Notas de la Autora:
Perdonen por el retraso en ese cap. la verdad es que lo he revisado muchas veces antes de publicarlo pues es un cap bastante largo y no quería que la historia se estropeará por la sobre carga de datos o la carencia de ellos.
¡Espero que lo disfruten y gracias por sus reviews!
EL CORAZÓN DEL DIFUNTO
Un incómodo y tenso rubio caminaba dando vueltas en su habitación. Sabía que aún eran las 6:00 am y que faltaban muchas horas para la cena de beneficencia, aún con ello, no podía dejar de sentirse ansioso.
Sabía que debía mantener una actitud serena, que transmitiera confianza a su moreno camarada, pero, aún con ello había determinado que era mejor soltar todo lo que sentía en privado a fin de parecer un hombre calculador frente a Harry.
Después de todo el día había llegado y el movimiento que iban a realizar era estratégico, no podía permitirse fallar nuevamente. Si bien le había dicho a Potter que lo de la pasarela había estado fríamente calculado, él, mejor que nadie, sabía que no era así, si se lo había dicho había sido para no desalentarle, pero ciertamente… había sido un error de cálculo, uno que en definitiva no volvería a pasar. Su futura relación dependía del éxito rotundo de la misión.
Un suave golpeteo en su puerta llamó su atención rompiendo por completo el hilo de sus pensamientos – pase – índico deteniéndose al instante y poniendo el mejor porte y rostro de seguridad que tenía.
- Jefe, disculpe – un moreno de cabellera oscura dejo entre ver unas orbes verdes muy llamativas a través del umbral – no he querido molestarte pero… -dudó por unos instantes – estoy algo… nervioso – culminó.
- Potter, te he dicho que pases, y no, no me interrumpes – intento sonar lo más amable que su máscara de hielo le permitió.
El susodicho ingreso dejando la puerta entreabierta – lo siento – volvió a excusarse.
- Dime la verdad, ¿de qué tienes miedo? – Draco intento mostrarse gentil - ¿es por el plan o por Riddle?
- Esto…
- Mi padre suele decir que el mejor medio para superar nuestros temores es enfrentarlos… entonces Potter ¿cuáles son tus miedos? Sé que no confías totalmente en mí, pero te garantizo que lo que me digas no saldrá de estas cuatro paredes – tomó asiento sobre su cama y lo miró expectante. Mientras tanto Harry no se movió, sus ojos siguieron al rubio hasta que se hubo ubicado. No se decidía entre contarle la verdad o guardar el secreto en alguna caótica y oscura parte de su mente. Resopló con frustración y jugueteo con sus dedos intentando no bajar la mirada en ningún instante. Se balanceo visiblemente intranquilo ante la atenta y escudriñadora mirada del de ojos color plata - ¿y bien? – todo indicaba que la paciencia no era la principal virtud del rubio.
- Yo… - no sabía si por presión o decisión, pero tener dos ojos grises mirándolo fijamente hacia que se replanteara la posibilidad de no decir nada.
- Esto… - volvió a titubear sumamente mortificado – la verdad…
- Potter… - casi gruño su compañero. El rubio empezaba a perder el poco tino del que estaba haciendo uso, algo en su interior le empezaba a inquietar, sería la mirada insegura del moreno, el labio inferior que le temblaba levemente, las manos que jugueteaban casi sudorosas o tal vez era sencillamente que ya había empezado a conocer tan bien a ese gryffindor que era justamente ello la causa de su impaciencia - ¡Demonios habla de una vez! – y así la calma desapareció, el aplomo se esfumo y su rostro se deformó… ¡adiós a la buena educación Malfoy!
- ¡Draco es que yo… yo sentí cosas el otro día! – ok, el modo en el que lo había dicho no había sido el mejor y vale, el rostro de auténtica incomprensión del rubio era el más claro manifiesto de que no había sabido expresarse – Tom, mi marido… aún me gusta, yo le amo – puntualizo, logrando que Malfoy pese a toda la buena educación recibida volviera a saltarse las reglas y abriera la boca de par en par, y su blanquecina piel pasará a tornarse de un rojo incandescente que bien podría sospecharse que era por vergüenza pero no, Potter sabía que en ese preciso instante Draco Lucius Malfoy Black lo quería cruciar.
- ¿Me estas cargando verdad? – decir que Malfoy estaba enojado era poco – Potter… dime que esta es una broma adelantada por el día de los inocentes – su tono era amenazador al punto que el moreno quiso salir corriendo.
- Esto yo… - no se le ocurría que excusa medianamente cuerda podría dar – es mi marido…
- ¡Y una miera Potter! ¡él te engaño! ¡ni siquiera lloró tu muerte! ¿lo recuerdas Potter? ¿recuerdas ese día? Porqué yo ¡sí! ¡yo estuve allí contigo! – Draco estaba enfurecido al grado de tener el rostro completamente desencajado, los ojos estaban tan abiertos que el moreno podía ver las venas de sus pupilas, la mandíbula casi deformada y las manos cerradas en puños tan fuertes que daban la impresión que de tener uñas ya se hubiera desgarrado toda la piel.
- Sí yo… lo recuerdo – y la valentía se esfumo… sus ojos se cristalizaron tan rápido que no tuvo mayor remedio que bajar la mirada.
Recordaba aquel día tan vivamente que aún el pecho le escocía, todo había ocurrido tan rápido que decir que se sentía mal era poco. Después de que él se encargara de vestir a su clon, Draco le había dicho que bajo ninguna circunstancia saliera de ese cuarto, que él volvería en un par de horas, que confiara y que todo iría bien.
Y eso había hecho, espero lo que le parecieron días… pero solo se trataron de horas, por la tarde el rubio hizo su aparición final regresando con su clon – estoy cansado – dijo al entrar a su habitación.
- ¡Por Merlín Draco! ¿cuánto es que llevas usando tu magia? ¡y qué demonios le ha pasado a él! – El estado en el que se encontraba el rubio era deplorable, se le veía ojeroso y casi tambaleante, su clon lo llevaba casi cargado, tomándolo por la cintura y un brazo que se encontraba alrededor de su cuello. Describir al Doppelgänger tampoco era tarea sencilla, iba con las ropas rasgadas, bañado en lo que parecía ser barro y el olor que desprendía hacia cuestionarse a Potter de si lo que hubieran estado haciendo ese par era legal.
- ¡Oh cállate Potter! Solo… baña a este tipo y yo… yo descansaré un rato – Draco se dejo caer boca abajo sobre la cama.
- Draco… - el moreno realmente estaba preocupado por ese rubio - ¡por Merlín! Deshaz el hechizo… tu energía mágica te esta absorbiendo la vida – murmuro sumamente apenado. Pensar que el rubio se encontraba en ese estado solo por ayudarle lo estaba matando.
- No puedo – el Slytherin hablaba cada vez más bajo y con menos fuerza – debe mantenerse en ese estado para que sea perfecto…
- Pero es solo mi clon, podrías volver a hacer otro mañana… por favor Draco…
- ¿No lo haz notado? – el rubio se giro con esfuerzo quedando boca arriba. Al notar que el moreno lo veía dubitativo agrego con una sonrisa de superioridad que en su pálido y ojeroso rostro no hizo más que alarmar al moreno – tiene cicatrices… - Harry volteo y minuciosamente empezó a revisar a su clon. Ciertamente Draco tenía razón, su Doppelgänger tenía raspones en los codos y las rodillas, un pequeño corte en la mejilla y las manos totalmente maltratadas – lo he hecho recorrer los poblados cercanos fingiendo demencia… - Malfoy respiro hondo intentando tomar fuerzas – si mañana hago otro, no tendrá esas marcas… y si alguien lo nota… ¿entiendes Potter?
- Pero… el olor y suciedad
- Eso sí puedo hacerlo de nuevo mañana… pero las marcas no, así que él se queda – sonrío ampliamente – ahora descansaré – cerró los ojos y el moreno no pudo replicar más.
Solo con el Doppelgänger que lo miraba con lo que parecía ser curiosidad, lo tomó de una mano y lo llevo a la ducha, primero debería encargarse de él conforme se lo había pedido Draco.
Después de lo que le pareció una eternidad intentando dejar limpio a ese ser creado de pura magia, lo vistió y le indicó que se quedará quieto y sentado en el escritorio de su habitación – ahora veré a Draco – intento explicarle, aunque dudaba que le pudiera entender.
Una vez pareció que su clon sabía lo que tenía que hacer, se giró y miró al somnoliento rubio sobre su cama – debe estar muy agotado para no haberse cambiado, todo indica amigo mío – se giró a ver al otro moreno que le observaba – que tu olor y suciedad se las haz pegado a la túnica; estoy seguro que cuando despierte se va a quejar enormemente de ello – ambos sonrieron un poco divertidos – bueno… a trabajar.
Tomo su varita y dirigiéndola al rubio lo hizo levitar – me va a matar por esto – murmuro para sí – Tholav ¿puedes venir? – llamó al aire, y al instante siguiente un elfo hizo su aparición a mitad de la estancia.
- ¿Llamó el Sr. Potter? – pregunto al tiempo que hacía una inclinación.
- Sí, gracias por venir. ¿Puedo pedirte un favor?
- El Sr. Malfoy dio órdenes a Tholav de seguir sus ordenes – anuncio solemne.
- Bien… gracias a Merlín… verás tu amo – el moreno señalo hacia la cama donde un rubio levitada. Todo indico que el elfo al aparecer no había notado esa presencia porque al observar en dirección a donde le indicaba el moreno no pudo más que abrir los ojos de par en par.
- Pero ¿qué…?
- Él está bien, solo está agotado – respondió el moreno – está haciendo uso de toda su energía mágica en este mismo instante. El elfo trago pesadamente sin dejar de ver con asombro a su amo – necesito que por favor lo asees y lo cambies, lo haría yo… pero no creo que me lo perdone – puntualizo inquieto
- Sí señor – acepto el elfo, y desapareciendo con Draco no volvió sino hasta una hora después.
- Mucho mejor – convino el moreno al ver a Malfoy re aparecer en su cama con una pijama negra de seda - ¿no vas a cubrirse el pecho? – pregunto al elfo, al tiempo que notaba que el rubio solo llevaba pantalones.
- Al amo le gusta dormir así – respondió el elfo
- Bueno… - Harry estaba sumamente preocupado por el rubio, verlo tan débil y en ese estado lamentable por su culpa era una idea que le resultaba horrible, pero también verlo así semi desnudo, con un torso muy bien trabajo, blanquecina piel y labios semi abiertos le hizo sonrojar – Tholav, por favor tráeme unas mantas – intento dejar su enseñoramiento. El elfo no tarde ni dos minutos en volver a aparecer trayendo consigo sabanas de seda y algunas cobijas de una calidad que Harry no lograba descifrar pero presumía eran sumamente costosas – gracias… eh… ¿puedo pedirte una favor más? – pregunto sintiéndose demasiado abusivo al estar aprovechándose de la buena predisposición del elfo.
- Lo que ordene el Sr. Potter, Tholav hará – respondió como si fuese lo más obvio del mundo.
- Bueno, gracias – sonrió el moreno – no me gusta abusar de ti – aseguró, logrando que el elfo lo mirara como si fuera un ser de otra dimensión – sé que Draco tiene un laboratorio con pócimas, ¿crees que tenga alguna para estabilizar los poderes o para que regenere su energía? – el elfo pareció considerarlo un momento – la verdad no sé mucho de pociones pero sino las tuviera ¿podrías traerme un libro de magia curativa? Creo que también hay una biblioteca en esta mansión.
- Tholav conseguirá lo que el Sr. Potter ha solicitado – diciendo esto, el elfo desapareció al tiempo que hacia una reverencia muy pronunciada.
El moreno se quedo observando fijamente al mago recostado sobre su cama, la verdad era que hacía muchos años que no veía a otro hombre que no fuera su esposo, semi desnudo y aún durmiendo cerca de él. Trago con dificultad ¿en qué demonios pensaba? ¡Por Merlín! Quiera o no él amaba a Tom y Draco era su amigo. Deshecho rápidamente esos pensamientos y decidió que el mejor modo de ayudar a Malfoy era compartiendo un poco de su magia. Riddle siempre le había dicho que era un debilucho, por lo que, y con temor apunto su varita hacia Draco – aliquanto – murmuró por lo bajo. En cuanto el blanquecino rayo toco la piel de su compañero sintió como si algo dentro de él fuese extraído de su ser. "Concéntrate Potter", se repetía reiteradas veces, "Concéntrate".
Para su buena fortuna el semblante del rubio empezó a mejorar y aunque aún dormía Harry pudo notar que su presencia mágica recibía vitalidad. Sonrió satisfecho al ver que había sido de utilidad.
Tal vez lo negativo es que ahora él empezaba a sentirse débil. Sabía que cuando un mago no usa frecuentemente sus poderes estos tienden a deteriorarse, y él no los había usado mucho en los últimos siete años; chasqueo con frustración al tiempo que detenía el conjuro. No podía llegar a su límite porque ello le costaría la vida, tomo asiento al lado del rubio y se permitió descansar la espalda sobre el respaldo de la cama.
Un clic le hizo entender que Tholav ya estaba de regreso – Sr. Potter, señor – se dejo oír un cauteloso elfo – he conseguido una pócima señor, la encontré en el cuarto del señor Draco, tenga – Harry recibió un frasco de vidrio con un líquido azul verdoso dentro, en la etiqueta podía leerse excitant
- ¿Cómo sabes que esto le ayudara? Tiene un nombre… extraño – decía al tiempo que examinaba la pócima.
- El amo Draco contó a Tholav una vez hace tiempo que cuando se sintiera débil, Tholav debía darle esto – comentó algo dudoso
- ¿Draco bebe esto constantemente? – el moreno no estaba seguro de querer saber la respuesta, aunque algo en su fuero interno le pedía a gritos conocer la verdad. Pero por toda respuesta el elfo se limito a observarlo – Tholav, ¿Draco te ordeno que no dijeras nada sobre esto? – no era como si conociera de toda la vida al elfo, pero sabía cómo era, lo había aprendido a entender en su corta estancia en esa mansión, aunque lo veía muy poco había notado la devoción del elfo para con su joven amo. Más que devoción podría jurar que era respeto, y, aunque Draco lo negara, ese respeto se debía al modo gentil que tenía de tratar al elfo.
Sí, Harry había notado que Malfoy tenía cierta amabilidad oculta para con este ser, era como si fuera el preferido frente a los demás. Y al ver como ahora se negaba a responder el elfo, entendió que no solo era amabilidad, era aprecio, y el elfo le correspondía – vale, entiendo – mascullo un poco frustrado al no poder obtener respuestas – le daré esto entonces, antes de irte, ¿puedes traernos comida? – pregunto dubitativo.
- Lo que el Sr. Potter ordene – y una vez más Tholav desapareció para volver a aparecer a los pocos minutos cargado de viandas y acompañado de otro elfo – Sr. Potter, señor – anunció al aparecer – este es Dobby – indicó con la cabeza al nervioso elfo a su lado – es un elfo de confianza y el Sr. Draco dijo a Tholav que cuando él no esté o este ocupado y la Sra. Malfoy o el Sr. Malfoy estuvieran en casa, yo debía enviar a Dobby a servirle a Harry Potter. Él es joven pero es de confianza, señor – Harry asintió y a modo de saludo le sonrió al nuevo elfo quién bastante sorprendido abrió los ojos de par en par pero asintió levemente.
- ¿Eso quiere decir que los papas de Draco ya regresaron? – el moreno había caído en cuenta del significado real de que le presentaran a Dobby.
- Sí señor, los señores no tardaran en llamar a Tholav y no podre ayudar a Harry Potter – el moreno asintió entendiendo a la perfección la situación.
- Por favor Tholav, si los señores preguntan diles que Draco salió, en cuanto logré despertarlo haré que vaya a ver a sus papas – el elfo asintió al tiempo que desaparecía con Dobby.
Después de ello Harry se dedico a comer cuanto pudiera, sabía que la pérdida de magia debilitaba el cuerpo y con Draco dormido no había pie a que alguno más cayera, sino quién lo cuidaría.
Una vez descubrió que se sentía lo suficientemente fuerte para seguir usando sus poderes, tomo el frasco de excitant, debía de admitir que el nombre era bastante sugerente. Sonrió pensando que era demasiado irónico tener a Draco en ese estado y a él pensando en cosas poco necesarias. Respiro hondo e intentando alzar la cabeza del rubio, logro darle unas cuantas gotas del extraño brebaje – como no tengo una jeringa… sería más rápido – bufo visiblemente frustrado, se sentía un completo inútil de ese modo, cuantas cosas quisiera hacer porque Malfoy estuviera bien, y ahí estaba, intentando darle de beber un extraño mejunje a su amigo inconsciente. Volvió a intentar que algo de líquido cayera en la garganta de Draco y luego lo recostó. Quería comprobar que el rubio estaría bien.
Volvió a mirar el frasco, lo dejo sobre la mesa de noche y se quedó observando al rubio, por lo menos su respiración era más relajada, sus mejillas empezaban a tomar color y su halo de magia empezaba a sentirse más potente – todo estará bien Draco – sonrió.
Conforme pasaban las horas los ojos se le cerraban, tenía que aguantar, quería ver a Draco despertar, tenía que cuidarlo… pero cuanto más intentaba convencerse, más le pesaban los parpados… se sentía cansado, si tan solo… unos minutos más… solo necesitaba asegurarse…
Y pronto toda la habitación empezó a tornarse oscura…
- Potter… - una dulce voz a lo lejos lo llamaba. ¿Dónde estaba? ¿Tom, había regresado temprano de la oficina? ¿qué día era? – Potter… - esa voz le resultaba tan familiar… - despierta - ¿Despierta? – Potter no me hagas tener que darte respiración boca a boca ¡despierta! - el moreno salió de su adormilación. Cuál fue su alegría a ver a cierto rubio observarlo recostado a su costado. Estaba visiblemente agitado, con el dorso desnudo y sus hermosos ojos color plata observándolo minucioso.
- Draco… - no pudo evitar sonreír satisfecho – es bueno saber que volviste al mundo de los vivos – intento sonar casual, pero lo cierto era que todo ese peso de preocupación y estrés que llevaba dentro, al fin parecía empezar a desaparecer.
- Un Malfoy nunca muere – respondió solemne
- Siempre supe que no eran humanos… - el rubio frunció el seño pero al instante ambos empezaron a reír. Al moreno se le antojo extrañamente agradable escuchar reír a su compañero; pocas eran las veces que lo había oído tan sereno y relajado, era como si acabara de descubrir a otro Draco.
- Gracias – murmuro un mas relajado rubio
- ¿Por qué?
- Por qué estoy seguro que tu cansancio no es solo por cuidarme, por darme a beber la poción y por compartir tu magia conmigo… aunque esto último fue estúpido.
- Dejémoslo hasta las gracias.
- Es en serio Potter, no debiste haberlo hecho… fue muy riesgoso – musito mirándolo muy serio – no importa lo que pase, no vuelvas a hacer eso.
El moreno lo miro entre sorprendido e indignado – Draco no me pidas eso – murmuro mientras se ponía de pie.
- ¿Por qué no? Sabes que es peligroso transferir tu magia… si no lo haces bien, podrías colapsar – señalo al tiempo que imitaba al Potter y se ponía de pie.
- ¡Por Merlín Malfoy, estabas mal cuando llegaste!
- ¡A diferencia tuya, llevo usando la magia a diario, con dormir bastaba!
- ¡Si según tú no tienes problemas, por qué demonios tienes una pócima de restablecimiento en tu cuarto!
- ¡No es asunto tuyo!
- ¡Lo es cuando llegas al borde del colapso!
- ¡En ese caso no volveré a verte cuando este así!
- ¡Bien!
- ¡Bien! – y gritando esto último Malfoy salió de la estancia tirando la puerta tras de sí.
Potter se quedo mirando la puerta cerrada, ¿Cómo habían llegado a ese punto? ¿Quién diablos era Draco para darle ordenes? ¡Él solo lo había hecho porque estaba preocupado! ¡A la mierda con ese egocéntrico rubio! ¡Qué se jodan él y todos sus descendientes! Completamente cabreado, se recostó sobre la cama dándole la espalda a la puerta… Malfoy podría decir lo que quisiera, pero Tom nunca le había gritado de ese modo por intentar ayudarle… bueno ahora que lo pensaba… tampoco es que hubiese pasado tanto tiempo con él para que le grite… bueno tal vez no le gritaba porque él siempre cedía… bueno pero era por amor… ¿él amor no se trata de ceder?... entonces…
- Potter – la misma voz familiar interrumpió sus pensamientos… el moreno se giro para encontrarse con un enojado rubio
- No te oí entrar – intento excusarse
- Lo sé, al parecer estabas muy perdido en tus pensamientos – se encogió de hombros
- ¿Qué haces aquí?
- Vine por él – el rubio señalo al moreno oji verde sentado en el escritorio de Potter – mi magia no esta tan bien aún para manejarlo estando en otra estancia – señalo aparentando tranquilidad – como lo veo… debo llevármelo a mi cuarto.
Por alguna extraña razón Harry tuvo el impulso de gritar ¡no quiero ir a tu cuarto! ¡Pervertido! Pero al instante siguiente se dio cuenta de lo estúpido que sonaba ello, por lo que intentando esconder su sonrojo musito lo que creyó era lo más razonable - ¿tus padres no lo descubrirán?
- Si logro llegar a mi cuarto sin que lo vean no habrá problemas, el caso es si nos ven en el camino – argumento
- Y… - el moreno no se animaba a decir su plan… pero era lo más obvio del mundo ¿no?- ¿si te quedas a dormir aquí?
- ¿qué?
- No te apenes por mí, ya hemos dormido juntos – vale eso no había sonado bien… - quiero decir… yo dormiré en el suelo, tu usa mi cama ¿de acuerdo? – y antes que el rubio pudiera replicar, Harry tomo unas sabanas y una almohada y se dispuso al otro lado de la habitación – ahí Tholav y Dobby dejaron algunos aperitivos, yo ya comí, te recomendaría que hicieras lo mismo – encontró un lugar al lado del escritorio y empezó a colocar las mantas – creo que tu no pasas frío – le hablo a su clon – pero porque no te recuestas aquí conmigo, al menos así tendré la conciencia tranquila – le sonrió sintiéndose estúpido por hablar con un ser casi inanimado.
- Potter… - llamó el rubio que se había quedado cual estatua al lado de la cama – ven, durmamos juntos – el moreno no pudo evitar mirarlo divertido – no seas imbécil Potter, la cama es grande – Harry noto que aunque el Slytherin miraba al piso intentando con ello que el cabello rubio que le caía sobre la frente cubriera ese leve sonrojo que se formaba en sus mejillas, él bien podía ver la vergüenza que sentía su compañero - ¡apresúrate imbécil! – Harry sonrió más ampliamente.
- Somos dos más – apunto a su clon, y ante la indignada mirada del rubio, acoto – podrá ser solo mi Doppelgänger, pero a mis ojos se ve como un ser viviente – argumento.
- Demonios… vale Potter, él duerme al medio, y tú compórtate – apunto indignado
- Créeme Malfoy, no eres mi tipo, yo los prefiero morenos – le guiño un ojo con picardía al tiempo que tomaba por un brazo a su clon y lo guiaba a la cama.
- Potter… - Harry lo miraba medio sorprendido, medio divertido – no te atrevas a reírte… - decir que el moreno estaba intentando comerse sus comentarios era mentir, la verdad era que no sabía si reírse primero y luego lanzarle un broma o viceversa – Potter… ¡muévanse los dos!
Inicialmente el plan para acostarse había sido Malfoy y Potter a los extremos y el Doppelgänger en medio, aunque Draco había jurado y re jurado que este último no dormiría, Harry había insistido de hacerle acostar con ellos. Como el moreno no había querido dar su brazo a torcer y el rubio debía descansar, finalmente los tres se habían echado a dormir.
Y ciertamente el moreno no recordaba siquiera haber soñado algo aquella noche, estaba tan agotado que en cuanto sus ojos se cerraron perdió la conciencia sobre el tiempo y el espacio. De aquí la pregunta era ¿en qué momento de la noche todos se habían movido?
Al amanecer, él estaba en el extremo contrario al que se había recostado y su clon era el que ocupaba ahora su lugar, ¿Draco? El egocéntrico rubio de algún modo había terminado al medio, atrapado entre un clon que lo miraba medio divertido, con sus piernas entrelazadas a las del rubio y con un Potter que no recordaba haber querido abrazar y recostar su cabeza sobre el pecho del Slytherin - ¡muévanse! – vociferaba un sonrojado y colérico Malfoy.
- Ya va… - el gryffindor se separo del rubio y ayudo a su clon a recostarse adecuadamente – bien que lo disfrutaste… - soltó divertido – quien lo diría… a Malfoy le gustan los tríos – empezó a reír al tiempo que un indignado rubio tomaba una almohada y se la estampaba con brusquedad en la cara - ¡por Merlín Draco, eso me ha dolido!
- Te lo mereces estúpido Potter… - el rubio se levanto y arreglándose la mezclilla del pantalón se dirigió al baño - ¡ya quisieras Potter! ¡que te cojan! – Harry siguió riéndose ante el "berrinche" del rubio, provocando que el mencionado tirara la puerta tras de sí.
- Todo indica que tu creador se levanto de mal humor… - comento el moreno mirando a su perfecto reflecto sobre la cama - ¿Qué dices si dormimos un poco más? – medio divertido medio somnoliento, volvió a dejarse llevar por los brazos de Morfeo, al tiempo que oía como a lo lejos una regadera se dejaba oír.
- Quiero ir… - suplico por vez tercera – te juro que no me notaran…
- Potter… es demasiado complicado, lo sabes – el rubio terminaba de despeinar al clon del moreno. En los últimos minutos no había hecho otra cosa que intentar convertirlo en la viva expresión de la locura – afuera le ordenare que se ensucie, con eso bastara – el moreno no terminaba de definir si le hablaba a él o era una conversación consigo mismo.
- Por favor Draco, te juro que ni me notaran, se bien como hacer el conjuro para volverme invisible – había intentado ponerle ojos de cachorro, jurar que se portaría bien, negociar algún intercambio, pero nada había doblegado la firmeza del rubio.
- Potter… - Draco se notaba extenuado de esa charla – te he dicho que no… y no es que dude de tus poderes – agrego antes que Harry replicara – pero si te ven… se darán cuenta en seguida que no eres tú el que está cometiendo suicidio…
- Pero…
- Ya sé que bien puedes volverte invisible, ¿pero, y si descubren tu energía mágica?
- No lo harán
- Potter… eso no es algo que puedas ocultar con hechizos
- Draco, créeme, nadie me notara
- Pero…
- Detente un segundo y mira ¿de acuerdo? – el moreno tomo su varita y susurro algo a la punta de la misma, al instante desapareció y para sorpresa del rubio fue como si no existiera, su energía mágica no estaba, ni siquiera su presencia era detectable.
- ¿Potter estas aquí?
- Sí – convino una voz cerca de su oído. Draco al instante no pudo evitar sentir un miedo expandirse por todo su ser – te dije que nadie me notara, ¿puedo ir? – la voz de niño del moreno hizo que esbozara una sonrisa.
- De acuerdo Potter.
- ¡Estupendo! – el moreno reapareció y se lanzo sobre el rubio, que al sentir el abrazo de su camarada no pudo más que sentirse conmovido.
- Potter… suelta – murmuro empujándolo lejos de su ser.
- Perdona… entonces ¿vamos?
- De acuerdo, pero primero explícame que demonios hiciste.
- ¿Has visto alguna vez una capa invisible?
- Sí
- Mi padre me heredo una, pero es… especial – convino sonriente
- ¿A qué te refieres con especial?
- Que no se desgasta…
- ¿Hace cuánto que la tienes?
- Desde que nací, mis padres murieron cuando yo apenas era un bebe así que no los recuerdo, mis tíos muggles entonces me criaron. Cuando entre a Hogwarts el director Dumbledore me entregó la capa, dijo que mi padre se la presto y él quería que yo la tuviera – resumió – cuando la obtuve, Ron me dijo que era especial, que nunca había visto una que funcione por tanto tiempo y tan bien – sonrió recordando aquel día de navidad – con el tiempo me di cuenta que usarla era peligroso porque algunos ya sabían que yo la tenía, entonces pensé que si la capa se había creado con magia debía existir algún hechizo que la creara… y así empecé a buscarlo en secreto – era una de las pocas cosas que había hecho solo y de las cuales se sentía orgulloso – así que después de muchos años encontré la forma de modificar el hechizo de invisibilidad y de este modo emular lo que hace la capa, desaparecer y eliminar la presencia mágica. Antes solo lo hacía por períodos cortos de tiempo, ahora ya he logrado casi perfeccionarla y puedo resistir mucho bajo el encantamiento – la forma en que Draco lo observaba no estaba seguro de cómo definirla, nunca lo había visto observarlo así - ¿estás enojado?
- ¿Enojado? – el rubio lo miro sorprendido por la pregunta – Potter… pocas veces lo digo, pero… ¡eres increíble! – el moreno se sorprendió por la forma tan abierta en la que pronuncio aquello el rubio - ¿y Riddle en serio no te valoro? Nunca había oído de un mago que pudiera hacer su propio hechizo… esto es ¡histórico! ¿sabes cuán rico serías de divulgar esto?
- Pero… no puedo divulgarlo Draco, es un secreto… ni siquiera Tom lo sabe - ¿había sido correcto contarle algo tan privado a ese egocéntrico rubio? ¡Draco planearía vender su hechizo!
- Bueno Potter es tu decisión – el moreno lo miro con autentica admiración, era posible que Malfoy fuese del tipo de persona desinteresada… ¿pero cómo lo dudaba? ¡Draco le estaba ayudando a cambio de nada! Había casi muerto por mantener el hechizo del Doppelgänger y todo por él… ¡Draco era increíble! – yo no soy nadie para decidir eso, pero créeme que lo que has hecho vale mucho y tú aún más por lograrlo – el moreno no pudo evitar sonrojarse ante ese sencillo comentario, nunca le habían alabado por algo, ni siquiera Tom… realmente atesoraría ese momento por la eternidad – bueno deja de verme así, ¡a trabajar! – sí, como lo sospecho… Draco no era de los que demostraban abiertamente sus emociones.
Después de aquello el plan había sido simple de desarrollar, él se había mantenido oculto junto a Draco mientras este dirigía al Doppelgänger, lo había hecho ensuciarse y tal cual, caminar hasta el borde del puente. Verlo caer con los brazos abiertos e impactar contra las aguas había sido casi traumático, ¿realmente se vería él así al hacerlo? Draco le había pedido que no lo piense, que ni siquiera intentara recordar lo acontecido. Entendió entonces que el rubio le había dicho que no fuera no porque pondría en riesgo el plan, sino porque sabía que le afectaría contemplar la escena.
Reporteros de diarios y revistas, tal cual había presagiado el rubio, habían desfilado a lo largo de la mañana por la mansión pidiendo las declaraciones del rubio y su familia, Narcissa y Lucius, como era de esperarse, se habían limitado a decir que no sabían nada al respecto, en cambio Draco, para sorpresa de sus padres había contestado algunas preguntas con un poco más de detalle pidiendo se mantuviera sus declaraciones en el anonimato en pro de su buen apellido.
Él, se había limitado a mantenerse entre las sombras, cerca de Draco y sencillamente observando, llegados a ese punto realmente se sentía un completo inútil, pero el Malfoy le había dicho que no era así, que él era la pieza clave y de no ser por sus excelentes aportes a lo largo de la misión no lo hubieran conseguido. Harry sabía que era mentira, Draco lo había ideado todo y él solo se había mantenido oculto entre las cuatro paredes de la recamara asignada por el rubio – Potter te equivocas – había argumentado su camarada por la tarde mientras almorzaban en la recamara del moreno – si no hubieras compartido tu energía mágica ayer, es probable que no hubiera mantenido al Doppelgänger, y no me obligues a repetírtelo porque no lo haré – el moreno sabía que el rubio hacia su mejor intento por animarlo. Por lo que le agradeció el gesto y decidió que a fin de no molestar más al rubio con sus divagaciones lo mejor sería no prestarle mayor atención al tema.
- ¿Y cuál es la siguiente etapa del plan? – se encontró preguntándole por la noche justo antes de que el rubio se fuese a su habitación a dormir.
- Bueno… - murmuro dubitativo – Potter, creo que la mejor forma de vengarte es pagándole con la misma moneda
- No entiendo
- Él te iba a dejar por su amante, ¿verdad?
- Aparentemente
- Pues tú has que la deje a ella por ti
- Malfoy… creo que tu plan no está muy bien estructurado - ¿cómo esperaba el rubio que él logrará seducir a su esposo teniendo en cuenta que arma alguna no tenía? A no ser que… - ¡una poción de amor!
- ¡No seas idiota! Mis planes no son tan estúpidos – el rubio se alejo de la puerta de salida y fue a sentarse sobre la cama – escucha Potter, se supone que estás muerto, no puedes simplemente aparecerte y darle una poción para que crea amarte. Serían demasiadas preguntas… y aunque no lo creas, las especulaciones no harían más que volcar la opinión pública en tu contra. Supongo que la mejor manera de definir el futuro basado en tu idea, sería decir que al final tú serías el culpable de todo.
- ¿Entonces?
- Vamos a convertirte en alguien diferente, completamente, y cuando estés listo aparecerás por todo lo alto, él te verá y se sentirá atraído por ti. Tu tarea será hacer que se enamore y cuando este loco por ti le terminaras, así romperás su corazón. Yo por otro lado me encargare de desenmascarar los juegos sucios que realiza en El Profeta. Un hombre sin amor y poder no es nada – culmino un sonriente rubio.
- ¿Cómo planeas transformarme? – el moreno no terminaba de asimilar lo que escuchaba, realmente Draco lo había planeado bien, pero eso de que él se encargaría de desenmascararlo en El Profeta le sonaba demasiado personal. ¿Qué era lo que realmente ocultaba Draco Malfoy? ¿Sería prudente de averiguar?
- Poción multijugos…
- ¿En quién me convertiré?
- Le he pedido a Nott que me traiga unas muestras de un extranjero muggle
- ¿No nos descubrirán?
- Son pocos los magos que tienen contacto con el mundo muggle, y aún menos los que viajan fuera del país, y es casi imposible que conozcan a la persona en la cual te convertirás porque le he pedido a Nott que no sea alguien popular, que de preferencia viva a las afueras de la ciudad y que sea atractivo pero no demasiado para atraer las miradas… simplemente alguien común.
- ¿Nott sabe acerca de mí?
- No
- Pero… si él traerá las muestras
- La ventaja de tener a Nott como mi personal de confianza es que nunca pregunta ni cuestiona
- Pero…
- Potter, solo confía en mí. Todo irá bien.
- ¿Y tus padres?
- Nadie sabe nada
- ¿Y si me notan?
- Ya lo tengo cubierto, vamos a mudarnos a una residencia que tengo lejos de aquí
- ¿Viviremos juntos?
- Así es
- ¿Pero… qué dirá la gente?
- No dirá nada, porque no sabrán que vivimos juntos
- Pero…
- Confía en mí, todos sabrán que tú o bueno tu nuevo yo vive ahí, yo solo seré tu compañero de trabajo.
- ¿Trabajo?
- Potter, ¿qué tanto sabes sobre la familia Malfoy? – el moreno se avergonzó al notar que no tenía contacto con el mundo mágico al punto de desconocer completamente sobre personas de tanto poder económico como ellos. Ante su mutismo Draco agregó – somos dueños de muchas empresas a lo largo de Reino Unido, y nuestras riquezas son inalcanzables.
- ¿Planeas que trabaje en una de tus empresas?
- Sí y no – el rubio parecía dudar que querer contarle lo siguiente – te dije el otro día que mi padre y yo teníamos intereses distintos… - el moreno asintió – bueno, él quiere que administre todo esto, pero yo ahora estoy más interesado en manejar una empresa que forme con Blaise Zabini, mi mejor amigo. Él es diseñador de modas, y debo reconocer que sus diseños son muy buenos. Hace tres años que venimos trabajando en nuestra empresa, yo la administro y el diseña, y es aquí donde quiero que trabajes. Planeo convertirte en el nuevo rostro de su línea – en algún punto el moreno empezó a sentir que el rubio parecía hablar más consigo mismo que compartiendo sus ideas – te convertiré en una belleza extrajera, un modelo masculino envidiado por todos, serás en resumen el rostro que todos quisieran ser… con tu belleza y mi inteligencia lograremos que los diseños de Zabini sean envidiables, ventas garantizadas.
- ¿Yo seré famoso? – Potter empezaba a sentirse mareado y aterrado.
- No solo famoso… ¡él más famoso de los famosos!
- Pero…
- Potter, será una ayuda mutua
- Lo sé… es solo que…
- No me digas que planeas retirarte de nuestra alianza
- No… es solo que
- Tienes que aprender a confiar en ti – murmuro un relajado Malfoy al tiempo que se ponía de pie y se acercaba al de ojos color esmeralda – eres inteligente, lo haz demostrado haciendo ese hechizo, eres atractivo cuando te colocas la ropa adecuada – señalo la camisa de seda verde que le había mandado a comprar a Tholav y que ahora lucía – y tienes valor Potter – le regalo una complaciente sonrisa al tiempo que estiraba la mano a modo de estrecharla – te lo dije una vez y te lo recalco ahora, juntos lo lograremos – el moreno se sintió conmovido y motivado, Draco no dejaba de sorprenderlo con tantas muestras de afecto, realmente parecía preocupado por él.
- Lo haremos Malfoy – correspondió el gesto.
Leer la noticia del diario El Profeta no había traído más que sin sabores a su desayuno – Yo no estoy loco – murmuró visiblemente cabreado – es mentira Draco, yo siempre he estado bien mentalmente – las tostadas y café que Dobby le había dejado aquella mañana sobre la cama aun se mantenían intactas - él es…. – no sabía exactamente como definir al imbécil de su marido
- Una serpiente – culminó Malfoy, se encontraba recostado en el umbral de la puerta con los brazos entrelazados sobre su pecho que hoy lucía una camisa de seda blanca en contraste con los negros y ajustados pantalones.
- ¿Cómo sabes que Tom era Slytherin? – apuntó con el ceño fruncido
- Potter… es imposible que no lo recuerdes - ¿parecía insatisfecho? ¿frustrado? – yo estudie con ustedes… - murmuro claramente indignado – es más… una vez chocaste contra mí y te ayude a recoger tus libros
- ¿Estudiamos juntos?
- Riddle era de mi casa, compartimos cuarto… ¡Qué más te puedo decir!
- Zabini, Nott y tú… - el moreno empezó a analizar la información… - ¡todos ustedes eran amigos de Riddle! – exclamo sorprendido
- Amigos no – sentenció el rubio - No te ofendas… pero Riddle siempre se creyó superior
- ¿Más que tú? – Harry dejo escapar un silbido de sorpresa
- Potter…
- Solo era una broma
- Como te decía, Riddle siempre andaba solo, a penas y cruzábamos palabra, no saludaba, no preguntaba, era como si nosotros no existiéramos para él – culminó Malfoy
- La verdad yo no recuerdo mucho de Hogwarts – se encogió de hombros – es decir… me acuerdo de mis amigos y mi sala común… creo que simplemente no preste atención a todo lo demás.
- Bueno, no es que yo haya estado exactamente pendiente de ti… pero si quieres saber la verdad, no te recordaba de Hogwarts hasta que me dijiste que eras un gryffindor – el moreno, por un breve espacio de tiempo sintió que la mirada que le lanzaba el rubio era demasiado intensa por lo que se limito a apartarla y volvió su vista a El Profeta – todo lo dicho ahí ha sido una enorme cortina de humo – murmuro el rubio – él solo quiere fingir que es el bueno, sabe que de lo contrario preguntas como el por qué de tu suicidio crearían controversias…
- ¿Por eso Rita Skeeter escribió que lo vio mal?
- Algo que debes saber Potter es que los periodistas siempre exageran y escriben solo lo que les conviene y lo que vende… tener a un hombre destrozado por el suicidio de su esposo demente es digno de un titular, un titular que puede dejar a Riddle como el perfecto mago, capaz de dirigir un periódico y que acaba de meterse al bolsillo a medio mundo mágico – Harry sabía que el rubio tenía razón, pero el solo pensar que Tom había mentido hasta con sus sentimientos no hacían más que destruir su pequeño corazón.
- Hoy será tu entierro – murmuro el rubio – Riddle quiere que todo sea en privado y lo más rápido posible… han puesto la máxima seguridad
- Pero… no hay cuerpo, ¿qué planea enterrar?
- Tus ropas – y tan pronto como lo dijo Malfoy se le ocurrió una idea…
- ¿Sabes donde es?
- Sí
- ¿Puedes llevarme?
- ¿Quieres ir a tu funeral? – Draco parecía exaltado
- ¿Por qué no ir? Uno no se muere todos los días y tiene la oportunidad de verlo
- ¿Qué planeas Potter?
- Nada…
- Mientes
- ¡Draco!
- ¿Quieres verle, verdad? – touché, sí, quería verle, comprobar que Rita Skeeter no mentía, que sí, había dicho que él estaba loco para no tener que responder algo más, pero que sí, sí lo extrañaba, que esos casi ocho años no habían sido en vano… que no le había pedido el divorcio porque en un lugar de su corazón realmente le quería.
- Yo… no…
- Potter, te acompañare – el rubio miraba al techo como si intentara convencerse de algo – pero promete que no harás nada, solo veremos y nos iremos.
- Pero…
- Potter, es arriesgado, solo promételo.
- Prometido.
Habían logrado pasar la seguridad, no es que fuera difícil considerando que ambos iban ocultos bajo el conjuro "especial" del moreno. Draco se había sujetado por el brazo de él a fin de que el hechizo se extendiera hasta sí mismo. No debía soltarse o se vería materializado frente a todos los magos que se encontraban en el recinto.
Harry pudo distinguir a su casi hermana Hermione Granger apoyada en el hombro de su también mejor amigo Ronald Weasley, lloraba desconsolada al tiempo que Ron acariciaba su melena castaña intentando calmarla. Era claro que él intentaba ser fuerte… siempre había sido así. Cuando se trataba de ella, él la cuidaba, no es que le interesara sentimentalmente ya que después de todo era tan gay como él mismo, pero ambos la querían casi como si fueran familia. Alguna vez habían jurado que no importaba que sangre corriera por sus venas, ellos eran hermanos, y como tales siempre cuidarían unos de otros.
- Ahí está – susurro Draco en su oído señalando a un moreno de mirada insoluble. Observaba a sus amigos con desdén, casi parecía asqueado de la situación. A su lado una morena permanecía quieta – están guardando las apariencias – apunto el rubio.
Ciertamente, aunque se había catalogado de privado el evento, Harry noto a una exagerada rubia observando desde el otro lado del salón la escena, una pluma a su lado se movía incansablemente anotando detalles en un libro de color rosa estrafalario.
Su corazón con cada trazo se rompía más… Tom no mostraba ni un ápice de preocupación, solo asco… era claro que había realizado el servicio fúnebre por simple obligación.
- ¿Pueden dejar de hacer escándalo? – Riddle acababa de acercarse a Granger y Weasley. Al notar la atenta mirada de la periodista se aclaro la garganta – mi esposo necesita descansar en paz… y no es bueno fomentar este tipo de escenas – murmuro en un tono menos severo – Seguridad, favor escolten a los señores fuera del recinto… - murmuro al tiempo que se retiraba y dejaba a unos consternados magos.
- ¡Riddle de mierda! ¡ven aquí! – Ron luchaba con los de seguridad para que no los sacaran del local - ¡él era mi amigo! ¡me las pagarás Riddle! – Hermione no paraba de sollozar al tiempo que se dejaba arrastrar por los magos fornidos que la dirigían a la puerta de salida.
Harry tuvo la imperiosidad necesidad de asesinar a Tom, y estuvo a punto de lanzar un crucio cuando Draco tomándolo por la cintura lo atrajo a él, haciéndolo girar y abrazándolo fuertemente contra su pecho – él va a pagar en el momento indicado – le susurro al oído – es mejor irnos Harry – el moreno no opuso resistencia, su corazón estaba muerto, sus fuerzas a penas resistían, sabía que de quedarse más, flaquearía y pronto el hechizo se rompería, materializándolos a ambos en aquel triste lugar.
- No es necesario que apuntes eso, querida – Parkinson paso muy cerca de ellos hablando con la periodista – sus amigos de Potter deben estar consternados por los hechos… ya sabes, les han traicionado los nervios… sé dice que los tres sufrían de lo mismo…
- ¿En serio?
- ¡Sí! Pero no lo publiques, el Sr. Riddle prefiere mantener esto de la manera más privada posible
- Entiendo – la rubia guardo su vuelapluma en su estrafalario bolso rosa al tiempo que se alejaban cuchicheando.
- Vámonos Harry – murmuro el rubio, obligándolo a caminar fuera del recinto.
- Si lo recuerdas Potter… ¿Por qué le quieres? – Draco lo había tomado por los brazos, sujetándolo fuertemente obligándolo a mirarle - ¡por qué quieres estar al lado de una persona que te lo arrebato todo!
- Quién eligió morir… fui yo – el moreno se encontraba sumido en una pena única, pero su corazón le gritaba que había salvación – él… él me cuido… él… me vio cuando nadie más lo hizo…
- ¡Con un demonio Potter, él se deshizo de ti! ¡Se fue con otra persona!
- ¡Una persona a la que tú amas!
- ¡Eso no es verdad! – ambos se quedaron mirando en silencio… Draco lo soltó tan rápido que el moreno casi cae de bruces contra el suelo – hagámoslo a tu manera – Malfoy giró dándole la espalda y camino casi tambaleante hasta su ventana – si quieres regresar con él… yo no soy nadie para negártelo – se oía cansado
- Draco…
- Dime Malfoy – murmuró duramente – no es bueno que te acostumbres a decirme así, podrías decirlo delante de tu esposo y se mal interpretaría
- Pero…
- No hay peros Potter, tienes razón, él es tu esposo… y yo amo a Pansy
- Pero tú dijiste…
- Yo solo me salí de mis cabales – se giró y Harry noto con terror como la mirada relajada que en las últimas semanas le había visto lucir al rubio, hoy se tornaba dura – un Malfoy siempre debe cuidar sus modales Potter, perder los estribos solo genera caos… yo amo a Pansy y ahora con tu belleza y mi inteligencia los separaremos… y cada quien conseguirá lo que quería.
- Draco… Malfoy yo…
- ¿Te puedo preguntar algo?
- Ya lo estás haciendo, creo…
- ¿Piensas fingir que eres otra persona toda la vida? – eso no lo había considerado el moreno y debía admitir que esa pregunta era decisiva – veo que no te lo has planteado… no te preocupes, le pediré a Nott que te abastezca de provisiones de por vida… o hasta que ese muggle francés muera… supongo que entonces pensaremos en algo – y antes que Harry pudiera pensar que decir, Draco salió de su habitación – tomaré una ducha – murmuro sin mirarle.
Notas de la Autora:
Si les gusto nada les cuesta dejarme un review ;) recuerden que son sus palabras las que motivan a que un escritor continue con su trabajo.
Además les tengo una sorpresa, ¡al fin reviví mi cuenta en liverjournal! dulceminina . livejournal . com
Si quieren enterarse de mis avances con el fic, ver fan arts relaciones, etc... no duden en visitarme. Actualizo constantemente, e incluso hace poco publiqué una foto sobre este fic. Espero puedan verla.
Un fuerte abrazo, y que la magia más pura gobierne sus vidas!
DulceMinina
