los personajes definitivamente no me pertenecen. pero esta loca historia si.
Capitulo VI:
El trato.-
Aro se paseaba pensativo por el andén, no dejaba de acariciar su Cruz de Hierro, uno de sus mayores orgullos,ese día arribarían nuevos trenes, lo que significaba que eran nuevas posibilidades de buscar material para su investigación, le gusta ver a la cara a sus víctimas, sus rasgos podían hacer la diferencia.
El silbato del tren, anunciando su llegada, hizo que en su mente comenzara a sonar la opera Tristan und Isolde de Wagner, podría sentir como la música daba un aire solemne a las pobre almas que bajan de los vagones, dándole un toque surrealista que lo cautivaba y emocionaba, los hombres y mujeres sanos a un lado, listo para el trabajo, los enfermos que aun permanecían con vida, los ancianos, embarazadas, los niños y su madres al otro lado, fin del primer acto.
Lamento que de este viaje solo hubiera conseguido una pareja de gemelos, quizás no era suficiente para lo que tenia en mente, tendría que revisar a las mujeres embarazadas, cuyo embarazo estuviese mas avanzado y ver si alguna de ellas, estaba esperando gemelos, o tendría que mandar a pedir a los otros campos, no podía faltarle materia prima para sus investigaciones, el segundo acto comenzaba, en su mente podía sentir la voz de la soprano interpretando a Isolda, se excitaba. La marcha de la muerte comenzaba, para esas personas no había esperanza, pero para Alemania si, ya que pronto seria una nación superior, con personas intelectual y físicamente mejores, cuando las puertas de las duchas se cerraran, habría menos indeseados respirando.
El tercer acto comenzaba sus elegidos, debían seguirlos, ellos eran la base para determinar los parámetros que harían que este mundo fuera mejor, a través de su investigación podía, ayudar que su raza fuera más pura, fuerte... que fuera la única. Se sentía pleno. Estaba feliz.
Edward observaba como Aro seleccionaba a las personas, había algo en su proceder que lo perturbaba o quizás sería que todo en ese hombre le provocaba apatía,
Habían pasado un mes desde que se entero que su esposa está embarazada, un mes en que su hogar, se había vuelto literalmente un infierno, Tania estaba insoportable, lo acusaba de sus malestares, de que no podía dormir, ni moverse. Le recriminaba que ella no le importaba. cualquier cosa le molestaba. si le preguntaba si ella necesitaba algo, era porque solo se preocupa solo por el bebe, si no le preguntaba era un insensible al que no le preocupaba nada ni nadie.
Por ello se ofreció como voluntario para trabajar en la enfermería de Auschwitz, después de todo la medicina era algo que siempre le apasiono, se desempeñaba como ayudante de Carlisle un medico alemán, que hasta antes de la guerra era no solo un conocido catedrático, sino que era admirado en el campo profesional, pero ahora era uno mas en Auschwitz, otro preso político, encerrado en ese lugar por no apoyar los ideales y planteamientos del régimen Nazi, Edward había asistido de oyente a algunas de sus cátedras en la universidad, fue una de las razones por la que Carlisle no tuvo problema en aceptarlo como ayudante, aunque quizás no tenia muchas oportunidades para decirle que no.
Fue una tarde luego del brote de una epidemia de Tifus en Birkebau, que bella le planteo sus inquietudes, llevaban un tiempo conversando y aunque eran conversaciones más bien frías y solo relativas a temas triviales de su trabajo, había una amistad forjada y ademas le preocupaba Alice y esa era la única forma que se le ocurría de poder averiguar como se encontraba:
- Yo sé, señor, que a ud, no le preocupa en lo mas mínimo, el bienestar de ella o de las otras internas… - guardo silencio por un tiempo como intentando sopesar las palabras para continuar- también se que no debería pedirle esto… – lo había mirado a los ojos y el simplemente se perdió en ellos, estaba hermosa- pero yo tengo algunos conocimientos básicos de enfermería, hice algunos cursos en la cruz roja y cuide a mi abuela cuando estaba enferma… quizás pueda ser de utilidad, ya sabe después de terminar aquí…
El la observo y se detuvo a analizarla, había recuperado un poco el color de su piel, aunque aún seguía en los huesos, quería abrazarla, decirle que verdad su ayuda no servía porque Aro había mando a gasear a todo un barracón completo de mujeres para acabar con el problema, pero que no debía preocuparse por Alice, ya que ella ya no estaba ahí, porque para ella habían trazado otros panes, pensó que en qué le diría y se le contaba esa realidad, quizás era buena idea que se diese cuenta sola.
Se había dirigido hasta ella y le había acariciado el rostro, esas muestras de cariño se habían vuelto una costumbre implícita, ninguno de los dos decía nada, porque en algún punto de su convivencia lo habían aceptado. Necesitaba algo bueno en su vida y eso era ella, Sabía que desde el punto de vista que se le mirara, eso estaba muy mal, pero no podía evitarlo, el estar con ella a diario, era su cable a tierra, que le impedía enloquecer.
Definitivamente prefería estar en el frente, en el campo de batalla, quizás viviese cosas horribles y hasta podía hasta resultar muerto, era una posibilidad, pero lo seria para ambas bandos, no como en Auschwitz, donde las condiciones de batallas no eran justas, donde se seleccionaban arbitrariamente a los enviados a morir en la cámara de gas o de cualquier otra forma que a algún guardia se le ocurriese, y aquellos que vivían eran explotados hasta la muerte, le había insistido a su padre con sus ideales de guerra, él quería luchar por su país, pero su padre había insistido que aun le faltaba experiencia, la que adquiriría primero en la reconstrucción de ciudades bombardeadas, desde donde posteriormente había sido reclutado al campo de Auschwitz, y ahora ya no podía irse de ese lugar, estaba ella, y si él se iba lo más probable es que no sobreviviese mas que un día y también estaba su hijo. ¿no sabia qué pensar de eso?
Esa misma tarde bella se volvió voluntaria en la enfermería, como era judía podía ayudar no solo a los de su raza sino que a todas las demás presas, pero nada en el mundo la había preparado para lo que le esperaba.
Aro supervisaba a sus subalternos, le gustaba que todo marchase a la perfección, nada lo dejaba al azar, la excelencia estaba en su naturaleza narcisista, atribuida exclusivamente a su calidad de ario, era meticuloso y anotaba absolutamente todos los resultados y avances de sus investigaciones, resultados que mandaba en informes a sus superiores de la SS, y a las universidades. Los estudios realizados con los esterilización daba buenos frutos, si todos los seres indeseados no se procreaban, se evitarían una nueva camada de sus descendientes. La aplicación de radiación era su técnica preferida ya que a quienes se les aplicaba, no se daban cuenta, solo los dolores y hemorragias posteriores, eran las pruebas evidentes de ellos, muchas morían producto de esta, pero ese no era su problema, ellos no tenían la calidad de humano.
No solo eso le preocupaba, también le preocupa las enfermedades y heridas sufridas por los soldados nazi en los campos de batalla, por eso buscaba solucionar esos problemas, infectaba algún preso con gangrena y estudiaba su evolución, simulada posibles heridas y veía cual sería la mejor opción para sanarla, pero ello no le apasionaba tanto como la genética, y para ello necesitaba mujeres embarazadas y niños recién nacidos.
Después de visitar personalmente el barracon especialmente acondicionado que tenia para los hermanos gemelos, los solía mirar por horas intentando descifrar el misterio genético que creía existía en ellos, para después darles un caramelo, se lo merecían ellos podían ayudarlo a descifrar los misterios de la genética. Se había dirigido a la enfermería y le había dicho a Esme una obstetra Judía, que le hiciera una lista de las mujeres embarazadas que llegasen a buscar una ración de comida extra de alimentación, que el había ofrecido en el campo de mujeres, el problema de las mujeres embarazadas no detectadas, por lo poco avanzados de su estado gestacional era una realidad, que el buscaba solucionar, las primeras que llegaron recibieron una ración extra de pan con mantequilla y una fruta, y habían sido enviadas de vuelta a sus barracones, sus datos fueron registrados, luego de estas vinieron otras pocas, buscando su porción extra, Aro tenia muchos nombres donde elegir.
Esme no se percato de los planes de Aro, hasta que ya era muy tarde, para las mujeres registradas como embarazadas, de ellas solo escucha sus gritos de dolor en las dependencias privadas de Aro, de donde no salían con vida, ideo un plan, solo debía buscar a las personas adecuadas para llevarlo a acabo. Los días que siguieron se dedico a buscar candidatas que le ayudasen a llevar a cabo sus planes, debía ser cuidadosa cualquiera podía ser una traidora eminente, el campo mismo estaba lleno de espías, que traicionaban a sus propias compañeras, para poder acceder a mejores condiciones.
Esme tenia 40 años, su padre había sido obstetra y ella como hija única siguió sus pasos, traer niños al mundo era algo que la llenaba de orgullo, y en cierta medida llenaba el vació que había dejado el que ella misma no pudiese traer hijos al mundo, su esposo la había dejado cuando comprendió que nunca podía tener descendencia, y ella lo acepto en silencio. Llevaba en Auschwitz, un año y desde entonces siempre había estado destinada al sector de enfermerías, intentando ayudar en las sombras a quienes llegan a sus dependencias, aunque no siempre lo lograse, fue así como conoció a Carlisle. El conocía al padre de Esme, mas no a ella, inicialmente habían sido amigos, pero la amistad había dado paso ha algo mas. Y aunque no trabajan directamente juntos, podían verse la mayor parte del tiempo en la enfermería.
Para Bella una de las mayores motivaciones para llegar a la enfermería, era encontrar a Alice, o poder acceder a ella de algún modo, a través de las otras presas, pero nada mas pisar la enfermería se dio cuenta que sus padecimientos eran nada al lado, de las dolencias que en ese lugar había. Demasiadas personas con necesidades urgentes y muy pocos recursos para hacer algo por ellos.
Por ella hubiese dejado el trabajo administrativo, que hacia con Edward, pero no podía dejarlo solo, además de que no obviar el hecho de que no solo disfrutaba de su compañía, sino que a demás le gustaba.
A los primeros que ayudo fue a una mujer con fuertes dolores provenientes de una hemorragia que la afectaba. Luego se atendería a un grupo de personas afectada con diferentes enfermedades, no tenia conocimiento de la mayoría de ellas, pero tampoco le importaba. Fue durante esa tarde que conoció a Esme, le pareció una mujer única, con un desplante y capacidad de dividirse y atender varias situaciones distintas en un mismo momento, que ella nunca antes había visto.
Durante la semana siguiente su vida continuo con esa rutina, en la mañana y parte de la tarde se dedicaba a la trascripción y traducción de los documentos que Edward le encomendaba, para después dirigirse a la enfermería ayudar en lo que Esme le designara, el mantenerse ocupada le permitía olvidarse de sus propias miserias. Había estado aguardando por el momento perfecto para preguntarle a Esme, por Alice, pero no se había atrevido, pero esa tarde creía tener la confianza suficiente con ella, para preguntarle. Y encontró el momento propicio para hacerlo mientras suturaban la herida infectada del hombre, que se en la inconsciencia..
- Esme. Le había dicho.
- Dime. Obtuvo por respuesta.
- Me gustaría hacerte una pregunta. - La mujer solo asintió, mientras limpiaba la pierna del hombre.- Busco a una persona, que conocí en el campo y que a lo mejor paso por este lugar... Su nombre es Alice, es francesa, bajita, tiene los ojos más azules que he visto y la energía del niño más revoltoso, su número es el 14.528. – Esme guardo silencio y busco en su mente a una persona que se ajustara a la descripción hecha por Bella, hasta que llego a una mujer que cumplía con las características señaladas, la había visto hacia unas semanas con el grupo seleccionado para el bloque 24.
- Si lo que quieres saber es si esta viva. La respuesta es si. – Bella había sonreído- pero si lo que quieres saber es si esta bien, la respuesta, tendría que ser que no. – el rostro de Bella se había desfigurado, sinto ganas de llorar, quería ver a Alice, abrazarla.
- ¿Que le paso?
- Sabias que en este lugar se adapto un bloque, para ser utilizado como casa de citas.- Bella abrió mucho los ojos- bueno ella es una de las seleccionada para atender ese lugar. - la chica enmudeció, no podía pensar con claridad, necesitaba verla, era la única familia junto con su padre, que le quedaba, porque para ella Alice era su parte de su familia, era su hermana, definitivamente valía la pena correr cualquier riesgo y averiguar donde y como estaba, Alice correría el riesgo por ella, lo sabía, guardo silencio un instante y le pregunto a Esme;
- ¿Crees que pueda hablar con ella?- Esme la observo con curiosidad y había asentido con un leve movimiento de cabeza, solo basto eso para que Bella se armara de valor y finalmente agregara - y... ¿Uds. Me podría ayudar?– Esme vio en esa pregunta la oportunidad que estaba esperando hace mucho, Bella era perfecta para llevar a cabo su plan, nadie mas dispuesta ayudar con el plan que había trazado, que una persona que también necesitaba ayuda.
- Te puedo ayudar…. Siempre que tú me ayudes a mí.- le dijo y le sonrió, Bella le devolvió la sonrisa. De esa forma habían cerrado un trato y creado un pacto.
aquí les dejo la actualización, ojala les guste. XD
Phoenix -Negro -Renace en los campos de concentración se llamaba musulmán aquellos presos que estaban en peores condiciones, demacrados, enfermos, sin vida y que generalmente eran enviados a las cámaras de gas. fr .Life bella y alice cada vez mas cerca. Tanya Masen Cullen en lo que quieras ayudarme puedes hacerlo :) e intento actualizar dos veces por semana.-
