Sé Sólo Mía
Capítulo 1: Sé mi Diablilla Especial
Aquella tardecita cuando Patchouli-Sama estaba cerca de finalizar de tomar el té con Remilia-Sama yo terminaba de buscarle el libro de texto que mi Ama quería para leer a la noche así que me puse ordenar la biblioteca colocando varios libros en sus estantes y de paso hice un poco de limpieza.
En esto estaba cuando Patchouli-Sama entró a la gran biblioteca por la puerta doble principal de la misma.
"¿Koakuma…?".
Me llamó y yo respondí enseguida poniéndome frente a ella a un metro y medio de distancia.
"¿Qué desea, Patchouli-Sama?".
"Remilia me contó algo desconcertante… Dime, ¿es cierto que Flandre te forzó para su placer?"
Aquellas palabras las noté como un puñal en el corazón…
"E-Es verdad, Patchouli-Sama… F-Flandre-Sama es capaz de ser muy cruel… Me dijo que aquel era "nuestro juego secreto"…"
No sabía qué más decirle a Patchouli-Sama y no podía ocultar mi vergüenza…
"Entiendo, Koakuma, a pesar de que seas mi sirvienta personal también le debes lealtad a Flandre así como Meiling también me debe lealtad siendo en primera instancia una servidora de Remilia…".
Pese a lo que me mencionó no pude dejar de notar un dejo de desprecio en su tono…
"Flandre tiene una mentalidad volátil e inestable por lo que no me sorprende su accionar…".
Continuó diciendo mi Ama…
"Koakuma, dame una prueba de tu lealtad".
Me ordenó sosteniéndome el mentón con la mano derecha.
Luego la besé en los labios y creí que ahí finalizaba nuestro contacto pero Patchouli-Sama empezó a meterme la lengua en la boca. Luego me apretó el culo con ambas manos mientras teníamos una guerra de lenguas.
Noté que algo me chorreaba en la ingle… y no era pis precisamente… y enseguida caí de rodillas… por el potente orgasmo que llegué a tener…
"Ah, Patchouli-Sama…".
"Como sos una súcubo no me sorprende que seas más sensible ante el sexo que yo…".
Entonces noté que me elevaba y era Patchouli-Sama la que me levantó.
"No, Patchouli-Sama, se le va a manchar el vestido…".
Me sonrojé hasta las orejas de lo avergonzada que estaba.
"No importa…".
Me respondió mirando recto por el camino de la mansión que empezábamos a transitar.
"¿No fui muy pesada…?".
Empecé a llorar cuando se lo pregunté a mi Ama cuando ésta me dejó sobre la cama de su habitación..
"Para nada, utilicé mi magia para hacerte levitar así que en verdad sólo te sostuve porque quería hacerlo".
"Patchouli-Sama, yo…".
Empecé a decir pero mi Ama me puso el dedo índice sobre los labios.
"Silencio, Koakuma, no me interesan tus argumentos… Ya luego me encargaré de darle un escarmiento a Flandre… pero ahora todo lo que quiero hacer es estar a tu lado…".
Dicho esto mi señorita teletransportó mi ropa a un lado de la cama dejándome completamente desnuda y enseguida hizo lo mismo con ella misma…
Patchouli-Sama se puso a cuatro patas sobre la cama y sobre mí y supuse que me iba a volver a besar… pero en vez de ello me metió la cabeza entre las piernas tras habérmelas separado y me dio el primero de muchos lametones que me daría en mi parte más púdica…
Tuvimos mucho sexo hasta la mañana siguiente.
Cuando quise detener a Patchouli-Sama para que no enfrentara a Flandre-Sama mi Ama me aclaró que no le haría daño alguno a la señorita Flandre.
Una hora después Patchouli-Sama volvió a entrar en el cuarto y yo seguía en el mismo porque me había ordenado no salir hasta que ella volviera.
"Flandre nunca jamás te pondrá un dedo encima…".
Unos días después tras aquel incidente no vi a Flandre-Sama por la mansión y me temí lo peor… y cuando por fin me armé de valor para preguntar ya que la señorita Patchouli tampoco estaba en la mansión…
"¿Que dónde está Flandre-Sama…? Ella se fue con la Señorita Remilia, con Sakuya-San y con Patchouli-Sama a un viaje de campamento según me dijeron… O más bien a una iglesia ubicada en medio de un valle me aclararon Sakuya-San y Patchouli-Sama…".
Me especificó la guardiana del portón… mientras yo suspiraba de alivio…
Capítulo 2: La Guardiana y la Joven Vampiresa
"¿Ya aprendiste bien tu lección sobre ya sabes qué, Flandre-Sama?".
Le pregunté a mi joven señorita.
"¿En serio tenías que preguntármelo…? Pues sí, Meiling…"
Me respondió mientras tocaba el piano.
Al principio como no podía ser de otra forma Flandre era bastante mala tocándolo pero un mes y medio después de empezar a aprender se volvió bastante buena tocando este gran instrumento musical.
"Muy bien, por hoy ya terminamos la lección de piano así que pasemos a trotar y a hacer otros ejercicios".
Flandre no me respondió esta vez pero se levantó de inmediato a cambiarse al jogging.
"Disculpa, Flandre-Sama…".
Me disponía a retirarme cuando Flandre me agarró de la muñeca.
"Meiling, quédate hasta que termine de cambiarme…".
Mencionó mientras me miraba a los ojos con un leve sonrojo.
Esa era su señal para decirme que quería tener sexo y yo se lo concedí...
"Muy bien, Flandre, tienes un hermoso trasero…".
Mencioné con algo de lascivia cuando Flandre estaba casi completamente desnuda ante mí al momento en que me daba la espalda pero me miraba por encima del hombro.
"Quítate la bombacha con lentitud".
Le ordené y ella obedeció.
Y lo mismo pasó cuando le ordené voltearse para que me mostrara las tetas.
Debo decir que las tetas le crecieron bastante durante el último lustro al igual que su estatura aumentó un poco.
"Meiling…".
Me miró con ojitos brillosos mientras arrugaba la boca.
Esa era la señal para pedirme besos.
Y se los di con una guerra de lenguas mediante.
Luego de terminado nuestro ritual de besos, caricias y frotes corporales empezamos a trotar por el inmenso patio trasero de la mansión.
Tengo que contar que hace dos meses Flandre-Sama intentó violarme sexualmente pero no contó con que yo sería más fuerte que ella. La detuve y cuando le pregunté por qué trató de hacerlo me confesó que estaba mortalmente aburrida y que hasta había abusado de Koakuma.
Cuando se lo informé todo a Remilia-Sama claro está que no le hizo gracia alguna y se lo contó a su vez a Patchouli-Sama…
Luego Remilia y Patchouli decidieron que había que hacer algo concreto con Flandre y la respuesta fue bastante sencilla: la enviaron a un campo de entrenamiento lejano del que las señoritas tenían conocimiento para que Flandre tuviera algo de entretenimiento con un entrenamiento que consistía en hacer ejercicio y aprender a tocar el piano (¿ya mencioné que el campo de entrenamiento era una iglesia casi completamente abandonada que estaba ubicada en el centro de un pequeño valle nevado?).
"Uff, uff, no doy más…".
Exclamó Flandre mientras ponía las manos en las rodillas cuando tenía las piernas dobladas por el resto del peso del cuerpo.
"Sigues teniendo poca resistencia así que todavía nos falta más práctica".
"Ey, Meiling… ya que por hoy terminamos estas actividades… ¿nos bañamos juntas...?".
Me preguntó al momento en que me ponía la cabeza de costado entre las tetas.
"Ji ji, Flandre, qué pillina que sigues siendo".
"Nadie puede esperarse que cambie tanto en tan poco tiempo…".
Sentenció.
"Claro que no, pero lo estás logrando, mi diablilla".
En ese momento vi que Remilia-Sama y Sakuya-San se pusieron a tomar el té en el otro extremo del patio.
Cuando Flandre y yo nos acercamos a ellas agarradas de las manos Remilia-Sama fue la primera en hablar:
"Vaya, qué bien que se están llevando".
"No sólo nos llevamos bien, Remilia Onee-Sama, sino que ahora Meiling es mi amante".
Dicho esto Flandre me dio un rápido beso y se empezó a caminar hacia la puerta doble trasera y principal de la mansión.
"Meiling, te volveré a esperar esta noche en mi habitación así que sé puntal, ¿de acuerdo?".
Dijo regalándome una sonrisa tierna pero una mirada cómplice y pícara.
"¡F-Flandre-Sama…!".
"Vaya, vaya, todo parece marchar mejor de lo que se esperaba…".
Anunció Remilia dando un sorbo a su té cuando Flandre se retiró del lugar.
"Ojou-Sama, fue una excelente idea en principio a obligar a Flandre-Sama a respetar unas actividades diarias".
Se expresó Sakuya.
"Sí, así tendrá algo bueno con que ocupar la mente durante bastante tiempo más".
Remilia se inclinó levemente ante mí.
"Meiling, te doy las gracias por ser parte del proceso de maduración de Flandre".
"Oh, Remilia-Sama, no hacía falta hacer una reverencia…".
"Ay vamos, Meiling, sólo lo hice porque quiero mostrar algo de gratitud. Además por hoy estás exenta de vigilar el portón. Andá enseguida con Flandre".
"Pero Señorita…".
"¿Vas a hacer que me repita, guardiana del portón…?".
"¡C-Claro que no! ¡Ya paso a retirarme!".
Aquella noche Flandre me esperó en su habitación en camisón… y todo el resto de la noche realizamos nuestro ritual…
