Doctor en el centro : Trabajo en un gran centro médico en el centro de la ciudad. Esto toma mucho de mi tiempo, pero estoy buscando a alguien con quien pasar otros momentos. Alguien que disfrute de los libros, películas, música y una buena cena. Me encantaría encontrar a una mujer independiente que todavía me permita mimarla un poco.
Doctor en el centro, o Sting, fue programado para reunirse conmigo a la una y media. Habíamos estado enviándonos correos electrónicos casi desde el principio. Obviamente, me tuvo al decir museo, pero estaba esperando ver si la chispa estaba allí. Desde su perfil, era exactamente mi tipo: Alto, bien parecido, exitoso. Él entendía que tener una carrera no sólo era envolvente, sino una pasión.
La orden de Levy fue que nos conociéramos en un lugar neutral; una cafetería que había encontrado en línea.
El café estaba cerca de media cuadra del tren, escondido en una calle lateral. Cuando lo vi, se me cortó un poco la respiración. Era la cafetería más mágica que había visto alguna vez.
Era como si alguien hubiera tomado una cabaña irlandesa y la colocara entre las piedras rojizas más altas del vecindario. Había persianas verdes rodeadas por marcos negros en las ventanas, y lámparas de gas titilaban a cada lado de la entrada.
Hablando acerca de lugares románticos para conocerse.
Empuje la pesada puerta de roble y me detuve, sorprendida al ver que el interior concordaba con el exterior. En lugar de las feas sillas de madera de IKEA y mesas estériles de metal y madera, acogedoras sillas de diferentes tamaños y formas combinaban acomodadas debajo de mesas de roble. Al fondo de la habitación, una chimenea crepitaba a lo lejos, enmarcada desde el suelo hasta el techo por libreros. Varias sillas esponjosas y una mesa de café que lucía pesada se arrinconaban ahí.
Pero la mejor parte era el arte.
Y obviamente una bien planeada colección agraciaba la pared, pero la exhibición en sí misma necesitaba trabajo.
Toda la información correcta estaba ahí, pero las luces estaban apagadas y las tarjetas de información pobremente colocadas. Las obras nunca se venderían así, sin importar lo talentoso que fuera el artista.
—¿Te gusta? —La profunda voz retumbo detrás de mí, para nada lo que esperaba en este pintoresco entorno.
Esperaba que fuera Sting, porque no había forma que cualquier cosa menos que caliente pudiera estar conectado a esa voz. Me di la vuelta, esperando ver a alguien refinado, de un metro noventa, vestido profesionalmente caliente. Eso no era lo que encontré en absoluto y estaba empezando a cuestionar seriamente las capacidades del motor de búsqueda de Loveme y los perfiles de los hombres.
No era caliente. Y no era alto. Y definitivamente no era refinado. Para ser justa, era más alto que yo, un metro setenta y siete, pero me gustaba mi hombre imponente. Y supongo que era bien parecido en una forma accesible. Delgado, con hombros anchos, donde a mí me gustaba mi hombre constituido. Pero su cabello... Su cabello me hizo querer alisarlo; demasiado largo para domarlo, demasiado corto para quedarse liso y de un increible color salmón.
Este definitivamente no podia ser Sting.
—El artista obviamente tiene muchas habilidades. Me gusta la serie. ¿Domos de Catedrales? No mucha gente podría pensar en pintar un detalle tan pequeño en un espacio tan grande.
—Lo sé. Eso es lo que me atrajo. Da una... sensación de seguridad, ¿cierto? —Se quedó mirando las pinturas un poco más antes de volver sus cálidos ojos marrones hacia mí.
-Soy Natsu.
Tomé la mano que me ofrecía, tratando de ser educada mientras movía las cosas. Sospeché que estar tomando la mano de un chico al azar cuando tu cita estaba llegando no era la mejor primera impresión.
—Lucy.
—Bienvenida a Fairy Tail, Lucy ¿Es tu primera vez aquí?
—Um, ¿sí? —Parecía extraño añadir que estaba con alguien, especialmente alguien a quien no conocía.
—Excelente. Compré el lugar hace como cuatro meses. Todavía estoy conociendo a los regulares. ¿Puedo traerte algo?
Oh. El propietario. Menos extraño entonces.
—Estoy esperando a alguien, pero si, seguro. —Lo seguí al mostrador y miré el menú. Era extrañamente reconfortante ver los tamaños chico, mediano y grande. No era fan de la conjetura del café. Después de ordenar un té chai, me dirigí nuevamente a la pared del arte.
Estaba tranquilo, sólo un caballero mayor sentado en la esquina leyendo el periódico. Sabía que no podría ser bueno para el negocio, pero era perfecto para mí.
—Parece que realmente te gusta la galería.
—Exhibición. O muestra. O cualquier demostración.
—Lo siento, ¿qué?
—Esto es a lo que llamas demostración, no galería. Eso es otra cosa.
—Oh. —Natsu me dio una simpática pequeña sonrisa. Parecía más confundido por mi corrección que por la palabra.
—Lo siento. Es sólo que... trabajo en un museo. Esto es parte de lo que hago.
No le dije lo pobremente que estaba planeada su demostración.
—Eso debe ser muy interesante. Esta es mi primera vez teniendo algo en las paredes. Quiero decir, aparte de las malas impresiones que estaban antes aquí. Estoy tratando de atraer algo más de clientela.
—Me gusta como está. —La voz llegó desde el otro lado de la habitación—. Bonito y tranquilo.
—Él es Jura. —John bajó la voz—. No le hagas caso. Su pasatiempo es ser malhumorado.
—Oh. —Quiero decir ¿qué más puedes decir a eso?
—Voy a dejar que te relajes antes de que tu amigo llegue. Si necesitas cualquier cosa, házmelo saber.
Natsu me dio una sonrisa y se regresó atrás del mostrador, tomando una toalla de una mesa mientras se iba.
Me senté en uno de los sillones cerca de la chimenea, disfrutando del espacio. Estaba revisando mis correos electrónicos —un peligro para el fin de semana cuando trabajas en un museo— cuando un hombre alto que era incluso más guapo que en su foto en la boda de su hermana pasó rápidamente por la puerta.
—¿Lucy? Lo siento mucho, llego tarde.
Miré el reloj encima del mostrador. Estaba dos minutos retrasado; si el reloj no era rápido.
Me levanté y extendí mi mano, insegura del protocolo para cuando se conocen en Loveme.
—Hola. Es un placer conocerte. No llegas del todo tarde. —Sonreí, tratando de lucir tranquila, cuando en realidad sólo estaba sintiéndome nerviosa.
-¿En verdad? —Miró su reloj y frunció un poco el ceño. En su mundo dos minutos deben haber sido una eternidad.
Era bueno saberlo.
—¿Puedo conseguir que te sirvan más?
Sopesé mi té medio lleno y negué con la cabeza. —No gracias. Lo acabo de conseguir.
—Ahora regreso. —Sonrió. Era una sonrisa tranquilizadora. Una que estaba segura usaba en el hospital todo el tiempo. Lo que me hizo preguntarme cómo la usaba para manejar a la gente. Si me estaba manejando.
Detente. Sólo detente.
Levy me había advertido que no saltara a las peores suposiciones directamente. Ella dijo: "Deja que las cosas sigan y no leas entre líneas".
También había dicho que quería un mensaje de texto con las actualizaciones tan pronto como él se haya ido. Era tan bien parecido que quería mandarle un mensaje de texto antes de la cita.
Sting pagó por su bebida y le dio a Natsu una breve inclinación de cabeza para terminar la conversación. Vagó a través de la cafetería, mirando todos los detalles.
—Lindo lugar. ¿Vienes seguido aquí? —Tan pronto como sus palabras salieron de su boca se sonrojó. Y justo así me relajé—. Quiero decir, ¿esta es una salida regular?
—Realmente lindo, ¿no es así? Y no, esta es mi primera vez aquí. Pensé que un lugar en el que ninguno de nosotros pudiera encontrarse con gente sería cómodo.
—¿Lo pensaste mucho? —Para ser honesta, esta es mi primera vez en una cita en línea. Mis amigas tenían mucho que decir al respecto. Un montón de llamadas reglas.
—¿Cómo qué?
-Oh, tu sabes. Estar a tiempo, pero eso son sólo modales. Café, no cena. Algún lugar no demasiado cerca de casa. No te subas al coche de nadie. —Me encogí de hombros—. La mayoría eran por sentido común.
—¿Y ninguna realmente extraña?
Casi odié decirle, pero, ¿por qué no descubrir si tenía sentido del humor?
—Michelle sugirió que me acercara lo suficiente para olerte. Si hueles como a mascota, entonces tu casa apestaría a animales y si llegáramos a casarnos estaría atrapada en una casa con olor a perro por el resto de mi vida y probablemente incluso lo ganaría en el divorcio. Ella es así de optimista. Le dije que vamos a ver si pasamos más allá del café.
Se rió, un profundo sonido desde el pecho. Obviamente extraños olores y matrimonio en los primeros cinco minutos no lo iban a asustar.
—No tengo mascotas. Me encantaría tener un perro, pero mis horas son un poco frenéticas. No creo que sea justo para él estar atrapado en la casa todo el día. ¿Qué hay de ti?
—Bueno, esta Plue. Pero no estoy del todo segura de lo que es, así que él está atrapado en casa todo el día de cualquier forma.
Mirándome todo encantador y esas cosa.
—Entonces, Sting, dime sobre tu trabajo. —Pasé a través de todos los consejos en los libros de citas. Preguntar sobre él, sonreír, inclinarse, verse interesada incluso cuando no lo estés.
Aunque seamos honestos. Un guapo, exitoso doctor empieza diciéndote como disfruta de su práctica como un médico de atención primaria y pasando sus vacaciones de senderismo en Europa, es bastante fácil estar interesada.
Cada vez que trataba de seguirlo, saltaba en algo como: "Sarah, ¿Dónde ha sido tu viaje favorito?" O "Sé que trabajas en un museo ¿significa que ya no disfrutas ir a ellos?"
-¿Por que exactamente estas en citas por línea? —He estado esperando para preguntar desde que él me había silbado... un movimiento pre-correo electrónico... en línea. Nadie podía ser así de bueno ¿o sí?
—Trabajo con doctores y enfermeras todo el día. Conozco el tipo de horario y presiones que tenemos. —Se encogió de hombros, como si no pudiera ser ayudado—. Sé que nunca sería capaz de hacerlo funcionar con alguien como yo. Quería conocer a alguien fuera de ese mundo. Alguien un poco... más suave. Lo sé. Eso suena horrible. No soy un monstruo ni nada. Sólo muy enfocado. Mi mejor amigo me dijo que tenía que conocer a alguien que supiera como ayudarme a dejar todo eso en el trabajo.
Podía entenderlo. Todos necesitábamos un balance. Mi último novio no entendía que ser un conservador de arte significaba que tenía que estar seguido en el museo para eventos especiales... incluso en la noche, incluso en fines de semana.
—¿Qué hay sobre ti? ¿Por qué citas por línea?
Porque estaba desesperada por una cita para Año Nuevo simplemente no parecía tener la misma ventaja sobre eso.
—Bueno, mis amigos más cercanos están casados, así que mi vida social se desarrolla a menudo en lugares donde no conoces a otras personas solteras. No estoy buscando terminar mañana en el altar, pero me di cuenta de que todos los lugares donde solía conocer hombres interesantes eran lugares a donde no puedes ir sola. Ni puedes llevar una mujer embarazada con un cochecito.
—Como Sweet Home Alabama.
No podía haberse referido a mi película favorita.
—Tienes un bebé —continuó—, en un bar.
—Exactamente. Aunque estoy un poco sorprendida por tu habilidad para citar películas de chicas.
-Mi última novia amaba las películas. Todo lo que hacíamos era quedarnos sentados y ver comedias románticas.
—Oh. —Sí, la vida que no imaginaba para mí.
—Exactamente. Puedes ver por qué no funcionó. Incluso dejarla elegir un nuevo restaurante era como sacarte un diente.
Platicamos por casi tres horas —o las recargas de dos té chai— antes de que me diera cuenta del tiempo.
No esperé que se quedara una hora más. No había forma de que pensara que la primera cita sería así, con el chico con el que no sólo quería pasar el Año Nuevo, sino que tal vez un montón de tiempo después de eso. Era exactamente lo que siempre había buscado. Congeniábamos totalmente.
Desafortunadamente, yo había planeado conocer a alguien más esa tarde. Ambos hombres habían dicho que era su único día libre en las próximas semanas, entonces les dije que sí a ambos.
Estaba tratando de averiguar una buena forma de terminar la cita, cuando escuché—: Sting, ¿Cómo estás?
Levanté la mirada y entré en pánico.
La mesa era demasiado pequeña. Nunca sería capaz de esconderme debajo de ella. ¿El baño? Demasiado lejos.
Adelanto :
Deberia haber sabido que mi cita perfecta no seria tan perfecta en algun punto. Pero bueno... como Levy siempre bromeo, era una historia que podriamos contarles a nuestros nietos—. ¿Rougue?
Gracias por leer~
Seithan fuera ( ͒•ㅈ• ͒)
