Capítulo 10: Cuentos, espías y nieve, mucha nieve
NOTA: hola les daré unas indicaciones para que entiendan un poco lo escrito
· Lo que este así es cuando se está hablando a través de la mente, como hace Galadriel.
· "Lo que este así son pensamientos".
· "y lo que este escrito así es en elfico"
Boromir POV
Hemos caminado 5 días más después desde el incidente con la araña y mi hermana pelirroja. Unos días antes de partir, les pregunte si podría llamarlas hermanas ellas aceptaron gustosas. Ahora entiendo el cariño inmenso que les tiene Aragón y los hobbit a ellas. Gimli ha estado un poco reacio a ablandarse con las chicas, pero con el tiempo sé que caerá.
El camino se me está volviendo algo pesado, siento como el anillo está tratando de que me corrompa y cuando estoy a punto de explotar, escucho la dulce voz de mi hermana Jessica, en mi mente, calmándome y aliviándome. Sé que debo luchar contra ese poder, para que nuestro hogar sobreviva y recupere su paz y en los más profundo de mi ser espero que sea así.
Jessica POV
Vamos a detenernos a almorzar dentro de un par de horas. Y ahí seguiremos. Escanee el lugar es muy parecido al lugar donde los espías de Saruman aparecen, lo que significa que iremos por Caradhras. Espero que todo salga bien. En eso veo que Frodo se me acerca.
Frodo: Jessi podrías contarnos un cuento – me pregunto inocentemente.
Jessica: claro Frodo, déjame ver – digo mientras pienso en un buen cuento – ha ya se el Rey Midas – dije emocionadas.
Gandalf: el Rey Midas – pregunto curioso.
Samantha: si era un antiguo rey de Grecia un país o un reino en nuestro mundo, tenía una hija muy hermosa, pero bueno Jessica es la que cuenta el cuento – dijo son una sonrisa.
Jessica: bueno aquí va – dije divertida, pues todos se habían puesto muy emocionados pendientes a que iniciara – Midas era un gran rey, pero tenía un defecto le gustaba demasiado el oro. Su hija trataba siempre de que apreciara la belleza de la vida: como los árboles, las flores, los animales, pero a él solo le interesaba el oro. Para darle un escarmiento Dionisio el dios el cual era el dios de las fiestas, el vino y el placer, pues estaba bien divertirse, pero había cosas más importantes que solo el oro. Entonces llego al palacio del Rey Midas y le dijo que como había sido un buen rey le daría un regalo. Todo lo que tocase se convertiría en oro. El rey estaba más que feliz. Cuando desapareció el Dios, Midas empezó a tocar todo lo que estaba en su salón de trono y como había dicho Dionisio todo se convertía en oro – dije, pero me interrumpieron.
Gimli: ese toque si es muy útil – dijo el enano.
Samantha: quizás sea cierto, para tener dinero y así vivir bien, pero tampoco es bueno el exceso, pues eso te puede apartar de la verdadera felicidad y creo que Midas lo aprendió de la peor manera – dijo con sabiduría.
Aragón: continua hermana – me dijo.
Jessica: Midas estaba tan feliz que se pasó toda la noche convirtiendo cosas en oro. Al llegar la mañana fue a desayunar, pero al tocar la comida esta inmediatamente se convertía en oro y por lo tanto no era consumible. Midas estaba algo enojado, pero recordó a su hija y quiso darle una sorpresa. Al llegar al jardín la encontró vio que ella estaba regando sus rosa las cuales eran sus flores favoritas. Quiso darle un regalo y las convirtió en oro. Al ver esto la hija de Midas empezó a llorar, pues la belleza de sus flores había sido robada. El rey tratando de consolar a su hija, la abrazo y al darse cuenta su hija había sido convertida en oro. Desesperado no sabía qué hacer. Lloro en el jardín por varios días con sus noches al lado de la estatua que antes era su hija. Al pasar unos días llego un príncipe del reino cerca que venía a visitar al Rey por petición de su padre. Al llegar se dio cuenta que gran parte del castillo era de oro, eso le asombro. Pero cuando se dirigió al jardín vio una estatua de una bella doncella. Él quería conocerla. En eso apareció el rey y le dijo que es estatua era sus hija y que por su avaricia ahora había perdido el mayor tesoro que tenía. El príncipe le dijo que encontraría la forma de revertir el daño. Y que si lo lograba que le diera permiso de cortejar a su hija. El rey acepto. El joven príncipe, fue hacia un templo donde se adoraba a Atenea y le rogo que le ayudara a recatar a su amada. La diosa escucho la plegaria de tal noble guerrero que le pidió a su hermano que le diera, la cura al rey, pues ya su lección había aprendido. El dios acepto y le dio la solución a su hermana la cual se la trasmitió al joven príncipe. Este fue de inmediato con el rey y le dijo que se metiera al rio que recorría el jardín y que cuando saliera todo volvería a la normalidad. Sin pensarlo dos veces, el rey hizo lo que se le pidió y al salir todo lo que había convertido en oro, así como a su hija volvieron a la normalidad. Desde ese día aprendió a ver lo bueno de la vida, a disfrutar con su hija la naturaleza y con el tiempo lo hizo con sus nietos. Y supo que la mejor riqueza es el tiempo que pasa con tu familia y seres queridos. El fin – termine la historia.
Legolas: tiene un bonito mensaje – dijo con una sonrisa.
Gimli: si y retiro lo dicho no es tan bueno ese toque – dijo y sonreí pues veo que capto mi mensaje. Veo a Boromir muy pensativo creo que está analizando lo que conté. Llegamos al lugar que íbamos almorzar y los hobbit a entrenar.
Narrador POV
Todos están tranquilos, Merry y Pippin están entrenado con Boromir, Aragón está cerca para darle una ayuda a sus amigos; Sam, Frodo, Jessica y Samantha están comiendo y descansando un poco junto a los perros; Gimli está discutiendo un poco con Gandalf por la ruta que están tomando y Legolas está revisando el perímetro.
En eso Boromir lastima por accidente a uno de los Hobbit y estos le saltan encima buscando venganza aunque no de manera real.
En eso a lo lejos ven una nube negra.
Sam: ¿qué es eso? – preguntó el hobbit
Gimli: nada es solo una nube – dijo despreocupado.
Samantha: si como no, desde cuando una nube se mueve – pregunto algo irónica.
Boromir: y no solamente eso se mueve rápido y contra el viento – apoyo a la pelirroja, en eso Legolas grita.
Legolas: Crebain De Dudlaand – grito preocupado.
Los mayores tomaron a los hobbit ocultándolos entre las rocas y arbustos del lugar. Las aves revolotearon por el lugar haciendo mucho ruido. Cuando se alejaron los demás salieron de sus escondites.
Gandalf: espías de Saruman, el paso al sur está vigilado, debemos utilizar el paso de Caradhras – dijo mientras señalaba la gran montaña.
Samantha: ¿qué? – Grito la pelirroja, llamando la atención de los demás – de ninguna manera me harán ir a esa montaña – dijo mientras se alejaba del lugar. Los hombres del grupo dirigieron su mirada a la otra dama del grupo como pidiendo respuestas y si les podía ayudar.
Jessica: no le gusta la nieve, prefiere los bosques o lugares cálido, pero nieve no – suspiro – voy a tratar de convencerla, pero si se pasa el camino con un aura asesina, se la tendrán que aguantar – dijo la morena, mientras seguía el camino de su hermana y estuvo segura de que más de uno trago fuerte.
Llevaban ya dos días subiendo la montaña. La morena literalmente arrastraba a la pelirroja, la cual no dejaba de quejarse o de preguntar que cuando saldrían de esa maldita montaña y esta respondía.
Jessica: no sé, pero tienes que avanzar – dijo ya exasperada por la actitud infantil de su hermana.
Samantha: está bien continuare subiendo, pero seguiré quejándome – dijo con un puchero, haciendo que los hombres del grupo rieran disimuladamente por la actitud de la chica.
Al tercer día tuvieron un percance con el portador cayo cuesta abajo, pero fue detenido justo a tiempo por Jessica y Aragón, pero el hobbit se dio cuenta que el anillo no lo tenía encima. Lo empezaron a buscar y al darse cuenta, Boromir lo tenía.
Aragón: Boromir dale el anillo a Frodo – exigió, con una mano muy cerca de su espada. El pelirrojo vio el anillo, se movió hacia Frodo y se lo entrego con una sonrisa.
Boromir: me da igual, no lo quiero – dijo en voz suave, pero fue captado muy fácilmente por los criados por elfos.
Al cuarto día de estar en la montaña, una tormenta se azotaba con furia. Kala, Thor, Max y Cleo estaban en parejas a cada lado de los hombres tratando de darle calor a los hobbit que cargaban, los otros perros se dividían don los demás integrantes de la comunidad tratando de mantenerles calientes y a ellos. Pero en eso los perros se pusieron tensos y unos empezaron a gruñir.
Jessica: que sucede chicos – pregunto desde la parte de arriba de la cuesta, que gracia a su ascendencia elfica, al igual al de su hermana; por la unión de sangre que hizo su bisabuelo, podían caminar por la nieve igual que un elfo.
Legolas: Gandalf hay una voz maligna en el aire – dijo el elfo el cual iba al frente revisando el terreno. Al decir esto puso en alerta a las chicas.
Gandalf: es Saruman– grito el mago.
Aragón: trata de derribar la montaña. Debemos dar vuelta – dijo aterrado.
Gandalf: no eso es lo que quiere – grito y empezó a decir algo en una lengua antigua e inteligible.
Samantha: todos acérquense a la pared – aviso a los demás, los cuales le miraron curiosos – hagan lo que les dijo – grito furiosa.
Cuando menos acuerdan una columna de nieve les cae encima. Toneladas de nieve sobre la comunidad le cubre. Los perros son los primeros en salir y estos se apresuran en ayudar a sus amos. Al poco rato salen Legolas y Samantha. Gimli es ayudado por uno de los perros a salir, al igual que Boromir y Aragón.
Aragón: tenemos que salir de la montaña, será la tumba de los hobbit – dijo señalando a los pequeños que se acurrucaban con los perro en busca de calor.
Boromir: avancemos hacia el paso de Rohan y tomar la carretera hacia mi ciudad – propuso el pelirrojo.
Aragón: el paso de Rohan nos llevara cerca de Isengard – dijo muy firme, como diciendo que no tomaría esa ruta.
Gimli: si no podemos por encima de la montaña, vayamos por abajo a través de las minas de Moria – dice Gimli. Y en los ojos de la pelirroja cruza una sombra de miedo y terror la cual es captada inmediatamente por el príncipe del Bosque Negro.
Gandalf: que el portador decida – dijo y en eso todas las miradas recaen en Frodo – Frodo que dices.
Frodo: por las Minas – dijo haciendo que Gimli estuviera emocionado, en el mago un rostro preocupado y el la pelirroja una mirada de terror mayor que la anterior se asoma en sus ojos.
Gandalf: que así sea – dijo impotente.
Boromir: yo no quiero ser algo inoportuno, pero y Jessica – pregunto el pelirrojo y haciendo que cada uno quedara asombrado pues era cierto que no habían visto a la morena.
Los perros empezaron a escarbar en la nieve, buscando a su ama al igual que los integrantes de la comunidad, pero en eso…
Jessica: yo sé que me buscan, pero lo hacen en el lugar equivocado – sus compañeros alzaron los rostros asombrados, pues la voz venia del acantilado. Se acercaron al borde y ahí la vieron colgando del risco – sé que soy hermosa, pero no sería mejor contemplarme haya arriba, no creen – dijo con sarcasmo. Sacando de la ensoñación a Aragón, Boromir y Legolas que habían ido a investigar.
La subieron al camino y la empezaron a revisar por si tenía alguna herida. Al ver que no tenía ninguna decidieron seguir. Al avanzar un poco más encontraron una cueva lo suficientemente grande para caber muy bien todos. Entraron y decidieron hacer un fuego para calentarse y secarse la ropa.
Las chicas fueron al lado más oscuro de la cueva, para cambiarse de ropa y ahí se dieron cuenta de que las ropas que trajeron podrían darles usos. Buscaron en sus bolsas y encontraron abrigos, polos de manga larga, pantalones de lana, medias para la nieve y algunos zapatos, no serían lo común que usarían cada uno, pero les serviría para mantenerse calientes y hasta que sus ropas se sequen.
Al salir de la parte oscura, sorprendieron un poco a los hombres del grupo al verlas vestidas así. Pantalón de lana negro, suéter de lana algo delgada en color granate y azul para Jessica y Samantha respectivamente, un abrigo en piel de borrego y forrado en cuero en color negro y gris, respectivamente también. También sus botas habían sigo cambiadas por unas mucho más actos para la nieve.
Jessica: sabemos que no es lo que ustedes utilizarían, pero los mantendrá caliente, evitara que se enfermen y así podrán poner a secar sus ropas – dijo con una sonrisa mientras les entregaba a cada uno un conjunto de ropa.
Los hombres miraron algo confusos, pero sabían que tenía razón la morena y no podían quedarse con esa ropa mojada. Se fueron a cambiar al lado oscuro de la cueva, mientras las chicas decidieron preparar la cena. Como hacía mucho frio, y después de haber sido enterrados por una montaña de nieve lo conveniente sería comer algo caliente.
Así que decidieron hacer un estofado de carne, tostadas con mantequilla de maní, ensalada de vegetales mixtos y un poco de chocolate caliente y haría que cada uno recobrara sus fuerzas. Al cabo de media hora y de escucharlos refunfuñar de no sabían cómo ponerse tal prenda salieron de la oscuridad, asombrando a las chicas.
Samantha: si no supiera que son de este mundo, muy bien podrían pasar sin llamar la atención en mi mundo – dijo con una sonrisa – claro si se deshacen de sus armas – dijo divertida recibiendo una que otra mirada asesina por parte de los hombres.
Terminaron de cenar. Y pudieron recuperar algo del calor, pero el viento azotaba con fuerza. Jessica les seguro que cubrieran la entrada con nieve ya que así se mantendría al calor del lugar. Algo no muy seguros hicieron lo que dijo la morena, dejando solamente una pequeña abertura para que entrara el aire para respirar. Al cabo de un momento se pudo sentir la cueva más caliente. Samantha le tocaría el primer turno, al igual que el segundo. El día de hoy fue muy agotador para los mortales, así que ella, Legolas y Jessica tomarían los turnos de vigilancia, ya mañana serian recompensados por los otros, tomando sus lugares.
Gandalf le dijo que mañana empezaríamos a descender, para dirigirse hacia las minas y una vez más un destellos de miedo invadía los ojos verdes de la pelirroja.
Samantha POV
Moria. No quiero ir a ese lugar, aunque sé que Gandalf regresara, me dolerá ver partir a alguien que quiero mucho. Además que pasa si Sauron cambio algo aquí y si Gandalf no muere y lo hace otro. No sé pero tengo una angustia que quema el alma mi alma. Además estar en nieve nunca me ha gustado. Yo sé que mi hermana dijo eso de que no me gusta la nieve sino los lugares cálidos, para ayudarme a desviar o tapar mi incomodidad.
Fue en una tormenta de nieve en la que perdí a una persona muy querida por mí. Una lágrima sale de mis ojos y recorre mi mejilla, pero es detenida por una mano que reconozco al instante, el cual su dueño no ha parado de mirarme preocupado desde que empezamos a subir la montaña y más aún cuando se decidió ir por Moria. Levanto el rostro y veo unos ojos azules que me miran con preocupación y ternura.
Legolas POV
Sé que algo le preocupa. Sé que algo el incómodo y que esta montaña, no la nieve la pone depresiva. Sé que Jessica tiene un sueño ligero, y como sabe los sentimientos que tengo hacia su hermana sé que no interrumpirá. Los demás están por demás agotados, por el sobre esfuerzo de estos días.
Me levanto con cuidado de no ser descubierto y me dirigió hacia la entrada donde ella esta ubica. Al acercarme me dio cuenta de que está llorando. Ahora si estoy más que preocupado. Detengo la lágrima que osa manchar su bello rostro, ella levanta la mirada y me mira. Yo me siento a su lado y le rodeo con mis brazos. Ella se acurruca en mi pecho, no llora, pero su cuerpo tiembla por el llanto contenido.
Legolas: por favor dime que te aqueja – le pregunto al oído, desesperado. Por qué lo estoy.
Samantha: este lugar, Moria, el pasado – dijo con un hilo de voz como una niña pequeña, después de una pesadilla.
Legolas: confía en mí – dije con dulzura mientras e acaricio el rostro.
Samantha: la nieve siempre me gustaba de niña, mi padre siempre cuando era invierno me llevaba a las montañas nevadas en Inglaterra o Alemania, pero fue una tormenta de nieve quien me lo quito – dijo con tristeza y un grupo de lágrimas baja por su rostro. Yo estoy más que asombrado por lo dicho, yo sé lo que es perder un padre, mi madre murió defendiéndome a mí y al reino en un ataque de orco, pero tenía que 1000 años, era joven todavía, pero ya sabía defenderme, pero una pequeña niña humana de no más de que 5-8 años, eso debe ser muy duro – y lo peor de todo de que me di de cuenta que de mis progenitores, solamente mi padre me quería, pues para mi madre no era más que un estorbo o algo que amarraba a mi padre a su lado – si al inicio estaba triste, ahora quede horrorizado. Como una madre puede pensar así de su propia hija, de su sangre.
Legolas: sabes que deberías recordar a tu padre en esos momentos en los cuales te divertías en la nieve. A él no le hubiera gustado de que algo que te encanta, sea ahora algo que aborrezcas – dijo con una sonrisa tranquilizadora, mientras le acariciaba los cabellos como el fuego, aunque en realidad eran más oscuros – en cuento a tu madre, perdóname por lo que voy a decir, pero es una mujer despreciable y sin corazón y tú no tienes la culpa de que nadie, mejor tu padre pudiera amarla si ella no podría sentir amor ni siquiera por su propia sangre. Ahora entiendo porque te pusiste algo triste por la historia de la Cenicienta que conto tu hermana, era porque que se parece en algo a tu vida después de la muerte de tu padre cierto – y como repuesta recibí pequeño gruñido – ahora la última pregunta, Moria – pregunte curioso. A mí tampoco me llamaba mucho la idea de entrar en una dichosa mina, pero a tal punto de ponerme asustado no tanto.
Samantha: esa mina me tiene un sabor amargo en la boca Legolas. Tengo un presentimiento de ese lugar y te aseguro que no es bueno – dijo con una mirada brillando de miedo.
Legolas: hare lo posible porque todos salgamos con bien de la mina ya verás que si – dije mientras le abrazaba.
Samantha: Legolas yo sé que lo que nos encontremos ahí no será nada bueno, que ni tu podrás enfrentarte o salvarnos – dijo con voz misteriosa como si supiera algo y ese saber era lo que la angustiaba.
Legolas: mejor no pensemos en eso y descansa. No me importa tomar tu lugar. Debes descansar – le dije mientras la acomodo en mi regazo y empiezo a tararearle una canción de cuna. Al poco tiempo su respiración es acompasada. Empiezo a reflexionar lo dicho y al parecer mi pelirroja no es la única que tiene ese presentimiento Gandalf y Jessica, están algo nerviosos y preocupados de ir a la mina y en el más profundo de mi alma deseo que solo sea eso una preocupación en vano. La veo dormir y parece frágil como un cristal – no permitiré que algo te pase "mi amor" – susurre mientras le besaba la frente.
