Y ahora se empieza a venir la parte buena |'D esta si esta bien redactada y algo fumada (?), espero les guste. Transformers le pertenece a Hasbro, Shadowblaster es personaje mio.

Capítulo 5: ¡Bienvenidos a Rusia!:

Fue un viaje tranquilo de varias horas, desde Estados Unidos hasta Rusia, su objetivo principal. El trayecto pasó sin percances hasta que empezó a atravesar una parte de Europa, en la cual sufrió uno que otro ataque antiaéreo por parte de las ciudades ocupadas por los alemanes, haciendo que él, Astrotrain, se ocultara entre las nubes y volara más alto para tratar de esquivar las balas. A pesar de que Astrotrain tenía un buen blindaje, era preferible no darle más tentación al enemigo y que este siguiera disparando.

El grupo que iba adentro empezaba a cuestionarse sobre lo que Optimus les había dicho justo antes de partir; incluso alguien había susurrado que mataría al Prime si lograba sobrevivir y salir de ese peligroso asunto.

Megatron observaba por la ventana, sus pensamientos rondaban en Optimus y la misión, un corto gruñido provino de su boca y luego entrecerró los ojos, pensando en que Optimus lo había enviado para que lo mataran en una tierra llena de humanos y que un simple terrestre vestido con un uniforme que lo identificaba lo mataría. Un final indigno para el Líder Decepticon.

Soundwave lo observaba de vez en cuando, esta vez no queriendo hacer el intento de leerle la mente, y más sabiendo que quizás esa habilidad la había perdido con el cambio de cuerpo. Suspiró profundamente y terminó de acomodarse para observar hacia otro lado, mientras trataba de pensar en otras cosas.

La mayoría del grupo en el avión o estaban en silencio o susurraban en voz baja con el compañero de a lado, tratando de alivianar la situación para ellos mismos, no querían preocuparse por lo que se venía y como llegarían al dichoso lugar a donde irían. Mientras, Astrotrain trataba de ver más allá de su radar, con tal de no toparse con otro grupo de artillería alemana y volviera a hacer de las suyas, su odio hacia ellos incrementaba conforme pasaba el tiempo al igual que las ganas de querer lanzarse contra ellos y matarlos tanto en su forma robot como en su forma aérea. Pero tenía que contenerse.

Después de una hora más de viaje, el pitido que emitió el radar de Astrotrain había avisado que habían llegado ya al objetivo en donde permanecerían por tiempo indefinido. Todos los que estaban ahí también lo escucharon y voltearon a ver hacia las ventanas, el silencio se hizo presente y en las mentes del grupo se empezaban a formular muchas preguntas sobre el futuro que les vendría.

-Sujétense bien, empezare a aterrizar – dijo Astrotrain y luego cortó la comunicación.

Obedecieron al escucharlo, se sujetaron y trataron de ver el descenso de Astrotrain, pero lo único que empezaron a ver fueron enormes boquetes formados en el suelo y escombros de los edificios que antiguamente estaban de pie. En minutos, Astrotrain descendió hasta rozar el suelo y detenerse en una amplia calle del lugar.

-Listo señores, hemos llegado ya – Astrotrain abrió su compuerta para dejar pasar a sus pasajeros.

-Willkommen auf Russland – Shadowblaster susurró mientras bajaba y observaba todo a su alrededor. Los más cercanos a él voltearon a verlo después de que hablara en otro idioma.

-¿Que dijiste niño? – Springer había volteado a verlo.

-Ah, ¿uh? – Shadowblaster termina volteando para verlo fijamente – Había dicho "bienvenidos a Rusia"…solo que no me había fijado que lo dije en alemán.

-¿Hablas un idioma terrestre? – Outburst se le acercó.

-No fíjate, es cybertroniano antiguo. Claro que si es un idioma del planeta, es alemán.

Outburst solo le terminó respondiendo con un bufido por la forma en que su compañero le había hablado.

-Oigan, miren a su alrededor, no hay humanos cerca…-Dijo Prowl con tal de cambiar el ambiente de pelea que estaba por formarse.

-Y todo el lugar está hecho trizas – Springer terminó la frase de su compañero.

El grupo le dio una fugaz vista a lo que estaba a su alrededor. Lo único que veían era un paisaje desolado, eran pocos los edificios y las casas que se mantenían en pie, pero no completas. Aun había delgadas estelas de humo en algunos cúmulos de escombros. El único ruido que se escuchaba era el viento cuando arreciaba y los delgados sonidos de aves que pasaban volando en grupo.

-Bueno señores, debo irme – Astrotrain había cerrado su compuerta y activado otra vez sus motores mientras se elevaba.

-¡¿Que?! ¡¿Te iras?! – Megatron se giró para verlo – ¡te ordeno que te quedes!

-No puedo, mi Lord, aunque lo quisiera, pero soy un blanco aquí– Astrotrain hizo un sonido – lo siento mi Lord.

Megatron no dijo nada más, solo asintió y luego movió la mano en señal de que pudiera retirarse. Luego se acercó a sus compañeros para indicarles que avanzaran. Mientras Astrotrain emprendía vuelo de regreso al otro lado del planeta.

Ninguno dijo nada y formaron dos filas para caminar de forma ordenada, si hablaban, lo hacían de forma susurrante, de lo contrario estaban en silencio y observando con suma precaución sus pasos y todo lo que les rodeaba.

Los pocos Autobots que habían ido en el primer viaje se habían quedado formando la parte trasera de las líneas, prefiriendo así cuidarse por si el enemigo trataba de aparecer y atacarles por adelante, y así los Decepticons recibieran el fuego enemigo. Pero no sucedió, no por ahora.

Caminaron por varias horas, de pueblo en pueblo hasta que terminaron en un paraje semi-desolado, las pocas hierbas que había eran las que habían sido cultivadas mucho tiempo atrás. Hasta que encontraron un batallón de rusos que avanzaban hacia el pueblo siguiente, en ese pueblo se encontraba una estación de tren que dirigía hacia Stalingrado.

El pequeño grupo de Decepticons y Autobots se habían unido al numeroso batallón que avanzaba a paso decidido, no quisieron hablar ya que no conocían el idioma, hasta que escucharon a sus nuevos compañeros que hablaban de todo un poco, había mucho tiempo para aprender un nuevo idioma.

Abordaron los trenes cuando habían llegado a la estación de tren, observaron cómo la gente que habitaba el lugar despedía a los soldados con flores, besos, abrazos y palabras motivantes, sería un viaje largo, ya que su rumbo era justo cerca del río Volga. Durante el largo viaje, el pequeño grupo aprendió cada palabra importante que sus compañeros gustosamente les enseñaban, incluso habían comisarios y sargentos que les enseñaba frases en ruso y alemán, les habían contado el cómo había iniciado la guerra y desde cuando estaban luchando. Megatron puso atención a cada historia que ellos contaban; era una guerra muy diferente.

Por meses, viajaron en tren, eran pocos los momentos que podían bajar y descansar lejos de los vagones, ya que siempre los comisarios decían que lo más importante era la liberación del país y no un pequeño descanso, una parte de ellos tenía razón. Los Decepticons dejaron a un lado las pequeñas peleas que tenían con sus acompañantes Autobots, incluso desde que Jetfire había llegado en un pueblo cercano al Volga y había dejado a otro pequeño grupo, entre ellos: Lockburn, Flairwing, Ironhide, Liege y Silverbolt. Se unieron al grupo que había llegado meses atrás y ahora los ponían al tanto de lo ocurrido anteriormente.

Habiendo llegado al último pueblo más cercano al río, empezaron los combates contra los alemanes que aun controlaban la gran zona del Volga y más allá de esta. En los constantes combates muchos murieron, las peleas se ponían a veces peor cuando habían tanques de por medio. Pero lograron la victoria a pesar de lo duro de la pelea.

-Un largo viaje, ¿no es así? – Lockburn miró a su compañero de la par.

-Ja, y aun así creo que seguiremos avanzando sin descansar. Shadowblaster volteó a verlo.

-No se quejen niños, aprendan de los veteranos – Ironhide les dio un golpecito a ambos por la cabeza.

Ambos Decepticons emitieron un corto gruñido y sobaban la parte que Ironhide había golpeado. Después rieron los tres, tenían ya varias semanas que convivían de forma tranquila, convirtiéndose en buenos camaradas, altekameraden, como les decía Shadowblaster de vez en cuando a pesar de que los recién llegados no lograban entender, hasta que sus otros compañeros les traducían.

Shadowblaster a veces hablaba en alemán sin que se diera cuenta, muchas veces fue en el tren y otras mientras caminaban, la mayoría del grupo se había dado cuenta al igual que los rusos que se les pegaban de vez en cuando, para ellos era un punto a favor, sabiendo que uno de ellos hablaba el alemán de forma perfecta. Pero para Megatron era algo preocupante, sabía que si el joven Decepticon hablaba sobre de dónde provenía, inmediatamente los soldados rusos lo tomarían como un espía, el Líder Decepticon temía que eso sucediera.

Megatron estuvo hablándole de vez en cuando que calmara su forma de hablar y cuidara el acento, para que así pudiera seguir entre el grupo. El Líder Decepticon veía a los tres soldados bromear entre ellos. Una pequeña sonrisa se había formado al verlos, pero al sentir que estaba sonriendo, rápidamente volvía a cambiar de expresión a una seria. Aun no debía saberse la verdad y que solo él y Shadowblaster conocían. Pronto lo dirían a sus demás compañeros, pero ahora no era el momento.

Habían avanzado ya desde que habían bajado del último tren y salido del último pueblo, caminaron durante horas entre soldados, hasta que al final ordenaron detenerse. Habían llegado ya a las orillas del río Volga.

–¡Bienvenidos a Stalingrado! –Había gritado un soldado ruso de alto mando. –¡Su misión empieza desde ahora, vamos a cruzar el río hasta llegar a Stalingrado, y la liberaremos! ¡Dividiremos a todos en grupos y entraran a los barcos que tenemos disponibles, al llegar al otro lado, se formarán para recibir o un rifle o un peine de munición! ¡Así son las cosas aquí camaradas! ¡Si un camarada cae ante ustedes tomaran su arma o su peine de munición y correrán a matar a los malditos boches invasores! ¡En este lugar no necesitamos cobardes, si alguien huye de su misión de salvar su pueblo, su país, será eliminado de forma inmediata!

Los murmullos entre los soldados no dudaron en empezar, hasta que un disparo al aire los había callado a todos de inmediato y volver a prestar atención al soldado ruso de alto mando.

–¡Prepárense camaradas! ¡Llegó la hora de servirle a su país! ¡Llego la hora de liberar Stalingrado de las garras de nuestro enemigo! ¡Muchos caeremos en el intento, pero esta vez lo lograremos! ¡No se rindan ante ellos! ¡Y si mueren llévenselos a ellos también! ¡El día de hoy, nosotros llevaremos la victoria! ¡Por nuestra madre Rusia! –El soldado de alto mando levanta una mano para enfatizar su último grito, y al instante, todos los demás se habían levantado y elevado sus manos empuñadas y gritando como perros salvajes antes de lanzarse contra su presa.

–Señores, nos llegó la hora –Megatron había hablado entre el griterío de los demás.

Shadowblaster había volteado a verlo, y luego suspiró y volvió a ver al frente, el fuego se veía desde donde estaban, la ciudad estaba en llamas, y la noche estaba empezando a caer, sería una larga batalla.

–Estoy listo.

–Todos estamos listos, mi Lord –habló Soundwave mientras veía a Megatron– si queremos salir de este infierno, los ayudaremos entonces.

Megatron sonrió ante eso, el primer gran combate que tendrían desde su llegada al país, y desde que habían sido convertidos en humanos. Le demostraría a Optimus de que sobreviviría a esa guerra y que lo vencería, para así darle a conocer de que solo él era el más fuerte.

La batalla estaba por comenzar…