como ya saben los personajes no me pertenecen. los hechos históricos tampoco. aunque las aventuras y desventuras de los personajes si. XD
Capitulo III:
Convivencia.
Isabella se dirigió con paso firme a las barracas, llevaba apretado en su mano el papel que le había entregado el sargento de la SS, no le había dicho su nombre o quizás si, pero no lo recordaba estaba tan emboba con sus ojos, que se había olvidado de la realidad. Se reprendió mentalmente, ese hombre no era su enemigo, solo quería verla muerta, para él, ella no era más que un parasito que había que aplastar.
Le entrego el papel a una oficial de la SS, quien era responsable de la barraca de desinfección de Auschwitz I, luego de leerlo, la llevo a desinfectarse, lo que consistió en un baño con jabón, en unas duchas individuales en mejor estado que las que utilizaban para la primera desinfección que les hacían al llegar a Auschwitz. Sígueme le había dicho la oficial y la había guiado hasta el área que ahora formaría parte, en el lugar solo habían tres barracas y en ella estaban todas las presas destinadas al sector D, en las diferentes oficinas que componían esta área de la administración, en ella habías en su mayoría presas políticas de diferentes nacionalidades y unas pocas judías, que como ella habían sido elegida por tener alguna cualidad que era necesaria para esa área. En esa área las condiciones eran un poco mejor que birkebau, inclusive se podía andar libremente por el campo, aunque este siempre estaba vigilado por centinelas, y los cercados eléctricos, ayudaban a que nadie pudiese escapar.
Esa noche no durmió, extrañaba a Alice, aun recordaba la cara de tristeza que tenía cuando el soldado la separo de la fila y se la llevo, era obvio que creía que la llevaban a la cámara de gas, ella había pensado algo peor, que había sido elegida por el ángel de la muerte(1), para realizar algún experimento, había visto como mujeres eran elegidas por el, a la mayoría nunca las volvió a ver, a las que volvían, lo habían con inmensos dolores o hemorragias, que podían durar días, hasta que finalmente morían. Se preguntaba como sobreviviría sin Alice, después de todo el que ella siguiera aun con vida, se debía al apoyo que ella le había dado, a su compañía, de seguro Alice, pensaba que ella está muerta.
A las 6 de las mañana sonaron los silbatos, el día comenzó como todos los días, con el desayuno, que no eras más que café, aunque a diferencia de birkebau, aquí le daban un trozo de pan, con eso debía aguantar hasta el medio día. Luego seguía la revista de la mañana, ese largo proceso donde eran contabilizados, para luego en su caso ser trasladados a los baños donde tenían que darse un baño de desinfección, después de todo trabajaría para la administración, le pasaron ropa limpia, seguiría usando el tipo uniforme del campo, pero le entregaban un blazer y un pañuelo para la cabeza, se buscaba dar una imagen de normalidad, por lo mismo debía dejarse crecer el pelo, se había olvidado que era llevar ropa interior, aunque la ropa aun le queda holgada, se sentía en cierta medida normal. Aunque el triangulo amarillo que debió coser en el blazer que le dieron le recordaba su lugar en el mundo.
- Vas a las oficinas. le pregunto en alemán una mujer de mediana edad, que se vestía a su lado. - Por cierto soy Ángela, yo estoy designada a la oficina D IV-5, de asuntos jurídicos, impuestos y contratos. Soy española y era maestra de español en Berlín. ¿y tu?
- Yo soy la 21.863. le respondió por inercia.
- Eso ya lo se. Le dijo Ángela. Apuntando al número que llevaba escrito sobre el triangulo. Te pregunto por tu nombre. Sé que para ellos no somos más que numero a mi interesa tu nombre. Le dijo sonriendo.
- Isabella Swan, le respondió devolviéndole la sonrisa. Pero puedes decirme Bella, voy al área de presupuesto.
- Trabajaremos en la misma sección tu área y la mía están estrechamente vinculadas. Guardo silencio por un momento para luego agregar. Te toca con el tipo apuesto. Por lo menos en eso tienes suerte. El tío para al que yo estoy designada es un vejete sin mucha energía ni imaginación, lo cual en todo caso agradezco, ya sabes algunos tienen gustos más violentos o extraños, por lo que cuando el vejete anda de ganas solo cierro los ojos y me imagino en mi casa con mi madre en Madrid.
- No entiendo. Le dijo.
- ¿Cómo que no entiendes? La miro sorprendida y luego le dijo. Nunca…. Ya sabes….
- Oh. No. Le dijo con pánico.
- Oh. Eso es extraño…se quedo pensativa. Mmm quizás se deba a que eres judías y ya sabes lo que piensan de las de tu raza. No querrán contaminarse Pero aun así es extraño…. Porque aunque estés sin pelo no eres fea y eres mujer y muchos de los que están aquí no ven mujeres muy seguido.
- En birkebau, la mayoría eran mujeres.
- Ah.
- ¿crees…..ya sabes… que me….? Le había preguntado tartamudeando.
- ¿Qué te fuerze?. Bella asintió. Es probable. Aunque con estos tíos nunca se sabe. Pero en el caso que eso pase, solo cierra los ojos y piensa en algo bonito, si opones resistencia no sobrevivirás. Bella no dijo nada. ¿vamos no quiero que nos castiguen por retrasarnos del resto?.
Caminaron insertas en el grupo de presas en silencio, mientras la banda del campo sonaba y una oficial de la SS, les iba impartiendo órdenes;
- Esos que van haya. Le dijo Ángela es voz baja. Son los prisioneros de guerra ruso, les dejan usar su uniforme del ejército rojo. Atrás van los ingleses y estado unidense, algunos trabajan en el área de administración o en área de medicina. Bella miro a la tropa de hombres que caminaban en dirección contraria.
La caminata no había sido muy larga, para llegar a las oficinas del sector D. cuando llegaron la oficial de la SS, las detuvo y fue leyendo sus nombres, enviándolas a las diferentes oficinas.
- Cuando diga tu nombre. Le dijo Ángela apuntando su mirada hacia la oficial. Camina hasta quedes enfrente de ella y di presente, no la mires a los ojos y reza porque no repare en ti. Es un maldita sádica.
Cuando la llamaron hizo lo que Ángela le indico, la oficial le señalo un edificio, espero junto a las otras presas que se dirigían, a la misma sección y caminaron calladamente entrando en diferentes oficinas que conducción alas diferentes sub-secciones, cuando ella llego al mismo lugar que había estado el día anterior, los nervios la invadieron, no sabía que tenía que hacer, y lo que le había dicho Ángela la había la llenaba de pánico. Sabía que si alguien quería forzarla no podría no defenderse, lo más probable es que la mataran, pero es que prefería morir, a que ningún nazi, la ultrajara de esa forma. Pero si de resistía la muerte podría se aun más lenta y dolorosa y ella sabía que eso era posible. Se había quedado de pie frente a la oficina, sin poder moverse no se dio cuenta cuando la puerta se abrió.
- Entra. ¿ que estas esperando?. Le dijo el hombre que estaba de pie en la puerta ella se mordió el labio y entro. Bueno. Le dijo el hombre que estaba a su lado. Ese de ahí será tu escritorio y los documentos que están sobre él, son los documentos que tienes que transcribir y traducir. No tienes permitido hablarme a menos que sea estrictamente necesario, y solo puedes dirigirte a mí como señor. ¿entiendes? ¿alguna duda?
- Eh no… mejor dicho por ahora no señor.
- Bueno, entonces a trabajar. Que para eso estas aquí.
El hombre se había dirigido a su escritorio y se había abocado a los documentos que tenia sobre él. Ignorándola. A medida que avanzo la mañana no podía concentrarse, el hambre estaba torturándola y su mente la traicionaba trayendo a su mente recuerdos de días mejores.
Era su cumpleaños número 14, su abuela había muerto, hacia apenas dos meses, por lo que sería el primer cumpleaños que no cocinaría Baklava(2), para desayunar, la tradición había comenzado con su madre, pero cuando esta murió trayendo a su hermano al mundo, su abuela había seguido la tradición…. Y ese año ella tampoco estaba. Se levantado con pesar y se había dirigido a la cocina a desayunar lo que hubiera… pero grande había sido su sorpresa al encontrar a Charlie, con todo preparado para cocinar sus Baklava, había sido una de las mejores experiencias de su vida. Aunque con Charlie habían quedados llenos de miel y los Baklava no eran los mejores…..
Sonrió. Charlie. Que sería de él, lo extrañaba mucho. ¿Estaría muerto? Desecho ese pensamiento, su padre era el hombre más fuerte que conocía y el más inteligente, aunque en contra tenía sus años, ella lo sabía, pero se negó a que sus pensamientos tomaran ese rumbo y no podía llorar. El estaba vivo lo sentía.
Levanto la mirada él, la observaba, se perdió en sus ojos. Tenían algo extraño. Algo que hacía que su corazón quisiera salirse del pecho.
Un golpe en la puerta hizo que bajara la vista. La iban a buscar para comer. El no dijo nada. Ella salió en silencio y se dirigió junto a las otras presas al patio donde debían hacer la fila para recibir su ración de sopa. Se encontró con Ángela y comieron juntas. Nunca había sido muy habladora.
Cuando debió volver a su oficina él no estaba, ella se concentro en los papeles que le habían quedado de la mañana. Cuando termino de transcribir todo, se quedo un rato sentada, hasta que la curiosidad pudo más y se dedico a recorrer la oficina, era sencilla, no había mucho en ella, no quiso tocar su escritorio, por lo que se dirigió a la estantería que había, solo había libros de presupuesto, contabilidad y muchos archivos con nombres de las empresas que arrendaban mano de obra. Se quedo mirando un panfleto, de la Universidad de Berlín, ella había estudiado literatura en ese lugar, hasta que los judíos ya no pudieron estudiar en el mismo lugar que los alemanes, porque les fue totalmente prohibido y en todo caso su padre luego de ser despojado de todos sus bienes tampoco podía costearla, había tenido que trabajar.
- Tiene unos inmensos jardines. Le había dicho a poco distancia una voz. Ella se giro rápidamente, para quedar frente a él. ¡Dios! Era hermoso, cada vez que lo veía lo encontraba más perfecto. ¡Genial!, ahora pensaba igual que ellos, todo lo vivido en esos meses no servía de nada, porque ella lo olvidada cuando lo veía.
- Mi lugar preferido siempre era la biblioteca. Le respondió. El esbozo una sonrisa. La hermosa que había visto pensó. ¡confirmado! Había enloquecido. El se puso serio y se giro.
- ¿has terminado con lo que te deje?
- Sí, señor.
- Bueno por hoy solo era eso, aunque no puedes irte hasta las 5, mmm…. Que puedes hacer… el guardo silencio. Bueno Quizás debas ayudarme a organizar todos los contratos de los años pasados, es algo que debería haber hecho hace mucho, pero no había tenido tiempo.
- No hay problema, señor.
- En todo caso es algo que tengo que hacer yo. Tu solo me ayudaras con la organización…. Ella asintió. Bueno comencemos.
Estuvieron en eso toda la tarde. Y no hubieron terminaron de organizar todo hasta una semana después. El tiempo transcurrió rápido. Bella se adapto rápidamente, todo era mejor que birkebau, lo único malo era que extrañaba a Alice, aunque había generado una buena relación con Ángela no era lo mismo. Su aspecto igual había mejorado su piel era la más beneficiada, había recuperado un poco su color y aunque aun tenía algunas costras en su rostro, eran menos. En cierta medida el mejoramiento de su aspecto físico se debía a Edward. Si ahora sabia como se llamaba. El se lo había dicho, durante las conversaciones que mantenían durante la jornada de trabajo, el se mantenía serio y autoritario, pero en general era un ambiente tolerable. Un día había llegado después de la hora de almuerzo con una manzana para ella, al día siguiente con un trozo de pan con jamón y así sucesivamente, todos los días le lleva algo. No le decía nada solo lo dejaba en su escritorio, y ella lo agradecía en secreto, porque la vez que le había dicho gracias él se había enojado, diciéndole que solo lo hacía porque su aspecto era miserable y él no quería ver alguien con ese aspecto todo los días. Con ese mismo argumento un día llevo un ungüento para las costras que tenía en el rostro y el mismo se la aplicaba, esos momentos eran su placer culpable, porque lo tenía a pocos centímetros de ella, podía olerlo, la piel le quemaba y su corazón latía frenético, ¡diablos había perdido totalmente el juicio! Le echaba la culpa a la falta de comida, esa era la única explicación razón razonable que encontraba. Su mente desvariaba por falta de vitaminas, lo que ocasionaba que ella imaginara cosas, porque él nunca la acariciaría como ella creía que lo hacía, cada vez que terminaba de ponerle ungüento.
A Josef Mangele, se le llamo el ángel de la muerte, realizo en Auschwitz, experimentos con humanos.-
Baklava: es un plato típico judío, a base de masa, miel, manteca, nueces etc.
gracias por leerme...
