¡ANTES! de que empiecen a echar tierra y pestes, las advertencias: Este fic fue realizado por RutLance -CrystalFairy y DarkLady-Iria, Hetalia y otros detalles no son míos ni me interesan, solamente publico con la aprobación y consentimiento de la autora. No gano nada excepto pasar un rato más en la pc haciendo esto (en lugar de escribir xD) ¿Dudas? Las haré llegar a la autora. El crédito de esta historia no es en absoluto mío.
RutLance-CrystalFairy, presente: ¡Hola a todos! ¿Cómo están? :3 Finalmente hemos llegado a los 100 fanfics de Hetalia, y miren qué batallamos un poquito, pero bueeeno. x3 No nos queda más qué agradecerles a todos ustedes, sus reviewses, favoritos y alertas; que nos ayudan a animarnos un poco más, para echarle más ganas. ¦3
DarkLady-Iria al habla: Pos aquí estamos, y espero que las pistas que regamos por aquí les den una idea de lo que viene, ¡mua ja ja ja ja ja ja ja! :D
¡Disfruten el Especial! ;D
¡Random de Surtido Rico!
Toma 4
~*~Las aventuras del Chente y el Chato~*~
Todos notaron algo raro cuando Vicente regresó a la casa, tras salir de la escuela, solo y aventando la mochila, con ceño fruncido...
- ¿Y 'ora tú?- Le preguntó María José, muy segura de lo qué pasaba.- ¿Donde dejaste al Chato?-
- ¿El Chato?- Y desvió la cabeza con aire telenovelesco.- ¡Mmmh! ¿Quién es el Chato?-
Y en otra parte...
- ¿No me digas qué te dejó Vicente?- Le preguntó Lukas a su hermano.
- ¡NO LO DIGAS COMO SI FUÉRAMOS ALGO!-
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~*~Tervetuloa ja kiitos~*~
La pequeña ceremonia en el banco estaba culminando para en ese entonces. Tino había recibido un pequeño, pero muy significativo reconocimiento a su valor, al impedir el robo a la institución bancaria. Josefina y su mamá se hallaban ahí, entre la multitud, observando cómo recibía la medalla. Tras una lluvia de aplausos, se dirigió a donde estaba ella...
- Josefina.- Tomó su mano y le sonrió, quitándose la medalla para dársela.- Esta medalla es gracias a ti.-
- Tino.- Murmuró ella, sin comprenderlo del todo.
Olvidándose en donde se encontraba, puso una rodilla en el suelo, y más de uno supo qué vendría a continuación, exclamando y susurrando...
- Cuando me apuntaron con esa pistola, creí que era el final.- Agachó la mirada, y sin soltar su mano, sacó de uno de sus bolsillos una pequeña cajita.- Fue en ese entonces qué apareciste en mi mente, y eso me dio el valor para luchar, para vivir.-
Abrió entonces la minúscula caja, para dejar ver un anillo de compromiso. Josefina, y su madre, se llevaron una mano a la boca, casi sin creer lo qué estaba sucediendo...
- Mi vida te pertenece, Josefina.- Alzó su mirada, y en sus ojos había un resplandor lleno de amor.- ¿Quieres casarte conmigo?-
Las lágrimas corrieron de sus ojos, quiso decir tantas cosas a la vez, pero era demasiada alegría para poder articular la más adecuada. Se abrazó a su cuello y, tardó un poco para poder expresarse...
- Tino. Sí.- Lo soltó y agachó el rostro, apenada.- Sí.-
Unos labios se encontraron con los suyos, sintiendo la ternura del finés en ese beso, en lo que los testigos aplaudían, vitoreaban, y deseándoles buena fortuna, a su alrededor.
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~*~Fugaz~*~
- Aún seguimos juntos.- Le contó una tarde.- Tenemos una hija de cinco años, y es adorable.-
- Qué bueno.-
- ¿Y qué me dices de ti? ¿Hay alguien que se alegra cuando regresas a casa?-
Cerró los ojos por un instante, llevándose una mano a la barbilla. Ciertamente, no envidiaba la buena suerte de su ex-amante, aunque le daba un dejo de nostalgia; tantas cosas que se habían prometido, y no era él quién las había alcanzado...
- No.- Soltó un suspiro y revolvió su bebida.- Después de lo de José María, no he podido estar con alguien más. Es como si no tuviera sentido el estar con otra persona. Lo extraño, más de lo que te extrañaba a ti. -
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~*~I'll never give up!~*~
-¿Un disco de Jenny Rivera? ¿En serio?
- Of course! ¡Porqué tú eres una mujer muy ca...!
Fin del Flashback.
-Alfred, you dumbass! ¡No importa si intentabas sonar gracioso o ibas en serio! ¡Eso no se hace!
-¿¡Pero cómo iba a saber qué Mary creyó que la estaba insultando!? -Exclamó llorando mientras trataba de limpiar sus lágrimas sin lastimarse la nariz.- She beat me up!
-Por que le dijiste un insulto, mon ami, y de los peores. Necesitarás más que un "I'm sorry".
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~*~Little green apple - Little orange sunshine~*~
Wellington ya se encontraba en la cocina, tomando una taza de café, y leyendo el periódico matutino, como acostumbraba cada mañana antes de ir al trabajo...
- Morning.- Saludó Ritchie cuando entrara.
- You'll be late for work .- Le dijo sin siquiera apartar la mirada del diario.
No respondió, se encaminó a la cafetera y se sirvió una taza. Se sentó a la mesa, dejando la taza con café frente a él. Wellington bajó momentáneamente el periódico, sacó su celular e hizo una llamada...
- Buenos días, cancele todas mis citas y reuniones del día de hoy, estoy indispuesto. Gracias.- Colgó y guardó de nueva cuenta el celular.
- Wellington?-
- Sólo tomas café en la mañana cuando te enfermas.- Le hizo notar su observación.- Siempre desayunas jugo, leche o chocolate. Té cuando estás de mal humor.- Dobló el periódico, dejándolo sobre la mesa.- Vete a recostar, llamaré a tu trabajo para informarles, y te llevaré la medicina.-
- Oh, okay.- Se levantó, dirigiéndose a la habitación.
Momentos después, en la habitación, Wellington le checaba la temperatura después de traerle el medicamento...
- Es fiebre. Toma la pastilla, y reposa.- Retiró el termómetro.- I'll make you breakfeast.-
Estuvo a punto de retirarse, mas sintió la mano del californiano estrechar la suya...
- What?-
- Your apple-shaped pillow... smells like an apple...- Comenzó a balbucear, adormilado.- I like it... I like you... Te... amo...-
~You like apples. I like you. So I like apples.~
- Sleep well.- El de ojos grises se inclinó y besó su mejilla.- Ritchie.-
Salió de la habitación, en lo qué Ritchie abrazaba al osito blanco de peluche...
- Wellington will make me breakfast .- Y sonrió bobamente.- ¡Te amo! ¦3 -
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~*~Kiss an angel~*~
- Alright, alright!- Alfred trató de calmar a los chiquillos.- Look and listen.-
Señaló con un leve movimiento de cabeza, rumbo a donde estuviera Josefina, recogiendo el material usado para la exposición...
- Esa chica salvó mi vida.- Y nunca antes estuvo tan seguro de lo qué diría.- And is, not only my Hero, is my Angel.-
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~*~Las cosas que importan~*~
-¿Podrías decirme porqué estamos aquí, da?
-María José va a "salir", y ella... ella... se puso una falda...
-¿Y?
-¿Cómo qué "y"? ¿No lo entiendes, Juanito?
-Niet.
-¡Va a salir! ¡Y se puso una falda! ¿Y si es un truco, y se quieren aprovechar de ella?
-José María, estás exagerando un poco.
-Para nada. Iremos tras ella, escondidos en ese grupito, y veremos con "quién" va a... a... salir.
Y se mezclaron en un grupo numeroso, compuesto en su mayoría por niños de kinder.
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~*~Escríbeme en el Cielo~*~
Tarde con tarde, Josefina iba a jugar al patio de Roderich, con Anita. La pequeña se la pasaba arrullando a su muñequita, tras jugar a las comiditas, o después de contarle un cuento...
- ¿Tienes sueño, Anita? Si quieres, te puedo cantar una canción para dormir.-
Y así se la pasaba, debajo del naranjo. Aunque en un principio Roderich se molestaba, ahora permanecía en silencio hasta qué terminar la pequeña, disfrutando del momento. Y en su mente, podía imaginarse un futuro no muy lejano. Uno en el cuál la chiquilla se presentaba ante la sociedad, como una educada señorita, tal como debería ser la costumbre austríaca...
Visualizaba la orquesta interpretar una fina melodía cuando ella bajase las escaleras, ataviada con un precioso vestido rosa pálido, y un peinado qué le daba un aire de refinamiento y delicadeza. Tras unos emotivos discursos por parte de sus padres y conocidos, seguiría la tradición del cambio de zapato, para luego pedirle a los invitados despejar la pista para bailar el primer vals...
Las luces brillarían, resaltando sus facciones de joven mujer, en lo qué una majestuosa e imponente melodía era ejecutada al ritmo del un-dos-tres. Con sutileza y gracia, bailaría con su padre, su chambelán, su padrino, y por supuesto, tendría él su propia oportunidad de ver de cerca la transformación de la niña a mujer...
- ¿Aún tienes sueño, Anita?- Y esas palabras lo sacaban de su ensoñamiento.- Hay qué ir a casa.-
(:v Para el qué no sepa, la costumbre de organizar las quinceañeras proviene de Austria, gracias al Emperador Maximiliano de Hamsburgo y a su esposa Doña Carlota. Sólo podían realizarlas los ricos y gentes importantes, y a diferencia de la actualidad, en aquéllas épocas se realizaban para buscarle marido a las hijas en su círculo social, es por eso qué se "presentaban a la sociedad" Dicho de otra manera más simple, "Ésta es mi hija, y ya está lista para desposarse con cualquiera de ustedes, qué son dignos de mi confianza.")
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~*~Nripec Lxieadoi~*~
Existía una vieja leyenda, qué sólo los más sabios conocían. Se decía qué, cuando se creó el Universo, en la luna qué orbitaba alrededor de su planeta, mantenía prisionero a un temible monstruo. Éste no sólo devoraba todo lo qué había a su paso, sino qué también consumía las almas y vidas.
Los Dioses, indignados por sus actos malignos, fueron quiénes lo encerraron en la celda de la luna. Mas hubo alguien, que fuera desairado por los Dioses, decidió disminuir el poder qué pesaba en el sello de su cárcel.
~La Bestia encarcelada en la celda divina de la luna, será liberado por la sangre de aquéllos qué reinan en el planeta de la galaxia de Nux. Sólo el néctar de la vida, de aquél cuya magia supere a los sabios, romperá el sello.~
Y era por ello, que los miembros de la realeza tenían prohibido practicar la magia. Serían castigados con el destierro para evitar ese destino.
Sin embargo, existía otra leyenda, qué sólo conocían aquéllos qué vieron nacer el Universo.
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~*~¡Ya déjenme en paz!~*~
-¡Alfred! ¡Alfred! ¡Alfred! -La paciencia de Chema se terminó, por lo que cerró de golpe la puerta del dormitorio e inhaló cuanto aire pudieran contener sus pulmones.- ¡CONTESTA, GRINGO LOCO!
-Joseph! -El mencionado, acompañado de Arthur y Mathías, se acercó al moreno.- What's up?
-¡Cuál guas ap ni qué ocho cuartos! ¿Donde dejaste el osito de Ritchie?
-The Teddy Bear? Lo escondí y le mandé una nota de rescate a Ritchie. Debe de estar leyéndola en este momento.
-¡¿HICISTE QUÉ!?
-¡AHHHH...! -Se escuchó por todo el colegio el lamento del pecoso.
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~*~La afrenta~*~
-"...Uno le traerá un gran porvenir al reino después de su destrucción, pero el otro sólo prolongará el conflicto hasta que la muerte extienda su manto por el mundo entero."
-¿Eso dice la profecía? ¿Y por eso vives aquí? -Al ver asentir al mago, Josefina volvió su mirada a la fuente de cristal, observando en silencio su reflejo.- Pero aquí solo no ayudas a nadie, y allá afuera, hay muchas muchas personas qué podrían necesitar de ti.
-¿Y si me equivoco? ¿Y si lo qué hago estando allá afuera, está mal?
-¿Porqué habría de ser malo cuando se trata de la elección correcta?
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~*~Icheol fd Uefre~*~
~Tienes qué alejarlo de ti.~
Para una madre, lo más difícil es separarse de sus hijos, en especial cuando más las necesitan.
~Aquí su vida sólo empeorará, y su alma se pudrirá.~
Era el menor de ellos, y ella sabía lo mucho qué se esforzaba para complacerlos a todos, en especial a su padre. Pero con sólo verlo sonreír, era suficiente para ella.
~El polluelo debe abandonar el nido cuanto antes.~
Tenía qué separarse de él, sabía cómo sería su vida si se quedaba, por lo qué debía ser dura y amarga como hiel, aún si le costaba la vida en ello.
~Antes de qué arda en el fuego.~
- Arthur. Disculparte no cambiará nada. Eres una vergüenza para nuestra familia.-
~Perdóname.~
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~*~¡Sigo siendo el Rey!~*~
~Macho, macho man! I've got to be a macho man!~
Y cuando Mathías se puso frente a Chema para bailar, éste empezó a saltar, aún cantando, hacia la salida.
-¡EY! ¡EY! ¡AHÍ SE VEN! -Y el mexicano emprendió el escape, sin dejar de cantar.
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~*~A quién tú decidiste amar~*~
Ésa era su oportunidad de tener a quién más quería, se le había ofrecido en bandeja de plata, y no existía nada ni nadie qué pudiese arrebatárselo. Era cuestión de sólo estirar la mano y tomarlo para sí...
- No.- Desvió el rostro, esquivando el beso.- No está bien.-
Pero éso no era lo que él quería, al menos, no de ese modo...
- Why?- Preguntó.- You don't like me?-
- No se trata de eso, Alfred.- Se alejó un par de pasos, luchando internamente consigo mismo.- Es qué, no está bien, y no es algo que queremos los dos.-
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~*~For a wish~*~
- No puedo dejarla aquí.-
Tomó el zapato, con el rosal dentro de él, y emprendió el camino de regreso. Estando a pocos metros de la cabaña, Chema se encontraba dando vueltas preocupado, mas al divisarla, corrió hacía ella, tomándola de los hombros...
- ¡Josefina! ¿En donde has estado?- Comenzó a reprenderla.- ¡Me tenías muy preocupado! ¡Mira nada más como vienes!-
- La encontré en un claro.- Alzó el zapato con el rosal dentro y la mirada clavada al suelo.- No podía dejarla sola.-
Calló. No estaba en posición de regañarla, sabía bien qué su hermana no le pedía nada y se guardaba todo para sí, lo qué lo hacía sentirse culpable de dejarla sola la mayor parte del tiempo. Y la rosa, siempre había querido comprarle una, mas el dinero no alcanzaba en ocasiones, y frustrado ante ello, se decía qué en la próxima ida al pueblo le compraría una, retardándose cada vez más y más...
- Busca en donde sembrarla, y te das un baño en lo qué preparo la cena.- Se rendía ante las buenas intenciones de su hermana.- Y te vas a dormir enseguida, ¿entendido?-
Asintió levemente con la cabeza y siguió las indicaciones de su hermano...
- Then, lograste acomodar la última piedra antes de qué graznara el cuervo, right?- Le preguntó Arthur esa noche.
- Sí.- Contestó Josefina terminando de meterse a la cama.- ¿Qué más hay que hacer?-
- Lo sabrás en su momento.- Le dijo el conejo y se subió como pudo a la cama.- Por ahora hay qué descansar.-
- Buenas noches.- Le deseó la muchacha recostándose.- Descansa.-
Pero el conejito no la había oído, se acercó a la ventana y miró el astro nocturno...
- ¡Mira, mira!- Señalaba emocionado la luna.- ¡Pueden verse ambos lados de la luna!- Se volvió a verla.- ¡Incluso...!-
Guardó silencio al ver qué la chica había caído profundamente dormida, en parte por la tarea impuesta por él. Se aproximó a ella, dando pequeños saltitos y se acomodó en su seno para ponerse a dormir también...
- Buenas noches.- Dijo en voz baja mientras cerraba los ojos.- Francis...-
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~*~Grabado en la piel~*~
Lo amarró a la cerca, para así asegurarse de que no lo siguiera...
- No te preocupes, Francis.- Acarició la mejilla del rubio desvanecido.- Iré a salvar a la persona qué amas.-
Dando media vuelta, se dirigió con presura a la casa en llamas...
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~*~Vidas y Almas~*~
Justo cuando Moon del Tarot había perdido la conciencia, el Creador les habló al lobo y al perro doméstico.
~Vayan y recorran el mundo entero. Siembren el miedo, la confusión y la paranoia entre los humanos. Hagan que enloquezcan, rasgando con sus colmillos sus carnes, y con sus quijadas, rompan hasta el último de sus huesos.~
Ambos animales se retiraron, tal y como les había sido ordenado, olvidando qué alguna vez, fueron compañeros de la Luna, en su balsa de plata.
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~*~Sana mi corazón~*~
-No es tanto la letra... Sí me importa, pero me gusta la voz, la interpretación. Dean Martin, Frank Sinatra, Mel Carter, y muchos más. ¿Cómo decirlo?
-Hacen temblar a cada célula de tu ser.
-Sí... Algo parecido. ¿Tú también lo crees?
-Un amigo solía decir algo similar. -Y dibujó una leve sonrisa en su rostro.- Y también le gustaba Aretha Franklin, Village People y Earth, Wind and Fire.
-Entonces tu amigo tiene buen gusto.
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~*~Y por esa calle vive~*~
- ¿Recuerdan lo qué pasó con aquél inquilino, el músico?-
~*~Flashback~*~
Wellington, harto, abrió la puerta de la habitación de un manotazo...
- ¿¡PODRÍAN DEJAR DE AULLAR COMO COYOTES APEDREADOS, Y BUSCAR UN TRABAJO DE VERDAD!?- Los amenazó.- OR I'LL SMACK YOU UP!-
Uno de los acompañantes se alzó de inmediato...
- ¡Oblígame!-
Sin decir agua va, entró al cuarto, cerrando la puerta tras de sí, de la cuál colgaba un letrero de "No molestar", oyéndose el sonido de varios golpes y cosas estrellándose...
- ¡NOOOOOOOO!-
~*~Fin del Flashback~*~
- Y se fueron aullando como coyotes apedreados.-
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~*~30 historias disparatadas~*~
Y con gran asombro y terror, los aldeanos, el príncipe y su corte observaron al rubio de ojos violetas tomando en brazos a la vendedora de cerillos, y emprendiendo el vuelo...
-¡¿QUIÉN ERES, LUCY LAWLESS?!
-Niet.
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~*~Sonrisa de media luna~*~
-Alfred. ¿Qué hacen estos payasitos ocupando esas importantes sillas?
-Josephine gave them to me. It's my Christmas present.
-Pero aún no es Navidad. Y este payasito está en mi lugar.
-Pero yo quiero qué Mary se siente aquí. Y ella quiere que te sientes allí.
-¿Al otro extremo de la mesa? ¿Quién es Mary?
-The Arlequin, jackass.
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~*~Quién menos te esperas~*~
- Lo peor de todo, es que él tenía razón.- Se pasó con rapidez una mano por los cabellos color chocolate.- Tenía razón, y es algo que me duele. No hay momento en el cuál no oiga sus palabras, aquí en la cabeza, rondando.-
Su acompañante lo miró, mientras él clavaba la mirada al suelo, sosteniendo la cabeza entre sus manos. Puso una mano en su hombro, con una mezcla de sutileza y firmeza, indicándole qué estaba ahí...
- Es verdad que no se pueden cambiar los errores qué cometimos en un pasado.- José María volteó a verlo, con los ojos vidriosos, casi a punto de llorar.- Mas ahora hay alguien, indefenso ante el mundo, por quién debes velar.- Le tocó con un dedo la frente.- Es posible qué esas palabras nunca se irán, pero tú no te debes permitir ser vencido por ellas.-
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~*~Hubo una vez, un Príncipe y un Huérfano~*~
Viéndolo ahí, sosteniendo su débil mano, me dí cuenta de algo qué pasé por alto durante todo este tiempo. Yo había sido su único amigo mientras transcurría su vida encerrado en esta habitación. No tenía a nadie más a su lado. Y a la vez, él también era mi único amigo, y lo estaba perdiendo.
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~*~De parca a parca~*~
-Déjame ver si lo entendí: Insistes en que no irás al descanso eterno hasta que las masas alaben tu talento.- Al ver asentir a Roderich, María José estalló en ira.- ¿Acaso eres estúpido? ¡Todo el mundo te odiaba!
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~*~Mi hermano, el calavera~*~
-¡Yo soy su prometido! -Gritó Emil mientras jalaba de un brazo hacia él a la pequeña Lily.
-¿Y eso a mi qué, cabrón? -Vicente le arrebató de los brazos a la asustada joven.- ¡Seré un bruto y un bueno para nada, que no hace nada bien ni le gusta trabajar, pero por muy prometida tuya que sea, a una chica se le trata como a una reina!
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.~o0o~.Y con esto, ya son 100. Así que nos despedimos.~o0o~.
Si todo sigue acorde a lo que tenemos planeado (?), podrán disfrutar de lo que viene a continuación, ¡gracias por seguir leyéndonos, y vamos por más! ;D
