Len

Otro maldito día en mi maldita vida. Como era costumbre me desperté y me aliste para asistir a clases. Siendo honesto podía bien no ir pero una cierta rubia enana necesita que la acompañara al colegio, bueno en realidad no me necesitaba pero yo necesitaba acompañarla. ¿La razón? Pues bien, hoy era ese maldito día de los "enamorados" y tenía que cuidar de que no se le declarara a nadie para así evitar que la avergüencen cuando la rechace. ¿Aunque qué tipo de loco rechazaría a esa enana? Era fastidiosa pero debía de admitir que era encantadora. Especialmente cuando estaba enojaba e infla sus tiernas mejillas.

¡Ugh! Era mejor que no asista hoy, ya que me encuentro enfermo. Solo mírenme pensando en que esa enana idiota era tierna. Creo que estoy en mi lecho de muerte y estoy teniendo alucinaciones. Cuando ya me encontraba en el comedor de mi casa note que no había nadie. Normalmente la enana ya estaría desayunando pero no había ni siquiera rastros de que ella estuvo aquí. Decidí preguntarle a una de las empleadas si la habían visto, esta me respondió que la enana había salido muy temprano en la madrugada y de que no había dicho a donde se dirigía.

¡Maldita enana! Yo me despierto temprano y asisto al colegio solo por acompañarla y molestarla durante el trayecto al colegio. Esta era la última vez que la acompañaría. Al final decidí asistir al colegio y comencé a dirigirme hacia él. Tal vez la encontraba en una de las tiendas de conveniencias comprando unos chocolates o algo parecido.

.

.

.

Rin

Me encontraba muy cansada el día de hoy. Había pasado toda la noche haciendo chocolate casero. No sé ni por que decidí hacerlo ya que no tenía a quien dárselo. Tal vez me los comería cuando tenga hambre, aunque no soy muy fanática del chocolate en realidad. Salí más temprano de lo normal el día de hoy. La razón era porque sabía que si decidía dormir un rato más de lo necesario terminaría no asistiendo a la escuela ya que dormí más de lo que debía. Me encontraba en una banca afuera del los establecimientos de la escuela. Fui la primera en llegar ni siquiera los profesores habían llegado. Estuve sentada completamente sola, sin nada que hacer por una media hora hasta que IA llego. Ella siempre llegaba temprano así que no me sorprendió verla llegar a esta hora. Ella noto mi presencia y decidió hacerme compañía mientras los demás alumnos llegaban a clases. Me saludo alegremente lo cual yo también hice, aunque no de una forma tan animada como la de ella.

-¿Qué te sucede, Rin? Te noto casada.- Me miro con ojos de preocupación. Así era IA siempre se preocupaba por los demás. Ese era su mayor atributo aunque había personas que decidían tomar ventaja de ella por esa misma razón.

-No es nada. Es simplemente que no pude dormir mucho. No te preocupes.- Le sonreí para intentar disipar su preocupación.

-Normalmente yo soy la primera en llegar. Me sorprende que hoy hayas sido tu la que llego de primera.- Sonrió levemente.

-Si es que decidí levantarme temprano. Ya que tengo algo importante que hacer hoy.- Mentí.

-¿Sera que te le declararas a alguien el día de hoy?- Me sonrió de forma picaresca.

-En realidad no. ¿Por qué creíste que me le declarare a alguien?- Pregunte con curiosidad. Ella me miro con algo de confusión.

-¿Acaso no recuerdas que día es hoy?- La mire con curiosidad y extrañes.- Hoy es día de San Valentine. ¿Acaso no sabias?

-En realidad no recordaba que eso era hoy.

-Lo es. Hoy es el día que varias chicas se les confesaran a los chicos. Varias chicas tienen planeado confesársele a un chico de una escuela que queda cerca de la nuestra. Aunque hay ciertos chicos que se encuentran muy celosos ya que las chicas que les gustan también se le confesaran a él. El rumor dice que después de clases habrán unos que irán a darle una paliza al pobre chico.- En realidad no importaba a quien iban a matar pero por ser corte decidí continuar hablando de ello con IA.

-¿De verdad? ¿Y cómo se llama el desafortunado?- Pregunte con curiosidad fingida.

-Según entiendo es un chico dos años mayor que nosotras. Dicen que es muy atractivo y que provienen de una familia rica. Creo que de llama Ren Nakamura o algo parecido. ¿Ren? No, creo que se llame Len. Si eso Len. Len Nakamura.- Mi ojos se abrieron por completo.- Pero varios dicen que los celosos de los chicos son estúpidos. Ya que al parecer el tiene novia. Lo dicen por que lo han visto en las mañanas acompañando a una chica de nuestra escuela. Pero desconozco el nombre de la chica, es mas nunca la he visto.

-¿Le darán una paliza?- Pregunte desconcertada.- ¿Quiénes? ¿Cuántos?

-Según entiendo son como ocho chicos. ¿Conoces a Len?- IA me miro con curiosidad.

-Si lo he visto en varias ocasiones.- Decidí mentir ya que si le decía a alguien que yo vivía en la misma casa que él, lo mal pensarían.

-¿Es tan atractivo como para que varias chicas decidan confesársele?- Claro que no, era un rubio desteñido. No sé que le habrán visto esas chicas. Han de sufrir de retraso las pobres.

-Eh… no sabría decirte. Si tiene su atractivo pero tienen una horrible personalidad.- Horrible, si era más que horrible en realidad.

-Entiendo. Pobre chico ojala y algún milagro suceda para que así no le pase nada.- Dijo IA con tono de lastima. Si tan siquiera lo conociera. Bueno, aunque era un idiota con retraso mental y mal teñido no se merecía que varios sujetos le dieran una paliza.

Debía de evitar que lo lastimara. No sé qué haré pero evitare que lo lastime. Así tal vez el hasta se vuelva mi esclavo por haberlo salvado. Si eso haré, lo ayudare.

-De casualidad… ¿Sabes en donde quieren ir a darle una paliza al chico?- Trate sonar casual, con curiosidad pero no una exagerada.

-En realidad no se con exactitud. Según entiendo lo interceptaran en el momento en que salga de su escuela.- IA contesto.

¡Lo tengo! Tengo el plan perfecto para evitar de le den una paliza. Ojala y el idiota se dé cuenta de lo que hare para que así decida seguir con el acto.

.

.

.

Len

Por fin la campana sonó, anunciando el final de clases. Durante todo el día varias chicas se me confesaron pero a ninguna acepte. Decidí ser honesto y confesarles que no estaba para nada interesado en ella. Varias de ellas lloraron, algunas tal vez lo hicieron pero no enfrente de mí. También recibí chocolates los cuales acepte gustosamente. Al final eran chocolate nadie puede rechazar el chocolate. Cuando salí del edificio de la escuela puede divisar a cierta loli enana en la entrada de la escuela. Sonríe levemente al verla. ¡Por fin el dio se pondría interesante! Cuando ya me encontraba cerca de ella pude notar a un par de chicos de otra escuela a un par de metros viendo en mi dirección. Decidí no ponerle atención. La enana voltio en mi dirección y me saludo.

-¿Qué haces aquí?- Le pregunte con fastidio.

-Este… bueno vine porque.- Quedo pensativa por un par de segundos.- Vine porque… porque.

-Dilo de una maldita vez. ¿Por qué viniste?- Me encontraba algo desesperado por su nerviosismo el cual no entendía.

-¡Vine porque! ¡Me gustas! ¡Y quería pedirte que por favor aceptaras mis sentimientos!- Grito y todo el mundo dirigió su atención a nosotros. Ella estaba sonrojada y extendió sus brazos y pude note una caja de chocolates en sus manos. Se podía notar que estaba avergonzada. En cambio yo, a mi no me importaba que todos me estuvieran mirando. Pero una parte de mi se sentía nerviosa por su repentina confesión. Me sentía… ¿Feliz? ¿Alegre? No entiendo porque me sentía así pero no podía parar de sentirme así.

-¡Sí! Si acepto tus sentimientos.- Respondí suavemente. Ella me miro a los ojos con complicidad.- Tú también me gustas.- Varias personas a nuestro alrededor aplaudieron. Al parecer disfrutaban el show. Ella si pensarlo ni por un segundo se arrojo a mí abrazándome en el proceso. Abrazo que correspondí. Por primera vez desde la muerte de mi madre me sentía feliz y completo.

.

.

.

Cuando por fin llegamos a casa. Yo me encontraba en las nubes. Feliz como si me hubiera tomado una libra de éxtasis. Durante todo el trayecto devuelta a casa había estado tomando su mano y ella me sonreía como nunca lo había hecho. Nos encontrábamos en el patio y antes de entrar quería besarla pero ella repentinamente soltó mi mano.

-Vaya al parecer no eres tan idiota como pensé.- La mire con confusión y ella lo noto.- Vamos. ¿Acaso mi actuación no estuvo perfecta? Me debes una rubio idiota te salve de una paliza.

-¿Cómo?- Algo en mi se rompió en el momento en que ella hablo.- ¿De qué hablas?

-Hablo del hecho en que si no hubieras aceptado mis "sentimientos" unos sujetos te hubieran dado una paliza.- Ella sonrió con burla.- ¿O no te distes cuenta y yo en realidad te gusto?- Me encontraba devastado, pero lo oculte.

-Claro que si.- Ella me miro con curiosidad.- Era obvio que estabas actuando.- Dije en tono de burla.- Eres una mala actriz.- En realidad no eres. Eres perfecta actuando. Tanto que por ser tan buena acabas de destruir lo único que me queda de corazón.

-Soy muy buena.- Me enseño la lengua en señal de burla.- Ellos se lo creyeron. Te salve rubio idiota.

-Si no lo hubieras hecho…- "Tal vez no me sentiría hecho trizas en este momento."- Ellos hubieran sido los que recibirían la paliza.- Sonreí levemente.

-Como sea. Te salve y me debes una.- Se dio la vuelta y entro en el lugar. Dejándome destruido y solo justamente como me dejo mi madre al morir.

.

.

.

Rin

Ya era de noche. Me encontraba lista para dormir después de tan largo día. Ese rubio me debe una muy grande. Si no se me hubiera ocurrido confesarme después de clases lo más seguro ahora estaría en el hospital. Aunque me sentía mal ya que cuando le dije lo del plan él se miraba confundido, como si no hubiera sabido de mi farsa desde el inicio. Pero rápidamente me di cuenta de que no debía de sentirme así ya que él se dio cuenta de mi plan.

Después de haber hablo con él sobre lo sucedido no lo había vuelto a ver. No se presento durante la cena y cuando fui a buscarlo a su habitación; esta se encontraba vacía y sin rastro de él. Las empleadas me dijeron que era algo típico de él. Siempre, antes de mudarme, se iba a otro lugar. Un lugar donde nadie lo encontraría. Algunas veces el volvía pero ya en la madrugada y se daban cuenta de que se había metido en una pelea. Estaba algo preocupada pero conociéndolo y especialmente en un día donde varias chicas son rechazadas, lo más seguro estaba aprovechándose de alguien con el corazón roto. Tal vez estaba en un hotel teniendo sexo con una chica de senos grandes.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por un par de golpes en mi puerta. Me levante de mi cama y me dirigí a la puerta. Pero decidí no abrirla. Pregunte quien era pero no hubo respuesta. Decidí preguntar nuevamente.

-Soy yo. El tipo al que le rompiste el corazón hoy. Ábreme así miro tu rostro de buena actriz.- Era Len. Por lo que se podía notar estaba borracho. Decidí abrir para ver cómo estaba.- Por fin abres.

-¿Qué rayos piensas al venir aquí y a las doce de la noche? ¿Por qué estas borracho?- Me ignoro y decidió apartarme de la puerta para poder entrar.- ¡Oye! Salte me de mi cuarto.- Exigí.

-No.- Dijo él mientras se sentaba en mi cama.

-¿¡Cómo!?- Pregunte con rabia.

-Me escuchaste. No me saldré. Dije n y o, ósea no.- Apenas y podía hablar de lo tan borracho que se encontraba.- Quería verte. Para responder la pregunta; ¿Qué rayos vi en ti?- Estaba confundida.

-¿A qué te refieres?- Susurre pero el puedo escucharme.

-Me refiero al hecho de que te encuentro tierna, dulce y atractiva.- Se rio para sí mismo.- ¿Por qué? ¿Por qué tenía que fijarme en alguien como tú? Una chica inmadura y sin nada de pechos. Es estúpido. Yo soy estúpido.- Rio sarcásticamente. Puede notar lagrimas saliendo de sus ojos.- ¿Por qué tenias que ilusionarme y después romper mi corazón?- Sollozo.

-¿Len, yo te gusto?- Susurre levemente. Sin poder procesar lo que estaba pensando.

-¿Gustarme?- Rio sin gracia.- Tu no me gustas. Me encantas.- Mi vista comenzó a nublarse por las lagrimas que amenazaban con salir. Me senté en la cama a su lado.

-Len, yo no sabía. Pensé que me odiabas. Lo siento.- Comencé a llorar. El giro su atención hacia mí.

-No llores. Te miras mejor enojada. Enójate por el hecho de que…- El coloco sus manos a ambos lados de mi rostro y con sus pulgares acaricio mis mejillas, limpiado así mis lágrimas.- Por el hecho de que. ¡Te amo! De que te amo como a nadie. Eres la primera persona que me hace sentir vivo. Este ultimo año desde que te mudaste, tu lograste cambiarme. Lograste hacerme sentir algo. Rin, te agradezco que me hayas hecho sentir humano nuevamente.- Me beso. Me beso con pasión y desesperación. Correspondí el beso sin pensarlo. Sabía que no estaba bien pero quería besarlo. Pedirle, suplicarle su perdón. Sus labios y los míos comenzaron una batallan entre ellos. Una batalla la cual el gano desde el primer momento.

No me di cuenta en qué momento el me acostó en la cama y se posiciono encima de mí. Mi mente se encontraba concentrada en los movimientos que el realizaba con su lengua. Se sentía caliente y se movía a un ritmo lento y apasionado. Logre sentir sus manos luchando con quitarme la camisa. Al final mi camisa cedió y ya no se encontraba en mi cuerpo. No sé que me impulso a comenzar a desabotonar su camisa pero rápidamente y con torpeza desabroche cada botón. El acariciaba mi torso desnudo mientras me besaba. Comencé a acariciar su pecho y él me ayudo a deshacerse de mis pantaloncillos cortos. Me encontraba simplemente con una pequeña pieza de ropa. En el momento en que dirigí mis manos a sus pantalones el me detuvo. Dejo de besarme y me miro fijamente.

-No. Así no. No quiero que esto suceda de esta forma. Te mereces algo mejor que esto.- Se levanto de la cama y me dio la espalda. Comenzó a ponerse la camisa.- Lo más seguro me odiare en la mañana pero tú eres especial. Cúbrete por favor que no creo poder controlarme.- Dijo mientras terminaba de abotonarse la camisa. Me cubrí con las sabanas de mi cama.- Yo, este…

-Está bien. No te preocupes.- Susurre.- Ya estoy cubierta.- El se dio la vuelta.

-Yo… perdón. Perdón por lo que estaba haciendo.- Trate de no verlo pero pode notar en sus pantalones cuanto le había afectado lo que había pasado hace poco.

-No te preocupes por ello. Yo también quería lo estaba pasando.- Podía sentir caliente mis mejillas. Debía de estar como un tomate.- Len. Por favor cúbrete lo que tienes ahí.- Estaba avergonzada.

-¿Qué cosa?- Pregunto con curiosidad. Al parecer no notaba como se encontraba. Así que decidí iluminarlo y señale entre sus piernas. El dirigió su mirada a donde estaba apuntando y abrió los ojos completamente. Rápidamente tomo una de mis almudadas y se cubrió. Comencé a reír fuertemente y él me miro con vergüenza.

-¿De verdad? La que de debería de estar avergonzada seria yo, no tu.- No podía parar de reír. El no lo pudo evitar y comenzó a reír también.

-Rin, te amo.- Dijo suavemente y con delicadeza.

-Lo sé. Me lo acabas de mostrar. ¿Y ahora que haremos?- Lo mire con cariño.

-Pues…- Dejo hablar abruptamente y comenzó a palidecer.

-¿Len, estas bien?- Pregunto con preocupación. El rápidamente se dirigió a mi baño y puede escuchar como vomitaba. Me vestí rápidamente y me dirigía hacia él. Comencé a tocar su espalda mientras vomitaba.- Sabes nunca pensé ver a un hombre tan sexy aun cuando tiene su rostro dentro del retrete y está devolviendo todo lo que comió y bebió.- Sonreí levemente. Cuando por fin dejo de vomitar se aparto del retrete y se recostó en la tina de baño.

-Y yo nunca pensé de que me enamoraría de una loli de quince años.- Susurro mientras el caía en la inconsciencia.