-descuida, me sorprendiste ¿pero?...-la castaña buscaba como salir de esa embarazosa situación.
Ambos estaban sonrojados por la situación, afortunadamente algo les dio tiempo para pensar, era el mesero.
-aquí están sus órdenes, un Frappuccino moka para la chica y té negro para el muchacho, ¿se les ofrece algo más muchachos?-el mexicano se portaba muy servicial.
-no, todo está bien, muchas gracias-el británico estaba muy agradecido por la oportuna intervención del mesero.
-si eso es todo, me retiro-dicho esto el joven recoge la bandeja donde llevaba los cafés, da media vuelta y se retira.
Ferb pensaba en que decir en esos momentos pero en lo único que podía pensar era en esos hermosos ojos azules, la bella cabellera castaña, los gruesos y sensuales labios pintados de lipstick morado y esas curvas lo enloquecían…
-Tierra llamando a Ferb, ¿hay alguien ahí?-a gótica veía cómica la vista perdida de su acompañante.
-sí, solo que ver tu hermosura, me lleva a otro planeta-decía el aludido mientras apoyaba su codo en la mesa y su barbilla en la mano.
-veo, que ya superaste el nerviosismo-la mayor le compartió una pequeña sonrisa para después dar un sorbo a su café-pasar tiempo contigo es agradable, casi como mágico.
-¿mira quién habla de cursilerías?-el lobo ingles empezaba a acorralar a la ovejita de cabellera café.
-un momento, me debes una explicación ¿Por qué me abrazaste?-el lobo se convirtió en un cachorro inofensivo.
-¿quieres la explicación larga? O ¿la explicación corta?- la estrategia lógica había fallado, es hora de la locura.
Arriésgate, quieres saberlo incurrir no es una opción.
-la corta, está bien-sus labios tiemblan, la parafernalia de sus comentarios hasta el momento, la había hecho dudar si su cuerpo estaba hecho de un material sólido.
-¡te amo!-las palabras se acaban, solo quedan miradas y sentimientos, dos corazones y…
-¿Qué?, eres demasiado pequeño…-Vanessa no podía discernir entre la realidad y la ficción de las palabras del pequeño y joven enamorado.
-¡no!, por favor no hagas eso, ¡te amo!-el sueño adorado se convertía en una perturbadora pesadilla.
-No, ¡estoy confundida!-la adolescente se lleva las manos a la cara, ¿Qué decir?, su mente repasaba los pocos momentos que había pasado con el muchacho, que en esos momentos la observaba con desdén.
-¿quieres la explicación larga, verdad?-el de ojos disparejos, había manejado la situación como si fuera un juego de ajedrez, pero, no debía ser así.
La confundida ojiazul solo afirmaba sin verlo.
-tu sabes que…pasaba un momento triste…pero llegaste tú iluminaste mi día…me hiciste subir hasta el cielo…y ahora desciendo, no quiero causarte lastima sino amarte con toda mi alma-faltaba poco para que el serio y confiado joven rompiera en llanto.
-te amo, pero lo nuestro no funcionaria, tenemos cosas en contra…tu eres bueno y yo soy mala, mi padre está loco y los tuyos son normales…-buscar escusas es lo único en lo que pensaba la adolescente.
- Como me apena el verte llorar, toma mi mano siéntela …-escuchen la canción en mi corazón vivirás de Phil Collins y después vuelvan a leer.
-que hermosa canción-su mirada brillaba de encanto-¿nos besamos?-Vanessa le sonríe de forma coqueta.
La muchacha se acerca lentamente reduciendo a cada paso la distancia que había entre ambos solo un paso los separaba, el amor llamaba a la puerta el inocente niño se puso a pie, la diferencia entre los enamorados era significativa por lo cual Vanessa necesita agacharse para estar a la misma altura de Ferb.
-bueno…henos aquí, ¿estas segura de esto?-el nerviosismo se confundía con el encanto en una sopa de sentimientos.
-claro, pero tambien puedo hacerte sufrir y dejarte aquí…solo-la castaña solo quería jugar un poco más con el nervioso chico.
-está bien, menos charla más acción-el británico toma la iniciativa y acerca la cara de la gótica con la suya, su labios rozan con delicadeza, la sensación húmeda y calurosa lo hace estremecer y lo detiene por un momento, "hazlo no seas cobarde" se decía a sí mismo y recobrando la confianza volvió al acto.
La muchacha se sorprendió por el repentino movimiento del preadolescente, pero le encantaba ese pequeño destello de aventura sin titubear decide seguirle el juego a su joven pareja.
Los inexpertos labios de Ferb se juntaban con los de Vanessa haciendo una danza un poco torpe pero igual de excitante, la lengua de la chica hizo acto de presencia confundiendo pero a la vez interesando al más pequeño.
Mientras esto pasaba los clientes de la cafetería veían a la joven pareja de una manera confundida, ¿Cómo era posible que una joven de 17 años besara a un chico de 13 años?; eso poco le importaba a la pareja que seguía disfrutando de tan mágico momento.
-tranquilo amigo, necesito aire-la adolescente necesitaba respirar del apasionado beso-para ser un tonto, besas muy bien-el comentario sonrojo al aludido.
-mejor siéntate, no me gusta verte agachada-el chico quería terminar la cita, no quería dejar de sentir esas mariposas pero tenía que volver con sus padres antes del almuerzo y si no lo hacia ellos se enojarían con él.
-debo terminar esto ¿no es así?-Vanessa tomo su café y empieza a darle sorbos-empezamos como una cita para tomar café y terminamos besándonos.
-¿es loco verdad?-Ferb mueve su cuchara en la taza del té y le agrega unos cuantos terrones de azúcar- mira, el té sigue tibio y siento como si hubieran pasado meses desde que "explote" con Phineas y solo han pasado…-Ferb mira su reloj y…-¡santo cielo! ya son las 11 am, mis padres llegaran a casa en media hora-el pequeño cambia su cara de feliz a preocupado en solo unos instantes.
-tranquilo, puedo entender que te vas a ir, pero algún día nos volveremos a ver ¿no?-la castaña no tenía intención de moverse.
-entonces…me das tu numero-el peli verde le entrega su celular a la muchacha para que ahí escribiera su número-créeme la siguiente cita será mejor.
-espero que tu hermano no vuelva a querer entrometerse-este comentario hizo reír a los demás.
-¿Cómo te diste…no importa debo irme-el británico toma su celular, besa a su chica en la boca y deja el dinero de los cafés en la mesa-adiós-el preadolescente se despide.
Sale corriendo, volver a casa siguiendo la misma ruta que la vez pasada pero ahora sus sentimientos eran totalmente diferentes.
Mientras esto pasaba la castaña veía de forma perdida el vacío pensando en su próxima cita con el chico.
"No es hora de pensar" el chico respira y corre con todas su fuerzas hacia su casa. El día es fabuloso el sol brilla, las aves cantan y los niños corren y juegan, la carrera era larga, pasaban las cuadras y su casa estaba aún más cerca.
Al fin, su casa, a pesar que extrañaba el pequeño apartamento en Londres este hogar era todo para él. Corre y se acerca a la portezuela la abre y se encuentra con una escena algo rara, era su hermanastro y la vecina de enfrente compartiendo un picnic en el césped.
Decide entrar a la casa sin hacer ruido, no sin antes levantar su pulgar en sentido de afirmación.
-vaya, vaya ¿a quién tenemos aquí?-Ferb oye la voz de alguien muy conocida-el día ha sido muy tranquilo gracias a que tu hermano no se le ocurre hacer nada si no estás aquí-era de nada más y nada menos que Candace.
-no te preocupes, mañana haremos algo tan grande, que tal vez, tal vez puedas acusarnos con éxito-el hermanastro ríe mientras la neurótica roda los ojos.
-ok, veo que tuviste una gran cita-Candace termina secamente para después subir a su habitación.
-¡qué día! Y eso que solo está empezando-dicho esta la bocina del auto de sus padres se escucha a lo lejos.
-¿Norm como sigue papá?-la gótica llego a su casa suspirando de alegría.
-está bien, solo está cansado-mientras hablaba con la humana el robot seguía haciendo las tareas domésticas.
-mi papá, en el fondo es un chico bueno-la adolescente reía de forma coqueta.
-¡te escuche! Yo soy malvado-el científico gritaba mientras su hija se acercaba a su habitación.
FIN
