Bella POV
- ¡Mami! - gritó Renesmee entrando a la habitación.
Dí un salto en la cama por la sorpresa.
-¿Qué pasa? - le dije con voz rasposa.
Por alguna razón se quedó estática en el umbral de la puerta.
- ¿Hija? -pregunté poniendome paranoica.
- Mami - susurró - Estás con Eddy -
Diablos, lo habia olvidado. Giré mi cabeza y lo ví profundamente dormido con la misma ropa que tenía ayer.
- ¿Ya no están distuquidos? - preguntó con un brillo en sus ojos y me di cuenta que, esto estaba afectando demasiado en la vida de mi hija.
- Mi amor, ven aquí - dije palpando un lado de la cama.
Se acercó despacio y podía ver el temor a través de sus ojos.
- Están bien ¿verdad? - la tomé en mis brazos para subirla a la cama.
- Si estamos o no bien no tiene que afectarte, amor. Los adultos discutimos más seguido de lo que crees, y a menudo son cosas sin importancia, incluso muchos creen que sin discusiones no hay un buen matrimonio - Intenté explicarle mientras acariciaba su cabello.
- ¿Los abulitos también? -
Supiera ella.
- Claro, así resuelven muchas cosas -
- Pelo tu y Eddy... -
- Estamos bien ahora - la tranquilicé - Pero eso no importa ¿bien?, no importa si Edward y yo peleamos alguna vez, él seguirá viéndote y podrán seguir siendo amigos ¿Comprendes? -
- Si, pelo mami, yo quero que esté contigo tamben -
- Lo sé, pero si no funciona no tienes que deprimirte ¿bueno? -
Asintió con una sonrisa.
- ¿Entonces si vamos a la casa de Eddy? -
- No lo sé, ¿Por qué no le preguntas? - Le dije sonriendo maliciosamente.
- ¿Puedo despertarlo? - preguntó mientras se ponía de pie en la cama.
Asentí y comenzó a saltar al instante mientras gritaba "Eddy" repetidas veces.
Edward se removió, frunció el ceño pero no abrió los ojos.
Renesmee paró de saltar, puso sus manos en su cintura e hizo una mueca.
- Mami no despierta - reclamó.
- ¿Te rendirás tan fácil? -
Negó y miró a Edward mientras se concentraba.
Dio un suspiro lastimero y saltó encima de él, riéndose y retorciéndose. Pero cuando se sentó a un lado Edward aún no abría los ojos.
- Po favo' Eddy - se acostó a un lado de él, poniendo su mentón en sus manos y lo miró de cerca.
- Parece que no quiere despertar -
Renesmee suspiró y se apoyó en sólo una mano, para dejar la otra libre y poder manosearle la cara. Tiró, masajeo y deformo todo lo que pudo hasta que consiguió un gemido de su parte.
- Ren - se quejó sin abrir los ojos.
Con su dedo índice y pulgar, Nessie tiró de uno de sus párpados para abrir sus ojos.
- Eddy, abre tus ojos - le reclamó cuando pudo ver su pupila.
Edward los cerró con fuerza y se dio la vuelta mascullando un "no"
- Mami, ¿Por qué no quere despertar? - me preguntó con tristeza.
- Eso pasa cuando la gente se duerme muy tarde, por eso tienes que irte a la cama temprano -
- ¿vivirá? - preguntó mirando a Edward con preocupación.
- Claro que sí, sólo está cansado. Seguramente cuando recuerde que tiene una madre, que seguramente lo está esperando, se levantará -
- Mierda - dijo Edward sentándose en la cama.
Renesmee se llevó las manos a la boca.
- Eddy, no se dicen malas palabras - lo regañó.
Edward se llevó las manos al pelo y a la cara para despertar.
- Lo siento, es que estoy muy cansado - la miró - Hay que seguir durmiendo -
La tomó en un abrazo fuerte y la acostó a su lado sin dejar que escapara.
- No quero dormi', mami, ayuda. - gritaba intentando zafarse del duro agarre de Edward.
- Iré a preparar el desayuno - dije viendo la hora, 9:30 am. Mi hija tenía un despertador en la cabeza.
Bajé las escaleras mientras escuchaba los chillidos y risas de mi hija.
Cuando llegué a la cocina puse el agua a hervir e iba a comenzar a cocinar algo para las dos criaturas del segundo piso cuando comencé a escuchar una melodía. Me dí la vuelta confundida y caminé en dirección al sonido que me condujo a la puerta de entrada.
Recorrí la sala con la mirada buscando el causante del sonido y mis ojos se enfocaron en el sillón, donde estaba la chaqueta de Edward. Apresuré el paso y saqué rápidamente su celular.
"mamá"
Subí rápidamente las escaleras pero a medio camino se cortó la llamada. A medida que subía las escaleras las risas de Nessie se hacían más fuertes.
- Edward, tu mamá... - cuando levanté la vista Edward estaba a media pelea de cosquillas con Renesmee y se voltearon a verme al mismo tiempo.
- Mami, ayuda. Eddy juro que nunca más te desperto, lo pometo. - dijo poniendo su mano en el corazón.
- Si, tienes cosas más importantes que atender - dije mientras el celular comenzaba a sonar otra vez y se lo enseñaba.
- No, no, no - dijo levantándose de la cama y mostrándome las palmas - Contesta tú -
- ¿Es broma, cierto? Es tú mamá, a mi no me conoce - dije estirando mi mano para que lo tomara, pero se alejó. Renesmee aprovechó la oportunidad para protegerse detrás de mi.
- No bella, estará enfadada porque no le he contestado y seguramente quiere que estemos allá en unas horas, y quiere que lleve algo y no le he contestado. Debe estar furiosa. No lo haré, contesta tú - lo perseguí hasta acorralarlo a un lado de la cama.
- Es tu mamá. No me conoce, Edward. Sé razonable - dije agitando su celular, que continuaba sonando, cerca de él.
Se subió a la cama y entró al baño cerrando la puerta.
- Soy razonable. Mamá no te conoce, será amable contigo. Por favor, Bella. -
- Estas loco -
- Si no le contestas, seguirá llamando. Yo me ducharé - escuché la llave abrirse y golpee por un rato la puerta.
El celular dejó de sonar en mi mano.
- ¡Ni sueñes que lo contestaré! - grité por encima del ruido. - Vamos a tomar desayuno, cariño - dije tomando la mano de Renesmee.
- ¿Por qué Eddy no le quiere contestar a su mamá? ¿Es mala? -
- No, amor. Es sólo que no quiere hablar con ella cuando está enfadada - expliqué mientras Renesmee saltaba el último escalón.
- ¿Y por qué está enfadada? - preguntó mientras la sentaba en una silla de la cocina.
- Porque no le ha contestado -
- Pero si está enojada porque no le contesta, ¿por qué sigue sin contestar? - Si, la verdad era algo confuso.
Le di un beso en su cabeza.
- Porque no quiere enfrentarla. Tú sí me contestarás siempre ¿verdad? - le pregunté acariciando su pelo.
- Sí, mami - dijo.
- Bien - comencé a calentar la leche de Renesmee mientras ella tarareaba "estrellita donde estás" pero el sonido del celular de Edward la interrumpió.
Me giré para mirarla. Se había puesto sus manos en la boca y soltaba risitas.
- ¿Contesto? - asintió frenéticamente - Bien, pero no le diremos a Edward -
Tomé el teléfono y contesté, antes de que pudiera decir cualquier cosa, la Sra. Cullen comenzó a bombardear de preguntas.
- ¡Edward! ¿Por qué no contestabas el teléfono? ¿Tienes una idea de hace cuanto que te estoy llamando? ¿A qué hora piensas venir? Sabes cuanto odio que no me contesten el teléfono - Renesmee soltaba risitas.
- Sra. Cullen, no soy Edward - escuché un grito ahogado.
- Lo siento Querida, tu debes ser Isabella ¿no? - dijo cambiando totalmente su tono.
- Em, si. - Renesmee casi no podía contener las risas.
- Lo lamento mucho, en serio, yo no sabía que estabas con mi hijo.-
- No se preocupe Sra. Cullen, intenté que Edward tomara el teléfono pero se refugio en el baño -
- Ya verá ese niño. Por cierto, no me llames Sra. Cullen, lo detesto, no es que no ame a mi esposo, pero me hace sentir vieja. Dime Esme, por favor. Lamento que nuestro primer encuentro sea de esta forma. Edward me las va a pagar - me reí de su pequeño discurso.
- No te preocupes... Esme, la verdad no planeaba contestar, pero no quería que gastaras tu tiempo. Créeme que cuando salga del baño, también me las va a pagar. - soltó una risa.
- Bien, entonces ¿nos vemos en un rato? Dile a mi hijo que los quiero aquí a las once -
- Creo que no podría escapar aunque quisiera, mi hija de verdad está emocionada -
- Me muero por conocerlas en persona. - dijo emocionada - Esta bien, entonces ¡Nos vemos! -
- Adiós Esme - corté y dejé el teléfono en la mesa. - ¿Qué te parece? -
- Parece agradable, no sé por qué Eddy no quere contestarle - dijo.
- Es cierto, entonces ¿Qué quieres para desayunar? -
- ¡Hotcakes! - gritó y yo reí.
Más que obvio.
Edward POV
Cuando salí de la ducha me dí cuenta que tendría que ponerme la misma ropa de ayer, al menos hasta que pueda ir a casa a cambiarme.
Me sequé con las toallas que estaban en el estante del baño y me vestí rápidamente.
Me estaba secando el pelo hasta que sentí unas risas en el cuarto de Renesmee. Caminé hasta allí y entré al baño, pero las risas pararon cuando me vieron.
- ¿Qué? - pregunté.
- Nada - dijeron ambas.
Diablos.
3. Cuando una mujer dice "nada" significa "todo".
Bella sacó a Renesmee de la tina y le puso un conjunto de ropa en la cama para que se vistiera por sí misma.
Pasó por mi lado para salir de la habitación y por supuesto yo la seguí por las escaleras, hasta la cocina.
- ¿Qué pasa? - dije confundido mientras me sentaba en una de las sillas.
- Le contesté a tu mamá y quiero que sepas que no fue por ti por quien lo hice. - dijo mientras me daba la espalda sirviendo algo en la encimera.
- Aún así, gracias ¿Estaba muy enfadada? - pregunté con temor.
- Sí, dijo que te haría pagar por esto porque no me quería conocer de esa forma, ni mucho menos que yo la conociera gritándome -
Diablos. Mamá debe estar muy enfadada conmigo. Debí contestar.
Bella se giró y me dio un par de hotcakes y una taza de café, pero su rostro seguía serio, así que aproveché su cercanía y le tomé el brazo para empujarla hacia mi.
- No te enfades conmigo, prometo que nunca más te hago pasar algo así -
- Más te vale que no, Cullen. - dijo un poco de mejor humor.
- Si no ¿qué? - dije parándome y sosteniéndola de la cintura.
- Las pagarás - me acerqué a ella.
- ¿De qué forma? - quise besarla pero se alejó.
- Tengo que darme una ducha, tu mamá nos quiere ahí a las once - sonreí para mi mismo.
Esme POV
- Carlisle, ya están aquí - llamé mientras veía el auto de mi hijo aparecer por la ventana que había estado mirando hace media hora.
Corrí a la puerta de entrada pero mi marido me tomó la mano antes de que pudiera abrir.
- Cariño - me llamó dulcemente y yo lo miré totalmente distraída por lo que pasaba al otro lado de la puerta - Necesito que me escuches ¿Bien? -
Suspiré y le puse toda mi atención.
- Sin importar lo que suceda, Edward necesita saber que lo apoyamos ¿está bien? Sé que esta chica le gusta de verdad - yo también lo sabía - Así que espero que no la sabotees sólo porque "no era suficiente" -
- Hey, sólo hice eso una vez - reclamé.
- Amor, él está lo bastante grande para elegir sus parejas, y si esa chica es la que quiere, tenemos que apoyarlo - hice una mueca - Sé que te aproblema que tenga una hija pero si Edward no tiene problemas ¿Por qué debería importarnos? -
- Lo sé Carlisle pero quizás quién es el padre -
- No es de nuestra incumbencia - suspiré - Ahora, quiero que me prometas que serás lo más imparcial que puedas ¿si? -
- Lo prometo - dije a regañadientes.
- Y recuerda que si le haces daño, también se lo harás a nuestro hijo, y de nosotros depende que podamos conocer a nuestros futuros nietos - asentí, en eso tenía razón, si hacia algo, Edward jamás me lo perdonaría, especialmente si iba en serio con esta chica - Y por último - dijo al escuchar el timbre - Él no se alejará de nosotros si no haces nada malo, no nos dejará de querer sólo porque ahora tenga una pareja. Sé que eso te preocupa, amor. ¿Lista? -
Asentí suspirando, él me conocía tan bien.
Puse la mano en el pomo de la puerta y la giré. Aquí vamos.
Carlisle POV
Sabía que Esme estaba preocupada por Edward, desde que comenzó a salir con chicas que lo sobreprotegia demasiado. No es que pueda culparla, después de todo nuestro hijo sufrió mucho en su adolescencia.
Pero creo que esta vez Esme estaba demasiado nerviosa porque sabía que Edward iba en serio con Isabella, y la idea de perder a su hijo la asustaba. Pero Edward ya era bastante grande, y la verdad, conforme pasaban los años, cada vez me preocupaba más de que no tuviera pareja estable. Como su padre siempre quise lo mejor para él, pero Esme a veces pareciera no encontrar la persona perfecta para él, pero tenía que entender que, al fin y al cabo, no tenía que ser perfecta para los demás, sólo tenía que ser perfecta para Edward. Y al parecer Isabella lo era.
Luego de charlar con mi esposa me sentí más tranquilo, confiaba en que había entendido y que se comportaría como la madre cariñosa que es. Y conociéndola como la conozco, sabía que su frágil corazón colapsaría por las chicas al otro lado de la puerta. Confiaba ciegamente en los gustos de mi hijo.
Esme abrió la puerta de un tirón y una sonrisa se formó en su cara al ver a nuestro hijo.
- Hijo - dijo abrazándolo por el cuello, haciendo que Edward se tuviera que encorvar. Cuando al fin lo soltó, Edward se apresuró a presentarlas.
- Mamá, papá, quiero presentarles a Bella - dijo poniendo una mano en su hombro.
- ¡Bella! Sólo he oído maravillas de ti - dijo Esme abrazándola también. Creo que todo iba perfecto.
- Hola hijo - lo saludé cuando Esme me dejó pasar. - Hola Bella, es un gusto conocerte al fin - dije dándole la mano.
- El placer es todo mio, Señores Cullen -
- Por favor, ya hablamos de eso, llámame Esme -
- Y a mi Carlisle, por favor. En esta casa tenemos algunos problemas con la edad -
- Lo intentaré - Respondió riendo.
Y de repente reparé en la mano que se aferraba al pantalón de Isabella.
- Bueno y esta pequeña de aquí - Dijo Edward poniendo una mano en la cabeza de la pequeña figura que se asomaba curiosa - Es Renesmee, la hija de Bella -
- Que ternurita - dijo Esme mientras ponía sus manos en puños, como hacía cuando yo sabía que quería darle un abrazo a alguien. Reí. - Ven aquí, nena -
Estiró un brazo mientras se ponía de rodillas en el suelo para quedar a su altura.
La pequeña alzó su rostro para ver la afirmación de su madre y se acercó temerosa para tomar la mano de mi esposa.
- Hola Renesmee, yo soy Esme y éste es Carlisle - dijo mirándome - somos los padres de Edward -
- Hola hermosa - dije agitando su mano, a lo que ella rió.
- Es muy bonita, Bella - dijo Esme.
- Gracias - sonrió.
- ¿Quieres venir al patio a ver los conejos? - le pregunté tendiéndole la mano. Sus ojos brillaron con ilusión.
- ¿Puedo ir mami? - preguntó girándose hacia Bella.
- Claro -
Tomé su pequeña mano y la dirigí al patio trasero. Descubrí que lo tímida se le había ido bastante rápido y ahora hablaba hasta por las orejas, lo que me hacía reir e imaginarme que así debería sentirse tener un nieto.
- Entonces Eddy me pompó la muñeca y ahí nos hicimos amigos - dijo mientras acariciaba un conejo blanco.
Esme había decidido comprarlos desde que vió una revista de decoración de jardines que tenían unos conejos blancos y que "de alguna forma le daban vida al lugar".
- Tu te pareces mucho a Eddy -
- Es porque soy su padre - dije sonriéndole.
- Yo no sé si me parezco a mi papá - dijo encogiéndose de hombros.
- ¿No lo conoces? - negó mirándome con un poco de tristeza en sus ojos, lo que me partió el corazón - Pero te pareces a tu mami -
- ¿De verdad? - dijo con emoción dejando toda la tristeza atrás.
- Claro que si - dije sonriendo.
- Entonces debo ser bonita, porque mi mami es la mami más bonita del mundo - dijo ilusionada.
Reí.
- Claro que si -
- ¿Tienes una piscina para ti solo? - dijo dejando el conejo en el corral y corriendo a la piscina, por un momento me asuste pero paró a una distancia prudente.
- Bueno no, siempre recibimos visitas ¿sabes? -
- ¿En serio? ¿Y tu no la ocupas? - dijo confundida.
- Si, pero sólo los fines de semana ¿Sabías que yo y Edward trabajamos en el mismo lugar? -
Negó.
- Ambos salimos tarde del trabajo, y a esa hora, no se puede bañar en la piscina -
- ¿Cuando es de noche? -
- Exacto - sonreí mientras me agachaba para estar a su altura.
- Eddy fue un día a casa después de tabajal y era de noche pero yo todavía no me dormía - divagó.
- ¿Y por qué fue a tu casa? -
- Se quedó mi muñeca en su auto y Eddy fue a devolvérmela y luego se quedó a cenar - dijo alegre.
- ¿Y te gustó que se quedara a cenar? -
- Si, mucho. Edward es muy simpático, y nos quele mucho -
- ¿Tu lo quieres? -
- Sí, mucho, como el planeta - dijo asintiendo, yo sonreí.
- Entonces, ¿me prometes algo? - me miró atenta - promete que lo cuidarás -
- Pelo yo soy pequeña, no puedo cuidar a gandes - dijo confundida.
- No esa clase de cuidados - puse mi mano en mi pecho - promete que cuidarás su corazón -
- ¿Y cómo se hace eso? -
- Queriéndolo mucho - sonrió.
- Entonces yo le cuido el corazón hace mucho, porque hace mucho que yo quiero a Eddy -
- Será nuestro secreto - asintió frenéticamente.
- ¿Tio Calile? -
- ¿Sí? -
- ¿Podo cuidar tu colazón tambem? - sonreí con ternura, ahora entendía por que Edward estaba loco por ella.
- Claro que si, princesa - me sonrió y se acercó a abrazarme por el cuello.
Edward POV
Salí al patio trasero con Bella y nos encontramos con Renesmee abrazando a mi padre.
Carlisle le dijo algo al oído y Renesmee se giró corriendo hacía mi hasta que la tomé en mis brazos.
- Tienes una hermosa hija, Bella - le dijo Carlisle.
- Muchas gracias... Carlisle - dijo con dificultad.
- Así me gusta. Iré a ver a mi esposa - dijo entrando a la casa.
- Eddy ¿podo ver los ponejos ota vez? - dijo apuntando el corral.
- Claro que si, anda - le dije poniéndola en el suelo.
- ¿Y que tal? - le pregunté a Bella pasando mi brazo por sus hombros.
- La casa es hermosa - comentó poniendo su cabeza en mi pecho.
- Sabes que no me refería a eso - se rió.
- Lo sé, pero tenía que decirlo. Tus padres son agradables, realmente agradables, más que los míos - la separé un poco para mirarla.
- ¿En serio? ¿Lo tendré difícil, entonces? - dije con temor fingido.
Se rió.
- Quizás un poco con papá - dijo como si nada.
- Más te vale que no me mate - dije tocando sus costados, causando su risa.
- No veo como me afectaría - dijo mientras continuaba haciéndole cosquillas.
- ¿a no? - la acerqué a mi.
- Hey, está Renesmee - dijo mirando sobre mi hombro.
- No volteará - dije confirmando con mi mirada que Renesmee estaba muy ocupada con los conejos.
- No puedes saberlo - tomé su mentón y la besé intentando tranquilizarla, me devolvió el beso por unos segundos y luego se alejó, sólo para comprobar que Ness seguía acariciando los conejos.
- ¿Lo ves? no le interesamos - Dije.
- ¿Que nadie piensa abrirme la puerta? - se escuchó desde la sala.
Renesmee volteó rápidamente y dejó al conejo corriendo hacia dentro. Cuando Bella quiso hacer lo mismo, la jalé de vuelta.
La besé lentamente, aprovechando, quizás, el último beso del día.
- Ya basta, vamos a saludar a Emmett - dijo empujándome por el pecho. Gemí, haciendo pucheros.
Se rió antes de darme un rápido beso y guiarme hacia adentro.
No basta con pedir perdón asi que me lo ahorraré. Tuve un año bastante agitado asi que tiempo y ganas no tuve mucho.
Quise poner un poco de todo en este capitulo, se merecen saber lo que pasa por la cabeza de cada uno.
Espero poder actualizar mas seguido, pero como la experiencia me ha dicho, no hay nada escrito.
Quisiera saber si les gustaría algun grupo en facebook, para que puedan presionarme y eso.
Eso, las quiero *.*
