N/A:Los primeros capítulos, del 1 al 4 están algo rarillos en redacción ya que estos fragmentos fueron los primeros que escribí hace 2 años, del 5 en adelante estan mejorados y revisados por mi senpai C: Este fic es algo raro, pero nació de los días que jugaba por primera vez Call of Duty.
Capítulo 2. Despertar extraño, Mundo extraño:
"Nunca en la historia de los conflictos humanos tantos debieron tanto a tan pocos". Winston Churchill.
El plan había iniciado, ya no había marcha atrás.
Marzo de 1939. Estados Unidos.
Los habitantes del país Estadounidense, estaban al tanto de las noticias de la BBC y de noticias que provenían de Inglaterra, principalmente de Londres, todos estaban tensos ante las noticias, inclusive en New York, la gente se quedaba parada, viendo los rápidos mensajes noticiosos que aparecían en pantallas negras, con letras verdes iban y venían noticias en torno a la guerra que se estaba desatando en Europa, todos estaban inquietos y atentos a lo que sucedía, porque en sus mentes venía la vaga pregunta de "¿y si nos ocurre esto también?".
El gobierno Estadounidense estaba al tanto del todo, de vez en cuando, hacia llamadas repentinas al gobierno Británico, al mando de Churchill. Ambos presidentes sabían que estaba por desatarse el descontrol, y que daría inicio a una guerra a nivel mundial, ante dado caso de inestabilidad, no solo financiera, sino ahora por una posible guerra, el gobierno había decidido que se reclutaran a varias personas de todos los estados, y que fueran llevados a las base militares más cercanas, para ser entrenados.
El presidente Roosevelt sabía que varios se negarían, pero eran obligados a ir, a defender a su país si es necesario, y el a pesar de que en su mente vagaban ideas y pensamientos fugaces, pronto se daría cuanta que lo que estaba haciendo, iba a funcionar, porque pronto, estarían involucrados también.
5 de marzo de 1939, Base militar de West Point.
Apenas había amanecido cuando el sonido del clarín de las 0630 de la mañana, resonaba con mucha energía, el día había estado al principio, un poco frío, ya que el día anterior, había llovido durante toda la noche.
El teniente Spira, el más disciplinado de la base, y también denominado amargado, iba a una de las barracas no muy lejanas del patio de formaciones, estaba un poco molesto, ya que los nuevos reclutas no habían despertado y seguían al parecer, durmiendo.
El segundo teniente de la compañía Fox, también llamada Big Red One, había enviado a Spira, para que fuera a llamar a los nuevos reclutas, ya que tenían más de 20 minutos de atraso, y el no planeaba esperar para darles una "calurosa bienvenida".
Spira había llegado a la barraca 101, donde los nuevos reclutas aun dormían, el teniente, sin entrar con delicadeza, ni siquiera con un toquido de puerta, abre con un estruendo la puerta de madera, haciendo que uno de los reclutas, terminara despertando repentinamente.
-¡Despierten niñas!, ¡el día ya empezó y no vamos a desaprovecharlo!- Gritó Spira hacia los reclutas, aplaudiendo y levantando las sabanas que los cubría del frío. – ¡Vamos, despierten!, ¡ya se les hizo tarde para la formación! – Spira estaba totalmente molesto.
-Hey, cállate, quiero dormir más – dijo uno de los reclutas, quien decidió abrazar su almohada inconscientemente. - ¡Déjanos dormir! Y vete a molestar a otro – dijo otro de los reclutas mientras se giraba para dormir boca abajo.
Eso molesto un poco más a Spira, quien los miró con cara de pocos amigos.
-¡Suficiente!- rugió Spira – Si no se levantan en estos instantes, voy a dar la orden de que los vengan a mojar… ¡con agua totalmente fría! – Esta vez, Spira si iba a cumplir con su amenaza, ya que el segundo teniente, le había dado la orden de hacerlo, por si los nuevos reclutas se negaban.
Uno de los reclutas, al ya no poder volver a dormir, solo le queda nada más que abrir los ojos, pero su sorpresa fue grande, cuando vio en donde estaba, y sobre todo en qué forma estaba –Uh, ¡¿Qué demonios es esto?! –Dijo el recluta al verse las manos - ¡No!, ¡esto es una locura!- El recluta solo se levanta de golpe, y rápidamente dirige su mirada a todo su cuerpo.
Los demás al ver a su camarada, hacen lo mismo, y solo se empieza a escuchar miles de reclamos, maldiciones y demás, por la pesadilla que estaban viviendo, Spira solo suspiró, y pensó que eran otros recién llegados, el teniente tenía razón, no iban a tomarlo con calma, ni mucho menos con cierto toque divertido. Los Decepticons, por fin estaban viéndose del lado humano.
Uno a uno, se veía en el espejo del baño, viendo marcas, color de ojos, y de cabello, ninguno estaba conforme con que estaba viendo, y no estaban dispuestos a quedarse de esa manera, ni mucho menos adaptarse.
-Puede alguien explicarme ¡¿Cómo paramos en esta situación?!- Dijo uno de los reclutas, estaba furioso y se sentía asqueado por lo que veía.
Uno de los reclutas, solo se había acercado a su pertrecho, donde estaban almacenadas todas sus cosas, en pocas palabras, un uniforme de deportes, uno de gala, otro militar, cada uno en 2 pares, 1 par de botines, una toalla, cantimplora, material para uso de higiene personal, entre otras cosas, todo eso, estaba también en los demás pertrechos de metal color verde olivo frente a las camas ahora desordenadas.
El joven recluta, solo mira su pertrecho y hace una sonrisa, al parecer, era el único que estaba conforme y contento con lo que veía, inclusive se le notaba en sus ojos, y en sus labios, que formaban una sonrisa meramente infantil.
Spira, al ver al recluta, solo se le acerca, notando algo extraño en él, porque, como el teniente Optimus Prime, le había informado que la mayoría de Decepticons no estaría de acuerdo, con lo que iban a ver cuándo despertaran, pero la actitud de uno de ellos, lo había extrañado, y solo se le acercó para ver que hacía o como iba a reaccionar después.
El joven recluta, al ver a su lado a Spira, y al ver el rango que tenía, este solo se pone en posición de firmes y le hace un saludo militar, Spira titubea por un momento, pero le devuelve el saludo. No sabía si el recluta estaba actuando, o estaba tomándolo todo enserio.
-Descanse, soldado – Dijo Spira luego de dejar de saludar. – Señor, ¿permiso para hablar, Señor? – Esta vez, el recluta habló, y su acento, no era característico de los Decepticons que estaban hablando y gritando a la vez, más bien, parecía acento europeo.
-Permiso concedido, soldado – Dijo el teniente. –Señor, ¿Cómo debemos de vestirnos ahora? – El recluta solo lo miraba, intentando ocultar su emoción. –Ahm , deben usar el uniforme de deportes, hoy será su primer entrenamiento, un teniente les dará la bienvenida, y luego se ejercitarán conmigo, y como ya veo que usted, soldado…-Spira no sabía su nombre y como aun no portaban sus placas de identificación que permanecían guardadas en los pertrechos. – Shadowblaster, Señor, mi nombre es Shadowblaster – Dijo el recluta con una pequeña y fugaz sonrisa – Bien, soldado Shadowblaster, como ya vi que usted está tomando esto con calma y al parecer, está aceptando esto, vaya y dígale a sus amigos, que deben de vestirse y salir de aquí en 10 minutos, los estaré esperando en la entrada de la barraca, así que, apresúrense – Dijo Spira antes de retirarse.
Shadowblaster solo suspira y va caminando tranquilamente hacia el baño, donde estaban casi todos, mirándose una y otra vez, creyendo que era solo una pesadilla. Para Shadowblaster, no lo era, más bien, era un sueño, una oportunidad para no seguirse sintiendo inútil, en Cybertron detestaba esa guerra, el no participaba, inclusive le dijo a su creador, que no quería participar, a pesar de que su creador le había insistido por última vez, pero el Decepticon, simplemente se negó. No era su guerra, y no se sentía adaptado a ella, porque apenas tenía un año de haber llegado a Cybertron, tras varios años de vivir en la Tierra.
-Oigan, señores, el teniente me dijo que debemos estar listos en 10 minutos, en los pertrechos, perdón, esas cajas metálicas que están al frente de las camas…de recarga – Mencionó Shadowblaster, luego de que todos se le habían quedado viendo, solo uno, fue y lo agarró por los hombros. –Dile a ese amiguito tuyo que acabas de hacer, ¡que no nos mandan! – Shadowblaster solo lo sujeto y lo miró de forma normal. –Sideways, quita tus manos de encima, y no es mi amigo, solo vengo a decir lo que él me dijo que les dijera-
-Ahora mismo te diré mi respuesta – Sideways estaba a punto de darle un puñetazo, cuando el fuerte brazo de otro recluta lo había detenido, Sideways solo volteó a verlo y decide calmarse – Perdón, mi Lord – Sideways bajó la mirada, luego de que Megatron lo mirara con ira.
-¿Eso fue lo que te dijo, Shadow? – Megatron miró al Decepticon, y este solo asiente con la cabeza – Bueno, que esperamos, ¡Decepticons, muévanse! – Dijo Megatron, luego de dirigirse hacia el dormitorio, segundos después, todos lo seguían.
Shadow solo suspira y los sigue, intentando ocultar una sonrisa infantil – Esto será lo mejor que me ha pasado –
En cuestión de casi 10 minutos, los reclutas habían salido de la barraca, luego de haberse vestido, tras varios problemas, ya que la mayoría no sabía cómo ponerse cada prenda, hasta que Shadow tuvo que explicarles a todos como se hacía, ahora, gracias a él, estaban portando el uniforme de deportes adecuadamente.
Al salir los Decepticons, miran a su alrededor, y van notando tanto Autobots como femmes Decepticons que iban y venían, los Autobots también lucían humanos, al igual que las femmes, los Autobots se veían felices y caminaban en pequeños grupos, hablando y riendo por una que otra ocurrencia, los Decepticons, solo observaban su alrededor, conociendo el entorno que ahora los cobijaba.
Tarde o temprano, tenían que adaptarse a su nuevo hogar, y debían adaptarse a su forma humana, y prepararse para lo que se venía, porque pronto, serían lanzados a la guerra.
