Disclaimer: Los personajes de Digimon no me pertenecen
Summary COMPLETO: Miyako, Hikari, Sora y Mimi son las mejores amigas. ¿Qué pasará cuando los hombres comiencen a hacer estragos en sus vidas? ¿Su amistad sobrevivirá?
Miyako y Takeru llevan meses saliendo, ¿Por qué Hikari parece no superarlo?
Kari es su amiga del alma, ¿Va a perdonarle a Sora estar jugando con su hermano y el mejor amigo de éste?
Mimi dice confiar en ellas ciegamente, ¿Por qué entonces les oculta a cierto pelirrojo?
Miyako sabe que lo que hizo en verano está mal, ¿Cómo va a contárselos a sus amigas?
"Sorpresas Inesperadas"
Todas
Esa misma tarde después de que Hikari saliera huyendo de la cafetería en la mañana, la castaña les llamó y las citó en su casa con gran urgencia. Miyako al principio se negó enfurecida por su reacción primaria, sin embargo tras que Sora y Mimi la convencieran la peli lila aceptó sin remedio.
-Espero que tengan razón y quiera disculparse. –bramaba Inoue en camino a la residencia Yagami.
-Tranquila Miyako, Hikari es una niña razonable, seguro sabe que lo que hizo se vio muy mal y ahora quiere remediarlo. –opina Mimi.
Sora no está tan segura de que Kari quiera disculparse pero ha apoyado la teoría de Mimi en un intento de convencer a Miyako de que accediera a acompañarlas. La pelirroja realmente no sabe lo que pasa por la cabeza de la hermana de Tai pero quiere averiguarlo a como dé lugar.
Tocan la puerta esperando que la jovencita abra y esto hace. Hikari está parada en el rellano sonriéndole con simpatía.
-Quiero pedirles perdón por haber huido así esta mañana. –dice apenada y Mimi sonríe victoriosa. –Sé que pareció como que estaba siendo grosera pero es que tenía tantas cosas en la cabeza y necesitaba pensar…
Miyako entorna los ojos oyendo con interés.
-Todo está bien, Hikari-chan. –le dice Mimi tomándola de la mano. –No tienes que darnos explicaciones.
-Sí tiene qué. –niega Miyako. -¿Qué tanto tienes en la cabeza, Kari?
La chica de pelo castaño mira extrañada a su mejor amiga de gafas pero no puede enfadarse por su descaro ya que sabe lo que Miyako piensa de ella en estos momentos.
-He decidido que quiero arriesgarme como todas ustedes han hecho y quiero tener novio. –sonríe tímidamente. Ninguna lo puede creer. –Así que he llamado a Daisuke y he aceptado salir con él.
Esto ellas lo pueden creer mucho menos.
-¿Qué has hecho qué? –pregunta Sora que es la única que no se ve radiantemente feliz.
Miyako ha sonreído como el gato de Alicia y Mimi se ha lanzado a abrazar a Kari mientras la hace dar círculos sin parar.
-¡Kari, eso es fabuloso! –exclama Tachikawa.
-Les deseo lo mejor a ambos, Hikari-chan. –añade Miyako, genuinamente aliviada.
Pero Sora no se encuentra así. Sora sabe que Kari no siente ni siquiera la más mínima atracción por Daisuke Motomiya porque la conoce bien y lo ve en su cara. La más joven del grupo ha aceptado una relación que no tiene futuro y la razón por la que lo ha hecho, añadiendo lo sucedido esa mañana, es muy obvia.
Si Hikari se está metiendo en una relación a la fuerza es porque está enamorada del novio de su mejor amiga y está completamente indispuesta a admitirlo en voz alta.
…
Mimi
Su timbre sonó y Mimi abrió la puerta con una sonrisa brillante en la cara. Se encontró allí a un joven pelirrojo de ojos oscuros que no parecía del todo cómodo con la situación. Mimi se rio mentalmente mientras se preguntaba cómo es que haría para extraer de Koushiro sus grandes secretos.
-Buenas tardes, Mimi. –saluda Koushiro con poca afectividad, más bien con una cordialidad casi robotica que Mimi encuentra de lo más divertida.
-No seas tan educado. –se queja Tachikawa. –Anda, pasa no te quedes allá afuera.
El jovencito de diecisiete años de edad obedece porque no le queda de otra. Se queda parado a mitad de la sala porque realmente no sabe muy bien que hacer. Mimi oculta una sonrisa burlona.
-Anda, siéntate. –le ofrece al ver que él no lo hará por su cuenta.
Koushiro se sienta y ella le imita acomodándose a su lado.
-He escuchado por Taichi que te gusta probar las recetas de su madre. –dice la jovencita de cabello color caramelo.
-Sí, bueno… -contesta Izumi. –Eso no salió muy bien.
-¡Afortunadamente yo soy una cocinera excelente! –exclama Mimi con euforia. –En realidad quiero estudiar gastronomía en unos años.
-¿De verdad? –pregunta Koushiro quien sigue un poco apenado. Mimi se imagina que no se explica por qué ella está compartiendo información privada con él.
-Sí, mi sueño es ser como las grandes chefs que tienen shows en t.v. –confiesa sin ningún titubeo. -¿Cuál es tu sueño Koushiro-kun?
El pelirrojo se encoje de hombros.
-No sé. –dice finalmente. –Creí que me habías invitado a comer, no a hablar de mis sueños.
Ella le regala la sonrisa más comprensiva que posee en su repertorio.
-Te invite a hacer ambas. –afirma Tachikawa. –Quiero conocerte mejor y para ello puedes hablarme de tus más grandes deseos.
El muchacho pone cara de incredulidad.
-¿Por qué querrías eso?
-¡Tu cumpleaños se acerca! –decide sincerarse Mimi. –Y he pensado en que no tengo idea que regalarte porque no sé mucho a cerca de ti a pesar de que hemos ido toda la vida en la misma clase y que creo que somos amigos. –agrega la muchacha.
-Oh vamos, Mimi. –Koushiro suspira. –No tienes que darme nada.
-¡Mimi siempre da los mejores regalos! –se queja ella y Koushiro se lamenta el hecho de que sea tan eufórica.
-Entonces basta con darme algo que puedas ver que me gusta.
-¿Cómo algo para computadoras? –pregunta la joven. –No seas ridículo, yo soy mejor que eso.
La castaña le convenció de sentarse a comer una de sus estrafalarias recetas y mientras hacían eso él podía hablar sobre sus sueños. Koushiro no se veía ni la mitad de entusiasmado que Mimi pero aun así se sentí en la mesa y esperó a que ella le sirviera algo que ella llamaba "explosión roja" y que no tenía la mejor pinta.
-Mira Mimi, realmente no se me da mucho hablar de mí.
-Tal vez es porque no te preguntan acerca de ti con frecuencia. –opina ella. –O tal vez no lo hacen las personas correctas, pero para tu suerte soy muy buena para escuchar. Así que habla.
El pelirrojo no le quedó de otra más que complacer a su anfitriona.
-Sueño con ser informático algún día. –habla finalmente. –Y no sólo eso, quiero ser investigador de alguna compañía grande que se dedique a la recopilación de datos sin descubrir.
Mimi sonríe y le invita a continuar hablando de aquello mientras se mete una cucharada roja a la boca.
-Quiero descubrir lo que no ha sido descubierto. –resume el joven de ojos negros. –Quiero hacer investigaciones que ayuden a la humanidad. Quiero explorar lugares de la ciencia que no todos conocen.
-Eso suena excelente, Izzy. –añade Mimi llamándole por el apodo que le han dado hace años y que sólo ella y ciertas personas selectas, siguen usando. –Supongo que es algo parecido a cuando creas una receta, quieres descubrir y experimentar con nuevos sabores hasta que encuentres uno que haga que todos se queden boquiabiertos.
-Supongo. –asiente Izumi.
Mimi hace una pequeña mueca con sus delgados labios rosas.
-Vaya, ¿Por qué es que tengo que sacarte las palabras con tanta dificultad? ¿A caso no quieres hablar conmigo? ¿Te desagrado?
Para evitar responder Koushiro se introdujo una cucharada enorme de explosión roja a la boca y se dio cuenta que realmente el sabor era bueno. Increíblemente el color, el aspecto y el nombre no eran tan buenos como el sabor.
Mimi tomó aquella acción como una ofensa y frunció el cejo, ahora lejos de estar entristecida se encontraba indignada.
-¡Responde! –exige la castaña.
-No es que me desagrades, Mimi. –habla el joven finalmente. –Al contrario, creo que eres una chica simpática. Es sólo que eres tan enérgica que me encuentro fuera de mi zona de confort hablando contigo.
-¿Y qué más?
-¿Eh?
-¿Qué más? –pregunta Mimi. –Dijiste que soy simpática y enérgica. ¿Qué más soy?
Koushiro se sonroja sin saber que decir. Reflexiona por unos segundos y luego decide hablar.
-Eres lista, eres amable y amistosa, eres creativa y definitivamente eres decidida y a la vez sensible.
Ella le sonríe de oreja a oreja.
-Se te olvido decir que soy bonita, pero creo que es suficiente para perdonarte. –afirma Tachikawa.
Koushiro enrojece debido a la soltura que caracteriza tanto a su interlocutora pero se las arregla para poder emitir una sonrisa que le dé a entender a Mimi que todo ya está bien.
…
Sora
Cuando volvió a casa primero se sintió aliviada de no encontrar otro ramo de rosas en su entrada ya que era muy característico de Yamato darle detalles después de alguna cita juntos. Sin embargo cuando abrió la puerta lo que se encontró allí no hizo sino impactarla tal vez más que dos docenas de rosas rojas.
-Te he estado esperando. –le sonríe Taichi mientras se acerca a ella y le besa en la mejilla. –Será mejor que te sientes, tendremos la tarde ocupada.
Sora observa todo sin comprender.
-¿Qué es todo esto?
Taichi está sentado en su sala de estar rodeado de botes de helado, una caja de pizza y varios DVD's.
-No recordaba tu sabor de helado favorito pero luego recordé que ni tú misma te puedes decidir entre el pistacho y el chocolate amargo, así que traje ambos. –comunica el moreno. –Traje nuestra pizza favorita. –agrega abriendo la caja y dejando al descubierto la delicia de tres quesos y salami. –Y traje la trilogía de El señor de los anillos, además de una sorpresa. –añade mostrándole el DVD de "Legalmente rubia". –Yo sé que es tu placer culposo.
-Pero ¿Por qué? –indaga la pelirroja sin palabras.
-Porque sé que no estás bien y creo que tienes que contarme a fondo.
-Tu examen, Tai. –dice acomplejada. –Es mañana.
-Y ya estudié lo suficiente, además de que estoy seguro que estudiaré más llegando a casa. –contesta Yagami. –Pero ayer que me negué a verte no pude ni siquiera leer tranquilo, había algo que me estaba molestando y era el no estar allí para ti.
Sora sintió como los ojos se le empezaban a llenar de lágrimas e hizo lo posible para contenerlas. Taichi que conocía a la perfección todas las reacciones de Takenouchi, hizo como que no se daba cuenta distrayéndose en poner el primer DVD en el aparato reproductor de la chica. Sora se limpió las traicioneras lágrimas y emitió una sonrisa radiante.
-Gracias. –musita la chica.
-No me agradezcas, mejor ven y engorda conmigo. –le señala el asiento a su lado mientras le estira el bote de helado con dos cucharas y una sonrisa en su rostro le hace pensar a la pelirroja que Tai jamás lució más guapo que en este momento.
Se acerca a él y esta vez sin pensarlo le besa en los labios. Hasta este momento había sido Taichi el que le había presionado a ella para besarse y Sora la que no se había podido negar. En esta ocasión por el contrario, es ella quien toma la iniciativa y une sus labios por primera vez.
-Eres el mejor. –susurra ella.
Tai asiente.
…
Yamato
El rubio se encontraba que echaba chispas de coraje.
¿Qué demonios podía hacer ahora?
Sora realmente no sabía las cosas que provocaba en él. Yamato jamás se había considerado a sí mismo como un chico romántico y sin embargo por ella había hecho actos que sólo se podían describir con esa palabra.
Siempre fue un joven apasionado con lo que amaba. La música, su familia, su vocación, etc. Pero jamás lo había sido con ninguna chica y ahora mismo Sora Takenouchi le estaba haciendo sentir una pasión desenfrenada en cada parte de su cuerpo. Además claro de esos odiosos celos que le estaban torturando…
También se creía alguien celoso, después de todo consideraba que lo que era suyo no podía ser de nadie más y así lo había demostrado en varias ocasiones, sobre todo con el que era su hermano menor y al que ver que alguien más trataba de proteger le provocaba un malestar impresionante. Ese había sido el primer problema que habían enfrentado Taichi y él, la afición del Yagami de tratar de arrebatarle el cariño de Takeru, o eso había pensado Matt en su momento, ahora sabía que realmente no era así pero de niños eso le había causado gran angustia.
Luego vinieron las peleas por otros motivos más maduros, hasta finalmente llegar a las peleas por causa de ella. De Sora.
Yamato le había mandado un mensaje hace un rato diciendo que si quería ir a comer con él a algún restaurant. La respuesta de ella le había dejado helado…
"No puedo, estoy con Taichi en mi casa, besos"
Ishida había ardido en furia mientras se preguntaba, ¿Qué más debía hacer para erradicar a Taichi de la vida de su pretendida?
Sin embargo sabía que no había nada que pudiera hacer, que Tai era el maldito mejor amigo de Sora y que además de todo, también era su maldito mejor amigo… Si quería a Sora iba a tener que aceptar aquello.
Y la quería, demonios claro que la quería…
De pronto la puerta se abrió de par en par y el rubio casi salta de la sorpresa que se llevó ya que su padre no debería estar en casa por lo menos en un par de horas más.
A quien se encontró allí parado fue a su hermano menor que le miraba con seriedad, no sonriéndole bobamente como sólo Takeru sabía hacer, sino como un joven angustiado. Sin duda no importaba que ya tuviera quince años, para Yamato T.K. sería siempre un niño y verle con una expresión que señalaba madurez le asustó.
-Siéntate. –indica Yamato, señalando un sofá. -¿Qué es lo que pasa y porque vienes con esa cara?
-Hermano, necesito que hablemos. –pide el rubio más joven suspirando. –Es importante.
Yamato se sienta justo frente a él y éste comienza a hablar.
-Miyako me acaba de llamar para contarme una excelente noticia. ¿Sabes cuál ha sido la excelente noticia?
-No si no me lo dices. –contesta Yamato.
-Que Hikari Yagami y Daisuke Motomiya se han hecho novios.
La noticia le sorprende a Yamato de manera grave, aunque claro que no tanto como le afectó a Takeru. El rubio mayor alza las cejas en señal de impresión y es que no es para menos.
Daisuke Motomiya lleva detrás de Hikari varios años y ésta no le ha correspondido ni una sola vez a sus afectos y en opinión de Matt jamás lució ni lo más mínimamente interesada en él. Además claro de que la hermanita de su mejor amigo no lucía mínimamente interesada en nadie a excepción probablemente de su hermano menor.
Yamato y Taichi habían hecho una apuesta a los once acerca de cuanto tardarían Takeru y Hikari en hacerse novio. Tai había dicho diez años y Yamato había dicho cinco. Hasta ahora el rubio había perdido pero esperaba de corazón que Tai perdiera también ya que no podría esperar hasta que los enanos tuvieran dieciocho para que se dieran cuenta de que debían estar juntos.
Sin embargo hoy día Takeru salía con Miyako (la cual gracias a sus excentricidades Yamato apenas aguantaba) y Hikari al parecer, salía con Daisuke lo cual era a parecer de todos, ridículo.
-¿Cómo lo ha tomado Tai? –fue lo único que se le ocurrió preguntar.
-Ni idea. –dice T.K.
Yamato piensa que tal vez es esa la razón de que haya buscado apoyo y consuelo en Sora.
-¿Cómo lo has tomado tú? –pregunta el rock star a pesar de que la respuesta es muy obvia.
-Pues no sé. –dice Takeru. –Me siento realmente extraño y sé que no tengo razón. Estoy con Miyako y hace mucho que decidí que mis sentimientos por Kari estaban incorrectos y no iban a ser correspondidos pero eso no ha evitado que me traigan problemas con mi novia, y además de eso no ha evitado que sienta como que me han dado una patada en la ingle.
Yamato remilga un poco por lo bajo.
-Es que no importa cuántas veces te digas que no debes sentir algo por alguien. –le dice a su hermano menor. –A tu corazón eso le va a importar un carajo, Takeru.
-Pero quiero a Miyako.
-¡Y quieres a Hikari! –exclama Yamato, harto de la poca cordura del jovencito. –Acéptalo. Mientras más pronto lo hagas más fácil será que tomes una decisión.
-¿Una decisión?
-Claro, hermanito. –responde. –Si quieres a Miyako y quieres a Hikari obviamente tendrás que decidir en algún momento a alguna de las dos, en mi opinión deberías elegir a la hermana de Taichi para hacerle rabiar más –agrega Matt. –Pero como no es mi decisión, deberás hacerlo por tu cuenta.
T.K. no tiene ni idea de lo que debe decir ahora.
De nuevo les agradezco el apoyo y los comentarios, les mando un abrazo enorme!
