CAPITULO 2
—Pues bien, aquí estoy...
—Hikari, has dicho eso durante todo el viaje ¿cuánto más vas a torturarte recordando que te dejaron plantada?- la palmeó ligeramente de la espalda Mimi, la chica sonriente que dirigía el viaje hacia la cabaña que rentó.
—Eh, no es por eso...–la castaña lo dijo en voz baja, intentando mantener un perfil bajo dentro del grupo de adolescentes y universitarios.
— ¿Cómo? ¿Qué te dejaron plantada?– de pronto un joven rubio, posiblemente de la misma edad que su hermano, se abalanzó sobre ambas chicas para hablarles amistosamente.
Al parecer, Mimi lo conocía muy bien, porque asintió y le sonrió.
El joven negó con la cabeza, —Yo opino que nunca más deberías pensar en ese tonto. Es más, deberías vengarte y salir con su mejor amigo.
— ¡Yamato!–la divertida Mimi lo codeó de las costillas, mientras intentaba contener una risa.
— ¿Yamato?
Hikari recordaba haber escuchado ese nombre en boca de su hermano.
—Oh, sí. No los he presentado. Yamato, ella es Hikari Yagami, hermana menor de Taichi.
Hikari, él es Yamato Ishida, un compañero y amigo nuestro.
—Mucho gusto– la joven se reverenció respetuosamente, antes de proseguir con la caminata a través de una vereda por el bosque.
—Es extraño, creí que Taichi no invitaría a su hermana, él es muy celoso cada vez que habla de ti– comentó el rubio, caminando aún con las chicas.
—Lo imagino. Pero me he enterado por mi amiga Sora, fue ella quien me invitó en primer lugar.
— ¡Lo sabía! Ese Taichi ni siquiera quería que yo invitara a mi hermano. Nos tiene en el concepto de cavernícolas buscando esposa.
Hikari simplemente esbozó una sonrisa amigable, llevando su atención hacia el hermoso paisaje que los árboles comenzaban a mostrar:
Era un precioso bosque en matices verdes y la suave escarcha invernal cuya pureza resaltaba con los rayos del sol.
Un sol tibio y completamente diferente al que se apreciaba desde casa.
La joven se enamoró con los aromas frescos y el maravilloso reflejo de un lago cristalino.
Quizás estaba en proceso de congelarse, pues no había ni el más suave movimiento con el viento que sopló de vez en cuando.
La cabaña era de dos piso, grande y espaciosa.
Muchos miembros del grupo comenzaron a organizar sus planes, mientras que otros solo se lanzaron a una aventura espontánea.
Hikari fue invitada por Sora y Mimi para comer un buen refrigerio, pero ella les pidió un poco de tiempo a solas, para intentar olvidar toda su frustración con la cita cancelada.
Caminó fuera de la cabaña, hasta la orilla del lago y lo tocó para comprobar que estaba cubierto por una delgada capa de hielo.
"De haber estado aquí con Daisuke, ésta hubiera sido quizás la cita más maravillosa de mi vida"
— ¡Oh!
De pronto algo saltó de entre los arbustos a su costado, y la asustó ligeramente, haciendo que perdiera el equilibrio y quedara sentada sobre un montón de hojas secas.
¡Era un hermoso gatito blanco!
Había salido de su escondite por su curiosidad, ahora maullaba y miraba fijamente a la chica, con esos ojitos azules como el cielo.
— ¿Vives aquí?– Hikari se acercó para acariciarlo.
¡No podía evitarlo! Cada vez que veía un gato, ella sentía ésta ternura y cariño.
Además, los gatos la seguían también muy a menudo.
Pero ese era un secreto que guardaba del resto de la gente, sobre todo porque en casa no podían tenerlos, con la alergia de su padre.
Hikari quedó inmersa en su propio mundo, sin percatarse de que no estaba sola...
Unos metros delante de ella, con las mismas intenciones de visitar el lago, un joven y tímido rubio se detuvo quedando hipnotizado con su sonrisa.
No quiso hacer ruido, porque eso significaría salir de aquel hermoso paraíso que había encontrado... la belleza de un amor a primera vista... un amor secreto y tal vez unilateral...
¿Quién sería esa chica?
¿Cómo logró atrapar su corazón con una sola sonrisa indirecta?
