¡Tarán! Nuevo cap. espero que hayan pasado un muy feliz navidad y hayan comido mucho, mucho.

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Capítulo II

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Había planeado al detalle toda la boda, debía reconocer que era tal y como se la había imaginado.

Hans suspiro admirado ante su creación, jamás pensó que organizar todo aquello fuera un trabajo tan estresante y laborioso. Y sí, él solo lo había preparado todo, porque tanto su prometida como futura cuñada se negaron con fervor a colaborar en este tan importante evento. No comprendían la importancia de que todo quedara perfecto, pues estas nupcias era la plataforma ideal para recuperar los contactos que el Duque de Weselton había malogrado contra Arendelle.

Esto era puro negocio, tenían que convencer al mundo de que los poderes de Elsa eran una curiosidad inofensiva, y que lo que sucedió el verano pasado fue un evento sin importancia. Debían distraer a los invitados para que no pensaran en el pasado y vieran el glorioso presente.

El que la fiesta fuera una éxito del cual se hablara por mucho tiempo era una muy buena publicidad que no se debía desaprovechar. Elsa y Anna debían poner su mejor cara y verse entusiastas con el matrimonio ante los invitados, sobretodo Elsa pues era la "feliz" novia.

Su "feliz" novia.

Exhaló cansado, en tanto hacia un recuento mental de todos los detalles que faltaban por revisar: Las flores de nardos frescas que adornaban la iglesia, el arco de flores naturales que iba a estar en el altar, las esculturas de hielo, la comida para el banquete, comparar la lista de invitados con la de los asientos asignados para la recepción y la comida, asegurarse que los músicos contratados estuvieran es su lugar y que tuvieran las partituras para los bailes.

Todo tenía que salir perfecto aún que la novia y su molesta cuñada no cooperaran, iba a sacar toda esta faena adelante, así tuviera que llevar a las hermanas a punta de pistola.

La Gran Helada que cayó en el reino de Arendelle fruto de la magia de la enigmática reina Elsa era de lo que todo el mundo hablaba, la especulación estaba a la orden del día. La unión entre el último hijo de la realeza de las Islas del Sur y la tan famosa, temida y misteriosa reina de las nieves era algo que se sumaba de forma deliciosa a la cotilla de todos los círculos de la nobleza. Esta boda generaba mucha expectativa y habladurías, por todo esto querían ver y saber de primera mano cómo es que terminaron juntos después del verano pasado.

Es por eso que tenía que ir a ver a Elsa y afinar los detalles de su "maravillosa" historia de amor.

Ese tipo de cuentos tontos le encantaba a la gente, sobre todo a la nobleza que dejaba pasar un par de cosas en nombre del amor.

La historia de un buen hombre que se enamoró de la reina de las nieves, y que puedo derretir su duro corazón de hielo con el poder de su cariño era la idea que venderían al mundo.

Hans toco la puerta del cuarto de Elsa un par de veces.

—Adelante —se escucho decir en un tono frío.

Elsa se encontraba sentada enfrente al tocador con un semblante serio e indiferente esperando el momento para salir.

—Cariño deberías mostrar un rostro más feliz, es nuestro gran día —dijo el príncipe en tono amable y suave, después de entrar para situarse a la espalda de la reina.

Ella lo miro con fastidio de reojo, conteniendo sus ganas de congelarlo. Hans sintió escalofríos a causa de la baja temperatura que tenía el cuarto, que demostraba el disgusto de la novia.

—Pondré buena cara cuando se requiera, como acordamos. Y por favor deje de llamarme con apelativos cariñosos que no van con nosotros.

—¿Le molesta que actué como un buen novio? Siempre pensé que a las mujeres les encantaba la galantería, es el día de su boda alteza. Es un día muy especial—. Finalizo la frase, serio, con su voz real, sin modularla.

—Me molesta que actué como buena persona ante mí, me molesta que trate de engañarme con su falsa preocupación hacia mi persona, me molesta estar envuelta en esta farsa de boda y tener que fingir ante todo el mundo que le amo —.Entonces se levanto girando a ver a Hans y finalmente lo miro con sus penetrantes ojos azules—, creí que habíamos convenido dejar las mascaras atrás.

Hans sonrió de lado, admirando complacido de arriba abajo a Elsa con el vestido de novia que había escogido para ella.

—Lo siento es la costumbre —contesto dándole la razón, recordando que ante ella no tenía por qué ser hipócrita, ni zalamero. Con Elsa podría ser real y sin preocuparse por quedar mal.

—¿Es que acaso ya se requiere mi presencia? —pregunto Elsa ignorando la disculpa.

—No, todavía falta. Solo quería asegurarme que estuviera lista y repasar "nuestra" historia de amor —dijo al punto de la burla.

—Como ve estoy vestida y maquillada según sus especificaciones, y recuerdo muy bien su guión de cuentito de amor salido de la tierra de la fantasía.

Hans dejo salir una sonora carcajada ante la mordaz lengua de Elsa, él también pensaba que era una estupidez de historia.

—Lo sé, lo sé, es un gran disparate. Pero créeme a las masas le encantan las historias de amor burdas, y más si tienen villanos con redención por amor.

—Así que para el mundo soy una villana —afirmo arrastrando la voz. Ese comentario le dolía mucho, sin embargo no lo demostró. Después de los momentos tan traumáticos que pasó en el calabozo cuando Hans la encierro, y la manipulo; jamás se volvería a mostrarse vulnerable ante este hombre que tanto desdeñaba.

—No es una bruja malvada, es solo que cuando alguien es diferente algunas personas temen. Por eso es tan necesario este circo, para que la gente la mire con asombro y vea que no es peligrosa, y puedan volver a sus casas pensando que todo está bien. Es cuestión de puntos de vista, y pulir un poco la mira para hacerlo lucir como algo bueno.

Elsa lo miro a los ojos, extrañándole una respuesta tan accesible que la hizo sentir un poco mejor.

—Usted odia al mundo, y sabe muy bien cómo manejar a las personas. Es muy… maquiavélico —. Dejo caer esta última palabra pensando en una forma perfecta de describir al hombre.

—Tomare su comentario sobre mi falta de escrúpulos y perfidia como un alago viniendo de usted —comento arrogante.

Elsa se estremeció por dentro, ante su desdén por el mundo que lo rodeaba. Él no quería quedar bien en realidad con la sociedad, sin embargo se las arreglaba para hacerlo porque era un medio para un fin. Un fin donde él ganaba un reino con esta boda y una aprobación ante el colectivo de nobles para fines políticos y comerciales, que harían que Arendelle volviera al cause después del desastre que ella causo con su poder.

—¿Por qué le interesa tanto gobernar si siente tanto desprecio por las personas? —interrogo con genuina curiosidad, porque no lograba entenderlo. Ella había tomado el cargo por que nació en una familia real y se le educo para ser gobernante, hacer lo mejor para el reino. Toda su vida ya había sido decidida, además ella se preocupaba genuinamente por el bienestar de la gente que vivía en Arendelle, era parte del legado de sus padres. Era una responsabilidad obligada que asumía. Sin embargo él, tenía toda la libertad de hacer lo que quisiera, de ir a donde deseara, sin tener la presión de ser rey y ver por otras personas en un nivel inferior al suyo. Él tenía la oportunidad de ser libre

—Yo no diría que aborrezco a todo el mundo. Muy pocas personas me interesan y demasiadas me desagradan o me son indiferentes. Además es muy limitado el número de seres a los que respeto —dijo callándose el hecho de que Elsa estaba entre ese número tan pequeño de personas que consideraba dignas ante sus ojos— en cuanto a por que quiero la corona es muy simple: Por reconocimiento y poder, así de sencillo.

Y decían que ella era fría ¡Ja! Mira cuan equivocados estaban.

Lo miro recelosa ante su respuesta con los párpados entrecerrados, analizando con cuidado cada palabra dicha. Tratando de leer entre líneas, para captar que tipo de cosas impulsaban a su futuro esposo a hacer lo que hacía. Pues no creía que un día se levanto y dijo de la nada: Voy a usurpar la corona de Arendelle y a matar si es necesario para lograrlo.

Entendía que era un ser oportunista, y era capaz de ir tan lejos como fuera necesario.

Lo miró de abajo arriba con detenimiento. Ahí estaba Hans con sus botas perfectamente pulidas y brillantes, enfundado en sus pantalones y saco de gala blancos, planchados al grado de la excelencia, cero arrugas y almidonado en las solapas color gris pela, su fajilla roja a juego con su corbata de seda, su chaleco brocado amarillo pálido y camisa de damasco verde tierra. Se le veía a primera vista como el perfecto caballero tan bien vestido y rostro afable.

Era tan fácil, dejarse engatusar por alguien como él.

"¿Qué tan dañada debía estar una persona para hablar y pensar de esa forma?". Se pregunto Elsa, en silencio. Haciendo que casi sintiera pena por él. Sobre todo al recordar lo que su hermana le había contado acerca de los doce hermanos mayores de Hans y su mutismo hacia él.

Elsa no podría imaginarse un mundo donde Anna la ignorara por completo o peor la despreciara. De hecho en aquella época donde tenía que esconder su poder de hielo a su hermana y la alejaba constantemente era que Anna acabara odiándola. Eso no podría soportarlo jamás, por que para ella, el amor de su hermana lo era todo.

Los únicos recuerdos agradables que tenía en su infancia, era con su hermana y eran su mayor tesoro.

—Comprendo —dijo pensativa Elsa más para ella misma que para él.

—Si me permite decirlo, se ve hermosa en su vestido de novia —. Declaro Hans cambiando de tema, pues no le gusto hacia donde iba la conversación y mucho menos ese destello de compasión que vio en los ojos de la reina. No iba hablar acerca de la complicada relación que tenía con su padre y mucho menos del terrible rencor que tenía contra sus hermanos.

Era muy consciente de lo roto que se encontraba por dentro y casi toda su vida se la había pasado solo. Bien aprendió a lamerse sus heridas en aislamiento, no necesitaba la caridad de nadie. Era tarde para esas atenciones que no soportaba que le dieran, pues le hacían sentir débil.

Y Hans por sobre todo despreciaba la debilidad.

Ella lo miro devolviendo la respuesta con un claro mensaje en su rostro: Como si me importara su opinión.

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Elsa camino hacia el altar con gran incomodidad, podía sentir las miradas posadas sobre ella. Se encontraba nerviosa y no eran como los nervios que la asaltaron cuando fue coronada, eso era juego de niños ahora que tenía control sobre su poder. Esto era diferente, se iba a casar ¡A casar! Y con ese mentecato de Hans, que era lo peor de todo.

Estar enfrente del párroco lo hacía tan real, trago grueso una gran cantidad de saliva con disimulo, a un pie de entrar en pánico.

Entonces dirigió su mirar a su hermana que la miraba al punto del llanto con su rostro pálido y semblante triste. Sus ojos le rogaban que no hiciera esto, que no era necesario hacer este sacrificio, que juntas hallarían otra solución al problema… ¡Cuánto quería Elsa que eso que le expresaba Anna en silencioso ruego fuera algo realista!

Se había negado a contarle toda la verdad detrás de esta boda, excluyo el importante detalle de una posible invasión.

Anna ya se sentía lo suficientemente culpable por esto, no hacía falta echarle más fuego a la hoguera.

Miro a los ojos a su hermanita tratando de decirle que ella no tenía culpa de nada, y que sin importar lo que pasara ella era su fuerza y nada, ni nadie las volvería a separar.

El miedo se calmo un poco.

Volvió a mirar hacia el frente donde respiro profundo, concentrándose en un punto imaginario en la pared para tranquilizarse y volver a su centro.

Tenía que hacer, lo que tenía que hacer.

Todo lo que hizo después fue tan mecánico, con su sonrisa más falsa que la buena voluntad del hombre a su lado. Le dolían las mejillas de tanto hacer su mueca fingida de alegría, ni siquiera escucho la ceremonia, se inclino cuando tenía que hacerlo, se puso de rodillas, se levanto, recito sus votos, incluso se perdió cuando Olaf se robo la atención de los invitados por un momento cuando paso desfilando por la alfombra roja saludando a todos para ir a entregar los anillos, dejando que Hans deslizara su alianza por su dedo y ni que decir cuando Anna estaba a punto de protestar contra la boda y fue disimuladamente callada por Kristoff que le había prometido a Elsa; detenerla si intentaba hacer algo como eso. Estaba en estado automático con sus acciones robóticas, lo único que en realidad recuerda fue cuando Hans se acerco a ella para sellar la unión con un beso.

Ese beso lo vio venir en cámara lenta, no quería ser besada por él. Así que lo que hizo después fue un acto involuntario de su inconsciente al inclinar su cabeza hacia abajo, dejando que su ahora marido se topara con su frente en vez de sus labios.

Hans miro de reojo a la gente que estaba viendo y como empezaba a murmurar. Así que sonrió como diciéndole a los invitados: Bueno, bueno es que la novia es tímida. Ustedes entienden ¿verdad?

Iba hacer un segundo intento, y se aseguro que esta vez Elsa no pudiera negarle su boca al tomarla del mentón, que en apariencia parecía un gesto delicado e intimo de la pareja, pero en realidad era todo lo contrario pues la tenía tomada con firmeza para que no pudiera moverse de nuevo. Sintió el tacto frío de Elsa atreves de su guante y con su otra mano libre la rodeo por la cintura y le pellizco una mano para hacerla reaccionar y que no se resistiera ya que era observados.

Elsa frunció el ceño al sentir el dolor en el costado de su palma y vio los ojos verdes de Hans que le advertían que no admitiría ser rechazado de nuevo, tenía que comportarse a la altura.

Ella cerró los párpados dándole a entender a Hans que se rendía. Él la beso de nuevo y esta vez acertó en su objetivo, sin embargo fue una victoria muy corta, dado que en cuanto sus bocas entraron en contacto, Hans sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, ya que Elsa no estaba conforme con su toque.

Y esa fue la primera vez que cayó en la cuenta de lo difícil que iba ser que su ahora esposa se dejara tocar por él.

No es que fuera a obligarla a estar con él a la fuerza, es decir, podía ser un cabrón en muchos aspectos pero no con eso, eso nunca. Bueno y también estaba el hecho de que no quería que se lo congelara como paleta. Su miembro y él estaban muy unidos, tenían una gran relación muy estrecha e intima. Estaba claro que deseaba seguir usándolo por el resto de su vida.

También contaba con una gran confianza en su atractivo y encantos para hacer caer a cualquier mujer, y Elsa no iba a ser la excepción. Solo tendría que esforzarse mucho, mucho más que nunca en su vida.

Iba a tener que usar todos los trucos que conocía e incluso inventar nuevos, esto era cuestión de orgullo.

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La recepción de los invitados a la boda fue tan tediosa y aburrida, teniendo que repetir una y otra vez la absurda historia de amor que los unió –cortesía de la bolsa de trucos rastreros de Hans–.

Odiaba ser el centro de atención con tanta gente que deseaba ver de primera mano un poco de su hermoso poder de hielo, teniendo que hacer que cayeran pequeños copos de nieve sobre las esculturas de hielo –que por cierto ella había creado–, o enfriando las bebidas a modo de prueba para los invitados y tener que sonreír como si fuera la gran maravilla del mundo.

Hacer lo que estaba haciendo le parecía denigrante, viendo como la observaban, etiquetaban y juzgaban como si tuvieran el derecho hacerlo. Como si fueran entes superiores a ella y ella tuviera que esperar una aprobación por un trabajo bien hecho.

Podía hacer muchas cosas con su poder, una vez que lo había aceptado en su totalidad y había comprendido que él frío era parte de su esencia, le entraban unas ganas locas de crear tantas cosas. Tenía las imágenes en su mente con tal nitidez que casi podía tocarlas, poseía una mente creativa muy activa y deseaba explorar su don, ver que tan lejos podía llegar. Sentía un llamado poderoso en su corazón que le decía que botara todo y se fuera muy lejos de ahí.

A la montaña, donde por primera vez en su vida fue libre de verdad.

Por que entre más trataba de encajar, menos sentía que lo hacía.

Se estaba perdiendo a sí misma una vez más y se sentía muy infeliz, tenía tantas ganas de llorar, gritar, golpear, de lanzar una ventisca que echara a la calle a todos los que la observaban.

Pero… ¡Oh triste realidad! Tenía responsabilidades que cumplir, tenía que ser fuerte y seguir adelante con esto.

Se sentía una marioneta de bufón, que se movía al son de la obra que Hans había escrito para la ocasión. Esto era tan humillante, deseaba que se la tragara la tierra. Y la molesta presencia de su marido a su lado que no la dejaba ni dos segundo a solas.

Se encontraba segura de que era capaz de entrar al baño con ella, para asegurare de que no se escapara por la ventana.

Tomados de las manos, teniendo que aceptar sus muestras de "cariño", que le sabían a hiel.

—Elsa te encuentras muy tensa —susurro Hans en su oído— relájate, o todo esto no habrá valido para nada —reclamó en tono suave pero que reflejaba su molestia, acompañado con su cara de cordialidad mientras atendía algunos embajadores y tomaba una copa de champagne de un mozo que iba pasando para ofreciéndola a su mujer.

Ella tomo la bebida entre sus manos y se la tomo toda de un trago, sentía la garganta tan seca.

Grave error fue el beber de golpe ¡Su tolerancia al alcohol era cero!

Ahora sumándole los nervios de la boda y las constantes personas que había tenido que atender no habían podido comer nada. Sí, esto se resumía a una peligrosa combinación de factores, que como resultado dieron…bueno de inmediato se sintió mareada, relajada.

Esto era una experiencia nueva, no estaba segura de cómo reaccionar a esta nueva sensación.

Parpadeo varias veces, tratando de enfocar su vista.

El sentirse un poco mareada –no le gustaba–, pero al tiempo comenzó a sentirse laxa y eso no estaba tan mal y más si tenía que seguir con esta maldita "fiesta" que la estaba poniendo en un estado de aflicción tan grande.

"Estúpido Hans, con sus estúpidos planes de boda" pensó molesta, en tanto estiraba la mano para tomar otra copa a su alcance.

Otro par de sorbos se deslizaron por la garganta de Elsa, y pudo ver a la distancia como Olaf que hasta el momento se encontraba solo saludando gente comenzaba a moverse para bailar al ritmo de la música de fondo. El cual era un aburrido vals, que solo estaba para hacer amenas las conversaciones de los invitados.

Y en un abrir y cerrar de ojos el muñeco de nieve cambio de tono para encontrarse a mitad de la pista cantando y bailando acerca del verano.

De un momento a otro, Olaf se había convertido en el centro de atención. Elsa sonrió al escucharlo cantar mientras movía ligeramente su cabeza al orden del canto.

Hans de inmediato se dio cuenta de que algo raro le pasaba a Elsa, pues a ella no le gustaba bailar. Se lo había dejado muy en claro hace mucho cuando hacia los preparativos para la boda. No logró convencerla de bailar ni una pieza con él, suficiente ganancia había sido que se prestara hacer pequeñas demostraciones de su poder para deleite de los invitados.

La vio con las mejillas un poco coloradas y una notable mejoría en su rostro que hasta hace poco se encontraba muy tieso con ese intento de sonrisa ¿Se encontraba feliz porque su muñeco estaba montando un show? Se pregunto intrigado, o… ¿El muñeco de nieve está haciendo un espectáculo porque Elsa se encuentra contenta?

—Elsa ¿Cuántas copas con champagne tomaste?

—¿Por qué ahora me habla de tú y no de de usted? —Elsa evito responder haciendo otra pregunta, porque era algo ridículo que con una copa y un par de sorbos le pusieran en ese estado. Era consciente de lo que hacía, pero sentía que al hablar tenía un no sé que en su boca. Era raro.

—Porque ahora eres mi esposa, debemos comenzar a tomar más confianza —Hans seguía observándola— ¿Te sientes, mareada Elsa?

—Por supuesto que no —mintió descaradamente y puso su mejor cara de: aquí no pasa nada.

"Claro si tú lo dices." Pensó él, mirándola con escepticismo.

No más alcohol para Elsa, ahora iba a darle algo de comida y agua para que se le bajara su ligero estado de embriaguez.

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N/A: Bueno ¿Qué les pareció? Hans princeso ya se casó por fin con la guapa Elsa, y lo mejor organizo solito la boda :´D. Así que si quieren ver algunas imágenes de cómo fue pueden ir a mi perfil donde están mis links (hasta abajo), hice un blog donde estaré subiendo cosas relacionadas. Y bueno verán el vestido de Elsa que algunas comentaron que les gusto, el anillo, el pastel, etc.

Igual si alguien de mis otros fics, está leyendo esto subiré pronto cosas también. Lo prometo u,u

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Hora de contestar los comentarios sin cuenta.

F: Bueno espero que esto cumpla tus expectativas.

Rose: Gracias, bueno lo de tener hijos le va a costar a Hans lo suyo XD.

Ana Maria: Si esto es un Helsa en toda regla.

RYA: Le sigo, le sigo y sip sufrirán, te lo garantizo.

: Gracias.