Harry Potter pertenece a J.K. Rowling. Yo escribo fanfiction por simple placer, de tal modo que este fic no tiene fines de lucro. Simple y puro pasatiempo.

Este fic fue creado para "La Gala del Dragón 2015" del foro Draco Dormiens Nunquam Titillandus

Título: Encuéntrame en Rumania.

Capítulos: 2/10

Personajes: Draco Malfoy/Harry Potter/Charlie Weasley.

Advertencias: Slash/Lemon/EWE/Trío. Este fic narra una relación homosexual que, conforme la trama avance se centrará en tres personas. Hay malas palabras, poca coherencia, ignoración monumental del epílogo, y cosas varias que podrían resultar incómodas para algunas personas. Si eres parte de ella... ¡huye! Sino, bienvenido seas. Dicho está. Sobre advertencia no hay engaño.


Encuéntrame en Rumania

Por:

PukitChan

Capítulo 2

Paseos en la reserva

«Cada dos mil segundos me invades, me carcomes;

muerdo un poco de aire y calmo mis ansias con tus imágenes.

Me dueles desde tan lejos que cuando llegas es un dolor viejo,

apenas huele a ti y ya en mis ojos se grita lo que no tengo…»

Edel Juárez.

A lo largo de su vida, Draco enfrentó situaciones que no cualquiera hubiera sido capaz de soportar; se había cruzado con personas que marcaron su existencia, y había escapado de un pasado que a veces, no siempre, dolía. Sin embargo, luego de cuatro increíbles años viviendo en Rumania, desarrolló la infantil creencia de que, finalmente, todo había quedado atrás.

Por eso, cuando Charlie se hizo a un lado para mostrarle que Harry Potter estaba en la reserva, lo único que Draco consiguió pensar fue que Merlín, Dios, o quien sea que creara situaciones como esas, tenía un sentido del humor bastante peculiar. Instantáneamente, el mal humor que tenía a causa del estallido de magia que había alterado a los dragones, se transformó en una profunda irritación contra Potter. El imbécil estaba de pie, mirándolo mientras intentaba fingir que le daba gusto verlo cuando, de hecho, era obvio que quería tomar un traslador lo más pronto posible para salir corriendo de allí.

Weasley, por su parte, sonreía. Draco conocía esa expresión lo suficiente para saber que algo estaba ocurriendo en la mente del pelirrojo. Sea lo que fuere, ya lo averiguaría después y encontraría la manera de derrumbar sus planes. Si Potter iba a estar en la reserva durante unos meses, seguramente Weasley intentaría enseñarle a hacerse amigo hasta de las piedras.

—Espero que el Ministerio este año cumpla su parte —dijo Draco con un tono de voz amenazante. Harry frunció el ceño, como si no entendiera a qué se refería, por lo que el rubio entornó los ojos y estuvo a punto de hacer un comentario sobre la lentitud de un Gryffindor, cuando Charlie añadió:

—Hace un año, durante el conteo de huevos hubieron varios accidentes. —Harry lo miró y, de pronto, su rostro se transformó. Se mostró serio y Draco casi creyó que se veía como un verdadero auror—. Muchos nidos quedaron destrozados y, por supuesto, los dragones se alteraron. Tuvimos peleas y dragones lastimados a causa de ello. Algunas dragonas querían quitarles sus crías a otras… no fue agradable.

—No… no decía nada de eso en el reporte que leí —dijo Harry, mirándolos a ambos mientras palidecía. Draco bufó exasperado mientras colocaba su mano en el lomo del thestral, que se había acercado a su lado.

—Por supuesto que no decía eso. Ellos fueron los idiotas que hicieron un caos en la reserva. ¡No iban a asumir su parte de la responsabilidad! No sé por qué permitieron una nueva entrada de sus trabajadores este año.

—Porque el Ministerio financia la reserva —añadió Charlie, riendo—. Sin su dinero, nosotros no podríamos estar aquí. Son un mal necesario.

—Pero veo que volvieron a equivocarse —exclamó, lanzándole una mirada desdeñosa a Harry, quien solo pudo suspirar cansado.

—Ni siquiera he estado una hora aquí. ¿De qué me culpas?

—¡¿Acaso no es obvio, idiota?! ¡Cuando llegaste, causaste una explosión mágica! Las dragonas, especialmente en esta época son muy sensibles a ello. ¿Cómo crees que están ahora mismo? ¡Si uno de los dragonolistas…!

—En realidad, fue nuestra culpa —interrumpió Charlie. Draco le lanzó una mirada indignada que parecía decirle que se vengaría por eso—. La zona donde los esperaba recibir con el traslador tenía un nido que no habíamos visto. Cuando ellos llegaron, antes de aterrizar, la dragona que cuidaba su nido intentó… comerlos.

—¡¿Qué?! —dijo Harry. Él solo recordaba la fuerza con la que había sido arrojado al suelo.

—Sí, lo lamento. —Charlie se rascó uno de sus brazos musculosos y se encogió de hombros—. Pero están vivos. No sé cómo le hubiéramos informado al Ministerio que los dragones los habían matado nada más al llegar aquí.

—A mí se me ocurren muchas maneras… —siseó Draco. El pelirrojo, ignorando su comentario, miró a Harry divertido.

—Ahora, Harry, tengo que mostrarte la cabaña donde se quedarán tú y Marietta. Generalmente hay una por cada miembro presente, pero estamos un poco limitados de espacio este año. No te preocupes, cada uno tendrá su propia habitación, aunque espero que no te moleste vivir con ella tanto tiempo.

—Eh… no hay problema —dijo Harry. A decir verdad, ni siquiera se había puesto a pensar en cómo sería su vida en Rumania.

—¿Nos acompañas, Draco? —preguntó Charlie. Para los tres, fue obvio que se trataba de una broma, porque Malfoy entornó sus ojos y tras darle unas palmaditas al thestral, ambos empezaron a caminar en la dirección contraria.

—De verdad sigue odiándome —dijo Harry, sin poder evitarlo. Charlie resopló y lo invitó a seguirlo. El área del campamento era bastante grande, aunque comparado con el tamaño de la reserva, no era más que un diminuto punto en el mapa.

—Creo que sabes tan bien como yo que Draco no es una mala persona. Solo tiene una personalidad difícil. Cuando aprendes a escarbar en sus capas, descubres algo distinto a lo que aparenta.

—Es curioso que seas precisamente tú quien diga eso —dijo Harry, mientras miraba alrededor. Le encantaba la vida campestre del lugar; le hacía recordar a Hogwarts y sus tranquilos terrenos donde podían pasear. No iba a extrañar al ruidoso Londres en ese sentido—. Malfoy decía odiar a los Weasley.

Charlie no dijo nada. Simplemente se limitó a extender su sonrisa, como si el comentario de Harry le hubiera recordado un momento en particular. Potter estaba a punto de preguntarle qué ocurría, pero en ese momento, el pelirrojo se detuvo frente a una cabaña.

—Aquí vivirán.

Harry miró la cabaña. Era de madera y tenía dos pisos. Aunque su fachada daba la impresión de que nadie la había utilizado durante mucho tiempo, cuando Charlie abrió la puerta, Potter descubrió un interior cálido y acogedor. Si los habitantes de la reserva se habían esforzado para que la cabaña quedara presentable, lo lograron con mucho éxito. Por un momento, Harry pensó que con gusto se quedaría ahí para siempre, siendo parte de la decoración del lugar.

—Marietta debe estar en su habitación, arriba —indicó Charlie—. No tenemos enfermería, así que cuando es necesario un sanador, siempre se atiende en las cabañas. También tienen sus propias alacenas para que cocinen lo que quieran. Estas se abastecen cada mes, de acuerdo a lo que se envía de los pueblos aledaños. Aunque, si así lo quieren y se desean arriesgar, en las montañas hay muchas cosas que pueden comer…

—Parecen cuidar mucho su privacidad —comentó Harry, admirado. Charlie rio entre dientes y asintió.

—Lo hacemos. Vivimos aislados con las mismas personas durante años y años. A veces, no queremos vernos a la cara en meses. Somos… ¿cómo dice Alice? Agorafóbicos. —Suspiró—. En fin, ¿necesitas algo más? —preguntó, mirándolo a los ojos. Por primera vez desde que habían llegado, Harry se fijó realmente en Charlie (sus ojos eran muy azules) y no pudo evitar responderle a su sonrisa contagiosa. De verdad que era un tipo atractivo y no solo físicamente: Charlie tenía una personalidad bastante agradable.

—Creo que podré arreglármelas —dijo, un poco nervioso. Se preguntó si todos los dragonolistas (Malfoy incluido), eran así de sexys.

—De cualquier manera, si necesitas algo, Draco y yo estamos a tres cabañas de aquí. Es la que tiene un símbolo de una serpiente en la puerta principal.

—Eh, sí, gracias… —Tras un instante de silencio, en el que Charlie comenzó a caminar hacia la entrada, Harry añadió—: ¿Tú y Malfoy también comparten cabaña?

Pero Charlie, una vez más, no respondió.

Al quedar solo, Harry miró por las escaleras. Lo único que quería hacer era recostarse y dormir, luego de una llegada tan agitada y emocionalmente cansada, pero necesitaba ver cómo estaba Marietta. Subió lentamente, escalón por escalón. La parte superior de la cabaña era igual de ordenada y limpia que la inferior, y era obvio que alguien con buen gusto la había decorado. Miró a ambos lados del pasillo y decidió ir a la derecha, tocando la primera puerta que encontró. Como no recibió respuesta, Harry se animó a abrir la puerta y asomarse. Encontró a Marietta profundamente dormida en la cama. Su piel había recuperado un poco de color y alguien le había puesto una venda alrededor del brazo izquierdo. No parecía tener heridas de gravedad, así que Potter se relajó.

Durante las siguientes horas, Harry se dedicó a desempacar, acomodarse en su habitación, bañarse y preparar algo de comer para ambos. Supuso que eso sería parte de su rutina de ahora en adelante. Cuando Marietta apareció en la cocina, cerca del anochecer, Harry ya había investigado las actividades del día siguiente y continuaba leyendo el libro de las costumbres de los dragones. Al divisarla, Potter le sonrió e hizo un gesto con la cabeza para que se sentara también.

—¿Te sientes mejor? —preguntó.

—Aún siento como si me hubiera caído de la Torre de Astronomía —contestó Marietta—. ¿Dónde estamos?

—Es nuestra cabaña en la reserva. Una caída inesperada, pero salimos vivos. —Harry se puso de pie y comenzó a calentar la comida, esperando que Marietta no fuera demasiado exigente. Sí, cocinaba bien, pero realmente no acostumbraba hacerlo más que para sí mismo y, muy de vez en cuando, para Hermione y Ron—. Algunos de los cuidadores me dijeron que mañana irán a hacer un recorrido básico hacia la zona este… no pretenden que contabilices los nidos, sino para familiarizarte con la zona y aprendas a andar… claro, si crees que puedas hacerlo. No debes forzarte. Las dragonas y sus huevos no irán a ninguna parte.

Para su sorpresa, Marietta asintió y le agradeció al tomar el plato que Harry le ofrecía. Además, pese a las protestas del moreno, ella terminó lavando los platos, argumentando que su caída no había sido tan grave. «Si no puedo resistir algo tan pequeño como esto, aunque me proteja todo un escuadrón de aurores, no seré capaz de sobrevivir aquí.» Y aunque su lógica era aplastante, Harry esperaba que aquello no lo obligara a enfrentar a otro dragón. Por pura suerte había sobrevivido a los ataques anteriores.

—¿Estás segura de que no me quieres acompañar? —preguntó Harry algún rato después. Marietta lo miró y alzó una ceja porque no podía creer que de verdad aquel sujeto tenía planeado caminar por la zona del campamento a mitad de la noche. No es como si en ese lugar hubiera algún sitio al cual acudir o en donde pasar el tiempo. Sencillamente no había… nada.

—Tengo muchas semanas para conocer el lugar —respondió más secamente de lo que pretendía. Para suavizar su frase, ella añadió—: Gracias por la invitación.

Pero Harry no se ofendió por sus palabras porque, en realidad, no les había prestado demasiada atención. La noche siempre había tenido su punto reconfortante para él; la oscuridad era algo a lo que no le tenía miedo, porque sabía que podía enfrentarse a todo lo que se ocultaba detrás de ella. O, cuanto menos, así había sido durante la mayor parte de su vida.

Tal y como Marietta había pronosticado, Harry se encontró caminando por un campamento iluminado únicamente por la escasa luz de la luna. Pocas cabañas parecían tener aún actividad y el sonido que rompía el silencio, era el lejano rugido de los dragones. Aun así, y pese a la soledad que parecía rodearlo cada vez más, Harry continuó caminando. En el momento en el que llegó al límite de las cabañas, pensó en regresar y encerrarse en su habitación; no obstante, algo lo detuvo.

Al principio era una sombra conocida bajo un árbol, a varios metros de distancia. Harry reunió su atención dispersa y, gracias a una nube que en ese momento se alejó de la luna, reconoció a Charlie. Su manera de pararse, la confianza con la que lo hacía, sabiéndose fuerte pero sin caer en la arrogancia, era inconfundible. Harry miró alrededor, preguntándose qué estaba esperando. La respuesta llegó pocos minutos después, cuando escuchó varios pisadas. Charlie se incorporó del tronco donde estaba apoyado y caminó en dirección al cercano bosque. Por curiosidad, Harry miró también y descubrió a Draco Malfoy, acompañado por el mismo thestral de unas horas antes, saliendo de entre los árboles. Draco notó de inmediato la presencia del pelirrojo, porque negó con la cabeza mientras articulaba unas palabras que Harry no alcanzó a escuchar. Charlie, respondiéndole, asintió y palmeó el lomo del caballo, aunque Potter no estaba seguro si le estaba ofreciendo consuelo al thestral o a Draco. Minutos después, aún sin percatarse de su presencia, ellos desaparecieron rumbo al enorme establo que estaba más allá.

Harry arrastró sus pies en el suelo mientras mordía su labio inferior. Sabía que tenía que irse. No estaba bien espiar a otros, ¿verdad? Pero… demonios, todo el mundo sabía que cuando se trataba de Draco Malfoy, su curiosidad no tenía límites. Aun así, tuvo la decencia de sentirse culpable mientras daba unos pasos inseguros. Estaba dando un paseo nocturno, ¿cierto? No era su culpa si mientras caminaba, le daba un vistazo al establo. Él simplemente estaba explorando la reserva.

¿Verdad? ¡¿Verdad?!

Muchas gracias.

Gracias a su maravilloso autoconvencimiento, los pasos de Harry fueron más decididos, aunque igual de silenciosos. Al llegar al establo, y gracias a una ventana que no tenía cortinas ni cristales, pudo ver a Malfoy extendiendo su mano hacia el thestral. Le estaba dando pedazos de carne fresca, porque cuando el caballo la comió, en su piel quedaron algunos rastros de sangre. Entonces, Draco sonrió y acarició el hocico del animal.

Harry contuvo el aliento. Draco se veía dolorosamente atractivo. La ligera curva de sus labios llenos, su pálida piel alumbrada por la luz de la luna, sus ojos grises brillando, sus brazos ligeramente musculosos, su largo y atado cabello platinado cayendo por su costado izquierdo y, sobre todo, esa expresión de tranquilidad. No obstante, aquella escena que Harry hubiera mirado por años sin aburrirse nunca de ella, fue interrumpida cuando Charlie apareció detrás de Draco, rodeándole la cintura con sus brazos. Malfoy murmuró algo y el pelirrojo contestó en su oído mientras le lamía el lóbulo, logrando que Draco se ruborizara sutilmente.

Harry dio un paso hacia atrás. Ahora sí que estaba mirando algo que no debía. Dio otro paso atrás. Tenía que irse, era algo privado. El tercer paso debió ocasionar algún ruido, porque los dos obvios amantes se detuvieron, mas antes de que pudieran descubrir de qué se trataba, el entrenamiento como auror llegó rápidamente hasta Harry en forma de un encantamiento Desilusionador.

Soy un enfermo voyeur, pensó Harry, ligeramente aterrado al darse cuenta de que ahora no podía ser visto si espiaba… un poquito. Y no es como si a Harry le atormentara una pareja homosexual. ¡Él era gay, por Merlín! Era simple curiosidad. Como cuando ves una porno. O algo así.

Sin embargo, todas sus falsas tribulaciones empezaron a desvanecerse al escuchar un suave gemido que terminó en su entrepierna. Tembloroso, y no precisamente por el miedo, Harry se acercó a la ventana y tras mirar a través de ella, supo que a partir de ese momento, esa se volvería su escena favorita para recrear en su mente en una noche solitaria: Charlie, de alguna manera, había tirado la capa del rubio, extendiéndola por el suelo; el resto de la vestimenta de Draco estaba esparcida por todos lados, aunque mantenía aún su pantalón imposiblemente apretado. El rubio estaba dándole la espalda a Harry, así que este pudo apreciar la manera en la que Charlie, ocupado besándolo, hundía sus dedos en la cabellera de Draco, quitando la cinta que la ataba y dejando que cayera cual cascada plateada por su espalda. Luego de juguetear un rato con sus labios y cabello, las manos de Charlie bajaron hasta el trasero del otro, apretándolo deliciosamente, o al menos así consideró Harry que debía sentirse, porque el gemido que provocó fue bastante necesitado.

Charlie se separó y, haciendo uso de su fuerza, levantó a Draco, quien inmediatamente rodeó aquel cuerpo con sus piernas y empezó a frotarse contra el dorso de una manera bastante voluptuosa. Durante unos minutos, ese fue su placer: acariciarse, besarse y excitarse. Harry no culpó a Charlie de no resistir más tiempo aquella invitación tan sensual al placer, porque el pelirrojo acostó a Draco sobre su capa. Desde el punto de vista de Harry, aquella era la mejor vista. Podía ver la cabeza, el rostro del rubio y sus expresiones mientras Charlie lo hacía suyo. Potter mordió sus labios para reprimir un jadeo cuando Charlie le quitó los pantalones y la ropa interior a Draco, revelando su hermoso miembro erecto y mojado. Entonces, para tortura del rubio y placer de Potter, Charlie lamió la erección con suaves lengüetazos. Draco dejó caer su cabeza ligeramente hacia atrás, mostrándole indirectamente a Harry una expresión de puro placer.

Harry no sabía en qué momento había comenzado a tocarse por encima del pantalón. Quizá fue cuando Charlie se quitó la ropa, quedándose únicamente con las protecciones para manos, mientras se masturbaba frente a Draco y él, en un espectáculo descaradamente viril. Sea como fuere, Harry simplemente no podía evitarlo. ¿Quién, por Merlín, no se tocaría mientras presenciaba una escena como esa? No entendía cómo Charlie y Draco habían llegado a estar a juntos, pero lo cierto era que se trataba de dos amantes increíblemente eróticos y armoniosos.

Los gemidos de Draco se volvieron entrecortados y fuertes cuando Charlie separó sus dos piernas y hundió su rostro en su trasero. Harry nunca había permitido algo así, no porque le desagradara, sino porque nadie había desarrollado tanta confianza con él como para permitir algo tan íntimo. Draco, por su parte, no parecía tener problemas con respecto a eso sino que, al contrario, su expresión se distorsionaba por el placer y se mecía con suavidad, incitando a Charlie a profundizar su lengua mientras se tocaba, se recorría el cuerpo con las manos, se dejaba llevar por las sensaciones.

Harry se desabrochó el pantalón sin poder resistir aquella tortura más. Quería gritarle a Charlie que se dejara de juegos, que por amor a todo, penetrara de una maldita vez a Draco. ¿Acaso no se daba cuenta de lo mucho que ambos lo necesitaban? Draco quería ser follado y Harry anhelaba que lo hiciera, que lo llevara al orgasmo. Cuando por fin se apiado de sus almas y Draco jadeó satisfecho, asintiendo a algo que le decía mientras Charlie se mecía con sensualidad sobre él. Harry deslizó su mano rápidamente, ahogando sus gemidos al morderse los labios.

Un poco, solo falta un poco más…

Potter tuvo que contener el gemido que quería acompañar al de Draco cuando ambos llegaron al orgasmo en una explosión tan intensa que, durante un momento, Harry creyó que se desmayaría. No podía soportar permanecer de pie con su orgasmo recorriendo sus venas mientras sus ojos se bebían la expresión de éxtasis de Draco y Charlie. Afortunadamente, nada pasó, pero, en medio de jadeos y palpitaciones en su mano, Harry descubrió que la relación de Charlie y Draco no era un simple acuerdo sexual. La forma en la que se miraban, se acariciaban, sonreían y besaban, mientras sus cuerpos se recuperaban, era el más evidente indicio de que, de alguna manera, habían encontrado la forma de amarse.

Y Harry, en esa preciosa noche, se encontró envidiándolos, pero al mismo tiempo, deseándolos de verdad.


Autora al habla:

¡Hola a todos! Aquí está el segundo capítulo de una historia que he disfrutado un montón escribir nwn. Harry, eres un mirón. xD Ya, en serio. Admito que tenía muchas dudas cuando empecé a escribir la parte de Charlie y Draco, pero, para mi sorpresa, escribir de ellos ha resultado ser muy fluido y fácil. Sus personalidades compatibilizan y eso me alegra muchísimo, porque así puedo avanzar esta historia con más facilidad. Espero que hayan disfrutado el capítulo nwn.

Murtilla; ¡hola! :D Sin duda, cualquier cosa que donde estén involucrados ellos, hace que todo se vuelva más explosivo, considerando lo temperamentales que son los tres, juajuajua. ¡Espero que disfrutes del nuevo capítulo, un beso!

¡Muchas gracias a Yessenia Sss, Nais24, Paulinafujoshi, xonyaa11, Ying Fa Malfoy de Potter, Christine C, dragon de mala fe, AnataYume, seremoon, Kuroneko1490, SashaMorita y a Murtilla por sus reviews!

¡Os quiero, chicos!