Como ya saben los personajes no me pertenece, pero la historia surge de mi loca imaginación.

Capitulo cortito pero no quise ingresarlo por separado al que le sigue…. Opción personal.

Espero que les guste :p


Capítulo VIII:

Infiltrado

Jasper llego al campo principal, como ayudante directo de Aro, no tenia claridad respecto del papel que desempeñaría para él, pero no le interesaba, estaba satisfecho con haberlo logrado.

La primera tarea, que tuvo que desempeñar fue como su escribano particular, tomar notas de quienes eran seleccionados, y constituirían la materia prima para sus experimentos e investigaciones, llevar registro de todos avances que obtenía en ellos, así como de los decesos que se suscitaran entre los desafortunados que formaban parte de sus investigaciones. Aro era meticuloso, todo lo escribía y llevaba la cuenta particular de estas personas, lo que comían, lo que hacían durante el día etc. Tenía barracones exclusivos, donde eran alojados, para que de esta forma le fuera más fácil llevar registro de sus avances. Barracones donde tenían ciertos beneficios, eran mejor alimentados y sus condiciones higiénicas eran mucho mejor que el resto de los presos.

En lo primero que tuvo que participar fue en el experimento consistente en esparcir unas gotas de un químico, que tenían como objeto el cambiar el color de los ojos de las personas, a un deseable color azul, para ello había utilizado a tres presos, inicialmente no obtuvo ningún resultado favorable, solo el dolor de sus víctimas, con el pasar de las horas el dolor en esos hombres no había disminuido, y para enojo de Aro, el color de los ojos no se podía observar, ya que los tres los tenían inflamados e infectados, a los dos días siguientes dos de los hombres habían perdido la visión y solo el tercer mostraba una mejoría en la reacción alérgica, pero el color de sus ojos seguía siendo café. El experimento no dio buenos resultados. Aro le había comentado, que quizás se debía a que eran hombres ya desarrollados, quizás los resultados serian diferentes si se probaba con infantes.

La principal preocupación de Aro era el mejorar la raza aria, a ello dedicaba la mayor parte de sus energías, esa era la meta de la mayoría de sus estudios, y ese era el fin de sus experimentos, sabía que eso sería difícil de lograr, y que solo se conseguiría en un espacio de tiempo prolongado, era consciente que existía una gran masa de población alemana que tenía algún grado de mezcla con razas inferiores, la mayoría lo ocultaba con existo, otros menos afortunados habían fallado y fueron descubiertos, siendo fuertemente sancionados, muchos enviados a campos de concentración, por lo que era de vital importancia, rescatar lo que fuese rescatable de esas personas y mejorarlo, esperaba que con el experimento de cambiar los ojos de color, se lograra mejorar su aspecto ario, pero sus ojos no habían cambiado de color, seguían siendo de un indeseable e imperfecto café, quizás para ellos fuese muy tarde, pero tenía sus esperanzas puestas en los niños, quizás ellos tenían mejores opciones de mejorar y que sus ojos cambiasen de color a un perfecto e ideal azul. No serian arios en su totalidad, pero visualmente mejorarían.

Creía ciegamente que la respuesta, para mejorar la raza aria, estaba en los hombres arios, ellos eran los encargados de transmitir los genes que determinarían los rasgos de los hijos que engendrase, si un hombre tenía buenos genes, sus descendientes, debían heredarlos, por ello era de vital importancia que un hombre ario en buenas condiciones de reprodujera la mayor cantidad de veces posible, el ideal era que lo hiciera con mujeres arias, pero tenía una idea dándole vueltas en su cabeza, hacia bastantes días, y que consistía básicamente en ver como mejoraban los genes, si un hombre sano ario, se reproducía con una mujer, que si bien no fuese aria al 100%, hubiese algo de ello en su sangre.

Tenía al espécimen en mente, Edward era ario, estaba en perfectas condiciones y aunque no tenia las características arias sublimes, le intrigaba saber si estas, en sus descendientes evolucionaban y se obtenía la perfección, la suerte estaba de su lado, su esposa estaba embarazada, de un perfecto niño ario, pero su naturaleza curiosa le llevaba a cuestionarse si los resultados, serían los mismos si el embarazaba a una mujer que no fuese aria.

Se paseo por su oficina, necesitaba concentrar sus ideas, organizarlas para llevarlas a cabo y obtener resultados satisfactorios.

Jasper observaba a Aro, pasearse por su oficina, era obvio que el hombre tenía una gran imaginación, aunque dudaba que esta, se ajustara a parámetros coherentes y normales, era espeluznante y muchas de sus investigaciones y experimentos se alejaban completamente de la realidad científica, el no era médico universitario, pero podía apreciar que la mayoría de los experimentos del hombre, decían tener más vinculación con una mente enferma, que con la búsqueda de realidades empíricas.

Llevaba una semana en ese lugar, y su alegría inicial se había difuminado, estaba bastante alejado de sus dos objetivos, primero no sabía nada de la chica que le quitaba el sueño y segundo no tenía acceso a la información que necesitaba. Tampoco lo habían contactado, se suponía que en cada misión el tenia un apoyo, a quien le entrega la información que logra reunir o le entrega el código que debía utilizar en la correspondencia, si es que ese era el método de contacto, pero aun no lo habían contactado y eso le preocupaba, pero le daba tiempo para poder llegar a las oficinas administrativas.