Unas Vidas Sencillas

Aquella nochecita ya muy próxima la medianoche la gente del templo Myouren se unió a la gran fiesta de fin de año en el santuario Hakurei.

Pero Nazrin le pidió a Shou que se alejaran un poco de los demás invitados y cuando ya habían terminado de bajar las escaleras se desarrolló la siguiente escena:

- Maestra, por favor agarrémonos de las manos.

Al nuevo pedido de su discípula Shou sólo respondió de momento un "Claro".

- ¿Eh? ¿Y esos ruidos…?

Preguntó Nazrin cuando avanzaron un poco más por un caminito secundario.

Nazrin soltó la mano de Shou previo a avisarle que investigaría la fuente de unos ruidos que nunca había oído hasta ahora.

Nazrin apartó un poco las ramas con espesas hojas del arbusto más cercano y la escena que alcanzó a distinguir en la penumbra de ese claro la anonadó… pues había nada más y nada menos que media docena de parejas entre humanos y youkais que estaban realizando actos sexuales indebidos al aire libre.

- ¿¡Pero qué…!?

La ratona retrocedió con manos y talones pues se había agachado para investigar mejor la fuente de los ruidos (que ahora sabía que eran gemidos y sonidos de fluidos corporales haciendo frotes).

- Nazrin, ¿qué viste ahí…?

- ¡M-Maestra…!

Nazrin le contó lo que vio a Shou.

- Ah, no es algo por lo que alarmarse tanto…

Le respondió restándole verdadera importancia al asunto…

- ¿¡Cómo que no…!?

Se expresó Nazrin.

- Mmm, Nazrin, tal vez en el fondo quieras hacer algo parecido a lo que hace esa gente de allá, ¿o no es así?

- ¡Pero Maestra, ¿qué está diciendo…!?

- Y tal vez querrías realizar esos actos conmigo, ¿verdad?

Shou se empezó a acercar peligrosamente a los labios de su discípula.

- ¡Nooo…!

Nazrin se soltó y corrió con todas sus fuerzas en dirección opuesta al santuario.

- ¡Nazrin, espera! ¡Sólo era una broma…!

- Maestra, ¿cuándo te volviste una degenerada…?

La ratona se preguntaba sobre la situación al momento en que se sentaba en un banco de madera que había a un lado de un camino que llevaba a la aldea de los humanos.

"¿Pero en verdad no quería que me besara…? La Maestra… Shou… me parece una hermosa persona… y desearía que me prestara más atención ya que últimamente casi siempre anda muy cercana y hasta melosa con Byakuren… Ay, si tan sólo se lo pudiera decir… Pero soy una cobarde…".

- ¡Nazrin…!

Toramaru Shou dejó de trotar y pasó a caminar a los pocos metros de donde estaba Nazrin.

- Maestra… ¡Maestra…!

- Nazrin, disculpa que te…

Shou no pudo terminar de disculparse por su broma porque Nazrin se abalanzó sobre ella dándole un beso en los labios lo que provocó que Shou perdiera el equilibrio y ambas cayeran al suelo (porque el camino estaba hecho de tierra aplanada).

- Ugh… Maestra, discúlpeme…

- No pasa algo malo… Pero tengo una ligera idea del por qué me besaste…

Nazrin no dijo algo sino que se limitó a sonrojarse.

- Recién me doy cuenta de los sentimientos que albergas por mí… Ahora todas las piezas encajan… pues por eso buscabas excusas para estar más veces cerca de mí y te enojabas cuando le mostraba unos afectos a Hijiri…

Mientras Shou decía todo esto Nazrin y ella se iban levantando poco a poco hasta que se pararon sin molestarse en ese momento por sus ropas algo sucias.

- Maestra, ahora que lo sabe me siento tonta…

- No te sigas sintiendo así… porque yo también te amo…

El rubor en Nazrin aumentó con desmesura al escucharle esas palabras de su maestra.

Y luego Shou sacó una cajita, la abrió y le preguntó:

- Nazrin, ¿quieres casarte conmigo?

- ¡M-Maestra…!

Nazrin se dio la vuelta tapándose la cara.

Como pasó un ratito y Nazrin no salía de su estupor Shou la dio vuelta con suavidad agarrándola por los hombros y le quitó las manos de la cara viendo que estaba muy sonrojada, con lágrimas recorriéndole los cachetes y tragándose un hilo de moco…

- Nazrin, arruinaste el momento…

- ¡Ay, perdón, Maestra…!

Nazrin abrazó a Shou poniendo la cara de costado entre las tetas de Shou.

- Nazrin, ¿ya te calmaste un poco…?

- Sí…

Y sin que Shou se lo volviera a mencionar Nazrin supo lo que tenía que decir en ese momento.

- ¡A-Acepto, Shou! ¡Yo también quiero que seas mi pareja para toda la vida!

Ahora fue Shou la que se enrojeció pero acto seguido se colocó uno de los anillos en el dedo y el otro que quedaba en el dedo de Nazrin.

La ahora pareja volvió al santuario Hakurei a celebrar con los demás la llegaba del año nuevo… y al llegar la medianoche no hubo fuegos artificiales sino más bebidas, más comidas, más charlas, más juegos recreativos y más risas.

Hijiri Byakuren a diferencia de Murasa, Ichirin y Unzan (que estaban haciendo unas apuestas de quién ganaba el tiro al blanco) llegó a notar el cambio de humor entre Shou y Nazrin en el breve lapso entre su retorno y la finalización de las celebraciones:

- Vaya, "Cuando se larga una sana carcajada te encuentras con los dioses".

Y en efecto Shou y Nazrin se reían de contentas sentadas una al lado de la otra en un círculo que formaban con otras jóvenes.