Hola! De verda lamento haber tardado tanto! Lo que pasa es que me han surgido muchas cosas y tuve que dedicar un poco más de tiempo en el colegio y otras actividades por ahí xD. No quiero entretenerlos más así que aquí que les va el cap!

Muerte y Culpa

Con Seth:

Seth no estaba para nada seguro de lo que iba a hacer… Pero Kiria tenía que comer y de ninguna manera la llevaría a la cena con el Faraón… Ella ahora parecía más su invitada que prisionera por lo que no dejaría que comiera lo que servían para los prisioneros en las celdas, no le quedaba más opción, iría a las cocinas y le llevaría comida, verdadera comida… Aunque ni él mismo sabía por qué la estaba cuidando tanto si ella iba a morir… Tal vez era porque de verdad ella ya no buscaba hacer ningún daño pero algo le impulsaba a confiar en ella y no era solo el increíble parecido que tenía con su hermana, que ya era decir…

Entró a las cocinas y pudo ver varios platillos, decidió no llevar nada que tuviera carne, no sabía que comía ella normalmente así que prefirió llevarle un plato de frutas… No era mucho pero era mejor que esa horrible cosa pastosa que les daban a los prisioneros… Ignorando las miradas sorprendidas de las sirvientas que se encontraban trabajando en ese momento, salió de inmediato a su habitación con el plato de frutas… En uno de los pasillos supo de inmediato que iba a ser una situación muy incómoda cuando pasó justo al lado del Príncipe…

Las miradas de ambos se encontraron, pero Seth solo hizo una reverencia y siguió con su camino, mientras que Atem ya había deducido para quién era ese plato de frutas y no pudo hacer más que apretar los puños y los dientes intentando controlarse a sí mismo y haciendo un esfuerzo para seguir caminando al comedor en vez de seguirlo… Pero claramente no fue suficiente y no pudo evitar que sus pies lo llevaran hacia la habitación de Seth… Al llegar movió ligeramente la cortina, a penas lo suficiente para poder ver el interior de la habitación.

–Toma, come esto –pudo ver como Seth le extendía el plato de frutas a la chica que se mantenía sentada en la cama.

–No debiste molestarte… –contestó la chica aceptando al plato pero con una mirada agradecida y triste al mismo tiempo, lo que provocó que Seth soltara un suspiro.

–Bien, qué es lo que pasa? –dijo sentándose a su lado.

–Estoy asustada… En unas cuantas más horas estaré muerta… –dijo colocándose en posición fetal –te agradezco todo lo que has hecho por mí pero mañana todo habrá sido en vano… –hizo una pausa sintiendo ganas de llorar –Mi hermana ya debe haber dado la noticia de mi encierro, ya deben creerme muerta… Es muy difícil que me consideren viva a estas alturas… –suspiró intentando contenerse –Quiero pedirte una última cosa… Por favor, ve con mis hermanos, Kisara te reconocerá, no correrás peligro… Diles que los amo y que no guarden rencor contra nadie aquí… –pidió tomando la mano del oji-azul y se recostaba en su hombro intentando mantenerse calmada y no mostrarse aún más débil de lo que ya lo había hecho.

–Está bien… –respondió Seth con dificultad volteando a ver a la chica en su hombro… Por un instante vio como si sus cabellos negros con franjas rojas se hubieran vuelto completamente blancos… Sin poder evitarlo, levantó ligeramente el rostro de la chica y plantó un pequeño beso en su frente.

Eso fue todo lo que Atem pudo soportar… Se alejó de la cortina y se sintió horrible… Para él nunca hubo nadie más que Kiria, en su mente siempre estaba su nombre y nunca se le pudo cruzar la idea de olvidarla, de dejarla ir por completo… Pero ya no era necesario, sentía como si la hubiera perdido para siempre… Decidió simplemente saltarse la cena, había perdido el apetito de un momento a otro y lo único que quería era estar solo… Simplemente se alejó del lugar y se fue hacia su propia habitación.

Mientras eso pasaba, dentro de la habitación, ambos se habían sorprendido por las acciones del Seth y se separaron lentamente por su confusión… Seth la separó por completo de él y se puso de pie lentamente sintiendo la mirada sorprendida de Kiria sobre él.

–Come… –dijo señalando el plato de frutas –Estaré de vuelta lo más pronto que pueda… –terminó encendiendo una vela, pues empezaba a oscurecer, y saliendo de la habitación sin hacer contacto visual con la peli-negra.

Kiria no dijo nada, simplemente miró confundida al lugar por donde Seth se había ido…

Miró a la fruta y, como si estuviera en automático, su estómago rugió… Una manzana le parecía muy apetitosa así que la tomó y se la llevó a la boca al mismo tiempo en que se ponía a pensar… En todo el tiempo que estuvo allí, incluso estando dormida, no había podido dejar de pensar en Atem… Seth había demostrado ser buena persona al salvarla a pesar de lo que había hecho y aunque hubiera sido para obtener información, había cuidado de ella y la había protegido… En cambio, Atem no dijo ni una sola palabra en cuanto a su ejecución… En el fondo sabía que él no tenía por qué hacerlo, después de todo ella había intentado matarlo dos veces, no podía esperar que la siguiera queriendo después de eso… Pero dolía, le dolía mucho… No importaba cuánto se esforzara, él siempre estaba en sus pensamientos y ya se había convencido de que le era imposible olvidarlo… Ya no quedaba más que hacer que morir y esperar a que Atem se diera cuenta de que lo sentía y de que al final de todo, ella no buscaba herir a nadie más, que ya estaba cansada de la guerra… Cuando se dio cuenta, ya había comido tres frutas del plato… Sorprendida, dejó el plato a un lado y se recostó en la cama… Sin darse cuenta, sus ojos se cerraron y calló dormida, había decidido pasar su última noche con tranquilidad…

Durante la cena:

–Sacerdote Seth, solo por curiosidad… Por qué la Reina Kiria no está en una celda? –preguntó Aknadin fingiendo curiosidad y al mismo tiempo un poco de enojo e irritación.

–Decidí que se quedara conmigo, maestro Aknadin –respondió el oji-azul sin inmutarse.

–Qué? –Aknadin se puso de pie fingiendo indignación –Sabes lo que esa mujer ha hecho y aun así le permites acercarse a ti… –intentó decir pero sus quejas fueron interrumpidas.

–El Faraón me puso a cargo de su encierro, yo decido dónde debe estar… –todos miraron al Faraón pero él estaba bastante ido buscando y esperando a su hijo.

Aknadin sonrió internamente pero no iba a terminar con su teatrito por eso, Isis y Mahad se miraron de reojo pensando en que algo extraño estaba pasando ése día, había algo fuera de lo común, muy fuera de lo común. El que alguien en el palacio decidiera tomar a una prisionera como suya durante un día no era nada raro pero Kiria no era una prisionera cualquiera y quien se la había llevado era Seth… Era muy difícil creer que él solo quisiera acostarse con ella, debía haber algo más.

Después de la cena:

Aknamkanon se dirigió de inmediato a la habitación de su hijo, necesitaba saber qué le pasaba… Entró sin tocar la gran puerta de piedra, su hijo estaba sentado en la cama con la mirada perdida en la ventana de la habitación. Se acercó a él preocupado por la actitud que estaba tomando ante la situación, aunque no era un secreteo el hecho de que el joven no sentía nada más que celos en ése momento y tampoco lo era quién era la causante de esos celos… O debía decir "quiénes"? Bueno, después de todo Aknadin tenía razón, Seth estaba siendo muy bueno con ella, demasiado bueno… Aparentemente, Kiria sabía utilizar su belleza…

–Hijo… Sé que no es fácil pasar por lo que estás pasando… Pero no puedes estar así para siempre, ella nunca fue la indicada para ti… –comenzó el Rey de Egipto –Todo parece indicar que sedujo a Seth, incluso él se retiró antes de que la cena terminara y nada ni nadie nos puede decir qué es lo que están haciendo esos dos ahora…

–No digas eso… –pidió Atem en un susurro –Ella no es así… –dijo intentando convencerse a sí mismo, pero lo que había visto hace poco había sido claro… –Que Seth se sienta atraído hacia ella no quiere decir que ella lo haya seducido… Es más, ella nunca intenta nada de esa naturaleza, ella es muy tierna y muy dulce, no me importa lo que las demás personas crean, yo amo a Kiria, la conozco bien y sé que ella, a pesar de lucir fría y violenta, es una mujer dulce y que hay muchas más probabilidades de que se arrepienta por todo lo que ha hecho… –continuó más para sí mismo que para su padre, el cual lo miraba más que sorprendido –Padre, déjala libre, no puedo permitir que muera ejecutada… Te lo ruego, no quiero que muera… No me importa si luego se casa con alguien más o si desaparece de mi vida para siempre, solo te pido que no la dejes morir aquí.

–Sabes que no puedo hacer eso… –respondió su padre con severidad –Si fuera una simple ladrona podría liberarla, pero ella es mucho más que eso… Amenazó a tu mejor amiga a muerte y asesinó a sangre fría a una de las portadoras de los artículos además de robar el Broche del Milenio… Ella no merece tu compasión hijo… No importa lo que prometas, ni lo que hagas por ella… Parece ser una persona completamente incapaz de amar a alguien más que al poder…

–Si tú no la liberas, yo lo haré… No te das cuenta de lo que podemos provocar si ella es ejecutada? Crees que los atlantianos van a dejarlo pasar como si nada? Claro que no lo harán! Ya les hemos arrebatado a dos gobernantes, no soportaran una tercera.

–Ya basta! –elevó la voz –Esa mujer solo ha traído problemas desde que llegó aquí, mientras más rápido sea ejecutada, mejor estaremos todos! –Atem le lanzó una mirada de incredulidad –Atem… Nunca había tenido que reprenderte de esta forma hasta que ella se apareció en tu vida… No ves lo que te está haciendo? A ella solo le importa la guerra y ya demostró que haría cualquier cosa para evitar su muerte… Ya amenazó a una de nuestros súbditos a muerte, comparado con eso, seducir a Seth no debió suponer un gran desafío para ella… Ella morirá y tu mente al fin se alejará de ella por toda la eternidad –terminó saliendo de la habitación de su hijo para dirigirse a la suya.

A la media noche:

Kiria yacía recostada en un pequeño sillón en la habitación de Seth, estaba durmiendo destapada, al fin había algo de frío en aquel caluroso lugar. Se había quedado dormida hacia menos de una hora, intentando no pensar en su ejecución. Seth dormía en su cama con su pecho descubierto y parecía más tranquilo de lo normal… Ambos fueron despertados por la intromisión de uno de los sirvientes del palacio.

–Sacerdote Seth, algo ha pasado, lo necesitan en los aposentos del Faraón de inmediato –se apresuró a decir el sirviente antes de salir de la habitación dejando a ambos completamente despiertos por tanto alboroto.

–Qué sucede? –preguntó Kiria al ser despertada de la nada para luego voltear rápidamente su cabeza intentando no mirar a Seth quien intentaba vestirse de nuevo lo más rápido que podía.

–No lo sé –contestó rápidamente encendiendo tres velas en la habitación –Quédate aquí, volveré tan rápido como pueda –terminó saliendo de la habitación rápidamente dejando a la atlantiana demasiado confundida como para hacer algo además de parpadear.

En los aposentos de Aknamkanon:

El Sacerdote Seth entró apresurado a la habitación solo para ver a varios portadores de los artículos hablando con mucha seriedad entre ellos en un lado de la habitación, Solomon les daba órdenes a varios sirvientes, Aknadin parecía estar conteniendo el llanto y, por último, el príncipe Atem yacía arrodillado enterrando su rostro en las sábanas de la cama en donde ahora yacía el cuerpo inerte de su padre… No había que ser un genio para darse cuenta de lo que había pasado… El Faraón había muerto… El oji-azul quedó petrificado ante la escena que había ante sus ojos… Cuatro sirvientes entraron con una camilla de la tela sobre la que pusieron el cuerpo de Aknamkanon, Atem intentó detenerlos sin importarle que los demás presentes vieran su llanto.

–Quién pudo haber hecho esto? –preguntó Seth en un susurro –El Faraón Aknamkanon gozaba de buena salud…

–Qué no te parece obvio? –preguntó Aknadin con rabia y tristeza fingidas –Fue la atlantiana, ella es lo único que ha cambiado últimamente, ella fue quien lo mató! –acusó Aknadin dejando a Seth petrificado –Tráiganla! Que pague por lo que ha hecho! –mandó a un par de sirvientes quienes asintieron y salieron de la habitación.

–No! –intentó detenerlos Seth una vez que hubo salido del trance en el que se encontraba –Ella no lo haría, estoy seguro de que debe haber una equivocación! –habló con firmeza ganando miradas incrédulas por parte de los presentes. Aknadin sonrió internamente.

–A ti también, Sacerdote Seth… Ella te ha seducido… –habló con lentitud a lo que Seth se apresuró a replicar, pero fue detenido –Ella no merece tu compasión! Qué muera! –terminó al momento en que vio a los dos guardas entrar sujetando firmemente a la oji-roja quien intentaba luchar contra el agarre.

–Suéltenme! –gruñía ella mientras intentaba librarse a patadas de su prisión humana.

–Kiria Atlantis! La piedad y el perdón no tienen ningún uso en tu persona! –sentenció Aknandin sorprendiéndola –Esta vez, no dejaré que escapes a tu sentencia! –ella dejó de luchar de repente debido a la sorpresa, no entendía nada en ese momento –Sacerdote Seth, tú eres el que debe hacerlo, una criatura como la que ella posee nos sería muy últil.

–Basta! Yo no he hecho nada! –habló ella recuperando sus fuerzas para luchar –Van a ejecutarme ahora si ni siquiera yo sé qué demonios hice esta vez? –preguntó mirando a los presentes. Claramente, los únicos que parecían tener algo que decir eran Seth y Aknadin; los demás portadores se habían quedado al margen, para todos era más que claro que la joven merecía ser ejecutada cuanto antes por lo que no se opondrían y Atem estaba demasiado dolido como para poder articular una palabra… El solo pensar que Kiria lo había traicionado de esa forma era demasiado doloroso para él.

–Cómo puedes probar que no fuiste tú quien asesinó al Faraón? –volvió a preguntar Aknadin señalándola acusatoriamente. Kiria volteó a ver sorprendida a Atem, incluso para ella era demasiada información que digerir pero se forzó a reponerse casi de inmediato.

–Y cómo pueden probar ustedes que yo fui quien lo hizo? –preguntó intentando defenderse.

–De todas formas, tus crímenes contra este reino ya eran demasiados antes de que todo esto pasara… El Sacerdote Seth te entregó clemencia y así es como le pagas? –el oji-azul había quedado petrificado sin saber que decir ni que hacer. Era posible que ese fuera su plan desde el principio… No… Isis habría podido verlo… Fue ella la que avisó de la llegada de dos atlantianas también pudo haber visto la muerte del Faraón a manos de una de ellas.

–Lo sé! –gritó ella con ira y resignación –Pero juro que yo no hice esto… –habló bajando la cabeza mientras intentaba retener las lágrimas, era claro que la frase era más para Atem que para cualquier otro en la habitación –Yo solo vine a entregar un mensaje… No quería que nada de esto pasara… –muchos estaban sorprendidos, era la primera vez que Kiria se mostraba débil ante ellos.

–Y cuál era ese mensaje tan importante? –preguntó Aknadin fingiendo que de verdad quería ejecutar a la peli-negra, estaba ganando tiempo para que su hijo reaccionara y se lanzara a defenderla, como tenía planeado.

–Eso no le concierne… Yo ya entregué el mensaje… –habló con voz fría nuevamente –Saben una cosa? Está bien… Mátenme ahora! –los demás se quedaron demasiado sorprendidos –De todas formas yo iba a morir mañana, ya no hace ninguna diferencia… Como dije, ya entregué el mensaje y no dejaré a mi reino desprotegido, mis hermanos lo protegerán con o sin mí… No me importan que no crean ninguna de mis palabras, yo sé lo que hice y lo que no… No quiero quitarles más tiempo, si van a matarme, háganlo ahora! –habló mirando retadoramente a Aknadin. De repente un estruendo que rompió la pared de piedra se escuchó.

–Kiria! –Armin entró por la enorme ventana de la habitación con el Dragón Negro de Ojos Rojos justo detrás de él. Extendió su mano hacia Kiria dándole a entender que la llevaría con él. La oji-roja aprovechó la conmoción para liberarse y correr directo a Seth. Si bien era cierto, ella amaba a Atem pero Seth era quien había cuidado de ella todo ese tiempo…

–Te lo juro, yo no hice nada! Tienes que creerme –Atem veía atónito la escena en la que Kiria se aferraba a los brazos de Seth con ojos de súplica para llamar su atención.

Kiria rogaba por comprensión por parte de Seth mientras que él la miraba a los ojos buscando algún signo de mentira… Ahora mismo la tenía en sus brazos y podía tomarla presa de nuevo si ella estuviera mintiendo pero su mirada era completamente sincera. Seth la sostuvo con fuerza durante un momento intentando que ella se calmara, por difícil que le fuera. Lanzó una mirada rápida a Armin dándole a entender a la joven que podía irse con su hermano, que le decía que él le creía y que ella ya no tenía que probarle nada. Ella asintió y corrió arrojándose a los brazos de su hermano quien de inmediato la dejó sobre su dragón para mantenerla a salvo.

Atem observó todo desde su posición… Kiria se había apresurado a explicarle a Seth, no a él… Eso quería decir que Seth era más importante para ella? Porqué iba hacia él como si estuviera desesperada por llegar a sus brazos? Para su pesar, todo pareció pasar en cámara lenta ante sus ojos mientras ella se arrojaba hacia su hermano antes de escapar por completo.

Hola de nuevo!

Espero que de verdad les haya gustado el capítulo! Comenzaré a contestar reviews a partir del siguiente por que hoy fue un día muy pesado y estoy exhausta xD. Lo sé, soy muy perezosa pero así es la vida xD.

Nos leemos después!