¡Hola Digilectores! ¿Cómo están?

El titulo de este capítulo es raro… ¡Soy mala para crearlos!

¡Agradecemos a ShadowLight! The coolest Beta of the universe!


Confundido por la nueva y el pequeño que se siente culpable de la pelea


— ¡Ya! ¡Para!

Al darse cuenta que el grito provenía de Ai, estos corrieron en busca de sus amigos. Al llegar no podían creer lo que estaban viendo. Era nadie más y nada menos que Agumon atacándola.

—¡Agumon! ¡¿Qué haces? —gritaba Taichi, desesperado.

Sora y Yamato también le gritaron. ¿Por qué Agumon atacaba a Ai?

El digimon anaranjado, al darse cuenta de que Ai era amiga de ellos y de que aquellas voces eran muy familiares, se detuvo.

— ¿Tai?—preguntó inseguro.

—¡Sí, Agumon!—dijo mientras se posicionaba al frente de la peli-rosada.

Agumon se acercó a abrazar a su camarada pero, este, no aceptó el abrazo. No porque no quería, sino porque Ai lo abrazó antes al estar asustada.

El Digimon miró a Ai ladeando la cabeza. Se acercó a ella y la empujó para atrás.

—¡Agumon! ¡¿Qué rayos?!—Gritó Taichi, quien se agachó para ver el estado de la chica—¿Estás bien?

Ai asintió lentamente mientras que Taichi le lanzaba, preocupado, aquella última pregunta. Ella se encontraba un poco golpeada. En las muñecas había marcas de quemaduras, causa de la flama bebé que antes había recibido.

Yamato y Sora corrieron hacia la pareja. El rubio agarró los hombros de Agumon.

—¡Explícanos!—le gritó un tanto furioso.

Agumon, disgustado y confundido, frunció el ceño. Yamato, un poco más calmado, intentó explicarle un poco al digimon.

—Agumon, ella es Ai. Es una gran amiga.

—Y muy amiga de Taichi—rió Sora, enfatizando cierta palabra.

El rubio y la pellirroja empezaron a reír confundiendo más a Agumon, quien ya no entendía nada. Taichi, al darse cuenta que su digimon estaba más confundido que él en clases de matemática, se acercó junto a Ai.

—Agumon, te presento a Ai. Ella ha entrado a mi vida estos últimos años.

—¿Ai?—dijo confundido el digimon.

Ai, un poco más calmada, se acerco al digimon y le tendió la mano.

—Hola Agumon, soy Ai Suzuki—se presentó ella.

El digimon tomó la mano y miró los ojos grisáceos de la chica, algo en ella demostraba confianza y amabilidad. La observó un poco más y le sonrió.

—Yo soy Agumon, compañero digimon de Taichi. Me disculpo por haberte dañado. Lo siento mucho Ai—Dijo con confianza el amarillento.

Ai sonrió y lo abrazó con fuerza. Taichi empezó a reír al ver la escena. Miró a Agumon que gentilmente aceptaba el abrazo de su novia. Se acercó a la escena y, cariñosamente, golpeó la cabeza de su digimon.

—¡Ay! ¿Y eso por qué fue?—dijo este al recibir el golpecito.

—Por lastimarla. ¿Qué pasa por tu mente? O sea… no puedes golpear a cualquiera. ¿Y si hubiera sido Sora?

Confundido el digimon, por comparar a Ai con Sora, se defendió.

—No se parecen…

—¡Ya lo sé! Ai es mucho más linda—comentó este mientras miraba de reojo a Sora, sabía que se enojaría por comentar ese "mal chiste", por decirlo de una manera.

La pelirroja enrojeció queriendo matar a Taichi y no tardó en correr tras él, que escapaba de un seguro dolor por parte de la novia de su mejor amigo.

—¡Yamato! ¡Ai! ¡Ayúdenme!—gritaba sin aire.

Yamato solo se encogió de hombros, por él, sin ofender al moreno, que Sora lo mate ya que la insultó de una manera que no debería de insultar a su novia.

Ai, por el otro lado, no paraba de reír. Pero la risa le cambió al ver una pajarita rosada junto con un lagarto que llevaba una piel bastante abrigada. Corrió hacia ellos y los abrazó al igual que hizo con el compañero de Taichi. Yamato persiguió a la chica para ver lo que sucedía, no era nada seguro que un humano completamente extraño para los digimon merodeara por ahí, ya se confirmó con el mismo Agumon.

—¿Gabumon? ¿Biyomon?—preguntó este mientras se acercaba a la nueva escena, donde Ai aplastaba en un gran abrazo a Biyomon y Gabumon.

— ¡Yamato!—intentaron gritar los dos.

Ai, al darse cuenta que los Digimon conocían a Yamato, los liberó.

Gabumon fue corriendo hacia Yamato tirándolo al suelo, este solo rió y abrazó a su digimon. Biyomon, al ver que Yamato estaba con otra chica, se le acercó enojada.

—¡¿Qué le hiciste a Sora?!—gritó, aturdiendo al rubio.

—¿A Sora? Nada, ¿por?—pregunto confundido.

La pajarita rosada se cruzó de brazos y señaló con su pico hacia Ai. El rubio, todavía perplejo por sus acciones, ladeó la cabeza para un lado.

—No entiendo…

—¡¿Por qué dejaste a Sora plantada?!—gritó la digimon.

—¿Dejar a Sora plantada?—preguntó el rubio aún más confundido—Yo no la dejé plantada…

—¡¿Y quién es ella?!

—¿Ella? Ella es Ai, una amiga nuestra.

La pajarita suspiró aliviada. Ya se le había cruzado que Yamato había dejado a Sora por la peli-rosada. El rubio se paró, con ayuda de Gabumon, y acarició la cabeza de la pajarita.

—Sora esta por aquí, persiguiendo a Taichi—dijo.

—¿En serio?—preguntó ella con los ojos vidriosos por la emoción.

Ai se agacho a la altura de la digimon.

—Sora quiere matar a mi novio porque la insultó. ¿Quieres ayudarme a golpearlo?—le susurró en el oído.

La pajarita se tapó el pico con el ala para reír femeninamente.

—No me sorprende que Sora quiera matar a Taichi… espera ¿Tu novio?—preguntó confundida.

—Exacto—interrumpió Yamato —¿Ves? Te dije que yo no dejé a Sora, solamente Taichi encontró la felicidad con esta loca.

—¡Ey! Yo no estoy loca—gritó Ai cruzándose de brazos y arrugando la nariz.

Unos pasos se escucharon por detrás. Al darse vuelta vieron a Sora con una sonrisa triunfante. Atrás de ella se encontraba Taichi, con la mejilla en forma de una mano roja y a Agumon riendo nerviosamente. Yamato y Ai estallaron en risas al ver que el moreno se quejaba.

—Te lo merecías—dijo Yamato, mientras le daba un golpe en la cabeza con suavidad y le revoloteaba el pelo haciendo que se despeine más de lo que estaba.

Taichi se tiró arriba del rubio atrapándolo entre él y el suelo.

—No escaparas de esta Yamato—le murmuró.

El rubio sonrió para un lado. Las chicas, ya acostumbradas a que sus novios jueguen de esa manera, se sentaron a esperar que la escenas paré.

—¿Qué harás el día de hoy?—le preguntó Yamato mientras levantaba una ceja.

—Fácil… usted, señor Ishida… no… perdón—Taichi afinó su garganta—Señorito Ishida, usted tendrá que pagar por las consecuencias de su novia.

La pelirroja rió un poco junto con su amiga pero, la risa se detuvo al sonar su D-Terminal y abrirlo. Los dos chicos voltearon a verla, esta miraba la pantalla con el seño fruncido.

—¿Qué pasa, amor?—preguntó el rubio.

—Es tu hermano…

Los dos mejores amigos se miraron el uno al otro. Ya sabían que Takeru y Hikari estaban juntos. ¿Qué había pasado?

Ai se acercó a Sora para mirar la pantalla.

—Hikari dice que si puede ir a la casa de Takeru…—leyó Ai.

—…dice que el estado de tu hermano la preocupa—Sora terminó de leer el mensaje con cierta inquietud.

Yamato se levantó con ayuda de Taichi. Si algo le estaba pasando a su hermanito, no dudaría en ir a ayudarlo. Aunque se encontrara en medio de un concierto: lo renunciaría a todo y correría a verlo.


Hikari terminó de mandar el mensaje. Le echó un vistazo a Takeru, que estaba acostado ardiendo de fiebre. Temblando y sudando al mismo tiempo, su estado la preocupaba.

"Todo fue tan rápido. Primero fue un pequeño dolor de cabeza y ahora esto"

Se acerco y se sentó al lado de la cama, mojó nuevamente el paño que tenía el rubio en su frente y lo colocó de nuevo.

— ¿Cómo te sientes?—le preguntó con cariño.

—Bien, no tienes que preocuparte por mi—dijo temblando el chico.

Ella suspiró y acarició la mejilla caliente de Takeru.

—Estás ardiendo. Ya le mande un mensaje a Sora para que vengan y me ayuden.

—No tenias que hacerlo, Hikari. Igual agradezco tu preocupación—le sonrió con ternura a su novia.

La chica le devolvió el gesto y se paró para recorrer con la mirada la habitación del chico. Miles de veces la habían recorrido pero igual le encantaba. Amaba mirar las fotos de ellos juntos que Takeru tenía en cuadros enmarcados y algunas pegadas en la pared. No dudó en ayudarlo cuando, cierta tarde, la llamó para pintar las paredes de su habitación y, juntos, pintaron tres paredes de un verde pálido y una de un blanco crema con los dos emblemas que los representaban: la esperanza y la luz. Recorrió un poco más la habitación mirando una foto muy peculiar que antes no la había visto. La agarró entre sus manos y no dudó en sonreír.

—Me encanta—susurró, siendo escuchada por el rubio que la veía agarrar el pequeño marco de madera.

—La encontré en la habitación de mi madre. Nunca había visto una así—dijo con melancolía el rubio.

La foto era de los cuatro juntos: Hiroaki, Natsuko, Yamato y Takeru. La familia Ishida. La castaña respiró hondo y dejó el marco en donde estaba. Se acercó nuevamente al rubio y le acarició las hebras doradas. Hebras que se hallaban húmedas por el sudor.

—Espero que sea solo fiebre—dijo con preocupación la castaña.

—Lo será—afirmó el rubio.


En las calles de Odaiba un joven peli-azul corría pero, lo que no sabía era que un castaño corría detrás de él.

—¡Llegaré tarde!—gritó Jyou.

Corrió un poco más hasta llegar a una parada, donde pudo respirar mejor.

—¡Jyou!—gritó el niño que lo perseguía.

—¿Iori?—preguntó el otro al ver al oji-verde corriendo hacia él. Estaba más alto que antes, más alto que Takeru a esa edad.

El chico llegó hasta el mayor, ya de 21 años, y se sostuvo de sus propias piernas para respirar.

—¡Iori! Qué sorpresa. ¿Sucede algo?—le preguntó Jyou.

—Bueno… ¿recuerdas la última vez que nos vimos?—preguntó el menor.

—¿Aquella navidad?—Jyou empezó a recordar aquel desastroso día.

—Exacto. Daisuke quiere reunirnos de nuevo… siento no avisarte antes—se disculpó Iori.

—Así que Daisuke planea reunirnos nuevamente…—se quedó pensando el estudiante de medicina—¿Cuándo será?

—Este domingo—contestó Iori.

—¡El domingo! ¿Enserio no me pudieron avisar antes?—como es de costumbre, Jyou no dudó en ponerse nervioso tras escuchar la fecha.

—Es que… hace poco me lo dijo.

Jyou, olvidándose que estaba esperando el autobús que ahora estaba parado ante sus ojos, pensó un momento la situación.

—O sea que Daisuke nos volverá a reunir porque…

—Porque quiere arreglar las cosas—terminó la frase el menor.

El adulto suspiró y miró el cielo.

—Ese chico no entiende las consecuencias…

—Es Daisuke. Aún así… creo que fui el culpable aquella navidad—dijo Iori mientras miraba la acera de cemento.

—Tú no tuviste la culpa, Iori. En mi opinión, creo que todos la tuvimos. Además, ¿por qué todos se culpan a sí mismos?—preguntó el peli-azul.

—Miyako no es así… Miya culpó a los "inadecuados"—Iori recordó vívidamente cuando su amiga discutía sobre aquél grupo o como ella los llamó: "Los hermanos y Sora".

—¿Los inadecuados? ¿Me perdí de algo?—confundido, Jyou preguntó.

—Ella llama al grupo de Taichi, Yamato, Sora, Hikari y Takeru así.

—Ya veo… es Miyako, ella siempre tiene ese toque especial—rió Jyou.

Iori sonrió, era verdad. Miya tenía ese toque que la hacía especial. Siempre lograba sacarle una sonrisa, era como una hermana mayor para él.

—¡El autobús!—gritó Jyou al darse cuenta que el autobús pasó de largo, se despidió—Lo siento, Iori. ¡Nos vemos después!

El muchacho alzo una mano en señal de despedida y luego se la metió en el bolsillo de su campera.

—Como quisiera que todo vuelva a ser como antes… esto es mi culpa…

Sumido en la melancolía, Iori no pudo evitar recordar un poco de aquél día.

xXx

—¡Takeru, cálmate!—había gritado Iori, intentando calmar al rubio que había golpeado a Daisuke.

— No te metas en esto, Iori!—contestó con furia el heredero de la esperanza.

En aquel momento, Daisuke se había acercado a Takeru para disculparse pero, este, contestó con otro golpe.

—No vuelvas a acercarte…—le había aclarado el rubio.

Recuerdó que los demás estaban mirando la escena con miedo a excepción de Ken, Koushiro y Jyou, que estaban del lado de Dai. Taichi y Yamato apoyaban a Takeru.

— ¡Esto tiene que para, Tk!—gritó nuevamente el oji-verde aquella vez.

Takeru lo había mirado con frialdad y se había separado del grupo. Taichi miró a los demás, Mimi, Jyou, Koushiro, Ken, Daisuke, Miyako e Iori, con odio, como desgarrándolos solo con la mirada chocolate de sus ojos.

—No vuelvan a acercarse a nosotros. ¡No tenias que hacer eso!—el último grito iba dirigido al portador del valor y la amistad.

Taichi, Yamato, Sora, Hikari y Takeru, se habían separado del grupo.

xXx

—Es mi culpa—susurró al viento, no queriendo recordar el resto de aquella noche, ni el final, ni el comienzo.

—No creo que sea tu culpa.

Iori volteó a ver de quién era el origen de la voz.


¿Les gusto? Espero que si n_n

¡Siento haber tardado en actualizar! ¡Leyeron! Cody o Iori, como le digan, recordó una pequeña parte de la fiesta :)

Les deseo suerte, besos y digievolucionen!

-NievesJS13