Notas de la Autora:

Nunca digas nunca... sí, esta semana tuve un bloqueo literario.

Uno de esos de los que no sales así nomas.

Pero gracias a que mi chico es súper amoroso, y que hoy cumplimos 3 años y 5 meses, la inspiración a regresado.

Así que espero disfruten de este cap, que les traerá algunas sorpresas.


EL SECRETO DE LA SERPIENTE

- ¿Te hice esperar mucho? – Armand había llegado diez minutos antes de la hora pactada, y, para su sorpresa Tom ya se encontraba en el restaurant tomando un café. El de ojos cafés no pudo evitar perderse en la imponente figura que tenía frente a sí, Riddle lo miraba relajado e incluso esbozo una sonrisa al verle aproximar.

- Para nada – respondió al tiempo que se ponía en pie y movía la silla para que el recién llegado se sentara – he sido yo quién ha llegado temprano – empujo levemente la silla hacia la mesa en cuanto Armand tomo asiento e inclinándose levemente le susurro al oído – debo decir Armand que hoy luces magnifico – el moreno sintió un leve cosquilleo recorrerle por todo el cuerpo, por lo que intentando no ser muy obvio, se limito a sonreír levemente.

- ¿Y tuviste problemas para dar con el lugar?

- En lo absoluto – negó con tranquilidad – una vez di con el caldero chorreante, me fue fácil de ubicar el restaurante, por cierto es bellísimo – convino al tiempo que recorría la estancia y admiraba las estatuas alrededor, todas eran de diferentes tipos de dragones y en el techo un candelabro de cristal iluminaba la estancia – no tenía idea de que este lugar existiera.

- Se ve que sale poco Armand – comento el moreno al tiempo que llamaba al mozo – este lugar lleva aquí casi un año, lo conocí casualmente en una de mis reuniones de negocios.

- La verdad es que no frecuento mucho esta calle – sonrió, al tiempo que revisaba la carta – un Bouillaisse – indicó al mozo que acababa de llegar – y para beber un Alhelí, por favor – el recién llegado lo miro un poco indignado de que no lo dejaran presentarse pero tomo nota.

- Sr. Riddle ¿desea algo para acompañar?

- Tráigame lo mismo

- En seguida – y diciendo ello el mozo se giró y desapareció.

- Sabes Armand, cada vez me sorprendes más – el moreno lo miro sonriente.

- ¿Qué he hecho? – le devolvió una inocente mirada

- Te confesaré que cuando salgo con Pansy, ella se demora bastante en decidir que se va a servir, en cambio tú… parece que no tienes que pensar mucho para tomar decisiones.

- ¡Oh! Bueno… usualmente me pongo nervioso cuando tengo a una persona, como el mozo, mirándome esperando una respuesta, creo que hasta es un poco incomodo… así que aprendí a decidir rápido – sonrió

- Sabes, con respecto a la incomodidad pienso lo mismo - ¿y cómo no? Harry sabía exactamente esas cosas… es la labor del esposo saber todo de su pareja, es por ello que realizo esa acción, lo sentía por el mozo, porque sí, fue muy mal educado con él, pero todo era en pro de reconquistar a su moreno.

- Y cuéntame Tom, ¿has pensado casarte con Pansy? Entiendo que llevan algo de tiempo juntos.

Tom lo miró casi como si lo analizará, parecía que la respuesta que tenía que dar era de suma importancia y por ello no estaba en sus planes decírselo a cualquiera, y aunque doliera admitirlo a Potter, en ese momento, él era un "cualquiera" - ¿qué sabes sobre mí Armand? – el de ojos cafés no pudo evitar sentirse aturdido ante la pregunta, ¿sería posible que Riddle se hubiera dado cuenta de la farsa? No era posible… Draco era un genio, él mismo lo había corroborado, y era absolutamente claro que si él le había garantizado que nadie había descubierto su identidad, entonces así era.

Respiro hondo y se atrevió a decir con cierto ápice de temor – debo admitir que sé mucho sobre Ud. – puso sentir como sus mejillas se sonrojaban y su corazón empezaba a latir rápidamente – debo admitir también, que soy del tipo de personas que cuando alguien le interesa intentan saber todo sobre él – noto la directa mirada de Tom, y sabía que estaba intentando leer sus pensamientos, sí, el conocía la Legeremancia del moreno, pero si había otra cosa de la que sentirse orgulloso es que él había aprendido a esconder que sabía Oclumancia.

Solo había una persona a la que le había enseñado ese arte, a Draco, y lo había hecho por su seguridad – y solo en raras ocasionas alguien me interesa… alguien como Ud.

- ¿Y qué cosas sabes Armand?

- Sé que estuvo casado, con… espere no recuerdo bien su nombre

- Harry Potter – escuchar el nombre proceder de ese moreno frente a él, fue casi hipnotico, tanto que por un breve espacio de tiempo olvido completamente dónde estaba, quién era y por qué fingía ser alguien más - ¿se encuentra Ud. bien?

- ¿eh? Sí… - murmuró quedo – disculpe Ud. es solo que recordé brevemente como falleció su esposo y me preguntaba como logró superarlo. Ha de haber sido doloroso.

- ¿Honestamente?

- Si le preocupa lo que pueda decirme, puedo garantizarle que por mi boca no se sabrá nada.

- Potter, no estaba bien, era casi demencial vivir con él - ¿de quién se suponía que estaba hablando? – perdía la cordura con facilidad, gritaba enloquecido ocasionalmente y si me alejaba por horas luego no me reconocía – Armand no pudo evitar lanzar una muestra de genuina sorpresa e indignación, aquello era una completa mentira, él… Harry Potter nunca había perdido el sentido de ese modo, era un esposo abnegado que se desvivía por su marido.

- Si estaba tan loco, ¿Por qué no contrato una enfermera o lo mando a San Mungo? – Armand casi escupía cada palabra

- ¿Armand, no le parece que lo está tomando muy personal? – touché, se había dejado llevar y prácticamente se había visto descubierto.

- Discúlpeme – intento tranquilizarse – sucede que yo tuve un hermano… - sabía que Draco le había dicho millones de veces que era hijo único, pero no tenía un mejor plan – sufría de demencia, y al no tener a nuestros padres yo tuve que hacerme cargo de él por muchos años… y bueno, Ud. entenderá… lo tome muy personal. Le ruego me disculpe, no debí haber sido tan descortés- intento desviar la mirada pero Tom lo seguía mirando fijamente, aunque sus endurecidos rasgos parecían volver a relajarse.

- Creo que yo debo disculparme también, supongo que fui muy rudo con mi explicación, comprenderá Ud. que con tantas declaraciones que tuve que dar tras su deceso no me es fácil ser más sensible… pensar en mi difunto esposo es también triste para mí – Armand lo miró poco convencido, ya no estaba tan seguro de Riddle, mentir tan siniestramente y con tal grado de descaro sobre su otro yo era ser cínico, Potter le había dado lo mejor de sí mismo, ¿y cómo le pagaba? ¡desgraciado! – pero… ¿y su hermano? ¿qué sucedió?

- Él falleció hace años, como Ud. comprenderá… un día, sencillamente ya no estaba

- ¿Suicidio?

- Sí… yo a diferencia suya, por aquel entonces no tenía los medios para costear un tratamiento, y bueno… nunca pude brindarle la ayuda profesional que requería – termino intentando esconder las lágrimas que amenazaban con salir, Riddle no le quería, nunca quiso a Potter – esto… ¿puedo preguntarle algo?

- Adelante, dado este impase tiene el derecho a preguntar lo que guste

- Sí su esposo siempre fue así, ¿porqué se casó con él? – él recordaba vagamente que en la escuela nunca habían hablado hasta el último día de clases en el que se le declaro… ¿sería que realmente y al inicio le quiso? Tal vez… ¡sí! Tal vez quién hizo que no le quisiera más fue Parkinson, ¡esa zorra!

- Aún no lo sé – admitió como sí nada más pasara – supongo que en aquel entonces las cosas simplemente debían suceder… en fin… ahí viene el mozo con nuestra orden ¿cenamos?

- Claro

Esa fría noche del sábado, Armand François descubrió una verdad que sabía siempre había estado frente a él: Tom Riddle nunca amó a Harry Potter, el motivo de su boda y su posterior matrimonio aún era un misterio… un hecho que develaría por su otro yo y por él.

Aquella noche y mientras saboreaba su cena, Harry Potter, su otro y verdadero yo, sintió que su corazón escocía, quería venganza… y la tomaría a toda costa.


Inquietar

(Del lat. inquietāre).

1. tr. Quitar el sosiego, turbar la quietud. U. t. c. prnl.

2. tr. Der. Intentar despojar a alguien de la quieta y pacífica posesión de algo, perturbarlo en ello.

Draco Malfoy termino de leer el diccionario con frustración - ¿Estoy inquieto? – no cabía en sus pensamientos la posibilidad de no estar tranquilo, tenía algo que lo impedía leer con parsimonia, tal era su grado de incomodidad que había intentado realizar todas esas labores que lo relajaban constantemente y ahí estaba en medio de su estudio caminando de lado a lado sin lograrlo – demonios – murmuro entre dientes - ¡Dobby! – grito a la nada sin detener su circular andar.

- Señor, Malfoy, señor, ¿llamó usted a Dobby? – el elfo apareció sobre el escritorio del rubio provocando que el de ojos plata lo mirara ofuscado – lo siento, Dobby no calculo Señor Malfoy, Señor – intento excusarse el elfo al tiempo que bajaba del mueble. Era más que visible que el rubio no se encontraba en su mejor momento.

- Ve a casa de Zabini y dile que lo espero en una hora en la oficina – el elfo iba a decir algo pero Draco lo interrumpió - ¡Ve! – y tras ello un leve chasquido indico que el elfo ya se había ido.

El rubio volvió a ojear el diccionario -… despojar a alguien… de… posesión de algo – abrió los ojos con asombro, sería posible qué… ¡no!, ¡no!, ¡no! Sencillamente eso no era posible. Cerró el pesado libro, lo colocó sobre su repisa, paseo la mirada por todo su estudio, y una vez comprobó que todo se encontraba en su perfecto lugar se encamino hacia su habitación.

No había dado ni cinco pasos cuando con un leve clic un elfo hizo su aparición frente a él, y con la mirada llena de terror recito – Señor Malfoy, señor, el señor Zabini dijo a Dobby que le dijera… - tragó con dificultad y sujetando fuertemente su pecho continuo - ¡Vete a la mierda Malfoy, ahora mismo estoy muy ocupado con un moreno! – y bajando el timbre de voz agregó - ¿si me entiendes verdad? - Draco abrió la boca completamente cabreado, Dobby corrió a refugiarse detrás de un florero.

El rubio intento contar hasta diez, Blaise no iba a destruir el poco autocontrol que le quedaba, después de todo lo que habían pasado juntos, resultaba que era más importante un moreno de cual estaba seguro que ni siquiera sabía su nombre a ¡él! Su amigo, hermano… ¡ese idiota de Zabini lo iba a oír! ¡y una mierda su autocontrol! ¡Cuando lo agarre…!

Regreso a su estudio dando zancadas nada dignas de un Malfoy, abrió la puerta casi tirándola en el proceso, se acerco a la chimenea, tomo unos pocos polvos flu, los lanzo y al tiempo que se internaba grito – departamento de Blaise Zabini – un nervioso Dobby vio la escena sumamente preocupado por su amo. Era cierto que el rubio no era el mago más tranquilo del mundo y mucho menos la palabra amabilidad se le daba bien, pero nunca le había tratado de mala manera, y menos aún, nunca le había visto de ese modo. ¿Qué le estaría pasando a su amo?


Viajar vía red flu nunca le había resultado de lo más cómodo, tener que salir manchado de cenizas y a veces hasta con el rostro medio oscuro no era la manera más elegante para él, pero dado que para dar con el cabrón de su mejor amigo a quién se le había ocurrido bloquear la aparición a su residencia, no le quedaba otro modo que usar ese medio de transporte.

Una vez salió de la chimenea, empezó a sacudirse los restos de hollín en su capa, iba a seguir con su cabello cuando un carraspeó llamo su atención. Se giro hacia el sofá a un lado de él, y ahí sentado tranquilamente se encontraba un moreno de capa verde que lo miraba divertido – con que no hay ningún moreno al que te estés jodiendo, ¿verdad? – Draco tomo un pañuelo de su solapa y se lo paso gentilmente por el rostro. El moreno asintió dejando entre ver una pícara sonrisa triunfal – y supongo que ordenaste a mi elfo que me gritara en mi casa, solo para que viniera a cruciarte personalmente – continuo el rubio guardando su pañuelo y acercándose al dueño del recinto.

El moreno volvió a asentir – estoy a punto de lanzarte un avada – anunció el rubio sentándose frente a él y logrando que el moreno lo mirara visiblemente espantado – pero, para tu fortuna no lo haré… al menos no hoy – casi siseo el Slytherin.

- ¿A qué debo tanta amabilidad Draco? – el moreno lo miraba con interés – hay algo que quieres decirme, ¿verdad?

- Tengo una pregunta

- Si se trata de tener algún affaire contigo, mi respuesta es sí

- ¡No seas imbécil! – el rubio miro hacia otro rincón de la estancia intentando relajarse, ¿de verdad no tenía otra persona con la cual podría tener una conversación más seria? Sintiéndose deprimido ante la respuesta decidió que lo mejor era salirse de dudas de una vez - ¿conoces el hipnotismo?

- ¿Perdón?

- Ya sabes… es una técnica muggle, me parece que en el curso sobre muggle lo vimos en Hogwarts

- Claro que sé que es, recuerdo que durante una semana perseguimos a Crabbe y Goyle para intentar hipnotizarlos, tenían tanto miedo de que fuera un conjuro de muerte que nos evadieron por bastante tiempo – el moreno casi reía recordando la escena

- Bueno… ¿entonces sabes cómo es?

- Draco, soy diseñador no médico, bueno, al menos mi teoría es que los médicos muggle deben saber eso… ¿pero para qué quieres un hipnotizador?

El rubio no respondió, pensó que ya había sido suficiente de charla y decidió mentalmente que lo mejor era irse, total ya tenía la respuesta que buscaba, se levanto haciendo un ademan de que se le hacía tarde pero Zabini le conocía y conforme predijo lo sujeto del hombro antes que tuviera tiempo de lanzar los polvos flu en la chimenea – dime, ¿qué ha pasado? – el rubio se tenso, no quería responder… se había prometido así mismo que no respondería aquello – Draco… - Zabini podía ser tan persuasivo cuando quería… era una serpiente después de todo – no tendrá que ver… - el único además de él que sabía todo era Zabini, ahora recordaba porqué era la única persona con la que podía hablar de ello - ¿es sobre Potter verdad?

Las sonrojadas mejillas del rubio fueron respuesta suficiente para que el moreno lo obligara a sentarse de nuevo – empieza a hablar – el de ojos plata lo miro con tristeza, había llegado el momento de soltar toda la verdad.

- Antes de su suicidio lo encontré – no estaba seguro de querer entrar en detalles – no es que lo buscara – intento excusarse – él… solo apareció – se encogió de hombros.

- ¿Él te busco? – Zabini lo miraba fijamente, Draco estaba seguro que después de su madre, el moreno era el único que lograba sonsacarle todo.

- No – negó sintiéndose completamente estúpido – fue una casualidad no prevista.

- Nada en este mundo funciona por casualidad Draco, no me vengas con ideas románticas ahora, tú sobre todo que eres la persona más lógica que conozco – Zabini le miraba con el ceño fruncido - ¿entonces?

- Hablamos

- ¿Sobre qué? – demandó el moreno

- Sobre… Riddle – continuó – él sabía lo de Pansy…

- ¡Genial! ¿por eso te busco? Porqué se dio cuenta al fin que el imbécil de su marido lo engañaba… ¡menudo gryffindor! ¡y yo qué pensé que tenían buen corazón! ¡ahora resulta que como no le funcionaba el plan a, se fue por el b!

- ¡No fue así Zabini! – Draco se sentía enfurecer con cada palabra de su amigo – Harry no es así… ¡él no recuerda! ¡él no me conoce! ¡no recuerda nada! – Blaise abrió los ojos de par en par – Blaise… Riddle le hizo algo

- Pero…

- El Harry Potter que conocí en Hogwarts… él ya no existe – el rubio dejó escapar una lágrima que rodo cual llanero solitario por su mejilla… al fin le había dicho a Zabini lo que él había descubierto en los últimos meses.

- ¡Merlín bendito! ¡por eso se suicido! – el moreno se levanto de un salto y empezó a caminar de lado a lado completamente perdido en sus pensamientos – Draco no debiste haberle dicho la verdad…

- No se la dije y no se suicido – el moreno se detuvo en medio de la sala y visiblemente cabreado se giro y miro al Slytherin fijamente.

- ¿Qué hiciste Draco? – el rubio tragó pesado… ahora era cuando debía contarle lo de Armand…

- ¿Recuerdas a tu modelo estrella?

- Sí, ¿qué hay con él?

- Él es Harry Potter


La velada había trascurrido sin mayor transcendencia, Tom le había contado sobre como consolido sus negocios, las estrategias corporativas que había logrado y aunque muy superfluamente le había hablado sobre Pansy – ella es una mujer muy bella, sin lugar a dudas – le había comentado tras su tercer whisky de fuego – y muy audaz, como columnista es exquisita – siguió halagándola, cosa que a Armand empezaba a aburrirle y casi causarle arcadas – pero… - bebió un sorbo más, detalle que ahora mantuvo al vilo al francés.

Algo le había dicho Malfoy, algo que no había creído ocurriera o fuera posible pero justo en ese instante su hipótesis se estaba viniendo abajo – Potter, cuando un hombre le encuentra un "pero" a su pareja, por muy estable que estos sean… quiere decir que hay algo que no marcha bien o que está empezando a fallar – y ahí lo tenía a Riddle, justo en sus ojos y a él acababa de usar el tan beneficioso termino.

Aunque debía admitir que hacía unas horas ello le hubiera encantado, ahora se sentía tan decantado por la vida, que le daba lo mismo si Riddle le daba pie a algo más o se lanzaba un avada él mismo – a veces puede ser bastante absorbente – comentó al tiempo que se servía un trago más.

- ¿Absorbente? – no sabía si era a causa del whisky o es que extrañamente el moreno había empezado a confiar en él, pero todo indicaba que estaba completamente predispuesto a hablar.

- Armand, me gustan las personas que no están detrás de uno como perro faldero, que tienen decisión propia y están dispuestas a no atarse, pero Pansy…

- Quiere algo serio y exclusivo – se aventuro a completar

- Exacto – confirmo el moreno

- Y si te dijera que yo… no busco exclusividad en una relación – si bien Tom había dejado de ser su príncipe encantado, no podía echar el plan por la borda, al menos no lo haría por él, sino por Draco. Ese rubio egocéntrico que estaba enamorado de la zorra de Parkinson. Después de todo, al parecer, y fuera del endemoniado carácter que tenía la desgraciada, no tenía otra cosa negativa. Al parecer el único culpable de la destrucción emocional de Harry Potter era Tom Riddle, su esposo. ¡Irónico!

- Armand, será que Ud. me está proponiendo algo – la perversa sonrisa que le regaló Riddle casi le congelo la sangre, ese hombre en definitiva distaba mucho de a quién amó, o era que nunca lo había conocido en realidad.

- Sé que es un hombre comprometido, solo le dejo en claro que Ud. me interesa y que son sus intereses los que intento cuidar.

Riddle volvió a tomar la fría pose de hombre de negocio que el francés curiosamente empezaba a aceptar como su estado natural. Dejó la copa de whisky sobre la mesa y moviendo juguetonamente los dedos, inclino levemente la cabeza hacia un lado – Armand, no soy tonto, ¿lo sabes, verdad? – el francés tragó pesadamente, ¿a qué jugaba este tipo? Algo le decía que ese hombre sabía más sobre él que él mismo.

- Lo sé – admitió el rubio – por eso me atrae

- Sabes que mi prioridad son los negocios

- E intuyo que si tuviéramos algo, sería bajo sus condiciones, de tal modo que Ud. gane

- Es correcto

- Y mi postura se mantiene, Ud. me interesa, no planeo nada serio, porque lo que menos deseo es que rompa su vínculo con la Srta. Pansy, lo único que le ofrezco es mi amistad y disposición para lo que Ud. desee. Si busca un amigo sabe como contactarme. Estoy dispuesto a escucharlo, y no divulgaré nada – Riddle lo miró fijo, y una vez Armand supo que intentaba leer su mente.

Le regalo la sonrisa más sensual que se le ocurrió al tiempo que dejaba que Riddle leyera sus pensamientos, los cuales solo trataban de un francés y sus fantasías románticas con el moreno.

- No me es fácil confiar en las personas, pero lo tendré en cuenta Armand – el moreno alzó una copa y Armand no dudó en seguirle - Por las buenas amistades

- Y compañías… - culminó el francés.


Era de madrugada cuando Draco Malfoy decidió regresar al hogar que compartía con el francés. No era que no quisiera volver, muy por el contrario ese inquietante sentimiento con el que aún intentaba luchar, lo hacía querer ver a Potter y saber cómo le había ido.

- ¡Te mataré Draco! – había sido lo último que le había gritado Zabini antes de verlo desaparecer por la red flu.

Y no era para menos, esa misma noche su moreno amigo había descubierto que él, Draco, un Malfoy, había roto una promesa, le había traicionado y encima mentido. Debía de reconocer que Zabini era su hermano, de lo contrario cualquier otro llegado a ese punto lo hubiera dejado completamente solo con ese problema.

Suspiró. No era el momento de lamentarse, de abrir viejas heridas y sumirse en los recuerdos… él mismo había decidido olvidar su etapa de colegio, él mismo había jurado que no volvería a caer, él mismo había dicho que no volvería a buscar…

- ¿Potter? – había estado tan sumido en sus pensamientos que no había notado la presencia en su estudio.

- ¿Por qué llegas tan tarde? – apenas podía reconocer su figura en la penumbra, pero su voz era demasiado familiar para él, aunque se notaban en un tono distinto, parecía distante, triste; era la misma voz que usara aquel día cuando lo encontró en el puente.

- ¿Qué ha pasado? – alarmado se acercó a la sombra frente a él - ¿estás bien?

- Sí – Draco conocía perfectamente cuando el moreno mentía, y ese timbre tan agudo de su voz era señal irrefutable.

- Lumos – murmuró alzando su varita.

El moreno frente a él cerró los ojos al instante, era claro que había estado a oscuras por muchas horas. Se notaba despeinado y con los ojos hinchados, había estado llorando y llevaba la ropa mal puesta, cosa que sería normal hacía meses, pero el Harry en el que se había convertido desde que se transformara en el francés no era así. Era más cuidadoso, no al borde de ser vanidoso, pero algo de los buenos modales del francés había adquirido.

Draco sin poder contenerse lo abrazo - ¡Qué te hizo Riddle! – demandó al tiempo que lo cobijaba contra su pecho.

- Nada… - murmuro un triste moreno

- ¡Demonios Potter, lo mataré!

- No me ha hecho nada… - Draco iba a refutar, pero entonces sintió humedad en su cuello, y supo al instante que el moreno estaba llorando.

El rubio abrazo fuertemente al moreno y no dijo nada, el gryffindor le correspondió y se dejo llevar, sollozo amargamente su desgracia, lloro por Tom, pero también por Draco, ¿cómo un ser tan maravilloso podría estar enamorado de una arpía como Pansy?

El Slytherin acaricio su espalda formando pequeños círculos al tiempo de susurraba palabras de aliento para su amigo.

- Él no me hizo nada… - repitió mecánicamente el moreno – yo solo descubrí lo que me dijiste

- ¿El qué?

- Qué él nunca me quiso Draco… nunca

El moreno se apartó levemente del rubio para observarle – eres un buen amigo Draco.

- Y tú demasiado cursi, gryffindor tonto – susurro el rubio

- ¿Qué hubieras hecho si me hubiera lastimado?

- Lo hubiera matado

- Te enviarían a Azkaban

- ¿Y eso qué?

- ¿Quién consolaría a Pansy? – el rubio le devolvió una mirada triste, pero intentando aligerar el ambiente, sonrío.

- Es fuerte, sabrá defenderse sola.

Harry asintió y le devolvió la sonrisa.

- Entonces, ¿cuál es el plan ahora?

- Quiero venganza – el moreno lo miro fieramente – esta noche Riddle me ha dicho varias cosas que me gustaría que averigües, creo que está metido en actos turbios.

- ¿Malversación de fondos?

- Entre otras cosas – se encogió de hombros

- Dame los datos y veré que consigo

- De acuerdo – Harry lo miró divertido

- ¿Qué te hace tanta gracia?

- Esto – acuno su cabeza en el hombro del rubio

- No entiendo

- Draco, no te das cuenta, pero si fueras gay sabrías que esta posición es demasiado cursi – el rubio casi lo empujo en su afán por evitar cualquier acto cursi – Si que estamos sensibles – comentó un moreno más relajado

- Yo no dije que no fuera gay – argumento un cabreado Malfoy

- ¿Estás de broma no?

- No Potter, hablo en serio


Notas de la Autora:

Sé que es cortito, comparado con los capítulos anteriores, pero os prometo que las y los recompensaré.

Espero con ansias sus reviews!

Dulce Minina