como siempre señalar que los personajes no me pertenecen, aunque la trama es de mi completa autoria. sin fines de lucro.
Capítulo IV:
Bloque 24
Había renunciado a intentar de comprender lo que sentía por ella. Porque por más que pensara la respuesta a la que siempre llegaba no le gustaba. Y los ideales que lo habían acompañado desde que era un niño se contraponían completamente con las reacciones que tenia su cuerpo, se odiaba y la odiaba a ella. ¿Cómo no hacerlo?
Habían pasado dos semanas desde que su judía estaba trabajando para él, dos semanas, en las que esperaba con ansias llegar al campo, hasta su apetito había mejorado.
Todos los días dejaba algo de su almuerzo y se lo llevaba, le hubiese llevado su almuerzo completo, porque lo que les daban de almuerzo era imposible que la dejara satisfecha, pero no podía, llamaría la atención y no quería eso. Le había dicho a ella que era porque no le agradaba ver su rostro tan desmejorado todo los días, lo cual igual era verdad, bajo el mismo pretexto, había comprado un ungüento, para las heridas que tenía en el rostro, y el mismo se encargada de echárselo, lo cual era su tortura personal. ¡Se había vuelto masoquista! Porque tenerla tan cerca, era una prueba para su autocontrol, le tocaba su piel herida, fatigada por el cansancio y el hambre, quería besar cada una de sus costras, ¡se había vuelto un marica! Esa misma tarde había estado apunta de besarla. Pero le había dado miedo. El sabía que la mayoría de los comandantes y oficiales de la SS, tenían a una presa de puta personal, eso era aceptado. Pero volverla a ella eso, iba mucho mas allá, era judía… si eran descubiertos, a ella la mataban y a él… ¿Qué le harían a él? Era un delito meterse con una judía, eso lo sabía, pero ella casi no era judía, aunque según ley para todos los efectos lo era, podía decir que lo había embrujado, y eso no era totalmente falso.
La semana siguiente Alec lo había visitado, tenia ordenes de arriba, la idea era abrir un prostíbulo para incentivar a los presos, todo ya estaba listo se había acondicionado el bloque 24 para ello, James estaría a cargo de su funcionamiento de otorgar las fichas para acceder a una cita, tanto para los presos como para los miembros de la administración del campo y los soldados y oficiales de la SS. Edward tendría que ayudar a James, en la selección de las mujeres. El funcionamiento de este seria bastante simple, pero controlado, alemanes con chicas Alemanas, presos con presas siempre de la misma nacionalidad, obviamente los judíos estaban excluidos. Cada atención no podía durar más de 15 minutos y solo se podía hacer la pose del misionero y no estaba permitido hablar, por ello cada pieza tendría una ventanilla para verificar el cumplimiento de las condiciones. Y para poder acceder al servicio había que acreditar que se estaba sano y sin enfermedades venéreas.
Esa misma tarde comenzaría la selección de las mujeres alemas, voluntarias que habían aceptado la propuesta de trabajar en el burdel con la promesa de ser liberadas dentro de 6 meses, eran prostitutas que habían llegado al campo, al ser detenidas por prostituirse en las calles, delincuentes comunes, o contraria al nazismo. La selección previa ya la había hecho James con otro oficial, respecto de las presas de otra nacionalidad también ya estaban las candidatas. Aunque estaban habían concurrido al llamado, bajo pena de ser asesinadas si no lo hacían.
En la selección estaba James, Alec, Edward y Henry general de la SS, que había tenido la idea del prostíbulo y el que ya se había implantado en otros campos. La prueba era bastante simple entraban de grupos de mujeres, tenían que desnudarse, y las que eran del gusto de James, Alec o Edward y tenían el visto bueno del general, eran las seleccionadas, podían tocar y así lo habían hecho. Incluso James había "probado la mercancía" como el mismo había dicho. Delante todos había obligado a coger a una revolucionaria alemana, que no había opuesto resistencia, porque era ser puta o morir.
Para Edward todas eran Isabella Swan. ¡Estaba maldito! Ya no solo la veía en su mujer, sino que en todas las mujeres.
Las chicas elegidas serian enviadas directamente al bloque 10, la enfermería del campo, para verificar que están sanas, luego debían ser alimentadas, y dejarse crecer el pelo, para mejorar su apariencia y desinfectarse. Después de todo eso, empezarían a trabajar en el bloque 24.
Fue entre las presas francesas que distinguió a Alice, la amiga de bella, había sido del gusto del mismo Alec, y por lo tanto también había sido seleccionada. Tenía la mirada vacía y sin vida.
Aro, el ángel de la muerte de Auschwitz, era medico, y había llegado al campo a principio del 1943, siendo nombrado Jefe médico en el campo de destinado a los gitanos en Birkebau, cuando afines de ese mismo año se desato en dicho campo un brote Noma, una enfermedad bacteriológica que gangrena la boca y la cara, había acabado con el problema de raíz, aunque claro la mitad de la población gitana no había sobrevivido para contarlo.
Por tal hazaña había sido ascendido, como jefe Medico de todo Auschwitz, lo que le otorgaba una gran libertada para llevar a cabo todos sus experimentos, muchos de ellos totalmente descabellados, sus especímenes favoritos para investigar eran los gemelos y los enanos, le llamaban enormemente la atención.
Una de sus principales misiones era descubrir una forma rápida de esterilizar tanto a hombres y mujeres indeseables, para que de esta manera no trajeran más niños que no fueran arios a este mundo.
El poder absoluto corrompe y es fácil que lo peor de cada uno salga a flote. Eso fue lo que le paso a Aro, el poder absoluto le entrego libertad a sus más bajos instintos.
Edward Masen padre, trabajaba en Berlín en el departamento para el mejoramiento de la raza, había sido el mismo quien lo había recomendado en Auschwitz, le había hablado de su hijo, que estaba designado a ese campo, aunque tenía algunos estudios en medicina, no estaba ejerciendo en esa área, sino en una administrativa, le pidió como favor que averiguara cual era el problema de la esposa de su hijo, que no le permitía concebir, el estaba seguro que Edward su hijo, no era el del problema. Y que ayudara en todo aquello que pudiese ayudarlo, quería nietos que perpetran su descendencia y que mejoraran la raza aria, le parecía ridículo que el hablara a los soldados alemanes de lo importante que era el que por lo menos tuvieran 4 hijos y que su propio hijo aun no tuviera ninguno. Aro todavía no estudiaba la situación, por lo que no había podido ayudar a su amigo en el favor que le había pedido.
En el campo tenía mucho que hacer, por lo que en ese momento se dedico a buscar personal médico que lo reemplazara en las labores básicas y el poder destinar su tiempo a lo que realmente le interesaba el estudio evolutivo de las razas, y poder llevar a cabo sus experimentos, por ello se misma tarde se dirigió a la única parte donde podría encontrar personal médico capacitado y que cumpliera con las exigencias de raza que buscaba era en los barracones de prisioneros político. Y fue ahí donde busco. Y encontró a uno que cumplía plenamente con sus exigencias Jasper, no solo tenía los conocimientos básicos que él buscaba, sino que además era el prototipo de lo mejor de la raza aria, alto, rubio y de ojos azules.
Fue un día viernes en la tarde que por fin pudo concretar la visita al hijo de su amigo, estaba en su oficina, con su ayudante, una judía lo supo por el triangulo amarillo que llevaba en el chaleco, no era fea, pálida y demasiado flaca para su gusto, y el pelo le llegaba un poco más arriba de los hombros, lo llevaba en una coleta simple.
Edward hijo, no era el prototipo de ario con que él esperaba encontrarse, su enorme tamaño y estructura ósea le indicaba que lo era, pero no con los mejores genes, al igual que el. Y por eso le apasionaban sus estudios y experimentos. Quería mejorar los errores de la naturaleza.
Edward le había dicho a la judía, que saliera de la oficina para hablar en privado, Aro no pudo dejar de notar que la seguía con la mirada mientras salía.
- Soy Aro, desde hace un tiempo soy el jefe médico del campo, como sabrá, y a demás soy muy amigo de su padre. - Le dijo.
Edward lo observo seriamente, había algo que no le gustaba en el hombre que tenia frente a el, analizo sus palabras y luego le respondió:
-Algo me dijo mi padre, y supongo que está aquí en mi oficina, por petición de él, se que lo le preocupa, ya me ha planteado sus inquietudes… pero Uds. Como medico sabrá aconsejarme lo mejor posible. Aunque yo he hecho todo lo que está en mis manos. ¿me entiende? –Aro asintió- Pero aun así no habido resultados positivos….- se quedo pensativo- aunque Tania asegura que esa embarazada así que habrá que esperar un tiempo para confirmarlo. Aunque es la quinta vez que asegura lo mismo….
- En todo caso me gustaría realizarles, algunos estudios a ambos. – dijo Aro- yo se que para casarse con ella, debió pasar por una serie de exámenes de compatibilidad y verificación de sus estados de salud y aptitud para traer niños sanos al mundo. Pero quizás algo les sobrevino, y les impide concebir, nunca se sabe.
- No hay ningún problema. Le respondió Edward, sabia que decirle que no podía traerle algún problema. - Tania ha estado con algunos malestares, pero no tendrá problemas en venir…
- Oh! No se preocupe, este puede ser un ambiente muy hostil, para una mujer como ella, yo los visitare en su propia casa. ¿por cierto eso no es un inconveniente? ¿o si?
Edward en verdad no tenia ningún inconveniente, quería sacarse a ese hombre de encima, sabia de sus experimentos y sus técnicas especiales, para solucionar el problema del hacinamiento.
Esa misma tarde, ambos hombre, habían salido rumbo a la casa de Edward. Tania estaba en cama, hacía dos días que no se levantaba aludiendo a las terribles nauseas y los horribles calambres que la aquejaban, según ella esta vez estaba embarazada, y no quería arriesgarse a perder nuevamente al bebe.
Aro la reviso y le pregunto sobre sus síntomas y malestares, para finalmente terminar anunciándoles, que esta vez si era cierto, estaba nuevamente embarazada, Tania no podía más de dicha, Edward por su parte tenía sentimientos encontrados, quería ser padre, pero no sabía si quería que Tania fuera la madre. Se recrimino mentalmente por sus pensamientos.
Cuando dejaron a Tania en su cuarto, Aro le dijo, que el embarazo de Tania era un embarazo de alto riesgo, ya que no eran normales los calambres, así que no podía estar seguro hasta que pasaran los tres primeros meses. Después habían cenado y Aro se había marchado, llevando en su cabeza sórdidas ideas para experimentos futuros, en que Edward, su esposa y la judía eran los protagonistas, solo tenía que planificarlo todo.
espero les guste XD
van apareciendo nuevos personajes...
y gracias por los reviews de todas.
.life: antes que me hicieras tu sugerencia yo ya tenia algo ideado espero que te guste.
