Aqui el Segundo capítulo.
Nada en el fanfic me pertenece, es solo una adaptación~
Verdad sobre las citas #2:
Ningún hombre te entenderá y amará como lo hace tu mejor amiga.
"Esta es Levy. Estoy ya sea cargando a mi hermosa hija o saliendo con mi grandioso marido. O estoy mintiendo estoy muy ocupada leyendo algo. De cualquier forma, deja un mensaje después del tono."
BEEP.
—Hola Levy. Soy Lucy. Sólo llamando para conversar. Espero que tu Día de Acción de Gracias haya sido genial. Devuélveme la llamada. —Hice una pausa, a punto de terminar, y luego me precipité antes de colgar, atragentandome un poco con las palabras—. También, te estoy enviando algo por correo electrónico justo ahora. Si puedes verlo, no se lo muestres a Matt, y no le digas a nadie, eso sería genial. Estábiengraciasadiós.
Apurada a través de las últimas palabras, colgué antes de que pudiera cambiar de opinión.
Estaba sintiendo pánico. Sabía que esto iba a suceder. Sabía que alguien tenía que tener el honor. Pero nunca pensé que sería la última chica soltera.
Me sentía como untítulo. Tal vez debería tener tarjetas de presentación hechas. O... tal vez no. No sólo era la idea de ser la última chica soltera. Era todo lo que venía con esto.
Las cosas a las que no fuiste invitada porque las personas pensaron que estarías incómoda "sola". La forma en que Ciertas Mujeres siempre te recordaban que ellas tenían a alguien... y tu no. Los sentimientos de soledad que algunas veces sentías, incluso con tu mejor amiga porque sabías que ya no eras su mejor amiga por que estaba casada.
Y así, como cualquier mujer emocionalmente acorralada, hice algo extremo.
Me uní a para tratar de encontrar a alguien especial —o no horrible— para el Año Nuevo.
Internet, el major amigo de cualquier persona… Me habia ayudado a enontrar todo lo que habia deseado en este ultimo año :
Un nuevo apartamento, un trabajo, un coche... ese bolso Chanel en rebaja…. Así que, sí, tenia un poco de confianza en el internet.
Pero al mirar por encima mi anuncio, supe que no había manera de evitarlo. Levy tendria que ser mi voz de la razón, mi san pepe grillo. Cada vez que lo releía, todo en lo que podía pensar era que nadie en su sano juicio asumiría que un cachorro golden retriever estaba buscando una cita.
De hecho, había dicho que me gustaban los días soleados y disfrutaba de una agradable caminata antes de acurrucarme enfrente de una chimenea para una noche acogedora.
¿Por qué no sólo agregué una foto de mi pelota favorita para masticar?
Por supuesto, era una golden retriever con zapatos caros y un condominio en un bonito barrio, pero aún así.
Presioné enviar y traté de pretender que mi mejor amiga no estaba en algún lugar viendo su iPhone y riendo histéricamente.
Tomó mucho más esfuerzo de lo que quería admitir.
Mientras esperaba oír su respuesta, hice lo que cualquier mujer lógica haría... Fui a la librería de la esquina y compré cada libro sobre citas escrito en los últimos cuatro años.
Sí, utilicé la línea de auto pago.
Los he leído todos, mirando las "reglas" y tomando notas acerca de los perfiles. Creé listas sobre Que Deben Tener y De Ninguna Maldita Forma y luego taché la mitad de las palabras después de que cada libro agregara que no deberías ser demasiado exigente.
La mayoría de los libros tenía una doble personalidad como esa.
Una parte de mí quería ignorar el teléfono cuando el tono de Levy sonó. Había logrado regresarme la llamada alrededor de cuatro horas más rápido de lo que esperé. Obviamente mi mensaje —o anuncio personal— garantizó una casi inmediata llamada telefónica.
Esa no podía ser una buena señal.
Toqué el botón para contestar y empecé a hablar antes de que ella pudiera hacerlo. —Si te ríes, voy a colgar, me cambio de estado, y nunca me volverás a ver de nuevo.
—No me estoy riendo o por lo menos no tanto. He estado casada al menos dos años. Recuerdo lo que apestaba tratar de encontrar al chico correcto.
Sabía que lo hizo. Ella nunca sacó ninguna de esa mierda de casada. Ese: Oh, sólo espera y el chico correcto aparecerá o si sólo te esforzaras más, no estarías viviendo tu vida sola.
—Honestamente, estoy contenta de que me lo enviaras a mí. Le hice un montón de cambios. —Levy hizo un sonido suave de arrullo. Sólo podía asumir que era por la bebé. Aunque, si fuera honesta, fue un sonido extrañamente tranquilizador—. ¿Quién te conoce mejor que yo, cierto? Puedo ser parcial, pero te quiero y estaré pateando el trasero de cualquiera que no te aprecie de la forma que debería.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Sostuve el teléfono lejos de mi cabeza y lloriqueé, no queriendo que ella supiera lo mucho que sus palabras me afectaron.
—Te lo acabo de enviar. Deberías estar recibiéndolo en un segundo. —Mas arrullo, luego un suave chapoteo—. Le estoy dando a Metalica su ducha. O ella me está dando a mí una ducha, lo uno o lo otro. Dime, ¿por qué de repente te urge una cita?
No quería confesar mi inminente soltería, pero ella probablemente lo había visto venir de cualquier forma. La puse al corriente de nuestros planes de Año Nuevo y de cómo todas mágicamente habían regresado a casa después del fin de semana de Acción de Gracias con novio. Cómo la noche de chicas se había convertido en un fiasco de una tercera —séptima— rueda.
—Entonces, ¿El Alfabeto cambió todos sus planes y esperaron a que salieras con ellas y sus nuevos novios?
Levy las había estado llamando "El Alfabeto" desde antes de haberse casado. Las tres —Angel, Bisca y Cana— se habían conocido desde hace mucho. Mientras las chicas solteras cayeron en el borde del camino, Angel había excavado hacia sus compatriotas y se autonombro la Alfa.
Creo que ellas se habían sorprendido de encontrarme entre sus filas. Tal vez si mi nombre hubiera sido Dorothea o Diana...
—Sip. Angel consiguió cuatro asientos más en nuestra mesa.
—Nunca me gustó. —Levy era, entre otras cosas, fieramente leal—. Y no es sólo porque te trata como una ocurrencia tardía. Ella nunca es amable con nadie. Los gatitos no podrían mezclarse con ella.
—Bueno, la chica tiene conexiones. No hay fiesta en la que no nos pueda meter.
—Cierto. Porque siempre has sido una chica fiestera. Sé como son esos bibliotecarios. Locos como estrellas de rock, y no olvidemos a esos conservadores de museos, tan ruidosos como solo ellos saben.
—Totalmente subestimas a las estrellas de rock, querida.
—¿Por qué no sólo vienes aquí? Sabes que siempre eres bienvenida. No necesitas a un chico para entrar a mi casa.
La mejor parte de la oración era que sabía que lo decía en serio. No era cuestión de piedad o algo como porque-somos-amigas-tengo-que-decirlo.
—Lo sé. Y gracias. Pero tengo que tener una vida fuera del museo y las visitas ocasionales a ti y a Michelle. —Tragué el resto de las palabras acerca de cómo me estaba empezando a sentir dejada atrás y cómo tenía miedo de estar sola; no sólo sin novio, sino sin amigas solteras.
—No hay sentido en ser miserable en Año Nuevo sólo para probar que puedes. Estamos teniendo una noche de juegos. Michelle y Erza van a venir. Nuestros nuevos vecinos Mirajane y Laxus estarán aquí. Contratamos a una vecina para ser la niñera.
—Wow, ¿consiguieron una niñera? —Eso involucra dejar a Metalica fuera de su vista.
—Um, pues, sí. —Levy hizo un pequeño ruido de tos.
—¿Qué fue eso?
—Dije... que ella la va a cuidar en el cuarto de atrás.
—Levy, si no te amara, no me molestaría en decirte que eres de lejos una mamá de portada de la revista Time.
Se rió, lo cual era bueno. Incluso mientras construimos diferentes vidas, todavía nos teníamos la una a la otra.
—Lucy, ella tiene cuatro meses, no cuatro años. Estoy mejorando. Dejé que la madre de Gajeel la cuidara el otro día y ni siquiera la llamé para comprobarla; incluso cuando estaba diez minutos retrasada. Estoy segura que lo hizo a propósito. Sabes que esa mujer no me quiere.
¿Ves? ¿Justo ahí? Una razón por lo que es mejor estar soltera. Las suegras.
—Creo que trataré con el Plan A primero. —Sólo tienes cuatro semanas hasta Año Nuevo. Como lo vas... Metalica. No. No te tomes eso. Eso es champo. Asco.
Me reí mientras los chapoteos se escuchaban más fuerte. En el inicio, cuando Levy tuvo la bebé, colgábamos y esperábamos para hablar más tarde. Pero en los últimos meses habíamos aprendido.
—Perdón por eso. Entonces, ¿el plan?
—Lo voy a reducir a mis primeros cinco chicos en la primera semana. Pasaré la segunda semana conociéndolos. Luego los pocos días antes y después de Navidad los conoceré mejor y veré como va. Eso me da un poco de espacio antes de Año Nuevo.
Esta idea se encontró con el silencio. Incluso el chapoteo había parado mágicamente.
—Bueno, mira qué piensas de mis notas. También, espero que me mandes tu nombre de usuario y contraseña así puedo revisar a estos chicos. —Levy contuvo el aliento. Me la podía imaginar pensando hasta tener el valor de decir algo—. Sabes que no importa si estás saliendo con alguien o no. Esa era una noche de chicas. Si ellas lo arruinan, eso no está en ti.
No debería haber necesitado escuchar eso tanto, pero de todos modos...
—Gracias. Realmente. Gracias.
—No te olvides... usuario y contraseña.
—Siempre y cuando no empieces a hacerte pasar por mí.
—No hago ninguna promesa. Por supuesto, no la hizo.
Adelanto
—Michelle sugirió que me acercara lo suficiente para olerte. Si hueles como a mascota, entonces tu casa apestaría a animales y si llegáramos a casarnos estaría atrapada en una casa con olor a gato por el resto de mi vida y probablemente incluso lo ganaría en el divorcio. Ella es así de optimista. Le dije que vamos a ver si pasamos más allá del café.
Gracias por leer~
Seithan fuera.
