El sexto mes de Oliver llego. Sus amigos estaban con él ahora. Se ayudaban mutuamente. Un castaño y un moreno esperaban que sus amores rubios llegaran a buscarles. Pero con el pasar de los días, estos no llegaban. Sus esperanzas de volverles a ver y poder ser una familia feliz se agotaban.
El día de hoy Oliver estaba en cita de control, así que Benji le acompañaría. Mientras tanto Tom se ofrecía a hacer el almuerzo. Por eso Jessica llego con su auto y los cuatro se dirigieron al centro de la ciudad.
Tom: Jessica déjame por el parque, quiero ver un poco el paisaje – dijo el castaño. La chica acepto se parqueo y dejo el castaño. Le dijeron que lo pasaban a recoger, pero este se negó. Les dijo que caminar un poco le ayudaría. Estos aceptaron no muy convencidos.
Camino por el parque viendo a las familias divertirse, había un bonito día y a pesar de que era mitad de semana, habían muchas familias. El castaño al ver tanta felicidad le dio envidia. Les envidiaba ya que él quería tener una familia así, completa, pero al parecer solo serían su bebito y él.
Quito esos pensamientos de su mente y se fue a buscar los ingredientes para el almuerzo. Les haría unos tallarines con queso y ensalada griega. Irónico pensó ya que estos platillos se los enseño su rubio y era al parecer lo que más le gustaba a su bebe.
Compro también un nuevo cuaderno de dibujo. Desde su estado se dedicaba a pintar y a dibujar; y no era por presumir, pero era bueno. Creo que lo heredo de su padre, tanto que Oliver y Benji le pidieron que el fuera el decorador del cuarto de sus pequeños. Él aceptó gustoso. Se dirigió hacia la parte más frondosa del parque, quería algo de sombra, el sol no estaba tan fuerte, pero le empezaba a molestar.
Se sentó en una banca y vio el paisaje que tenía al frente. Un hermoso lago con aguas cristalinas por las cuales barquitos de papel viajaban los cuales anteriormente fueron lanzados por los niños. Un poco más lejos pequeños botes, con parejas enamoradas, paseaban disfrutando del día. Los pájaros cantaban, uno que otro animalito silvestres llegaba a beber al lago, para saciar su sed.
Un paisaje para plasmar y así lo hizo. Cuando lo término, se dio cuenta quera hermoso y alegre muy diferente a como él se encontraba. Aunque Oliver y Jessica trataban de alentarlos de que pronto llegarían los rubios por ellos. Ya él no tenía esperanza, lo más probable que a Pierre su madre le haya conseguido una chica de la alta alcurnia, para que lo olvidara.
Quería luchar por el pero no tenía ya las fuerzas necesarias, además que podía brindarle él a Pierre. Este era rico, de la nobleza y él era un don nadie. Aunque tenía ya una pequeña fortuna, por jugar futbol, pero era una miseria comparada con la fortuna de la familia de Pierre.
Suspiro lo único que le daba fuerzas para continuar era su pequeño que dentro de 4 meses y medio nacería, sus amigos; Oliver, Jessica, Rivaul, Carlos, Andy, Richard, Bruce, Benji, Müller, inclusive Napoleón, que lo apoyaban incondicionalmente y por su puesto su padre que no cabía de la dicha de la llegada de su primer nieto o nieta. Su padre al enterarse de la verdad, estaba a punto de olvidarse que era un caballero e ir a golpear a esa terrible mujer, por lo que le hizo a su hijo. Pero Tom se lo impidió (porque yo si hubiera sido, hasta un ring de boxeo les pongo) no quería que le hicieran algo por meterse con alguien de la realeza.
Otro suspiro salió de sus labios tal vez su pequeño no crecería al lado de Pierre, pero el sabría que tiene un padre y como se llama, como es físicamente, así como interiormente.
Decidió irse empezaba sentirse algo cansado, al parecer el sol le había hecho daño. Decidió que era mejor regresar, descansaría y les haría el almuerzo a sus amigos.
Empezó a caminar, al poco rato se empezó a sentir muy mareado. En eso una niña que estaba jugando le vio y se preocupó y fue a verle.
Niña: señor se encuentra bien, quiere que llame a alguien – pregunto preocupada por la palidez del castaño.
Tom: si pequeña solo un poco mareado, pero estoy bien no te preocupes – sonrió de forma cálida, para si tranquilizar a la niña.
Decidió que era mejor continuar, pero al dar tres paso se tambaleo un poco, su mirada se nublo y todo se volvió negro. El castaño no toco el suelo, pues fue atrapado justo a tiempo por unos fuertes brazos.
Niña: señor, señor – grito preocupada – señor él se encuentra bien – pregunto la niña.
¿?: Ahora si pequeña, ahora si – dijo mientras se levantaba y acomodaba al castaño bien en sus brazos.
Niña: señor a donde le lleva – pregunto la niña insegura por la seguridad de su amigo.
¿?: No te preocupes pequeña yo nunca le haría daño a el – dijo con cariño – y lo llevo a nuestra casa – termino de decir mientras se encaminaba hacia la dirección de la casa de Oliver.
(Adivinan quien es)
Señora: hija con quien hablabas – pregunto la mujer.
Niña: con ese señor que se lleva a mi amigo, ya que sentía mal – dijo inocente.
Señor: ese no era Pierre Leblanc, el capitán de equipo Marsella y la selección francesa – pregunto asombrado. Las mujeres que lo acompañaba quedaron tan asombradas como él.
En otro lugar Pierre estaba llegando a la casa de Oliver, que gracias a su amiga Jessica, le dio una de las copias de la casa, cuando le vio cerca del hospital, donde se atendía Oliver. Todos los vieron cómplice, otros con miradas que decían "al fin" o "te tardaste". Si lo hizo, pero tuvo varios problemas para salir del país, sin que su madre se enterara. Pero lo logro con la ayuda del entrenador, del dueño del club y de su incondicional amigo Napoleón, que aunque le saca de quicio de vez en cuando, puede contar con él en cualquier momento.
Al llegar abrió la puerta y se dirigió hacia el cuarto de su castaño adorado. Lo recostó en la amplia cama y le acaricio. Como puedo dejar escapar a alguien como él, como pudo herirle tanto. Él era el único que le amaba de verdad, que no lo quería por su dinero, posición social, su título o su belleza externa como otros. Tom lo amaba por ser quien era, con sus cualidades y defectos, sin excepción alguna.
Y el cómo le respondió. Creyéndole a todos menos a el que nunca le había fallado, ni mentido.
En ese tiempo que había estado lejos del castaño reflexiono mucho. No podía vivir sin ese japonés, era su vida, su oxígeno, no lo dejaría escapar, no ahora que lo volvió a encontrar. También sabía que su pequeño era muy inocente con respecto a cosas de las relaciones sexuales. No estaba seguro de que ese niño fuera suyo (que pero que le pasa ¬¬ Tom te es fiel) Jean es un casanova y tiene métodos muy bajos para conseguir lo que quiere y teme que en algún momento haya utilizado alguno de ellos en contra de su pequeño y lo haya ultrajado (pero el que lo ultrajo fuiste tú. Contigo fue con quien se acostó y perdió su inocencia, este hombre se hace o que).
Y si ese fue el caso le haría pagar, pero ese niño crecería viéndole a él como su padre y a nadie más (pero eres su padre por Dios que alguien le haga entrar en razón)
Dirigió su mirada alrededor del cuarto, inspeccionado todo, se notaba que fue decorado por su pequeño en eso ve algo que reconocería donde fuera. Era un pequeño cuadro del tamaño de una foto mediana. En ella estaban plasmados dos jóvenes uno rubio y el otro castaño sonrientes y con unos helados, el primero tenía uno de pistacho y el segundo de fresa. Eran ellos.
El cuadro no era tan bueno como los que hacia su pequeño, en realidad, fue el quien lo pinto, claro que con una pequeña ayuda de su castaño. No era el mejor, pero su castaño lo conservaba como si fuera su mayor tesoro. La foto original ambos la tenían en los camafeos que cada uno tenían en sus cuellos. Fue la foto de su primer aniversario. Otorgada por su loco amigo Napoleón que los había seguido de infraganti con su actual novio Gino (SIP así como lo oyen, bueno en realidad leyeron Gino Hernández el portero de la selección italiana en capitán tsubasa) y les tomo esa foto para el recuerdo.
La realización de ese cuadro le costó mucho, pero quería darle ese regalo sorpresa a su pequeño, al final no fue tan sorpresa, pero aun así a Tom le gusto, pues había sido hecho con todo el amor que le tenía.
Salió de sus pensamientos cuando sintió que su pequeño despertaba. Se giró y espero que abriera los ojos.
Tom: mmm que dolor de cabeza que me sucedió – pregunto al aire, pues pensaba que estaba solo.
Pierre: pues te desmayaste, al parecer tomaste mucho sol y les hizo daño – dijo el rubio. El castaño se tensó reconocería esa voz donde fuera. Alzo su rostro y ahí estaba su rubio, su tormento, su príncipe (na me pase de empalagosa, pero bueno). Lagrimas se asomaron por sus ojos, no lo podía creer.
Tom: Pierre en serio eres tú no es un sueño – dijo mientras le tocaba el rostro, no quería que fuera una jugarreta de su mente.
Pierre: si soy yo mi pequeño – dijo mientras le tomaba la mano y se la besaba – no sabes cuanta falta me hacías. Me estaba volviendo loco, sin ti.
Tom: yo igual mi amor creí que nunca podría volver a estar contigo – dijo mientras se abrazaba al rubio, y este le respondía con todo el amor que tenía – pero no te traerá problemas Jessica me dijo que eres de la nobleza francesa, que tu madre querría alguien de alcurnia para ti y… - pero fue interrumpido.
Pierre: pues me importa un reverendo pepino lo que mi madre piense he dejado que manipule toda mi vida, pero ya no eso se acabó. No voy a dejar que me vuelva a separar de ustedes, no lo permitiré – dijo muy seguro y serio.
Tom: entonces ya no te volverás a ir – pregunto el pequeño.
Pierre: no ya no – dijo mientras le daba un casto beso en los labios. En eso se escuchan voces provenientes de la sala.
Jessica; ya llegamos, espero que no te hayas atrevido a hacer algo indecoroso en esta casa Pierre o no te la vas a acabar – dijo de forma burlona
Benji/Oliver: ¡JESSICA! - gritaron sonrojados. A dentro del cuarto ambos reían.
Pierre: creo que mejor te llevo afuera o tendré problemas – dijo mientas se levantaba y ofrecía su mano para ayudarle a levantarse.
Tom: si creo que será lo mejor – dijo con una sonrisa muy brillante, una que en mucho tiempo no había mostrado.
Para la hora de la cena llegaron los dos cariocas a esa casa. Al entrar al comedor, vieron al artista del campo sentado sonriendo con sus amigos y amiga. Este también agarraba la mano del castaño y de vez en cuando la besaba. Se miraron cómplices y dijeron.
Rivaul/Carlos: HASTA QUE AL FIN, YA TE ESTABAS TARDANDON – gritaron contentos. Mientras las personas en el comedor soltaron carcajadas, mirando a un rubio y a un castaño, sonrojados por la vergüenza que sentían.
Todo iba viento en popa solo faltaba que llegara Karl para que arreglara las cosas con el portero. Pero Jessica sabía que esto no terminaría ahí, habría que poner en su lugar a esas mujeres, para que así los chicos pudieran vivir en paz y felices.
