…

—Han secuestrado a mi hijo… —eso pareció surtir efecto, porque el pelinegro al menos volteó a verlo, aunque su expresión despectiva no había cambiado, el Inuzuka prefirió pasar aquello por alto.

—¿Por qué estás aquí y no estás llamando a la policía? —bien, había picado por completo.

—No puedo —susurró Kiba —Los secuestradores han amenazado con matarlo si llamo a la policía y tienen bajo amenaza a toda mi demás familia… — Esta vez Sasuke le escuchó atentamente con expresión expectante —Pero… —continuó —Yo sé donde lo tienen escondido y si voy a rescatarlo ahora será un ataque sorpresa y hay muchas posibilidades de salir exitosamente, solo necesito que me lleves en tu auto a ese lugar porque está muy distante, ni siquiera debes esperarme, solo llévame ¿Qué dices?

Sasuke lo meditó por un minuto, él no tenía un hijo pero supuso que la desesperación de aquel joven era genuina así que decidió que podía ayudarlo. Además le parecía conocido de alguna parte.

—Vale, vale —le dijo al fin —pero esperemos a Hinata, no confío del todo en ti.

—Pero qué… —Kiba tomó aire —Gracias.

—¿Y cómo se llama tu hijo?

—Akamaru-kun —Sasuke pensó que era un nombre extraño para un niño.

Cuando Hinata volvió corriendo sobre sus pasos, con la chaqueta de la discordia ,perfectamente doblada sobre su brazo derecho, no supo cómo porque todo fue demasiado rápido, fue jalada por Kiba hacia el asiento trasero del automóvil color negro de Sasuke Uchiha. No supo disimular su confusión porque pronto Sasuke la notó por el espejo del retrovisor.

—Vamos a salvar a Akamaru-kun —le dijo el pelinegro, demasiado serio para ser una broma.

—¿Akama…?

—Si, mi hijo Akamaru, Hinata —masculló Kiba, dándole un pequeño apretón en el brazo que aún no soltaba de su agarre.

Hinata soltó un leve gritito cuando el coche comenzó a moverse y salir del estacionamiento. Desconcertada y asustada miró por la ventana del vehículo en busca de alguien que pudiera salvarla de esos dos locos.

Lo que vio le quitó el aliento por un segundo. Allí, de pie con expresión cabizbaja se encontraba Naruto Uzumaki, en una de sus manos llevaba un ramo de flores bastante maltratado que terminó en el suelo cuando el rubio se dio vuelta sobre su lugar y emprendió su retirada.

—Naruto-kun… —murmuró. Había perdido la oportunidad de hablar con Naruto…

Estaba a punto de comenzar a regañar al Inuzuka cuando otro pensamiento la desconcertó ¿Acaso Sasuke sabía que aquel hijo del que Kiba hablaba era, nada más ni nada menos, que su perro mascota?


Pensé que no actualizaría :v en general porque no sabía como escribir ¡y ni eso! no estoy confiada en la calidad del capitulo pero bueno...

Gaara me parece un personaje demasiado silencioso como para no estar pensando nada, cada vez que lo veo en Naruto, callado y tranquilito, yo pienso "cuantas locuras deben pasar por esa mente" así que ahí esta justificado el OoC del pobre xD

La novia de Itachi es solo un Oc, no se preocupen que no aparecerá, además no es una mary sue ni un personaje basado en mí (en verdad soy yo, yo me casaré con Itachi Uchiha (?))

Creo que este capitulo podría intruducir a ciertos dramas de la historia, así que lo consideré necesario, aunque bueno, no quiero ponerle taanto drama, quiero que sea algo más bien ligero de leer, porque ya de por si leer a Tinaja aún llorando por Naruto es tedioso jajaja, pero lo siento, no puedo ir mas rápido con su superación.

La última escena no sé de donde joder salió, solo sé que es tan ridículo que ni yo me lo creo xDD

Es tarde así que no responderé reviews, muchas gracias por leer queridas lectoras, las amo y cuando tenga un hijo les pondré su nombre!

Saludos y que estén muy bien!