Disclaimer: Los personajes de Digimon no me pertenecen

Summary COMPLETO: Miyako, Hikari, Sora y Mimi son las mejores amigas. ¿Qué pasará cuando los hombres comiencen a hacer estragos en sus vidas? ¿Su amistad sobrevivirá?

Miyako y Takeru llevan meses saliendo, ¿Por qué Hikari parece no superarlo?

Kari es su amiga del alma, ¿Va a perdonarle a Sora estar jugando con su hermano y el mejor amigo de éste?

Mimi dice confiar en ellas ciegamente, ¿Por qué entonces les oculta a cierto pelirrojo?

Miyako sabe que lo que hizo en verano está mal, ¿Cómo va a contárselos a sus amigas?


"Jugando al escondite"

Hikari

Cuando Kari llega a la escuela no se espera que sea esta la primera escena que verá en el día.

-Dime quien es el chico que te golpeó y me encargaré yo misma de ir con el director y…

-Jun, olvídalo. –pide Daisuke.

La hermana mayor de su novio siempre ha sido una chica enérgica y un poco estrafalaria que hacía escándalos sin importarle demasiado donde o con quien se encontraba. Sin embargo una vez que Hikari escuchó sus palabras fue imposible para ella no llevar su mirada hacia el rostro de Daisuke, dónde su ojo se había puesto morado.

Finalmente Jun decide olvidarlo y se marcha con rumbo a su propia escuela, Daisuke observa a Kari y ésta se encuentra boquiabierta sin poder dejar de ver aquel moretón tan llamativo. Le toma de la mano y le lleva hasta el jardín que en esos momentos está desierto.

-¿Qué te ha pasado? –pregunta mientras llega corriendo a dónde está Motomiya. -¿Quién ha sido?

Daisuke no sabe que decir por lo que emite un suspiro.

-No importa. –asegura mientras trata de bajar la mirada y esconder un poco el golpe. –Vamos a clase.

Hikari niega con la cabeza.

-¿Cómo que no importa? –lo toma del brazo. –Si hay algún chico que se está metiendo contigo…

-No es eso. –Daisuke niega. Se suelta del agarre de Kari. –Yo me lo busqué. Es mi culpa.

Hikari sabe que Daisuke a pesar de ser un chico que siempre dice lo que piensa y no medita en las consecuencias de sus actos, no es un joven que se meta en problemas con otros chicos. Recuerda que siempre ha sido de los que a todos agradan y no tiene enemigos en particular entonces es por eso que no entiende porque habría de haber sido su culpa recibir un golpe en plena cara.

-No digas tonterías. –musita Kari. –No pudo haber sido culpa tuya, mejor cuéntame que sucedió.

-Te estoy diciendo que fue mi culpa, Hikari. –repite. –Ahora me doy cuenta que fui un estúpido.

-Y si no me cuentas que está pasando…

-No es importante.

-Lo es para mí, quiero saber.

-Kari…

-Daisuke por favor, puedes confiar en mí, soy tu…

El moreno toma aire.

-Takeru me pegó.

La respuesta deja a la castaña completamente helada y sin palabras. ¿Takeru le ha pegado?

Piensa en las posibilidades de que lo que le está diciendo Daisuke sea verdad. Realmente Takeru no es de los chicos que van golpeando gente por allí, sin embargo su mejor amigo es también alguien que puede llegar a explotar si se le provoca demasiado. Takeru es como una bomba de tiempo cuando está molesto.

Finalmente decide que necesita más detalles para formarse un criterio.

-¿Por qué lo ha hecho? –indaga con su mirada fija en aquel golpe amoratado.

Daisuke resopla.

-Estaba en su derecho, yo…

-Contéstame, Daisuke. –pide la jovencita. El moreno accede.

-Porque he ido a su casa y le he dicho un montón de cosas de las que no me siento orgulloso. –explica. –Y al final le he pedido que se aleje de ti.

Hikari entiende entonces que Daisuke no puede estar mintiendo. Efectivamente Takeru Takaishi le ha pegado.

-Lo siento, Kari. –dice su novio. –De verdad lo lamento, estaba molesto.

-Es bueno que sepas que ha sido un error lo que hiciste. –responde la Yagami. –Pero no puedo creer que te hayas sentido con el derecho sobre mí de decirle a Takeru si podía hablarme o no. Eso Daisuke es algo que no puedo comprender.

-¡Lo lamento!

-Ya lo has dicho, te perdono. –musita la chica. –Pero no puedo seguir fingiendo que está todo bien. Estamos en una relación que no tiene sentido y lo sabes.

-Lo sé, pero por favor no me dejes…

Él la toma de las manos y ella le regala una pequeña sonrisa. Es una sonrisa triste que Daisuke sabe que va a venir antes de la ruptura.

-Es lo mejor para ambos. –replica la muchacha. –No quiero hacerte daño pero será peor si te lo hago más adelante. Perdóname, de verdad he pasado momentos maravillosos contigo pero tenemos que saber cuándo es momento de terminar.

-Todo eso ya lo sé, Kari. –añade el joven. –Sé también que tienes razón, por eso no diré nada más.

Daisuke baja su mirada. Hikari se inclina y besa su mejilla. Luego se da media vuelta y camina rumbo al salón de clases, sin embargo su cabeza está ofuscada en pensamientos que le dan mil vueltas. Antes de marcharse escucha a Daisuke murmurar.

-Jamás debí haber escuchado a Miyako…

Kari se gira y le pregunta a qué se refiere.

-Fue ella quien me metió en la cabeza la idea. Creo que estaba igual de celosa que yo.

Hikari no sabe qué pensar. No dice nada y se echa a correr. Miyako ha sido la que ha tenido la culpa pero realmente no entiende el porqué. Según ella las cosas entre ambas estaban mucho más tranquilas, ¿Por qué ha hecho aquello?

Debía de haber una razón por la que Miyako haya estado tan en contra de que Kari y T.K. siguieran hablando y algo en su corazón le decía que no se trataban sólo de celos.

-¡Hikari!

La castaña se gira y se encuentra con T.K. parado allí observándola. Él sabe que ella lo sabe todo. Lo ve en el azul de sus ojos.

-¿Tenías que pegarle? –pregunta ella, notablemente molesta. –Takeru, no te das cuenta.

-Lo siento. –responde él. –Sé que no debí pegarle y voy a disculparme también con Daisuke. Es sólo que me ha hecho enfadar muchísimo.

-Tal vez el enfado debería ser con Miyako y no con Daisuke.

Dicho esto se echa a correr una vez más. No quiere ver a nadie. No quiere tomar Algebra. No quiere estar cerca de Miyako mientras no resuelva ese misterio que le está carcomiendo. Todos le han dicho que lo deje, que no debe meterse en dónde no la llaman, sin embargo…

Sin embargo no puede.

Ha corrido tan velozmente (después de todo el baile le ha provocado una buena condición física) que no se ha dado cuenta que está chocando con alguien. Esta persona la sujeta firmemente de los hombros para evitar que caiga al suelo.

Unos ojos azules la miran.

-Ken. –dice Kari apenada. Pronto se sonroja. –Lo siento, no venía mirando.

El joven Ichijouji se le queda viendo y de pronto ella se siente incómoda como jamás antes en la presencia de éste. Ken parece estar adivinando que su cabeza está vuelta un lío.

-¿Estás bien? –pregunta aunque es claro que sabe la respuesta.

Kari niega porque jamás ha sido buena mentirosa. Quizás tiene talento en ocultar sus problemas para no preocupar a los demás, sin embargo cuando los tiene escritos en toda la cara, como en esta ocasión, es imposible para ella afirmar que está todo bien si es obvio que no es así.

-¿Qué pasa? –quiere saber su compañero.

Desde su llegada Ken ha sido un buen amigo para ella. Sus personalidades resultaron ser muy afines ya que ambos son un poco introvertidos y poseen un aire misterioso, además de que como Kari es fotógrafa Ken posee un gusto por la cinematografía, así que absortos en conversaciones de matices y cámaras ambos podían pasarse las horas.

Hikari se sentía en confianza suficiente para hablar con él así que decidió contarle a grandes rasgos lo que había sucedido. La pelea entre T.K. y Daisuke, su ruptura con éste último, la participación de Miyako.

Quizás fue la imaginación de la jovencita pero le pareció que por un segundo algo en la mente de Ken hizo clic y su mirada había cambiado. Pensó que tal vez él ya había resuelto aquel misterio que ella no entendía por más que trataba de hacerlo.

Pero pensó que era imposible. Ken no estaba al tanto de aquel misterio.

-No sé porque los tres actuaron de aquel modo, realmente no lo entiendo. –decía Hikari. –No comprendo porque Takeru reaccionó con violencia, ni porque Daisuke se portó tan impulsivo o porque Miyako le dijo que hiciera lo que hizo. Sobre todo esto último, se supone que es mi amiga si está celosa podríamos haberlo hablado.

Ken niega.

-Miyako está asustada. –afirma con tranquilidad. –No la juzgues Kari, ella tiene miedo.

La aludida no comprendía.

-¿Miedo a qué?

-A que todo se le salga de las manos. –responde Ichijouji.

Después de eso se negó a decir otra palabra.

Mimi

Mimi empezó mirando el techo. Después de eso había sido inevitable para ella perderse en sus propios pensamientos. La clase de física era, después de todo, la que más odiaba en el mundo y sinceramente el hecho de no poner atención en ella le resultaba más fácil que complicarse la vida tratando de recordar formulas y números.

Sus ojos se clavaron en la nuca llena de cabellos rojos que se encontraba un par de asientos delante de ella. Izumi, al contrario de Mimi, tenía toda su atención puesta en la pizarra y en las palabras del profesor mientras tomaba notas, quizás para él no era difícil entender aquello y aun así seguía poniendo el máximo de su parte en todas las clases.

La joven recordó aquel día en la sala del pelirrojo y cómo ese estremecimiento la había recorrido de pies a cabeza y sobre todo aquella sensación de nervios que había sentido al tener a Koushiro cerca de ella. Desde entonces se había dado cuenta que el chico despertaba cosas en ella que tal vez no cualquiera lograba, después de todo Mimi era una chica que convivía bastante con el sexo opuesto y ponerla nerviosa era algo que no se veía todos los días.

¿Le gustaba? Realmente no estaba segura. Era un hecho que le gustaba pasar tiempo con él y le gustaba su forma de ser. Físicamente también podría decirse que le gustaban esos rasgos masculinos y tan armoniosos. ¿Entonces? ¿Era un hecho que le gustaba?

Suspiró sin saber cómo ponerse de acuerdo con sus pensamientos. Si le agradaba estar con Koushiro, y le parecía encantadora su forma de ser y físicamente le atraía bastante…eso quería decir que efectivamente, Izzy Izumi le gustaba.

Sacudió su cabeza mientras gritaba internamente. ¿Cómo había pasado aquello? Se supone que ellos eran sólo amigos que no tenían absolutamente nada en común. ¿Cómo es que había pasado a ser un interés amoroso cuando era obvio que él no pensaría en fijarse en ella ni en un millón de años?

Estaba atrapada en un amor no correspondido y lo único que podía hacer era lo que mejor se le daba. Escapar.

-Mimi. –la llama a la hora de salir del salón.

Ella hizo como que no escuchaba pero esto no le bastó al joven de cabellos rojos, la siguió hasta alcanzarla y tomarla del brazo.

-Te estoy hablando, Mimi. –se queja Koushiro. -¿Estás bien? Tienes la cara toda roja y no pude evitar notar que estuviste distraída toda la clase.

Ella se sintió apenada y trató de evitar sus ojos negros.

-Estoy bien, pero debo irme.

-¿Segura? Ayer no respondiste a mis llamadas y realmente no entiendo qué pasa.

-Es que mis padres querían que pasara el día con ellos. –alega la joven Tachikawa. –Perdón, Izzy, pero en serio tengo prisa, te aseguro que nada pasa.

-Me estás evitando. –afirma el pelirrojo. Ella niega fervientemente con la cabeza.

-No lo hago.

-¿Te acompaño?

Ella niega con la cabeza una vez más mientras le da la espalda.

-¡No será necesario, ten un buen día!

Le deja solo, seguramente preguntándose mil cosas, mientras ella huye a toda velocidad pensando por qué demonios había tenido que enamorarse de él.

Sora

Sora sonríe. Es algo que no ha podido hacer con libertad por tantos días que finalmente sentirse tranquila como para emitir una sonrisa sincera le parece fantástico. Aun así sabe que no está bien. Sabe que ha vuelto a la zona de confort pero que a fin de cuentas desde allí no podrá resolver absolutamente nada. Sabe que ha vuelto a su rutina egoísta.

De todas formas trata de no pensar en ello porque Yamato la ha tomado de la mano. Ella suspira mientras da un sorbo a la soda de naranja que han venido compartiendo todo el camino. Él con sus ojos azules la escanea de arriba a abajo y le regala una sonrisa torcida de las que son su especialidad y de las que hacen que le tiemblen las rodillas.

-¿Te has divertido?

-Sí, gracias por la comida.

-Ha sido un placer. –Yamato dice. –Sora sé que has estado distante todo el día y que te has negado a hacer cualquier cosa que pueda significar algo más conmigo. Sé también que es por Taichi.

Ella traga saliva porque su frágil burbuja de tranquilidad está a punto de ser reventada.

-Matt, no…

-No quiero arruinar el día. –asegura el rubio. –Sé lo qué pasa. No es que te duela romperle el corazón a Taichi, es que no quieres hacerlo porque a fin de cuentas, y sería tonto de mi parte negarlo, también sientes algo por él.

Ella no sabe que decir porque el de ojos azules le está sincerando sus sentimientos de tal manera que ella sólo puede asentir en silencio.

-Aun así yo te quiero y voy a seguirlo haciendo. –él afirma. –Te quiero, Sora Takenouchi.

Se inclina y la besa en los labios con suavidad. La pelirroja no puede negarse al toque mágico de aquella boca sobre la suya y le pasa la mano por el cabello. Cuando se separan él la observa detalladamente y ella no emite ninguna expresión. No sabe que es lo que quiere transmitir ahora mismo.

-¿Es esa Hikari?

La hermana menor de Taichi los observa y se pone roja al notar que ellos reparan en ella. Sora traga saliva. No sabe qué pensar. Por supuesto Yamato ahora debe de estar creyendo que ésta irá y le contará a Tai que los vio juntos, Matt no conoce a Kari, no sabe que la chica es alguien que se mantiene al margen de estas situaciones. Ella jamás haría aquello.

Aun así se siente terriblemente incómoda.

La castaña les saluda tímidamente al no saber qué más hacer.

-¿A dónde te dirigías, Hikari-chan? –pregunta Sora con curiosidad.

-A casa de Miyako, Sora. –explica ésta.

-¿Pasa algo? –interroga su amiga. –Te ves peculiarmente rara.

Kari suspira.

-Miyako ha provocado que Takeru le pegue a Daisuke.

Yamato pela los ojos al oír el nombre de su hermanito.

-Takeru jamás haría aquello. –alega éste. –Es un buen chico.

Sora mira al rubio y luego a la jovencita Yagami. Le da la razón a Yamato en que T.K. es un buen chico. Sereno, carismático y amigable, sin embargo algo que Matt no está tomando en cuenta es el factor en común que comparten T.K. y Daisuke y este es nada menos que Hikari. Takenouchi sabe con certeza que por más bueno que Takeru sea, éste es capaz de propiciarle un golpe a cualquiera si la razón es Kari Yagami.

Es por eso, y por el hecho de que Miyako está involucrada, que decide intervenir.

-Kari no creo que sea buena idea. –musita en voz baja. –Debes dejar de meterte en asuntos tan delicados.

-Este asunto me concierne.

-No te atrevas a mentirme, sabes que hay algo más en el fondo que quieres tratar de indagar pero, ¿Sabes qué? Realmente no hay nada más. No hay secreto intrigante, Kari deja de querer cargarles demonios que no les competen.

Ella observa a la mayor en silencio. Sora sabe que su amiga valora sus palabras, quizás más que las de Miyako y Mimi porque sabe que ellas dos son más parecidas que éstas últimas. Sabe que en Sora puede ver a esa hermana mayor que verá por ella. Sabe que no le mentiría.

Y es por eso que asiente y vuelve a casa.

Miyako

El momento en el que había efectuado la llamada había sido simplemente la más grande dosis de adrenalina que había sentido en sus ya dieciséis años de vida, y eso que Miyako Inoue había vivido varias situaciones comprometedoras ya a su corta edad.

Sin embargo nada se compararía con el momento exacto en que tomó su celular, marcó el número que había guardado hace meses (esperando que no hubiese cambiado) y presionó marcar.

Los segundos en los que el número dio tono le parecieron eternos hasta que finalmente escuchó su voz. Lo primero que le había llamado la atención de Ken en el campamento de verano había sido aquel timbre de voz tan sereno y hermoso ya que cuando él le habló por primera vez ella no pudo verlo si no simplemente escucharlo y para ser honesta había quedado completamente paralizada de los pies a la cabeza con su voz.

Cuando ella le había explicado el motivo de su llamada en cortas palabras él no supo que decir. "No tengo a nadie con quien hablarlo" había sido su excusa principal y por el tono que usó al contestarle y el hecho de que hubiese accedido a encontrarse con ella supo que entendió completamente lo que sucedía.

Se sentía sola y desesperada. Las cosas que estaba haciendo para proteger su secreto la hacían sentirse alguien ruin y despreciable además de que estaba cansada de ello. Ya no quería fingir.

Cuando tocaron la puerta Miyako se aproximó corriendo a abrir, sus padres y hermanos estaban en casa y lo último que quería era que por error escucharan algo de lo que estaba a punto de decirle a Ken. Le pidió hablar afuera y éste asintió con una incomodidad notable en su rostro. Sus ojos azules estaban clavados en sus pies.

-Perdona por haberte llamado. –musita ella.

-No importa. –dice Ken. –Ya me enteré lo que sucedió con T.K. y Daisuke.

-¿Cómo?

-Kari.

Miyako suspira y se oculta la cara tras sus manos. No sabe que decir.

-Miyako estás llevando esto al límite. –agrega Ichijouji.

-Lo sé. –admite la peli lila. –No puedo parar. Todo es como una bola de mentiras y empezó a hacerse más y más grande. Ken, se me está saliendo de las manos.

La chica tiembla a su lado y él sujeta su mano entre las suyas.

-Sabes que es lo correcto. –alega Ken. –Sé que tienes miedo y sé que tal vez las cosas no resultarán como quieres pero debes dejar de fingir.

Ella recarga su cabeza en su hombro.

-Voy a terminar con Takeru. –concluye finalmente Inoue. –Le voy a contar todo lo que sucedió y voy a cortar nuestra relación.

El joven de cabello oscuro asiente.

-¿No crees que Takeru te de otra oportunidad?

Ella niega con la cabeza.

-No la quiero. –admite. –No quiero seguir con él porque a pesar de que le tengo un cariño inmenso, no lo amo.

-Miyako…

-¡Déjame terminar! –pide la chica de gafas. –Realmente quiero a alguien más Ken, y tú lo sabes. Sé que te mentí en el campamento pero no puedo dejar de pensar en ti. Nunca te engañé con respecto a cómo me sentía. No me arrepiento de nada porque lo que sucedió fue contigo y lo hice porque te quería. Te quiero.

El joven se ha puesto completamente rojo y no dice nada. Miyako se está comiendo las uñas por el nerviosismo de no saber que pasa por la cabeza de Ken, sin embargo si de algo está segura es de que los sentimientos que los unieron en ese verano siguen palpables en el ambiente. Algo en la mano de Ken sosteniendo la suya le dice que él tampoco la ha olvidado.

-Olvida lo que dije. –finaliza Miyako. –No quise ponerte en un lugar incómodo.

-Miyako, yo…

Una voz ajena les interrumpe.

-¿Qué está pasando aquí?

-Daisuke. –musita ella cuando lo ve. -¿Qué haces aquí?

-Tengo que hablar contigo. –dice el moreno con el rostro hinchado. –Perdón por venir sin avisar, no sabía qué me iba a encontrar una escena tan bizarra.

-¿Qué quieres? –pregunta enfadada.

-¡Quiero que me regreses a mi novia! –exclama enfadado. –Por seguir tus estúpidos consejos Kari me ha dejado.

-Lo siento. –responde cabizbaja. Realmente no hay nada más que pueda decir ahora.

-¡No te disculpes, haz algo! –exige Motomiya.

Entonces Miyako siente toda la presión sobre sus hombros

-Será mejor que me vaya. –dice Ichijouji en un susurro.

-Ichijouji, no te vas a ningún lado mejor responde ¿Qué haces tú aquí y tomado de la mano de la pesada esta mientras se dicen palabras de amor?

Ken sigue rojo y Miyako ahora sabe que todo le va a explotar en la cara.

-¿Qué está pasando entre ustedes? –pregunta Daisuke cansado de la situación. -¿Podrían explicármelo?

-Daisuke… -La jovencita no tiene idea que decir, el color de sus mejillas comienza a subir cada vez más delatándola sin quererlo.

-¿Qué, acaso están saliendo en secreto? ¡Díganlo!

-¡Daisuke! –chilla ella. Su rostro colorado y sus ojos cristalinos. No tiene la paciencia ni el humor para soportar esto. –Se acabó, vete de aquí.

Motomiya mira a uno y después al otro y no le cabe la menor duda ya que ha escuchado con claridad lo que pasa. Miyako y Ken les estuvieron engañando todo el tiempo.


Pues nada, realmente quiero agradecer que lean y comenten esta historia, un abrazo enorme!